La bendición Real
Sweetie Belle estaba es su cuarto de casa de sus padres, llorando de rabia sobre su cama, ahogando sus quejidos con la cabeza clavada en su almohada.
-¿Por qué? ¿Por qué jamás tuvo ojos para mí? ¿Por qué tuve que esperar tanto? ¿Por qué tenía que enamorarse, justo cuando estaba a punto de declararme?-
Sweetie estaba furiosa. Consigo misma, con su hermana, pero sobre todo con Twilight. Esa malvada bruja le había robado el corazón de Spike.
-Ella ni siquiera debería tener una relación con él. Ella es como su hermana, o como su madre incluso. ¡No está bien! Además ella es mayor de edad y él no. ¡Eso es ilegal!- gritó iracunda.
En ese momento una idea se iluminó en su cabeza.
-Eso es… ¿Es ilegal verdad? Es Estupro…No es correcto…-
Sweetie Belle se levantó de un salto de su cama y corrió a su escritorio donde tomó una pluma y una hoja en blanco. Sumergió la pluma en su tarro de tinta, pero se detuvo justo antes de escribir con la pluma sobre la hoja, lo que provocó que una gota se escurriera y salpicara el papel.
-Pero… ¿Está bien que yo haga esto?- trató de calmarse.
-Spike… El luce muy feliz con ella… Con ella…- los celos permitieron el inmediato regreso de su rencor y furia.
-¡Pero será más feliz cuando esté conmigo!-
Sweetie comenzó a escribir con tanta rapidez que su letra salía toda chueca, algo que normalmente jamás ocurriría, menos para una poni con caligrafía como la suya. Terminó firmándola con el nombre de una informante anónima. Bajó las escaleras y buscó en uno de los cajones donde encontró sobres para el correo. Dobló improvisadamente su carta para meterla en el sobre y la cerró. Pero para que llegara a su destinataria, Belle necesitaría algo muy especial. Cogió un velo que tenía en su armario para cubrirse y salió de casa en medio de la noche dirigiéndose a casa de su hermana. Abrió la cerradura con la copia de las llaves que Rarity le había dado y se introdujo en la obscura boutique. Pero la casa no estaba totalmente dormida. Belle se sorprendió al ver a su hermana mayor aún despierta trabajando frenéticamente en una levita digna de un Rey de Equestria, Probablemente la que le daría a Spike para su primera cita con Twilight. Belle subió las escaleras cuidando de no llamar la atención de su hermana y se metió en su cuarto donde se podía ver a su gata Opal roncando sobre la cama.
Se acercó al peinador que tenía cerca de la ventana donde sabía guardaba un sobre con las etiquetas postales de la nobleza. Tomó una de ellas y la pegó sobre la parte correspondiente de su sobre. Ahora podía estar seguro que llegaría con a su destinataria. Bajó las escaleras con cuidado, pero Rarity estaba demasiado sumergida en su labor de costura para poner atención a cualquier otra cosa. Salió de la casa en silencio y se dirigió al buzón más cercano dejando su carta dentro. Suspiró de su victoria y regresó a su casa sin que nadie supiera lo que había hecho.
Lo que había hecho seguramente no quitaría del camino a Twilight para siempre, pero al menos le daría algo de tiempo o al menos una última oportunidad de acercarse a Spike. Sweetie Belle sonrió malévolamente.
Twilight sintió los cálidos rayos el sol sobre su rostro. Aunque la sensación era agradable, el brillo en sus ojos era muy molesto y se dio vuelta sobre su espalda para protegerse. Con intenciones de dormir un rato más se acurrucó un poco, pero aún en la presente comodidad notó que algo hacía falta. Abrió los ojos lentamente para encontrarse con que ya no estaba entre los brazos de su amado dragón. De hecho no estaba en ninguna parte de la cama o la habitación.
-¿Spike?- preguntó débilmente Twilight levantándose.
-¿Spike estás ahí?- preguntó confundida al comprobar que estaba sola.
Movió la cabeza de lado a lado confundida como si esperara encontrarlo en alguna parte. No lo encontró, pero notó una nota dejada sobre la mesa de noche al lado de la cama.
"Buenos días mi Reina. Espero que haya dormido bien.
Los Ancestros saben que no dormí mejor en mi vida.
Deseaba poder estar ahí y verte despertar, pero Rarity apareció muy temprano tocando la puerta y quería que la acompañara a su casa a probarme la levita que hizo para mí. Si, al parecer ya la terminó. Quería decirle que no y quedarme contigo, pero algo no andaba bien con ella. Su cabello estaba desalineado, la sobra de sus ojos escurrida y tenía grandes bolsas en los párpados inferiores. Creo que trabajó toda la noche, además su voz escurría angustia.
Trataré de volver lo más pronto posible. Ya calenté el agua del tinaco, seguro querrás darte un baño.
Sinceramente tuyo, Spike"
Twilight solo sonrió y besó la nota como si fuera la mejilla de Spike.
-Mi querido Spike. Siempre tratando de hacer felices a todas y todos a su alrededor-
Twilight se levantó de la cama y caminó hacia el baño. Al verse en el espejo no pudo evitar reírse de sí misma. Su cabello parecía un nido de ratas con mechones disparejos en todas direcciones y tenía tatuadas evidencias de lo que pasó anoche por todo el cuerpo. La noche en que Spike finalmente la hizo total y eternamente suya. Suspiró orgullosa y feliz de la decisión que había tomado. Abrió el grifo de la regadera y se metió a bañar.
-Es grandiosa Rarity, me encanta. Estoy seguro de que solo el Rey Ragnarok tiene una prenda como esta- decía Spike alegremente, posando frente a los espejos frente a él.
-¿De verdad lo crees Spike?-
-¡Seguro! Creo que es la mejor prenda masculina que has hecho-
-Muchas gracias Spike. Significa mucho para mí- respondió Rarity sintiendo que la carga de su corazón se aligeraba un poco.
-¿Rarity te pasa algo?- preguntó Spike muy serio mirando la unicornio que lucía más que exhausta.
Rarity lo miró asustada de haber sido descubierta, pero se relajó al ver que ello le facilitaría las cosas.
-Si Spike me pasa algo y no es la falta de sueño-
-Lo sé. Desde que te encontré frente a la casa supe que algo andaba mal contigo y no solo porque la Rarity que yo conozco jamás en su sano juicio se habría paseado por el pueblo con la crin luciendo así ¿Qué es lo que te pasa?-
Rarity miró al dragón con ojos que empezaban a humedecerse.
-Spike tengo algo que preguntarte y es muy, MUY importante que seas total y absolutamente sincero. No tengas miedo de lastimarme, tengo que saber la verdad ¿Entiendes?-
Spike estaba confundido. ¿Cómo podía pedirle que hiciera algo que pudiera lastimarla? Pero no podía negarse. Era obvio que Rarity hablaba totalmente en serio, así que se limitó a sentir con la cabeza.
-Spike alguna vez yo… ¿Abucé de ti?- preguntó Rarity desviando la mirada cerrando fuertemente los ojos como si esperara una bofetada.
Spike se quedó mirándola un momento siendo incapaz de computar la pregunta.
-¿Qué… Qué quieres decir?- fue todo lo que pudo responder.
Rarity suspiró cerrando los ojos, antes de mirar nuevamente a Spike.
-Spike, tu sabes mejor que nadie que hubo un tiempo en qué harías lo que fuera que yo te pidiera. Aunque siempre te hiciste el difícil a la hora de la recompensa, traté siempre de que supieras cuanto significaba para mí todo lo que hacías, cuidando además de jamás abusar de tu nobleza y tus buenas intenciones. Pero recientemente ya no estoy tan convencida… Digo… Había veces en las que estaba demasiado alterada por una fecha límite, cuando me clavaba demasiado en un diseño o cuando tenía un pedido especial; y yo me acostumbré tanto a esperar siempre un sí por respuesta de tu parte, que ya no sé si hubo alguna vez en que hiciera algo como sobre explotarte demasiado o que hiriera tus sentimientos- decía entre sollozos.
-Pero Rarity… Si yo siempre hice todo eso voluntariamente, nunca me obligaste a nada- intentó calmarla.
-Lo sé Spike. Pero aún así. Necesito que me digas la verdad. ¿Hubo una vez en que yo me aprovechara de ti? ¿En qué te hiciera daño? ¿Qué no te diera el trato que merecías?-
Spike no se atrevía responder.
-Rarity tú…-
-¡Dime la verdad Spike! ¡Dedo saberlo!- le demandó con sus ojos llenos de lágrimas.
Spike suspiró pesadamente.
-Hubo veces en las que recuerdo haber llegado a la biblioteca totalmente exhausto. Hubo ocasiones en que estabas tan concentrada en tu trabajo que pese a mis mejores esfuerzos parecía que solo te provocaba más estrés. Pero todo eso no me importaba Rarity. Tú jamás me obligaste a nada. Yo lo hacía por voluntad propia, porque me gustaba ayudarte, porque me hacía feliz verte feliz y lo más importante, porque estaba enamorado de ti. Nunca me enojé ni pensé mal de ti por nada de eso-
Después de un largo rato finalmente Rarity había vuelto a sonreír.
-La verdad donde si me hacías daño era cuando hablabas o fantaseabas sobre cómo debía ser tu corcel ideal. Sobre todo cuando lo hacías nombrando a alguien en específico como Blueblodd o Fancy Pants. A veces incluso me dolía tanto que me encerraba en mi cuarto días enteros-
Rarity de nuevo se lleno de vergüenza y pena.
-S-sí Spike lo recuerdo… Lo lamento tanto. Te hice sufrir tantas veces. ¿Podrás perdonarme?- suplicó mirando al dragón.
Spike sonrió y tomó su pezuña derecha con ambas manos.
-Rarity no hay nada que perdonar. Sin importar que haya pasado, todo eso quedó atrás. Pero jamás te reproché nada, ni siquiera cuando me hiciste saber que lo nuestro no iba a funcionar. Eres mi mejor amiga y te adoro. Nada podrá cambiar eso-
Rarity desbordó lágrimas de alegría, saltando sobre el dragón con los brazos abiertos un instante después.
-Gracias. Yo también te adoro mi Spikey Wikey. No sé qué sería de mí sin ti-
-Nunca tendrás que averiguarlo Rarity, te lo prometo- dijo devolviendo el abrazo.
Se separaron y Rarity tomó un pañuelo para secarse las lágrimas.
-Si no te molesta debo regresar a la biblioteca cuanto antes-
-Por supuesto. Hice mal al levantarte tan temprano. Twilight quizás esté preocupada por ti. Hablando de eso les avisaré cuando su vestido esté listo-
-Gracias. Pero primero trata de dormir un poco por favor-
-Créeme, lo haré-
Spike frotó su rostro contra el de ella cariñosamente antes de marcharse.
-¿Cuándo me iba yo a imaginar que Spike se convertiría en semejante caballero?- suspiró Rarity.
Spike no tardó en llegar a la biblioteca, pero no encontró a su amada ni en el vestíbulo, ni en la cocina o su cuarto. Finalmente Owlicious lo guió al laboratorio subterráneo donde Twilight se encontraba experimentando con barios químicos.
-¡Spike!- gritó felizmente Twilight de verlo.
-Qué bueno que volviste- luego de que ambos acariciaran sus rostros.
-Es bueno volver. Perdóname por haberte dejad sola, pero Rarity realmente estaba muy alterada- se disculpó Spike
-No te preocupes, así eres tú. Jamás dejas o abandonas a alguien en necesidad de tu ayuda. ¿Pudiste ayudar a Rarity?-
-Si ya… Ya está todo bien. ¿Y tú?… ¿Tú estás bien?- preguntó el dragón de pronto muy nervioso.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Twilight confundida.
-No sé… ¿Estás bien? ¿Te sientes bien?-
-Pues claro que sí. Finalmente le declaré mi amor al dragón de mis sueños. Nos dimos nuestro primer beso. Y anoche tuve la más maravillosa de las noches en que dicho dragón me hizo total y eternamente suya. ¿Cómo no voy a estar bien Spike? Todo ha sido tan maravilloso que me cuesta creer que no me haya vuelto loca de la pura felicidad- decía dando saltos de alegría.
-Pero Twilight…- murmuró Spike aún muy nervioso.
La sonrisa de Twilight se apagó al ver que algo andaba mal.
-¿Spike qué pasa? ¿Acaso no estás feliz? ¿Te… Te arrepientes de lo que hicimos anoche?- dijo al tiempo que sus orejas se agachaban.
-¡No para nada! Soy más feliz que nunca pero… Twilgiht, es que yo… Me vine en ti- dijo haciendo énfasis en la última parte.
-¿Qué pasara… si tú…-
Twilight finalmente comprendió que angustiaba al dragón.
-¡Ho! Hooo… Era eso. Spike te aseguro que no tienes nada de qué preocuparte. La fecundación de embriones con genes de distintas especies es imposible a menos de que haya magia de por medio o que uno de los dos participantes del acto sexual sea un organismo adaptado- dijo calmadamente Twilight.
Spike quedó perplejo unos momentos antes de poder hablar.
-Entonces… Tu no…-
-Nop. Y nunca tendremos que preocuparnos de que la cigüeña nos salga con domingo siete. Tú y yo tendremos siempre total control de nuestra planificación familiar-
Spike se sonrojó intensamente.
-¿Vas… a querer tener niños no?- preguntó Twilight un poco incómoda.
-¿Qué tal si hablamos de eso después?- dijo.
-Si… Creo que tienes toda la razón-
-¿Por cierto que tienes ahí atrás?-
Twilight se giro rápidamente a ver su experimento donde uno de las sustancias estaba burbujeando fuera del frasco.
-¡Ho no!-
Antes de que pudiera llegar a la mesa hubo una explosión de humo verde.
-¡Twilight!- gritó Spike alarmado.
Encontró a la unicornio cubierta de una espuma del mismo color que el humo.
-Augh… Qué asco-
-¿Estás bien?- preguntó muy preocupado.
-Sí, si estaré bien. Pero ahora tendré que darme otro baño-
Luego de ayudarle a quitarse la espuma salieron del sótano.
-Bueno iré a bañarme- dijo Twilight subiendo las escaleras.
-Yo podría…- dijo interrumpiendo el andar de Twilight.
-Podría, ya sabes… Limpiarte la espalda- dijo tímidamente.
Twilight le sonrió.
-Me encantaría-
Y ahí estaban los dos. Twilight metida en la bañera mientras Spike enjabonaba su espalda con el estropajo con semejante suavidad que parecía estar limpiando una reliquia antigua.
-Listo- dijo él.
-Gracias Spike-
-Bueno si necesitas algo más llámame- dijo él saliendo de la habitación.
Se puso a limitar estantes de la biblioteca como en antaño, hasta que escuchó que Twilight lo volvía a llamar.
-¿Me hablaste?-
-Sí. Es que quería darme un baño de burbujas, pero no hay agua caliente. ¿Podrías calentarla para mí?-
-¿No podrías hacerlo tú con un hechizo?- dijo acercándose a la bañera con una ceja en alto.
-Podría pero algo me dice que se sentirá mejor si la calientas tú. ¿Por favor?- dijo poniendo sus ojitos tristes.
-Realmente voy a tener que aprender a resistirme a esa mirada, uno de estos días- suspiró Spike.
Introdujo su mano en el agua y cerró los ojos. Apenas unos momentos después Spike tocó el agua con su otra mano y retiró la que tenía dentro, la cual estaba teñida de rojo.
-Creo que está listo. Pruébala-
Twilight se acercó e introdujo su pezuña derecha.
-¡Perfecto!-
-Bueno si eso es todo…- dijo dándose media vuelta pero Twilight tomó su mano izquierda entre sus pezuñas delanteras.
-Entra conmigo- dijo seductoramente estando ya dentro de la bañera.
Spike se sonrojó.
-P-pero… ¿Quién atenderá la biblioteca?-
-Peewee y Owlicious. Si hay problema pues nos salimos y ya. Anda no pasará nada- dijo al tiempo que echaba el jabón a la bañera para que aparecieran las burbujas.
No viendo real razón para no quedarse Spike le sonrió y se metió a la bañera luego de que Twilight le hiciera espacio. Bastante del agua que había adentro se salió, pero a ninguno le pareció importarle. Twilight pestañeó provocativamente frente a Spike y acerco su rostro al suyo para que pudieran besarse. Puso ambas pezuñas en el pecho del dragón y lo empujó para que se sentara en la bañera y se recargara en el borde. Acto seguido se recostó encima de él, reposando su cabeza en su hombro.
-Mejor que un baño de aromaterapia en el SPA- dijo con un suspiró.
-Así que era esto lo que tenias planeado- rió un poco Spike.
-¿Qué pensaste cochinote?- dijo acusadoramente.
-¡Ho disculpa! Pero no fui yo el responsable de que anoche perdiéramos la virginidad-
-Pero bien que te gustó-
Se miraron seriamente unos momentos antes de reír a carcajadas. Al terminar Twilight volvió a recargarse en el dragón frotando su rostro contra la base de su cuello. Spike la abrazó y sembró un beso entre sus cabellos.
-Realmente adoro cuando me abrazas-
-Adoro tenerte entre mis brazos- suspiró él.
Twilight se dejó envolver por las sensaciones de su cuerpo. La cálida agua, la suave espuma, los fuertes brazos de Spike sosteniéndola. Ya no tenía nada que envidiar de los pegasos quienes dormían en el cielo, pues ella había encontrado su propio trozo de paraíso en su propia casa…
Más tarde, esta vez con Spike a su lado, Twilight reemprendió sus experimentos en el sótano. Era sábado, así que no tenía por qué preocuparse de sus alumnos. Además se habría atrasado con su programa de estudios por el tiempo que Spike estuvo en el hospital. Uno pensaría que ahora que eran pareja tendrían problemas para trabajar con seriedad estando juntos, pero todo lo contrario, parecía que nunca habían trabajado con mayor eficiencia.
Horas más tarde salieron del sótano riendo y comparado notas de los experimentos, cuando escucharon que alguien tocaba la puerta.
-Yo abro- dijo Spike sonriendo.
Sintió que se le helaba su ya de por si sangre fría al ver del otro lado de la puerta a nada menos que la Diosa del Sol, la Princesa Celestia.
-Buenas tardes Spike- dijo ella cordialmente.
-B-buenas tardes su majestad- respondió Spike atónito.
-¿Está Twilight?-
-He… ¡Si! Estábamos haciendo unos experimentos en el laboratorio, pero ya terminamos- dijo recobrando la compostura.
-Ya veo ¿Puedo pasar?- dijo tomando una postura más seria.
-Si adelante por favor-
Twilight se sorprendió y alegró de ver la princesa.
-Princesa Celestia, que gusto verla. ¿A que debemos su visita? Casi nunca viene así de imprevisto-
-Lo sé y me disculpo por ello. Pero la verdad es que he venido a tratar un asunto de extrema seriedad-
En efecto. Spike y Twilight no habían visto a la princesa tan seria, desde el asunto de Discord.
-¿De qué se trata?- inquirió Twilight.
-Para hablar de esto necesitaré hablar contigo a solas. Spike ¿Crees que podrías dejar la biblioteca un rato mientras hablamos?-
-S-si seguro. Las veré después- dijo saliendo de la biblioteca.
-Hacía mucho tiempo que no la veía tan seria Princesa. ¿Qué ocurre?-
-Twilight mi querida y más sobresaliente alumna; desde el primer día has sido gran fuente de alegría y orgullo para mí. Has superado todas mis expectativas y aún si no hubieras salvado a Equestria de su segura perdición en tres ocasiones consecutivas, siempre estuve convencida desde el primer día que tu nombre un día aparecería en los libros de historia-
-Wow… Muchas gracias Princesa- respondió Twilight my alagada de su mentora.
-Sin embargo recientemente llegó a mí información muy perturbadora. Y he venido a comprobar si es verdad o no-
-¿Q-qué información?- preguntó Twilight nerviosa.
¡Ho cielos! ¿Ella lo sabe? ¿Pero cómo? Las únicas que lo saben son Applejack y Rarity… no es posible que alguien más lo sepa. ¿Y por qué se lo dirían a la Princesa?
-Llegó a mi esta carta- dijo apareciendo un sobre postal, pasándoselo a Twilight con su telequinesis.
-Léela por favor-
Twilight abrió el sobre y extendió la carta que contenía un mensaje en letra cursiva algo desalineada. La boca y los ojos de Twilight se abrieron más y más a medida que avanzaba el texto hasta que finalmente terminó de leer.
-Usted… Usted… ¿Usted cree que ESTO es verdad?- preguntó Twilight con una mezcla de sentimientos indescriptible.
-No. Si creyera que lo que está ahí es verdad tú ya estarías bajo arresto y Spike camino a recibir ayuda psicológica. Por eso he venido Twilight, porque no me puedo creer que algo como eso sea verdad. Pero si lo es no tendré más remedio que tomar acción. ¿Es verdad o no?-
-¡¿POR SUPUESTO QUE NO!- gritó Twilight ofendida, fúrica y asqueada.
Celestia no se inmutó por la reacción de su discípula.
-¿Nada de nada?-
-B-bueno… No… No todo es mentira- susurró Twilight.
La cien de Celestia se arrugó muy alarmada por esto.
-¿Qué partes son verdad Twilight Sparkle?- inquirió muy seriamente.
Twilight por un momento sintió miedo de la ira de la princesa. Pero luego esta de desvaneció. Esto era de lo que ella y Spike habían hablado. Era la primera prueba de su amor. Juntos habían jurado que lucharían por defenderlo, por defenderse y el derecho a estar juntos. Y aquí estaba su primer gran desafío, uno que no podía darse el lujo de perder…
-La parte en que Spike y yo somos pareja. Nos unimos hace dos días. Pero yo no lo seduje ni nada por el estilo. Todo lo contrario, fui yo la que en las últimas semanas me fui enamorando de él al ver el dragón en quien se ha convertido. Llevo tanto tiempo buscando al corcel de mis sueños, pero la experiencia del huracán del accidente de Cloudsdale me hizo darme cuenta que estaba perdiendo mi tiempo en buscar a tal corcel. Spike es todo lo que siempre he deseado-
Celestia miró a Twilight sorprendida.
-No la culpo si cree que estoy loca Princesa. Yo tampoco lo podía creer. O sería mejor decir que no lo quería creer, pero comprendí que era cierto. Spike es caballeroso, romántico, generoso, inteligente, responsable, íntegro… Es un gran poeta que habla de mi como si fuera una Diosa. Apenas llevamos dos días juntos pero jamás en mi vida fui más feliz. No me importa lo que opine la madre naturaleza. No me importa lo que diga la ley. ¡Ni siquiera me importa lo que pueda pensar usted! Y hay otra cosa que la carta dice que también es cierto: Spike y yo hemos tenido nuestro primer encuentro sexual. ¡Pero no fue está horrible aberración que describe la carta! Tampoco fornicamos, ni simplemente tuvimos sexo ¡Hicimos el amor! ¡Él me hizo el amor! Y fue maravilloso, mágico. Jamás me sentí más viva ni contenta. Lo que quiero que entienda Princesa es que no me interesa el corcel terrestre más fuerte de todos. No quiero al pegaso más veloz del mundo. No quiero al unicornio más poderoso de Equestria. ¡Quiero, AMO a Spike y pienso pasar el resto de mi vida a su lado, con o sin su bendición!-
Twilight tomó aire al terminar su discurso. La princesa la miraba atónita, sin saber que decir por primera vez en siglos. Finalmente suspiró y se acercó caminando lentamente hacia Twilight. El miedo asechaba el corazón de la unicornio mientras esperaba la respuesta de su monarca esperando lo peor, especialmente luego de cómo le había gritado. Celestia sonrió y sin previo aviso envolvió a Twilight fuertemente entre sus piernas delanteras, apretándola contra su pecho.
-Mi pequeñita se ha convertido en una mujer adulta y ha encontrado el amor. Estoy tan feliz por ustedes- dijo maternalmente Celestia.
Los ojos de Twilight se abrieron enormemente al escuchar esto.
-Usted… ¿Está de acuerdo?- preguntó anonadada.
-Por supuesto que sí Twilight. ¿Cómo podría no estarlo? Después de todo tú y Spike son lo más cercano que jamás he tenido a hijos. No haría nada que se interpusiera entre ustedes y su felicidad. De hecho… De alguna manera siempre me esperé que algo como esto pasara- dijo desviando la vista avergonzada un momento.
-¿¡Usted previó esto?- dijo Twilight sorprendida.
-No lo preví. Pero… Bueno supongo que será mejor si te explico primero mi perspectiva-
Celestia liberó a Twilight de su abrazo y se sentó en el piso frente a ella, quien hizo lo mismo.
-Twilight mi querida alumna. ¿Sabes que existen poderes más grandes que el de los Elementos de la Armonía? ¿Que existen fuentes de magia más poderosa que la de la amistad?-
-Si lo sé muy bien princesa. Poderes que son tan grandes o tan inestables y erráticos que no pueden ser utilizados de forma segura o no pueden ser contenidos de forma física como las reliquias que guardan el poder de los Elementos de la Armonía. Algunos de ellos son considerados ilegales y prohibidos en la mayoría de los reinos, por el terrible peligro que representan ya sea para quien los usa como en quienes los usa- respondió Twilight muy seria.
-Muy bien. ¿Podrías decirme cuales son los más conocidos?-
-Pues están la Dicha, la Tristeza, la Esperanza, el Odio… El Caos- susurró Twilight.
-Ha sí, el Caos. Todos en Equestria hemos sufrido en carne propia su terrible poder- murmuró Celestia recordando a su terrible portador.
-¿Cuáles más?-
-Pues está el poder de la Ira. Aunque solo fue usado una vez, pero dejó huella en la historia-
-Correcto, esa es una gran historia. ¿La recuerdas?-
-Pues… Todo comenzó hace miles de años cuando las tres razas de dragones se disputaron el poder por la tierra. Quetzalcóatl líder de los dragones serpiente. Leviatán líder de los dragones marinos. Y por último Shenron líder de los dragones "Puros". La guerra duró por barios siglos hasta que un poderoso hechicero de la raza de los puros llamado Asura apareció. Dice la leyenda que había formado un arma hecha con la ira de los soldados y las familias quienes habían perecido o perdido a sus seres queridos en la guerra, la cual le dio un poder sin igual. Llamó a esta arma "El Brahmastra" y con ella, él solo sofocó y unificó a los tres clanes, poniéndose el mismo como el Rey de todos los dragones y de la recién formada Ikaruga. A partir de entonces se le conoció como "Asura, el Verdugo de Samsara"-
-Correcto otra vez Twilight. Una triste aunque épica historia. Curiosamente tras la muerte del Rey Asura, el Brahamastra se perdió un nunca volvió a saberse su paradero. Miles de vidas de criaturas de todas las especies se han perdido recorriendo hasta los confines de la tierra buscando su paradero. Pero nos falta un último poder ¿No es así estudiante mía? ¿No recuerdas cuál es?-
Twilight pensó un momento.
-El poder… El poder del amor- finalmente concluyó Twilight.
-Exacto Twilight amor. El que protege mi sobrina y tú cuñada Cadence. Aquel que logró vencer a los Changelings cuando ni tú misma y tus amigas pudieron-
-Pero… ¿Qué tiene que ver conmigo y Spike?-
-Aún ahora Twilight no he sido capaz de descifrar cómo ni por qué pudiste darle vida a Spike ese día en la academia. Ese huevo… Había estado perdido desde hace años, ¡Pero tú le diste vida de alguna manera!-
-¿Qué está diciendo Princesa? ¿Qué yo y Spike nos amábamos desde antes de conocernos? ¿Antes de que él naciera?- preguntó Twilight escépticamente.
-¡Jaja! Si lo dices así se oye muy mal. ¿Pero acaso no es romántico? ¡Es como si él hubiera nacido para amarte!- respondió Celestia alegremente.
Twilight miraba a su mentora estupefacta de ver por primera vez aquella faceta.
-Bueno, claro que no puedo asegurar que fue la magia del Amor lo que intervino ese día. Pero algo es seguro, el Destino los unió. Fue por eso que cuando decidí que no era prudente que yo siguiera cuidando personalmente de Spike, no pude pensar en nadie mejor para esa tarea que en ti. Y si este ha sido el resultado de la unión que se formó aquel día, no podría estar más feliz por ustedes dos-
-Princesa Celestia- dijo Twilight acercándose a su mentora, abrazándola.
-Debes ser fuerte mi niña. El camino que han elegido no será fácil, pero nunca dudes que tendrán mi eterna bendición y mi apoyo-
-Gracias Princesa- dijo Twilight con lágrimas de alegría.
-Imagino que aún no se lo has contado a tus padres ¿Verdad?-
-N-no. De hecho las únicas que lo saben son Rarity y Applejack… Por eso no me explico quien pudo enviarle esa horrible carta- dijo recobrando algo de su furia mirando el pedazo de papel ahora en el piso.
-Ya no te preocupes por esa basura. Quien haya sido es alguien que no está feliz de la relación que tu y Spike han formado. Pero si intenta darles problemas públicamente se las verá conmigo-
-Pero Princesa… Spike si es aún menor de edad y el y yo…-
-Ho Twilight tranquilízate. Si vamos al núcleo del problema, en estándares de dragones Spike será un adulto para cuando tengas la edad de la abuela Smith- bromeó Celestia, pero Twilgiht no tomó por cómica la broma.
-Ho cielos. Lo lamento mucho, no fue mi intención…-
-Está bien Princesa- la interrumpió Twilight.
-Sé que no viviré ni de cerca tanto tiempo como Spike. Es por eso que quiero aprovechar al máximo todo el tiempo que tengamos- dijo sonriendo melancólicamente.
-Y lo harán mi niña, créeme que lo harán- dijo frogando su rostro contra su mejilla.
-Yo velaré por ustedes- le susurró.
La verdad tuve problemas en hacer este capítulo. No bloqueos, sino que no hallaba la forma de darle una continuidad que me convenciera. Espero les haya gustado.
A todos mis preocupados lectores, que me sugirieron que cambiara el rango de la historia, les informó que no lo haré, en tanto no me lo exija un moderador o algo. Por una sencilla razón: ningún niño va a leer hasta el 6to capítulo si no capta palabras como sesgos cognitivos, pecaminoso, apareamiento o no saben siquiera qué es la escala de Saffir. Y si lo hacen es porque tienen el desarrollo intelectual o el grado de madurez suficiente para saber que hacen dos personas cuando se aman con toda el alma, sin hacer un drama de ello.
PD: Cualquier parecido con la mitología Azteca, Nórdica, China y/o Hinduista es mera coincidencia.
