Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! y sus personajes no me pertenecen.

Hoola, siento muchísimo el retraso, en serio. :( No tuve tiempo de hacer nada debido a los exámenes y los trabajos que tenía que hacer. Lo siento. Prometo el próximo capítulo para antes de que acabe la semana.

Una vez más muchas gracias por los comentarios. Es realmente muy gratificante saber lo que pensáis, así que ya sabéis ;)

Bueno no molesto más, aquí os dejo el capitulo nuevo.

CAPÍTULO 7

POV: Tsuna

-¡Hermanito! Gracias a dios que estás bien.- Decía Dino prácticamente asfixiandome con su abrazo.

-Ya suéltalo Dino, ¿Es que quieres asfixiarlo hasta la muerte?.-Dijo Reborn entrando al despacho del Noveno.

Habíamos llegado a la mansión hacía apenas una hora, al llegar los médicos me atendieron rápidamente y curaron mi herida, que gracias a la llama del sol estaba a punto de sanarse por completo. Reborn me había informado de los equipos de rescate que habían hecho, y mientras me atendían los doctores él había llamado a Lal para que se finalizara la misión y que nos encontráramos en la mansión para una reunión de información acerca de lo sucedido.

Así que poco a poco comenzaron a llegar todos. Los primeros en llegar fueron Lal y Colonello, poco después, para mi sorpresa, llegaron los Varia y seguidamente el abuelito y sus guardianes. Nos encontrábamos en el despacho del Noveno, y con la llegada de Dino y Romario finalmente podíamos comenzar la reunión.

Reborn comenzó a explicar lo sucedido, pero yo no estaba prestando atención. Seguía impactado por la revelación que éste me había hecho hacía apenas una hora. Una hija. No paraba de repetirlo en mi mente, pensando que mediante la repetición lo asimilaría más rápido, pero no, seguía siendo sorprendente. ¿Cómo era posible que en todo el tiempo que llevábamos juntos nunca me hubiera dicho nada acerca de esto? Según él porque no se lo había preguntado, y tenía sentido pero aún así… Algo en la conversación que se estaba llevando a cabo en la sala captó toda mi atención.

-¿Te has comunicado con Serena?.- Preguntó el Noveno a Reborn.

-Sí, está llegando.- Informó mi tutor. Y en ese momento la puerta del despacho abrió.

-Lamento el retraso.- Dijo entrando en la habitación.

-¿Cómo estás?¿Estás herida? Reborn nos ha dicho acerca de la explosión.- Dijo el Noveno.

-No, estoy bien. Logré salir a tiempo.- Contestó Serena.

-Bien, continuemos esta reunión mañana. Ahora deben descansar después de un día tan largo. -Sentenció el Noveno.

A continuación todos los presentes en la habitación comenzaron a irse, quedándonos solo Reborn, Nono y yo.

-Tsunayoshi deberías ir a descansar, debes estar cansado después de todo lo ocurrido hoy. -Me dijo el abuelito.

-Tiene razón Tsuna, mañana será un día muy largo. Será mejor que descanses.- Dijo Reborn.

-¿Qué sucede mañana?.- Pregunté.

-Mañana tendrás un entrenamiento especial, para que no vuelvas a permitir que te secuestren.- Decía Reborn mientras salía de la habitación con una sonrisa macabra. Un escalofrío me recorrió. Mañana sería un día duro.

-Será mejor que me vaya a dormir. Buenas noches abuelito.- Dije rumbo a la puerta.

-Buenas noches Tsunayoshi.- Me respondió.

Salí del despacho y antes de dirigirme a mi habitación decidí ir a por un vaso de agua, cuando estaba por entrar a la cocina me choqué con alguien. Estaba a punto de caerme de espaldas debido al impacto, pero unas manos sujetaron mis brazos.

-¡Vaya! Disculpa, no te había visto. Pero… deberíamos dejar de encontrarnos de esta manera ¿no crees? -Me dijo Serena con una hermosa sonrisa.

-N...No pasa nada. Ha sido mi culpa mía, lo siento.- Estaba empezando a sonrojarme, estábamos muy cerca el uno del otro, no podía casi ni hablar.¿Cómo era posible que esta chica me hiciera sentir así cuando solo nos habíamos visto dos veces?. En este momento tenía la oportunidad de observarla detenidamente, tenía el cabello largo, castaño y ondulado, unos ojos marrones oscuros, ojos que al mirarlos me llenaban de paz y tranquilidad. Era extraño, de alguna forma me sentía… completo. No sé cuánto tiempo llevábamos así, pero no podía quejarme, tenía que admitir que era realmente hermosa.

-Bueno Décimo…

-Tsuna.- Le dije. Ella me miró sin comprender.- Llámame Tsuna, por favor.

-De acuerdo, Tsuna.- Me respondió con otra preciosa sonrisa. Estaba sonrojandome cada vez más, ella no pareció darse cuenta, y si lo hizo lo disimuló bastante bien.- Bueno, será mejor que me vaya a descansar.

-Sí, yo tendría que hacer lo mismo. Mañana me espera un día muy largo.- Dije suspirando y imaginandome la clase de castigo/entrenamiento que Reborn me tendría preparado. Reborn. Eso me recordó algo.- Esto… así que eres la hija de Reborn.

-Vaya, veo que ya te lo ha dicho. Sí, en efecto, soy su hija.- Me dijo.

-Pero… tú no pareces ser…- No sabía cómo decirlo, pero ella pareció comprenderlo.

-¿No parezco ser tan sádica como él?.- Me dijo mirándome fijamente. Yo solo asentí con la cabeza y ella sonrió de medio lado.- Bueno supongo eso lo tendrás que descubrir a medida que nos vayamos conociendo.

Y así, sin darme cuenta, le estaba devolviendo la sonrisa.

-Bueno, yo sólo venía a por un…- No pude terminar de hablar porque reparé en algo que estaba en el suelo. Miré con más atención y de inmediato lo supe, sangre, pequeñas gotitas de sangre cubrían el piso. Seguí el rastro hasta encontrar su procedencia, venía de su brazo izquierdo.- Serena estás…

-No es nada Tsuna. Es sólo una herida pequeña.- Respondió rápidamente.

- Deberías ir…

-No, es un corte superficial, puedo curarme yo misma.

-No parece ser muy superficial.- Le dije sujetando suavemente su mano, al hacer esto no pudo ocultar una mueca de dolor.- Bien, si no quieres ir junto al doctor por lo menos déjame ayudarte.

-Tsuna, no es necesario, de verdad. Confía en mí.- Estaba a punto de contestarle, pero hizo algo que me dejó paralizado. Se acercó a mí y me dió un beso en la mejilla.- Buenas noches.

Desapareció antes de que pudiera reaccionar. Decidí que lo mejor que podía hacer era irme a dormir. Tenía que descansar después de este día tan agitado. Fui a mi habitación, me puse el pijama, me tumbé y en pocos minutos me quedé dormido.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

No sabía cuánto tiempo llevábamos corriendo, pero aún no podíamos parar.

-Vamos Tsuna, más rápido o nos alcanzarán.- Decía Serena mirando hacia atrás, a nuestros atacantes. Y pensar en cómo habíamos acabado aquí…

*Flashback*

Me había levantado pronto esta mañana, algo inusual en mí. Pero no había podido dormir demasiado, estaba ocupado pensando en Serena, en su herida y en el beso… Ese beso en la mejilla me había dejado en shock, no me lo esperaba realmente. Después de ducharme y vestirme me dirigí al comedor. Pensé que estaría solo, pero estaba muy equivocado. En el comedor ya se encontraban desayunando Serena y Reborn.

-Buenos días.- Dije entrando.

-Buenos días, Tsuna.- Me respondió Serena sonriendo.

-Vaya, vaya. Pero qué ven mis ojos. Son las 7 de la mañana y ya estás despierto. Veo que el secuestro sirvió para algo, eso o es que estás muy emocionado por tu entrenamiento de hoy.- Dijo Reborn con una media sonrisa al ver mi cara de espanto.

-Solo me desperté y punto.- Dije mientras me sentaba en mi sitio.

-Bueno, esto sin duda acelera la preparación de tu entrenamiento especial. Me voy a ir retirando para tenerlo todo preparado. No quiero dejarme nada suelto.- Dijo levantándose de la mesa con una sonrisa que me provocó un escalofrío.

-Espero que tú no seas tan perversa como él.- Le dije a Serena y ella solo se rió.

Desayunamos hablando de diversas cosas, conociéndonos más. Era realmente sorprendente que hubiera sobrevivido a todos los años de entrenamiento de Reborn. Sin duda era algo digno de admiración.

-No entiendo como has podido sobrevivir.- Le dije.

-Bueno, no sería su hija si no lo hiciera.- Me respondió.

-Supongo que eso tiene sentido. Ahh, por cierto ¿Qué tal está tu brazo? Anoche me quedé preocupado...

-Ya está prácticamente curado por completo. Te dije que no era nada.- Me contestó.

En ese momento la puerta del comedor se abrió y entró el abuelito junto con sus guardianes.

-Buenos días chicos.- Nos dijo el abuelito con una sonrisa.

-Buenos días.- Contestamos los dos.

Todos se sentaron junto a nosotros y Coyote habló.

-Tsuna, me ha dicho Reborn que te esperará en el jardín en 30 minutos.

-Gracias Coyote. Entonces creo que será mejor que me prepare.- Dije levantándome de la mesa y despidiendome.

Salí del comedor y me dirigí a mi habitación. Decidí que lo mejor sería llevar ropa cómoda así que me cambié y cogí mis guantes, al cabo de 15 minutos ya estaba listo y salí en dirección al jardín. Cuando llegué junto a Reborn, él estaba conversando con un hombre del servicio, al parecer este le estaba informando de algo.

-De acuerdo, gracias.- Le dijo Reborn al empleado y este, a continuación, se retiró a la mansión.- Tsuna llegas justo a tiempo. Estaba a punto de ir a buscarte.

-Pero si aún faltan 15 minutos para que sea la hora que le dijiste a Coyote.- Le respondí.

-¿Me estás desafiando?.- Me dijo.

-¡Quee! No, solo…

-¿Ya estás listo? Porque ya vienen a por nosotros.

-¿A dónde nos vamos?.- Pregunté.

-Sorpresa.- Me dijo con una sonrisa y tapándose los ojos con su fedora.

Entonces se empezó a escuchar un ruido que se acercaba a nosotros, levanté mi vista y puede observar la causa de tanto alboroto. Era un helicóptero, y se dirigía directo al jardín.

-¿Vamos a ir en helicóptero?.- Pregunté alarmado. Esto era malo, si teníamos que utilizar un helicóptero… No quería ni imaginarme el lugar a donde nos dirigiamos.

-Tranquilo Tsuna, sólo será un entrenamiento rutinario.- Decía sonriente.- Vamos, sube de una vez.

Así lo hice, una vez dentro me senté y me coloqué los auriculares, Reborn me siguió y hizo lo mismo. El piloto le dijo algo que no logré escuchar, pero Reborn solo respondió que aún faltaba alguien. Y justo en ese momento Serena se subió al helicóptero. La miré y cuando estuvo sentada a mi lado le pregunté por qué estaba allí y ella solo me respondió que era debido a que Reborn le había castigado. No sabía por qué razón Reborn le había castigado pero seguramente tenía que ser por algo importante supuse. Reborn le dió la señal al piloto y despejamos. El vuelo transcurrió sin problema alguno y al cabo de 20 minutos llegamos a nuestro destino. Aterrizamos en una isla, parecía estar abandonada. Bajamos del helicóptero y Reborn depositó dos mochilas en el suelo, eran unas mochilas de color negro.

-Bien, os vendré a buscar mañana. Más os vale estar vivos para entonces osino…- Dijo con sonrisa perversa.

-Espera, ¿Vas a dejarnos en esta isla desierta?.- Pregunté sorprendido.

-Exactamente, Dame-Tsuna. ¿Es que no me has oído?.- Me respondió.

-Pero…

-Bueno, nos vemos.- Dijo dándose la vuelta y subiendo al helicóptero nuevamente.

Nada más pisarlo el piloto despejó y se alejó de la isla, dejándonos allí parados. No me lo podía creer, Reborn de verdad nos había abandonado aquí. Supongo que tendría que haber imaginado que podría hacer una cosa como esta, pero aún así siguía siendo sorprendente.

-Tsuna, no tenemos tiempo que perder.- Me dijo Serena, me giré para mirarla y la vi mirando al horizonte.- ¿Ves aquel faro?.

Miré en la dirección que estaba señalando y, ajustando la vista lo pude divisar. Se encontraba al otro lado de la isla, en lo alto de un acantilado. Aproveché la ocasión para mirar mejor el terreno donde nos encontrábamos. En primer lugar se encontraba el descampado en donde nos encontrábamos, a continuación se podía observar un bosque y detrás de este se podían ver montañas.

-Sí, lo veo.- Le respondí.

-Bien, tenemos hasta poco antes del anochecer para llegar allí. Será mejor que comencemos a ir, de otra manera será muy peligroso.- Me dijo mientras se colocaba la mochila en la espalda. Es verdad, Reborn había mencionado algo de sobrevivir. La pregunta era, ¿ Sobrevivir a qué?.

-¿A qué te refieres con peligroso?.- Pregunté.

-Supongo que tendré que explicártelo ahora. ¿Sabes que Colonello fue miembro del COMSUBIN, cierto?.- Dijo mirándome. Yo asentí y ella prosiguió con la explicación.- Entonces sabrás que es un maestro en cuestión de trampas. Verás, digamos que esta isla ha sido modificada por él.

-¿Con modificada te refieres a que… está cubierta de trampas hechas por Colonello?.- Dije incrédulo.

-Así es, digamos que fue un regalo de cumpleaños para Reborn, Colonello modificó esta isla exclusivamente para su uso, como método de aprendizaje para sus estudiantes.

-¿Aprendizaje? Yo diría tortura. Vale, ahora bien ¿Por qué tenemos que ir al faro?.- Volvía preguntar.

-Porque es el único sitio seguro en toda la isla, será el único lugar en el que podremos descansar y pasar la noche sin temor a caer en una trampa en cualquier momento.- Contestó.

-Ya veo. Está bien, si el suelo está lleno de trampas puedo utilizar mis llamas para así llegar al faro volando, así llegaremos de forma segura.- Le dije.

-Mmm sin duda es una buena idea, pero se me olvidó comentarte otra cosa.

-¿Qué es eso que no me has dicho?.

-Verás puede que aparte de las trampas de Colonello también nos encontremos con alguna que otra modificación de Verde.

-¿Verde?. Entonces, eso significa que ¿No podemos ir volando?.

-Bueno, la última vez que estuve aquí Verde había instalado sensores de movimiento que activaban una serie de armas de fuego que disparaban en todas direcciones. Si vamos volando lo más seguro es que los sensores nos detecten y comiencen a cazarnos. Eso sin contar las nuevas modificaciones que puedan haber instalado. Por lo tanto, la forma más segura de llegar es por tierra, mirando detenidamente el lugar que pisamos.- Me contestó observando el terreno, luego se acercó a mí, cogió la mochila del suelo y me la dió.- Tenemos que empezar a movernos.

-De acuerdo.- Cogí la mochila. Entonces vino a mi mente una cuestión que me había llamado la atención.- Espera, ¿A qué te refieres exactamente con la última vez que estuviste aquí?¿Es que habías venido antes con Reborn a ver las modificaciones?.

-Bueno, digamos que sí. Ya he venido a esta isla un par de veces, pero no precisamente para ver las modificaciones… Digamos que no vine por voluntad propia.- Dijo con una risa nerviosa. Yo tan sólo la miré sin entender y ella continuó.- Venir aquí fue mi castigo por no cumplir algunas de las… reglas de Reborn.

-¿Reglas? Mmmm, entiendo. ¿Entonces... hoy estás aquí por el mismo motivo, no? No has cumplido una de sus reglas.

-Exacto.

-¿Se puede saber cuál es la regla que has incumplido?.- Inquirí.

-Sencillo, ser herida en batalla.-Dijo con cierto tono de decepción.

-¿Te… te ha castigado porque recibiste un corte?.-Pregunté sin creermelo.

-Sí, tengo prohibido ser herida de cualquier forma en batallas menores.-Dijo riendo por la expresión de mi cara.- Se que parece absurdo y muy estricto, pero son reglas mínimas que la hija del Mejor Hitman del Mundo debe cumplir. Vamos, tendremos tiempo para hablar después, ahora lo prioritario es llegar al faro. Sígueme

Al ver que yo no reaccionaba me cogió de la mano y comenzó a caminar cuidadosamente, fijándose muy bien en dónde pisaba. Yo la seguía, sólo podía hacer eso, seguirla. Cada vez que descubría algo nuevo de ella me quedaba fascinado. Serena era diferente a todas las chicas que había conocido, no eran muchas, pero sin duda alguna ella destacaba sobre las demás. No era parecida a ninguna, no se parecía a Hana, ni a Haru y mucho menos a… Kyoko. Pensar en esta última me hizo recordar la última vez que hablé con ella y en cómo terminó aquella conversación. Tan sólo recordarlo me provocó un dolor en el pecho… Algo me sacó de mis pensamientos, nos habíamos detenido.

-Tsuna, espero que seas bueno corriendo porque vamos a tener que hacerlo durante un tiempo.- Me dijo Serena señalando algo en el horizonte.

-¿Qué es eso?.- Dije intentando averiguarlo.

-Nada bueno.- Contestó ella arrastrándome con ella hacía el bosque.

*Fin del Flashback*