Todos los personajes pertenecen a JKR
N/T: AnneM. Oliver es la autora de este fic. Yo, Ariadi Potter, sólo lo traduzco del inglés con su permiso.
Chapters 7 – Lo que son cumplidos para unos son insultos para otros:
Draco y Hermione se acercaron a los otros. Él tenía ahora la mano suavemente en la parte baja de su espalda mientras ella caminaba un tanto por delante de él.
-Harry, viejo amigo, pensé que podríamos jugar a un juego, ¿qué dice? -dijo Theo mientras Harry caminaba a su lado.
Draco todavía iba varios pasos por detrás de Hermione, pero retiró la mano de su espalda cuando se aproximaron a la multitud. Lo hizo por el bien de ella, no por el suyo. Por lo menos esperaba que fuera el sentimiento que transmitió. Ella fue a sentarse en una sábana abandonada cuando Marcus Flint dijo ilusionado:
-Únasenos por aquí, señorita.
-Esa sábana parece completa, señor -dijo ella. Harry caminó hacia ella y le echó una mano mientras ella se sentaba en la sábana que quería. Él se sentó a su lado y Draco en el otro.
-¿A qué juego quiere jugar, Nott? La mayoría de nuestro grupo está recogiendo bayas -dijo él-, así que seríamos sólo unos pocos.
-No importa, este es un juego de pensar -dijo Theo-. Hay suficientes aquí para jugar sin los otros. Yo diré un verso, una rima, y alguno tiene que salir con un verso nuevo que rime. Yo empezaré y la señorita Pansy seguirá, y daremos la vuelta. De hecho, mi palabra será "verso". Ahí voy: Intentaré empezar este juego con un feliz verso.
-Y cuando llega mi turno yo muy bien converso -dijo Pansy.
-Pues la felicidad siempre se puede encontrar en un monedero grueso -dijo Blaise.
-Y si continuamos jugando, sonará bastante diverso -dijo Flint. Se giró y dijo-: Malfoy.
Draco suspiró. Encontraba este juego aburrido.
-Jugar con semejante gente debe ser con seguridad perverso -dijo él. Se dio la vuelta y miró a Hermione.
-Entonces no seguiremos jugando en tal compañía por más tiempo, y yo por una vez me disperso -ella se levantó y se marchó.
Harry se echó a reír y dijo:
-Con un juego tan tonto como este me quedaré tieso.
Todos, salvo Malfoy, rieron. Él observó a Hermione marcharse; parecía estar de mal humor. Miró hacia Flint y se dio cuenta de que él también la observaba. Sintió celos, pero no supo porqué. Hermione cogió un balde y fue a recoger algunas bayas. Los otros ya habían ido en una dirección, así que decidió ir por otra. Dobló una esquina solo unos segundos después de haber recolectado algunas y se tropezó de frente con el señor Flint.
-Señor Flint, me asustó -dijo ella.
-Esa no fue mi intención. Dígame, señorita Granger, parece de pésimo humor. ¿Es por la compañía o es todavía por las palabras de antes de la señorita Parkinson lo que la ha incomodado?
-Las dos y ninguna -dijo ella con resignación-. Debo confesar que no sé qué pensar de todos ustedes. Se relacionan con gente como Harry y yo, pero se imaginan que están por encima.
-Espero que esta observación no esté dirigida a mí. No sé que hice para merecerme tal desaprobación -dijo él.
-Por favor, no se ofenda. Estoy acostumbrada a pasar el tiempo con tranquilidad, no con constantes juegos y demás -dijo ella. Draco había caminado por el otro lado del arbusto de bayas y esperó cuando oyó sus voces.
-¿Entiendo que mi amigo Draco es su tutor? -dijo él.
-No estoy segura de que ese sea todavía el caso -dijo ella-. Creo que le ofendí la pasada noche.
-Seguramente no, es insensible y no se ofende fácilmente -dijo Marcus-. Pero cuénteme qué es lo que cree que hizo.
-Esa es la cosa, señor -dijo Hermione-. No lo sé. Estábamos todos disfrutando de un baile country después de la cena, él y yo éramos pareja, y sin avisar, cuando la canción terminó, se fue como una exhalación. Debo haber hecho algo, aunque no sé qué -se agachó para recoger más bayas.
Marcus se mantuvo detrás de ella y dijo:
-Malfoy es un tipo orgulloso. Probablemente piensa que está por encima de usted, pero yo le aseguro, señorita, que no todos los sangre pura piensan igual -ella se incorporó de repente, pues estaba muy cerca-. Es una mujer hermosa; es una pena que Malfoy no lo note, pero sólo es una pena para él, no para mí -estiró la mano y le tocó el pelo. Esto la sorprendió y saltó. Draco fue testigo del intercambio y estaba más que sorprendido. Estaba enfadado.
-Señor, está usted siendo atrevido -dijo ella.
-¿Así que es muy correcta? ¿Usted, una vulgar chica de campo? ¿Usted pretende enseñarme, no? -él sonrió y dio un paso más cerca. Ella dejó caer el balde de bayas y Malfoy decidió mostrarse. Caminó alrededor del arbusto.
-Flint, como dijo la señorita, está siendo atrevido, y no creo que su primo aprecie sus actos descarados para con la señorita Granger -dijo Draco.
Flint mostró una media sonrisa, hizo una ligera reverencia y dijo:
-Mis disculpas, señorita. Señor Malfoy, adiós -él se marchó.
Hermione elevó sus manos con frustración.
-¡Todos ustedes me confunden! -dijo ella.
Draco tuvo que sonreír.
-¿Estoy incluido en esa afirmación?
-Usted está especialmente incluido en esa afirmación -dijo ella. Él se agachó y recogió su balde, se la entregó y se dirigió hacia los arbustos de bayas.
-¿Qué es lo que he hecho para ganarme una crítica tan severa? ¿Por qué estoy incluido con los otros? ¿No somos amigos ahora? -preguntó él.
-¿Amigos? -preguntó ella, parándose en medio de su recogida. Se giró con una baya en la mano y preguntó-: ¿Qué quiere decir con ser mi amigo?
-Pensé que ya éramos amigos, pero debo de haberme equivocado -dijo él-. Es decir, a menos que desee cambiar su afirmación.
Ella le miró directamente y puso la baya en su boca.
-Yo no haré ningún cambio -le dedicó una mirada que quería decir "ahí tienes" y se dio la vuelta para volver a su tarea.
Él tuvo que reír ante su audacia.
-Escuché lo que le dijo a Flint sobre mi marcha de la otra noche. Siento si mi partida fue malinterpretada, simplemente me fui. No hay nada más. No pretendía insultarla -él sabía que esa afirmación no era verdad, pero difícilmente podía decirle que se fue porque estaba confuso por sus crecientes sentimientos por ella. Ella le pasó su cesta y continuó recogiendo bayas. Él retuvo el balde y dijo-: Ahora que soy su mula de carga, sosteniendo el balde, ¿significa eso que me perdona?
-Como usted dijo, no hubo insulto, así que no se necesitan disculpas -ella depositó tres bayas más y él bajó la vista hacia el balde.
-Es usted una penosa recolectora de bayas. Le llevaría todo el día llenar la cesta -dijo él.
Ella arrojó dos bayas más en el balde y dijo:
-Puede insultar mi sangre, mi procedencia e incluso mi pelo, señor, pero nunca mi habilidad para recolectar bayas -lanzó una baya directamente hacia él que rebotó en su pecho y aterrizó en el balde. Él alzó las cejas, asombrado, y ella sonrió con una brillante y feliz sonrisa. Realmente le embelesaba. Cogió su varita y llenó el balde. Ahora él le dedicó una mirada que decía "ahí tienes"-. Eso es hacer trampa, señor Malfoy.
-Yo estoy dispuesto a hacer trampas -dijo él.
-Los tramposos nunca prosperan -citó ella.
-Quizás no, pero ellos tienen más bayas en su balde -dijo con una sonrisa y ella se echó a reír. Él alargó la mano hacia la cesta y se metió una baya en la boca-. ¿Regresamos con los otros? -Él quería que dijera que no.
Ella no dijo nada. Se volvió lejos de él y continuó recogiendo más fruta aunque su balde estaba a rebosar. Él colocó el balde en el suelo y cogió algunas a su lado. Los dos alcanzaron el mismo tallo al mismo tiempo. Su mano llegó antes, y ella puso la suya encima. Se giró con lentitud para mirarle, retiró su mano y se irguió, al igual que él. Él arrancó la baya de la parra y e hizo un gesto para dársela-: Creo que esta es suya.
Se mantuvieron cerca. Ella tenía la boca ligeramente abierta, casi formando una "o" perfecta. Tuvo que estirar su cabeza hacia arriba para mirarle a los ojos. Él bajó la vista hacia ella, y se dio cuenta de una cosa que era cierta: esta no era una bruja corriente. Sostuvo la baya en alto, ella abrió la mano y él la dejó caer, pero luego cogió con sus dos manos la de ella. Cerró sus dedos alrededor de la baya con delicadeza y se la sostuvo entre las suyas. Miró su blanca y pequeña mano mientras yacía en las suyas y tuvo una visión del futuro. Su futuro. De los dos. Y eso lo alarmó. Retrocedió unos pasos, hizo una reverencia y dijo:
-Creo que puede continuar desde aquí -caminó de vuelta hacia la multitud.
Hermione se mantuvo en el camino y bajó la vista a la baya en su mano. La lanzó al suelo. ¿Por qué el hombre tenía que ser tan desconcertante? Alega que quiere su amistad, pero luego continúa actuando de manera muy molesta. Se sentó en los arbustos de bayas y comió algunas, decidiendo que no estaba lista para encontrarse con ninguno de ellos. Le tenían harta.
Se recostó en el suelo y se cubrió la cara con su brazo para bloquear el sol. Sabía que era impropio yacer en el suelo, pero ya no le importaba más lo que cualquiera de ellos pensara. Oyó a Harry llamándola, diciéndole que era la hora de comer. Se levantó, dejó atrás su balde de bayas y caminó fuera de sus llamadas.
No tenía hambre. Sentía mariposas en el estómago, quizás debido a los nervios de estar cerca de la multitud, pero sabía que probablemente se debía al señor Malfoy. Era un hombre muy desconcertante. Mientras se alejaba del sonido de la voz de Harry, ensayó en su cabeza lo que le diría al señor Malfoy la próxima vez que le viera. Actuaría como si él no le importara nada, como si no valiera un pimiento. Estaría calmada y serena, quizás comentaría el tiempo. Sí, mejor relegar la conversación al tiempo. Caminó entre algunas ramas bajas y zarzas y su pelo se quedaba atrapado en las ramitas. Se desplazó más lejos, fuera del camino; ya no podía oír la voz de Harry.
Se resbaló sobre algunas hojas caídas que cubrían el suelo y, cuando alargó la mano hacia una mata para parar su caída, se deslizó sobre su trasero por una pequeña pendiente. Aterrizó en el fondo con un ruido sordo. Lo único que tenía herido era su orgullo. Estaría aquí y dejaría que la maleza creciera sobre ella ¡y de esa forma no tendría que encararse con ninguna de esas odiosas personas otra vez!
Oyó a alguien en la parte de arriba de la pendiente diciendo:
-¿Se propone pasar todo el día ahí sentada o está herida?
Ella miró hacia arriba. ¡No, no, no! El señor Malfoy. ¿Por qué tenía que ser él el que la encontrara así? Él se empezó a deslizar terraplén abajo para rescatarla y ella a levantarse cuando descubrió que quizás estaba herida. Se había doblado el tobillo en la caída. Intentó levantarse otra vez e hizo una mueca de dolor.
-Válgame Dios, mujer, sólo permanezca en el suelo -dijo Malfoy. Él alargó su mano al poco y dijo-: ¿Asumo que se cayó?
-¿Asumo que es usted imbécil?
Él podía tanto reírse como no. Se rió, y ella asumió que se reía porque ella se había caído, pero él se reía de su temperamento y sus duras palabras dirigidas a él.
-¿Te llevo? -preguntó él.
-¡NO! -estaba horrorizada.
-¿Voy a buscar a tu primo?
-No, déjeme. He decidido estar aquí y dejar que la maleza me cubra. Seré para siempre parte del campo.
-¿Y qué hará cuando venga la lluvia e inunde este pequeño terraplén? ¿Se quedará aquí y se ahogará? -preguntó divertido.
-No he pensado tan lejos en el tiempo -dijo ella desde su posición debajo de él. Se arrodilló a su lado.
-Fui un patán otra vez por dejarle así. Mi conflicto interno no es su culpa, así que me disculpo una vez más. Parece que siempre me estoy disculpando con usted -eso era una mentira. Su conflicto interno era enteramente su culpa. Se aflojó el pañuelo del cuello, desabotonó su abrigo y la cogió sin su consentimiento. Ella se cruzó de brazos e hizo un mohín-. Es usted más pesada de lo que aparenta -dijo él.
-Es usted más odioso de lo que aparenta -dijo ella. Su corazón estaba acelerado y tenía la certeza de que él era capaz de oírlo. Se sentía a salvo en los confines de sus brazos. A salvo y bien. ¿Por qué sería? Caminó por el largo lecho de un arroyo hasta que el terraplén estuvo menos empinado y lo subió con ella a salvo en sus brazos.
-¿Puede mantenerse en pie? -preguntó él.
-Sí -mintió. Sabía que sería doloroso. La puso en el suelo y ella gritó otra vez.
Él sacudió su cabeza y dijo:
-Verdaderamente es usted más problemática de lo que vale la pena -puso la mano en su brazo para estabilizarla.
Alzó la vista hacia él con una expresión dolida. Estaba causando problemas. Era más problemática de lo que valía la pena y era un hecho que siempre había sabido. Harry corrió hacia ellos y ella se giró cuando se puso a su lado y se lanzó a sus brazos.
-No pretendía arruinar tu picnic, primo -él palmeó su espalda y le dirigió a Draco una mirada perpleja-. Soy más problemática de lo que valgo la pena.
Draco rodó los ojos. ¡Qué chica tan pesada! ¡No lo decía literalmente! ¿Era siempre tan sensible?
-Harry -dijo ella-. Me gustaría volver a la Mansión Potter, por favor. ¿Me llevarías de vuelta?
Sin previo aviso, Draco se puso detrás de ella y la cogió de nuevo.
-Potter -dijo él, vuelva y entretenga a sus invitados. Yo la apareceré de vuelta en su casa y traeré un sanador para que le eche un vistazo a su tobillo.
Ahora, Harry tenía una mezcla de sentimientos. Debía atender a su prima porque temía más que su tobillo estuviera herido, pero necesitaba atender a sus invitados. Sus futuros suegros estaban allí y quería causar una buena impresión. Aún, ni confiaba en el señor Malfoy ni le gustaba. Sabía que no haría nada para dañar a su prima a propósito, pero todavía podía herirla sin querer. Podía decir que ella empezaba a sentir algo por el hombre y un enredo entre ellos tendría resultados desastrosos. Finalmente dijo:
-Estaré en deuda con usted, señor Malfoy. Te disculparé ante nuestros invitados, prima -él se inclinó y besó su mejilla.
Draco caminó más lejos del camino con Hermione fuertemente en sus brazos. Bajó la vista hacia ella con una mirada intensa. Se veía bonita en su traje de ligera muselina de color marfil y su pelo largo y suelto. Todavía llevaba puesto el collar y la corona de flores. Poseía valor y tenacidad, le concedería eso. ¿Por qué el simple pensamiento de ella y él juntos le daba un mal presentimiento?
-¿Se propone llevarme caminado o vamos a aparecernos? -dijo ella en una voz calmada y cantarina.
-Deseo hablar con usted antes de llevarla de vuelta -dijo él. Estaba forzada a escucharle, ya que estaba fuertemente sujeta en sus brazos-. Soy un hombre con medios económicos y con una reputación que proteger, ¿entiende?
Ella sintió un dolor agudo en el corazón. Él la odiaba. Miró hacia el sendero y él continuó:
-Hay ciertas convenciones a seguir.
Antes de que él pudiera continuar, ella dijo:
-Le pido perdón, señor, pero, por favor, bájeme si pretende decirme que no podemos ser amigos.
Él hizo lo que le pidió. La puso en el suelo en frente de él, puso las manos en sus hombros y dijo:
-Niña tonta. Lo que estoy tratando de decir, como cualquier caballero de mi posición diría, es que, aunque no seamos iguales, por lo menos en cuestión de medios y fortuna o en que nuestra sangre no sea una buena combinación, voy a pedirle a su primo si podría verla formalmente. Sé que causará un escándalo entre mi grupo y que cuestionarán mi sanidad, tal cual yo me la cuestiono, pero ya no me importa. Quiero conocerla mejor sin importar la mala reputación que tendrá esta pareja.
Ella se había quedado realmente sin palabras. ¿Qué había dicho? ¿Qué quería decir?
-¿Qué? -preguntó ella.
Él se echó a reir otra vez y la cogió.
-Oh, señorita Granger, es usted una criatura muy, muy extraña -se desapareció con ella en ese mismo momento. Llegó justo fuera de la puerta principal de la Mansión Potter. La bajó y le sonrió. Ella blandió la mano hacia atrás y le dio una sonora cachetada en la mejilla.
Él no esperaba eso.
(N/A: En el siguiente capítulo: nadie se ríe de Hermione Granger).
N/T: les agradecería que me avisaran si opinan que algo no está bien traducido o cometo alguna incoherencia.
Si a alguien le interesa leer la historia en inglés (Arrogance and Ignorance), dejar un review directamente en el original para que la autora lo reciba de forma directa o ver el profile de la autora (AnneM. Oliver) puede hacerlo a través de My Favourites en mi profile. Yo le haré llegar algunos de los reviews, de todas formas.
