Capítulo 7

Severus Snape había estado despierto toda la noche elaborando las pociones que no iba a encomendar a Granger (no es que creyera que no era capaz de elaborarlas, ¡pero estaba seguro de que no iba a darle la satisfacción!) en un esfuerzo de mantener su mente alejada del problema que se traía entre manos.

Draco Malfoy siempre había sido un chico complicado. Sus padres lo mimaban completamente mal y siempre había sido Severus el que tenía que volverlo a reconducir. Esta vez, con Bellatrix fuera de Azkaban, Draco no tenía ninguna intención de escuchar a su padrino. ¡Y él estaba intentado salvarle el pellejo al chico!

Desde el comienzo de este semestre Severus había estado intentando estar a solas con Draco. Desafortunadamente, el pequeño mocoso había escogido este momento para que sus más finas tendencias de Slytherin lo invadieran y se las había arreglado para evadir a su profesor bastante bien. No ayudaba que el Maestro en Pociones tuviera otras preocupaciones en ese momento.

Escuchó el sonido de la puerta abriéndose lentamente de la clase de Pociones e inmediatamente miró el reloj para decepcionarse. Al final de su pequeña excursión del día de ayer, Severus le había dicho a la chica que se vieran a las 7 en vez de la hora usual. Había esta demasiado indulgente dejándola dormir durante la última semana. Pero la pequeña sabelotodo era cabezona, tal y como lo demostraba al llegar 15 minutos antes de tiempo.

Severus sonrió al escuchar sus movimientos titubeantes en la otra habitación. Como había estado elaborando pociones desde la tarde anterior, todavía seguía en su laboratorio privado, al cual sólo se podía acceder desde la clase pasando por la despensa. No había dejado ninguna de las dos puertas abiertas para dejarle la oportunidad de que lo descubriera ella misma.

Supuso que ella se debía de encontrar bastante satisfecha por que él la dejase destacar. Eso no lo haría. Aclarando su garganta, la llamó.

''Aquí, Granger.''

Un momento después, una muy perpleja Hermione Granger entraba dentro de su laboratorio privado. Dirigió una mirada hacia ella y estuvo a punto de mandarla de nuevo a su dormitorio para que se pusiera ropa más apropiada, pero algo en un rincón de su mente le impidió hacerlo. Estaba vestida con una holgada camiseta y una especie de mallas hechas de un material tan fino que podía ver el contorno de sus bragas.

Severus alejó sus ojos de ella al pensar eso. Era demasiado temprano por la mañana como para fijarse en esas cosas. ¿Por qué no la he mandado de vuelta cuando he tenido la oportunidad? Severus supuso que podía ser por la culpa que sentía al hacerla levantar tan pronto, y después se dio cuenta de que eso normalmente le hubiera hecho hacerlo con más ganas sólo para enfurecerla.

No. Si tenía que ser sincero consigo mismo –y generalmente lo era –había querido que se quedara vestida de esa forma por razones puramente egoístas. Había pasado mucho tiempo desde que había querido algo en la vida que no había podido alejar la tentación diciéndole que la dejara tal cual como estaba para su propio regocijo.

''¿Qué es este sitio?'' preguntó Granger. Su voz era ronca debido a la falta de sueño y se encontró a sí mismo reaccionando ante eso. ¡Maldita sea! ¡¿Qué había en esa chica que lo seguía afectando de esa manera?!

''Este es mi laboratorio privado,'' contestó él firmemente.

''¿En qué estás trabajando?'' inquirió ella con excitación mientras iba hacia su lado. Él podía oler la dulce esencia del champú de ella y eso no estaba ayudándole a mentener su concentración. Debía de haber acabado de salir de la ducha. Severus tuvo una repentina imagen de su cuerpo desnudo empapado por el caliente torrente de agua y tuvo que arrimarse a la mesa para que ella no viera su excitación.

''Esto es Veritaserum después de dos días de estar cociéndose. Lo otro bajo el hechizo de contención en esa esquina es Poción Matalobos y creo que usted reconoce lo que se está cociendo a fuego lento detrás de mí.'' Milagrosamente Granger se fue de su lado para mirar en los calderos de la plataforma que había contra la pared. Escuchó su intensa contención de la respiración y supo que ella se estaba preguntando si él sabía algo sobre su pequeño experimento de pociones en su segundo año. ''¿Me he confiado demasiado, Granger? ¿No la reconoce, después de todo?'' se mofó él.

''Es Multijugos,'' respondió ella inmediatamente. Él sonrió con burla. Gryffindors. Lo único que tenias que hacer era herirles el orgullo y los tenías justo en la palma de tu mano.

Severus colocó un hechizo de contención en el Veritaserum y se volvió hacia la chica. Eso fue un error. Ella estaba contemplando los diferentes materiales del laboratorio con las manos en las caderas. La camiseta se le había mojado a causa de su pelo húmedo y la suave tela de sus pantalones mostraba su pequeño y redondeado trasero.

Por un momento lo único que quería hacer era caminar hacia ella y presionar su cuerpo contra el de ella. Podía imaginar la manera en que su cuerpo se sentiría contra el suyo. Después de todo, hacía poco había tenido su pequeño cuerpo presionado contra una pared.

Severus reprimió un gemido mientras se imaginaba qué se sentiría al introducir su mano en el pelo de ella e inclinarla sobre la mesa. ¡Mierda! Era la falta de sueño, por supuesto. No es que tuviera un buen trato con el sueño. Pero obviamente se había estado dejando y esa era la manera en que su cuerpo estaba castigándolo.

''Si, bueno…'' se escuchó decir mientras se iba lejos para esconder la larga tienda de campaña que había en la parte delantera de sus pantalones. ''Si ya ha acabado de husmear, tengo una larga lista de pociones que se ha de completar hoy. Puede trabajar aquí. Confío en que es capaz de arreglárselas con unas simples pociones sin mi?'' Ella no hizo ningún ruido mientras se movía para estar a su lado, pero la esencia de su pelo lo alertó de la cercanía de ella. Se sintió tenso en un esfuerzo de controlar cualquier reacción. Parte de él quería decirle algo increíblemente cruel sólo para castigarla por hacerle sentir así.

''Si, Profesor,'' dijo ella finalmente. ''Estoy segura de que puedo controlarlas.'' Sin decir ninguna palabra más, Severus salió de la habitación, yéndose por la clase en vez de por la puerta que conducía a sus cuartos privados. Ella no necesitaba saber sobre esa conexión entre las habitaciones. Le estaba dando demasiado poder del que ya tenía.


Hermione estaba empeñada en acabar la orden de su profesor, pero había dormido muy poco y no tenía ningún sustento del que hablar. Había estado levantada la noche anterior para hacer los deberes –naturalmente –como si ya estuviera atrasada. Esa mañana, se había tomado el gran riesgo de no vestir un uniforme, incluso ni unos tejanos. Pero si él iba a insistir en que ella se levantara tan jodidamente temprano, ella iba a ponerse mallas. Era domingo, después de todo.

Aunque, él no le había dicho nada. A lo mejor no se había dado cuenta. Raramente él dirigía alguna mirada en su dirección durante todo el tiempo que estaba allí. Ella sabía que era un hombre ocupado con otras preocupaciones, y estaba encantada de ayudarlo. Pero aún la cabreaba un poco que no pudiera dedicarle un 'gracias' o incluso agradecérselo. Todo esto valdría la pena si él sólo le pudiera decir que había hecho un gran trabajo.

Pero él nunca le diría eso a ella.

Echó un vistazo al reloj y gruñó. Era la una. La comida definitivamente ya había acabado. Había pospuesto irse porque no estaba segura de si el Profesor Snape iba a volver, pero aún no había vuelto. Hermione quería golpearse por creer que lo haría.

Realmente se podría haber ido a comer. A la 1:30 se estaba balanceando de un pie a otro de mareo y cansancio. Parecía como si se fuera a quedar dormida allí de pie en medio de la mesa de trabajo. Perezosamente, contó el número de escarabajos. Tuvo que empezar de nuevo tres veces antes de que pudiera contarlos todos correctamente. Por si acaso, los recontó dos veces (demasiado esfuerzo) antes de depositarlos en su mano para meterlos en el caldero.

Cuando sostuvo la mano por encima del caldero, otra mano se cerró fuertemente alrededor de su muñeca. Era su profesor; por fin de vuelta e insoportablemente cerca de ella. A causa del susto, dejó que los escarabajos cayeran dentro del caldero que había debajo.

Pasó muy rápido. Tan pronto como los escarabajos tocaron la superficie de la poción, el caldero entero explotó. Sin embargo, antes de que esto pudiera pasar, Snape la retiró y los retiró a ambos a la otra punta de la habitación. Aterrizaron de golpe contra la estantería, Snape encima de ella, y Hermione era vagamente consciente del brazo de él debajo de ella mientras los libros les caían encima.

Snape se llevó la peor parte. Cuando era seguro que ningún libro más iba a caerse, Hermione sintió su cuerpo relajarse y después inmediatamente tensarse de nuevo, evidentemente con la lenta realización de que él estaba encima de ella. Rápidamente él se separó de ella y empezó a limparlo todo. Hermione gruñó de dolor y lentamente se puso de pie. Estaba agradecida de que él la hubiera cubierto, pero maldición…ese hombre era mucho más pesado de lo que parecía.

Snape devolvió los libros a sus estanterías con un movimiento de su varita y fue a mirar los restos del caldero.

''Lo siento, Prof…'' empezó a decir ella, pero él la interrumpió.

''¡¿Lo siente?!'' gritó él. ''¡Ese error sin importancia podría haber arruinado mi laboratorio! Tiene suerte de que no le diera al Veritaserum. ¡Ya había hecho esta poción antes, Granger! ¿¡Sabe que requiere escarabajos de tierra! ¡Cómo ha podido ser tan inconsciente!?''

''Lo siento, Profesor. Estaba muy cansada. No estaba pensando…''

''¡Eso es evidente!'' la expresión de Hermione se endureció.

''Señor, ¡he estado aquí desde las siete de la mañana! He pasado la noche haciendo los deberes que usualmente hago durante el tiempo que usted me ha dado para ayudarle!'' Severus Snape se volvió para mirarla y habló con una voz peligrosamente baja.

''¿Se atreve, señorita Granger?'' Hermione tragó saliva involuntariamente y dio un paso atrás. Una mágia poderosa parecía estar rodeando la habitación a causa de la fuerza de su mirada. ''No olvide que soy su profesor. Y usted sólo es mi estudiante.''

''Lo siento, señor,'' consiguió decir ella. Sabía que no venía a cuento. Este acuerdo había sido idea de ella, después de todo.

''Sólo piense en qué podría haber pasado si yo no hubiera estado aquí. ¿Cómo voy a dejarle elaborar pociones sola si esto es lo que pasa?''

''¡No volverá a pasar!'' prometió ella.

''No,'' afirmó él. ''Le aseguro que no.''


Bueno pues antes de todo...FELIZ NAVIDAD A TODOS!, siento la tardanza, pero la espera ha valido la pena, os voy a colgar 3 capítulos de golpe, olé! Gracias a todos los que me dejáis reviews, en serio, me animáis a continuar y ver que el esfuerzo y las horas gastadas en la traducción valen la pena. :)