Este capítulo me dio bastante trabajo, quería encontrar un punto medio entre enamorados y asesinos, je. De paso les pregunto: encontré un cuento mío que escribí hace algunos años, si lo subo, me harían el favor de leerlo? *-* Se que en esta página no se puede, pero si les pongo el link y lo leen sería genial :)

SexyDiva, tu comentario no da más de lindo, sos una tierna :) tenemos que escribir algo juntas mujer!


Chapter 7: First date/Capítulo 7: Primera cita

- Sasori no danna, mira eso - el rubio se asomó sobre su gran pájaro de arcilla y miró hacia abajo. Los ojos le brillaban como a un niño frente al juguete que siempre quiso.

El líder les había encargado entregar un pergamino de gran importancia. Cómo siempre que tenían una misión se movían en el aire, utilizando los pájaros de Deidara, no habían tenido ningún problema. De hecho, habían conseguido hacerlo en un solo día. En ese mismo momento, estaban sobrevolando la civilización más cercana al escondite de Akatsuki.

- ¿Qué hay? - Sasori se asomó también - ¿un festival? - levantó una ceja, pensando qué podrían estar celebrando.

- ¿Podemos bajar? ¡Por favor! - lo miró con su mejor carita de perrito mojado

- No debemos retrasarnos... Recuerda que es a mí a quien le llaman la atención por los errores de ambos. - en realidad, Sasori odiaba esos eventos. Le recordaban a su niñez y a la familia que no había tenido.

Sin embargo, para fortuna de Deidara y desgracia de Sasori, el pequeño rubio estaba aprendiendo a manejar al mayor. Sin hacer ruido, se acercó hasta donde Sasori se hallaba inclinado. Lo abrazó por atrás, haciendo sugerentes movimientos con la cadera y mordiendo suavemente su cuello.

- Se que odias estas cosas - susurró en su cuello - Así que si bajamos, te prometo que está noche te recompensaré.

- De acuerdo - Bien valía la pena el sacrificio - Pero no más de dos horas.

Deidara dio vuelta a su danna en sus brazos y lo besó como agradecimiento. Bajaron hasta la ciudad y se mezclaron con el resto de la gente. Deidara había insistido en quitarse la capa para no llamar la atención. Lo que había eran las típicas cosas de los festivales: puestos de comida, juegos que si ganabas te llevabas un osito de peluche, música, risas y mucha gente. Sasori no podía evitar sentirse triste cada vez que veía a un niño con sus padres. Por supuesto, su compañero lo notó.

- Oye - tomó su mano y la apretó suavemente - Deberías dejar de lamentarte por lo que no tuviste y empezar a apreciar lo que tienes. Mira ahí - le señaló una parejita que se besaba y reía tontamente. Se dio cuenta de que había parejas por todos lados - ¿Al menos no te alegra no estar aquí solo?

- Tienes razón. Veamos que hay más allá - tiró del rubio, llevándolo hacia una acumulación de gente. No soltó su mano; ahí tenían el derecho de ser una parejita más.

Por supuesto, las dos horas pasaron volando, pero ahora ninguno quería irse. Deidara había bebido bastante y andaba por ahí con las mejillas sonrosadas y una fácil y alegre risa de borracho. Sasori también se divertía mucho: estaba encantado con un espectáculo callejero de marionetas. Incluso hizo bailar a una, alegando ser un simple ninja marionetista.

- ¡Adivina que! - dijo, sorprendiendo a Deidara, que estaba muy concentrado intentando descifrar la fortuna de la galleta, ebrio, con un dulce abrazo por atrás - Me dijeron que para el cierre va a haber un show de fuegos artificiales. Tu amas esas cosas.

Deidara se soltó de su agarre y se dio vuelta para mirarlo, con tanta ilusión que a Sasori se le derritió el corazón.

- Dime por favor que nos quedaremos a verlos - parecía todo un niñito

- ¡Claro que sí! - adoraba verlo feliz

Lo único que cambió hasta el final del día fue el estado de Deidara. Ahora estaba completamente ebrio. Sin embargo, se sentía muy feliz. Todo el tema de la organización y de ser criminales había quedado en segundo plano; ahí simplemente eran un par de enamorados que se besaba en cada oportunidad que tenía. Sin planearlo, habían tenido la cita perfecta.

- ¡Mira, Deidara! - Sasori señaló el cielo - Ya van a comenzar

Deidara miró hacia arriba. Los primeros eran pequeños y con pocas luces, pero apenas empezaron los más importantes del espectáculo, aprovechando la pequeña estatura de su compañero, rodeó su cuello con sus brazos y lo besó apasionadamente. Se imaginó como se verían: besándose con las luces y las explosiones de fondo, igual que en una película.

Tres cuartos de hora más tarde, Sasori lo guiaba a un lugar apartado para que creara uno de sus pájaros y regresar finalmente. Deidara se dejó guiar dócilmente, agradeciendo que Sasori estuviera sobrio. Cuando estuvieron volando, se acurrucó contra él, abrazando su brazo izquierdo y descansando la cabeza en el hombro del pelirrojo. También entrelazó sus dedos.

- Lo siento por la reprimenda que te está esperando - tenía mucho sueño y el hombro de su danna era el lugar perfecto para relajarse.

Sasori sonrió y apoyó su cabeza sobre la de Deidara, sintiendo sus rubios cabellos haciéndole cosquillas. A él le esperaba una gran reprimenda y al rubio una gran resaca. No era que necesitaran días como aquel para hacer cosas de novios, pero había sido divertido salir de la rutina. Sasori odiaba los festivales... Pero no importaba, bien valía la pena; no se olvidaría de reclamar su recompensa apenas tuviera oportunidad.