Hoy os regalo un capítulo bien largo con encuentros muy reveladores... Espero que os guste ;)
CAPÍTULO 7
Kara se detuvo en la puerta de la habitación que Lena utilizaba como vestidor. Cuando Lena abrió uno de los armarios, Kara se sorprendió. No sólo había vestidos, también camisas y pantalones que le resultaban familiares. La joven CEO paseaba sus dedos sobre algunas prendas con evidente nostalgia. Kara la observaba conteniendo la respiración, sabía que aquella ropa pertenecía a su álter ego. Lena sacudió la cabeza ligeramente, para salir del trance y se centró en sus vestidos de noche.
—¿Qué te parece éste? —Le mostró un vestido rojo—, ¿y éste? —Ahora era el turno de uno de color negro con algunos detalles en blanco.
—Son… son muy bonitos los dos —dijo Kara aclarando la garganta.
—Este vestido me encanta… —afirmó Lena colocando la prenda de color azul noche delante de su cuerpo. Kara la imaginó vestida con él. Lena alzó la ceja izquierda, instándola a opinar otra vez.
—Es muy bonito también —logró pronunciar, llevándose la mano a las gafas.
—Me parece que no me vas a servir de mucha ayuda —bromeó Lena. Kara sonrió tímidamente y apartó sus ojos azules de ella.
Lena se entretuvo un rato mirando varios vestidos, llevándoselos hasta el espejo de cuerpo entero del vestidor y contemplándose con ellos. Kara la miraba a ella con detenimiento, no tenía que disimular, pues la ocasión se lo permitía. Y pensó que Lena Luthor era una mujer hermosa, elegante y atractiva, muy atractiva.
—Creo que me pondré el azul oscuro.
—Te sentará muy bien —observó Kara en un impulso. Lena la miró, sonriendo.
—Gracias, Kara. ¿Puedes salir de la habitación?
—¿Por qué? —preguntó desconcertada.
—Porque tengo que ducharme y vestirme, no querrás que lo haga contigo aquí, ¿verdad?
—¡Claro, perdona, ya me voy! —contestó atropelladamente con una amplia sonrisa.
Lena la siguió con la mirada hasta que la dejo sola, no podía dejar de sonreír. La Kara apocada era tan adorable. Sintió un pinchazo de añoranza en el pecho, pero respiró hondo y volvió a dedicar toda su atención a lo que tenía que hacer.
Kara llegó al salón del apartamento y empezó a caminar por él sin rumbo fijo. No podía estarse quieta. Aquella noche era muy importante, la gente que asistiría a la gala debía creerse que Lena y ella eran novias. La teoría estaba clara desde hacía días, pero los últimos acontecimientos la preocupaban. Las palabras de Cat Grant resonaban en su mente, "espero que Supergirl 38 sea tan honorable como nuestra Supergirl". Por supuesto que tenía honor, por mucho que Lena fuera tremendamente atractiva y encantadora.
—Kara, ¿puedes venir un momento? —escuchó la voz de Lena desde su habitación.
—Dime, Lena… —dijo Kara, asomándose por la puerta.
—Me va a venir bien tenerte aquí, ¿me ayudas? —pidió Lena, señalando pasadores en el cuello de su vestido, mientras se apartaba la melena oscura hacia un lado.
Kara tragó saliva. El vestido se ceñía a su silueta como un guante, resaltando sus curvas femeninas. Y su espalda quedaba bastante expuesta porque todavía no tenía cerrado el cuello en su remate. Aquello le dejaba muy claro que no llevaba sujetador y el corazón de Kara empezó a latir más deprisa. Por suerte, Lena no poseía sus poderes kriptonianos, sólo podía ver sus mejillas sonrojadas.
Kara se acercó a ella titubeando un poco. Si hubiese podido elegir, no estaría allí ayudándola con el maldito vestido. No si eso significaba alterarse de aquella forma y sentirse culpable por ello. Lena no estaba haciendo nada en especial, pero ahí estaba el problema, que no necesitaba esforzarse, su capacidad de seducción parecía ser una cualidad natural en ella. Kara trató de ser lo más rápida posible. Si con la vista no le bastaba, sentir la tibieza de su piel bajo las yemas de sus dedos y oler su perfume completaban el suplicio al que sometía a sus sentidos. Todo en Lena Luthor atraía, absolutamente todo, iba a ser muy fácil estar pegada a ella durante la noche, ¿pero cómo sería capaz de alejarse después?
—Gracias, sólo me falta el peinado y el maquillaje —informó Lena—, Mary estará ya al caer.
—¿Mary? —preguntó Kara.
—Mi arma secreta cuando tengo que arreglarme, no creerás que los looks que luzco me los procuro yo sola, ¿verdad? —dijo entre risas.
—Claro, eso suena muy lógico —contestó riendo exageradamente.
—¿A qué esperas?
—¿Eh?
—Cuando Mary llegue, tiene que ver aquí a Supergirl, no a Kara Danvers.
—¡Por supuesto! —Kara se llevó la mano a las gafas con nerviosismo. Se sentía muy tonta desde hacía un rato.
A Lena apenas le dio tiempo a parpadear una vez. Supergirl estaba ante sus ojos.
—¡Qué velocidad la tuya, me vendría bien cuando tengo que arreglarme! —bromeó. Kara sonrió y cruzó los brazos delante del pecho, en una de sus posturas clásicas.
—Estás perfecta —admitió Lena con admiración.
—Gracias.
Sonó el timbre del apartamento y Lena abrió a la mujer. Media hora después, Mary se marchó y la pareja se dispuso a hacer lo mismo. Lena lucía un elegante recogido y sus ojos verdes destacaban con el maquillaje negro. Decidió que era mejor acudir con su limusina, para evitar que el viento estropease el trabajo de Mary.
Kara estaba nerviosa, se le daba mal mentir. Lena notó su nerviosismo y apoyó su mano sobre la de Kara. La kriptoniana se volvió hacia ella en el asiento del vehículo.
—Todo saldrá bien, ya lo verás.
Entonces, Lena entrelazó un poco sus dedos con los de Kara y los latidos de ambas se aceleraron. Pero Lena supo enmascarar la respuesta de su cuerpo ante aquel contacto con la situación que iban a vivir.
—Yo también estoy un poco nerviosa, pero debemos tranquilizarnos. Lo hicimos bien en la entrevista, y esta noche será igual.
Le dedicó una sonrisa amable y liberó su mano, Kara tomó aire y miró al frente.
Nada más llegar al lugar de la gala, numerosas personas se acercaron a ellas para saludarlas con entusiasmo. Era más que evidente que National City se alegraba de verlas juntas otra vez. Lena no quería incomodar más a Kara, se había dado cuenta de lo que le había supuesto ayudarla con el vestido y tenerla tan cerca, así que fue paciente y respetuosa, caminando simplemente a su lado. Pero Kara no estaba ciega, y era consciente del modo en que las miraba toda aquella gente, esperando ver ciertos comportamientos lógicos en una pareja de novias. De pronto, su mano buscó la de Lena, que al sentir el roce, la miró con sorpresa. Kara le dedicó una tierna sonrisa y tomó su mano con delicadeza, para seguir caminando entre los asistentes. Lena también sonrió, agradeciendo el detalle.
—¡Hola bombones! —saludó una voz masculina. Ambas se volvieron ligeramente incómodas.
—¡Mon-El! —exclamó Kara.
Iba ataviado con un smoking que le sentaba realmente bien. Pero lo que más le gustó a Kara de aquella imagen era la hermosa mujer que iba cogida de su brazo, Lucy Lane, con un bonito vestido violeta.
—Mira sus caras de indignación —rio Mon-El.
—Mi novio siempre tan bromista, perdonadlo —disculpó Lucy.
—No sabía que asistíais a esta gala —dijo Kara.
—Yo fui invitada en representación del ejército, y él, bueno… a veces me pregunto por qué lo traigo de acompañante.
—Porque soy guapo y divertido —replicó él enseguida—, y porque eres la persona que más me importa en el mundo, y lo sabes —añadió mirándola a los ojos.
Kara y Lena se miraron frunciendo el ceño y después les devolvieron la atención.
—En fin, pasadlo bien, seguro que mucha gente más os quiere saludar —se despidió Lucy, para dedicarle sonrisas tontas a su novio, que no le quitaba la vista de encima.
—Ésa sí que es una pareja enamorada —dijo Lena suspirando.
—Lo siento, quizá debería ser más cariñosa contigo… —musitó Kara.
—No, tranquila, si nosotras nunca hemos sido demasiado empalagosas en público.
—Pues es una suerte. —Se sonrieron.
La música de fondo cambió y Kara notó que mucha gente las miraba.
—¿Por qué nos miran todos? —preguntó a Lena por lo bajo.
—Esperan que bailemos juntas —aclaró Lena—, Kara y yo solíamos bailar en estos eventos.
—Me gusta bailar, y se me da bastante bien —presumió Kara con una sonrisa segura en el rostro.
—Lo sé, es un talento natural que tenéis las Karas —dijo sonriendo—, entonces…
Kara asintió. Lena posó las manos sobre los hombros de la kriptoniana. Entonces, Lena sintió cómo Kara apoyaba las suyas sobre su espalda, acercándola un poco a su cuerpo. Suspiró, hacía más de dos meses que no bailaba así con nadie. Se movían bien acompasadas, disfrutando de la música y de las agradables sensaciones que estaban experimentando. Para Lena, era como volver atrás en el tiempo. De cuando en cuando, no podía evitar cerrar los ojos y apoyarse en el cuello de Kara, tratando de imaginar que era su novia y que las últimas semanas sólo habían sido una pesadilla. Para Kara, era algo totalmente nuevo, nunca había bailado así con una mujer. Le estaba resultando demasiado grato, y no sabía si era porque le gustaba bailar, o porque su pareja de baile era Lena Luthor.
Sin embargo, en cierto momento, Kara guió a Lena en un giro, y ella gimió de dolor.
—¡Perdona, no pensé que apretaba! —exclamó Kara de inmediato.
—Tranquila, no es culpa tuya —contestó Lena quitándole importancia.
Pero Kara no se quedó satisfecha. Sabía que no había ejercido presión como para hacerle daño en condiciones normales, ¿qué había ocurrido realmente? Aunque Lena trató de continuar con el baile con normalidad, Kara fue un poco más astuta y la fue llevando hacia uno de los extremos del amplio salón con excusa de los movimientos del baile. Cuando pensó que ya nadie podía escucharlas si hablaban a bajo volumen, lanzó su pensamiento.
—Fue tu novia, ¿verdad? —Lena alzó la mirada rápidamente— Te hizo daño en la muñeca.
Lena apartó sus ojos verdes. No quería contestar, le dolía demasiado ese recuerdo. Pero Kara insistió, ansiosa por comprender lo que había pasado realmente.
—Por eso Alex dijo que te atacó, no sólo hirió a Maggie y a los agentes del DEO —afirmó.
—Por favor, Kara, dejemos el tema, no quiero hablar de eso —admitió mirándola de nuevo. Sus ojos se veían de un color gris verdoso y faltos de vida.
—Lo siento, no quería molestarte —Kara lamentó haberle hablado de manera tan directa.
—Está bien, olvidémoslo y sigamos con la gala.
Lena forzó una sonrisa y cogió la mano de Kara para tirar de ella y llevarla de nuevo al la zona central.
Sobre las dos de la mañana, la gala llegó a su fin. Lena pronunció unas palabras para agradecer la presencia de todos los asistentes, de parte suya y de su novia, Supergirl, que se erguía a su lado con los puños apoyados en su cintura, mostrando una sonrisa amable.
—Parece que la gente se va contenta —afirmó Kara.
—Sí, todo ha salido bien —observó Lena—. Podemos volver a mi casa volando, ya no me importa si me despeino un poco —bromeó con una sonrisa.
Kara asintió encantada, y la ayudó a ponerse el abrigo. Era una noche fría, y para surcar los cielos lo iba a necesitar. La levantó en brazos y la miró.
—Apriétate contra mí —sugirió de pronto. Lena la miró a los ojos.
—¿Eh? —balbuceó sin entender.
—Para combatir el frío —aclaró Kara—. Yo mantengo mi temperatura corporal a pesar de los cambios climáticos.
«Lo sé muy bien —pensó Lena.»
Tal como le había recomendado Kara, Lena se aferró a su cuerpo. Podía sentir perfectamente los latidos de su corazón, una sensación dolorosamente familiar. Mantuvo cerrados los ojos buena parte del vuelo. Igual que durante la gala, quiso olvidarse de todo e imaginar que volvía a estar en los brazos de su Kara.
La kriptoniana tomó tierra con delicadeza y liberó a Lena, que no pudo evitar soltar un suspiro. Kara sabía muy bien el porqué.
—Ojalá pudiera darte lo que has perdido… —declaró.
—Eres un encanto, Kara. —Lena le dedicó una tierna sonrisa.
—No me extraña que la Kara de este mundo se enamorase de ti —afirmó Kara con seriedad.
—¿Por qué dices eso? —cuestionó Lena mirándola con atención.
—Porque… eres una mujer maravillosa.
Al instante de haber hablado, Kara mostró gesto de preocupación, convencida de que había metido la pata al decirle algo así. Lena le echó una mano, consciente de la situación.
—Seguro que no más que la Lena de tu mundo —Lena le sonrió con cariño—, buenas noches, Kara.
—Buenas noches, Lena.
Recordarle la existencia de la Lena Luthor de su mundo era lo mejor para las dos. Cat tenía razón, ¿qué podía Kara llegar a sentir por ella si seguían con aquella farsa? Lena no quería causarle dolor, ya era suficiente con su sufrimiento. Kara era totalmente inocente de lo que pasaba en Tierra 40. Así que, una noche más, Lena tuvo que contener sus impulsos irracionales, aquellos que le decían que su novia volvía a estar en su apartamento, y se hizo un ovillo en la cama, rogando a Morfeo un poco de piedad.
El lunes por la mañana, Kara llamó a CatCo para informar de que no podría ir a trabajar porque tenía cita con el médico para revisar la evolución de su intervención. Sólo James conocía la verdad, Kara tenía que presentarse en el DEO.
—¿Entonces han conseguido repararlo? —preguntó emocionada.
—Eso me han dicho —informó Alex—, a falta de unos pequeños ajustes.
A Kara le costaba disimular la emoción.
—Relájate un poco, pequeña Danvers —exclamó Maggie—, que parece que tengas ansia por perdernos a todos de vista, ¿tan mal te hemos tratado? —bromeó haciéndola reír.
—Lo siento, Maggie, ya sabes que no es así.
Intercambiaron unas sonrisas y en ese momento, Lena y Winn entraron en la sala central de operaciones.
—¿Y bien? —preguntó J'onn.
—¡Reparado! —afirmó Winn con orgullo—, ¡y listo para ser probado!
Lena sonreía y le tendió la mano a Kara para entregarle el extrapolador interdimensional.
—Aquí tienes la puerta para volver a casa. —A pesar de su sonrisa, Kara notó la tristeza en su voz.
Kara empezó a despedirse de todos, compartió abrazos con Alex y Maggie y aseguró que volvería muy pronto, pero que necesitaba ver a los suyos y decirle a su hermana que estaba bien, que no se preocupase por ella. Cuando llegó el turno de Lena, los demás se alejaron para darles un poco de intimidad.
—Has hecho un gran trabajo, Kara —aseguró Lena—, y te lo agradezco de corazón, gracias a ti, la ciudad se ha creído el regreso de Supergirl, que nosotras seguimos juntas y enamoradas, los rumores malintencionados se han calmado… y nos has dado un poco de tiempo para seguir investigando sobre lo que le ocurre a mi novia.
—Lena, voy a volver —afirmó Kara—, así que no hables como si no fueras a verme nunca más.
—Sabes que no tienes que hacerlo, ¿verdad? —dijo Lena con una sonrisa triste—. Ya has hecho mucho más de lo que tenías que hacer, nadie te culpará si no regresas.
—Yo lo haría —exclamó Kara—, no voy a dejaros con todo esto, volveré.
Era tan absurdo, aquella no era su Kara, no era su novia, y, sin embargo, una parte de sí misma se resistía a dejarla marchar. Nunca diría aquello en voz alta, pero no hacía falta, Kara lo estaba leyendo en sus ojos verdes.
—Me tendrás de vuelta antes de lo que piensas —prometió clavándole sus ojos azules.
Lena le deseó buen viaje y los demás se acercaron para desearle lo mismo. Kara accionó el artefacto y se generó un portal interdimensional.
TIERRA 38
Kara apareció en la azotea del edificio donde vivía Alex. Bajó hasta su balcón y aprovechó que estaba abierto para colarse dentro. Vio a su hermana bebiendo una cerveza en la mesa de la cocina, dándole la espalda.
—Alex… —musitó. La agente pegó un respingo en el taburete y se volvió con rapidez.
—¡Kara! —chilló, corriendo hasta ella y abrazándola con fuerza—, ¡Dios mío, has vuelto, ya pensaba en lo peor, joder! —Kara rio.
—¿Ya me estabas enterrando?, Supergirl es invencible —exclamó con altanería exagerada. Alex le dio un azote en el brazo.
—¿Por qué no te comunicaste conmigo?, ¿es que no podías hacerlo?, ¿lograste vencer al enemigo de Barry?
—Tranquila, vamos a sentarnos y te cuento todo, porque… hay bastante que contar.
Alex frunció el ceño y se apresuró a sentarse con su hermana en el sofá.
—Tierra 40 —repitió Alex por tercera vez.
—Sí, en lugar de volver aquí, el artefacto me llevó a otro de los infinitos mundos paralelos, pero afortunadamente, Winn y Lena pudieron repararlo y por eso he podido volver a casa.
—Winn y Lena… —Alex parecía no asimilar lo que Kara le estaba contando.
—Sí, como te he dicho antes, todos los de este mundo tenemos un álter ego en Tierra 40.
—Perdona, es que… me cuesta imaginar que tengo un doble.
—Probablemente tienes infinitos, a mí también me resultó impactante —admitió Kara—, pero la verdad es que os parecéis mucho, no sólo en el aspecto, tenéis el mismo carácter gruñón y maniático —añadió sacando la lengua.
—¿Quién es gruñona? —se quejó Alex empujándola.
—Y el mismo lado protector con la gente que os importa —dijo con una sonrisa. Alex torció los labios y apartó la mirada—, por cierto, ¿qué tal las cosas con Maggie? —preguntó, la curiosidad le pudo.
—¿Qué? —Alex la miró con una expresión de sorpresa— Bien… muy bien.
—¿Muy bien?
—La noche antes de que te fueras, vino a mi apartamento y bueno… Estamos juntas —musitó bajando la mirada.
—¿Sois novias? —chilló Kara emocionada— ¡Igual que en Tierra 40! —Se rio.
—¿En serio?
Kara le contó todas las novedades y no tan novedades que había conocido en Tierra 40, y Alex no parecía tener suficiente, estaba realmente fascinada con la existencia del multiverso. Le horrorizó la situación en que se encontraba Kara 40 y cómo había afectado a la vida de todos sus seres queridos, lamentando que no encontrasen la forma de curarla. Pero, sin duda, lo que más la había sorprendido fue la relación sentimental entre Lena Luthor y Supergirl, ésa que la prensa rosa llamaba Supercorp.
—¿Y cómo es eso de fingir ser su novia?
—Pues, no es tan complicado, Lena lo hace fácil —Alex la miraba con una sonrisa exagerada en la cara—, ¿qué?
—Nada que… me hace mucha gracia que al final te hayas pasado a mi bando —admitió Alex— Cuando se lo cuente a mamá va a alucinar.
—Tampoco es tan sorprendente, ¿no?, ya sabías que soy bisexual, además, no hace falta que le cuentes eso a nadie, Alex, seguro que empezarán las bromitas con la Lena de nuestro mundo y no quiero eso —Kara se puso nerviosa.
—Claro, porque a ti nuestra Lena te da exactamente igual —provocó Alex sonriendo de lado.
—No me da igual, le tengo aprecio, es mi amiga —se justificó.
—Pues tú a ella sí le importas bastante —declaró Alex, haciéndose la interesante.
—¿Ah sí?
—Sí.
—¡Alex, maldita sea, dime lo que tengas que decirme! —Alex se volvió a reír.
—Está bien… pues, me contó James que fue a buscarte a CatCo.
—¿En serio?
—Y no sólo eso, después me llamó a mí preguntando por Supergirl.
—Vaya… —Kara se quedó callada y con la mirada perdida.
—Le contamos las mismas mentiras que a todos, pero estoy segura de que le encantaría recibir una visita sorpresa de Supergirl.
—¿Tú crees?
—Lo sé y a ti también te gustaría verla, se te nota en la cara.
—¡Déjalo ya, Alex! —se quejó Kara— Que suceda en una Tierra no significa que tenga que suceder en otras.
Kara le explicó a su hermana que tenía que volver a Tierra 40, que se lo debía a todos ellos, por el buen recibimiento que le habían dado y por haberla ayudado a regresar a su verdadero mundo. Alex lo entendió perfectamente, tenía un elevado sentido del honor, al igual que su hermana, y le aseguró que podía marcharse tranquila, que entre J'onn, Mon-El, Guardian y el DEO tenían todo bien cubierto en su ausencia.
—Di a todos que estoy bien y que volveré en cuanto pueda —pidió Kara, y abrazó intensamente a Alex.
—Cuídate mucho, por favor, y vuelve pronto —rogó Alex—, te quiero.
—Yo también te quiero.
Kara voló hasta el edificio de L Corp, ya había anochecido. Sentía curiosidad por ver a la Lena de su mundo, era como si fuera a verla de nuevo por primera vez, como aquella mañana en que la conoció acompañada de Clark. Sabía que todo lo que había vivido en la última semana la había cambiado, que nada volvería a ser igual. Recordó la última vez que la había visto, tras la explosión del misil que contenía el virus Medusa neutralizado por ella. Le dio las gracias y Lena asintió con la cabeza, disculpándose por haberla engañado durante un rato, haciéndole pensar que colaboraba con su madre. Kara se había sentido culpable por haber creído en su traición, pero el alivió final al verla de su parte fue más grande.
Se detuvo a unos metros y la vio en el balcón de su despacho, con una copa de vino en la mano. Lena había tenido una cena de negocios y todavía no se había marchado a casa. Se fijó un poco más y advirtió que parecía triste y sumida en sus pensamientos. Lena, totalmente ajena a ella, suspiró con los ojos cerrados.
—Te echo de menos —musitó a la nada.
«Y yo a ti —admitió Kara internamente.»
Instantes después, Lena sintió un poco de viento a su espalda, volviéndose con rapidez, pensando que tal vez se trataba de Supergirl. Pero no la vio, sin embargo, sus ojos verdes dieron con un hermoso ramo de Plumerias blancas que descansaba en el suelo, junto a la puerta.
Lena dio unos pasos, dejó la copa en el suelo y cogió el ramo. Cerró los ojos y se deleitó con su aroma floral. Sabía que estaban recién cortadas, y que había sido cosa de Supergirl. Sonrió y abrió los ojos, buscándola en el cielo, pero no dio con ella.
—Gracias, Supergirl… —musitó Lena, confiando en que la kriptoniana todavía pudiera escucharla.
—De nada y buenas noches, señorita Luthor —saludó Kara a su espalda. Lena se volvió de inmediato.
—¡Supergirl, estás aquí! —exclamó feliz de saber que Supergirl no había desaparecido y que, además, ella le importaba.
—Así es… —Kara bajó hasta tocar el suelo— Antes de nada, me gustaría darle las gracias apropiadamente por lo que hizo hace dos semanas. Salvó muchas vidas inocentes.
—Ese ramo es un bonito gesto de agradecimiento —replicó Lena con una sonrisa—, pero… —Kara se inquietó— ¿Vuelves a tratarme de usted?
—Siempre la he tratado de usted.
—No es cierto, cuando iba a accionar el lanzamiento del misil, gritaste mi nombre de pila —señaló Lena.
—Tiene razón, pero era una situación extrema, pensé que así, mi ruego le causaría más efecto. —Lena apartó la mirada.
—Desde luego que me causa más efecto cuando me llamas por mi nombre —susurró con una sonrisa tímida que contagió a Kara—, y me gustaría que siguieras haciéndolo, si no te molesta.
—Claro que no —exclamó Kara avanzando unos pasos hacia Lena.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella, las sombras de la noche ya no le impedían ver su rostro con claridad. Su corazón casi se detuvo.
«Oh Rao… eres preciosa… ¿Cómo podía mirarte sólo como amiga? —se preguntó.»
Kara contemplaba a Lena en un estado de atontamiento máximo. Sus ojos eran tan verdes y hermosos como los de Lena 40. No, lo eran aún más, porque carecían de la sombra de profundo dolor que teñía los de su álter ego desde hacía dos meses.
—¿Por qué me miras así? —preguntó Lena, sintiéndose un poco intimidada.
—Perdone… —Lena levantó la ceja izquierda y Kara rectificó— perdona…
—No me has contestado… Supergirl —insistió Lena.
—Es que… me impacta verte después de conocer a tu álter ego —admitió con sinceridad.
—¿Mi álter ego? —preguntó Lena con curiosidad.
No lo tenía planeado, pero las cosas se habían dado así, y Lena merecía una explicación de su prolongada ausencia, sobre todo, después de haber preguntado tanto por ella. Kara le habló del multiverso, le contó su batalla contra los Dominators en Tierra 1, ayudando a Barry y a sus amigos, y su posterior viaje inesperado a Tierra 40, donde todos tenían un álter ego. Lena, al igual que su hermana Alex, se mostró emocionada con aquella aventura, posiblemente por compartir ese lado científico y ávido de nuevos conocimientos.
—Pero todo esto es increíble, ¡tenemos dobles! —exclamó sin poder contenerse.
—Sí, los tenemos.
Lena acortó la distancia entre ellas, llevada por la inyección de adrenalina que su mente de científica había recibido con aquella historia. Aquel gesto fue suficiente para que un olor familiar llegase a las fosas nasales de la kriptoniana, sintiendo que su corazón iba a detenerse por segunda vez. Reconoció el perfume de Lena 40 en la piel de su Lena. Si ya la atraía en aquel mundo, el efecto se multiplicaba en el suyo, porque no tenía que reprimirse, porque nada la hacía sentir culpable por desearla.
—Tu perfume… —murmuró descolocada.
—¿Te molesta? —preguntó Lena sintiéndose culpable—, ¿también tienes un olfato sobrehumano? Lo siento… —Retrocedió unos pasos, consciente de que utilizaba un perfume bastante intenso, pero entonces Kara salió de su trance y avanzó los mismos pasos.
—No me molesta en absoluto —El rostro de Lena se relajó—, al contrario, me gusta mucho, es muy… agradable. —Le dedicó una amplia sonrisa y Lena se mordió el labio inferior y bajó la mirada, después logró cambiar de tema.
—Siento mucho lo que ha pasado con la Supergirl de Tierra 40, y me alegra que mi doble esté ayudando a curarla, me tranquiliza saber que allí también son amigas —añadió Lena con satisfacción.
«Amigas… eso pensaba yo… son amantes, están enamoradas, hacen el amor… —enumeraba mentalmente—. Pero no puedo decírtelo porque te afectaría demasiado.»
—¿Supergirl? —la llamó frunciendo el ceño.
—Discúlpame, estaba pensando… es que tengo que volver allí, necesitan mi ayuda.
—Me parece muy noble de tu parte que no los dejes a su suerte después de ayudarte ellos, es muy propio de ti —afirmó Lena con orgullo.
Kara sonrió ante sus palabras, y Lena sintió sus mejillas arder.
«Sí, definitivamente, estás guapísima cuando te sonrojas —pensó.»
Lena se aclaró la garganta.
—Bueno, supongo que tienes que irte —consiguió pronunciar—, no quiero entretenerte si ellos te necesitan.
—Sí, debo partir ya —anunció Kara.
—Ojalá que todo se solucione pronto, buen viaje.
Kara asintió y le dio la espalda.
—¡Supergirl! —La kriptoniana se volvió para mirarla— Ten cuidado.
—Lo tendré… Lena. —La joven CEO curvó los labios en una bonita sonrisa.
—Hasta pronto… —musitó Lena cuando la perdió de vista.
FIN DE TIERRA 38
Lo primero que Kara hizo al llegar a Tierra 40 fue enfrentarse a un alien menor que estaba armando jaleo en un callejón. No le costó mucho reducirlo, pero, durante la lucha, el extrapolador de Cisco se rompió en varios trozos. Kara maldijo, los recogió y no quiso preocuparse, de todos modos, Winn y Lena lo habían reparado una vez, podrían volver a hacerlo.
Cuando el DEO se presentó allí, y Alex y Mon-El se hicieron cargo del alien, Kara los saludó, informándolos de que había regresado, después se dirigió al ático de Lena, donde ella la recibió muy contenta.
—¿Pensaste que no iba a volver?
—Sé que esto no es fácil para ti, y no tienes por qué hacerlo, y…
—Siempre cumplo mi palabra, Lena. —Cogió su mano.
—Lo sé —Bajó la mirada un instante—, ¿qué tal estaba tu hermana?
—Bien… muy bien —añadió al recordar que estaba saliendo con Maggie.
—¿Y… viste a alguien más? —preguntó Lena, pensando en su álter ego.
—Pues, la verdad es que sí —replicó sonriendo.
—Y parece que la cosa fue bien —señaló Lena.
—Creo que me ha sentado muy bien verla, lo necesitaba.
«Para no perder el norte con todo esto de la farsa —reflexionó Lena internamente.»
—Me alegro mucho, Kara —afirmó con sinceridad—, y ahora a dormir, que mañana ya no tienes excusa para faltar en la redacción de CatCo.
—¡Cierto, tengo que ser puntual! —exclamó Kara con energía— ¡Buenas noches, Lena! —La besó en la mejilla y se retiró a su habitación.
—Te hacía falta verla, ella sí es para ti —musitó en la soledad de su salón.
Kara se metió en la cama con una pregunta. En su mundo, Alex había terminado saliendo con Maggie, tal como había pasado tiempo atrás en Tierra-40. ¿Podía suceder lo mismo entre Lena y ella? Estaba empezando a pensar que, a pesar de algunas diferencias más circunstanciales, la personalidad y esencia de las personas era la misma en todas las Tierras en las que existían. Y si eso era así, no era ninguna locura pensar que entre ella y la Lena Luthor de su mundo podía nacer algo más íntimo que la amistad. Siempre y cuando su Lena llegara a sentir algo por ella, algo como lo que ella había sentido al volver a verla después de dos semanas. Abrazó la almohada con fuerza.
«¡Me gusta Lena! —gritó en su interior.»
CONTINUARÁ…
