Entonces sin tiempo que perder nos preparamos. Rápida y silenciosamente le avisamos a Fionna que haríamos, quien al principio se opuso…

-¿¡Que!?..acaso perdieron la cabeza..no debemos de desperdiciar nuestra vida..nuestro padre murió por salvarnos..y así piensas pagarle-

Dijo susurrando debido a lo que ocurría afuera, pero muy indignada y casi llorando. Yo para convencerla le dije lo que realmente sentía de la forma más delicada que pude. Stella sintió que esto era algo personal y se mantuvo callada, pero muy observadora y reflexiva a nuestras palabras.

- Fionna…el mundo ya no es lo que era..nuestras vidas se han ido..no tenemos ningún propósito, mas que seguir viviendo..ayudar a estas personas podría darnos uno..nuestro padre querría que usáramos nuestras vidas para algo que valiera la pena..después de todo que prefieres VIVIR POR NADA O MORIR POR ALGO..-

…. pero a el final cedió. Yo saque mi katana lentamente para no hacer ruido mientras los rayos de el sol se reflejaban en su hoja. Entonces me acerque a la puerta y comencé a abrirla lentamente. Aunque las viejas bisagras rechinaban, los bandidos parecían muy ocupados en tomar a la pequeña niña y amenazar a la madre acerca de que les entregara algo. El sudor resbalaba sobre mi frente y caía sobre mis ojos, mientras a un lado de el camión me movía en cuclillas. Cuando me acerque los suficiente a la esquina, donde se acababa mi cobertura apenas y saqué la cabeza y analice la situación. Los hombre vestidos con chaquetas negras y lentes de sol se encontraban en circulo. Mientras quién parecía ser el líder tenía a la pequeña niña entre su brazos y con un cuchillo en su cuello, otro se encontraba arrodillado junto a la mujer hablándole. Me encantaría poder saber que era lo que decían entonces pero se encontraban casi susurrando, como si se encontraran escondiéndose de algo. Escuche un pequeño susurro y voltee lentamente hacía arriba y vi a Stella pecho tierra sobre el techo de el camión. Me hizo señas apuntando a los tres hombres quienes portaban armas de fuego, a decir verdad solo eran pistolas. Y luego de nuevo a ella, después me señalo a mi y después a dos hombres, uno traía en su mano derecha un tubo de tubería, era el único que no traía lentes y era bastante delgado. Sin embargo el otro era un enorme gordo que tenía una moto-sierra entre sus brazos. A pesar de ser gordo se notaban sus músculos indicando que era bastante fuerte. Voltee de nuevo hacía arriba, pero Stella ya se encontraba parándose sobre el techo, justo en la orilla. Tenía un brazo extendido, una cara determinada, se estaba concentrado de verdad mucho. Y con su otro brazo sostenía el que tenía extendido. Su cabello se volvió totalmente de fuego, y podría jurar que sus propios ojos se encendieron. Yo creo que en ese momento ella no lo notaba, pero pude notar como mientras más se concentraba su infección se extendía a un ritmo bastante acelerado. Sin embargo este no era el momento de decirle. Entonces tomé mi katana con mis dos manos y observe atentamente. Los hombres se encontraban de espaldas a nosotros, sin embargo la mujer se encontraba con sus ojos en nuestra dirección. De un momento a otro esta noto a Stella, y soltó un pequeño grito. Entonces había comenzado, el hombre que estaba agachado junto a ella, le disparo rápidamente en el abdomen mientras se paraba; mientras el hombre que tenía agarrada a la niña le cortaba el cuello a la pequeña, y después tiraba su cadaver como si fuera un objeto reemplazable, con desprecio. Un acto tan inhumano no merecía menos que la muerte, me sorprendí a mi mismo cuando este pensamiento cruzo mi mente. Cuando los hombres se voltearon alarmados y sacando sus armas. Stella rápidamente salto de el techo y en el aire lanzo una ráfaga de llamas. Sus projectiles fueron lanzados con una puntería perfecta. Dos dieron en sus blancos, tirándolos y dejándolos fuera de combate instantáneamente, sin embargo el tercero logro esquivarlo lanzándose a un lado. Fue entonces cuando salí de mi escondite y corrí hacía el hombre que ya apuntaba su arma hacía la aparentemente exhausta Stella. Quién se encontraba con sus cuatro extremidades contra el suelo y respirando con mucha dificultad; para después desmayarse de el esfuerzo contra el rasposo asfalto. Mientras me acercaba, el hombre de la sierra prendió su arma, se acerco y rápidamente realizo un swing, aunque sus grandes músculos movieron la pesada arma a una velocidad considerable. Esta resulto demasiado lenta para mi, de modo que me agache y rápidamente y con toda mi fuerza realize un giro con las mano extendidas, sosteniendo fuertemente mi arma mientras me paraba. Realize uno de los movimientos que me enseñaron en el campamento de uso de armas blancas a el pie de la letra. Al pararme y seguir corriendo me sorprendí al escuchar el sonido de un cuerpo cayendo contra el suelo, y algo de sangre manchando mi espada. Tenía la respiración muy agitada y una expresión algo asustada, porque en ese momento no tuve el valor de considerar la acción que acababa de realizar. Sin embargo me di cuenta que estaba muy tarde y no llegaría a el hombre a tiempo. De modo que lancé mi katana como si fuera una lanza a pesar de que esto me corto la palma, en un último esfuerzo desesperado de salvar a la radiante chica. Sin embargo no di en el blanco…la katana paso a unos dos centímetros de su cabeza, cortando el aire a su alrededor y produciendo un peculiar sonido. El hombre me volteo a ver sorprendido durante un momento. Sus ojos se encontraban bien abiertos, esto duro unos dos segundos. Después movió la cabeza lado a lado mientras volteaba a ver la cabeza de Stella, y dio una pequeña sonrisa mientras volteaba su cuerpo lentamente para después comenzar a acercar su cara a la suya. Para entonces ya sabía lo que se proponía a hacer. Pero el solo visualizar la imagen en mi cabeza hacía que mi sangre hirviera. De modo que sin darme por vencido comencé a correr a toda velocidad ahora alimentado por el poder de la rabia. Mientras gritaba

- ¡NO TE ATREVAS A TOCARLA MALDITO!-

Sin embargo el hombre solo levanto su brazo y contrajo un dedo. Un sonido agudo cruzo la distancia entre nosotros, seguido por mi propio grito de dolor mientras el proyectil cortaba el aire a una velocidad superior a el sonido y hacia contacto contra mi hombro izquierdo. El impacto me desplomo e hizo caer para atrás fuertemente sobre mi espalda. Sin embargo mientras esto sucedía, por detrás de el hombre se acerco Fionna con una enorme roca y la impacto con toda su fuerza contra su cráneo de forma lateral, tirándolo a el suelo y dejándolo completamente noqueado y posiblemente con daño cerebral. El dolor que estaba experimentando en ese momento era por mucho el peor que alguna vez hubiera experimentado sentía como si mi hombro me hubiera sido arrancado. Respirar se me hacía difícil y no podía pensar claramente. Mis gritos de dolor recorrían el lugar. Estos rápidamente despertaron a Stella y sacaron de shock a Fionna. Ambas rápidamente se me acercaron muy preocupadas y algo enojadas. Perdí de vista a Stella cuando Fionna comenzó a llorar sobre mi tratando de consolarme, diciendo cosas que no alcanzaba a entender, y acariciando lentamente mi cabeza. La sangre comenzaba a esparcirse por mi playera, mientras perdía mis fuerzas a un ritmo alarmante. Después de unos segundos Fionna se levanto de mí y dejo que se me acercaran Stella y aquella mujer, ahora pálida y evidentemente luchando por mantenerse despierta. No podía oír lo que decían, era como si tuviera unas orejeras gigantes. Pero vi como la mujer saco una inyección bastante grande y llena de un espeso líquido morado. Sabiendo que no era el momento de ser cobarde no reaccione cuando la mujer rápidamente la insertaba en mi cuello y dejaba entrar a mi cuerpo esa extraña sustancia. Sin embargo apenas me la aplicaron y mi herida dejo de sangrar como si fuera magia, y recupere una parte considerable de mis fuerzas. Entonces recupere mi sentido de el oído y solo alcance a escuchar el final de lo que la mujer les estaba diciendo a mi hermana y radiante super buena amiga

-De..mod.o que si de verdad quieren hacer algo..por…..todos…busquen en la obscuridad de las montañas…..a B…onni..…denle esto…ella sabrá que…hacer-

Dijo mientras colocaba en la mano de Fionna lo que parecía ser un sucio USB para después caer lentamente a el suelo muerta. Quedando con su cabello tapándole la boca y los ojos abiertos mirándome fijamente a los ojos. Un propósito….pensé.