Hola Chicas, lamento haber tardado tanto en actualizar. Espero que les guste, solo un capítulo más y se termina este fanfic. Por si alguna no lo sabe también tengo una cuenta Wattpad, les recomiendo que vayan ahí podrán ver los multimedia de este capítulo.
Capítulo 7: La princesa y el espíritu del invierno
En medio de ese beso Jack se sentía en las nubes. Ni siquiera podía recordar porque quiso divorciarse de esa maravillosa mujer en primer lugar.
En cambio Rapunzel estaba en shock. No podía creer lo que ese adolescente acaba de hacer.
Sophie y sus amigas seguían boquiabiertas hasta que se oyó el sonido de una bofetada.
El albino gruño de dolor mientras la rubia trataba de alejarse rápidamente.
- Zellie…Zellie – dijo el ojiazul siguiéndole – No soy Jared… soy él… soy Jack – dijo levantando la voz mientras bajaba por las escaleras muy cerca de ella.
Algunos de los chicos que estaban ahí empezaron a observarlos.
- Rapunzel… escúchame… soy tu esposo – dijo el albino ya sin importarle quien escuchaba.
- Quieres callarte – dijo la rubia molesta.
- Créeme… soy el padre de tus hijos… Zellie – dijo Jack ya abajo con ella.
- No me digas así… no me llames así – dijo Rapunzel en shock, apuntándole. – Tú eres un niño con complejo de adulto – dijo la ojiverde levantando la voz y retirándose rápidamente.
- Solo dame 2 segundos para explicarte – dijo el albino tratando de seguirla.
Jack choco contra una Sophie molesta. Todos los que estaban ahí soltaron un jadeo.
- ¡Oye! Eres un pervertido – dijo ella dándole una bofetada al igual que su madre.
Sophie se alejó molesta. Detrás de ella estaba Bonnie con una expresión de enojo, quien también le dio una bofetada.
Después de ella, Pippa con un gruñido también le dio una bofetada en mismo lugar.
Al final, estaba Cupcake con una sonrisa malévola. – Una más – dijo dándole una bofetada del otro lado de su cara.
La multitud comenzó a reír al ver este espectáculo mientras Jack sobaba su mejilla.
En la puerta de la casa se encontraban varios adolescentes saliendo y al mismo tiempo Hiro se aseguraba de que no se llevaran sus cosas.
- Dame eso… Te puedes ir… Fuera – dijo Hiro tomando varios cascos coleccionistas de Star Wars.
- Deja eso… Te puedes ir – dijo Vanellope a los adolescentes que salían.
Cuando ya todos habían salido, Vanellope se dirigió a la puerta y miro al pelinegro.
- Bueno… esto no es lo que esperaba en una relación discreta – dijo ella seriamente.
Hiro asintió avergonzado y apretando los labios molesto.
- Ahora ves porque no salgo con los padres de mis estudiantes – dijo la pelinegra.
Él solo pudo asentir cabizbajo.
Vanellope se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Hiro se le quedo mirando sonrojado.
- Lo siento – dijo ella con una mueca de tristeza.
Mientras ella se retiraba, el pelinegro la miraba con melancolía.
Jack se acercó a Hiro mientras él cerraba la puerta. El peliblanco se sentía culpable por arruinar su futura relación con la pelinegra.
- Lo siento… No tenía idea de que todo esto se iba a descontrolar – dijo Jack con una mueca incomoda.
- Hey… Hey… Hey… Hijo – dijo el pelinegro calmadamente.
Hiro le dio una mirada que decía ¿Todo está bien? Jack le devolvió una mirada que contestaba Sí
El pelinegro sorpresivamente le dio una bofetada. Jack hizo una mueca mientras su amigo lo miraba con enojo.
- Okey… Hijo… Lo siento – dijo Hiro calmándose.
- Entiendo. Me la merezco – dijo el ojiazul comprendiendo lo enojado que debía sentirse.
Nuevamente ojicastaño le dio una bofetada.
- La segunda fue porque se me antojo. Lo siento – dijo Hiro dándole un abrazo.
- ¿Estás bien? – preguntó el ojiazul.
- Sí – dijo el pelinegro.
- En verdad… Lo siento… - se disculpaba el peliblanco antes de que le estamparan otra bofetada.
- Esta si te la mereces – dijo Hiro apuntándole. – Estamos a mano – dijo el ojicastaño.
La mejilla de Jack se comenzaba a poner roja.
- ¿Cómo estás?… ¿Estás bien? – preguntó Hiro.
- Sí – respondió Jack.
Todo se veía normal hasta que se escuchó una nueva bofetada.
Casa de Hiro a la mañana siguiente:
Por fuera se podía ver a un Baymax ya rehabilitado quitando algunas de las muchas prendas interiores que habían arrojado.
Por dentro se veía a Hiro terminando de pasar la aspiradora por la alfombra. Jack estaba sentado en las escaleras, apoyando su espalda en la pared.
- Y termine – dijo el pelinegro pero al levantar la mirada, se dio cuenta que a su alrededor todo se veía desordenado.
- Al menos con la alfombra… Sabes creo que hicimos un gran progreso… – dijo Hiro con una mueca, mirando a los lados – Sabes deberíamos tomar un descanso – dijo el ojicastaño.
Jack soltó un suspiro. – Perdí a mi familia – dijo él cabizbajo.
- Oye Jack… Creo que en serio ayudaste a tus hijos… hiciste tu trabajo, ahora el héroe puede continuar – dijo Hiro tratando que se sintiera mejor.
- No quiero – dijo el ojiazul quitándose los lentes oscuros que traía puestos. – Tal vez, ellos me necesitan pero yo los necesito – dijo él, levantándose.
- No quiero ser aguafiestas – dijo el pelinegro mirando su reloj. – Pero debes estar en la corte en 22 minutos – dijo él con una mueca.
- No… No… No necesito más tiempo – dijo el peliblanco desesperado – Debo detener todo esto – dijo él mirando a Hiro.
- A Baymax 2.0 – dijo Hiro con voz grave, caminando hacia el patio.
- Hiro – dijo el peliblanco.
- ¿Qué pasa? – dijo el pelinegro aún con la voz grave.
- Tus pantalones – dijo Jack mirando hacia abajo.
- Ay… Sí… Mis pantalones – dijo Hiro al ver que estaba en bóxer y traía puesto una bata.
En la Corte de Justicia:
- Jura decir la verdad y nada más que la verdad para que Dios la asista – dijo un oficial.
- Lo juro – dijo Rapunzel.
En el estrado, estaba la jueza Cassandra. Era una mujer de piel pálida, con labios rosados oscuros, ojos de color avellana y cabello negro en capas de corte bob con reflejos grises.
- Solicito un divorcio citando diferencias irreconciliables. ¿Es correcto? – dijo Cassandra.
- Sí, su señoría – dijo Rapunzel.
- Jackson Overland – dijo la jueza. – ¿Está presente? – preguntó ella al abogado del susodicho.
- No, su señoría – dijo el hombre.
- Tomo su ausencia… como de acuerdo a los términos del divorcio… sigamos – dijo Cassandra.
- ¿No solicito custodia completa? – preguntó ella a Rapunzel.
- No, su señoría – respondió la rubia.
Las puertas de la sala fueron abiertas de golpe. Dos oficiales se dirigieron hacia los 2 hombres que acaban de entrar.
- NO SOPORTARIAN LA VERDAD – gritó Hiro.
- ¿Qué? – dijo Cassandra confundida.
- Perdón por asustarlos fue lo primero que se me vino a la cabeza – dijo Hiro mientras Jack lo seguía avergonzado.
- Su majestad – dijo el pelinegro inclinándose. – Majestuosa – dijo él.
Jack choco contra él mientras soltaba un gruñido de molestia.
- ¿Quién es usted? – dijo Cassandra.
- El mejor amigo de mi esposo – respondió Rapunzel.
- ¿Es amigo y abogado? – preguntó la pelinegra con mechas grises.
- Sí – respondió Hiro seguro.
- No – dijo la rubia negándolo.
- Creo que el título que traigo en mi bolsillo dice que Sí – dijo Hiro sacando un papel arrugado.
Uno de los oficiales lo tomó.
- Está algo arrugado… porque… me senté sobre el… y no porque... lo acabe de imprimir – dijo Hiro inseguro.
El oficial se lo entregó a la jueza. Ella lo observa rápidamente.
- Finjamos que es real – dijo Cassandra dejándolo a un lado del estrado. - ¿Quiere explicarnos que hace aquí? – preguntó ella.
- HOY DETENDREMOS – gritó Hiro. – UN GRAN MALENTENDIDO DE LA JUSTICIA – gritó él golpeando la mesa de la abogada de Rapunzel.
Cassandra ya harta de lo que hacía el pelinegro hizo una seña a los oficiales para que se lo lleven.
- Eso… Si… Ya voy – dijo Hiro al oficial que lo jalaba bruscamente de su brazo.
- Disculpe… Si me permite hablar… Puedo aclarar esto – dijo Jack mientras también lo sacaban.
- ¡Oiga! Mi brazo… mi brazo – protestaba Hiro al oficial.
- Si me escuchan… Tengo una carta – dijo Jack como último recurso mirando suplicante a Rapunzel. – Tengo una carta de Jackson Overland es el esposo – dijo el peliblanco mostrando un trozo de papel en sus manos, lo había sacado de su bolsillo.
- No, lo siento. Estamos en medio de una… – dijo Cassandra ya cansada.
- Su señoría – dijo Rapunzel levantándose de su asiento. – Si está de acuerdo, quisiera escuchar la carta. Por favor – dijo la rubia.
La jueza dio un suspiro antes de hacer una seña a los guardias para que los soltaran.
- Gracias, su señoría – dijo Jack cuando llego hacia la mesa donde estaba Rapunzel.
- Esta es una carta de Jackson Overland. Él quería que se las leyera – dijo el ojiazul mientras Hiro lo miraba confundido.
- Rapunzel antes de que sigas con esto quiero recordarte el 17 de julio de 1989 – dijo Jack mientras ella lo veía sorprendida.
- Fue la primera vez que te vi… estábamos en una feria de disfraces en la preparatoria de Disney&DreamWorks. Recuerdo que te vestiste como una princesa… usabas un vestido de color lavanda… tu largo cabello rubio estaba sostenido por una trenza adornada con flores… Jamás vi nada tan perfecto y me dije que tenías que ser mía o moriría – dijo el peliblanco con los ojos cristalizados.
- Me susurraste que me amabas… en el baile escolar – dijo Jack con una sonrisa – Y jamás sentí tanta paz… y seguridad – dijo él reprimiendo un sollozo.
- Porque sabía que sin importar lo que pasara… a partir de ese día, nada jamás podría ser tan malo… porque te tenía – dijo Jack ya con lágrimas.
- Entonces yo… madure y... perdí mi camino… y te culpe por mis fallas – dijo el peliblanco mientras Rapunzel lo miraba atentamente.
- Y sé que quieres hacer esto hoy… no quiero que lo hagas…pero creo que si te amo… dejo dejarte partir – termino sollozando un poco.
Rapunzel y Jack se quedaron mirándose como si no hubiera nadie a su alrededor.
- Gracias Hijo… Pero ahora tienes que irte – dijo Cassandra haciendo que ambos apartaran la mirada.
Jack soltó un suspiro mientras asentía. Dejo la hoja de papel encima de unas cajas que estaban por los asientos mientras se retiraba. Rapunzel lo observo irse con Hiro abrazándolo de un lado.
- Continuemos – dijo la jueza.
- Su señoría… ¿Podríamos aplazar esto para otro día? – preguntó Rapunzel.
- Pospuesto 30 días. Siguiente caso – dijo Cassandra cansada.
Rapunzel se dirigió hacia las cajas para tomar las hojas, al observarlo bien se dio cuenta que solo estaba escrito la dirección de la corte. La rubia miro hacia a las puertas sin entender como Jared pudo decir esas palabras.
Creo que estuvo algo sad. Díganmelo en los comentarios.
