Un nuevo akumatizado había llegado para atacar a París. Esta vez, la persona akumatizada era un profesor enojado porque sus alumnos ya no le prestaban atención debido a los celulares, su poder era destruir cada celular existente.
Era sorprendente verlo en acción, porque no solo destruía tú teléfono, podía usar algunas aplicaciones del teléfono, uno de los ataques era que hacía que todo vibrara en tu cuerpo, y la verdad es que eso te debilitaba bastante.
—¡Obtendré sus Miraculous! —amenazaba el akumatizado. AppMan, se llamaba.
—¡Nunca los conseguirás! ¡nosotros tenemos un plan! —gritó de modo heroíco Chat Noir, luego susurró en el oído de su Lady: —, ¿cuál es el plan?
Ella evitó golpear su frente, porque definitivamente eso fue muy tonto de su parte.
—Ya pensaremos en algo.
La batalla había sido muy complicada, el enemigo era realmente poderoso. Pero al final, habían ganado como siempre. El problema fue que parecía que Chat Noir estaba mal, se veía ido.
—¿Qué sucede? —él no respondió nada, a ella le quedaba poco tiempo para volver a la normalidad.
Decidió irse de ahí, se quedó algo cerca del lugar. Como aún era algo temprano, todavía podría pasar por ahí de modo "natural" y saludar a Chat Noir, quizás podría ayudarlo.
Eso hizo, lo saludó. Pero no hubo respuesta.
—¿Estás bien, Chat Noir? —ella estaba preocupada. Se fijó de que en la espalda del héroe había un botón tipo "pausa"
—Tikki, ¿qué sucede? Derrotamos al akuma, ¿eso no debería haber desaparecido también? —Marinette estaba más que confundida.
—Quizás era un ataque secreto, no lo sé —Tikki voló cerca del héroe gatuno —. ¿No te diste cuenta de eso antes? Sabes que los akumas están cada vez más poderosos.
—Esto es tan extraño —ella estaba preocupada por su amigo.
Se acercó un poco más al héroe gatuno, y con sus manos apartó el ícono de "pausa", de ese modo, el gato volvió a abrir sus ojos, pero estos no tenían el brillo verde que siempre presentaban.
—¿Qué te pasa, Chat Noir?
—¿Chat Noir? —preguntó él, confundido. Marinette lo observó con terror.
—Tú eres Chat Noir, él héroe gatuno y coqueto de siempre.
Él parecía confundido. Eso solo preocupó más a la chica. Y analizó bien los poderes del villano, quizás... lo que estaba sucediendo era que... ¿pudo "formatear a Chat Noir"? Y por eso parecía que ahora carecía de memorias. No, eso sería tonto. ¿O no?
—Quizás esto se acabe pronto.
Y así es como Marinette llevó al felino hasta su habitación. Él se quedó dormido durante largas horas, pero cuando despertó recuperó sus recuerdos.
—Recuerdo algunas cosas, me siento como en blanco —Chat Noir se sentó y tocó su cabeza algo adolorida.
—Vaya, los villanos están cada vez más poderosos —ella sintió un leve temblor recorrer su cuerpo.
—No tienes que preocuparte, Ladybug y yo debemos proteger París, podemos con esto —dijo con tono heroíco y haciendo una pose de héroe.
—¿En serio crees que son capaces de ganar siempre?
—Claro que sí, por algo somos el mejor equipo —él le guiñó el ojo —. Tú solo debes confiar, Marinette. Sé que no es fácil dejar tú vida en las manos de dos desconocidos, pero verás que París algún día regresará a la normalidad —él intentó darle ánimos, aunque en el fondo, él tampoco sabía si sus palabras realmente eran ciertas.
—Confiar... —repitió ella —, gracias por todo esto.
—No, gracias a ti por cuidarme —él sonrió —. Ahora, debo irme. El trabajo del héroe nunca termina.
Pero al día siguiente hubo otro akuma, el primero en verlo fue Chat Noir. Éste akuma tenía la capacidad de dar grandes saltos, y si te golpeaba, podías desaparecer, porque consumía toda la energía presente en tu cuerpo. Según había entendido, quería volver a ser hija única, entonces necesitaba viajar en el tiempo y borraba específicamente a los hombres, porque estaba molesta de tener un hermanito.
—¡Acabaré contigo! Aunque amo a los gatos, pero eres un chico —dijo la akumatizada.
Comenzaron una persecusión, él se preocupaba de no golpear a la chica, porque era una niña. Pero en un momento se vio acorralado, casi lo golpea, pero no sucedió.
—¡No! —Marinette saltó y con sus brazos cubrió el cuerpo del héroe, ambos terminaron en el piso.
—¡Marinette! —él la ayudó a levantarse y la revisó, tenía una mueca de dolor en el rostro —. ¿Estás bien? ¡no debiste haber hecho eso!
—¿Tú estás bien? —él sonrió de lado, ella siempre pensaba en los demás y eso era algo realmente dulce.
—Gracias por ayudarme, pero Ladybug vendrá pronto, ve a esconderte.
Marinette no hizo caso y se acercó a la akumatizada, la niña tenía un palo, era el único objeto extraño presente en ella. Era pequeña, así que no representaba una gran amenaza. Tomó entre sus manos el palo de modo fácil, y se lo lanzó a Chat Noir. Él la miraba boquiabierto.
—¡Solo rómpelo! —le ordenó ella.
Él lo hizo. Del objeto salió un akuma, y con el cataclismo, el akuma desapareció finalmente.
Marinette se hizo cargo de la niña.
—No tienes que enfadarte tanto, solo sé feliz y juega, aún eres una niña —le aconsejó.
—Pero mis padres ya no me van a querer, ya no van a jugar conmigo —sollozó la pequeña.
—No digas eso, los padres siempre tienen tiempo para sus hijos.
—¡¿Me lo prometes?! —ella parecía emocionada.
—Por la garrita —y juntaron sus dedos meñiques, después de eso la pequeña se fue corriendo y dando saltitos.
—¿Cómo hiciste eso? ¡atrapaste el palo tan fácilmente!
Ella rió, es que la expresión de Chat Noir solo demostraba sorpresa.
—Solo seguí mi instinto.
—Se supone que yo soy un súper-héroe, yo debo protegerte a ti —él se sonrojó al escucharse a sí mismo, pero lo arregló rápidamente: —. A ti y a todo París, claro.
—No tienes que sentirte mal porque yo te haya salvado por una vez —ella sonrió ante la ironía presente en esa sencilla oración —. Marinette salva a Chat Noir, eso suena bien —ella rió.
—Bueno, bueno, tienes un punto. Yo tengo más de diez —respondió él burlón.
—Sí así lo quieres.
Por alguna razón que él no comprendió, ella rió. Él solo la observaba confundido, ¿qué era tan gracioso?
