Todos los personajes de la serie de Kaitou Saint Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me pertenece a mi, aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojitos de Daiki v_v…aclarado esto aquí vamos.
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Moonless Months
Por Mimi chan
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Luna llena de diciembre
Las coincidencias no estaban exentas de pasarle a nadie. Cada año desde el inicio de año había un festival en uno de los templos a las afueras de la cuidad, la mayoría de las personas se reunían allí aprovechando los últimos días de descanso de los niños antes de regresar a sus horarios regulares.
En los más de veinte años de aquel evento ningún incidente serio había pasado. Siempre había carteristas, o niños extraviados, algunos de los tenderos querían pasarse de listos y hacer apuestas, pero fuera de eso era un evento realmente pacifico.
Así que cuando a Asuka Jr. su padre le había delegado la labor de organizar el pequeño escuadrón que iba a hacer vigilancia no se había negado, en realidad podría haberle pedido cualquier cosa y no habría tenido la capacidad de decir que no.
Habían pasado dos semanas desde la última reunión con Saint Tail, aquella noche en que la había besado y desde ese momento no era él mismo, estaba confundido, emocionado, temeroso y ansioso porque la próxima luna nueva llegara, casi cada pensamiento de su día era en la espera de ese momento, las siguientes dos semanas serían interminables.
El detective miró un momento a un par de niños que iban corriendo solos entre la gente, giró para saber quién los acompañaba y pronto vio a su madre corriendo tras de ellos, sonrió más tranquilo. Su sonrisa se borró cuando alguien con cabello rojo caminó detrás de aquella madre y de perdió entre la gente.
Un impulso que no pudo resistir lo obligó a caminar en pos de esa persona. Caminó entre la gente, tuvo que abrirse paso casi de forma hostil, había sido tan rápido que no sabía en qué dirección había ido, cuando llegó al lugar donde un momento estaba, miró en todas direcciones y no pudo verla de nuevo, casi pensó que había sido un juego de su imaginación. Giró para regresar al puesto de vigilancia que había escogido, cuando solo por el rabillo del ojo vio el mismo cabello que salía de dentro de uno de los puestos de comida, sintió un muy breve escalofrió cuando identificó a la persona.
— Haneoka.
La chica volteó a verlo y sus pupilas azules se abrieron amplias, casi como si estuviera asustada.
— ¡Asuka Jr!
— Hola.
Pasó un momento tan largo en el que la chica no le respondió que empezó a sentirse incomodo, sino fuera porque Haneoka había de hecho, acababa de llamarlo por su nombre casi habría pensado que no lo había reconocido.
— ¿Meimi todo bien?
Un chico de cabello rubio se acercó a ella y le tendió un takoyaki, la chica lo giró a ver tan o más asustada de lo que lo había hecho con él y no aceptó su ofrecimiento.
— Si todo bien Shin — dijo finalmente evidentemente incomoda – Shin, él es Asuka Jr. Daiki, fuimos juntos a la secundaria, Asuka jr, él es Taylor Shinosuke, un amigo.
— Claro, tú eres el chico del caso de Saint Tail, todos en la ciudad te conocen – dijo con una sonrisa amable — un placer.
— No sabía que estaba interrumpiendo una cita, lo siento – Daiki se sintió incomodo a diferentes niveles — solo vi a Haneoka y quise saludar.
— ¿No quieres venir? – dijo con la misma amabilidad de antes el chico — íbamos al espectáculo de sombras dentro del templo.
— ¡No! – Respondió aprisa Haneoka por él – es decir, seguro tú estas aquí trabajando ¿verdad?
— Sí, justo eso, pero gracias de todos modos.
— Nos vemos otro día entonces – dijo la chica que se sostuvo del brazo de su acompañante – hasta luego Asuka jr.
Y sin decir más, la pareja se alejó de él. Un nuevo escalofrió lo recorrió cuando vio a Haneoka caminar delante de él, la forma en la que caminaba le parecía... bien… familiar. Tuvo que reírse de sí mismo al ver su cabello suelto cayendo por su espalda, por algún motivo no recordaba que su pelo tuviera ese color, se parecía mucho al de… ella.
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Asuka Jr. no esperó volver a verla, el turno de vigilancia casi terminaba, la mayoría de la gente se había ido finalmente a casa, aun hacía demasiado frio para sentirse cómodo en el exterior y había pensado que seguramente su cita la habría llevado ya a casa.
Así que cuando fue media noche y la chica llegó al lado del detective fue una verdadera sorpresa, tenía dos latas de té de una máquina, le tendió una sin demasiada ceremonia y se sentó a su lado en el banco de piedra en él que estaba.
— Lamento haber sido tan desagradable antes, solo me tomó por sorpresa verte – la chica bebió un pequeño trago de su té antes de hablar de nuevo - ¿No es un poco tarde para que sigas haciendo vigilancia?
— Casi termino – respondió Daiki y dio un pequeño sorbo a su té, estaba caliente y dulce, reactivó todo su cuerpo – pensé que tu cita ya te habría llevado a casa.
— Shin no era… — bebió de su lata también bajando la cabeza cerca del frasco – Shin es la primera cita que he tenido en mucho tiempo y no salió muy bien.
— Lamento escuchar eso.
— Gracias.
— Aun así, debió llevarte a casa – era tarde, y aparentemente ella estaba sola, no era seguro que caminara a casa sola, ni siquiera que tomara un taxi, su casa no estaba cerca, por algún motivo recordaba eso.
— Yo no quise que me llevara, le dije que mi papa vendría a recogerme.
— ¿Acaso te hizo algo? – Aquel tal "Shin" había parecido un tipo agradable, pero en su experiencia en la fuerza a veces estos eran los más peligrosos - ¿te falto al respeto?
— No, Shin es todo un caballero – dijo con una sonrisa triste mirando la lata de té - hemos sido amigos desde que estoy en la preparatoria y estuvo todo este tiempo pidiéndome una cita, no había querido dársela… hasta ahora.
Al menos eso dejaba más tranquilo al joven detective, no sabía lo que significaba lo que "no era una buena cita" para Haneoka. Al menos no había sido por algo desagradable.
— ¿Puedo yo acompañarte a casa? – ofreció sin pensarlo demasiado el detective.
Meimi volteó a ver a Asuka Jr. con una expresión difícil de interpretar, sorprendida, un poco asustada. Pensándolo un poco Daiki había visto esa expresión en su rostro un montón de veces, pero todas esas veces en realidad le había puesto atención, no hasta ahora, hubiera querido preguntarle porque su reacción pero la pelirroja lo interrumpió.
— No es necesario – Meimi respondió girando su rostro lejos de él - estaré bien.
— Por favor, no estaré tranquilo sin saber si has llegado con bien – Admitió Daiki, cada momento que la chica pasaba allí era más tarde y las calles estaban más vacías, más peligrosas - seguro me pasaría días pensando si no te pasó nada en el camino y no me he enterado.
Daiki no supo si debía sentirse ofendido, cuando ella empezó a reír con un humor extraño y lo miró con una expresión en sus ojos que de nuevo solo no supo interpretar.
— Está bien – respondió – ¿Tardaras mucho más en tu ronda? Debo marcar a mi casa si es así.
— Justo ahora acaba – dijo el detective mirando su reloj – el pelotón ya se ha ido hace media hora, vamos.
Ambos jóvenes salieron del templo y empezaron a caminar con rumbo a la cuidad. La lata de té caliente mantenía sus manos ocupadas y calientes, caminaron en silencio por un largo tramo, Meimi miraba sus propios pies, no sabía si porque no quería pisar nieve y caerse y porque no quería empezar una conversación con el detective.
— Y ¿Por qué fue mal la cita?
Meimi no respondió enseguida. Aparentemente terminó lo que quedaba de su lata y tiró el recipiente en un bote de basura que encontraron en el camino. Daiki no quiso insistir. En realidad, era más bien normal que ella no respondiera, no se habían visto en… meses y cuando lo habían hecho, siempre era un sólido cordial y cada uno había seguido su camino.
— Shin es el tipo de chico que gusta a todas las chicas – dijo ella de pronto aun mirando el piso – es un gran chico, inteligente, con una familia con dinero, y muy agradable.
— Pero…
— Me gusta alguien más – dijo en voz tan baja que sino fuera porque la noche estaba realmente callada, quizá no la hubiera escuchado – pero… es imposible.
— ¿Por qué es imposible?
La chica se detuvo de pronto y Asuka Jr. tuvo que detenerse también, la miró un poco angustiado, casi pensaba que se pondría a llorar en cualquier momento y no sabía cómo podría manejar eso.
— Solo… hay cosas que no están destinadas a pasar.
— No puedo creer eso – dijo tratando de infundirle confianza – cuando quieres algo solo, lo persigues hasta que lo consigues.
Meimi subió su mirada. Daiki casi suspiro de alivio, al menos no estaba llorando, luego lo miró con una expresión llena de pesar.
— Vamos ríete sé exactamente lo que estás pensando – La retó Daiki que de pronto recordó todas las bromas de Meimi con respecto a seguir a Saint Tail.
— No, no lo sabes – dijo dando un par de pasos cerca de él – Asuka Jr. ¿Hay… al menos una cosa en tu vida que sabes que no es bueno tomar, que si llegaras a alcanzarla solo podría traerte dolor? ¿Qué pasa si la alcanzas y no es nada de lo que creías? ¿Qué pasa si al tenerla en tus manos solo descubres que lo que creías de ella solo… se desvanece?
— ¿Tú crees eso de la persona que te gusta?
Meimi miró a Daiki con el corazón latiéndole a prisa en el pecho. No sabía cómo decirle, como explicarle lo asustada que estaba desde la última vez que se habían visto en luna nueva.
Meimi sentía que había sido tan increíblemente estúpido de su parte besarlo. Peleaba entre su deseo de estar con él, y con el de mantener la distancia, por poder calentarse con su calor pero no quemarse con él. Robar una sola noche cada mes para hablar con él, para mantener una memoria hermosa antes de que toda esta aventura acabara… pronto.
— No, yo sé que él es exactamente lo que creo que es… soy yo la que no soy para nada lo que él imagina y tengo miedo… no, no solo miedo, tengo pánico que cuando sepa lo que soy solo quiera alejarse corriendo y entonces no puedo verlo nunca más. Su… lo que tengo ahora con él es, precioso, y no quiero perderlo, al menos aún no.
El joven detective empezó a sentirse realmente incomodo, la mirada de la chica era… era casi una súplica, quería entender la expresión de ella, casi sentía que ella estaba hablándole a él, pero eso era imposible, ellos no tenían ninguna relación más que la de un par de viejos amigos.
— Deberías darle la oportunidad de que él lo decida – dijo finalmente, al menos eso es lo único que él mismo esperaba de su actual situación con "ella" – nunca sabrás lo que pudo haber sido sino te arriesgas a darle al menos una oportunidad.
— No sé si puedo.
— Tampoco puedes vivir siempre con la duda de lo que pudo ser, ¿Realmente quieres lidiar toda tu vida con lo que pudo ser?
— Quizá…
— Yo no podría – y esa era su más grande verdad, cada día que pasaba, sentía el temor de que Saint Tail decidiera no volver después de lo que había pasado en navidad - si estuviera en tu lugar yo solo no podría vivir sin saber qué es lo que iba a pasar y nunca me atreví a averiguarlo.
— Tú eres mucho más valiente que yo.
Daiki le dio una media sonrisa y se sonrojó un poco, con un ademan de la cabeza le pidió que siguieran caminando y lo hicieron pocos minutos de silencio después estaban frente a las puertas de la casa de la chica. Las luces de la habitación superior, supuso el detective, la de sus padres, seguían encendidas.
— Gracias por acompañarme a casa Asuka – Meimi le tendió la mano a modo de despedida.
— De nada – el detective tomó su mano cálida dentro de sus guantes, aun conservado el calor del té.
— Y gracias por todos los consejos – Meimi retiró su mano y las metió en los bolsillos de su abrigo - te prometo que pensare en ello.
— Buenas noches, Haneoka.
— Buenas noches también para ti, Asuka.
Con un último ademan de la cabeza la pelirroja se despidió del detective y entró en su casa, una pequeña nevada empezó en ese momento, Daiki se ajustó mejor su abrigo y caminó rumbo a su casa.
Fin luna llena de diciembre.
31 de enero de 2017
4:51 a.m.
