Hola! Sé que me volví a retrasar, primero escribí la mitad del capítulo hace varios días, y después estuve ocupada con mis estudios y ya cuando tenía tiempo suficiente y de sobra para escribir, se me fue la inspiración por completo, y ya saben que un fic sin inspiración no se puede llamar FIC. xD. Las escenas ya están más que creadas en mi mente, por lo cual no es que ya se me fueron las ideas, sino que no se me ocurre de qué manera escribirlo para que se lea interesante y les llegue, ya saben que eso es lo más complicado.

Bien, los dejo para que sigan leyendo...


Respuestas

El sol en lo alto encandilaba a los dos chicos que entrenaban con sus espadas de madera.

—Vaya, has mejorado mucho tu resistencia y agilidad.

—Gracias a ti. Este… —titubeó, muchas dudas rondaban su cabeza y no sabía si ignorarlas o preguntar. En mucho tiempo, había algo que la inquietaba y tenía curiosidad por saber.

—¿Quieres preguntarme algo?

—Jean-sama… —dijo tímidamente.

—Ya te he dicho que para ti soy solamente Jean, basta de formalidades —recalcó con una amigable sonrisa el joven de cabello rubio.

—Pero… Gil-san me ha dicho que debo tratarte con respeto y que no debería molestarte.

—No le hagas caso a Gil-san, ¿Cuándo me has molestado? Cada vez que me visitas, me puedo relajar y practicar los pasatiempos que más me gustan —con una de sus manos frotó la cabeza de aquella niña que lo miraba con temor, pese al tiempo que llevaban de conocerse—. Pregúntame lo que quieras.

—Ayer… Escuché tu conversación con Gil-san.

—Oh, vaya. No es correcto escuchar las conversaciones ajenas.

—¡Oh! Lo siento, de verdad —se disculpó la niña asustadiza.

El joven presente expresó una sonrisa.

—No es correcto, pero, todos lo hemos hecho en algún momento, yo casi siempre estoy escuchando las conversaciones de mi ogro padre. No te preocupes.

Jean era una persona muy paciente, esa era la cualidad que más lo identificaba. Todos lo reconocían por ello y Haru jamás lo vio enfadado por ninguna situación, a menos que fuera en broma, como hace unos instantes.

—Hana, si estás preocupada por lo que Gil-san dijo, no te preocupes. Él, en ocasiones, suele decir cosas sin sentido. Se estresa más de la cuenta, y se arrepiente de todas sus acciones. Pero… ¿Sabes? La razón por la que te rescaté, fue porque Gil-san me lo pidió. Él me habló de ti y por eso llegué a conocerte.

—Pero, Jean-san, ¿Eso es cierto? Él te estaba culpando por salvarme.

—Ya te dije que los nervios a veces lo hacen comportarse así, no sé por qué razón me pidió salvarte, jamás me lo ha dicho, lo único que me aseguró es que estaba destinado a conocerte.

—¿Por qué me salvaste? —preguntó, aun escuchando la razón principal por lo que lo había hecho, quería escuchar algo más, algo que ni siquiera ella misma sabía qué era.

El chico la miró por unos momentos, antes de responder a su pregunta.

—Porque quise hacerlo —aunque quizá, esa no era la respuesta que la niña esperaba, no había más que pudiera revelarle, aún no estaba preparada para lo que ocurriría. ¿Que si salvarla fue una buena decisión? El destino lo decidiría, pero, ¿Cuál sería el costo que debía pagar por salvar una vida? ¿Qué estaba dispuesto a perder? O más bien, ¿Qué estaba dispuesto a hacer?

Lo más difícil estaba por llegar.

—Mira esta flor, Hana. Incluso estando sola, muestra su hermosura. No necesita estar opacada por las demás flores de cerezo —mencionó, con una flor en sus manos, la cual la acercó a la niña para que la tomara—. Cuando te vi por primera vez, fue como ver esa flor de cerezo, eras hermosa aun estando sola en esa oscuridad. Por eso te nombré Hanami, porque tu belleza era tan brillante que hacías desvanecer la misma oscuridad.

—Joven amo, a veces… tengo miedo.

—¿A qué le tienes miedo?

—No lo sé… ¿A mí misma? ¿A que todo esto sea un simple sueño? No, tal vez a lo que le tengo miedo es… a perderte. No quiero perderte, así como perdí a todos en ese lugar, incluso cuando me dijeron que jamás se separarían de mí.

—Hana —el joven de cabellos dorados, puso sus dos manos en los hombros de la chica, para que esta lo mirara a los ojos, quería que Hana entendiera que lo que le diría era la verdad y que haría lo imposible para cumplir esa promesa que estaba a punto de hacerle—. Yo jamás me alejaré de ti. Jamás.

Tanto Haru como el cirujano se observaban como si estuvieran solos en el lugar, ignorando por completo los transeúntes y lo que ocurría a su alrededor.

Hay una razón por la que he viajado hasta este lugar, no me importa mi enfermedad.

—Si es así, entonces, ¿Por qué estás tan interesada en lo ocurrido? Alguien a quien no le importa morir, no tiene razón para preocuparse por cosas insignificantes.

Depende, porque puede tener alguna relación con mi "Objetivo" —aclaró mientras observaba con seguridad al chico que estaba a tan solo un metro de distancia—. Además, si es tan "insignificante" como dices, ¿Por qué ocultarlo entonces?

El chico se volteó y caminó un par de pasos, dándole la espalda a Haru.

—Cuando te encontramos, ya de por sí estabas herida y agotada. Estabas luchando contra un pacifista y tu amiga nos pidió ayuda.

—¿Pacifista? —preguntó atenta la chica de cabello negro.

—Una copia idéntica del Shichibukai Bartholomew Kuma, habían varios de ellos en Sabaody.

—¿Y yo luchaba contra él? —preguntó, intentando recordar al menos una imagen o escena.

El chico se volteó de nuevo y la miró con incertidumbre.

—¿Acaso no escuchas bien? Estás preguntando cosas que ya te respondí, si vas a hablar para decir cosas sin sentido, mejor no digas nada.

"¿Y a este tipo que le pasa? ¿Otra vez tiene ese complejo de superioridad?" "Déjalo, yo me encargo"

—Lo siento —se disculpó la chica—. Puedes continuar.

—Eso es todo, yo solo me encargué de que no murieras en ese lugar.

—Pero… ¿Entonces por qué tanto misterio?

—Nunca lo hubo. Simplemente le dije a mis nakamas que dejaran lo ocurrido en el pasado, no que debieran ocultártelo.

Haru no sabía si sentirse aliviada o enojada, tanto estrés por nada. Parece que se había preocupado sin ninguna razón. ¿O ese chico le estaba ocultando algo? ¿Acaso se golpeó la cabeza y por eso no recordaba nada? Según el mismo joven ojeroso le había dicho, y tenía algo de verdad en ello, si su objetivo hubiera sido matarla, lo hubiera hecho mientras estaba inconsciente, así que esa no era la razón.

Pero… ¿Debía ignorarlo?

—Mientes —recalcó Haru. ¿De verdad estaba haciendo lo correcto?

—Si no me crees, no es mi problema, ya te dije que puedes marcharte cuando quieras, mientras más pronto mejor.

La reacción del chico era tranquila, si hubiera ocultado algo, se habría asustado ante la amenaza.

—¿Y crees que me voy a quedar tranquila? ¿Acaso quieres que te marque?

Cuando Haru marcaba a una persona, su víctima sufriría por el resto de su vida a manos de esta chica. Ese era el peor temor de sus nakamas, quienes algunos ya estaban marcados, y sufrían cualquier cosa cuando ellos menos se lo esperaban. Pero Law al desconocer esta extraña y tenebrosa afición de la chica, no le tomó la importancia debida. Además, ella le parecía muy débil e indefensa como para preocuparse.

—Haz lo que quieras.

De nuevo esa actitud tranquila que odiaba tanto. ¡Cuánto lo odiaba! Y eso que recién lo había tratado.

¡Iba a conocer a la verdadera y desafiante Haru!

—Mmm sería una molestia que algún marine te encontrara en este lugar, ¿Verdad? —Dijo la chica mientras observaba a varias personas reunidas a unos diez metros de ellos, empezó a caminar lentamente— es posible que llamen incluso a un almirante.

Trafalgar no era tonto, captó de inmediato las intenciones de la chica aunque no entendía si estaba en todos sus sentidos para hacer algo tan estúpido.

—Es posible, pero si me encuentran a mí, tú también saldrás perjudicada.

—Pero primero tendrían que reconocerme. Durante todo mi viaje hasta este lugar, nadie, aparte de ustedes y mis nakamas, ha visto mi verdadero rostro, ni conocen nada sobre mí.

—Me gustaría observar lo que vas a hacer —mencionó con una sonrisa el joven ojeroso mientras se arrecostaba a un árbol.

Haru lo ignoró, y se acercó a la muchedumbre que caminaban en diferentes rumbos, hasta que se mezcló con ellos.

Sin disimular, señaló al chico que estaba tranquilamente observándola desde lejos.

—¡Miren! Ese es el pirata… ¿Cómo se llamaba? ¿Tra-tralarfar?... No, más bien era, ¿Tralamar? —con la escena ridícula que estaba armando, incluso era vergonzoso observarla, parecía una niña haciendo berrinche.

—¿Trafalgar? —dijo una de las personas presentes—. Sí, tiene que ser él. Es un tipo peligroso.

A Trafalgar parecía no importarle la situación. Y eso la estaba enojando aún más. "¡Maldición! Se enojó más por la camisa que por eso"

Una de las mujeres que presenciaba lo que ocurría gritó asustada, haciendo que más de uno la miraran.

Ella tenía una hoja en sus manos y señalaba a Haru.

Entonces un temblor recorrió todo su cuerpo como si el mundo se estuviera derrumbando.

—¡Es ella! La chica misteriosa de los Mugiwara. Con 100 000 000 de recompensa.

—¿Queeeeee?

En un segundo, Haru tenía el cartel en sus manos. Definitivamente, la persona que estaba en la foto era ella, pero no la antigua foto donde la mostraban con el rostro cubierto, esta vez, su rostro era fácilmente reconocible, quien sea que fuera el que le tomó la foto, hizo un excelente trabajo.

"¿Y ahora? ¿Qué va a ser de mí?"

Un chico con una risa burlista observaba la escena desde largo, obviamente no le importaba en absoluto los sentimientos de Haru, pero era divertido ver la reacción de la chica al saber que todo el grand line conocía su secreto.

En unos segundos de descuido, Haru se encontró rodeada de una tropa de marines apuntándola con sus armas. La chica se sorprendió al ver lo rápidos que eran pese a ser, en la mayoría, muy débiles.

No le quedó otra opción que defenderse, pero al hacer el mínimo esfuerzo sintió de nuevo un fuerte dolor en su abdomen que la hizo paralizarse y volverse desprotegida con cualquier ataque hacia ella.

Sentada en el suelo, Haru se maldijo interiormente ya que estaba en problemas gracias a ella misma.

Se sintió mareada unos instantes y cuando pudo recuperar su conciencia estaba a unos diez metros de la muchedumbre detrás de unos matorrales.

—¿Cómo llegué aquí?

Sintió que alguien sostuvo su brazo derecho y la jaló haciendo que se levantara. El joven cirujano la condujo un poco lejos del lugar hasta estar en un lugar a salvo y sin llamar la atención.

La chica de cabello oscuro no comprendía por qué el chico seguía sacándola de apuros, y en ese momento sentía un leve pesar por tratar de embaucarlo, algo que jamás le había ocurrido antes, incluso después de traicionar a sus nakamas incontables veces en el pasado.

¿Por qué ahora sentía esa culpabilidad que jamás había sentido? ¿Cuál era la diferencia entre él y los demás?

—Eres una chica muy rara —dijo el chico ojeroso al detenerse y soltar su mano.

—Lo sé, ya me lo han dicho —respondió Haru, como si eso no fuera un insulto y ya estuviera acostumbrada a escuchar esa frase— ¿Por qué no me lo dijiste?

—No lo preguntaste.

—¡Yo no sabía que ya me habían descubierto! ¡No sabes lo que me ha costado ocultarme! Y ahora… ¿Qué se supone que haga? —preguntó Haru alterada, aunque deseaba ocultarlo, era evidente que estaba asustada.

—No lo sé. No comprendo tus motivos… Y tampoco me interesa.

También era notable, que al cirujano de la muerte le importaba poco los problemas de la chica pirata.

—Hay ciertas personas que me están buscando, si me encuentran seguro que…

—¿Te matarán?

—Sí, lo harán.

—Tú misma te contradices, hace un momento dijiste que no te importaba morir, ¿Y ahora estás asustada porque te andan buscando? —preguntó, esperando una respuesta aclaratoria por parte de Haru, aunque sabía que era imposible.

—Es que tú no lo entiendes, vivir o morir… ¡Eso no solo depende de mí!

—Entonces haz lo que quieras, ¿O quizá, lo que esperas es que te preste mi ayuda? —dijo sarcásticamente.

—Jamás le pediría ayuda a un pirata acosador de tu nivel.

Después de eso, se quedaron en silencio enfrentándose con la mirada, es posible que ya no existieran palabras para continuar con la discusión.

—¡Haru! Hasta que por fin pude encontrarte.

Una voz ajena interrumpió la discusión silente, llamando la atención de ambos jóvenes.


El final quedó un poco cortado xD

Para la próxima semana (creo que sí podré subirlo a tiempo), voy a acelerar un poco las escenas, para que no se les haga muy tedioso.

Ignoraré partes que no vienen al caso y así ir más rápido con la historia.

Espero que les esté gustando el fic, si así es, pueden agregarla a favoritos si gustan o dejar un lindo comentario de ánimos, después de mucho tiempo de escribir, es lindo encontrarse con reviews de chicas a quienes les gusta la historia. :3

¿Que opinan? ¿Creen que Traffy está ocultándole algo a Haru?

Yo creo que sí, pero por ser lindo, se lo acepto. :3