7
En la habitación no se veía luz alguna la oscuridad era casi total, en la chimenea una mortecina llama daba el único resquicio de luz al lugar. En un destrozado sillón el mago mas temido del mundo miraba la chimenea. En ese momento llamaron a la puerta.
- ¡Adelante!
Un Mortifago encapuchado entro en habitación se arrodillo delante de el.
- ¡Mi señor, ¡el ataque ha concluido!
- ¿Qué tal fue, ¿Lo habéis cogido?
- ¡No, ¡estaba muy protegido, además con tanta gente era imposible. ¡Hemos hecho bastante daño y seguramente les costara mucho reponerse!- respondió con miedo.
- ¿Hemos perdido a alguien?
El mortifago dudo.
- Mi hijo y Paddintong, además de Grabbe y Goyle, hijos.
- No son perdidas importantes.- respondió tranquilamente
- ¡Pero mi señor, ¡es mi hijo!
- ¿Y?- lo miro extrañado.
- ¿No los salvareis, pensé que después de todos los servicios prestados intentaríais salvar a mi hijo.
- ¡Ese es tu mayor problema, el objetivo de la misión era coger a Potter, o en su defecto hacerle el mayor daño posible. ¡No solo no lo hacéis sino que pretendes que ayude al patético de tu hijo!- lo miro divertido.- ¡Lo único que puedo hacer es permitir que te reúnas con el, ¿te interesa?
Narcisa Malfoy quería a su hijo más que a nada, pero no tanto como a su vida.
- ¡No mi señor, el sabia los riesgos y los acepto.- le tembló la voz.- que cargue ahora con las consecuencias.
- ¡Perfecto entonces todo solucionado, puedes retirarte.- Narcisa se levanto. En ese momento Voldemort recordó algo.- ¡Espera queda algo pendiente!- saco su varita.- ¡CRUCCIO!
Los gritos de la mujer resonaron en toda la vieja mansión, la cara de satisfacción de Voldemort era inmensa. Cuando termino de aplicarle la maldición la miro encogida en el suelo con la respiración entrecortada.
- ¡La próxima vez que me falles no seré tan benévolo, ¿esta claro?
- ¡Si…. mi señor...!.- respondió aguantando el dolor. Se levanto como pudo y salio de la habitación.
Hermione llevaba todo el día dormida, los daños que le provocaron los crucios recibidos aunque no fueron graves si lo suficiente como para dejarla muy débil. Necesitaba mucho reposo y cuidados. Los medimagos les aseguraron que estaría en perfectas condiciones para coger el tren a Hogwarts el primero de septiembre.
Ron no se retiraba de la puerta de la habitación de la chica, varias veces su madre intento que fuera a descansar pero sin éxito.
Los demás también se quedaron cerca del chico. Harry y Tonks estaban sentados junto al lado de Ron.
Estaba amaneciendo cuando se les acerco un sanador.
- ¿Son los familiares de la señorita Granger?
- Yo soy su novio ¿ha despertado?
El medimago lo miro y sonrió.
- Si ha despertado pero es mejor que solo pasen los padres.
- Sus padres son Muggles y se encuentran de viaje, no hemos podido localizarlos. Somos lo más parecido que tiene a una familia.- dijo la señora Weasley.
Miro a todos los presentes, se sorprendió del grupo tan pintoresco.
- Solo pueden pasar dos personas. El resto tendrán que esperar al horario de visitas.
Rápidamente Ron entro en la habitación seguido de su madre.
El resto tubo que esperar a que ellos les diesen noticias.
- ¿A que hora empieza el turno de visitas?- pregunto Harry.
- A las diez. Puedes ir a dormir un rato yo te avisare.
- NO quiero esperar a saber de ella. Me quedare y esperare a Ron.
Ron no apareció su madre salia poco después a informar sobre la chica.
Todos se acercaron a ella esperando respuestas.
- ¡Tranquilos, ¡Tranquilos, esta bien, se siente muy débil y no puede moverse sin que le duela. Por lo demás esta perfectamente.
- ¿Estas segura?- pregunto Lupin.
- Ron ha intentado besarla y al verme casi lo tira al suelo.- dijo alegremente.
Imaginarse la situación hizo que todos riesen. Era una prueba irrefutable de que la chica estaba bien.
- Nosotros nos quedaremos con ella hasta la hora de las visitas. Será mejor que descanséis un poco.
Ahora entrare para acompañarlos.- dijo al sentarse en una silla.
Todos la miraron extrañados.
- ¿Qué, tendré que dejar que se besen, si entro seguro que tendrán que poner a Ron en una cama al lado de ella. Es capaz de tirarlo por la ventana con tal de que no los pille.
Un poco más tranquilos todos se retiraron a descansar.
Casi todos se fueron a la madriguera, menos los miembros de la orden. Nada mas caer en la cama Harry se quedo dormido, junto a el estaba Tonks tan cansada como el.
Durmieron unas horas, fueron despertados por la señora Weasley, había venido para cambiarse y avisar que ya podían visitarla.
Harry y Tonks fueron los primeros en aparecerse en el hospital. Al entrar en la Habitación los pillaron besándose. En cuanto Hermione escucho la puerta abrirse, de un empujón tiro a Ron de la cama. Este se dio la vuelta y vio quienes eran.
- ¡Hermione, ¡te dije que mi madre tardaría un rato en volver!
- ¡Lo siento!- dijo mirando a su novio en el suelo.
- ¡Mas lo siente mi culo!- dijo al tiempo que se levantaba tocándose la parte dolorida.
Harry y Tonks desde la puerta no pudieron dejar de reírse ante la escena.
- Lo sentimos Ron.
- ¡Si claro!- hizo una seña con la mano para quitarle importancia.
- Estas mucho mejor por lo que vemos.- Tonks se acerco a la cama y le cogió la mano a la chica.
- Si, gracias a vosotros.- Miro a Harry.- si no es por ti no se que hubiese pasado.
Harry se acerco a la chica y en voz baja hablo con ella.
- ¿Le has contado todo lo sucedido?- ella sabia a lo que se re4feria.
- No, pero es un buen momento para hacerlo.
- ¿El que me tienes que contar?- dijo muy interesado el pelirrojo.
La pareja se separo un poco de la castaña y Ron la cogió de la mano.
- Cuando Harry y Tonks llegaron Malfoy intentaba…- le costaba hablar.- intentaba violarme.- el pelirrojo estaba a punto de saltar...- no pudo hacer nada, yo le arañe la cara y por eso creo que quiso matarme.- miro de nuevo a su amigo.- y lo hubiera conseguido si no es por Harry.
- ¡Tu eres una de las personas mas importante en mi vida, no dejaría que te hiciesen nada y menos ese cabron de Malfoy.- dijo el moreno.
Empezaron a entrar por la puerta varias cabezas pelirrojas, los Weasley hacían acto de presencia.
Con ellos venían Lupin, Ojo Loco y Arabella. Esta no paraba de disculparse con la chica por su imprudencia.
- De verdad que lo siento profundamente Hermione, si me hubiese asegurado…
- Tranquila, yo tampoco lo pensé en ese momento vi una cara conocida y me acerque a el. NO podíamos imaginar que no era quien creíamos.
- Malfoy desmayo a Mundungus, nada mas verlo. No creo que supiese quien era, solo necesitaba suplantar a alguien el tiempo suficiente para poder situarse en su sitio, esperando el ataque.- dijo Lupin.
- Es bueno saber que ese cabron se pudrirá con su padre en Azkaban.- dijo Hermione.
- Por su bien espero que así sea.- dijo en voz baja Ron. Solo lo oyeron Hermione, Harry y Tonks.
A partir de ese momento intentaban animar a la chica. Le contaron que paso con cada uno cuando se separaron, los gemelos bromeaban a costa de Ron. Este incluso se reía con las bromas, para el lo mas importante es que ella estaba bien.
Ella se quedo muy impresionada cuando le dijeron que el fue el único que no se retiro de la puerta hasta que lo dejaron pasar y que había estado en todo momento cerca de ella.
El pelirrojo se sonrojó, en cambio a ella le encanto lo que había hecho.
Con las bromas y charlando llego la hora de la comida. Salieron para que Hermione pudiera comer algo y descansar un rato. Ron se quedo y prácticamente le dio de comer ya que ella decía que no tenía ganas. Se sentó en la cama y le fue dando la sopa que le trajeron.
El resto aprovecho para almorzar algo también. No era buena idea ir a la madriguera, la señora Weasley estaba cansada, no era aconsejable que encima tuviera que hacer la comida, ya que conociéndola en cuanto llegaran se iría a la cocina a preparar un banquete.
Después de discutir con ella sobre ese punto fueron todos a comer a un restaurante Muggles cercano a San Mungo.
Al entrar la comitiva no llamo la atención más de lo normal. Más de una vez había venido a comer gente con atuendos parecidos. Poco des pues de sentarse un camarero con aires de grandeza les tomo nota con cara extraña. Para variar tuvieron que parar a Ojo Loco ya que intento sacar su varita y hechizarlo allí mismo.
El señor Weasley miraba todo maravillado, el problema fue cuando al ir a pagar no dejaba de mirar asombrado la caja registradora. El camarero llego a pensar que quería robarles.
Afortunadamente todo quedo en un susto, después de un buen almuerzo regresaron al hospital.
En la Habitación Hermione se había quedado dormida, cogida a su mano seguía Ron que no pudo aguantar mas y se durmió apoyando la cabeza en la cama de la chica.
Decidieron dejarlos descansar en paz y regresaron a la madriguera.
Hermione salio de San Mungo al día siguiente, lo único que le aconsejaron fue que descansara y mantuviera reposo por un par de días. Después podría ejercitarse sin mucho esfuerzo y en otro par reanudaría su vida normal.
La vuelta de la castaña a la madriguera fue celebrada por todos. Nada mas llegar Ron la subió en brazos al cuarto de su hermana. Hermione estaba tan colorada como el pelo de su novio. El entrar en la casa en brazos del chico y que este la llevase a la habitación delante de todos hizo que se sintiese terriblemente avergonzada. Pero en su interior era lo que mas deseaba y se sentía muy feliz.
El tiempo de convalecencia de Hermione en la madriguera fue una tortura para Ron, su madre no lo dejaba estar a solas con ella en el cuarto por lo que siempre tenía que estar presente alguien con ellos. Para añadidura los presentes no podían ser Harry y Tonks juntos, quería evitar la tentación para ambas parejas.
La chica se aburría terriblemente ya que no la dejaban hacer nada, aprovechó para mirar todos los libros de la asignaturas especiales que tendrían ese año. Ron le dijo a Harry que para cuando entraran a Hogwarts, ella seguramente se sabría los libros de memoria. La castaña envió a sus padres una carta contándoles todo lo que había pasado, también los tranquilizaba asegurándoles que todo estaba bien y que por fortuna todo había quedado en un doloroso susto.
Sus padres le contestaron asegurándole que estarían en Londres lo más pronto posible. Querían ver por ellos mismo que era cierto.
Hacia ya cuatro días que había sufrido el ataque en el Callejón Diagon, Hermione ya se levantaba de la cama y hacia cortos paseos por el jardín acompañada del resto del grupo. A la señora Weasley no parecía hacerle mucha gracia. Los padres de la chica se presentaron ese día en la madriguera acompañados de Arabella Figg y Hestias Jones.
Su idea era sacar a su hija de todo ese peligro.
- Mama, créeme estoy mas segura en el mundo mágico que el normal. Mi obligación es hacer todo lo posible para que nadie sufra.
- Hermione, eres solo una niña, no puedes hacer nada.
- Si me voy con vosotros, ¿Qué impedirá que nos maten a todos? Soy bruja no puedo cambiar eso y todos los Mortifagos me conocen. Yo diría que a los que somos hijos de personas normales nos odian más que a nada.
- Nos iremos del país, en otro lugar estaremos seguros.- dijo su padre.
Ella lo negó con la cabeza y fue el padre de Ron el que contesto.
- Si el señor Oscuro consigue hacerse con el país. ¿Cuánto cree que tardara en intentar hacer lo mismo con el resto del mundo? Ese ser no conoce límites.
- Es cierto papa, tarde o temprano nos cocerán y será demasiado tarde para hacer algo.- Se cayo un segundo y miro a su novio.- Es el momento de actuar, no hay una segunda oportunidad.
Los señores Granger se miraron. Su hija siempre había sido mas madura de lo normal, en lo que decía había algo que hacia que la creyesen. De alguna manera sabían que tenía razón, por lo que decidieron hacerle caso.
- ¡Esta bien, pero pasaras el resto de tus vacaciones con nosotros. Cuando te vallas a tu colegio, saldremos del país por un tiempo.
Ella se abrazo a sus padres y esa misma tarde se fue con ellos a su casa, Ron era el que peor lo paso, estaría sin ella hasta volver a Hogwarts.
Mientras la chica se alejaba en el auto de sus padres, harry se acerco y le paso el brazo por encima del hombro.
- ¡Anímate, la veremos en dos días. Nos estará esperando en la estación para coger el tren.
- Tienes razón pero no puedo evitar estar preocupado.- miro a su amigo.- la quiero mas de lo que yo creía. No te puedes imaginar lo que sentí cuando la vi en la camilla.
Harry sabia muy bien a lo que se refería el sintió lo mismo cuando vio herida a Tonks.
- ¡Créeme, ¡Lo se, sentí lo mismo cuando hirieron a Tonks y es una sensación que no quiero volver a sentir.
Miraron por última vez al horizonte, ya solo se veía a lo lejos la nube de polvo que levantaba el auto de los Granger al alejarse de la madriguera.
Los dos amigos eran los últimos que permanecían allí, se dieron la vuelta y entraron en la Madriguera.
El resto del día fue algo triste para Ron, mas cuando después de la cena Harry y Tonks les dijeron que volverían esa noche a Grimmauld Place.
- ¡Harry, se va Hermione y ahora tu ¿me vais a dejar solo?
Este se acerco a su amigo, en voz baja hablo con el.
- ¡Eres como mi hermano, pero si tengo que elegir en pasar dos noches junto a ti roncando o junto a Tonks, créeme, ¡NO hay elección posible!- puso una extraña cara de alegría.
El pelirrojo entendió perfectamente a lo que se refería. Abrió los ojos como platos y lo señalo. Harry tuvo que bajarle la mano y callarlo.
- ¿Quieres decir que tu y ella..?.
- ¡Cállate, quieres que se enteren todos.- miro a los presentes por si alguien se fijo. Cada uno estaba en su conversación parecía que para su alivio nadie lo había notado.- es algo personal y no me gusta que se sepa. YA lo saben pero no me gusta alardear.
- ¿Desde cuando?
- OS lo diré a ti y a Hermione en Hogwarts pero primero debo hablar con ella. ¡Entiéndeme, no es algo que me afecte a mi solo, no puedo decir lo que quiera sin que ella opine al respecto.
El pelirrojo miro a su amigo con cara de pícaro.
- Ahora entiendo por que querías irte el día de tu cumpleaños a tu casa. ¡Qué sinvergüenza eres!- el moreno se sintió muy violento.- ¡esta bien, por lo menos uno de nosotros se lo pasara bien lo que queda de las vacaciones.
- ¡Entiéndeme, yo me quedaría aquí, pero no podré estar con ella hasta las vacaciones de Navidad. No quiero estar tanto tiempo lejos de ella.
- Las veras a diario en Hogwarts.- dijo riéndose.
- ¡Ron, déjate de bromas. Tú sabes a lo que me refiero. Además seguro que vendremos a almorzar o cenar.
- ¡Claro, ¡para reponer fuerzas, ¡AUCH!- un pequeño golpe por parte de Harry hizo que Ron dejara de bromear.- ¡Vale, pero pegas mas flojo que Hermione.
Poco después Harry y Tonks dejaban la madriguera en dirección a Grimmauld Place. En la casa de la orden había poca gente. Era noche de luna llena por lo que Lupin estaba encerrado en la mazmorra del sótano para su transformación.
Ellos se fueron directamente a la habitación y nada mas entrar dieron rienda suelta a todo lo que tenían retenido desde la última vez.
Antes de llegar a la cama Harry había soltado la túnica de ella, dejando al descubierto una blusa azul y una falda. Ella casi le arranca la suya.
Se tumbaron en la cama con parte de la ropa quitada. De un movimiento el se termino de quitar la camiseta, mientras ella hacia lo propio con la blusa y el sujetador. El se quedo mirándola.
- ¡Merlín, cada vez que te veo te ves mas Hermosa.- a continuación la beso al tiempo que cogía sus pechos.
Ella dejo escapar un gemido de placer al contacto de sus manos. Al tiempo las suyas se deslizaban por la espalda del chico, en un momento dado al tiempo que el bajaba a besar sus pechos, le araño con delicadeza la espalda consiguiendo que esta vez fuera el quien dejarla escapar un suspiro.
Entre caricias y besos acabaron los dos desnudo sobre la cama, ni ellos mismos podían decir en que momento se desprendieron de la ropa sin darse cuenta.
El estaba sobre ella mirando sus ojos, ella hacia exactamente lo mismo. Las miradas decían más que cualquier palabra. Harry acariciaba los pechos de ellas de una manera tan pasional como delicada. Parecía que más que acariciarlos los admiraba y mimaba. Ella se estaba volviendo loca con todas las sensaciones que este contacto le provocaba. Poco a poco el se fue colocando entre las piernas de ella, que le facilitaba el camino con gran deseo. Entre besos el se unió a ella, los dos dejaron escapar un gemido de placer contenido durante días. Se entregaron el uno al otro sin ninguna reserva. Era un valet perfectamente orquestado. Los movimientos de ambos eran, a falta de una palabra mejor, perfectos. En ningún momento uno hacia algo que no fuese correspondido por su pareja. El placer que ambos sentían era indescriptible. La culminación máxima del amor. En ese momento no existía nada mas allá de ese momento y de esa cama, no existía un mañana solo un ahora y no podía ser mas maravilloso.
Los primeros rayos del sol empezaron a entrar por la ventana, alumbrando tímidamente a los dos amantes. Harry abrazaba a Tonks que estaba con la cabeza sobre el. En la cara de ambos se podía ver una gran sonrisa dibujada.
Harry abrió los ojos y la miro, veía su sonrisa y se sentía completo y feliz. Ella seguía durmiendo y su largo pelo tapaba parte de su espalda.
De repente abrió los ojos y se quedo mirándolo sonriendo.
- ¡Buenos días!
- ¿Qué tal, ¿Cómo has dormido?- pregunto mientras la besaba en la frente.
- ¿Y lo preguntas? He dormido genial, no conozco ninguna manera mejor de despertarme que en tus brazos.- se levanto lo suficiente para besarlo en la boca.
- Es una pena que se acabe. Mañana tu serás profesora y yo alumno.- dijo tristemente.
- No se si soportare el no poder estar contigo hasta Navidades. Me he vuelto adicto a ti.-ella lo miro divertida.
- ¡Que tonto eres!
- ¡Es la verdad te lo aseguro!
- ¿Cuánto falta para que nos vallamos a la estación?- el hizo intento de coger sus gafas para mirar el reloj, pero antes de que lo hiciese pegaron en la puerta.
- ¡Perdonad, parejita pero es la hora, los Weasley han llegado para ir a la estación.
- ¡Ya vamos Arabella!
- ¿Te has fijado que siempre mandan a Arabella a despertarnos?- pregunto el.
- ¡Es mi amiga, supongo que pensaran que así es menos violento, ¡no se!- termino encogiéndose de hombros.
Los dos días habían pasado mas rápido de lo que ellos hubiesen querido. En unas horas estarían camino de Hogwarts para empezar el último año de su formación.
A parte de intentar estar la mayor parte del tiempo juntos, cosa que no hicieron todo lo que quisieron, habían estado organizándose para ese año. Es cierto que al ahora del almuerzo eran invitados a la Madriguera, el más alegre era Ron que los miraba con una mezcla de envidia y diversión. Harry era el que se sentía mas violento ya que Tonks no parecía darse cuenta de nada.
Acordaron ir juntos a la estación de Kinks Cross para coger el tren a Hogwarts. Ese día había llegado.
El no podía imaginarse como era posible que Ron y Ginny estuvieran listo para irse a sea hora. Conocía de sobra lo que pasaba en la casa de sus amigos el día que debían regresar. Todo era un caos lleno de carreras por toda la casa para prepararlo todo.
Se vistieron y bajaron a la cocina a desayunar, la cara de su amigo lo contestaba todo. Parecía que mas bien despegado de la cama que despierto. Estaba delante de un tazón de Leche con tostadas y aunque las estaba devorando parecía que lo hacia de forma automática y sin estar consciente de ello, Ginny a su lado estaba en el mismo estado.
- Tuve que despertarlos a las cinco de la mañana para que arreglaran sus baúles. El inconsciente de Ron todavía no lo había hecho, ayer se lo dije y no me hizo ni caso.- se acerco a su hijo y le dio un ligero coscorrón. Este pareció reaccionar y se fijo el la pareja de pie frente a ellos.
- Harry, Tonks, ¿no vamos?
- ¡Quisiéramos desayunar, ¿Si no te importa?
En ese momento unos gritos procedentes de la puerta les avisaron de que alguien había llegado.
- ¡MALDITOS BASTARDOS, ¡TRAIDORES A LA SANGRE, ¡FUERA DE MI CASA!- Alguien hacia lo imposible por hacerla callar, Y por fin lo consiguió.
Por la puerta de la cocina entraron Mundungus Fletcher acompañado de Hermione y sus padres, estos estaban algo alterados por el recibimiento del retrato.
Al ver a su novia el Pelirrojo se despertó de golpe.
- ¡Hermione, - se acerco a ella pero al estar sus padres y lo mas importante su madre solo la cogió de las manos aguantando las ganas de besarla.
- Lo siento pero trómpese con el baúl de la entrada y esa vieja arpía despertó.- dijo Mundungus disculpándose por el escándalo.
- Tranquilo, ya estamos acostumbrándonos.- le respondió Lupin quitándole importancia.
Los Granger se sentaron en la mesa y disfrutaron del desayuno con el resto de los demás. Les explicaron a los padres de la chica quien era la extraña señora del cuadro de la entrada y el motivo por el que siempre gritaba cuando oía algún ruido. Hermione les contó como habían sido los dos días con sus padres. Ron solo le aseguro que en esos días la había extrañado mucho, cociéndole la mano por debajo de la mesa.
En definitiva fue un desayuno bastante agradable. Terminado este, Lupin se levanto y se dirigió a todos.
- Creo que es hora de que nos dirijamos a la estación. Iremos al caldero Chorreante y cogeremos unos taxis para llegar a Kinas Cross.- la idea entusiasmo al señor Weasley.
Fawkes desapareció de repente. Todos miraban a Lupin.
- Tranquilos, seguro que ha vuelto a Hogwarts. Pensad que no seria normal un fénix en el mundo Muggles.- Pensaron que tenia razón.
Por medio de la chimenea se trasladaron al local, los padres de la chica fueron los más impresionados de usar ese medio de transporte tan insólito, al llegar al igual que Harry cayeron al suelo.
Saludaron a Ton el tabernero y salieron. En la puerta los esperaban cuatro taxis.
Uno era el mismo chofer que los llevo hasta el caldero, este al ver al señor Weasley palideció por lo que se las arreglo para que uno de sus compañeros lo llevase y no lo viese a el.
El viaje fue tranquilo hasta la estación, salvo para el pobre conductor que tubo que soportar al señor Weasley y a Ojo Loco. Uno queriendo saber todo sobre el vehiculo y el otro mirándolo a cada momento como si fuese a saltar sobre el.
Al llegar sacaron todo el equipaje de los autos y entraron en la estación.
El señor Weasley reconoció al taxista y lo saludo, aliviado al no haberlo tenido que llevar.
- ¡Me alegra volver a verlo, si lo hubiese visto antes fuera viajado con usted en su Astromovil.- dijo al tiempo que le tendía la mano.
Su compañero al ver que lo conocía lo miro con ganas de matarlo, entendió perfectamente por que no quiso cogerlos y se los dejo a el.
Cogieron unos carritos y los llenaron con su equipaje. Cruzaron la estación bajo la mirada de algunos de los presentes, extrañados por sus vestimentas.
Se acercaron a la pared que separaba los andenes 9 y 10., y cruzaron la pared que los separaba del anden 9 y ¾. Nada más cruzar vio la increíble locomotora roja que los llevaría a su último año en la escuela de magia. Por todo el andén se veían a chico de todas las edades, acompañados de sus familias. No dejo de observar que ese año había muchos menos alumnos, era normal que después de todo lo que había pasado y del ataque al callejón Diagon muchas familias decidiese no enviar a sus hijos a Hogwarts. Aun así había bastantes conocidos y algunos saludaron a los chicos. Entre ellos DeanThomas que le pregunto a Harry si seguirían con el E.D.
- La verdad Dean, no creo pero estate al tanto por que algo haremos, si conserváis los galeones falsos tenedlos a mano.
Eso vasto para alegrar al chico, se alejo para reunirse de nuevo con su familia. Se fijo en había bastante Aurors en el anden, el ministerio quería prevenir que no atacasen a los chicos y no sucediese lo del callejo Diagon. Algunos incluso llevaban un pequeño baúl, supuso que se trataría de los que vigilarían el castillo.
El tren aviso de su próxima partida haciendo sonar el silbato.
Rápidamente recibieron algunas recomendaciones de los presentes y se despidieron de sus familias. Hermione tuvo que hacerlo antes ya que sus padres no podían cruzar el muro mágico.
Entraron en un vagón y acomodaron todo el equipaje en uno de los reservados vacíos.
Abrieron la ventana y se despidieron por última vez de sus familiares. Poco después el tren emprendía la marcha hacia su destino.
Tonks empezó a cambiar de forma, transformándose en una chica morena de una edad parecida a la de ellos, con los increíbles ojos azules cielo que tanto le gustaban a el.
- Tonks ¿Qué haces?
- Si alguien entra y nos ve abrazados no pensara que soy una profesora sino otra alumna.
- Pero MC Gonagall os dijo que…
- Hermione ella dijo en Hogwarts, pero del tren no dijo nada.- la corrigió sonriendo.
Harry se alegro de poder estar un poco mas de tiempo junto a ella.
En el trayecto se unieron a ellos Luna y Neville, la nueva pareja se sentaron junto a los demás. Se sorprendieron al ver como la misteriosa chica que presentaron como Andrómeda Evans, se llevaba muy bien con todos ellos, en especial con Harry. Al final, harto de las miradas y cuchicheos, el moreno les confeso que era su pareja. Los chicos se quedaron muy sorprendidos, pero poco después los felicitaban y se unían a su charla. Varios miembros del E.D. se acercaron a saludar al grupo. La pregunta común; ¿se seguirían realizando las clases especiales? A todos les esperaba la misma respuesta.
- NO creo que este año podamos volvernos a reunir.
- Pero Harry queremos aprender a defendernos. El Innombrable cada vez es más peligroso.
- Os garantizo que este año os necesitare para luchar contra el.- antes que dijeran nada.- pero no será directamente, no puedo poneros en peligro.
- No te preocupes por nosotros.
- Mi destino esta trazado y no puedo permitir que nadie muera por mi culpa, lo siento pero las cosas serán así.
Todos se iban algo desilusionados. Por más que le preguntaban todos lo que llegaban no conseguían saber nada más de lo dicho.
Además tenían la misma pregunta. ¿Quién era esa chica tan cercana a Harry, nunca la habían visto el Hogwarts, y parecía llevarse muy bien con el trío dorado.
Cuando el carrito de los dulces paso, hacia rato que estaba ellos solos, compraron una gran cantidad de ranas de chocolate, calderos de calabaza y grajeas de todos los sabores, a Harry le toco una con sabor a ajo por lo que Tonks se negaba a besarlo.
Entre bromas Ron, Hermione y Ginny se encaminaron al vagón de los prefectos para ser informados de todo lo regenten a cada casa.
Las dos parejas se quedaron solas. Neville, bajo la mirada atónita de Harry, besaba a Luna como si la vida le fuera en ello. Poco después el hacia lo mismo con Tonks, ¿o seria mejor decir Andrómeda?
Cuando mejor estaban la puerta se abrió.
- ¡Que tenemos aquí! La lunática liada con el torpe de Longbotton y el favorito del viejo loco con… ¡A ti no te conozco, ¿a que casa vas?
Miraron a la puerta para encontrarse a Pansy Parkinson Y Blaise Zabini, justo detrás de ellos estaban Theodore Nott y Tracey Davis, haciendo lo mismo que habían hecho Grabbe y Goyle con Draco.
- ¡No has oído, ¡responde!- le grito a Tonks Zabini.
Esta los miro se rió y volvió a girarse hacia Harry. Los Slytherin estaban furioso habían sido ignorados por alguien a quien ni siquiera conocían. Sacaron sus varitas y apuntaron.
- Esto lo vas a lamentar.
- No creo. Dijo Harry sacando su varita, al igual que Neville y Luna.
Tonks hablo con Harry al tiempo que le bajaba el brazo.
- Harry no merece la pena.- todos la escuchaban extrañados.- tu crees que alguien seria tan imbecil de atacar a un compañero en un tren lleno de Aurors y querer Salir indemne. Hay que estar rematadamente loco. ¿Verdad?- dijo volviéndose hacia los Slytherin.
Estos miraron a todas partes con cierto temor. Después la miraron de nuevo y so0nrrienron.
- Parece que en estos momentos no hay ninguno cerca, es una pena para ti.
- ¿Estas seguro, yo oí al subir como su jefe les decía a todos los Aurors que quería uno en cada vagón. Si era necesario podían desaparecerse o usar cualquier otro método para no ser vistos.
Incluso la poción Multijugos.- Hizo una pausa.- ¿Quién os dice que alguno de vuestros guardaespaldas no es un Auror y esta esperando que uséis una maldición para deteneros?
Todos miraron a la pareja que estaba detrás.
- Por lo que tengo entendido seria muy fácil el cambiarse por alguien en un momento.
Los dos Slytherin se pusieron algo nerviosos, no podían estar seguros de lo que decía la chica pero tampoco de lo contrario. Al final optaron por lo más simple, desaparecer.
- Hay tiempo para todo, ya nos veremos en Hogwarts. Te garantizo que nos volveremos a ver y sabré cual es tu casa aunque no me extrañaría que fueras de Gryffindor.
Guardaron las varitas, antes de cerrar Tonks termino de hablar.
- Perdona que no te lo dijese pero yo no voy a Hogwarts.- Parkinson se paro en seco. – Voy a ver a un familiar a Hogsmeade y después vuelvo a Beauxbatons, así que ¡Aurebuar!- le decía adiós con la mano.
La chica cerró la puerta con furia, no podría hacerle nada, ya que no la volvería a ver.
Nada mas desaparecer los Slytherins, empezaron a reír por la ocurrencia de la chica.
- Muy bueno nadie la ha hecho callar de esa manera. Si fueras a Hogwarts seguro que te haría la vida imposible.- dijo Luna.
- LA ocurrencia de los Aurors ha sido genial.
- Neville no he mentido hay un Auror en cada vagón y están ocultos a menos que sea necesario.
Este se sorprendió y miro a todos lados, hizo un amago de sonrisa y se recostó en el sillón. Tonks miro a Harry y ambos reían, ellos sabían quien era el Auror de ese vagón.
Hermione, Ron y Ginny entraron en el compartimiento 10 minutos después. Nada mas entrar Neville les pregunto sobre los Aurors.
- Es cierto, hay Aurors en los vagones. Se encargaran de la seguridad exterior de Hogwarts.- le respondió Ron.
- Es una de las cosas que nos han dicho en la reunión de Prefectos.
- Será mejor que nos cambiemos, falta poco para llegar.
Empezaron a cambiar y cada uno se puso su túnica. A la Hora de cambiarse Primero ellas esperaron fuera y después lo hicieron ellos.
- ¿No entiendo como pueden tardar tanto en ponerse una túnica, ¡NI que fuera tan complicado!
- Ron, si Hermione te oye estas muerto.- le dijo a su amigo.- Las mujeres ven todo desde otro punto de vista. Cada detalle es importante y debe ir en su lugar correspondiente.- El pelirrojo miraba a Harry sin entender muy bien lo que quería decir.- Te garantizo que llegara un momento en que te fijaras en cada detalle, lo valoraras y veras que tengo razón.
- Creo que nunca podré hacerlo.- dijo medio en broma. Harry le puso la mano en el hombro.
- Ya lo estas haciendo.- no lo entendía.- poco a poco vas cambiando tu forma de ser, te vas adaptando a ella al igual que ella se adapta a ti. Eso es ser una pareja. Por eso es importante que te preocupes en saber mas de ella, en sus gustos , lo que se pone.- seguía sin entenderlo muy bien pero cogía la idea.- La verdad es que yo también estoy aprendiendo, no creas que soy un experto, pero por ella haré lo que sea.- miro al compartimiento cerrado.- y tu acabaras por el mismo camino. ¡Si quieres conservar a Hermione claro!
Las chicas abrieron la puerta, Tonks se asomo.
- ¿Hemos tardado mucho?- Harry se acerco y la beso.
- ¡En absoluto, pero sabes que cada segundo lejos de ti se me hacen eternos. Aunque la espera mereció la pena.- La miro de arriba abajo. La chica sonrió y se colgó de su cuello besándolo. Aunque claro ella no se cambio.
Neville asombrado lo miraba junto a Ron.
- ¿Cómo es posible que sepa tanto sobre las chicas?- Ron lo miro.
- ¡Te garantizo que lo voy a descubrir!
Entraron en el reservado cuando ellas terminaban de guardar varias cajitas en los baúles. Ron se acerco a Hermione, siguiendo el consejo de su amigo la miro de arriba abajo.
No pudo negar que había algo en ella diferente y que lo que fuera le gustaba.
- Es solo la túnica de Hogwarts, pero te ves preciosa.- la miraba con cara de tonto. La castaña se puso colorada, este acto tan romántico y expresivo no era normal en el. Tubo que admitir que le gusto.
Se acerco, le cogió la cabeza con las manos y beso a un sorprendido, pero encantado Ron.
Neville intento hacer lo mismo con Luna. El pobre lo tenía mucho más difícil ya que esta tenía puestos sus pendientes de rábanos y el collar de corchos. Aun así se fijo en que se había puesto algo de colorete, que resaltaban su cara.
Lamentablemente para el nunca había elogiado a una chica por lo que metió la pata.
- ¡Estas preciosa con el maquillaje y los rábanos!
Pensaron que no había sido un comentario muy acertado. Luna en cambio siguiendo en su línea de ser diferente a todos, le sonrió y agradeció el cumplido.
El silbato del tren índico que se acercaban a la estacion, poco después empezó a perder velocidad hasta detenerse completamente.
Tonks se despidió de los chicos, ya que para ellos seguiría en el tren hasta Hogsmeade.
Un par de abrazos, un par de besos y los chicos salieron del reservado arrastrando sus baúles. El último fue Harry. Se acerco a ella y comenzaron a darse una serie de besos apasionados.
- ¿Supongo que esto es una despedida hasta vacaciones?
- ¡No digas tonterías, me veras a diario.
- No como yo quisiera.- dijo cociéndola por la cintura.
Un ultimo beso y salio detrás de sus compañeros. Ella cero la puerta y todas las ventanas. Poco después se transformaba. Andrómeda Evans había desaparecido, en su lugar estaba Nymphadora Tonks, la nueva maestra de transformaciones. Se sentó y espero a que el andén se aclarase un poco para salir.
Harry bajo del tren junto a sus amigos. Fuera oyeron una voz muy conocida.
- ¡LOS ALUMNOS DE PRIMER AÑO POR AQUÍ!- Hagrid movía su farol para que los de primero lo viesen. Algo inútil ya que sobresalía sobre todos.
Se acercaron lo que p0udieron al semigigante. A su alrededor había poco mas de veinte niños de primero. Se notaba que el miedo había hecho mella en algunas familias.
- ¡Harry, ¡Chicos, ¿Qué tal?
- Bien gracias ¿Y tú?
Miro a todos lados y después se acerco un poco a ellos.
- ¿Qué tal si me visitáis una tarde, hay un par de cosas que os quiero comentar.
Había algo en su mirada que los extraño. Deberían ir a visitarlo ya que parecía un poco preocupado.
- Me tengo que llevar a estos chico al castillo, será mejor que os apresuréis.- dijo señalando los carruajes.
Se despidieron y poco después llegaban a los últimos carruajes hacia el castillo. Estos eran lo suficiente mente grandes como para todos ellos. Estaban todos en su sitio, parecía que se pondrían en camino cuando.
- ¿Os importa que os acompañe?
- ¡Tonks!- dijeron haciéndose los sorprendidos.- ¿Qué haces aquí?
- Soy la nueva profesora de transformaciones.
- ¡Fantástico, ¡Una metamorfomaga nos dará clase de transformaciones! Grito Ginny al tiempo que se agarraba de las manos con Luna. Esta estaba igual que ella. Ron miraba a su Hermana y suspiraba.
Entre bromas llegaron al castillo. Entraron directamente al gran comedor, después de despedirse de Tonks.
Fueron a la mesa de los leones y se sentaron donde siempre. A medida que habían entrado varios los miraban ablando en voz baja. Otros los saludaban abiertamente. LA mesa de Slytherin por el contrario no perdía detalle de lo que sucedía.
Poco después de que todos estuviesen en sus lugares, la puerta del gran comedor se cerró.
En la mesa de los profesores había varios sitios vacíos. Presidiéndola estaba la MC Gonagall, como nueva directora.
Por un lateral apareció el profesor de encantamientos y jefe de Rabenclaw, Filius Flitwick. En sus manos llevaba el viejo y roído sombreo seleccionador.
Al llegar delante de la mesa de los profesores hizo aparecer un taburete. Coloco el sombreo en el y salio de la sala.
- El nuevo subdirector es Flitwick.- decían los chicos.
Pegaron el la gran puerta. El señor Filch abrió. EL la sala entro el nuevo subdirector seguido de unos veinte asustados chicos que no dejaban de mirarlo todo a su alrededor con interés.
Al llegar junto al sobrero la comitiva se paro.
Este pareció cobrar vida y empezó con la canción del año.
No os fiéis de mi aspecto ya que vuestro destino decido.
Me hicieron los fundadores, como parte de ellos mismos.
De Gryffindor el valor siempre ha predominado
Nunca retroceder ni dejar a los amigos.
Rabenclaw por derecho en sabiduría destacaba.
El
saber y el conocer siempre será tu meta.
Todo trabajador
su recompensa alcanzaba
Hufflepuff eres tú si te sientas en su mesa.
En astucia y determinación Destacaba
Al conseguir su objetivo a Slytherin no igualaban.
Ponme sobre tu cabeza y rápido tú sabrás
Sobre cual de las cuatro casas tus sueños residirán.
Días aciagos son, perdidas lamentamos como el que más
Cuando un amigo perdemos nada lo puede reemplazar
Ten presente que entre estos muros siempre estará
La vida y la muerte, y de la mano las veras caminar
Es sabido por todos en este mundo
Que de igual manera que alguien nos deja
Alguien muy pronto lo ocupara su sitio
Esta verdad es eterna y pronto se os confirmara.
Al terminar todos aplaudieron con ganas. La canción del sombrero como siempre había hecho que pensaran, además les sorprendió que fuera un poco mas corta que la de años anteriores. Por rara que fuera la canción, sabían de sobra que nunca decía nada por decir, siempre había algo oculto entre sus palabras, la cuestión era; ¿el que?
La Directora hizo señal para que se callaran. El señor Flitwick saco un pergamino y se dirigió la los niños.
- Cuando os nombre subiréis al taburete y os colocareis el sobrero en la cabeza. Empecemos. ¡Emily Bermart!.
Una chica morena salia tímidamente del grupo se acercó al banco y cogió el sombrero con cierto miedo. Se sentó en el pequeño taburete y lo coloco sobre su cabeza.
- ¡Hufflepuff!- sonriente se acerco a su nueva casa y se sentó.
La ceremonia continúo con el resto de los chicos, al final quedaron 5 en Hufflepuff, 6 en Gryffindor, 5 en Rabenclaw y 4 en Slytherin. Se dio la casualidad de que todos los que acabaron el Slytherin tenían hermanos en esa casa. Era el caso de Sibila Parkinson, hermana de Pansy.
MC Gonagall se puso en pie para hablar, el salón se quedo en silencio.
- Este es mi primer discurso de apertura de curso. Bien me gustaría que las circunstancias fueran distintas.- Hizo una pausa para reponerse.- Este año tenemos a varios profesores nuevos. En transformaciones tendremos a la señorita Nymphadora Tonks.- la chica salia por la puerta lateral y ocupo su sitio en la mesa. Al tiempo su pelo cambiaba de color, ocasionando la alegría de los presentes.- Como se han dado cuenta la señorita Tonks es una metamorfomaga, hasta ahora han tenido a una animaga como profesora y deseo que hayan aprovechado mis enseñanzas. Espero que suceda lo mismo con la nueva profesora.
Para el puesto de Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, hemos vuelto a requerir los servicios del profesor Remus Lupin.
