Tess no había aparecido por ningún sitio, seguramente ya sabía que irían a los laboratorios y se habría marchado antes. Tampoco había ningún tipo de vigilancia en ningún sitio, Tess conocía ya demasiado bien a Clark, como para saber que no tenía sentido intentar detenerlo.
Habían dejado en la furgoneta, a la entrada a Lois, inconsciente, sin que Sam pudiera reconocer en esa bestia a un ser humano. No volvió a preguntar, pues su única preocupación en ese momento era que su hermano estuviera bien con un Oliver infectado con esa cosa.
Quería llamarle, asegurarse que estaba bien, pues algo le decía que Dean estaba en problemas, después de tanto tiempo juntos había desarrollado una especie de sexto sentido para saber cuando su hermano estaba en peligro o cuando podía necesitar su ayuda.
Tenía muchas dudas, pero no era el momento, tan sólo siguió las indicaciones de Chloe, que con el ordenador portátil en la mano, les iba diciendo hacia donde dirigirse para encontrar donde estaban los laboratorios.
"Una puerta más allá y habremos llegado."
"¿Estas completamente segura?" Preguntó Clark, pese a que confiaba ciegamente en las palabras de su amiga.
"Clark…"
"Lo siento."
"Clark tiene razón, no se como trabajáis por aquí, pero no me gustaría abrir una puerta y encontrarme uno de esos enormes perros con ganas de comerme." Dijo Sam con un tono que trataba de ocultar su nerviosismo.
"Llevo semanas investigando el trabajo de Tess y todo lo que hace en este lugar, lo conozco como si fuera mi propio apartamento, sólo que un poco más grande y estoy cien por cien segura que es el lugar."
Ninguno de los dos dijo nada más, pero por un pequeño momento, las miradas de Chloe y Sam se encontraron y la chica sonrió débilmente.
Sam no tenía más remedio que confiar en su palabra y lo cierto es que no le hacía demasiada gracia. En su toda su vida, tan sólo había confiado ciegamente en su hermano, pues si en algo era realmente experto el menor de los hermanos, era en llevarle la contraria a su padre.
Ahora tenía que cerrar los ojos ya hacer caso a las palabras de la una chica que había conocido hacía menos de una semana. Definitivamente no era su estilo, pero no tenía otra opción, si quería volver cuanto antes con su hermano.
Clark abrió la puerta y entró sin pensárselo, pese a que Sam pensaba que se trataba de un suicidio digno de su hermano. Ya habría tiempo de explicarle que Clark no era un ser humano normal y corriente.
Allí estaban, tal y como CHloe había dicho, los enormes laboratorios y en los armarios, perfectamente ordenados en filas de a dos, los antídotos, ya preparados en inyecciones, como si Tess estuviera esperando que ocurriera algo para usarlos.
"De momento necesitamos dos, uno para Lois y otro para Oliver, pero dentro de poco tendremos que volver, ya hay bastante gente infectada en las calles." Dijo Chloe sin apartar la mirada de su ordenador, comprobando que no les seguía nadie.
"¿Qué tal si cogemos uno más por si acaso?" Sam no quería decirlo en voz alta, pero la preocupación por su hermano era cada vez mayor. Casi se trataba de una voz interior que le decía que algo había ocurrido, que Dean le necesitaba y sobretodo, que necesitaba uno de los antídotos. "¿Cuánto tarda en hacer efecto la infección? Quiero decir, si Oliver mordiera a Dean, cuando todavía se está convirtiendo, ¿podría haberle infectado?"
Clark y Chloe se miraron, deseaban tanto tener todas las respuestas y poder dejar más tranquilo a Sam diciendo que no era posible, que su hermano estaría bien. Pero apenas conocían como funcionaba aquel virus, pues hasta que habían conseguido retener a Oliver, no habían conseguido atrapar a ninguno de los infectados; ni siquiera Lois, lo cual pesaba demasiado sobre la conciencia de Clark.
"Ya veo que no tenéis mucha información sobre el tema. Así que no os importará que cogamos una dosis más, al menos por si acaso." Chloe asintió, de la misma forma que lo hizo Clark, pero la chica mantuvo la mirada puesta en la pantalla del ordenador.
"Chicos, esto no tiene ningún sentido. Estamos en una zona de alto secreto, nadie fuera del entorno de los laboratorios, excepto nosotros, conoce su existencia. ¿No creéis que debería estar mejor vigilado?"
"¿No hay ningún hombre cerca?" Chloe negó con un movimiento rotundo de cabeza, mirando la pantalla.
"El ordenador no reconoce a ningún ser humano." El ordenador hizo un ruido, como si estuviera respondiendo a eso. Todos se quedaron en silencio, mirando la pantalla, que lentamente se iba llenando de pequeñas manchas rojas que llenaban el plano del edificio.
"Eso no es bueno ¿verdad?" Sam miró a la puerta, esperando que alguien, o lo que era peor, algo entrara por allí.
Se escucharon ruidos por los pasillos y por el piso superior, definitivamente algo se estaba acercando a ellos.
"No es bueno, pero es peor todavía, no son humanos o al menos ahora no lo son. Creo que por eso no había seguridad en el edificio y que por eso Tess tenía aquí todos esos antídotos." Chloe siguió mirando las manchas que se aproximaban por todas partes, como si de una plaga se tratara. "Creo que donde quiera que está ha soltado a su guardia de seguridad contra nosotros."
"Tenemos que salir de aquí." Dijo Clark con seguridad.
"Pues espero que tengas un plan B, porque la puerta no parece el mejor sitio para salir." Sam miró a Clark y se dio cuenta que estaba sonriendo y que no parecía nada asustado. No se podía creer que pensara que lo tenía todo bajo control realmente. "¿En que estás pensando?"
"Sam, no te he contado quien es Clark y lo que puede hacer ¿verdad?" Chloe se acercó al cazador y tiró de él para colocarse detrás de Clark. "Recuérdame que os ponga al día a tu hermano y a ti cuando todo esto termine."
Sin comprender una sola palabra, Sam se dejó llevar, una parte de él quería creer fervientemente en aquella chica, que parecía tan poquita cosa, pero que tanto le gustaba. Le invitaría a cenar, si salían con vida de allí claro; quería conocerla mejor, deseaba poder descubrir todo lo que escondía, aquella mujer de sonrisa pícara y ojos increíblemente atrayentes.
La puerta se abrió de golpe y una de las criaturas entró en la sala. Miró a Clark y se detuvo; Sam se puso tensó y rodeó con su brazo a Chloe, mientras con la mano cogía su arma, aquellas cosas no lo iban a vencer sin luchar. Las manos de Chloe también rodearon su cintura y lo miraron a la cara. Le gustaba, si le gustaba aquel desconocido. Conocía toda su vida, la misteriosa muerte de su novia, la muerte de sus padres, todo por lo que el chico había pasado; pero por más que lo intentaba, no conseguía descubrir que había más allá de aquella máscara de seguridad que siempre mostraba.
Seguramente, pensó, los años luchando contra todo tipo de criaturas y las pérdidas en su vida, no le habían ayudado a ser una persona más abierta y sincera; pero ella lo iba a lograr, no es que hubiera aprendido a conseguir todo lo que quería de los demás, pero era persistente y si el sistema de seguridad más complicado del mundo no se le había resistido, tampoco lo iba a hacer una coraza de seguridad, que ahora que lo miraba bien, no parecía tan gruesa.
"Sam, no quiero que mates a nadie, ten en cuenta que siguen siendo personas. Si quieres disparar usa esto."
Clark le dio al cazador una pistola llena de tranquilizantes, si acertaba todos los disparos, podría dejar fuera de juego, tal vez, a veinte o treinta de las criaturas.
"¿Qué hay de ti? No tienes nada con lo que defenderte."
Clark no contestó, pues aquellas cosas se estaban acercando. Miró al techo, a los tubos de refrigeración y lanzó un par de rayos de sus ojos que en seguida las rompieron. Varios trozos cayeron sobre las criaturas, aquello no las iba a matar desde luego, pero había dejado inconsciente a tres o cuatro.
"¿Cómo has hecho eso?" Dijo Sam sin poder creer lo que acababa de ver.
"Ya te he dicho que tengo mucho que explicarte, pero mejor lo hago luego, cuando todo esto haya terminado y cuando pueda invitarte a cenar."
Sam miró a Chloe, parecía que le hubiera leído la mente, por ello tan sólo pudo sonreír, no tuvo tiempo de más, pues del techo, justo por detrás de ellos, había caído una de las criaturas, le disparo y la dejó inconsciente en el sitio.
En otras circunstancias hubiera pensado que tenían pocas posibilidades de salir con vida de allí, pero después de lo que había visto hacer a Clark, ya no sabía que pensar.
- o -
"Te repito que no ha sido nada." Dean golpeó la puerta de la habitación en la que había sido encerrado.
Todavía se preguntaba como había sido posible que Emil lo cogiera desprevenido. Era cierto que había estado pensando en otras cosas, en Oliver, en los sentimientos que estaba empezando a tener por él, en lo raro que se le hacía pensar que le gustaba un hombre y si, también había pensado en que le había mordido. Pero tanto como para no escuchar al médico entrar y permitir que lo pillara desarmado y pudiera apuntarle con una pistola, que seguramente Emil no sabía disparar; era mucho hasta para alguien como Dean.
"Y te creo, pero sinceramente, todavía no sabemos como funciona el virus y teniendo en cuenta que no puedo contar con Oliver como respaldo, necesito estar seguro que no vas a intentar morderme la yugular."
"Vamos tío." Dean volvió a golpear la puerta."
"¿Lo ves?"
"Vale lo siento, estoy nervioso eso es todo, pero en cuanto venga mi hermano, quiero que me saques de aquí." Se detuvo un momento, sin poder evitar pensar en Oliver, lo había dejado inconsciente sin saber lo que había en esa jeringuilla, esperaba que no le hubiera hecho ningún efecto secundario. "Dime al menos como está Oliver." Por más que lo intentó, no pudo evitar que en su tono de voz se notara la preocupación y cierto cariño que estaba desarrollando por su nuevo amigo, por mucho que le hubiera mordido.
"Sigue KO, pero no lo se. Tan sólo espero que no desarrolle la fuerza sobrehumana antes de que los demás vuelvan."
Un ruido hizo que Dean guardara silencio, sonaba a una puerta que se habría de golpe ya cosas rodando por el suelo. si se ponía en lo peor, podía imaginarse que Oliver o en lo que se estuviera convirtiendo, se había despertado ya. De ser así, Emil no tenía mucho que hacer.
"Eh, Doc, ¿Va todo bien?" Emil no contestó. "¿Doc?"
