Capitulo 7

LA AHOGADA

5º grado – once años.

Una de las cosas que más me habían impresionado en el transcurso de mí quinto grado fue que durante las clases de natación que se impartían todos los viernes al finalizar las clases, fueron los pequeños pero definidos dos bultitos en el pecho de Tanya. Alice y yo duramos horas hablando de ellos y cuando digo horas, me refiero a tres horas y veinticinco minutos.

Yo siempre le había tenido un infantil miedo al agua ¡Era aterradora! Ya había estado apunto de ahogarme varias veces en mi vida, en las que mamá casi sufría un infarto y yo evitaba bañarme por algunas semanas después. Así que mientras casi todos mis compañeros ya sabían nadar, el profesor me dedicaba tiempo extra ayudándome a flotar en la piscina onda, y si el estaba ayudando a otros, hacía pequeños, embarazosos e inútiles ejercicios en la piscina pequeña, para los muy pequeños.

Ese día en particular, Tanya había entrado cual princesa a la piscina onda, seguida por otras niñas que seguramente tendrían ese pecho pronto. Era la primera clase del año escolar y todas lucíamos el mismo bañador completo azul marino con el logo del colegio en todo el centro.

− Lindas bubbis, Denali− dijo McCarty apenas la vió, carcajeándose de ella junto a Cullen y Whitlock.

Ella no pareció ofenderse −como me ofendería yo−, sino que sonrió con suficiencia, como si fuera toda una mujer, y sacando más su casi inexistente pecho se sumergió a la piscina con sus amigas.

Después de eso, hasta el niño más inocente sabía que Tanya Denali se había pasado al bando de los viejos por culpa de la pubertad.

Yo lo miraba todo sentada en la orilla de la piscina pequeña junto a Alice.

− ¡Creo que cuando a mi me crezcan serán más grande que las de ella!− dijo emocionada.

− ¿¡Qué!− Chille mirándola como si fuera otra persona, pero estaba acostumbrada a las locuras de mi amiga, así que me recompuse de inmediato.

− Mi mamá las tiene enormes, por herencia, a mi me tocarían las misma que ella.− explico, ignorando que yo gritaba de horror y no porque no la había entendido.− Una vez me dijo algo de que tenían implantes, pero no se que habrá significado eso.− añadió confusa.

A mi se me pasaron mil ideas por la cabeza.

− ¿Será que en vez de que te crezcan, te las cosen cuando llegas a cierta edad? − dije aterrorizada.

− ¿Entonces a Tanya no le crecerán más?

− No lo sé...

− No lo creo, he visto como a Rosalie le van creciendo poco a poco...

− Ah...

Las dos miramos nuestros muy planos pechos al mismo tiempo.

− Si me llegan a crecer, jamás usare sostén.− juré.− Es demasiado vergonzoso.

− Todos los míos serán de Hello Kitty.

Yo sonreí, Alice tenía una rara obsesión con Hello Kitty, hasta la pasta de dientes con que se cepillaba a diario tenía la marca de ese gato blanco con un lazo sobre la cabeza. A mi no me gustaban los gatos, pero como Hello Kitty era solo un dibujo, no me aterraba cuando entraba al cuarto de Alice y veía las cortinas, la pared, y la alfombra decorado con Hello Kitty.

Ya en los vestidores de chicas, Tanya se paseó en topless mientras se vestía, y yo, muy pudorosa, observe mi pálido pecho plano sin ganas de nada en especial. ¿Qué significaban aquellos bultos suaves y moldeables si no eran solo para que las mamás los tuvieran?, y por mamás me refiero a adultos, crecer, iugh.

...

Sonreí, había sacado una A+ en mi evaluación de inglés, Alice miro mi nota y chasqueó su lengua, ella solo había sacado una A.

− Deja los celos pequeña duende− Dije burlona.

− Sigo saliendo mejor que tú en deportes, pequeña menopáusica− Respondió esta sacándome la lengua.

Le saqué la lengua de regreso y me dispuse a buscar la palabra menopáusica en el diccionario cuando un quejido me interrumpió.

− ¿¡Otra F! ¡Mi padre me va a matar!− dijo el chico Black, amigo de Cullen, que a veces se me parecía un poco a un perro mas que a un niño, sin embargo, los perros eran mas aceptables e higiénicos, seguramente.

− Tendremos que hablar de eso en mi oficina Black− apunto seriamente el profesor− quédate después de clases.

Se escucharon un montón de silbidos y burlas de parte de sus siempre "fieles" amigos McCarty y Cullen, les dirigí su mirada fea respectiva antes de que el profesor los mandara a callar y volví la vista a mi perfecta calificación. Desde que Cullen había vuelto a poner en orden en mi vida y mis calificaciones desde su sucio chantaje, yo había intentado no mirarlo tan feo, ni burlarme tanto de él, porque anda, tenía que seguir manteniendo mi reputación, pero no podía ser tan mala con el pobre y maquiavélico Edward. Sin incluir coscorrones y sus respectivas puñetas. Aunque mi contacto con él no había sido mucho, el sí que me seguía molestando en cada oportunidad que tenía.

Salí volando del salón apenas sonó la campana, Alice se había quedado hablando con Jasper, su amistad mas rara, y yo, sintiéndome totalmente fuera de lugar cada vez que ellos hablaban. Sólo quería irme corriendo a mi casa para mostrarle la nota mi madre y que probablemente me recompensara con un helado de chocolate con Browne tibio y sirop de chocolate y caramelo. Nada como eso para que el ánimo de una niña promedio de once años se alegrara.

− ¡Hey Swan!− Llamó una voz que conocía demasiado bien para mi gusto.

− ¿Qué quieres Cullen?− no lo miré.

− ¿Así que tu nota fue la más alta del salón?

− ¿Qué te importa?

− ¿A mi? Absolutamente nada, pero escuché que Ángela estaba muy molesta por eso, ya sabes, ella es la mejor alumna.

Miré a Ángela, que estaba saliendo de la enorme estructura de cemento hablando pacíficamente con Jessica y fulminé a Cullen con la mirada.

− No parece querer precisamente matarme en estos momentos− dije volteando nuevamente la cabeza.

− Dicen que las niñas tranquilitas son las peores, así que yo hoy dormiría con un ojo abierto, ya sabes, por si acaso Ángela es una bruja y envía fantasmas en tu búsqueda.

Era raro que Cullen de repente hablara de fantasmas, já.

− ¡Cizañero!− dije, tratando de que mi voz no sonara muy chillona y no se diera cuenta de mi estremecimiento en la palabra fantasmas− Ángela nunca haría algo así, deja de decir estupideces.

Calló por un rato, mientras se paraba tranquilamente al lado de mí y miramos carros esperando a que nos buscaran. Me pregunte el motivo por el cuál había entablado tan estúpida conversación. Todos sabían que Ángela era prácticamente la niña mas tranquila del mundo y que ya tenía asegurada su plaza en el cielo.

− Si las niñas tranquilas son las tremendas, entonces apuesto a que tu serías toda un pánfila a la hora de hacer cosas divertidas.−soltó de repente.

Imaginé mis mejillas rojas de furia en cuanto a Cullen se trataba y trate de intimidarlo con mi mirada, justo como había visto que hacían en la tele las chicas malas de las novelas.

− ¡Apuesto a que diversión para ti es entrar al cuarto de tu mamá para probarte sus pantys!

− ¡Yo no hago eso!− chilló indignado.

− ¡Pues pánfilo serás tú, mono sin gracia!

− ¡Bruja verrugosa!

− ¡Chupacabras!

− ¿Sabes qué? ¡Lámeme el...!

− ¡Edward!− interrumpió Black muy oportunamente, porque si escuchaba a Cullen terminar esa frase, probablemente lo hubiese dejado sin dientes.

Enfurruñada y con la cara completamente roja, me volteé en un paso y mantuve firme la cabeza, ¿Por qué mi mamá nunca llegaba a tiempo? Hacía ya bastante tiempo que no tenía una pelea así con Edward, muy internamente, en el fondo de mi alma, había extrañado un poquito −pero solo un poquito− esa atención especial de Edward.

− Necesito que me ayudes urgente− dijo Black tomando a Edward de los hombros − Como mi amigo, compañero de clases, y por aquella vez que te deje entrar al cuarto de mis hermanas para hurgar entre su cajón de ropa interior.

Edward enrojeció al instante.

− Primero que nada, fue Emmett quien insistió hasta el cansancio por ver los sujetadores de tus hermanas, ¡yo jamás...!

− Si si, como sea, solo necesito tu ayuda Ed.

− ¿Qué quieres?

− , ¡o reprobare el curso!− soltó de una el chico sin respirar ni un poco, aspiro fuertemente por la nariz y miró a Edward con carita de cachorrito a ponto de ser degollado, tipo el gato con botas, pero Black me recordaba demasiado a un perro, habían hasta veces que me lo imaginaba con una cola moviéndola cuando se emocionaba o sacando la lengua hacía un lado cuando se cansaba.

− Eh, um... ¿Sabes que tengo prácticas de piano y futbol casi todos los días en la tarde? Estoy siempre muy ocupado Jake.

− Mal amigo− gimió Black.

− ¿Pero sabes qué? Bella podría ayudarte.

Sentí ambos ojos clavados en la nuca y la mano de Black sobre mi hombro, haciendo que me girara cual bombillo.

− ¿Podrías, Swan?− dijo el chico, mucho mas serio que cuando se lo dijo a Cullen− serian tres días a la semana y el profesor dijo que quien fuera mi tutor tendría puntos extras en cualquier materia en la que fuera mal.

En mi mente apareció una imagen mía con una D- en educación física transformándose maravillosamente en una C+, pero compartir tres tardes a la semana con un niño no era mi manera de pasar bien una fantástica tarde de ocio. La mirada de Edward era perturbadora, macabra, disfrutaba viéndome en una posición tan incómoda. La carita de cachorrito de Black me hacía querer rascarle la panza y decirle estupideces como "¿Quién es el perrito más bonito? ¿Quién? ¡Oh si, es Jake!", además de que Jake era un nombre perfecto para un perro.

− Vale, siempre y cuando no me contagies la idiotez.

− Gracias Swan, te abrazaría, pero eres una chica.− y rió como un estúpido acompañado de Cullen.

− Solo es por los puntos extra− murmure, volteándome de nuevo, vaya que era estúpida, aceptando eso.

Al instante llegaron los otros amigos de Cullen y Black, con ellos venía Alice, que se paró a mi lado mientras seguía esperando a mi mamá y en menos de un minuto ya todos sabían de mi tutoría.

− ¿Así que tú y Swan estudiando inglés?− dijo McCarty. Una frase perfectamente normal, pero la pronunciación, el modo en que lo dijo y el tono, dieron a entender infinidad de cosas que obviamente no debieron entenderse así.− ¿Solos? ¿tres días a la semana?

¡...y mas frases con ese molesto tono sucio!

− Pues si− dijo Black sin entender el tono de McCarty− estudiando inglés.

Volteé un poco para defenderme, decir alguna cosa como que era en contra de mi voluntad, por los puntos extra o algo así para mantener mi dignidad, pero la mirada de Cullen me quitó las ganas de pelear. Miraba fijamente a Black, aunque los otros no se daban cuenta, yo sí, con una rara y malhumorada expresión en su rostro ¡Hacía unos minutos parecía tan relajado! Había sido él el de la idea de que yo le diera clases a Black y no entendía ese cambio de humor.

Alice se dio cuenta de lo mismo que yo me había dado cuenta y con una risita susurró en mi oído 'esta celoso'. ¿Celoso de qué? Yo no entendía, yo no tenía esa rara madurez de Ali en entender cosas que yo ni podía pensar bien.

...

El día siguiente en la tarde, no tan puntual como me hubiese gustado ser, estaba parada en frente de la casa de los Black. Estaba construida de madera y parecía mas una casa de campo o una cabaña que una casa normal para una ciudad, aunque claro, los Black vivían alejados de la ciudad, un poco en el medio de nada, aunque relativamente cerca de nuestro colegio.

No me dio ni tiempo de tocar el timbre, ya Jacob había abierto la puerta y me miraba con una sonrisa de oreja a oreja, nunca lo había visto sonreírme así en el colegio antes, aunque claro, las pocas veces que trataba con él, era para recibir y dar insultos por igual.

− ¡Tú eres mi salvación!

A pesar de estar reprobando, su ánimo era muy bueno.

− Mi padre es en su cuarto, probablemente venga a conocerte, le dije que si no fuera porque tu accediste a darme clases, probablemente repruebe el año escolar sólo por inglés, aunque matemática también me esta dando la lucha, pero no tanto como inglés, en fin, quiere conocerte. Mis hermanas no están, ¡Que alivio que no están!, no las soporto nada, probablemente andan besuqueándose con sus novios, por eso no estoy seguro de que... uhm... bueno, el experimento haya salido bien, ¡vaya! Fue hace tanto tiempo...

Y Black siguió hablando como un loro mientras lo seguía hacía su sala, observé todos sus cuadernos, libros y lápices regados en el centro de ella, probablemente no los había tocado en toda la tarde y los había organizado así para que su papá creyera que estaba estudiando, lo que me confirmó unos segundos mas tarde cuando seguía hablando. Mencionó otras cosas de su día y finalmente me dijo:

− Entonces ¿Manos a la obra?

− Eh, claro.

− Te advierto que soy un mal alumno.− dijo sonriendo otra vez.

Le sonreí de regreso y saque mi libreta de sailor moon. Le expliqué lo básico y traté de hacer algunos ejercicios con él, hablar un poco y comprender algunas oraciones. Me reí cuando se golpeó la cabeza dramáticamente con la mesa mientras repetía que no entendía nada, que lo pasarían a preescolar y sus hermanas se burlarían de él.

− No eres un caso perdido, solo necesitas aprendértelo todo de memoria.

− Eso no es que sea de mucha ayuda.

− ¡Oye, estoy tratando de animarte!

Black me miro con una sonrisa burlona.

− No eres tan mala como pareces ser, Swan.

− No te acostumbres mucho a eso, estoy en tu territorio, tengo que ser amigable con el enemigo.

Black rió otra vez y me miro un poco intensamente. − Hay veces que no entiendo por qué las cosas son así en el colegio. Fíjate, me caes bien.

Me sonrojé un poco, pero metí la cabeza en un cuaderno para alejarme de su mirada, que me ponía un poco incómoda. ¿Desde cuando Black parecía tan relajado? Quizás este era el lado que desconocía de todos los chicos, aunque de Cullen lo dudaba un poco mucho.

− A mi también me caes bien, al menos mejor que en el colegio,− respondí al fin− pero sigo sin entender esa amistad rara de Jasper y Alice, tampoco así ¿eh?, me siguen pareciendo bien asquerosos los niños.

− ¡Ew! Yo tampoco, ya eso es demasiado, ¡pero es que a veces se me olvida que tu eres una niña!

− ¡Gracias!− dije sarcásticamente, aunque me reí al instante− pudiera decir lo mismo de ti, Jackie.

Black fingió estar ofendido y me tiró una palomita de maíz de las que estábamos comiendo, creo que aunque nuestra relación en el colegio seguía siendo casi la misma, era mi primer amigo hombre.

...

Unas semanas después, ya casi al final del curso, me encontrada con Alice de nuevo en clases de matación un viernes por la tarde. El día estaba soleado y ambas estábamos sentadas en un banquito cerca de la piscina. El profesor se había ausentado por unos minutos y todos parecían jugar sin importarles que estábamos en clases.

− ¿Es imaginación mía o Tanya las tiene un poco mas grandes?

− Creo que es imaginación de las dos− respondió Alice− ¿Es imaginación mía o Irina tiene bubbis también?

− Creo que es imaginación de todos.

Y era verdad, porque habían otras chicas hablando de las nuevas y diminutas bubbis de Irina.

− Yo sigo estando completamente plana− dijo Alice− estoy un poco decepcionada de la naturaleza.

− Todo es culpa de las clases de sexualidad, nos hace ver cosas y paranoiar acerca de los chicos.

− Justo como tú− dijo Alice soltando una risita.

Que conste que paranoiar era un verbo creado por mí y cuando fuera profesional haría que la agregaran al diccionario de la Real Academia Española. Paranoiar: Acción y efecto de tener paranoia. ¿A que yo no era un genio en literatura?

− ¿Sabes Bella? Creo que te están empezando a crecer bubbis.− Dijo Alice viéndome el pecho.

− ¿¡Qué! Claro que no, Ali.

Y me observe fijamente el pecho, donde debajo del bañador azul oscuro, habían dos ligeras y casi invisibles montañitas. Oh no.

No estaba segura de que me perturbaba más, el hecho de que Alice me hubiese estado viendo y que se hubiese dado cuenta de un detalle tan insignificante o el hecho de que me estaban creciendo los senos. Lo repetí en mi mente para hacerme mejor la idea y para captar la magnitud del asunto, realmente ¡Me estaban creciendo los senos desde ya! Obviando la parte perturbadora, también sentí un ligero placer que jamás admitiría y una vergüenza indescriptible. ¿Y si alguien además de Alice se daba cuenta? ¿Y si Cullen se había dado cuenta? ¿Y si Cullen hacía comentarios al respecto? ¿Y si Cullen se los decía a los demás? ¿Y si Cullen se enamoraba de mí por eso? Yo podía ser medio tonta con el asunto de los niños, pero si algo me había quedado claro con las novelas, era que las bubbis atraían.

Cosa perturbadora número tres: Pensar demasiado en Cullen.

Cosa perturbadora número cuatro: Pensar demasiado en Cullen y en mis... em... senos, al mismo tiempo.

− ¡Tierra llamando a Bella!

La mano de Alice se estaba balanceando en frente de mis ojos, me había quedado paralizada viendo fijamente la piscina mientras mis monstruosos pensamientos me empezaban a carcomer.

Parpadee y volví al mundo, para darme cuenta que la voz con la que me habían llamado no correspondía a la dueña de la mano que ahora me daba un empujoncito.

− ¡Hola chicos!− Saludo Alice alegremente.

Doble oh no. La voz que me había llamado había sido la de Black, pero junto a él estaban todos sus amigos.

Me encorve un poco, tratando de esconder mi pecho, pero ni Cullen ni ninguno de los otros parecía ver nada nuevo e interesante en mí.

− Hey Swan, quiero darte gracias por las clases, realmente me sirvieron.

− Eh, uhm, de nada− Dije distraídamente, tenía la mente en todo menos en las clases que le había dado a Black y habían aumentado mi patética calificación en deportes. Cullen no estaba prestándome atención, hablaba con Emmett y Mike de no sé que cosa con unos insectos.

− Salí muy bien y todo gracias a ti− me dedico una de sus enormes sonrisas y me sentí un poco culpable por mostrarme muy emocionada.

− Sabes que estoy a la orden Jake.− y sonreí yo también.

En ese instante Edward volteó el cuello rápidamente y me miro con ojos ensombrecidos, después volteó y miro a Jacob de igual manera. Lo miré con cara de '¿qué demonios te pasa?', ¿Acaso yo era la única que notaba algo en Cullen? La asombrada mirada de Alice me dijo que no, ¿Acaso Cullen se había dado cuenta de mi incipiente desarrollo aunque ni siquiera me había estado viendo?

− ¡Hey, me dijiste Jake!− dijo Black con su tono jovial− Supongo que nos hace amigos ¿no?, ahora te llamaré Bella.

Oh vaya, eso es incómodo.

− Con que Bella ¿no Swan?− Cualquiera diría que Cullen lo dijo en broma, pero sus ojos decían lo contrarío.

Reí de forma estúpida y mire a Alice, la situación era extraña y yo solo quería huir de ahí.

− ¿Me acompañas a la piscina, Ali?

Ali me agarro la mano, pero Cullen me impidió moverme.

− La piscina esta por allá, Swan.

Tampoco es que era mi intención ir a la piscina, solo quería alejarme de las incomodas miradas de Cullen y Back.

− ¡Yo te llevo!− Dijo Cullen y de la nada me cargo cual saco de papas.

El solo era un par de centímetros más alto que yo, teníamos la misma edad y probablemente la misma fuerza, aunque el no pareció hacer mucho esfuerzo. ¡Era solo un chico de once años!

− ¡Bájame ya, niño tonto!

Edward rió con un humor macabro.

Cuando me di cuenta que su intención era lanzarme a la piscina, me horrorice, yo no sabia nadar, solo chapoteaba un poquito en la parte llana en cada clase, nunca me había atrevido a ir a lo hondo.

− ¡Cullen no!

− ¡Es solo un chapuzón, Swan!

− ¡Ella no saber nadar!− gritó Alice.

− ¡EDWARD!

Pero era muy tarde, sentí el agua unos segundos antes de tragar la misma y de sentir como me hundía, moví los pies y la manos desesperadamente, pero parecía en vano, salía a la superficie unos segundos para volver a hundirme y cada vez me era mas difícil agarrar aire. Escuche algunos chillidos y gritos, además de mis propios balbuceos, trague mas agua y me quede sin aire. Después todo se volvió negro.

...

− ¿Bella? ¿Estás bien?

Agua. Agua por todos lados.

− Esta despertando.

Agua saliendo de mi boca y nariz.

− ¡Oh Bella!

Cuando el agua paro de salir de mi boca y nariz, me reincorpore tosiendo, miré a todos alrededor de mí. El profesor estaba a un lado de mí, del otro estaba Alice y había muchísima gente alrededor. Me preguntaron unas veces mas como me sentía antes de que por fin empezara a llorar. Era un autentico miedo el que yo le tenía al agua, ahora estaba más segura de eso, si era posible, y toda la culpa la tenía Cullen.

Agarre una toalla que alguien me pasó y frote mi cara fuertemente, entre tosidos y sollozos. La manito de Alice sobre mi hombro era consoladora.

− Vamos a llevarla a la enfermería− dijo el profesor poniéndome de pie, yo no tenía fuerzas para hacerlo, de repente me sentí muy agotada.

− Vaya que la has cagado, Edward.− Dijo la voz de McCarty detrás de mí.

− Ese no es un vocabulario que acepto en mi clase, Sr. McCarty. ¿Fue usted quién tiró a Swan a la piscina, Sr. Cullen?

Supuse que Edward asintió, porque el profesor lo mando directo a dirección, yo sólo pude quitar finalmente la toalla de mi cara para dirigir la vista a otro lado que no fuese donde estaba él.

Aquella noche, cuando estaba acurrucada en mi cama tratando de no llorar con los recuerdo de mi casi muerte, Alice me llamo por teléfono y me contó de cómo Edward, con la mirada gacha y varios kilos de culpa sobre los hombros, se fué caminando a la oficina del director para recibir su regaño, castigo, o lo que fuera. Que después le había preguntado a Alice por ella y mi amiga, muy sutilmente, le había exagerado un trauma con el agua que lo había dejado lamentándose más. Además de eso, me contó de cómo todos en el salón sentían cierta pena por ambos.

− Lo odio, Ali, lo odio de verdad.− Fue lo único que pude decirle.

Quizás fui dramática y exagerada, quizás en unos años me reiría del asunto, pero ahora el miedo era tan real y yo era tan impresionable, tan niña, que no quería volver a saber de él mas nunca. Sabía igual tendría que verlo el lunes en el colegio, probablemente hasta que me graduara, y eso me hacía odiarlo un poquito más…

…pero ese lunes cuando lo vi, levante mi rostro muy dolida y lo ignoré, él no se me volvió a acercar ni para pedirme perdón, no me volvió a molestar, ni a echar ninguna broma. Y así, como si fuéramos invisibles, terminó mi quinto grado y pasó también mi sexto grado, cuando tuve doce años.

Notas de la Autora:

Un año sin actualizar, no tengo palabras. Cada vez que me llega algún comentario, siento una punzada de culpabilidad, ustedes que me hacen querer seguir la historia y querer terminarla, son las que me motivaron a escribir todo este capitulo en una sola sentada. Leí hace mucho las diez reglas para ser una buena escritora de fan fics y pues, las rompí todas .

Ya que soy india, no se cómo responderles los reviews, pero lo intentaré esta vez, al igual que actualizar por lo menos en un mes.

Un beso, las adoro! :*

Barb.