Último capítulo y en este se vuelven a dividir los mundos, les recuerdo con estos signos: XXX
Capítulo VII
A lo lejos se veía un bosque, la chica de cabellos castaños se giró hacia Kaname.
─ ¿Nos internaremos en ese lugar?
─Si en un paramo despejado se levanta la que será por el momento nuestra casa.
Los dos solos se internaron en la caverna.
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Los Kresnik caminaban con rumbo a la salida de la academia, pero antes debían encontrar a alguien con quien dejar a Takamilla, una voz cordial se escuchó saludando alegre.
─ ¡Hola Zero! y ¡Oh que bien, pero si estás bien Ichiru!
Y Caín se quedó perplejo e inmóvil ahí frente a ellos estaba lo que parecía una copia terrana de su amado Abel y es que tenía la misma alegre sonrisa y actitud despreocupada y que decir de su aspecto, que solo lo diferenciaba el color de cabello si no hubiese pasado por un hermano pequeño de Abel Nightroad. Zero se acercó a Cross y dejó pasar a su padre quien entregó al joven cazador en los brazos de Toga.
─ ¿Qué sucedió? ¿Quiénes son estas personas Zero? ─preguntaba el castaño.
─Ellos son mis verdaderos padres.
Los dos profesores miraron al chico como si hubiese perdido la razón incluso Toga se vio tentado a dejar en el suelo a Takamilla para enfrentarse a los que creía serían más vampiros. Pero Caín algo fastidiado y rebasada por mucho su poca paciencia para con los demás y las explicaciones. Se plantó frente a los hombres.
─ ¿Quiénes son ellos Abir?
─Ellos son mis profesores y él ha sido como un... ─El chico se detuvo, pues si mencionaba que como un padre, Caín se molestaría─ mentor para mí, me ha cuidado desde que ellos murieron.
El rubio clavó sus turquesas escaneando a los terranos, y se tuvo que tragar su orgullo, pues les debía que habían estado con uno de sus hijos todo ese tiempo.
─Ellos son mis hijos…
─ ¿Entonces la madre de ellos engañó a su padre? ─preguntó dudoso Cross y todos se quedaron atónitos.
Abel corrió hasta su pareja y lo tranquilizó, dejándolo a cargo de sus hijos él retomó la explicación.
─Pues no, verá nosotros no somos de… este mundo, venimos de otro donde también hay matusalén, los que ustedes llaman sangre pura, pero allá simplemente tienen su propio país por decirlo de algún modo y solemos convivir con ellos.
─ ¿Entonces Zero es un noble? ¿O es mitad y mitad por su madre humana?
Abel enmudeció y es que no sabía como explicar su existencia.
─ ¡Con un carajo no hay una madre humana! ¡Ellos nacieron de mí, crecieron en mi vientre y lo traje al mundo! ¡Y me dolió lo suficiente para que cualquier simple terrano dude de eso!
Y las caras de los dos cazadores eran todo un poema y es que Caín había sido muy explicito.
─Cálmate amor creo que los señores ya entendieron.
Y los aludidos solo asintieron temerosos de otro exabrupto del rubio de ojos azules. Zero miraba en otra dirección con las mejillas arreboladas, mientras Ichiru se veía las uñas en un vano intento de ignorar ese último comentario de su papá, pues una cosa es saber acerca de tu nacimiento y otra que lo cuenten con lujo de detalles. Cross los invitó amablemente a pasar antes de que partieran o por lo menos permitirles dejar a Takamilla en un lugar seguro, el cuarteto aceptó y los profesores entraron a una de las aulas.
─ No podemos dejar que se vayan con Zero. Hay aún posibilidades de que cambié o...
─No lo creo, él ya ha bebido de dos sangre pura.
─Y si estos que aseguran ser sus padres son de los nobles en contra de Kaname.
─Zero no haría nada en contra de Yuuki.
─Tú te ciegas confiando en ellos, por eso no notaste lo herido que él estaba al saber el secreto de Yuuki y el engreído de Kaname no ayudó con su actitud de "soy el que te usa de Peón cuando me parezca".
─Suenas muy resentido.
─No es eso, simplemente que ese muchacho por muy príncipe que sea actúa de modo arbitrario poniendo más obstáculos a los que desean ayudarlo.
─En ese caso hablemos con Zero y sus acompañantes, y tienes razón con él está Ichiru que no estima mucho a Kaname.
─Tú hablaras yo les advertiré.
Salieron dispuesto a todo, pero lo kresnik se encontraban conversando tan animadamente que no supieron como plantear la situación.
─Esta será nuestra despedida y yo quisiera agradecerles por lo que me enseñaron.
─ ¿Te iras muy lejos? ¿Buscaras a Yuuki? ─cuestionaba Cross a Zero.
─Por el momento debo buscar a algunos nobles y los del consejo me servirán, esperó que Kaname haya dejado algo. ─contestó irónico Zero.─ Y en cuanto a ellos, no te preocupes no pienso cazarlos, bastante tienen con ser unos pobres vampiros.
─Te equivocas son los príncipes Kuran.
─Príncipes o no, tienen debilidades como cualquiera; la luz del sol, su hambre insaciable y… que son simples presas. ─respondió altivo Ichiru.─ Y la peor de todas: creerse con derecho a usarnos como sirvientes.
Toga observó al chico que un tiempo atrás consideró débil y notó que de esa imagen no quedaba nada; la mirada amatista se veía firme y el cuerpo y movimientos de Ichiru eran como un depredador acechando a su presa, ese joven había sufrido un gran cambio ¿pero a que se debía? se preguntó el cazado, sin embargo debía averiguarlo, pues temía que se estuviese convirtiendo en un nivel E.
─Palabras fuertes para alguien que fue mascota de una de ellos.
Los puños de los kresnik se apretaron, pero antes de actuar Ichiru habló calmadamente.
─Cuando el recuerdo de alguien entrañable se confunde, se cometen errores, nada irreparable. Creo que usted y el director han acabado con muchos vampiros a las ordenes de Rido, permítame, los buscare y podrá constatar lo afortunados que fueron al perder Zero y yo nuestros recuerdos al llegar a este mundo, donde las ganas de alimentarnos no serían guiadas por nuestros verdaderos padres.
Adar pasó entre los dos terranos seguido de Zero y continuaron adentrándose en el edifico, ahí buscó el olor característico de los vampiros, en uno de los pasillo dieron con varios cuerpos sin vida y con las cabezas cercenadas, las manos de los chico se trasformaron en bocas que convirtieron piel y huesos en liquido vital. Duró segundos y con eso los cuerpos desparecieron. Los gemelos menores recorrieron el lugar sin dejar rastro de que algunos vampiros hubiesen estado ahí. Salieron y vieron como su papá dormía plácidamente en lo brazos de su padre quien trataba de conversar amablemente con los cazadores. Al sentirlos giró la vista hacia ellos y les sonrió.
─Vaya, así podremos mostrarles nuestra verdadera forma.
Los dos cazadores sacaron sus armas temerosos de una posible represalia, pero Abel las apartó de sus manos con un movimiento de la suya, sin dejar de sonreír, luego levantó el cabello de Caín y lo besó haciendo que este despertara.
─ ¿Qué pasa?
─Ellos ya han comido.
─ ¡Oh veremos como serán!
Y el rubio se incorporó de inmediato para ver a sus hijos. Claro que antes debían poner ellos el ejemplo.
─Se concentran y ordenan a las nanomaquinas… ¡Nanomaquina Kresnik cero uno, cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Las alas blancas, los rubios cabellos alborotados, los colmillos sobresalientes y las uñas y ojos rojos. Zero asintió e Ichiru miró asombrado.
─ ¡Nanomaquina Kresnik cero dos cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Los cabellos plateados ascendieron los colmillos y ojos se volvieron rojos y las alas negras aparecieron majestuosas completando la imagen.
Los dos espectadores ajenos a ellos, veían todo sin pestañear y por si fuera poco el poder que desprendían esos seres no era comparado con nada que ellos hubiesen visto.
Caín se adelantó a sus hijos y con voz grave se dirigió a ellos dándoles las últimas indicaciones y revelándoles un fragmento del pasado.
─El numero de Kresnik se da dependiendo del nacimiento, Yo que fui el primero que crearon cuando estuve a punto de morir, luego mi hermano gemelo que si bien no nacimos en el mismo país ─yo soy de Alemania y mi eterno compañero es de Inglaterra─, fuimos hechos del mismo ADN después de nosotros la mujer que alguna vez usurpó mi lugar…
─ ¡Caín! ─calló Abel no deseaba que esa parte fuera ventilada frente a sus hijos, y es que de ella había aprendido a amar a los humanos, pero también le había separado de su verdadero amor.
─En fin, ella fue la numero cuatro y la emperatriz del imperio fue la tercera. Por consiguiente tú Abir/Zero nuestro primogénito serás el cinco y Adar/Ichiru el seis.
Ichiru apenas terminó de hablar su papá y gritó emocionado:
─ ¡Kresnik cero seis cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Y… nada sucedió, hubo silencio absoluto antes de que Zero… estallara en carcajadas por la cara de frustración de Ichiru.
─ ¡Adar tonto! ─decía Zero.
─ ¡Y tú tienes cara de simio Abir! ─gritó indignado Ichiru.
Sus padre negaron, pero Abel vio a los profesores que no podían con su asombro; más que ver las figuras de los kresnik era observar a esos dos actuando como… simples chicos, sin caretas, rencor o deseos de venganza; ahí estaban solo dos jóvenes seguros de estar con su familia y protegidos, no había ya por que estar cuidando sus espaldas y por eso sus expresiones eran tan naturales como –suponían─ fueron de niños. Caín dejó que esos dos se insultaran un rato más y luego dejó escuchar su voz.
─Adar te faltó una palabra.
─… Oh ya. ─El chico se paró dispuesto a volver a intentarlo, pero…
─ ¡Nanomaquina Kresnik cero cinco cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Alas blancas, cabello alborotado y con los ojos carmesís, los colmillos brillaron y una majestuosa Bloody rose escarlata se formó cual sangre que la creaba.
─ ¡Nanomaquina Kresnik cero seis cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Alas negras cabello ascendente, ojos rojos y una sonrisa que dejaba ver todos los dientes cual depredador, el joven levantó sus manos y de estas surgió un par de espadas con empuñaduras doradas Ichiru las blandió jugueteando, pero no sabia que estas crearían una ola de ondas que destruyeron gran parte de bosque.
─Lo siento ─dijo apresurado.
─Es lógico, por eso es mejor preguntar ¿si Adar? ─dijo conciliador Abel.─ el poder es peligroso, solo si no sabes usarlo.
Y Caín pudo decir algo hiriente, pero no podía cuestionar la autoridad de Abel frente a sus hijos ya hablaría con él cuando estuviesen a solas.
─Bien señores esto somos y nuestro hijos no pueden ser nivel E. Si han tomado la sangre de los matusalén de este mundo y su fuerza ha incrementado es natural en nosotros. Somos lo que jamás creyeron que existiría… somos los depredadores de vampiros, ellos son nuestro alimento, pero no por eso los necesitamos muy seguido, como han visto sus cuerpos recién muertos nos sirven, claro que si podemos escoger vivos sería mejor y ni por error de esos carroñeros por que no nos sirven. ─terminó Abel.
─ ¿Y como es que sus hijos terminaron aquí? ─preguntó Toga.
─Una situación que se salió de nuestras manos, pero que ya fue resuelta. ─cortó firme Caín.─ Y en cuanto fue posible venimos por ellos y por supuesto que con la fuerza de los cuatro nos marcharemos de este lugar.
─Ustedes son poderosos ¿no podrían hacer algo por este mundo?
─No somos héroes. ─dijo Caín.
─No pida que ayudemos a sus Kuran, Kaien ya no, agradezco que me haya cuidado este tiempo, pero ambos sabemos que me usó como soldado para proteger a su preciada princesa. Y ahora que mis recuerdos están completos mi orgullo ha renacido, y si vuelvo a ver a esos dos los mataré y me alimentaré de ellos ¿Eso es lo que quiere?
─ ¿Realmente harías algo así? No hay algo que te una a Yuuki.
─Un sentimiento que fue despreciado por que era un simple humano que no podía compartir la eternidad con ella ─Y Zero se guardo que también Kaname lo había tratado del mismo modo. ─ Prometí que si los veía de nuevo, los mataría.
─ ¿Tanto odias a los sangre pura? ¿Te siguen siendo detestables?
─Los son.
Abel cambió de nuevo y colocó la mano sobre el kresnik cero cinco.
─No debes guardar rencor y mucho menos por esos matusalén, que no por serlo merecen ser odiados ¿acaso ya no recuerdas a Josué a Ion y a tus amigos del Guetto?
─No… pero ellos son diferentes, ellos siempre me trataron con amabilidad y nunca se sintieron más que nosotros.
─Mi querido Abir o Zero ellos sabían lo que eras… lo que somos, los de aquí ni siquiera lo imaginan.
─Y eso es lo que me molestaría, que cambiaran su actitud solo por que se enteren de que soy un Kresnik y que tengo sus vidas en mis manos.
─Es cierto padre la única que estuvo conmigo fue asesinada por uno de ellos ¿por que ayudarlos a que sigan haciendo lo mismo? ─dijo Ichiru.
─Abel déjalo ya, es mejor para nuestros hijos que regresemos a nuestro mundo, aquí su corazón que tu moldeaste con nobleza, se ha contaminado allá están tus amigos y los suyos… y bueno yo también quiero regresar. ─concluyó Caín dirigiéndose a su esposo.
El kresnik cero dos, vio a su familia en forma humana y sonrió condescendiente al parecer sus hijos ya no tenían lazos en ese lugar ambos heridos de su corazón se negaban a ayudar a ese mundo y él que podía hacer si esos tres eran su todo. Volteó hacia los dos hombres y sonriendo les dijo:
─Necesitamos fuerza para regresar a nuestro mundo, si ustedes nos indican donde podemos conseguirla lo agradeceremos, pero piénsenlo bien, pues tal vez eso sea lo único que podamos hacer por ustedes.
Cross se quedó pensativo y luego vio a su compañero, los guiarían hasta los que abiertamente estaban en contra de los Kuran, con eso ayudarían aunque sea un poco a esos chicos.
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¿Estaban a salvo? No lo sabían, pero por lo menos tenían un momento para pensar y recordar ya no había vuelta atrás. El cazador lo odiaría más si cabía por esas palabras tan hirientes que le dirigió "Te atreviste a apuntarle, no te perdonaré nunca" y luego el ataque que si no hubiera detenido Yuuki ahora Zero estaría muerto y él con culpa por hacerlo, pero su prometida estaba con él y ya no había vuelta atrás, ni tiempo de pensar en el hubiera. Y con esos pensamiento el príncipe Kuran se internó en los sueños unos no muy tranquilos.
Mientras en otra habitación Yuuki se preguntaba si lo que la unía a onii-sama no era solo por la sangre que compartían. Al nacer su destino había sido decidido ¿pero acaso no podía ella cambiarlo?
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Al principió fue un rumor, pero luego ellos mismo pudieron constátarlo. Esa noche había ido a buscar noticias y lo vieron, una casa de la nobleza donde se rumoraba les gustaba alimentarse de niños ardía en llamas mientras cuatro figura sobrevolaban destruyendo todo a su paso, los nobles que había sobrevivido corrían por el patio hasta la entrada, pero uno de esos seres alado les cerró el paso, mientras otros los cortaba en pedazos en un microsegundo y después… nada no había ni rastros de los cuerpos ni una sola gota de sangre, que delatara que existieron. Akatsuki jaló a su primo, pues este se había quedado inmóvil ante esas imágenes, pero por desgracia el rubio mayor no fue lo suficientemente rápido y uno de ellos los vio. Corrieron a toda velocidad y estaban por saltar por un barranco cuando un grito vino de detrás de él, el chico giró solo para ver como Aidou desaparecía en el cielo, Akatsuki gritó llamando al menor y lanzando ráfagas de hielo que eran inútiles.
─Para ya, solo pierdes el tiempo.
Una figura fue saliendo de entre las sombras, y Akatsuki distinguió los rasgos del chico de la academia, de Zero Kiryuu. Más este se notaba muy diferente; sus ojos permanecían rojos y su sonrisa mostraba los colmillos que brillaban a las luz de la luna.
─Cazador ¡¿Como te atreves a hablarme así?! Seguro que tus compañeros tuvieron que ver con el rapto de Hanabusa.
Zero hizo un sonido de desprecio y continuó acercándose al rubio.
─Pero que detecto en tu esencia es miedo ─El joven de cabello plata sonrió ladino─ si lo es, y dime mi lord ¿en donde están tus príncipes?
─No lo se y si lo supiera no te lo diría.
─Me impresiona tu lealtad… la verdad no y no me interesa; si te pregunto por ellos es solo para despedirme de ellos y no pongas esa cara que no planeó matarlos.
─ ¿Despedirte cazador?
─Si y ver con mis propios ojos lo que se dice de ellos.
─ ¿Y que se dice?
─Que oficialmente son un… matrimonio.
El rubio vio al chico frente a él y sonrió, simples celos era lo que lo guiaba y vaya que él sacaría provecho de eso.
─ ¿Y que esperabas que alguno de ellos se fijaría en un simple peón como tú? pero todos te agradecen por ser el escudo de nuestra princesa y el juguete de nuestro príncipe.
Zero se quedó callado, pero sus puños se apretaron en claro gesto de enojo
─ ¿Entonces es verdad?
─Si ellos están juntos y felices.
El sonido de unas hojas rompiéndose los alertó, y unos brazos se enredaron en el cuello del cazador, de esa caricia le siguió una más significativa un beso en las hebras plateadas. Akatsuki vio la figura que parecía brillar en la noche por su atuendo de un blanco inmaculado, adornado de cadenas de oro y cruces del mismo material y coronando esa imagen la piel blanca y los cabellos de un rubio casi nevado.
─No te tortures de ese modo cariño, ninguno de los dos estaba destinado para ti.
─Eso parece, es solo que quería ver con mis propios ojos que ellos están juntos.
El rubio le susurró algo al oído al menor que tenía abrazado y este sonrió y luego se volteó hacia Akatsuki.
─Tu primo estará aquí en unos momentos, si decide irse contigo no los detendremos.
Abir/Zero se giró y caminó de la mano del mayor internándose en el bosque, pero alcanzó a escuchar el reclamo del noble.
─ ¡Que rápido te consolaste!
Caín alzó una de sus perfectas manos enguantadas e hizo una señal obscena, podía darse ese lujo si su decente esposo no estaba a la vista.
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Gritó aterrorizado al sentir que el piso desaparecía de sus pies y como se iba elevando hasta que su primo fue una pequeñísima mancha que no se distinguía. Atacar a su agresor con fuego no era opción si este lo soltaba no sería nada agradable, sus pensamientos corrían desbocados buscando una solución, pero un olor familiar inundo sus fosas nasales, pero este parecía haberse concentrado provocando una esencia embriagadora, la voz que le susurró despejó sus miedos.
─Tranquilo no te soltaré.
O sus miedos se incrementaron sabiendo que esa persona había muerto, si no fuera un vampiro noble temería que la muerte llegó y que el guía hacia el otro mundo era él.
Sintió que descendían y sus pies sintieron tierra firme, se alejó de un salto, pues no se había equivocado: Ichiru lo veía sin pestañear.
─No me digas que te asustaste.
─ ¡¿Que esperabas no se de ti hasta que me dicen que Zero te mató?! Y luego pareces muy tranquilo y… ¡no me puedes negar que volamos!
─Pues, no, si y claro.
─¡¿Qué?!
─Pues que no, Zero no me mató, si estoy tranquilo y claro que volamos.
Hanabusa miró perplejo al chico de ojos amatista. Mientras Abel detrás de unos arboles observaba toda la escena, divertido. Caín se había quedado con Zero y él había seguido a su retoño menor.
─Me dijiste que tu sentías algo por mí y yo también ahora estoy aquí dispuesto a continuar en lo que nos quedamos. Esa vez me pediste que me quedara a tu lado, esta vez yo te lo pregunto a ti ¿Vendrás conmigo?
─ ¿A dónde, con los cazadores? ¿Con la familia de Maria?
─No. A mi mundo.
─…
─A años luz de aquí a donde nací y donde están mis amigos, donde mis verdaderos padres son amigos de vampiros y terranos, donde todos ellos tienen su lugar en ese mundo.
─Oyéndote hablar parece que me ofreces morirme y entrar al paraíso.
Ichiru sonrió negando con la cabeza.
─ ¿Aún crees que soy un fantasma?
─ ¿Y quien más puede ofrecer algo tan maravilloso como eso?
─Un kresnik. Un ser capaz de atravesar universos por sus seres queridos.
─No entiendo.
─Te lo mostraré, pero promete que no te asustaras.
─Por supuesto que no, no soy un blandengue.
─… ─Ichiru se alejó otro poco del joven rubio y…─ ¡Nanomáquina kresnik cero seis treinta por ciento de fuerza liberada!
El color de cabello se volvió más oscuro los ojos y uñas rojas y las hermosas alas negras brillaron en la noche como obsidianas. Hanabusa luchó por no gritar como niña y aún temblando cerró los ojos cuando una de las manos de uñas afiladas acariciaron su mentón, la nariz de Ichiru rozó el pálido cuello y Aidou creyó que lo mordería, nada más lejos de la realidad; el kresnik solo depositó un beso y se retiró.
─ ¿Qué eres?
─A ciencia cierta el hijo de dos kresnik varones.
─¡¿En serio?!
─ Si y de ellos nací siendo esto… un cazador natural de…
─ ¡¿Vampiros?!
─No o bueno no siempre.
─ ¡¿Me comerás?!
─ ¡¿Qué?! ¡No!
Abel apareció tranquilamente y es que su segundo hijo ya no sabía como explicarse ante… ¿su novio?
─Buenas noches ─dijo el ex sacerdote─ yo soy el padre de este pequeño bueno de los dos por supuesto y creo que mi hijo no ha sabido explicarse. Perdón Adar escuché todo, bueno pues realmente no somos cazadores de vampiros fuimos colonizadores para un nuevo planeta y con eso nuestras nano máquinas implantadas por azares del destino, pero con esta fuerza digamos que uno de nuestro alimentos son los vampiros, pero por ningún motivo los cazamos ni dependemos de ellos para sobrevivir, de hecho podemos vivir sin… ustedes por siglos.
─ ¿Entonces no me comerán?
─ ¡Por supuesto que no! Mi esposo y yo solo estamos aquí para llevarnos a nuestros vástagos a nuestro hogar.
─ ¿Si te iras? ─preguntó el rubio al kresnik cero seis.
─Quiero regresar a mi mundo por eso, si tú quisieras, puedes venir conmigo.
Abel hizo una retirada estratégica y bajó por la colina donde unos curiosos Caín y Zero ya lo esperaban.
─ ¿Irá? ─ preguntó Zero muy interesado.
─Se lo acaba de pedir.
─ ¡¿Apenas?! ¿Pues que han estado haciendo todo este tiempo? ─cuestionó Caín aburrido.
─Cariño le está pidiendo que deje su mundo sus padres todo lo que conoce por algo desconocido, no es cualquier cosa.
─Yo te seguiría por todos los universos conocidos y desconocidos sin pensarlo ─dijo Caín abrazando a Abel y enterrando sus nariz en el cuello del de cabellos plata.
─Y yo a ti mi antiguo contramundi.
El beso entre sus padres le afianzó a Zero su orgullo y amor propio, él era hijo de dos poderosos seres que se amaban, merecía un amor tan grande e irrompible como el de ellos y no las migajas que le habían dado los dos Kuran. Dejó que su padres se besaran con algo de intimidad y él caminó un poco más cerca de su hermano y del rubio que a decir verdad a él no le parecía la gran cosa, pero si Ichiru lo quería, no se entrometería.
─No puedo dejarlos, ellos nos necesitan ahora con el consejo destruido algunos nobles están muy molestos.
─Pero ¿Qué puedes hacer tú? ¿Pelear por ellos? ¿Y tu vida y felicidad no importan?
─Mi padre está de su lado, ya veras que con el tiempo esto volverá a ser lo que era y no habrá más problemas.
─Lo siento, pero ahora que mis recuerdos han vuelto; no creo que alimentarse de terranos sea algo bueno.
─ ¿Humanos? En tu caso te alimentas de nosotros ¿que te hace diferente?
─No entiendes, nosotros no vivimos de comernos a los matusalén, comemos alimentos normales, solo cuando hay vampiros que hacen problemas nosotros los cazamos.
─Pues no eres muy diferente a un cazador.
─No recibimos órdenes de nadie.
─Creo que mi respuesta es no.
─Ahora te pregunto yo a ti ¿tanto lo amas?
─Es mi amigo.
─Tu lealtad se ve mas grande que eso.
─Si no crees en mí no hay nada que hacer.
─Y yo que pensé que mi historia sería diferente que la de mi hermano, pero ahora veo que ustedes nunca nos tomaron en serio. ¡Que sea tu última palabra matusalén!
Y con eso Abir/Ichiru alzó el vuelo llevando a Aidou hasta donde lo había recogido, al dejarlo lo vio por última vez y remontó el vuelo, mientras los ojos esmeralda lo veían perderse en la distancia antes de cristalizarse.
─ ¿Estás bien?
─Si.
─ ¿Y entonces por que lloras?
─ ¿Acaso nunca le has llorado a una ilusión perdida?
Akatsuki abrazó a su primo y le permitió llorar en su hombro, del niño egoísta y mimado no había rastro en ese momento.
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Caín impactó el puño en el desfiladero donde momentos antes habían estado los dos chicos, este se derrumbó causando un gran estruendo. Abel miraba a su esposo sin atreverse a detenerlo, él que era de actitud pacifista estaba muy molesto o más bien desilusionado con lo que acababa de suceder, pero debía mantenerse ecuánime pues sus hijos lo necesitaban y su rubio para detenerlo en caso de que decidiera tomar represalias.
─Lo ves padre, ellos necesitan una lección de humildad.
─¿Y que deseas hacer? ¿Cazarlos a todos? Eso en que te convertiría: en asesino.
─Solo mostrarles un poco de nuestro poder.
─No y es mi última palabra ─dijo firme el de anteojos.
─¡Yo lo quiero también! ─se escuchó la voz furiosa del rubio.
Abel suspiró y se paró seguro antes sus dos rebeldes.
─Seis meses, denme seis meses en nuestro mundo y si siguen pensando igual regresaremos y finiquitaremos cuentas.
─Es una promesa sacerdote ─dijo serio Caín mirando retador a su esposo, pero este le sostuvo la mirada mostrando que eso no se discutiría.
─Es una promesa… Contramundi.
Y si bien Zero nunca había visto en acción a sus padres, sabía que tenían un pasado turbulento y que ninguno de los dos tenía las manos limpias, por eso no dijo una sola palabra. Ichiru aterrizó ajeno a esa discusión y corrió a los brazos de su papá que lo recibió en un cariñoso abrazo.
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La casa que fue de sus padres y ahora de ellos, fue su refugio antes de que se trasladaran a la de Lord Hanabusa, ya con todas las comodidades ambos podrían enfrascarse en reafirmar su amor. Atrás y como un desagradable y culpable recuerdo para Kaname y uno doloroso para Yuuki quedaba la imagen del cazador de ojos violetas.
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Su padre lo cuestionaba, pero por primera vez ese sentimiento lo quería solo para él y no compartirlo con nadie incluyendo el conocimiento de la existencia de esas hermosas criaturas. Ichiru el Kresnik cero seis seria suyo solo suyo, nadie más podía saber de él… de ellos.
Suyo hasta esa noche de tormenta.
Los rayos iluminaban los alrededores, la familia e invitados conversaban animadamente. Fuera los guardianes volaron para estrellare con el primer objeto que encontraron a su paso, los animales fueron ignorados y como si la lluvia los respetaba los cuatro individuos avanzaron, uno de ellos se adelantó y tocó la puerta, mientras los otros se veían entre ellos burlándose de semejante formalidad. La criada atendió a la puerta acompañada de un guardia, pues desconfiaban de quien se atrevía a salir con semejante clima.
─Buenas noches ─habló amablemente el hombre que sonreía quitándose la capucha.
─Buenas noches ─contestaron desconfiados.
─Vengo para que me permitan ver a los príncipes Kuran ─siguió el hombre.
Y con eso la voz de alarma sonó en las cabezas de la sirvienta y el guardián, este se lanzó en un ataque directo y sin pensar. Abel lo detuvo en el aire y le propinó un golpe en el estomago que lo dejó fuera de combate, a la mujer la durmió con un leve toque en el cuello y con la puerta libre llamó a los otros tres uno de ellos corrió juguetón hasta él y se lanzó a su espalda, los otros dos, caminaron soberbios juntos, el mayor arrastrando algo. Los cuatro se dirigieron por el pasillo hasta donde su instinto les indicaba que estaban a quien buscaban.
Dentro de la sala ya estaban parapetados y dispuestos a luchar, pero al abrirse la puerta la cara sonriente de Abel los hizo inmovilizarse.
─Sentimos presentarnos de este modo, pero quisimos ver si no había esperanza, para nuestro hijo… Zero.
Yuuki lanzó un pequeño grito de asombro y Kaname la protegió de inmediato con su cuerpo.
─¡Si tiene un poco de cordura no deseara presentarse ante mí! ¿O acaso no recuerda que su famosa bloody rose me obedece a mí como su amo?
Un cuerpo que fue lanzado en su dirección cortó con todo dialogo, Kaname alcanzó a detener a Seiren antes de que cayera al piso. Mientras veían como un rubio entraba y lo miraba molesto.
─Tienes agallas para atreverte a hablarle así a mi hijo o eres un imbécil la segunda opción es mejor, fanfarroneas cuando tus sirvientes son tan débiles como una hormiga ─dijo Caín.
─¡Papá! ─Se escuchó detrás del rubio y Zero apareció─ Y no exageres Kaname sempai después de todo solo es una visita social, y veo que será corta.
Yuuki veía a su antiguo enamorado que le respondía la mirada sin denotar lo que estaba sintiendo.
─Te lo dejamos claro Kiryuu tú, ya eres importante para nosotros y ahora que has prometido que nos matarás, no eres bienvenido aquí ¿Verdad Yuuki? ─ preguntó Kaname.
─Eso es cierto, yo estoy con onii-sama y no pienso dejarlo por nada ni por nadie.
Abel se acercó a Ichiru que miraba a Aidou sin pestañear como buscando un cambio de opinión al saber que los príncipes no pondrían los ojos en nada más que ellos.
─¿Son hermanos?
─Si padre.
Abel frunció el seño.
─No intentes siquiera decir nada Abel que tú y yo somos los menos indicados para juzgarlos, pero de que son idiotas despreciando a mi primogénito, lo son.
Fue un segundo en que a todos tomó desprevenidos y Zero corrió en microsegundo para tomar a Kaname del cuello y azotarlo contra la pared.
─Está vez has ganado Kuran, pero recuerda que no es bueno confundir a un rey por un peón.
El chico de ojos caoba miraba asombrado al de ojos amatista del que le era imposible soltarse, Yuuki corrió hasta ellos junto con los otros para defender a Kaname, pero una ráfaga de ondas los detuvo y los lanzó hacia la pared, cuando ella cayó, Zero la miró.
─Te debo muchos cuidados, pero lo pagué cuando me hiciste a un lado como basura, otra vez te lo digo y lo cumpliré que no te vuelva a ver por que será tu último día con vida.
─ ¡Nanomáquina Kresnik cero cinco cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Kaname abrió los ojos desmesuradamente al ver el cambio del cazador y el miedo por primera vez corrió por sus venas, pero en un lugarcito dentro de su corazón un poquito de orgullo nació también. Todo esto antes de que sintiera la fuerza que manaba de ese nuevo ser y que fue la que lo aventó hasta atravesar varias paredes.
─ ¡Nanomáquina kresnik cero uno cuarenta por ciento de fuerza liberada!
─ ¡Nanomáquina kresnik cero dos cuarenta por ciento de fuerza liberada!
─ ¡Nanomáquina kresnik cero seis cuarenta por ciento de fuerza liberada!
Y las cuatro fabulosas criaturas emprendieron el vuelo hacia las nubes atravesando el techo de la construcción y poco después un ruido ensordecedor seguido de una especie de explosión que se convirtió en un hoyo negro les siguió y luego solo el ruido de la tormenta… solo eso.
El único que veía todo con las gotas de lluvia corriendo por su cara fue Aidou, pues sabía que esa era a última vez que vería a Ichiru.
─¡Tú sabes que eran ellos! ─gritó Akatsuki.
─Algo que no existe… no aquí.
Y con eso caminó entre los escombros hasta su habitación que afortunadamente seguía en pie.
A Kuran los gritos y preguntas lo aturdían y en ese instante solo quería que lo dejaran en paz, había negado tanto a Zero que ahora que realmente había desaparecido le dolía y mucho, pero como siempre debía esconder lo que sentía y mostrar lo que era su deber, y por supuesto el amor de Yuuki debía ser su única prioridad.
Por su parte Yuuki aún no entendía lo que había pasado o no quería hacerlo, pues parte de ella estaba desolada.
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Como pudieron olvidar ese castillo a ese loco que corría desesperado a su encuentro, su hogar. El chico rubio llegó hasta ellos y se quedó quieto un segundo antes de lazarse y abrazarlos a los dos.
─ ¡Idiotas, los extrañe!
─ ¡Y nosotros a ti Josué! ¡Cara de rata!
Caín dejó que sus retoños disfrutaran de su rencuentro con su amigo de infancia y por supuesto que este los confesara, mientras él caminaba de la mano de Abel que ya saludaba a la reina Esther y a el rey Ion que venían a su encuentro junto con David, este último algo tímido, pero con las ganas de conocer a sus hijos pintadas en la cara.
─Ve con ellos David ─dijo Caín─ eras un bebé, pero seguro que te recuerdan.
El niño pelirrojo vio a su padre y este asintió y con eso pasó cual bólido a los mayores hasta llegar hasta los jóvenes, se paró junto a su hermano y este al verlo rodo los ojos.
─Y este es la rata roja.
─ ¡¿Que rata?! Si ha sacado lo guapo de tu madre. ─dijo Ichiru sonriéndole al menor que veía con admiración a los recién llegados. Zero se inclinó a la altura del niño de diez años y sonrió de lado.
─Si sigues así, ni ganas de regresar a donde estuvimos.
─ ¡Oigan!
Gritó indignado Josué.
─Solo bromeamos, que ya te veo en un duelo defendiendo la virtud de tu hermanito.
El rubio refunfuñó algo, pero se soltó a reír junto con sus amigos. Caminaron hacia el castillo y detrás de sus padres. David iba interesadísimo en la conversación aunque no entendiera una palabra, hasta que Ichiru mencionó el Guetto.
─ ¡Ya tiene una nueva entrada, yo te llevare!
Y con eso jaló al de ojos amatista y corrió con él hacia el castillo, este se soltó y David se giró pero la verlo… lanzó un grito emocionado.
─Así iremos más rápido.
Y Adar voló con su primo postizo hasta el centro de Albion.
Entre platicas y envíos de cartas para los amigos de Abel; se pasó toda la tarde hasta que fue hora descansar, por lo menos para los mayores por que los tres jóvenes con permiso de su padres andaban visitando la ciudad de noche, y es que Josué no podía tener mejores guardaespaldas y ellos no podían tener mejor guía y camarada de parrandas. Y cuando llegaron a la entrada de un bar lo confirmaron, pues los que atendían eran chicos atractivos.
─ Que conste que busqué a su gusto ─Los gemelos lo vieron y cruzaron los brazos─ vamos no sean tímidos; yo nunca he probado, pero a lo mejor me animo.
Y es que en esta tarde les había sacado toda la información habida y por haber, que si regresaban algún día a ese otro mundo él los acompañaría y les daría unos buenos golpes a los que jugaron con los sentimientos de sus amigos.
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El rubio sintió que su esposo lo abrazaba por detrás y recargo en él, los besos empezaron a cubrir su níveo cuello, y luego una mano alzó su bata hasta llegar su muslo y rozarlo con las yemas de los dedos, lo giraron y atraparon su boca en un beso apasionado, lo alzaron y él enredó sus piernas en la cintura de su amante, el miembro duro y erguido se empaló en su interior llenándolo por completo, las caderas de ambos se movieron agiles y rápidas, el orgasmo los alcanzó cuando ellos se devoraban las bocas, así sin despegarse se metieron al baño dónde la tina ya los esperaba preparada. Abel entró llevándose a Caín con él, se mimaron sin dejarse de besar.
─Ellos estarán bien, has visto que en solo un día, ya han recuperado su alegría.
─Pero lo que les hicieron no puede quedarse así.
─Y si por buscar revancha los herimos.
─ ¡Maldita sea padre! Por que siempre tienes razón.
─ No siempre, pero cuando no la tengo, para eso estas tú.
XXX
Esa noche presagiaba desgracias y a pesar de que no se escuchaba nada inquietante algo había en el ambiente que daba escalofríos. En una habitación sellada y con un pedazo de tela en su boca para no dejar salir los gritos de dolor, Kaname lloraba tomándose el vientre sintiendo que lo desgarraban por dentro. Hanabusa el único en quien el príncipe confiaba lo ayudaba a desnudarse y ya listo el mismo se quitó el sweater quedándose en mangas de camisa, acomodó al de cabello oscuro en una posición que no le causara tanto dolor y es que ninguno de los dos sabía que es lo que estaba sucediendo.
El rubio separó las piernas del príncipe y este agradeció, pues eso lo tranquilizó y como si Kaname supiera que era necesario, pujó con todas su fuerzas…
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Yuuki lo recibió con su clásico onni-sama y él agradeció que eso lo consolara. El rubio Aidou entró mucho rato después y le susurró.
─Ya me he deshecho de eso.
─Bien.
Y fue una frase simple para aceptar que una alma no pudo nacer.
Fin.
Terminó y que dicen: que fraude no, pues explico -a mis únicas dos lectoras jeje- Que era un final feliz -como todos los que hago- hasta que por no errar tanto en la secuencia, leí parte del manga después del termino del anime y nada que si antes odiaba a Kaname y me parecía una inepta Yuuki ahora… lo confirmo, en su mundito feliz les vale a quien hieren y la verdad el personaje de Zero se me hace que es un relleno para que el amor de los otros dos luzca, y a decir verdad yo adoro a los gemelos a los dos por eso me parece muy injusto.
Pero dejó una incógnita y pues con eso amenazo con una segunda parte, pero Grey, NUMENESSES ustedes deciden. Nos leemos. Y mil gracias por leer esta locura.
