Disclaimer: No poseo derechos sobre Naruto, Gaara, Lee, Neji ni ninguno de sus personajes. Pertenecen a Kishimoto.

Palabras y términos en japonés explicadas al pie.

Nota Preliminar: Esto no debería haber estado escrito tan pronto!!! Estoy en plena época de parciales pero no pude evitarlo. El objetivo de esta nota es que entiendan que quizá pase un tiempo hasta que salga el 8. Un par de semanas, tal vez. O tres. Pero volveré, hagan lo que hagan VOLVEREEEEAAHahahahahh!! Ahora sí, lo bueno: Let the storm BEGIN!

-----------------------------------------------------------------------------------

Capítulo 7

Mientras caminaban a refugiarse, era evidente para Lee que Gaara estaba nervioso. Reinaba un silencio incómodo, el cielo se oscurecía, la escasa luz se tornaba amarillenta, el aire húmedo empapaba la ropa y el viento frío atravesaba los tejidos. Lee sentía que debía consolarlo... Sí, eso parecía lo correcto; Bajo la tenue luz del anochecer que lograba infiltrarse entre las nubes más cercanas al horizonte, se cernía una aplastante sensación de tristeza. Un flash de luz tan intenso como el mediodía hizo que Gaara se frenara en seco y reprimiera un gemido.

- "¿Gaara...?" ¡¡¡BBRROOAAAAOOOUUUMMMMMMM!!!

...pero lo único que quedaba de Gaara era un rastro de arena en el suelo.

- "¡Espera!" Rogó Lee. No le costó mucho alcanzarlo aunque, para ser Gaara, había acelerado considerablemente.

- "¿Te encuentras bien?" preguntó Lee sujetándolo por la manga e intentando evitar unas finas cintas de arena que flotaban indecisas sobre su protegido – "¿Le temes a los truenos?"

Entre jadeos, atinó a contestar:

- "Va... vamos... deprisa."

- "Sí... descuida," – sonrió Lee – "creo que lo entiendo, no debes estar para nada acostumbrado..." Y sin decir más, se fueron corriendo hasta donde se hospedaban.

Ya en la habitación de Gaara, éste decidió volver a hablar.

- "Gracias por traerme. Puedes irte si quieres..."

- "... ...¿Estás seguro de eso? Parece que te haría bien un poco de compañía. No me molestaría quedarme..." Otro trueno sonó, y esta vez lo siguieron varios relámpagos. La tormenta estaba a punto de romper. El pelirrojo inmediatamente se encogió un poco, y su calabaza de arena dejó escapar más contenido, arremolinándose sobre él.

- "¿Gaara?"

- "..."

- "¿Eso significa que puedo quedarme?" – sonrió.

- "... sí?" – trueno – "¡SÍ!"

- "¡Espera, espera, espera!" – casi la mitad de la arena de Gaara estaba intentando cubrirlo ahora, y si no hacía algo, Lee iba a pasar la tormenta junto a una bola gigante de dicho elemento. Para no perderlo de vista lo tomó por los hombros. – "Por favor, relájate... no pasará nada mientras estemos aq- " – cuando al fin la mostró, la mirada de Gaara transmitía pánico. Un miedo infundado, irracional. Como el de una bestia que huye de los rayos porque intuitivamente sabe que su pelaje los atraerá. – "Gaara..." Tras escuchar su nombre, el muchacho se abrazó a Lee, buscando refugio. Si eso era lo que quería, ver al Kazekage aterrado, encogido y desprotegido, entonces eso tendría. Ya no podría soportar por mucho tiempo más.

Con cada trueno sus dedos se hundían en la ropa y en la carne de quien ahora era su protector. Los brazos, firmes y reconfortantes lo rodearon, lo protegieron. Escondió la cara junto al amplio pecho y las luces cesaron para él. Entre trueno y trueno sólo oía sus propios latidos. Esta vez, los gemidos encontraban un nudo en su garganta, eran incapaces de salir. Las lágrimas tampoco caían, no podía darse ese lujo. Esta vez, estaba siendo acompañado, comprendido, estaba siendo...

Lee sentía que tenía entre sus brazos algo delicado y excesivamente valioso que debía proteger. Al parecer, Gaara tenía una faceta que él nunca habría pensado posible, tenía debilidades, como cualquier ser humano, era terrenal. Estaba a su alcance. Estaba a su lado... ¡Estaba en sus brazos! Su cuerpo, mucho menos desarrollado que el suyo, era esbelto y suave por la falta de entrenamiento de lucha cuerpo a cuerpo. Se sentía extraño, como si fuese una enorme prensa intentando cuidadosamente sujetar una pluma. Pero se sentía bien. Lentamente llevó a Gaara hasta el suelo donde se sentaron. El pelirrojo se acomodó de costado, con las piernas encogidas y los brazos rodeando su cuello. Mantuvo en todo momento la cara entre sus brazos, hundida contra el pecho de Lee, para evitar ver las luces. Y así poco a poco pasaron los minutos, deslizándose entre los surcos que dejaban las caricias que Lee hacía en su pelo rojizo.

En un par de horas la tormenta se había convertido en una pesada lluvia. El sonido que hacía era monótono, y Lee estaba a punto de quedarse dormido. Un movimiento lo hizo reaccionar. Gaara estaba sentado frente a él, mirándolo con una cara que reflejaba entre pena e incomodidad.

- "¿Gaara? Ah, casi me quedo dormido... – miró hacia la ventana – "Parece que ya ha cesado." – Miró a Gaara sonriendo aún medio somnoliento – "¿Estás mejor ahora?"

- "... Yo... ..." – la mirada de Gaara de pronto abandonó a la suya, reemplazándola por el barniz del suelo de madera frente a él. Se quedó en silencio. Y el interés de Lee fue en aumento.

- "¿? ¿Que ocurre?"

- "...tengo algo que decirte." – algo en lo que había reparado mientras estaba en sus brazos.

Todo el sueño que Lee tenía se cayó de pronto a sus pies y se le hizo un nudo en el estómago.

- "¿A-... algo que decirme?"

- "Algo... que debía haberte confesarte hace tiempo..." ¿Qué tenía que decirle? ¿Por qué la repentina sensación de ansiedad? Ahora más que nunca Lee quería volver a ver los claros ojos verdes de Gaara.

- "¿De qué se trata?"

En el momento en que Gaara volvió a levantar la vista, pudo verlo: Era dolor, era angustia. El menor de los dos reunió coraje y cerró los ojos antes de hablar.

- "Yo... estuve a punto de asesinarte ...a sangre fría una vez."

- "... ...¿eh? Eso.. ya lo sé, cómo podría olvida- ¡no no! No quiero decir que no pueda olvidarlo, es que, jeje..." – ya había metido la pata. ¡Ahí estamos, yo y mi gran bocota! La expresión de Gaara no mejoraba. – "yo ya te perdoné por eso... puedo entender... bueno, quiero creer que entiendo cómo te sentías entonces..."

- "No me refería a los combates de los exámenes chuunin. Sino a cuando estabas internado después de nuestro combate, por mi culpa."

- "¿Eh?"

- "Cuando estabas en el hospital... fui... expresamente para... para asesinarte mientras no podías hacer nada por defenderte..." – la mirada de Gaara había vuelto a la tablita de madera justo entre ellos – "eso no había pasado con nadie más... fui expresamente a por tu vida, por celos. Sí, fue sólo por celos. No merezco tu perdón esta vez. Lo entenderé si no quieres perdonarme, pero ...hoy me sentí en deuda contigo nuevamente y ya no pude soportarlo más."

Se hizo un amargo silencio durante el cual Gaara no se animó a mirar a Lee a los ojos.

- "¿... por qué no me lo habías dicho antes?

- "..."

- "¿Por qué?"

- "...no fui capaz, en ese entonces yo no tenía ninguna razón para atacarte. No entiendo bien qué me movió a hacer aquello, pero lo hice. Eso es todo lo que sé."

- "¿Sólo... por curiosidad, ...qué fue lo que te detuvo?"

- "Tus compañeros, Naruto y Shikamaru... y tu sensei también. Personas a las que le importas, personas que te quieren. Me sentí confundido otra vez, y me retiré."

Pasaron unos segundos en los que Lee se quedó pensando en silencio. Gaara lo miraba expectante, dispuesto a aceptar cualquier reacción, la suerte ya estaba echada. Y cuando Lee levantó la mirada el corazón de Gaara se saltó un latido: Lee estaba sonriendo.

- "Me alegra que te hayas convertido en alguien tan increíble, Gaara-kun. El esfuerzo que hiciste por cambiar, por ganar el reconocimiento de todos, y por confesarme lo que acabas de decirme, ese esfuerzo demuestra que no eres el Gaara que me atacó en aquel entonces. Yo también haré un esfuerzo, dejaré a un lado lo que pasó y te perdonaré. Lo hago... porque me estás demostrando día a día que aquellos hechos forman parte del pasado."

- "Vas a... perdonarme sin más?" Gaara no creía lo que oía.

- "Sí... ¿Sabes? Cuando de pequeño me dieron una nueva oportunidad cuando parecía ser un caso perdido, aprendí lo valiosa que es una segunda oportunidad. Y por eso voy a dártela. Yo confío en ti. Eres el único capaz de demostrarme que me equivoco, y espero que nunca ocurra" – agregó Lee sonriendo. Gaara reacomodó su peso hacia atrás y su cara de incredulidad y preocupación pronto se relajó, dejando florecer una dolida sonrisa de prudente satisfacción. Había sido perdonado. Tendría la posibilidad de seguir adelante, de dar lo mejor de sí mismo sin tener miedo a lo que quedaba atrás. Si hubieran sido pesas que se hubiera quitado, habrían dejado en ridículo a las que usaba Lee bajo sus calentadores.

- "Estoy en deuda contigo" – dijo postrándose levemente.

- "Hmm... entonces, ¡déjame escoltarte de vuelta a Sunagakure y hmm... e invítame allá un rico plato tradicional! Apuesto a que preparan buen curry y nunca me lo dijiste."

Sunagakure... Ciertamente, en tres días más llegaría Temari para acompañar a Gaara de regreso.

- "Si eso es lo que quieres... faltan tres días para que Temari venga a buscarme y regresemos al desierto".

- "¡Entonces me prepararé para entonces! Ah, hay otra cosa que me gustaría. Hay un lugar que quiero mostrarte aquí en Konoha."

- "Mañana no se podrá continuar con la creación de los cimientos a causa de la lluvia... tendré tiempo. Pero... si quieres que nos veamos mañana, entonces deberías irte a descansar. Son casi las cuatro."

- "... tienes razón, ¡tengo que dormir si quiero entrenar mañana!" aunque... me hubiera gustado quedarme un poco más. Aún así Gaara estaba en lo cierto. Había pasado demasiado tiempo levantado y entrenar con sueño había resultado peligroso, bastante peligroso en el pasado. Lee entonces se levantó, seguido de Gaara, y se despidió informalmente.

- "Nos veremos mañana entonces..." dijo Lee abriendo la puerta, dejando entrar la luz del corredor.

- "Que descanses."

- "Sí, tú también. ¡E intenta dormir un poco!"

- "Si, si..." Se cerró la puerta y Gaara se quedó parado en la habitación a oscuras. Cuando sus ojos se acostumbraron, volteó y se quedó mirando la lluvia caer fuera de la ventana, a la casi imperceptible luz de la luna. El silencio se le hacía ahora extraño. Tras la tormenta y con la llegada de la madrugada la temperatura estaba bajando. Al quedarse quieto, y estando solo en la habitación, empezó a sentir ese frío húmedo de la madrugada, ese que atraviesa la ropa subiendo desde los pies y hasta la nariz. El calor de Lee ya no estaba. Sin embargo aún quedaba en el aire el ligero aroma a menta del champú que él usaba. Gaara era consciente... se estaba acostumbrando a su compañía.

------------------------------------------------------------------------------------

Notas de aclaración:

No hay :) Bueno si, Let the storm BEGIN es "Dejen que COMIENCE la tormenta"

Nos vemos pronto, sayounara.