Capítulo 7: Michiru y el Ladrón

Capítulo 7: Michiru y el extraño Ladrón

- Bueno, voy a ir al baile pero no me divertiré. ¡No, no quiero ir! mejor me quedo y le digo a Dolphin que estoy enferma, no, eso no funcionó con Cody. Está bien, voy a ir al baile pero llegaré muy tarde, no, eso sería de muy mala educación, ¿y a mi que me importa? ¡No quiero ir! Ya, bueno, ire... pero no hablaré con nadie, excepto conmigo misma lo cual estoy haciendo ahora ya que no hay nadie en mi cuarto más que yo.

- ¡Michiru ya deja de hablar contigo misma y comienza a prepararte!

- ¡¿Abuela estáis escuchando mi conversación interior?!

- ¡Vivo en la misma casa!

- ¡¡Abuela!!

- ¿Quieres que suba a tu cuarto para ayudarte Michiru?

- Soy suficientemente grande como para vestirme sola ¬¬

- ¡Entonces hazlo de una vez!

- Todavía es temprano para eso.

- ¡Temprano fue hace dos horas! ¡Ya oscureció afuera!

- Y aquí adentro también porque no tenemos… no se ¡¿luz eléctrica?!

- Deja de quejarte, hay muchas velas encendidas, ¿A qué hora dijiste que era tu baile?

- A las ocho de la noche.

- Hay no me digas, a las ocho de la noche, ¡Faltan como cinco minutos para las ocho de la noche Michiru!

- ¿Qué? ¿En serio?

- ¡¿No tienes un reloj ahí?!

- Claro que si abuelita, ¡pero no puedo ver nada! Debe ser por el pequeño detalle de ¡la falta de luz!

- ¡Ahora si Michiru! ¡Se acabó mi paciencia! ¡Voy a subir!

&

Como cinco minutos después…

Michiru muy obediente estaba sentadita en el suelo haciendo pucheritos con ojitos grandes y cristalizados, a los cuales su abuela ignoró totalmente.

La dulce jovencita fue atacada inesperadamente por su dulce abuelita, libraron una lucha cuerpo a cuerpo en ese instante y Emma la obligó a ponerse el hermoso vestido celeste claro que le había escogido Gull, tenía un lazo oscuro en la cintura y moño detrás, y el largo tapaba las rodillas, a Michiru le daba igual usar eso o cualquier otra cosa, es que no era muy refinada en ese aspecto, ni en ningún otro.

Su abuela le puso las sandalias de medio tacón sosteniendo sus pies forzosamente, y ella se retorcía sutilmente por el piso con lagrimones grandes y salados.

Finalmente cuando Emma triunfó dejándola como una hermosa muñequita de porcelana, el teléfono sonó.

Michiru lo tomó mientras se sentaba en la cama de malas.

- ¡¿Qué?! (Gritó enojada)

- ¿Michiru?

- ¿Dolphin? "¡Dolphin!" (rió avergonzada) ya estoy lista nn se me hizo un poco tarde pero voy para allá.

- Michiru, me siento muy avergonzada en este momento.

- ¿Tú? Creí que solo era yo ¿De qué hablas?

- No voy a poder asistir al baile, algo se me presentó y no puedo postergarlo.

- ¿En serio? ¡Si qué bien! nn

- (...) ¿mmm?

- Digo... que mal (carcajada nerviosa) ¿por qué, que pasa?

- Nada malo, solo que tengo una clase particular y no puedo faltar. Me siento muy mal por no ir, se suponía que yo era tu pareja esta noche.

- Hay, no, descuida nn de todas formas yo no tenía muchas ganas de ir.

- Pero no Michiru, tu tienes que ir.

- ¿Disculpa? OO

- Si, tú tienes que ir de todas formas, aunque yo no vaya, todos te estarán esperando allá.

- ¿Qué? T.T ¿Quieres que vaya solita?

- Por favor perdóname, pero no vas a estar sola, todos estarán contigo. Prométeme que irás.

- Pero... es que…

- Si no vas me sentiré muy culpable.

- Pues... supongo que yo no quiero que te sientas culpable, ¿O si?

- No Michiru (Vos regañona)

- Esta bien uu ire.

- Lo siento tanto.

- No importa, no es nada nn jaja, la pasaré muy bien.

- Se que si, ahora debo colgar, gracias por entender.

- De acuerdo adiós, que te vaya bien en tu clase nn. (Michiru seguía hablando y Dolphin ya le había cortado) ¿Dolphin? ¡¿Dolphin?! (Pobre y desesperada) ¡Hay no, creí que estaba bromeando! ¡¿Por qué?! No puede ser, tendré que ir sola T.T

- ¡¿Lista Michiru?! (Gritó Emma desde el auto) ¡Ya calenté el motor!

- ¡Abuela espera! (Sacó la cabeza por la ventana de su habitación que daba hacia el patio delantero) ¡Dolphin no va poder ir!

- ¡¿Qué?! ¿Dolphin no era tu pareja de baile?

- Tiene una clase, tendré que ir sola.

- Pero... no puedes ir sin pareja al baile.

- Bueno, le prometí a Dolphin que iría de todas formas.

- Ho Michiru, que lástima.

- Tal vez me quede unos minutos, o media hora, de todas formas… siempre dije que no me gustaban los bailes (Murmuró entristecida)

- Hay pequeña, Michiru (Observó desde el auto la decepción de su nieta) tu mereces divertirte esta noche (Se dijo para si) tú vas a disfrutar esta noche, ¡y te vas a divertir! (Exclamó muy fuerte)

- Si claro abuela (Afirmó sarcásticamente)

- No, en serio (Abrió la puerta del auto y salió apresurada) ¡Espera ahí arriba Michiru! ¡Volveré en seguida! (Dijo mientras se alejaba de la casa y se perdía de la vista de Michiru)

- ¿Abuela? ¡A dónde vas! ¡Ya son las ocho! ¡El baile!

&

La abuela se perdió en la oscuridad de la noche, corrió como pudo hasta la casa más cercana, la cual era la única a parte de la suya que se situaba en las afueras de la ciudad. Se encontraba poco alejada tras unos matorrales y enredaderas espinosas y secas, el terreno era descuidado y la casa grande con musgo en las paredes.

- Espero que estés en casa. (Rogó Emma al golpear la puerta) Dime que estás, dime que estás por favor, por favooor (Seguía diciendo cuando la puerta se abrió justo antes de que golpeara por segunda vez) ¡Si, si estás en casa! (Exclamó alegre)

- … Eso creo (Le contestó el joven después de pensarlo por un momento)

- Perdona, parezco una loca n/n espero no molestarte, y espero que no estés ocupado ni nada pero… ¿recuerdas el favor que gentilmente te ofreciste a devolverme el otro día? (Miró de reojo buscando complicidad)

- …Sssi… (Respondió con media sonrisa ante su gesto)

- Y seguro recordarás que yo te dije que no era necesario puesto que no precisaba nada en ese momento ¿recuerdas verdad? Bueno yo me preguntaba… (Mirando hacia todos lados por lo avergonzada que estaba) si habría la posibilidad… de que… he… ¿Soy yo o esta es una linda noche para salir?

El joven soltó una leve risa.

- Dime que puedo hacer por ti abuela Kaiou.

&

- Mi abuela esta loca, se fue hace rato y no ha regresado. (Michiru seguía sentada en su cama con los cachetes inflados) ¿A dónde se habrá ido? Ya van a ser las ocho treinta, seguro que el baile ya habrá comenzado ¿Pero y a mi que me importa? Tonto baile, será aburrido, no me pierdo nada, excepto… que no veré a mis nuevos amigos. ¿Pero que digo? No son mis amigos, están todos locos, ni quiero ir, no, definitivamente no quiero ir.

- ¡Michiru ya regresé! (Emma la llamó desde el recibidor)

- ¿Abuela? ¡Apúrate que ya es muy tarde! (Salió de su cuarto corriendo y saltó por el barandal que habían roto ella y Cody, cayendo de pie y sin problemas)

- ¿Michiru? (Emma subió las escaleras y se encontró con la habitación vacía) ¿Dónde podrá estar?

Michiru corrió por el pasillo apresurada, abrió de golpe la puerta del recibidor y paralizada se quedó con el picaporte aun en su mano, adentro había un desconocido de aspecto extraño parado cerca del sofá, por suerte de espaldas a ella y aparentemente no la había oído entrar. Su exaltación fue tal que se quedó quieta y callada sin saber que hacer por unos segundos. Pensó en darse la media vuelta y a la fuga, pero esa persona no le dio tiempo al hacer el amago de voltearse en dirección a ella. Michiru soltó rápidamente la perilla y se arrojó cuerpo a tierra detrás del sofá, la puerta se arrimó suavecita y con un leve sonido se cerró llamando la atención del extraño en el recibidor.

Michiru rogaba que no se hubiera dado cuenta de su presencia y aparentemente no lo hizo porque éste seguía parado en el mismo lugar, tal vez paseando su mirada por el cuarto, esperando algo.

- ¡¿Quién rayos es y qué hace aquí?! (Decía Michiru en su mente con un miedo terrible) ¿A caso es un ladrón? (Sacó sus ojitos a relucir tras el respaldo del sofá)

Ese intruso era de seguro un hombre joven, estaba todo vestido de negro, pantalón suelto, parecía de gala, y zapatillas puma de cuero, no parecían de gala.

- Esas zapatillas mamá nunca me quiso comprar porque eran muy caras ¬¬ (Murmuró Michiru) Seguro se las robó a alguien.

Su cabello era negro con reflejos verdosos, medio corto peinado con raya al costado y un poco desalineado, con mechones sobre los ojos.

- Hay, tiene ojos azules como el océano OO, "¡le robó a alguien las lentes de contacto!"

Tenía guantes negros.

- "¡Para no dejar huellas cuando roba!"

Camisa negra fuera del pantalón, sin corbata, sin chaqueta, pero con un chaleco azul de botones negros. No parecía un ladrón común, pero tenía ese sobretodo negro y largo hasta los talones (tipo Blade o matrix) con el cuello levantado se notaba que quería ocultar su rostro de delincuente y algunos objetos de valor de la abuela bajo su abrigo. Ladrón extraño pero definitivamente ladrón, porque ese antifaz negro lo decía todo. Entró a la casa a robar, ¿por qué otra razón se habría puesto un antifaz sobre los ojos?

- Hoy no es tu día amigo, y menos si es la casa de mi abuela.

Michiru observó movimiento por parte del ladrón, él se acercó a una repisa donde había varios retratos y fotos familiares de ella, su abuela, y su mamá.

- ¡Es un ladrón de fotos!

El ladrón tomó en sus manos una foto de Michiru y su mamá paradas cerca del risco del océano. Michiru observó la foto y recordó que hacía mucho que ella ya no se detenía a contemplar la imagen de su madre plasmada en el retrato, pero era solo porque la creía a su lado, y sobretodo, viva. Aunque estaba muerta, muerta hacía años. Alguien la había asesinado, porque era imposible que su madre se suicidara, alguien la había asesinado. Y ella solo sabía, que las voces que su madre escuchaba... venían con el viento.

El ladrón miraba la foto, y no pudo evitar sonreír. Después de todo ese día en el risco su madre la iba a llevar a la playa. Seguramente su abuela Emma sostenía la cámara en ese momento. Pero la foto no era muy buena de todas formas. Su mamá salió sonriendo y con un leotardo muy bonito de color celeste, ella era muy bonita, y en sus brazos estaba Michiru, tendría como siete años. En la foto se la veía con un enorme sombrero de paja, gafas para sol que le cubrían la mitad del rostro, una enorme remera, una bermuda que le quedaba grande, y unas botas de lluvia que eran de su abuela. Totalmente de negro, y totalmente seria. Desde temprana edad que no le gustaba para nada la playa, ni el viento caliente, ni el agua, ni la arena, ni los castillos de arena, ni el sol, ni el aire libre, ni las risas de los otros niños jugando en la orilla con una pelota inflable, nada. En ese entonces todo lo que rodeaba el ser de Michiru era inútil y vacío, pero siempre trataba de buscar ese algo que le fuera significativo, ese algo que hiciera que su vida tuviera sentido. Y si encontrase ese algo, ya no se sentiría sola, ni incompleta.

- "Eso si que no, no te la robarás" (Michiru se arrastró detrás del sofá, hasta que su cabeza sacudió una mesita de luz con un florero que cayó en el suelo y se rompió)

El muchacho volteó el rostro al escuchar el sonido del jarrón rompiéndose, y vio a Michiru, fuera de su escondite y parada delante de los pedazos del jarrón, con el rostro tan enojado.

- ¡No toques a mi madre! (Exclamó con fuego en los ojos y una profunda tristeza)

El joven volvió a mirar la foto y suavemente la dejó sobre la repisa de nuevo.

- Lo siento, no volveré a tocarla. (Susurró tranquilo)

La alfombra absorbió el agua del florero, y Michiru sentía que esa voz la había escuchado antes, tal ves en un sueño.

- ¡Entraste a casa de mi abuela sin permiso y rompiste su florero favorito!

- ¿Qué? Tú lo rompiste.

- No mientas ¡Viniste a robar no es así! (Lo apuntó con sus finos dedos)

- No vine a robarte nada, tranquila.

- ¡¿Qué me tranquilice?! ¡Me voy a calmar cuando te largues de aquí!

- Pero es que yo vine porque... (Avanzó unos pasos)

- ¡No te me acerques! (Retrocedió Michiru y rozó detrás de ella a la mesita donde había estado el florero)

El ladrón la iba a atacar, y ella no sabía que hacer. Pero definitivamente no podía correr porque su abuela quedaría sola a merced de ese despiadado hombre. Entonces manoteó la mesita sin quitarle la vista al ladrón y tomó en sus manos el mango de lo que parecía un cuchillo. Una ráfaga de alivio le llegó en forma de sonrisa y se sintió en ventaja porque el ladrón no parecía estar armado.

- ¡Ahora si vas a correr! (Lo apuntó Michiru con el arma que había creído encontrar)

El muchacho se enserió por un momento al ver su arma pero...

- ¡¿Quéeee?! OOu (El brazo de Michiru empezó a temblar cuando se dio cuenta de que lo que sostenía no era un cuchillo ni nada por el estilo, sino que era un espejo de mano)

- Por poco y me asustas (Se calmó el joven) pero solo es un espejo común y corriente (Dijo mirándose en éste y arreglándose un mechón levantado)

- ¡¿Te burlas?!

- ¿He? No nnU

Michiru empezó a avanzar hacia el ladrón, lentamente, como queriéndole saltar encima.

El chico se comenzó a poner nervioso y retrocedía conforme ella avanzaba.

- Escucha, ¿no podemos discutirlo? nnU

- ¡Ladrón! No hay nada que discutir, la sangre va a correr.

- ¿La que? OOU

- ¡JAAAiiiAAAA! (Michiru se le vino encima)

- ¡HAAAA! (El muchacho se volteó para correr pero ella lo tiró al suelo y se sentó sobre su espalda)

- ¡Te tengo!

- ¡Pero qué haces!

- Ahora si vas a cantar (Dijo Michiru con una cara de psicópata mientras sostenía el espejo en su mano)

- ¡Ya te dije que no soy un ladrón!

- ¡¿A si?! ¡¿Y entonces cómo explicas el antifaz?! ¡Abuela, abuela, atrapé a un ladrón! ¡Abuela!

Emma escuchó los gritos de Michiru y corrió al recibidor. Abrió la puerta y...

Emma: - ¡Michiru! Te busqué por toda la casa ¿Qué estás...?

Michiru: - ¡Abuela! ¡Este muchacho estaba tratando de robar nuestras fotos!

Emma: - El... ¡¿Qué?! ¡Michiru! ¡¿Por qué alguien querría robar nuestras fotos?! ¡Piensa!

Michiru: - No lo se, ¡pregúntale al ladrón!

Emma: - Levántate de encima de él ¡Y deja de apuntarle con ese espejo!

Michiru: - Pero es lo único que encontré (Alegó con carita lastimera)

Emma: - No es un ladrón Michiru.

Michiru: - ¿A no? ¿Y qué es entonces?

Emma: - ¡Es tu pareja de baile!

Michiru: - ¿Es mi pareja de...? OO (Se puso de pie confundida y dejó que el chico se levantara también)

Emma: - Lo siento mucho Haruka, mi nieta no tiene ¡remedio!

Michiru: - ¿Dijiste Akurah?

Emma: - Hay Michiru uuU bueno Haruka, esta es mi nieta, su nombre es Michiru Kaiou, dicen que la primera impresión no lo es todo.

Haruka: (Sonrió a Emma y miró a Michiru) Es un placer conocerte Michiru Kaiou, yo soy Tenoh Haruka. (Le pasó la mano para saludarla y ella le correspondió)

Al instante en que se tocaron sintieron algo extraño recorrer sus cuerpos y se soltaron rápidamente.

Michiru: Bueno… tú eres... el chico del que todos hablan. Cody, Coral, Gull, Shark, Yelly, y todos… te han mencionado.

Haruka: - ¿En serio? es una ciudad pequeña y todos conocen a todos.

Michiru: - Pero tu no me conocías a mi, ni yo a ti.

Haruka: - Es que… acabas de llegar.

Michiru: - ¿He? A si, claro por supuesto ¿Cómo podrías conocerme? (Aun así sentía que ya lo conocía, había "algo" en sus ojos)

Emma observaba como Michiru actuaba de forma extraña con Haruka.

Emma: - Haruka ya había oído hablar de ti Michiru, yo le conté sobre tí, desde el primer día en que llegaste a la ciudad conmigo.

Michiru: - ¿A si? (Despertó de su trance y le prestó atención a su abuela)

Emma: - Si ¡Pero como siempre tu hiciste que me avergonzara!

Haruka: - No te preocupes abuela Kaiou, tú ya me habías dicho que Michiru no era una persona común.

Michiru: - ¿A si? ¬¬ ¡Abuela!

Emma: - Lo siento pero es la verdad Michiru. Pero aun así Haruka accedió a llevarte al baile. ¿No has cambiado de opinión verdad Haruka? nnU

Haruka: - No, claro que no.

Michiru: - Abuela, ¿cómo pudiste? ¡Tú me avergüenzas a mí!

Emma: - Es que no quería que fueras sola.

Haruka: - ¿No quieres que vaya al baile contigo Michiru?

Michiru: - Es que… no es eso O/O, es solo que... me apena que mi abuela te haya molestado por mi culpa.

Haruka: - No tenía pensado ir, pero ahora que lo pienso de nuevo ¿Por qué no? Será divertido nn si tú vienes claro.

Michiru: - Hay gracias. Un momento ¬¬ ¿Qué quisiste decir con que será divertido si voy yo he?

Emma: - Huh... se terminó, al auto los dos, Haruka, Michiru nnU (Empujaba a su nieta)

Michiru: - ¡Ya voy abuela, no me empujes!

Salieron de la casa y se subieron a la camioneta, ya eran pasadas las nueve. Michiru se sentó con Haruka en el asiento de atrás y se pegó a la puerta del auto.

Emma: - (Viéndola por el retrovisor) Mi nieta es un poco tímida Haruka.

Haruka: - Si, se me va a escapar por la ventanilla en cualquier momento nn (Le sonrió a Emma)

Michiru: - No soy tímida, soy... complicada u/u (Y se dijo a si misma) Además, no me siento cómoda con esta persona.

Emma: - Bueno, ajústense el cinturón que ya nos vamos.

Michiru: - Espera, aquí atrás nosotros no tenemos cinturones abuela.

Emma: - A bueno, no importa nn

Michiru: - ¡¿Qué no importa?! ¡Tú conduces como loca!

Emma: - ¿De qué hablas Michiru? ¿Verdad que no es cierto Haruka?

Haruka: - nnU Claro que no es cierto (Dijo aferrándose a su asiento y a la puerta del auto)