Capítulo 7
Como la casa de Kawabe era bastante grande –de las más impresionantes que haya visto de mis amigos de Instituto-, él me invitó a quedarme en su casa, ya que yo tendría que ir desde Nagoya hasta Tokio. Inicialmente, ya que supuse que iría con Aiko-san, rechacé la oferta, porque no estaría bien dejarla sola en un hotel.
Un par de días después, Aiko-san me dijo que quizá no podría ir conmigo porque tenía trabajo retrasado, así que llamé a Kawabe para decirle que siempre y sí aceptaba la invitación de quedarme en su casa. Después de todo, desde donde él vivía hasta el centro de la ciudad había un largo trecho y yo no quería tener que estar conduciendo en el caótico tráfico de Tokio.
Sólo un día antes de partir hacia Tokio, Aiko-san me dijo que había podido acabar todo a tiempo y que sí iría conmigo. Por consideración ya era muy tarde para cancelar la invitación con Kawabe –porque ya le había dicho que no y luego que sí-, así que le expliqué el asunto a Aiko-san. Ella comprendió mi situación y no tuvo problema en quedarse en un hotel. Igualmente estaríamos juntos en la fiesta y, si las cosas se daban, pues yo me iría con ella a su hotel. Seguramente Kawabe lo entendería en su momento y no tendría mayor inconveniente con eso.
Viajamos juntos a Tokio. Una vez en el hotel esperé a que ella estuviera lista y de allí nos fuimos a la casa de Kawabe para dejar mis cosas y cambiarme.
No es que no supiera lo bonita que era Aiko-san, pero arreglada para una fiesta se veía aún más bonita, y llamó más mi atención.
-Cómo puedes no valorarla, si además es tan buena contigo –me regañé a mí mismo, mientras la veía de reojo una vez en el taxi
Al llegar a casa de Kawabe, él mismo salió a recibirnos y me indicó dónde sería mi habitación. Me preguntó si Aiko-san se quedaría conmigo, para pedir que lleven toallas para ella, pero le aclaré que no, que sólo yo estaría allá. Él me miró extrañado, pero no dijo nada. Ahora ya saben de dónde sacó Paola eso de sus silencios misteriosos e intrigantes, de sus amigos del Toho.
Una vez listo, Aiko-san tomó mi brazo y nos dirigimos al salón donde se estaba llevando a cabo la fiesta. Entramos y vimos a Sorimachi cerca de la entrada, acompañado de algunos de mis amigos. Les presenté a Aiko-san y ella los saludó muy atenta.
-Vaya, qué bueno verte Wakashimazu, pensé que no vendrías –comentó el festejado, con ése tonito sarcástico que a veces me hace querer golpearlo
-¿Y por qué no iba a venir? –devolví sin entender
-Porque pensé que tú y mi estimada mejor amiga no se estaban llevando muy bien últimamente –contestó, sonriendo con burla
Sentí un frío recorrer mi cuerpo. Hasta ése momento ni me había vuelto a acordar de Paola, y las palabras de Sorimachi me hicieron caer en cuenta de que ella tenía que estar ahí. Y me sentí incómodo, ni sé por qué, e incluso comencé a sentirme ansioso.
-¿Su mejor amiga y tú no se llevan bien? –repitió Aiko-san, mirándome
-¿No conoces a la mejor amiga de Sorimachi? –se entrometió Shimano, que era uno de los que estaba ahí con él- ¿Acaso Wakashimazu no te la presentó? Pero si también vive en Nagoya actualmente
Yo no sabía qué decir. Me sentí como un niño al que le habían descubierto una mentira, pero ni había tal.
-¿Wakabayashi Paola? –dijo la misma Aiko, y yo la miré incómodo y asentí
-Entonces sí la conoces –dijo Sorimachi, sonriendo- Por cierto, también llegó hace un rato
-Y no llegó sola –acotó Koike, que era otro que estaba ahí, en tono molesto
Yo fruncí el ceño, confundido y curioso, ¿que Paola había ido pero no sola? ¿con quién podría haber ido? No tuve que buscar mucho para encontrarla, a ella y su "acompañante", y me dio una punzada de coraje en la boca del estómago.
-Tenía que ser –pensé fastidiado al ver quién estaba con ella
Metros más allá, conversando distraída, estaba Paola con el idiota de Izawa. ¿Qué demonios hacía ése tipo ahí? ¿acaso no sabía que era el cumpleaños de Sorimachi? Ni Sorimachi ni yo nos llevábamos bien con ése tipo, ¿por qué entonces Paola estaba con él? ¿acaso ahora eran más que amigos? Porque sino no habría otra razón por la que ella pudiera llevarlo.
La sola idea incrementó mi enojo. ¿De verdad Paola se había atrevido a aceptar salir con semejante memo? No solamente tenía cara de tonto, sino que era demasiado fome y ridículo.
-Todos pusimos la misma cara –se burló Sorimachi, y yo lo miré molesto
-¿Por qué dejaste que viniera con ése tipo? –reclamé
-¿Perdón? ¿qué acaso yo puedo decirle a Paola con quién puede venir o no? –se defendió Sorimachi- Si por mí hubiera sido, obviamente jamás habría permitido que esté siquiera cerca de ése tipo. Pero resulta que Paola se maneja solita, así que a saber por qué lo invitó
-Nadie sabía que iban a venir juntos –intervino Shimano- Sino imagínate, hubiéramos hecho hasta lo imposible por convencerla de que ni se le ocurriese traerlo porque nos arruinaría la fiesta a todos
-¿Qué tiene de malo ése chico? –preguntó Aiko-san, con evidente confusión
-Verás, él y sus amigos están en nuestra lista negra de gente indeseable –contestó Koike por todos- Sin embargo, es amigo de Paola
-Ya lo había visto, y no entiendo por qué no podría estar con ella. Si hasta se ven bien juntos –comentó ella, sé que con inocencia
-Eres tan bonita como ingenua –dijo Shimano, esbozando una media sonrisa de burla- Paola e Izawa no cuajarían jamás
-¿Pero por qué no? –insistió Aiko-san
-Porque no nos agrada, sólo por eso –sentenció Sorimachi, poniéndose serio- Pero bueno, dejemos ése espinoso tema de lado. Pasen y diviértanse. Gracias por venir
-Pueden sentarse por allá, donde estamos la mayoría –apuntó Koike, haciendo una seña con su mano- Es la mesa del cumpleañero
Entonces me di cuenta que la mesa a la que se refería era una en la que estaban casi todos mis amigos de Instituto, así que allá nos dirigimos. Saludamos a los presentes y nos sentamos.
Mientras Aiko-san –tan sociable como era ella- conversaba con mis amigos y las novias de algunos de ellos que allí estaban; yo tenía una lucha interior, entre ignorar a Paola o voltear a verla para saber qué demonios estaba haciendo con Izawa.
Habiendo visto de qué era capaz el tipo ése, sabía que estaría coqueteando con ella pretendiendo ser su amigo, y ella, como ingenua que era, ni se estaría dando cuenta. A menos que ella hubiera ido con él sabiendo que a él le gustaba, e incluso porque él podría gustarle a ella.
-No, no puede ser –pensé preocupado- Ella jamás estaría con alguien así
Intentaba dejar de pensar en Paola y lo que estaría haciendo con aquél insulso, cuando un comentario de Matsuki me llamó la atención.
-Pfff, esto es el colmo, ¿en verdad cree que es un invitado más? –dijo, indignado
Miré hacia donde él se había quedado mirando, y sentí como si una piedra me cayera en el estómago, cuando vi a Paola bailando con Izawa.
-Yo no sé cuál es el problema –comentó una de las chicas que estaba allí- Déjenla ser, después de todo el chico es lindo
-¿Verdad que sí? –apoyó otra- Yo con gusto bailaría con él
-Tú porque no tienes vergüenza y tu novio es un cateto que no dice nada con semejantes ideas tuyas –la acusó Matsuki, y Takashima, que era el novio aludido, simplemente sonrió sin prestarle importancia al insulto
-No tienes por qué insultar a Tsuneo-kun –lo defendió la otra
-Tranquila Erika, no les hagas caso –intervino el mismo Takashima sin verse ni un poco afectado- Están celosos. Para todos, Paola es como nuestra hermana menor
-Exacto –dije en voz alta sin quererlo- Y tenemos que cuidarla
-Pues más parecen novios celosos que hermanos –se quejó la primera chica, que resultó ser la novia de turno de Matsuki
-No es tan así –alegó Matsuki- No habría problema que Paola saliera con quien sea, menos con ése ni otros que están en nuestra lista negra
-Tienes razón –lo apoyé
-Si Paola saliera con un desconocido que fuera empleado de una compañía telefónica, ustedes tendrían la misma reacción –comentó Furuta tranquilamente
-No es cierto –defendió Matsuki
-¿Qué no es cierto? –preguntó Koike, que acababa de sentarse
-Que si fuera otro y no Izawa el que estuviera con Paola, nosotros actuaríamos igual –contó Matsuki
-No es cierto –corroboró Hideto- Si fuera otro, venga y pase, pero Izawa no. Ése cretino me trae malos recuerdos
-Jajaja, hablas como si fuera tu ex –se burló Erika
-Pff, no tengo tan mal gusto como Paola –resopló el aludido
-Ya dejen de hablar de ellos. Paola merece pasarla bien como todos –insistió Furuta
Yo nunca entenderé de dónde saca esa tranquilidad de maestro zen.
-¿Y si lo convencemos amigablemente de que no es bienvenido? –sugirió Koike, ignorando al pacifista, y yo lo apoyé mentalmente
-Ni se les ocurra –lo regañó Erika- Furuta-kun tiene razón. Dejen a Paola en paz
-¿Por qué parece que están en pie de guerra? –preguntó alguien
Volteamos y notamos que eran Hoshigawa –la mejor amiga de Paola- y su esposo Imai.
-Al fin llegas, que me siento sola tratando de evitar que éstos trogloditas vayan a fastidiar el momento lindo de Paola y el chico guapo que trajo –comentó Erika, y yo fruncí el ceño
¿Qué las mujeres no tienen ojos o qué? ¿a qué lado Izawa podía ser guapo ni nada que se le parezca? Yo no sabré cómo las mujeres determinan cómo tiene que ser un hombre para llamarlo atractivo, y tampoco es que a mí me gusten los hombres ni mucho menos, pero al menos estaba seguro que alguien con la cara de idiota de Izawa no podía gustarle a nadie con sentido común.
-Es Izawa-san, del Yokohama Marinos, ¿no? –dijo Naoko, mirando a Izawa
-Es un cretino –opinó su esposo, y yo sonreí como respuesta
-Jajaja, eso mismo es –apoyó Koike
-¿Por qué son tan ridículos? –nos regañó Hoshigawa- Si Paola lo trajo será porque le gusta, ¿eso en qué los afecta a ustedes?
-A Paola no le gusta Izawa –aclaré indignado
-Vaya, así que tú también estás aquí –dijo Naoko, con evidente mala gana, mirando luego a Aiko-san- Y supongo que tú eres su novia. Gusto en conocerte, soy Hoshigawa Naoko
-Hola, es un gusto conocerte. Soy Fujimiya Aiko –contestó Aiko-san, inclinando brevemente la cabeza
-Bonita novia, Wakashimazu, te felicito –intervino Imai, y su esposa le dio un codazo nada disimulado- Ay qué, qué dije de malo
-Gracias –murmuró Aiko-san, creo que algo asustada por la reacción hostil de Naoko
-Sí, te felicito –dijo Hoshigawa, aunque no en el mismo tono que su esposo, ya que ella sonaba sarcástica- Una chica bonita y elegante, como pocas por aquí, ¿no?
-¿De qué hablas? –quise saber, sin entender
-Que, felizmente para ti, lograste encontrar una chica bonita y elegante que te gustara, ya que otras no eran suficientes para ti –me dijo, como recriminándome
-Naoko, no digas eso –se entrometió Imai en tono severo
-Ahora tú, ¿por qué lo atacas? –quiso saber Koike- No tiene nada de malo que Wakashimazu tenga novia, ¿no? Tú ya estás casada
-Ustedes los hombres son lo más desconsiderado que existe en este mundo –gruñó Naoko, mirándonos con reproche
Ya que Hoshigawa se había puesto tan agresiva supuse que todo se debía al hecho de que era la mejor amiga de Paola y, como tal, seguramente sabía lo que había ocurrido entre nosotros las últimas semanas. Me sentí avergonzado, pero no quería ni podía dejar que ella lo notase. Después de todo, Paola era la que se había equivocado al llevar al lerdo ése de pareja, y yo no estaba haciendo nada malo, porque Aiko-san era mi novia, no una amiga aprovechándose de las circunstancias.
Al notar que al resto de mis amigos también les molestaba la presencia de Izawa me sentí respaldado. No estaba loco, claro que no, al pensar que Izawa ahí era un entrometido y que no tenía nada que hacer con Paola.
Casi inconscientemente me había puesto a ver qué hacían él y Paola, como tratando de saber qué demonios podía estar pensando ella para habérsele ocurrido ir con él justamente al cumpleaños de su mejor amigo, a quien él tampoco le agradaba.
De pronto, mis ojos se encontraron con los de Paola, y ella desvió la mirada inmediatamente.
-Sabes que lo que estás haciendo no está bien –pensé, regañándola- Por eso hasta evitas mirarme…
-¿Quieres ir a bailar? –me preguntó Aiko-san
-Eh, no, ahora no –contesté, incómodo al haber sido descubierto observando hacia donde estaba Paola
-Ya veo… -suspiró Aiko-san
Sé que debí fingir que Paola no estaba allí y pasar un buen momento con Aiko-san, pero no podía. Realmente me molestaba verla allí, bailando como si nada con Izawa, sonriéndole como si nada, hablándole como si nada, cuando a mí ni siquiera me dirigía el saludo desde hace varios días. Era indignante.
Cuando fue hora de servir la comida, Sorimachi y los que faltaban de nuestro grupo de amigos del Toho se sentaron a la mesa donde estábamos los demás. Sólo los Imai no estaban con nosotros porque, según noté, se habían ido a la mesa donde estaban Paola y el idiota de Izawa. Parecían el grupo de los renegados o los exiliados, porque nadie más quería estar con ellos. Me dio pena por Paola, pero ella se lo había buscado, para qué va con un tipo al que sus amigos detestan. Lamentablemente ella se había buscado ése destino.
Mientras comíamos –como no podía ser de otra manera- mis amigos comenzaron a hacer bromas y, para mi pesar, en un momento de ésos me pusieron de blanco de sus burlas. Comenzaron a decir cosas como que en buena hora yo me había dado cuenta que las mujeres existían, o hubiera acabado soltero y a los sesenta años recién me habría percatado que éste mundo no estaba sólo habitado por hombres. Claro ya que lo sabía, vaya broma estúpida.
Aiko-san les reía las bromas, mientras yo me sentía cada vez más enojado. Pero claro, ellos no se apiadarían de mí.
-Honestamente pensé que, ya que era tu única amiga mujer, o al menos la única que yo te conocía, terminarías saliendo con Paola –comentó Shimano, y yo me atoré con lo que estaba comiendo en ése momento
-Yo también –lo apoyó Takashima sonriendo tranquilamente
-Era la única opción femenina a tu alrededor –se burló Koike
-Pero felizmente conociste a alguien más –siguió Matsuki- Qué feo hubiera sido salir con Paola como si fuera tu peor es nada
-Paola no es la peor es nada de nadie –defendió Sorimachi. Era de esperarse, después de todo ella es su mejor amiga
-No te enojes, era sólo un comentario –aclaró Shimano
-Paola y Wakashimazu se habrían visto bien juntos –opinó Takeshi, que había sido de los últimos en llegar- Pero sólo se ven como amigos, ¿no? Ésa relación es imposible –acotó con una extraña y brutal sinceridad
Volví a atorarme.
-No tan imposible como pueden creer, Takeshi –pensé resignado, tratando de no ponerme más nervioso de lo que los comentarios ya me habían puesto
-Todos en el equipo pensaban que Paola era su novia –comentó Aiko-san, y yo la miré sorprendido- Incluso yo, pero para mi fortuna resultó que no era así
-Es que lo parecen, ¿verdad? –dijo Erika- Cuando estábamos en Instituto, pensé que eran novios, porque ella era la única chica con la que solía ver a Wakashimazu
-No por estar siempre juntos serían novios –replicó Takeshi- Sino lo lógico habría sido pensar que Paola era novia de Sorimachi
-Al principio yo lo pensaba –admitió Tsubaki, la novia de Sorimachi, y él esbozó una sonrisa- Pero luego me enteré que se conocían desde niños, y me di cuenta que su relación era de hermanos, como con todos los demás
-No con todos los demás –se metió Koike
-¿Por qué no con todos? –preguntó otra de las chicas que estaba ahí
-Paola y Kazuki son evidentemente hermanos, así como con todos los que estamos aquí, incluso Takeshi que parece su hermanito menor –contestó Matsuki- Pero la excepción es Wakashimazu
-¿Y por qué la excepción soy yo? –me indigné
-Porque honestamente, hubo un tiempo en el que yo también pensé que a ti te gustaba Paola –soltó Yutaka, y yo pensé que no debía haber preguntado
-¿Q…qué? –balbuceé, sintiendo mi cara arder
Por un momento parecía que habían descubierto algo malo que hice y nadie debía saber, pero no había razón para sentirme así. Sí, había estado confundido respecto a Paola, pero eso había sido reciente, no hace años; y no tenía por qué sentirme culpable ni nada por el estilo.
-No sé de qué hablas –traté de alegar, tomando torpemente la copa de agua para beber un poco porque sentía la boca seca
-Sí, parecía que ustedes eran pareja –comentó Shimano en tono burlón
Miré a Sorimachi. Tan celoso como sabía que él era, pensé que se enojaría con el comentario y saldría a defender a Paola y la relación que tenía conmigo, pero no, no dijo nada. Estaba mirando la copa que tenía en la mano, como evaluando cada palabra que los demás vertían al respecto, y aquello no me dio buena espina.
-M*****, es obvio que lo sabe todo –me di cuenta de pronto, y me sentí más nervioso
Ya era suficientemente raro si Sorimachi sabía que Paola se sentía lastimada por mi culpa y no hubiera hecho nada contra mí, así que en algún momento tendría que esperar su venganza. Quizás ése era el momento que él estaba esperando, que todos los demás estén ahí. Porque si a Sorimachi se le ocurría contar que Paola se me había confesado y yo la había rechazado, seguramente todos se enojarían conmigo y me pondrían en evidencia con Aiko-san.
Yo temía que, en mi afán por defenderme, soltaría que me había sentido confundido con Paola y que, en algún momento, había sentido atracción hacia ella, de modo que lo que ella sentía no era tan unilateral como pensaba. Eso sería el acabose.
-Sólo eran amigos, siempre se vieron sólo como eso –siguió defendiendo Takeshi, como no dispuesto a dejarse convencer
-Sólo dijimos que lo parecían, no que lo fueran –aclaró el mismo Shimano- Después de todo, no creo que Ken fuera capaz de salir con ella
Me sentí indignado sin saber por qué, ¿por qué yo no habría podido ser capaz de salir con Paola si hubiera querido?
-¿Y por qué no? –preguntó Erika
-Sorimachi es el súmmum de los hermanos celosos –contestó Takashima en forma burlona- Jamás habría permitido que alguien en el Instituto saliera con Paola, ¿o no Kazuki-kun?
-Me sobreestiman –respondió el aludido, mirándonos con autosuficiencia- ¿De verdad piensan que soy tan exageradamente celoso?
-Sí –fue la respuesta al unísono, y todos se echaron a reír. Yo reí nerviosamente, porque quería que dejaran el tema de una vez
-Paola tiene derecho a una vida, ya te lo he dicho –comentó Tsubaki en tono de broma- ¿Qué más hubiera dado que saliera con Wakashimazu o con cualquier otro?
-Con Ken jamás habría salido –dijo Sorimachi, y me sorprendió que me llamara por mi primer nombre
Lo miré y noté que me veía inquisitivamente; y me hizo sentir más nervioso de lo que ya estaba.
-¿Por qué? –insistió su novia
-Porque a él Paola jamás le gustó, ¿no? –me preguntó, con evidente malicia
Tragué saliva. Tenía que responder de una vez, pero tenía que contener mis nervios. Lo que respondiera no podía sonar a mentira o no me dejarían en paz jamás.
-¿Cómo pueden preguntarle eso estando su novia presente? –intervino la novia de Kawabe, que estaba ocupado verificando que todo salga bien- Mejor cambiemos de tema –pidió, y yo se lo agradecí mentalmente
-Es obvio que Paola jamás le gustaría a Wakashimazu –comentó Matsuki, y yo sentí una dolorosa punzada en el pecho- Ella no es su tipo de mujer
-Eso es cierto. Miren a Fujimiya-san, es algo completamente opuesto a Paola –opinó Shimano
Me sentí ofendido, y ni supe por qué. Y me sentí molesto, porque pensé que estaban haciendo menos a Paola, y no permitiría que hablen mal de ella.
-¿Creen que soy muy diferente a Paola? –preguntó Aiko-san con inocencia
-Totalmente opuesta, jaja –se burló Koike- Paola tiene boca de camionero, y no tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa
-Además es bastante infantil y caprichosa –acotó Shimano, y yo lo miré irritado. No tenían por qué ofenderla así
-Pero aún así hay alguien a quien le gustó –comentó Furuta, que hasta ese momento comía tranquilamente y en silencio
-Kiyoshi tiene razón –lo apoyó Takashima- Paola es todo y más de lo que dicen, pero como tiene defectos también tiene virtudes, e Izawa pudo verlas. Por eso está aquí. Paola tiene que gustarle mucho para venir y estar dispuesto a aguantarlos a ustedes y sus malas caras
-En eso tienes razón –terció Erika, con esa cara de encanto que ponen las mujeres cuando comienzan a hablar de cosas románticas- Paola no es perfecta, como nadie lo es, pero creo que halló a ése alguien especial que la valora por todo lo bueno que tiene
-Izawa no sabe todo lo bueno que tiene Paola –escuché, y cuando todos se voltearon a verme, supe que era yo quien había soltado en voz alta lo que pensaba
-Es cierto. Nosotros pasamos más tiempo con ella –me apoyó Takeshi, supongo que sin entender qué era lo que yo estaba intentando decir ni por qué
-Dejemos de hablar de Paola y su "parejita" –pidió Matsuki con fastidio- Mejor díganme qué les parece la cara de traste de Hiroshi, jajajaja
-Su esposa lo obligó a sentarse allí con ellos, y si no le hace caso lo vetará de hacer "cosas interesantes" al llegar a casa si no le hace caso, jajaja –se burló Shimano
-¿Qué cosas interesantes? –preguntó Takeshi con curiosidad
Ay Dios, hasta yo había entendido a qué se referían con eso de "cosas interesantes". Qué vulgares podían ser mis amigos y qué inocente podía ser Takeshi.
Mientras los demás comenzaban a burlarse de la ingenuidad de Takeshi, en revesándolo más con otras frases que aludían el tema, yo preferí fingir que mi comida estaba muy interesante, porque ya no quería ser el blanco de ninguno de aquellos. Suficiente ya había tenido con estar rozando el peligroso límite de que mi situación con Paola sea conocida por nuestros amigos, y era mejor mantenerme al margen.
-¿Podemos salir un momento? –me dijo Aiko-san en voz baja
Yo lo miré confundido, pero asentí y acepté. Nos disculpamos un momento –con la burla de Shimano y Koike sobre que debíamos "aguantarnos" un poco-, y salimos del salón.
-¿Pasa algo? –inquirí preocupado
-Vamos a un lugar donde no haya nadie –pidió Aiko-san
La seguí y llegamos a uno de los jardines de la casa. Ella se paró frente a mí.
-¿Te sientes bien? –me preguntó Aiko-san, y me conmovió el hecho de que se haya dado cuenta de mi incomodidad
-¿Por qué lo dices?
-Mientras tus amigos insistían con el tema de Paola, no pude evitar que parecías angustiado
-¿Por qué habría de estar angustiado? –devolví, intentando serenarme
-¿Es verdad lo que ellos dijeron?
-¿Qué es verdad? –pregunté en un hilo de voz
No podía ser que Aiko-san se diera cuenta que en algún momento Paola me había generado atracción. ¿A qué novia podría gustarle saber eso?
-Me di cuenta que es lo que siempre has dicho, que tú y Paola siempre han sido sólo amigos –me dijo, con una pequeña sonrisa con la que parecía querer consolarme- Perdóname por haber pensado mal en algún momento
-¿Perdón?
-Descubrí que no eres su único hermano celoso –dijo, soltando una risita
-No, no soy el único –bufé
-Discúlpame, ¿sí? –repitió, tomándome de la mano
-No sé por qué te disculpas
-Me sentía celosa de la relación que tienes con Paola –confesó, y yo enarqué las cejas
-¿Qué dices?
-Creí que la veías como a una mujer, pero me di cuenta que no es así. Que, para ti, ella no es más que una hermanita menor
Yo no sé cómo Aiko-san llegó a esa conclusión, pero supongo que era mejor que pensara así.
-¿Recién te diste cuenta?
-No, pero digamos que lo confirmé
-¿Y qué te hizo confirmarlo? ¿escuchar las insanias de los demás? –quise bromear
-Je, eso y saber que no eres el peor hermano celoso de todos
-Claro que no lo soy –contesté muy seguro
-Gracias por haberme traído. Tus amigos son realmente muy divertidos –me dijo, con una pequeña sonrisa
-No tienes nada que agradecer. De verdad quería que te conozcan, después de todo eres mi novia –contesté como si fuera obvio
-Aún así, gracias –volvió a decir, sonriendo más ampliamente
Levantó una mano y la puso en mi rostro. Me acarició suavemente con sus dedos y luego se acercó y me besó. Cuando se separó yo simplemente le sonreí. ¿Qué más podía hacer o decir?
-Creo que ya es bastante tarde –comentó Aiko-san, mirando su reloj
-¿Qué hora es? –pregunté, mirando el mío- Ah sí, creo que ya es algo tarde
-¿Me acompañas al hotel? –me preguntó con timidez
-Eh…creo que sería mejor que me quede un poco. Después de todo no veo a mis amigos desde hace mucho –inventé. Lo cierto era que mientras Paola estuviera ahí con Izawa no podía perderlos de vista- Pero si estás cansada, puedo pedirle a Kawabe que nos consiga un vehículo que pueda llevarte. No tienes que quedarte
-Oh, ya veo –soltó ella, bajando la mirada
Me sentí culpable pero tampoco podía aceptar irme con ella.
-Vamos por tu bolso –le sugerí, cuando nos quedamos en un incómodo silencio, y ella sólo asintió y fuimos nuevamente hacia el salón
Al volver, me acerqué a Kawabe y le pedí que llamara un taxi para Aiko-san. Él dijo que no tardaría uno de los vehículos que habían conseguido precisamente para prestar el servicio a los invitados.
Mientras Aiko-san se despedía de todos, miré de reojo hacia la mesa donde estaban Paola y su estúpido acompañante, y me di cuenta que no estaban.
-¿A dónde habrán ido? –me pregunté molesto- Sólo falta que al cretino ése se le dé por querer propasarse con ella. Más le vale que no, porque aquí hay demasiados que lo molerían a golpes –pensé divertido
-¿Nos vamos? –escuché decir a Aiko-san
-Sí, te acompaño –dije, saliendo con ella
-Espera un momento, voy al baño antes –me dijo, y yo asentí
Fuimos hasta donde quedaba el baño y, mientras ella entraba, yo me quedé afuera, mirando a uno y otro lado a ver si lograba ver a Paola.
-Dónde se habrán metido –pensé- O habrán vuelto al salón
Cuando Aiko-san salió, la acompañé hacia la puerta de salida, aún buscando disimuladamente a Paola. De pronto, no necesité buscar más, porque mientras salíamos vimos que ella e Izawa entraban en la casa. Fruncí el ceño, ¿dónde diablos podrían haber estado y haciendo qué? Porque ambos se veían sospechosamente sonrientes.
-Gusto en verlos. Buenas noches –dijo Aiko-san con amabilidad, y yo preferí ignorarlos
Me sentía molesto con Paola y se lo tenía que demostrar, así que ni la saludé ni le dije nada de nada.
-Buenas noches –lo escuché despedirse a él, y me enervó que sonara tan tranquilo, como si fuera un invitado bienvenido
Seguí mi camino con Aiko-san, aguantando las ganas de voltear a verlos y fulminarlos con la mirada.
Paola Wakabayashi, Aiko Fujimiya y Naoko Hoshigawa, Tsubaki y Erika son personajes OC creados por Tsuki_W.
Todos los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.
