PRÓLOGO:
Sakura estaba frente al espejo de su habitación, peinaba su cabello y trataba de acostumbrarse a verlo de esa forma. Estaba tan concentrada en intentar darle forma que no sintió cuando cierto ninja entró a su habitación. Así que cuando lo vio a través del reflejo del espejo se asustó y dio un pequeño brinco.
-Te eché de menos- Kakashi la abrazó sin perder tiempo. Colocó su rostro en el hueco entre su cuello y hombro y aspiró su aroma.
-También yo. ¿Qué tal ha ido la misión?- la ninja le devolvió el abrazó tranquila de verlo de vuelta. Hacía tres largos días que estaba fuera de la Aldea.
-Ha ido bien- esa era una respuesta sospechosamente corta – Te ves hermosa, siempre preferí tu cabello de ese modo- pasó sus dedos por el, ahora corto, cabello rosa de su alumna. Sakura no cedió, se alejó de él y lo examinó en busca de alguna herida o algo sospechoso, pero no había nada excepto el rostro cansado del ninja, parecía exhausto.
-¿Qué pasa?, luces agotado- observó ella nerviosa. Estaba segura que no era Naruto, debía estar bien, de lo contrario se lo habría dicho inmediatamente; sin embargo su silencio le preocupaba aún más. Kakashi la cargó y la llevó hasta la cama, se acostó con ella encima, sentada sobre su estómago la sostenía por la cintura. La joven acariciaba suavemente su rostro, como si tratara de reconfortarlo.
-Sasuke sabe que estas viva y que volviste a la Aldea- le dio la noticia temeroso, la veía directo a los ojos y besó sus manos intentando darle valor. –Sucedió un día antes de regresar, terminábamos la misión cuando Naruto se enteró de un ataque a dos ninjas, lo cuales mencionaron el Sharingan. Decidimos que lo mejor sería investigar, fuimos al lugar del ataque y para nuestra sorpresa Sasuke estaba ahí. Parecía saber todo sobre ti, nos preguntó cómo estabas y si ya te habías acostumbrado a la Aldea. Dijo que volvería por ti, íbamos ir tas él pero desapareció sin dejar rastro-
-¿Cómo crees que lo supo?- la ninja se había recostado sobre el pecho de él, subía y bajaba con su respiración; no parecía afectada pero su voz sonaba resignada.
-No lo sé, pero debemos ponerte a salvo- la abrazó más contra él. Hacía 7 meses que Sakura había vuelto, siete meses desde que estaban juntos. No habían sido los mese más fáciles ni más tranquilos, solían discutir con frecuencia y con más rapidez se reconciliaban; no solo sus edades eran muy diferentes, también sus gustos y temperamentos, por lo que debían ser muy pacientes con el otro, con todo eso, ninguno había pensado en separarse, ambos preferían la guerra con el otro que la tranquilidad en soledad.
-No tiene caso que me sigan negando las misiones-
-No te arriesgaré, no-
-Siempre estaré en peligro, incluso tú lo estuviste. Tuvieron suerte de salir ilesos- Kakashi sintió que Sakura parecía más afectada de lo normal, parecía tener miedo de soltarlo.
-No dejaré que nada te pase-
-Él no volverá por mí- le aseguró la ninjas.
-¿Cómo la sabes?-
-Ya no me necesita, si hubiera querido hubiera vuelto por mí. Seguramente no hablaba en serio- intentó tranquilizarlo, estaba segura de lo que decía o quizá era que con él se sentía totalmente a salvo.
-Yo te necesito- declaró él viéndola a los ojos.
-Me alegra escucharlo, porque tengo que decirte- él la observó curioso, no era normal que ella fuese tan misteriosa.
-¿Qué es?-
-Estoy embarazada- la ninja esperó para ver cómo reaccionaba, su relación aún era secreta y seguramente no era la situación ideal para él. De apoco notó como una gran sonrisa llena de ternura se instaló en su rostro.
-Eso explica porque te ves tan hermosa-
-¿Lo crees?-
-Estoy seguro- su sensei acarició el vientre, aún plano, de la chica. –Te prometo que cuidaré de ambos-
-Siempre lo has hecho- Kakashi se sentó y la envolvió con tanto cuidado como pudo, sentía más de lo que era capaz de demostrar, las palabras le faltaban y no atinaba a decirle todo lo que ella se merecía. Era la mujer de su vida y ahora tendrían un hijo; jamás había imaginado que el futuro fuera así de bueno.
Los problemas seguían ahí, latentes, seguía temiendo más que nunca que Sasuke intentara llevársela, pero esta más seguro aún que eso jamás lo permitiría. Nadie lo separaría de ella y de su hijo, además tenían que enfrentar lo que se avecinaba, debían hacer pública su relación y no sólo eso, sino anunciar el embarazo de Sakura, todo podría ser abrumador si no estuviera tan enamorado de su alumna.
Una emoción que jamás había sentido se acumuló en su pecho.
-¿Por qué lloras?- le preguntó Sakura limpiando sus lágrimas.
-Porque voy a ser papá-
Los ninjas se quedaron en la misma posición durante horas, Kakashi no hacía más que besar el vientre donde crecía su hijo y Sakura sonreía complacida de verlo tan feliz. Ambos sentían como se formaba su familia, entre ellos, justo ahora.
FIN
