CHICAS CONCIDERO IMPORTANTE MENCIONAR QUE ESTA HISTORIA ES MIA, ORGINALMENTE LA TENIA BAJO OTROS NOMBRES PERO AHORA LO PASE PARA QUE SEA FANFIC BAJO LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES DE LA SAGA DE MEYER...YO SOLO ME DIVIERTO CON ELLOS COMO MUCHAS DE USTEDES. GRACIAS POR LEER ESPERO ANSIOSA LAS CRITICAS CONSTRUCTIVAS.
CAPITULO 7: PATAGONIA
ISABELLA SWAN 09 DE DICIEMBRE, ARGENTINA 2:00 PM
Nunca me había imaginado que la frase que tanto utilizábamos los colombianos para describir un lugar lejos se iba volver realidad para mí. Ahora era totalmente cierto que me había tocado viajar hasta la Patagonia, Argentina. ¿Cómo era posible que en un lugar tan hermoso como el lago Argentino estuvieran criaturas tan despreciables como los Domers? Suspire ante el hermoso paisaje, las montañas que se veían a lo lejos combinaban perfectamente con el contraste del lugar, su color era precioso. Volví a mi posición en el suelo ocultándome entre las plantas y demás naturaleza. Cullen me observo con curiosidad, pero no dijo palabra, en su lugar me tendió un arma.
Todos se formaron como habíamos quedado para entrar en aquella cabaña que se encontraba custodiada por varios guardias, jamás había visto la imagen de los Domers. Quede sorprendida la primera vez que los vi hace una hora atrás.
Eran tan escalofriantes, no porque fueran feos o desfigurados como me los había imaginado. Era por su inexplicable fiereza en su mirada, sus ojos eran tan oscuros, tan fríos, nunca me habían explicado que los Domers tenían la característica de negros ojos, por la dosis que les daba Aro anualmente, era un efecto secundario a la sustancia que les inyectaban. Pero solo era uno de sus efectos, por lo que pude divisar su apetito era de otra clase que la de un ser humano común y corriente. Tenía en su alimentación carne cruda, no me atreví a pensar de qué clase de carne comían hasta que uno de ellos voto un hueso que no había sido terminado de roer en nuestra dirección. Había sido un dedo…un dedo y no precisamente de un animal. En ese instante había mirado aterrada a Edward, quien me decía con la mirada que ni se me ocurriera gritar o estaríamos perdidos. Estas cosas habían dejado de ser humanos, eran caníbales.
Ahora había echado lejos el miedo pensando en mis padres que seguramente si nos apurábamos iban a terminar sirviendo de alimento.
Apreté el arma, entre mis manos siguiendo a Tanya asegurándome de que nadie se diera cuenta de nuestra presencia. Creo que hubiera preferido ir con alguno de los chicos pero me había tocado con esta chica que parecía que en cualquier momento me iba abandonar dejándome a mi suerte. Por mi espina dorsal corrió un escalofrió confirmando mis sospechas. Ya casi llegábamos al par de arbustos donde nos esconderíamos, mientras Edward sacaba a mis padres yendo a la parte trasera. Nos encargaríamos de los que estaban vigilando en este lado.
-ten cuidado con el agua- susurro muy bajo Tanya antes de que comenzáramos a atacar.
Fue la primera en noquear a dos Domers con un par de movimientos, yo por mi parte trate de hacer lo mismo pero solo con uno. Este estaba tan musculoso, que parecía un saco de piel lleno de bultos por todos lados. Era demasiado excesivo. Un puño que me lanzo casi logra su objetivo pero logre con una patada efectiva quitármelo de enzima. Lo que no divise fue al otro que me lanzo una patada en el abdomen haciéndome volar por el aire y arrastrándome un par de metros por la tierra raspándome mis extremidades derechas. Me iba terminar de atacar pero de milagro Tanya lo noqueo con su arma, me levante rápido del suelo.
-¿Que parte de: no estás preparada, no entendiste?- pregunto dirigiéndome una gélida mirada. Luego volvió a atacar otros Domers. Me sentí furiosa y me desquite con esas malditas bestias que tenían a mis padres en su custodia.
Después de unos minutos, quite una gota de sudor de mi frente y mire a Tanya quien lucía, tan fresca como un vegetal.
-Es falta de practica- dije cuando oí su risita burlona.
-te la dieron fácil niñita-fruncí el ceño ante la última palabra- Si no tuvieras ese gen ten por seguro que te hubiera dejado sola en esto-dijo luego soltó una risita- eres la única que ha tenido su primera misión en menos de tres meses de haber entrado en la organización…-jugo con su arma moviéndola de una mano a otra con impresionante agilidad- ¿sabías que el Capitán Cullen deja a sus novatos a su suerte en la primera misión?
-si es así, ¿Por qué no me dejo a mi sola?-dije retándola observando por todos lados alguna señal del equipo para acabar con esta estúpida conversación.
-¿no es obvio?-dijo- se supone que eres su misión, no debes estar en peligro…en uno verdadero…-no supe que decir estaba callada de la rabia- esto no es nada a otras misiones que hemos tenido…otras en donde tu pellejo saldría vivo de milagro…
-¿Por qué me dices todas estas cosas?-pregunte controlando mi voz, sabía lo que se venía con el mal genio. Ella me observo por unos segundos, podía ver cierta duda de decir o no lo que pensaba. Eso me caso curiosidad…y también mala espina.
-Solo cuídate…no confíes en nadie-dijo antes de que apareciera Emment y pisándole los talones el resto del equipo.
-vaya…la novata ya estreno el uniforme-me señalo y empecé a sacudir mi pantalón y mi camisa. Y las raspaduras me mi brazo aunque dolió y ardió un poco. Mire alrededor extrañada. Todos se encontraban alli menos las dos personas que queria ver en ese momento. Edward me observo por un segundo antes de suspirar y mirar hacia la cabaña. Emment tambien se revolvio incomodo, me ofrecio una mirada de compadecimiento. Me asusto.
-y mis padres ¿Dónde están?-pregunte a Cullen un poco desesperada, un poco mareada y con el corazon a mil.
ISABELLA SWAN ACTUALIDAD 5:00 PM
Una vez más inspire con fuerza para obtener fortaleza y para que mi cerebro se oxigenara lo suficiente. Me mire en el espejo, era la viva imagen de la muerte…Jamás podría perdonárselo…todo lo que iba a suceder era la consecuencia de los actos de esos cobarde. Mire el frasco que le había rebatado de las manos a Alice segundos antes de encerrarme en el baño para que no intercediera en mis planes. ¿Qué sentido tenia ahora que me detuviera? Esas sombras debajo de mis ojos que habían comenzado a surgir hacia varios meses ya no se iban a borrar por obra y gracia del espíritu Santo. Ni siquiera el, lo iba a lograr… Apreté el pequeño frasco en mis manos y con una jeringa especial me inyecte el líquido en la yugular, justo en mi cuello. Fue inmediato, no pude evitar que mis pies se contrallaran y me dejaran caer en el suelo dándome un golpe en la frente con el Lava manos.
-BELLA! Maldita sea ¿Por qué lo hiciste?! -oí a mi hermana decir en eco, sabia que era uno de los primeros síntomas para saber que estaba funcionando La Droga: AKM25. Estúpido nombre, debí haber escogido otro, eso ya no significaba nada más que traición para mí. Luego de tres minutos tirada en el suelo me levante, esta vez podía sentirme un poco más viva, mucho más fuerte y por supuesto mucho más veloz de lo que me había sentido en varios meses.
-¿estas bien?-dijo Alice con preocupación, no me observe en el espejo. Abrí la puerta, sus palabras de protestas se quedaron en su garganta cuando me observo, sus ojos casi se salen de sus orbitas.-tus ojos…-fue lo único que logro salir de su boca contraída.
No supe a que se refería por lo que retrocedí y mire a La chica reflejada en el espejo. El iris era de un color mas claro, era casi de color verde, si no fuera por esas ojeras oscuras debajo de mis ojos…serian bonitos. Pero sabia perfectamente que esta Droga solo seria temporal, no podía Cambiar nada…pronto estaría nuevamente con mi color de ojos y tal vez…muerta.
