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SAKURA
La semana se hizo eterna, no se si fue por la cantidad de trabajos y tareas que nos mandaron o por el hecho de que mi situación sentimental con Syaoran iba de mal en peor.
Cada momento libre que el uno tenía para hablar con el otro siempre había algo de por medio y cuando lográbamos coordinar, terminaba en una pelea peor donde uno siempre abandonaba la conversación; Mejor dicho, cuando Syaoran se cansaba de oírme, se largaba maldiciendo a los cuatro vientos.
Finalmente era viernes y estaba de camino a casa. Esa mañana tuve lo único que logró que mis pesares de todos los días pasados se desvanecieran, un mensaje de Tomoyo, comentado cómo estaban siendo sus primeros días en Inglaterra. La forma en la que me describió cada detalle me dejó tan maravillada, que no me atreví a comentarle nada sobre mis problemas con Syaoran. Solo me limite a darle ánimos y decirle que en Tomoeda todo está bien.
Todo, menos Syaoran y yo, pensaba cuando le respondí .
En ese momento lo ví a él. Estaba a unos cuantos metros delante mío, observándome fijamente y apenas lo noté, detuve mi marcha. Él se percató y empezó a acercarse a mí a un paso sigiloso, era como un lobo a punto de cazar su presa, una caza exitosa.
Cuando finalmente estuvimos cara a cara, me besó. Primero fue un simple rocé de sus labios, donde no moví ni un centímetro los míos y al notarlo, Syaoran paso sus brazos alrededor de mi espalda presionándome más hacía él.
-Vamos a mi apartamento, ahora.- Murmuró contra mi boca.
-No. Si quieres hablar lo haremos aquí y ahora- Le respondí intentando ser lo más fría posible.
-Mi Ying Fa, te necesito demasiado.- Apeló mientras trasladaba sus labios de mi boca hacia mi cuello, repartiendo húmedos besos en el camino a la par que sus manos tomaban una firme posición en mi trasero.
¿Acaso este chico no se daba cuenta que nos encontrábamos en la vía pública?.
Coloque mis manos contra su pecho con la intención de empujarlo y alejarlo, sin embargo en cuanto él lo notó, me aprisiono de inmediato contra una de las paredes de la calle.
-Sakura por favor.- Podía sentir su respiración pesada contra mi cuello.
-¡Para!. Si crees que esto va a solucionar todo, estás completamente equivocado.-
Necesitaba deshacerme de este hombre antes que mi cuerpo empezara a ceder a sus peticiones.
Syaoran hizo caso omiso a mis palabras, se posiciono entre mis piernas e embistió su dura intimidad contra la mía. Un gemido inevitable salió de mi garganta directo a sus oídos y él debió haberse sentido poderoso, ya que apretó más fuerte mi trasero contra su cuerpo.
¡Maldita sea, malditas hormonas!. Gran parte de mi quería aferrarse más a él para sentirlo mejor. ¡Deseaba que el tímido niño de doce años que tardó casi un año en tomar el valor para besarme, volviera inmediatamente a tomar posesión de este hombre ahora mismo!
- ¿Qué no te das cuenta?. No importa lo que haya pasado. Nos amamos, yo te amo y nuestros cuerpos.- Dijo presionándome tan fuerte contra la pared con su erección, que hasta dolía, un placentero dolor. Intuitivamente pase mis brazos alrededor de su cuello, sujetándome fuerte a él. - Ah...nuestros cuerpos lo comprenden mejor que nuestra mente, mi querida Ying Fa.- Finalizó con una voz ronca.
La forma en la que Syaoran gemía contra mi cuello a la par que me embestía lenta y tortuosamente en plena luz del día, me estaba volviendo loca. Lo deseaba tanto... pero no, no podía dejar que él mancillara todo a su gusto y abofetearlo fue la única manera que se me ocurrió para detenerlo.
-Si solo quieres sexo ve a buscarlo a otro lado y déjame tranquila. Cuando realmente te interese arreglar las cosas y dejes de ser un títere de tu Clan, llámame.- Finalicé mientras me arreglaba la falda y me dispuse a continuar mi marcha.
-Tú eres la estúpida que no quiere arreglar nada. ¿Sabes qué?. Si así lo quieres, ¡Se acabó Sakura!. Me harte de ti y de tu irresponsable e inmadura actitud.- Escuché como gritaba a mis espaldas mientras yo seguía caminando lo más rápido que podía, no me atreví a voltear a verlo. Solo quería llorar pero no le daría a Syaoran esa satisfacción.
Estaba dicho, estaba hecho, el inevitable final había llegado.
No tuve noticias de Syaoran hasta el siguiente lunes en la preparatoria, donde apenas entré, las referencias a su persona fueron las primeras palabras que escuché y recordé el porque siempre prefería llegar sobre la hora, cuando todos ya estaban prácticamente en sus salones y el corredor era casi un lugar desierto.
Inevitablemente continúe escuchando los distintos murmullos "Ese muñeco es el capitán del equipo de fútbol?" , "Mira que fuerte esta".
Al principio no le dí tanta relevancia, ya que Syaoran siempre fue muy popular entre las chicas y eso se potenció cuando se convirtió en el capitán del equipo. Sin embargo con cada paso que me acercaba más y más a mi salón, lo que escuchaba era peor "Quisiera que me coma la boca de esa forma a mi también" , "¿Acaso su novia no era otra?".
¿Qué estaba ocurriendo?. Entré a mi clase y me percaté de un grupo de chicas viendo un vídeo en una tablet. No sé porque pero, quise acercarme a husmear y como dice el dicho "la curiosidad mató al gato", me había acercado a una trampa de la cual no pude escapar hasta que fue demasiado tarde.
El equipo de fútbol en una aparente fiesta, más eso no fue lo que llamó mi atención. Syaoran en un sillón con una mujer encima besándolo y tocándolo sin ningún descaro y él, correspondiéndole intensamente de la misma forma.
El cotilleo seguía pero ya no podía escuchar más nada, estaba bloqueada. Solo un grito me sacó de mi estado de shock, un grito de una voz que lamentablemente conocía muy bien.
- ¡No lo veas Sakura!.- Ese desgarrador grito provino de Syaoran, quien se había metido a mi salón sin importarle nada ni nadie.
SYAORAN
Agradecí que finalmente llegó el bendito lunes y estaba por ingresar al instituto, por fin mi mente se distraerá un poco después de ese tormentoso fin de semana. Pero lo más importante es que estaba lo suficientemente calmado para poder enfrentarme a Sakura.
La noche del anterior sábado, había cruzado el límite y aunque no había concretado nada con esa mujer, si saben a lo que me refiero, me sentía totalmente avergonzado de mi mismo.
Todo el maldito domingo estuve escondiéndome bajo miles de excusas tratando de justificar mi accionar. Metí el stress, mi compromiso roto, el alcohol y la adolescencia como culpables, hasta que decidí que era hora de enfrentar los hechos. Si bien tenía algo de alcohol encima en ese momento, yo era totalmente consciente de lo que estaba pasando.
Necesitaba decírselo a Sakura, tal vez a ella ya no le importase o no me quisiera más su lado, aún así sentía que ella debía saberlo.
La esperaría a la salida del instituto, esta vez sería diferente, no la presionaría a nada.
Ni bien puse un pie dentro, empecé a notar las miradas y los comentarios, pero supe que algo estaba realmente mal cuando dos de los miembros del equipo se abalanzaron hacia mí con una enorme sonrisa y me mostraron, con aparente orgullo, una filmación de ese dichoso sábado, donde no solo salían ellos bebiendo como unos idiotas sino que yo estaba al costado de ellos con esa mujer encima.
-¿De donde rayos salio eso?.- Amenacé a uno de los jóvenes tomándolo por las solapas del uniforme.
-¡Tranquilo hombre, nosotros no fuimos quienes lo filmamos y mucho menos lo viralizamos!.- Se defendió haciendo que lo bajará instantáneamente.
-Había muchas personas esa noche y no solo de este instituto, es normal. ¿Acaso no sabes en que era vives?.¿Cuál es el problema? ¿No escuchaste los comentarios? Estás quedando como todo un semental.- Aportó el otro sujeto.
Ahora lo entendía mejor, no es por ser ególatra, ni por de casualidad, sin embargo era consciente que muchos alumnos del instituto no conocían mi relación formal con Sakura o lo sabían y les daba igual, por lo que siempre había chicas que me miraban sugestivamente o me tiraban alguna frase lujuriosa. Hoy eso se había incrementado notablemente, sumado a otros muchachos que pasaban por mi lado haciendo una seña para chocarme la mano o alguna frase alabadora, como cuando ganábamos algún partido. Ahora todo tenía un maldito sentido.
-¿Vieron a Kinomoto?- Pregunté inmediatamente.
-¿Eh?. ¿La porrista?. Si, está buena, no sabes lo que le...- Debí haberlo fulminado con la mirada ya que no termino de expresar sus intenciones para con mi ex prometida y salí corriendo en busca de ella. Necesitaba encontrarla, necesitaba que ella lo escuchará de mí primero.
Corrí por los pasillos en dirección hacia donde su aura se percibía más fuerte, guiándome directamente a su salón y apenas llegué, se me heló la sangre.
Logré visualizarla a lo lejos, junto a un grupo de chicas sentadas en uno de los bancos del fondo del salón. Primero me acerqué en forma cautelosa pero no tarde mucho en descifrar qué era lo que llamaba la atención de ese grupo.
-¡No lo mires, Sakura!.- Grité con todas mis fuerzas y ella volteo hacia mi.
Ella no estaba llorando, sin embargo su mirada perdida me partió el alma. La aparte del grupo y la abracé fuertemente.
-Perdóname...te amo.- Y ahí es cuando las lágrimas no se escaparon de sus ojos, sino de los míos.
-No me toques.- Escuché su voz débil pero clara.
-Sakura... .-
-¡No vuelvas a tocarme nunca más!.- Gritó empujándome con todas sus fuerzas. Claro que no logró más que hacerme tambalear un poco, pero mi alma si cayó al suelo tan dura como una piedra.
-No, espera. Puedo explicarlo.-
-Déjame en paz por favor.- Rogó, ahora si, ella estaba empezando a gimotear.
-No, ven conmigo.- Estaba a punto de tomarla del brazo cuando una mano me detuvo. Giré molesto la vista para encontrarme con un sujeto un poco más bajo que yo, con cabello grisáceo y ojos pardos.
-¿No escuchaste?. Te dijo que la dejarás en paz. Lárgate de este salón antes de que llamé a los preceptores.- Ahí caí en la conclusión del escándalo que había armado y todos estaban prestando su atención a Sakura y a mí.
Me retiré, no por ese sujeto sino porque está situación le estaba haciendo más daño a Sakura.
Continuará.
Hola! Actualizando nuevamente, espero el cap sea de su agrado. Recuerden pueden dejarme sus reviews con opiniones o quejas n.n . Nos leemos en la breve
