Disclaimer: Hajime, la llama, es dueño de esta maravilla.


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Soldados y guerreros


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Tres colores


Verde

— ¿Qué pasaría si ella ya no está con nosotros, Eren?— pregunta en el cabellos oro.

—Cállate, dices cosas sin sentido.

— ¿Sin sentido? No es algo no posible—, y dirige su mirada al cielo. En ese instante ni la luz del sol le impide soñar con la belleza de la suave danza de las nubes. Sus cabellos rubios se tornan dorados.

—Moriría. — le confiesa el de cabellera azabache, de repente.

El de cabellos dorados escucha la confesión, y su corazón se acelera. Asiente que él también moriría.

Eren suelta un bufido, y se tapa el rostro.

—Pero siendo sincero...hay más posibilidad de que uno de nosotros muriera, que ella...— dice.

—Preferiría eso.

—Yo también.

Armin suelta una risita cómplice, abre sus labios para comentar:

—Si ella te escuchara decir eso, sería feliz.

Eren enarca una ceja, mostrando su confusión.

—Pero ella lo sabe.

—Tal vez debes decirlo. Porque créeme, no lo sabe. — Eren no entiende, pero las palabras, que salen a continuación, de los labios de Armin, aceleran su corazón — Mikasa me gusta— confiesa Armin, con su mirada aún en las nubes. Algo en el pecho de Eren se remueve. La incomodidad de antes, se vuelve en molestia. Está molesto con Armin, pero no quiere estarlo.

No puede molestarse con Armin, es pecado hacerlo.

—No sabes lo que dices. — afirma el azabache. Armin lo mira sorprendido y dolido.

— ¿Cómo estás seguro que no lo sé?, ¿a ti te gusta ella?

—Es mi hermana. — responde a la pregunta con una mentira. Una que ni él sabe.

—No de sangre.

—Es mi familia.

— ¿lo es?

—No debe gustarme.

—¿pero a mí sí?

—No.


Negro

2.—

La infantil voz del niño de cabellera ébano se alza entre el bullicio de un día cualquiera, dentro de los muros, a un niño —por ahora— cualquiera.

¡Hey, Armin! — lo llama desde lo lejos. Pero el de caballera dorada, solo escucha el imaginario sonido del mar, en el dibujo de aquel libro que no soltaba ni al soñar.¡Armin!

Solo hasta que Eren se pone a su delante, es cuando levanta la vista, y clava sus ojos celestes en los verdes —también claros—.

—Eren, ¿qué pasa?pregunta al verlo muy agitado, y con una nuevo misterio en su mirada.

—¡Mikasa, ven!brama el hijo de Grisha, con su voz dirigida hacia atrás, pronunciando un nombre no conocido por Arlert.

¿Mikasa?—cuestiona confundido. Y como si preguntar aquel nombre fuera magia, una niña sale desde la nada. Con la mirada gacha, haciendo que su cabellera negra cayera en desorden delante de su rostro, ocultándolo; las manos escondidas; el vestido arrugado.

—Mikasa, ven— vuelve a decir el mejor amigo del de cabello dorado. La niña —obediente— apresura sus lentos pasos, para acercarse a la espalda de —ahora su hermano—. Eren. Basto él, poniendo una mano en el hombro de la niña, se dirige a su mejor amigo, presentándola.

—Ella se llama Mikasa. Ha perdido a sus padres. Desde ahora vivirá conmigo.

Armin recibe sin anestesia la crueldad del mundo. Y un sentimiento glacial lo cubre.

Por fin la niña levanta la mirada. Sus ojos más brunos y tristemente vacios, se encuentran con los celestes —llenos de vida—.

Tarda unos segundos para encontrar la voz.

—Hola. —es lo único que dice, y se acurruca más en su vestido. Como si sintiera frio, a pesar de los fuertes rayos de sol.

—Hola. — responde Armin. Esboza una sonrisa tierna y reconfortante.

Ella lo mira inquisitiva. Armin se pierde en aquellos ojos —muy negros—. Se pierde en esa oscuridad.

En la profundidad.

El negro y el celeste se calman, el verde los une.

La niña se aferra a su —ahora hermano— y Armin se rinde desde aquel día.


Celeste

3.—

Abre las ventanas a la luz, sus ojos antes cerrados, se acostumbran de inmediato. Siente sus mejillas arder, las toca, y el dolor aumenta. Ahora lo recuerda: el ataque, los traidores, secuestraron a Eren.

Evita pasar una mano por su rostro: el prurito por las quemaduras le vuelve loco. Mira a su alrededor, y solo ve el sinónimo a derrota.

Buscan sus ojos celestes lo negro, y lo encuentra, lo negro está ahí: sus cabellos negros, danzando con el viento; sus ojos negros, ocultos por los párpados. Pronuncia el nombre de ella en un susurro de preocupación, y se levanta para llegar donde está.

Suave, verifica el estado de su mejor amiga. Suave la despoja de su bufanda, y de su chaqueta.

La mira, se maravilla con su belleza. La ama. No la ama de manera romántica, o eso es lo que cree. Toca los suaves cabellos negros, los acomoda detrás de las orejas de la chica —no niña—. Se acerca hasta tocar sus labios, con los rojo adelfa de ella.

Se guarda aquel secreto.

El sol quema sus mejillas. Siente soledad.

El grupo está incompleto.

Son verde, negro y celeste.

Tres colores.

No dos.

No uno.


Fin


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Notas de autora:

No pensaba volver un tiempo xD. Esto es vicio, okya.

Tengo el principio de este one shot hace mucho. Le mostré el resumen a Bri :). Personita muy especial, por la que esta antología fue publicada

Ahora fue Griss la que me dio el empujón a continuarlo. Y aquí está :) Griss, mi reina, es tuyo: sandwich xD.

Anna, la que me anima siempre. Mi bendición como fickter.

Gracias a Pame por leerme una parte T_T Y enseñarme de poliamor :)

Gracias por leerme, a esas personas que me dejan sus huellitas. A la reseña en yo:fictioner T_T ¡todo!

Tengo un problema con ellos tres. Yo amo al Aruani (una de mis OTPs), me gusta el EreMika; pero tengo una debilidad con ellos tres: juntos.

Perdonen si molesto a alguien, pero esta es mi antología, donde me puedo liberar. Pero a pesar de ello, tomo precauciones de poner las parejas en los títulos. Así solo el que quiera, lee lo que desee.

Millones de gracias por pasar :´) por leer