Candy se encontraba en un panteón, frente a un ataúd donde ahora descansaba el cuerpo de su abuelo, era increíble que nadie hubiera podido hacer nada por él, lagrimas salían de sus hermosos ojos verdes mientras buscaba con la mirada a su hermana quien no estaba presente en el entierro de su abuelo y eso no se le hacía justo, ella la necesitaba.
Anthony le miro y le dio un fuerte apretón de manos para indicarle que él estaba ahí y que no la dejaría en un momento como este, ella no lo miro ni le correspondió el apretón, pues el dolor en su corazón era inmenso ahora si…ahora si estaba sola.
Terrence Baker también estaba ahí, pues la noticia que le llevaron hace ya un día a Candy, la había escuchado y no podía dejarla sola, simplemente sentía que debía estar acompañándola aunque no como deseara, miraba con molestia al que estaba al lado de la rubia deseando ser él.
-Descanse en paz Tomas White –Termino de decir el sacerdote antes de que bajaran el ataúd al fondo del hoyo que habían hecho los trabajadores, Candy soltó un sollozo antes de dejarse caer, mientras Anthony la tomaba de los brazos, sintiéndose terrible al ser causante de la muerte del abuelo de Candy.
-Adiós Abu –Susurro la rubia observando como lo sepultaban
A lo lejos una joven pelinegra lloraba desconsoladamente mientras observaba como aquel hombre que quería tanto había muerto y lo peor a causa suya, el infarto del anciano había sido demasiado y su corazón no lo resistió y eso era su culpa. –Perdóname –Se marchó de ahí sin mirar atrás, dejando atrás todo ya tenía todo empacado para irse e incluso Archie había accedido a llevarla a la mansión de los Ardley en Lakewood lejos de ahí –Perdóname hermana, en cuanto esté mejor te buscare, mi abuelo tenía razón no te merezco
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Había pasado una semana desde aquel funeral, la rubia estaba acostada en su cama, mientras los rayos de sol se colaban sin previo aviso a la habitación, logrando molestarla un poco, cubriéndose con las sabanas para no sentir la molestia del sol y decidida a dormirse nuevamente pero en ese momento la puerta se abrió de par en par, dejando ver a un joven de pelo castaño, ojos grandes y de color miel, tez blanca y de su misma edad, con una sonrisa gentil.
-Buenos días Candy
La rubia no respondió, había estado en cama por una semana, su hermana había desaparecido, su abuelo muerto e incluso Anthony había salido de viaje sin siquiera decirle a donde, miro a su amiga Jenny quien había ido a visitarla aun no sabía ¿Cómo diablos había entrado? Pero le alegraba pues necesitaba ver un rostro gentil.
-Debes ir a trabajar, además tienes ensayos de la obra –Dijo mientras acomodaba la ropa de la rubia
-No tengo ganas
-Candy debes seguir adelante
-¿Para qué? Mi abuelo murió, Annie se fue sin decirme nada y Anthony también me abandona cuando más lo necesito
-No debes depender de los demás, Candy –Dijo pacientemente
-¡Pues si dependo y no quiero ni tengo ganas de ir a ningún lado!
-Vamos no seas berrinchuda –La destapo con fuerza pero conservando la amabilidad en su rostro –Vamos Candy la vida sigue
-¿De qué sirve?
-Tienes que buscar tu felicidad, tu hermana eligió su camino y tu abuelo desearía que no te deprimieras por su muerte, el desearía que vivieras como él lo hizo
Candy no respondió simplemente se incorporó en la cama –No sé como
-Has lo que deseas hacer, Candy ¿se te olvido tu sueño?
-¿Mi sueño?
-Querías ser actriz, te acaban de elegir para un protagónico y tú debes hacer tu mejor esfuerzo por ti porque es lo que amas
-Si pero…
-Tus padres y tu abuelo estarían orgullosos, sé que han sido tiempos difíciles, Candy pero no puedes dejarte vencer, ahora no tienes a tu hermana para no desmoronarte pero te tienes a ti misma no te desmorones, piensa que ellos no desearían que estuvieras así ni que lo hicieras.
-Tienes razón Jenny, no lo hare más –Dijo de pronto levantándose animosa –Muchas gracias, amiga –Le sonrió dulcemente pero… -Lo lamento –Se sonrojo levemente +
-No te preocupes, sé que eres una comelona Jajaja, vamos Candy alístate mientras preparo algo –Sonrió ante el sonrojo de la joven
-Bien
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En Lakewood, lejos de New York, dos jóvenes estaban en una hermosa habitación, mientras el joven estaba tomándose la cabeza, la joven le miraba divertida y coqueta.
-Esto no está bien –Susurro
-Ya no hay más que hacer, lo hecho, hecho esta –Dijo divertida –Además si no querías ¿para qué viniste?
-¿Qué no te sientes culpable?
-¿Porque?
-Por todo
-Por lo de mi abuelo un poco, pero vamos, Anthony he pensado que fue la voluntad de dios, ya era el destino –Dijo tristemente
-¿Te duele?
-¡Por supuesto era mi abuelo después de todo!
-Candy es tu hermana
-Si pero no soy la única culpable de que esto pasara
-Yo solo vine a ver a mi tío William
-William ni siquiera está aquí y tú lo sabes, buscabas otra cosa Anthony acéptalo
El joven se sonrojo pero le miro intensamente –Si pero solo diversión, la felicidad no la puedo buscar en alguien que no me la puede dar, en alguien que ni siquiera considera la felicidad de los demás, que es malagradecida y egoísta
-Pero así te gusto –Dijo tomándolo por los hombros –Te provoco deseo Anthony, lo se y ahora que ya conseguimos lo que deseábamos si solo me insultaras te sugiero que te vayas –Le aventó
Anthony le miro sorprendido –Veo que te da igual
-Por favor Anthony eso es lo que más te gusta, que no sea mojigata como mi hermana
El joven se puso de pie –Nunca digas nada
-¿De nuestro desliz amor? no soy tonta –Sonrió divertida –Salúdame a mi hermana
-¡¿Estas lo…?!
-Fue broma y no me insultes –Interrumpió rápidamente la pelinegra –Ya vete que quiero dormir
El la miro sorprendido ante su frivolidad, no entendía como siendo hermanas cada una era un universo diferente, ninguno de los dos se percató que había un joven oculto observándolos.
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Unos días después en New York, la joven rubia se dirigía al teatro pues había faltado bastante ya, pese a que al trabajo había regresado ya desde aquel día que Jenny platico con ella, James le había dicho que se tomara su tiempo pero pensaba que ya era bastante y podría hacer bien su trabajo interpretando a Julieta, al menos daría lo mejor de ella.
-Hola, pecosa
-Terrence
-Qué bueno que llegaste al ensayo, pero ¿Qué crees?
-¿Qué?
-Llegas un mal día, porque se canceló –Rio divertido ante la expresión de la rubia
-¿porque?
-James tuvo una llamada de urgencia –Dijo encogiéndose de hombros –Bien ahora que te veo nuevamente ¿Qué te parece si me aceptas una taza de café?
La joven abrió sorprendida los ojos –Yo…
-Vamos Candy, no muerdo –Dijo sonriente –A veces Jajaja
-Que gracioso
-¿Entonces?
-Está bien
Caminaron juntos hacia la cafetería más cercana sin percatarse de la pelirroja que los observaba, pero esta ya planeaba darle un golpe más al corazón de Candy, por lo que sonrió y se acercó al joven que había contratado para tal tarea, tenía un as bajo la manga no en balde se la había pasado vigilándola a ella y a su hermana.
-¿Qué desean ordenar?
-Yo quiero una hamburguesa por favor y una malteada de vainilla –Dijo la joven sonriente
-Vaya que eres una comelona, señorita pecas –Dijo riendo Terrence
Candy le fulmino con la mirada pero el joven no fue intimidado, pero ordeno lo mismo que ella.
-¿Cómo te has sentido Candy?
Candy se sorprendía con los cambios de humor de Terrence, podía ser burlón, hasta grosero algunas veces con sus comentarios pero también serio como ahora, en los ensayos lo había observado y se daba cuenta de que algo escondía aquel joven de zafiros azules detrás de esa mirada burlona.
-Bien dentro de lo que…
-Buenas noches, ¿Señorita White? –Se acercó un joven pelinegro con abrigo y una gorra.
-Si
-Le envían esto –Puso un sobre en la mesa
-¿Quién…? –El joven desapareció rápidamente –Que extraño –Tomo el sobre y lo abrió para encontrarse con lo peor, la peor de las pesadillas
-¿Qué ocurre? –Pregunto preocupado el joven al ver la palidez de repente de la joven rubia quien dejó caer las fotografías y la carta anónima
-No puede ser –Murmuro antes de dejar escapar un sollozo y salir corriendo del lugar
Terrence no reacciono rápido pero vio las fotografías y decidió recogerlas, al verlas se quedó impactado y molesto a la vez, aun cuando surgió una duda ¿Quién le enviaría semejante cosa a Candy solo para dañarla? Pensó en una persona pero le parecía imposible.
"Maldito, ¿Cómo se atrevió hacerle esto a una chica como Candy? Pero no dejare que la dañes más…le ayudare a que busque su felicidad lejos de ti para que no la dañes más" pensó mientras salía del lugar en búsqueda de la chica que se había convertido en su felicidad.
Hola queridos lectores
muchas gracias a todos por leer mi fic, espero que les siga gustando, lamento no responder personalmente pero muchas gracias a todos los que me han dejado reviews en el proximo cap les respondere a cada ya que ahorita ando un tanto apurada pero si les gusta haganmelo saber y si no tambien leo todos sus reviews
saludos y lindo fin de semana
