Peligrosa Seducción
Capitulo 7
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La vida a veces era extraña, cuando ella había querido darse un descanso por tanto estudiar y trabajar no podía irse y ahora que no buscaba nada más que sobrevivir a un día más estaba ahí en un hotel en Cuba, con un par de maletas, permiso de gastar lo que quisiera, y tiempo suficiente para reponerse del estudio y el trabajo. Candy se sentó en la cama, no había podido decir que no a semejante oferta, los argumentos de Albert habían sido fuertes, y ella no quería ver a Terry, no al menos en un tiempo. Se dejo caer en la cama cuando el teléfono de la habitación sonó.
-Un momento por favor tiene una llamada – Dijo la operadora
-Candice …¿Cómo estás? –se escuchó una voz masculina del otro lado
-Bien…-contestó insegura
-¿Estás cómoda en tu habitación? –preguntó la voz mientras Candice trataba de recordar de quien era esa voz algo familiar
-Si…gracias
-Le dije a mi hijo que consiguiera un hotel donde se te facilitará la mayoría de los recursos… Albert no podrá atenderte todo el tiempo porque tiene un par de negocios que atender allá pero lo que necesites podrá ayudarte- -Dijo el hombre que al fin había sido reconocido. Era el señor Richard Grandchéster
-Muchas gracias…no debió haberse molestado.
-Es lo menos que podía hacer, necesitabas un descanso y mi hijo Terrence, no hizo más que complicarte todo…siempre busca demasiados problemas, lamento Candice, que te hayas visto en vuelta en ellos
-Gracias por todo.—Contesto en un hilo de voz
-Descansa Candice, estarás bien- Dijo Richard antes de colgar.
Candice se había ido justo a tiempo. Cuando estaba en el aeropuerto ya estaban un par de cámaras de televisión esperando por ella, apenas y la grabaron a causa del fuerte operativo de seguridad que había montado en torno a su persona la familia Grandchéster, era un alivio que ni siquiera habían tenido la oportunidad de acercarse a ella, en ese momento estaba convencida de que estaba en lo correcto al huir de ese lugar.
Tomo uno de los cojines de la cama y lo abrazo en contra de su pecho, gritó lo más fuerte que pudo, de alguna forma tenía que desahogarse.
…
El desayuno con Susana estaba ya terminando, Terry se las había arreglado para convencerla de que lo acompañará y para su sorpresa Susana estuvo bastante agradable toda la mañana. Pidió la cuenta mientras esperaban sentados cuando escuchó algo que le llamó la atención, en el periódico de esa mañana estaba la foto de Albert y Candy, así que tomó el periódico.
-" …Se le vio a el primogénito de la familia Grandchéster en el aeropuerto internacional, acompañado nada menos que con aquella misteriosa mujer rubia, con la que su hermano " Terrence Grandchéster" bailaba la noche en que se festejaba el 50 aniversario de las empresas Multinacionales Grandchéster, noche en que se desato el escándalo. Nadie sabe el destino de su viaje, ni los motivos de este, y se sospecha de una muy intima relación entre el magnate heredero con la misteriosa mujer...
Como todos sabemos esta mujer fue la acompañante oficial de Albert Grandchéster, pero al final de la noche quien se llevó el beso fue su hermano Terrence dejando a todos confundidos…
Ahora nos preguntamos si Albert Grandchéster, está dispuesto a perdonar a esta mujer o cual es la verdadera historia que envuelve a esta misteriosa y hermosa mujer"
Terry dejo el periódico de nuevo.
Candy se había ido, miro de nuevo la foto y vio su rostro lleno de tristeza, si Albert estaba con ella entonces su padre sabía también donde estaba… pero…¿Por qué tenía la necesidad saber? Si lo averiguaba, estaba seguro que alguno de esos días iría a buscarla, porque había días, en los que lo primero que venía a su mente era la imagen de Candy...
Se negaba a acostumbrarse a la idea de que no la vería, y a veces las imágenes del beso o de los últimos días lo asediaban casi todo el día, y creaba nuevos recuerdos en donde él estaba besando esa blanca piel pinteada de pequeñas manchitas, donde ella susurraba en tono dulce su nombre, en donde nadie los interrumpía… imágenes donde él le hacía el amor a la rubia pecosa devotamente, hundiéndose en un dulce sopor...
Estaba tan confundido… ¿Por qué tener esos recuerdos falsos?... ¿Acaso, eso es lo que él realmente deseaba?...
-¿Terry? –Escuchó decir de una voz que lo llamaba
-¿sí? –Contesto el viendo a Susana que lo miraba consternada
-Me asustaste!… Te quedaste parado sin decir nada por un buen tiempo…¿Te sucede algo?
-Nada…No es nada- Contesto sin pensar Terry, lo último que necesitaba era que Susana se diera cuenta que estaba pensando en Candy
-¿Podemos irnos?...tengo que ir a hacer algunos pendientes…¿Me acompañas? –Preguntó la mujer a lo que Terry solo le tomo de la mano y salieron del lugar
-Vamos entonces.
…
La playa era relajante, sin duda estar descansado en ese lugar hacía que los problemas parecieran muy lejos de la realidad. Sentada en una silla en la playa Candy estaba con los ojos cerrados, escuchando las olas del mar romperse además del sonido de una que otra ave del lugar..
La brisa marina era totalmente relajante y lejos de estar pensando en lo próximo que haría, estaba pensando en el idiota que la había besado…¿Qué estaba haciendo ahora Terry? Se pregunta ella cuando sintió una mano en su hombro... asustada abrió los ojos y vio a Albert de pie con una camisa de gasa blanca y unos pantalones del mismo material y color.
-No deberías solamente alimentarte de la luz solar…debemos comer también –Dijo al tiempo que se sentaba en la orilla de la silla
-No tengo hambre- Contesto Candy sentándose cubriéndose con una toalla
-No te cubras –Quitó la toalla de las manos de la chica dejando al descubierto su pecho que era adornado por un top de traje de baño color rojo –Eres hermosa como para cubrirte
-Mentiroso- Dijo Candy sonrojada
-Yo nunca miento –Contesto Albert que tomo a Candy del hombro por un momento, sintiendo esa suavidad que tanto le gustaba –Ve a cambiarte pequeña, vamos a comer algo –Se puso de pie y le ofreció su mano a la chica
-Gracias –Candy acepto la mano de Albert pero no previó que él le tomara suavemente del cuello, acercándola a él lo más posible y la besará rápidamente pero con delicadeza, como si tratara de transmitir algo que con palabras no podía.
-No debes dejar que un imbécil juegue contigo…sin importar quién es…- Albert permanecía tan cerca de ella que ambos podían sentir el aliento del otro
-Es difícil –Contesto Candy en un susurró sintiéndose nerviosa por la cercanía tan repentina.
-Te recuperarás… te lo prometo –Fue entonces cuando se alejo de ella como si nada hubiera pasado –Vamos
-Si…gracias –Dijo Candy aún nerviosa, por lo ocurrido... ¿Qué había querido decir Albert con eso? ¿Acaso le interesaba?...
….
Bien, si quería que todo saliera bien tenía que planearlo bien, unas flores eran esenciales pero eso ya estaba resuelto, faltaba el lugar, la cena, quizás un restaurante era lo mejor pero entonces tendría que encontrar otro lugar donde poder ir. Entonces paso por la avenida donde se encontraban las mejores tiendas, los mejores restaurantes y ahí estaba uno de los dos hoteles de lujo, ese era el lugar perfecto, se gastaría una pequeña fortuna pero valía la pena, Annie merecía eso y más, su primera vez juntos tendría que ser especial, por una parte se alegraba de no haber terminado aquel día, haría de esa noche algo especial.
Su celular sonó, el suponía que era Annie, pero al ver el número la sonrisa desapareció. Contestó mientras estacionaba el auto para entrar al hotel.
-Terry …no te vi hoy en la universidad…
-Se fue
-¿Quién? –Preguntó mientras entraba al lujoso hotel y veía la recepción –Demonios no creo que me salga al precio que yo pensaba
-¿Me estas escuchando?
-Si…si dime ¿Quién se fue? –Preguntó Archie mientras se sentaba en uno de los sillones buscando su tarjeta de crédito
-Candy …lo vi en un periódico…
- ¿Qué ya se hizo famosa?—Pregunto Archie irónico
-No imbécil…estaba en el periódico por que iba con mi hermano –La voz de Terry comenzaba a escucharse exasperada
-Ah!…con razón.. Y dime Terry ¿Qué es lo que piensas hacer? Es decir… Tú sigues con el plan de regresar con Susana no entiendo entonces ¿para qué quieres a Candy?
-No es lo que piensas Archie—Casi grita por teléfono Terry - Solo es que no quiero que se vaya con el estúpido de Albert!
-¿Celos? –Preguntó Archie acercándose a la recepción
- ¡No estoy celoso idiota, solo quiero lo mejor para mi pecosa!
- Espera Terry creo que ya no te entiendo, ¿tu pecosa?... desde cuando Candy es tu pecosa
-Este...
- Y que decir—continuo Archie con su alegato -¿Y tú piensas que eres lo mejor?...Si tú fuiste quien la daño Terry... -Terry guardo silencio- Creo que en este caso, lo mejor sería tu hermano –Termino por decir Archie, estando por fin con la señorita del hotel –Espera un momento Terry, - le dijo a su amigo antes de atender a la señorita - Señorita quisiera reservar un cuarto para mañana ..¿Se puede pagar con tarjeta de crédito? ¿Si? Perfecto…
-¿En donde estas pervertido?
-No hagas caso Terry…¿Me decías qué? …
-Tengo que saber dónde está.. –Contesto irritado Terry-
-¿Y qué harás cuando lo sepas?
-Es..este, te dejo, tengo que hablar con mi padre, el debe de saber
-Bien como quieras… solo no hagas una tontería, llama antes de hacer cualquier cosa.
-De acuerdo…- después colgó
-Va a terminar conmigo... de verdad, Terry va a terminar conmigo un día de estos…- Decía Archie de camino a su auto, todo estaba listo.
…..
Nunca en su vida había comido en un lugar tan hermoso, en ese lugar había armonía total, los grandes ventanales con vista al mar, la brisa de mar llegando acariciando cada parte de su cuerpo, incluso el mobiliario hacía que uno se sintiera lo más cómodo posible. Claro que todo esto tenía un alto costo que por primera vez Candy no se tenía que preocupar de eso. Era una sensación completamente diferente, sin duda ser rica era algo que debería de ser agradable.
-¿Te gusta el lugar? –Preguntó Albert al mirar a Candy tan absorta en sus pensamientos, mientras el viento mecía un poco a placer los risos de su cabello...
-Es hermoso…gracias…nunca pensé…que…
-No es nada –Respondió Albert viendo el plato casi vació de Candy -¿Terminaste?
-Si…no creo poder comer más- Y por primera vez entando ahí, sonrió sinceramente-
-Bien –Albert se puso de pie y tomo de la mano a Candy que se ponía de pie al mismo tiempo que el –Vamos
-¿A dónde?
-Te mostraré un lugar que te aseguro te gustará –Albert la llevo por escaleras y algunos pasillos dentro del mismo lugar hasta llegar a una hermosa terraza, apartada de todo y de todos, como si fuera un lugar único y exclusivo para ambos.
-Es hermoso… esto es…es…realmente hermoso Albert!-Decía totalmente emocionada Candy al mirar el atardecer en el mar tranquilo
-Es para ti –Susurró Albert en el oído de la chica por detrás, colocando su mano derecha en la fina cintura de Candy.
-Albert…-Dijo Candy volteándose para encontrar los bellos ojos azul cielo que la miraban fijamente – No creo que deba… comenzar con algo…yo…
-Shhh –Contesto Albert silenciándola con un dedo en sus labios – Candice... Solo déjate llevar…prometo no hacerte daño –Dijo en tono dulce Albert mientras se acercaba más a ella tomándola de la cintura
- Pero… -replicaba Candy, tenía sus manos en el pecho de Albert negándose a aceptar una cercanía más íntima
-Yo nunca te haré daño –Dijo finalmente Albert logrando esquivar la barrera de Candy aprisionando sus labios con los suyos, saboreando lentamente de sus labios, mientras con su mano iba acariciando una de las mejillas de la rubia, sintiendo como ella cedía en la barrera que ella se había impuesto –Déjame cuidarte.
No pudo resistirse, se sentía tan vulnerable, con unas ganas enormes de ser protegida, de que alguien le demostrará que valía la pena, y si ese alguien era Albert, no se lo negaría, tenía que darse una oportunidad tarde o temprano tendría que olvidar a Terry… tenía que hacerlo…
Dejo que Albert la rodeara con sus fuertes brazos, emanaba un calor tan agradable… aunque…lo primero que se le venía a la mente era Terry y su calidez y las sensaciones que solo aquel rebelde, brindaba a su cuerpo…
…..
El despacho de su padre estaba lleno de libros y papeles regados por todos lados, así era siempre. Y su padre detrás del escritorio, escribiendo, leyendo o hablando por teléfono. Esta vez estaba leyendo y cuando lo vio llegar le hizo una seña para que se sentara frente a él... Como odiaba que su padre hiciera eso, solo lo hacía sentir como uno más de sus empleados.
Suspiro y vio a los ojos a su padre, estaba enfadado con él, lo sabía, desde aquella noche no lo había reprendido pero tampoco le había dicho nada, con esta plática se arriesgaba a recibir el sermón que no le había dado esa misma noche pero tenía que saber donde estaba Candy.
-Tengo que hablar contigo padre –Comenzó hablar Terry
-¿De qué asunto? –preguntó su padre fingiendo ignorancia
-Sabes muy bien de qué padre… Quiero saber a ¿dónde viajo Candy? –Pregunto Terry, yendo al grano
-¿Para qué quieres saber hijo? No veo necesario el que lo sepas... Por lo ocurrido, es mejor para Candice permanecer lejos de los medios hasta que esto se calme y que tu vayas a buscarla solo complicará más las cosas
-No tenía derecho a irse con ella…-Arremetió Terry conteniendo su ira
-¿Te refieres a tu hermano? … Si es así, debo mencionar que Albert, solo ha querido ayudar a Candice y bajo estas circunstancias, creo que él es el más adecuado ya que está más centrado en cuidar de ella.
-¡Mentira! ¡Esto es un problema entre Candice y yo!...Albert, no debió entrometerse…
-Terrence—La voz autoritaria de Richard envolvió todo el ambiente- Deja de comportarte como un niño mimado, esto no era un problema solo entre Candice y tu…involucraste a Susana, porque ella es tu novia y a tu hermano que era la pareja oficial de Candice esa noche. A pesar de tu molestia infundada , Albert no ha cometido ninguna falta que la comprometa y mucho menos está jugando partida doble como tú lo estás haciendo ahora... Albert es soltero, y si quiere cortejar a Candice, está en todo su derecho, así que no me vengas con escenitas de celos, porque no te las solapare...
-¿Qué quieres decir? ¿Albert está interesado en Candy? – Terry estaba llegando a sus límites...podía sentir hervir su sangre
-No podemos descartar la idea…ha mostrado mucho interés en ayudarla… no veo nada de malo en que tenga intenciones de llegar a algo serio con Candice
-¡Candice es mía! ¡Albert no puede llegar solo a arrebatarme lo que es mío! – Gritó Terry poniéndose de pie, estaba enojado agitado y su padre también estaba llegando al límite de su paciencia con su hijo.
-Eso… Terrence, debiste haberlo pensado antes de comenzar una relación con Susana, si has perdido tu oportunidad, ha sido porque así tu lo quisiste, ahora no vengas con berrinches sobre este asunto – Dijo su padre poniéndose de pie dando por entendido que la conversación había terminado. Terry se puso de pie, las últimas palabras retumbaban en sus oídos, había perdido su oportunidad.
…..
La noche era agradable, se escuchaba solo las olas romperse contra el rompeolas más cercano, era el ambiente perfecto para poder descansar pero simplemente ella no podía.
La voz de Terry se repetía varias veces en su mente, diciéndole que no quería verla de nuevo, que no la necesitaba. Su fría mirada y la manera en que en ese momento, la había tratado, le era tan doloroso recordarlo. Sentía como lágrimas amargas salían sin detenerse, -" Yo lo amo… Terry... yo te amo… ¿Por qué me hiciste esto?...¿por qué?..."- Se preguntaba ella en su llanto, cuando la imagen de Albert abrazándola en aquella terraza frente al mar le vino a la cabeza, ¿podría ella darse una segunda oportunidad? ¿ Podría dejar a Albert intentar sanar su roto corazón?.
Se puso de pie y camino hasta la habitación de Albert, que estaba cercana a la de ella... por un momento dudo de estar ahí enfrente de su habitación, pero debido a la terrible carga de sentimientos que tenia, sin pensar giro el picaporte encontrando la puerta sin pestillo...
Alzo la mirada y lo encontró sentado en su cama, estaba leyendo al parecer algo de importancia.
Estaba s con el pecho desnudo y un pantalón de algodón- Albert la miro de reojo y le hizo un ademán con la mano para que se sentará a su lado.
Candy suspiro, corrió en su dirección acostándose junto a él, recargo su cabeza en el regazo de Albert, el cual seguía leyendo pasando su mano por el suave cabello rubio de la chica haciendo que el sueño se negaba a llegar fuera llegando poco a poco hasta que Candy se quedo dormida ahí en el regazo de Albert, el cual al notarla dormida la acomodó en la almohada, apagó la lámpara y se acostó junto a ella, admirando embelesado el rostro de la chica dormida, se veía como un ángel.
No sabía las razones, aún no estaba seguro, solo sabía que Candy despertaba ese sentimiento de protección, quería que ella sanará por completo…
De eso se encargaría...
...
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Continuara...
Sakurai Alighieri...
