Capítulo 7

Ese lunes pasa casi desapercibido por Storybrooke, a no ser por las temperaturas todavía más bajas registradas en la ciudad. Por la noche, todos los relacionados con la misión de encontrar al mago se reúnen en Granny's. David aún está incómodo con su nueva asistente. Mira serio a su esposa, la alcaldesa en funciones, aún con rabia por haber nombrado a Maléfica ayudante del sheriff.

«¡Tenemos novedades!» Blue y Archie son los últimos en llegar y entran apurados

«¿Alguna pista de dónde podemos encontrar a Merlín?» pregunta Henry lo que todos quieren saber

«¡Sí!» el hada y el grillo parlante se miran y ella continua «Es decir, por lo menos hemos descubierto a alguien que lo conoce y seguramente sabe dónde está él, incluso puede invocarlo»

«¿Y quién es esa persona?» Snow se levanta nerviosa

«Morgana» sonríe Blue

«¿Morgana?» los demás se preguntan y se miran intrigados

«¿La conocemos?» Belle no recuerda a nadie con ese nombre

«La Dama del Lago» revela Archie

«La Señora de Avalon» completa el hada

«¿Avalon?» A Henry le suena ese nombre, solo que no recuerda de dónde lo conoce

«Pero…¿ella no es…una bruja?» David está intentando situarse

«Morgana Le Fay es una hechicera, Charming. Y su sabiduría, según la reina de las hadas, es comparable a la del poderoso Merlín. Así que, si alguien puede ayudarnos a encontrarlo, ese alguien es Morgana» afirma Blue

«¿Y sabéis dónde está ella?» Ruby no se alegra mucho con la repentina idea de aquellos dos

«En la isla de Avalon, muy probablemente» responde Archie

«¿Que queda exactamente…?» Henry intenta extraer más informaciones

«Tenemos que hablar sobre esto y creo que necesitaremos a Regina»

«¿Por qué Blue?» Snow indaga

«Porque Avalon no es cualquier lugar. Jamás conseguiremos ir hasta allí a través de ningún portal o cualquier otra magia»

«¿Avalon entonces no es un reino como el Bosque Encantado, OZ o Arendelle?» August, que había escuchado todo en silencio, finalmente se manifestó

«No, mi querido Pinocho. Avalon es una isla protegida por magia, donde las personas son enseñadas y entrenadas para que desarrollen sus dones. Y solo los iniciados o los destinados a las artes mágicas pueden encontrar el camino hacia ella» explica Blue

«¿Cómo habéis descubierto eso?» David camina nervioso por el restaurante

«He estado hundida en los registros más antiguos que poseo, son cosas de cuando aún estaba aprendiendo magia en el reino de las hadas» responde serena «Cuando estábamos preparadas para recibir el permiso para practicar magia con el polvo encantado, nuestra reina nos contó la historia de Morgana Le Fay, la Dama del Lago, guardiana de Avalon y la hechicera más respetada por todos aquellos que tienen alguna relación con la magia» los ojos de la madre superiora adquieren un nuevo brillo al referirse a aquella mujer.

«¿Blue, pero ella está, ya sabes, del lado de los buenos?» pregunta Henry incómodo

«Henry, Morgana está mucho más allá de nuestras definiciones de lo correcto o incorrecto, del bien y del mal, villanos y héroes. Pero te aseguro que la Señora de Avalon jamás enseñaría o aprobaría el uso de la magia para perjudicar a nadie. Si no fuera así, no sería quién es» aclara el hada

«No sé si puedo confiar en ella, Blue» confiesa Charming

«Ni la conoces, David» replica Archie

«¿Y tú, Archie, la conoces? Las instrucciones del aprendiz fueron claras, "encontrad a Merlín", en ningún momento se mencionó a Morgana o a ninguna otra hechicera» mira con cierto rencor a Snow

«Entiendo tus cuestionamientos, Charming, pero si queremos encontrar a Merlín, necesitaremos a Morgana. Nadie llega al mago sin la aprobación de ella» dice Blue firmemente

«Esto es todo muy misterioso, ¿podríais hablar más claramente?» Ruby pierde la paciencia, la loba cree que la misión ya es lo bastante complicada para que Blue y Archie empiecen a hablar a medias.

«Escuchad todos» pide Archie, mostrando un pequeño libro de portada roja sin ninguna inscripción aparente «Avalon no es solo un lugar mágico, donde magos, druidas, hechiceras y los practicantes de la magia estudian desde el comienzo de los tiempos. Avalon es la cuna de toda la magia» revela en tono solemne

«¿Dónde habéis encontrado ese libro?» quiere saber Snow

«En la biblioteca» responde el Dr. Hopper

«Yo…» Belle mira a todos, aprensiva «Nunca he visto ese libro antes en la biblioteca»

«Después de haber encontrado mis registros sobre la historia de Morgana y habérselo contado al Dr. Hopper, fuimos a la biblioteca en busca de más información. En aquella misma sección de magia, donde ya habíamos buscado antes, divisé este pequeño libro de portada roja y decidí cogerlo. Tampoco recuerdo haberlo visto antes y me sorprendí al abrirlo» relata el hada

«¿Qué dice el libro, Blue?» Henry está inquieto, queriendo poner sus manos en aquel objeto que parece tan raro

«Son versos» dice Archie

«¿Versos?» August mira incrédulo al psicólogo

«¿Y cómo nos podrían ayudar unos versos?» quiere saber Charming

«Dudo que solo sean poemas sobre Avalon, príncipe. Creo que son instrucciones para llegar a la isla» especula el hada

Un silencio denso y lleno de dudas crece sobre ellos. Snow mira al nieto que está cabizbajo y triste. Ruby y Belle mantiene sus pensamientos para sí. August y Charming están nerviosos y definitivamente no creen en Blue ni en Archie. La princesa, sin embargo, recuerda a su hija mayor y las tantas veces que ya la había perdido. Se niega a desistir de Emma otra vez y, si para tenerla de vuelta, es necesario explorar una isla mágica, lo hará. Snow White decide que hablará con Regina sobre Morgana Le Fay y Avalon, aunque aquello le traiga preocupaciones. Si la reina necesita marchar a otro mundo, ¿quién podrá ayudar a Emma contra la oscuridad? Antes de que la profesora pudiera exteriorizar su plan, llega Maléfica.

«¡Tenemos problemas!» anuncia y abre paso para que su hija entre en Granny's

«¿Ha pasado algo en la comisaría?» Charming la encara desconfiado

«No, sheriff. Aunque tenemos una novedad. El pirata, los enanos y los hombres alegres han parado con sus agresiones verbales mutuas porque parece que se han unido con un propósito común: planear cosas contra la reina y…la nueva Dark One» la rubia deja que sus palabras surtan efecto y consigue que todos se queden quietos y le presten atención, sin querer atacarla «Pero nuestro problema más urgente es otro. Hay movimientos extraños en la frontera de Storybrooke. Sé que conozco esa energía de algún sitio, solo que ahora no recuerdo de dónde o lo que es»

«Maléfica, ¿puedes decirnos si eso que sientes ya está en la ciudad o las fronteras aún están protegidas?»

«Infelizmente me temo que ya han sido atravesadas, alcaldesa Snow»

«Pero…¿y la magia que nos protege?» cuestiona Henry

«Tu madre Regina es muy poderosa, Henry. Pero la magia de la oscuridad es aún más fuerte y comandaba las acciones de la reina cuando ella conjuró el hechizo protector de Storybrooke» explica

«¿Eso quiere decir que la magia de la oscuridad puede interferir y acabar con el escudo de Storybrooke?» el muchacho está asustado

«No puedo afirmarlo, pero también lo veo de esa forma» la bruja concuerda

«¿Y qué podemos hacer?» Archie intenta traer a todos hacia el mismo lado

«Emma podría rehacer el hechizo protector» sugiere Mal

«Pero para eso, tendría que aceptar en su interior la magia oscura» alerta Blue

«¡No!» Snow se exalta y asusta a Neal, que llora

«Tiene que haber otra manera» intercede Charming

«¿Qué sugerís?» la ayudante del sheriff cruza los brazos y los observa

«Vamos hasta allí para ver de lo que se trata» propone Ruby «No podemos quedarnos especulando aquí, ni intentando pensar en algo cuando ni siquiera sabemos cuál es exactamente el problema»

«¡Vamos!» Henry se levanta animado

«Creo que no, compañero» Charming mira a la loba y después al nieto «Creo que Ruby no se refería a que fuéramos todos hasta la frontera. Puede ser muy peligroso. Yo iré porque soy el sheriff» mira a los demás, deteniéndose más tiempo en Maléfica «Ruby tiene sus sentidos de loba y puede ayudar. Maléfica es la ayudante del sheriff por deseo de tu abuela» su tono es de crítica «Y está en su turno, además de ser la única que consigue sentir la magia oscura de entre nosotros. Necesito que cuides de Snow y de Neal mientras» pone la mano en el hombro del muchacho

«¡Joder!» rezonga el adolescente

«¿Vamos?» la mujer dragón espera cerca de la puerta

«¿Puedo ir también?» Lily se manifiesta

«No creo que…» David comienza a decir

«Creo que Lily puede ayudarnos» Ruby se acerca a ella sonriendo «Una muchacha poderosa siempre puede marcar la diferencia»

Maléfica repara en la ligera sonrisa de la hija en presencia de la joven morena y le gusta mucho lo que ve.

«Snow, sugiero que nosotros nos concentremos en buscar más información sobre Morgana y Avalon» dice Archie «Tú eres bueno con las búsquedas en Internet, Henry, puedes centrarte en ese frente mientras intentamos algo en la biblioteca» el grillo intenta animarlo

«¿Qué queréis con Morgana Le Fay?» Maléfica mira a todos desconfiada

«Nosotros…quizás…» el psicólogo se da cuenta de que ha hablado demás.

Todos se miran en silencio y sienten la ansiedad de la hechicera crecer.

«¿Alguien puede explicármelo?» replica la rubia

«Necesitamos encontrarla, Maléfica. Necesitamos que ella nos ayude a encontrar a Merlín porque, por lo que parece, él es el único que puede salvar a Emma de convertirse en la Dark One» ante las miradas incrédulas de todos, Snow revela, aunque de manera sucinta, la misión.

La mujer dragón mira a la princesa pausadamente

«Fue lo que pensé» dice, misteriosa «Pero ahora necesitamos ir a cuidar de nuestro problema más inmediato. ¿Vamos, sheriff Charming?» provoca al príncipe

Los dos dejan Granny's acompañados de Ruby y Lily

«Archie, ¿puedo ver el libro?» Henry no contiene más su curiosidad y el psicólogo le da el pequeño objeto.

«Blue, ¿de verdad crees que es esto lo que tenemos que hacer?» Belle está aprensiva

«Morgana Le Fay es nuestro camino para encontrar a Merlín, Belle. Estoy segura de eso. Pero para llegar a ella, necesitamos a Regina» confiesa

«Avalon, el sol te esconde entras las brumas

Tus pomares suaves en velo

Las estrellas apuntan el camino

A la morada de Merlín allá en el cielo»

Henry recita y aquellas palabras parecen ganar vida ante el contacto con el aire y todos sienten una fuerza desconocida rodearlos.

«Creo que no deberías pronunciar esos versos, Henry» advierte August

«¿También lo sentisteis?» el muchacho mira el libro y a todos lo que estaban ahí

«Sí, Henry» Snow confirma, algo sorprendida, y también un poco asustada, pero confiada en que iban por el camino correcto.


En la casa de árbol, Emma está sentada y frustrada delante de la chimenea apagada. Regina plácidamente la ignora, acomodada en el sillón de una plaza, leyendo uno de sus diarios de hechizos mientras escucha los bufidos de la rubia a cada nuevo intento de encender el fuego sin éxito. Claro que si la tarea fuera sencilla, la sheriff ya la habría ejecutado, pero antes necesita romper el hechizo que la reina había lanzado para después poder encender la chimenea.

«¡Me rindo!» dice entre dientes

La morena ni siquiera alza los ojos de sus anotaciones, aunque estaba algo decepcionada con la salvadora. Esperaba que aquel fuego ya estuviera encendido. A fin de cuentas, aquel frío debido a las bajas temperaturas de Storybrooke ya la estaba incomodando.

«Regina, he dicho que me rindo» se gira hacia la alcaldesa «Ya puedes soltar tu risa desdeñosa y superior, decirme que soy un desperdicio de talento por haber nacido con magia y todas las ironías que desees» está enfurruñada y aún más irritada con aquella postura de la otra que ni siquiera muestra una molestia ante su fracaso.

«Solo te digo que me estoy quedando congelada en el sitio, Emma. Realmente apreciaría una temperatura más agradable para continuar con mi lectura» sigue ignorando las miradas de la sheriff

«¡Si tanto quiere la comodidad del fuego, hágalo usted misma, Majestad!» se levanta y sale pisando fuerte hacia la cocina

«Emma Swan, vuelva aquí inmediatamente» deja su libro de lado y decide usar su tono regio, ya que la otra la había llamado Majestad «No le he dado permiso para salir del sitio. ¡No hasta que ese fuego no esté encendido!»

«Hágalo usted misma, señora alcaldesa» contesta provocándola

«¡Señorita Swan!»

Aquella manera única que tiene Regina de pronunciar su nombre desestabiliza a Emma por completo. La rubia se estremece al pensar en aquella voz ronca y en aquella boca llamándola bien cerca al oído. Aprieta los ojos en medido de las imágenes que se forman en su mente.

«¡No me haga ir a buscarla, Swan! ¡Lo que yo pasé con Rumpelstiltskin no será nada comparado a lo que le haré a usted!»

Aquellas palabras parecen asumir el control sobre Emma, que suelta su vaso de agua en cualquier sitio y camina lentamente hacia Regina, sus ojos verdes clavados en aquellos orbes color de avellana no pierden la fuerza ni por un instante. Al quedar al límite de su espacio personal, la sheriff se dobla en una torpe reverencia y la reina necesita todo su autocontrol para no sonreír y mantener su máscara de ironía.

«¿Cuántas veces tendré que repetir que la magia no es un juego, Swan?» anda alrededor de la rubia con sus altos tacones haciendo ruido contra la madera, cosa que hipnotiza a Emma «¿Cuántas veces tendré que explicar que lo que hacemos es real y verdaderamente peligroso? ¿Hasta cuándo va a aferrarse a sus ideas infantiles de lo que es la magia? ¿Qué tiene miedo de descubrir, Swan?» se detiene frente a ella «Lo que somos capaces de hacer es algo místico y profundo, señorita Swan, no es nada comparable a los libros que ha leído por ahí o las bromas de Halloween» ignora el espacio personal de la sheriff y se felicita al ver la expresión en el rostro de ella: miedo, admiración, deseo.

«Regina…»

«Lo voy a decir solo una vez, Swan: quiero esta chimenea encendida y usted será la que la haga arder. ¿Entendido?» se acerca peligrosamente y Emma necesita concentrarse en mantenerse sobre sus piernas.

«Yo…»

«No quiero que piense, Swan. Quiero que haga» continua pinchándola, y vuelve a caminar a su alrededor, esta vez más cerca, osando acercar sus labios de carmín rojo a los oídos de la salvadora, haciendo que todo el vello de su cuerpo se erice «Magia es sentir, Swan. Ya le enseñé eso. No piense en el fuego, siéntalo. Quémelo dentro de usted» la rubia cierra los ojos y no consigue mantener el ritmo normal de su respiración «No se concentre en encender la chimenea» se detiene tras ella «Sea la chimenea» ordena

Las palabras de Regina resuenan en Emma y parece apretar un gatillo invisible en su interior. Ser el fuego…la sheriff sabe muy bien lo que le inflama su interior en aquel momento y deja que su deseo por la alcaldesa salga a la superficie, guiando sus instintos y su magia.

«Ser la chimenea…» Emma susurra en trance y la morena permanece parada, casi pegada a su espalda

Regina se permite una medio sonrisa cuando siente la temperatura corporal de la rubia subir, sabe lo que está a punto de suceder, pero está tan absorta en observar cada detalle de la sheriff que no consigue moverse.

«Fuego…» la salvadora parece estar más allá de aquella sala, de aquel bosque o incluso de Storybrooke.

La reina solo se queda asistiendo cuando el calor se manifiesta alrededor de la rubia, envolviéndola en un aura brillante. Regina sabe lo que significa aquello, Emma finalmente está dejando que sus poderes fluyan, permitiendo que su magia aparezca y ocupe el lugar en su interior. La visión la deja completamente embriagada. Casi alza sus manos para tocarla. Casi…

La salvadora se pierde en medio de tantos recuerdos de la reina. La mujer imponente, fría, poderosa, solitaria. O la imagen que Regina construyó de sí misma para los otros y en la que ella también acabó creyendo. Emma, sin embargo, ve a través de aquellos ojos, más allá de los tantos muros cuidadosamente alzados dentro de la morena, y ve a aquella joven apasionada por la vida y por la libertad pidiendo ayuda para salir de la oscuridad, queriendo desesperadamente probar el amor, distribuir sus sonrisas plenas, pero tan asustada y herida por los caminos que la obligaron a seguir. Y la hija de Charming y Snow White ansia llegar hasta ella y abrazarla, envolver todas las capas que Regina posee. Porque Emma sabe que todo en ella desea a la reina y a todas las mujeres que esta fue y es.

Sin soportar aquello más tiempo, la sheriff se gira y abre sus brazos. Observa con placer el asombro de Regina al mirarla. Sabe que las llamas que siempre vio ardiendo en aquella infinita mirada de la reina ahora también están en sus ojos y sonríe. El choque de sus cuerpos cuando Emma la atrae hacia ella en un abrazo es audible. En ese mismo momento, la chimenea se enciende. La rubia ni necesita mirar para saber lo que ha ocurrido, solo se concentra en aquel intenso contacto, en tener a Regina dentro de sus brazos, pudiendo pasar sus manos por su espalda y escuchar la entrecortada respiración de ella en la curva de su cuello. La salvadora se siente quemar por entero y tiene una vislumbre de la intensidad de Regina. A pesar de que la morena intenta esconderlo muy bien, Emma sabe que la reina se quema, se inflama y danza entre las llamas.

«Lo conseguiste, Emma…» susurra débilmente, casi perdiendo el control sobre las reacciones de su cuerpo ante aquel contacto con la salvadora.

«Lo sé…» la rubia sonríe y rodea la cintura de la morena con sus brazos, atrayéndola aún más hacia ella «Tengo la mejor profesora de magia que podría querer» aspira aquel aroma a manzana de Regina

«Emma…» la voz de la reina es casi una súplica, pues su razón está a punto de quebrarse con aquel aroma a canela penetrándole los sentidos

«Shhh…solo quédate aquí conmigo» pide mientras deposita un beso cerca de la oreja de la alcaldesa, que deja escapar un pequeño gemido «¿Aún con frío, majestad?» la provoca

«No…no, Swan»

«¡Qué bueno…!» aprieta más a la reina que tampoco tiene ganas ninguna de romper aquel contacto, pero sabe que es necesario.

«Emma…ya es tarde, necesito descansar…» pide con voz infantil, hasta ese momento no escuchada por la rubia, que se siente calentar aún más.

La salvadora se aparta un poco y busca los ojos de la alcaldesa, dejando que una sonrisa aparezca en su rostro al admirarla.

«Ven, voy a ponerte en la cama, señora alcaldesa» dice con cariño y una mirada apasionada que desestructura cualquier oportunidad de Regina para soltarse de aquello.

Las dos suben las escaleras dadas de la mano y la morena tiene la certeza de que su rostro está sonrojado. ¿Por qué se está permitiendo tanto con Emma? ¿Y por qué le gusta tanto aquella nueva intimidad entre las dos? Pero: ¿por qué desea tanto aquello? Su pulso acelerado puede ser un indicativo de la respuesta, aunque Regina intente ignorarlo.

Dentro del cuarto de la reina, se miran indecisas sobe qué hacer.

«No…» la alcaldesa se recoloca su pelo, mirando hacia el suelo, avergonzada, y entonces mira a Emma de nuevo «No tienes que irte…si no quieres»

La rubia frunce el ceño, como pidiendo una confirmación de eso.

«¿Puedo…puedo dormir…aquí?» Regina encuentra un encanto la inseguridad de Emma al reaccionar ante ella

«Uhum…»

«¡Voy a ponerme el pijama!» las maneras precipitadas y torpes de la rubia hacen que la morena piense en Tinker. Las dos se parecen un poco en eso, al demostrar ansiedad y felicidad ante algo tan simple.

Regina piensa en Emma, espontanea y decidida, echada para delante y cerrada, tan contradictoria y a la vez tan ella misma que la hace sonreír. Al igual que la morena, la rubia tiene muchas puertas y laberintos dentro de ella. Aunque no tantos ni tan oscuros como los de la alcaldesa. Cuando siente que la rubia está regresando, solo mueve sus dedos y se cambia la ropa elegante que insiste en llevar incluso en la casa del árbol por un pijama de satén, de perneras y mangas largas. Regina siente su corazón enternecerse cuando se depara con Emma dentro de un conjunto largo de algún equipo de futbol americano que la morena no reconoce, el cabello recogido en una cola de caballo y calcetines de patitos en los pies.

«¿Qué ocurre?» Emma se mira para comprobar si hay algo mal con su ropa de dormir

«¡Nada!» Regina no evita la sonrisa al pensar en Henry y en cómo el muchacho se parece a Emma

«¿Nada?» ve a la otra meterse en la cama y decide echarse también «¿Cómo que nada?»

«Solo estaba pensando en cuánto tu hijo se parece a ti, Swan»

«Nuestro hijo» corrige cariñosa «¿Se parece?»

«¡Sí! También adora esos pijamas largos y afelpados para dormir»

«Son cómodos y calentitos. No sé cómo tú consigues dormir con eso» replica «¿Tienes que estar impecable incluso cuando te vas a dormir?»

«Yo lo encuentro cómodo» la morena se encoge de hombros y estira el edredón «Buenas noches, Emma» le da la espalda a la rubia

«Buenas noches, Regina» antes de apoyarse en su almohada, deposita un beso cerca de la boca de la morena, que se estremece. Emma quiere mucho aquel beso, pero sabrá esperar el momento en que la reina lo quiera tanto como ella. De momento, se acurruca en la cama y cierra los ojos, permitiéndose soñar.


En la frontera de Storybrooke, Charming no consigue ver mucho por culpa de la oscuridad. Al darse cuenta de la incomodidad de su inusitado compañero, Maléfica hace surgir una bola de fuego y la suelta en el aire, iluminando el espacio. Lily admira la habilidad de su madre y Ruby sonríe al ver a la otra tan maravillada.

«Gracias» David decide intentar adaptarse a aquella realidad, trabajar al lado de la hechicera. Y sabe que necesitará también conversar con Snow, pero eso será más tarde.

La loba, que desde que había llegado, ya sabía hacia dónde se habían dirigido los invasores, encuentra una pequeña mancha en el suelo.

«Hey…» camina hasta allí «Ved esto» señala y está a punto de acercarse a la sustancia para olerla

«¡Señorita Lucas, no lo toque!» le advierte Maléfica

«¿Mamá?» Lily se acerca a ellas «¿Sabes qué es eso?» la morena la mira asustada y con cara de asco. Por estar sus sentidos en pleno desarrollo, puede percibir el olor nada agradable de aquella cosa, algo pegajosa, que está en el suelo.

«Desgraciadamente sí» mira a Charming preocupada «Parece que tenemos trolls en Storybrooke»

«¿Qué?» David se asusta al escuchar aquello, jamás podría imaginarse algo de ese tipo «Pero, ¿cómo? Eso no es posible»

«Siento informarle, sheriff, pero sí, estoy segura de que son trolls. Sé reconocer su sangre ponzoñosa de lejos» asegura la hechicera

«¿Cómo los conoces tan bien, mamá?»

«En el Bosque Encantado, cuando me transformaba en dragón, solía incluirlos en mi dieta, querida» sonríe a la hija que la mira atónita «Sé que parece extraño, pero los trolls son un verdadero manjar» comenta

«Maléfica, ¿podrías deducir cuántos son?» la loba está incomoda con aquello

«El grupo no es grande, sé que también lo puede sentir, señorita Lucas. En nuestra forma humana, su olfato es más agudo que el mío» admite la mujer dragón «Calcularía que unos cinco, seis como máximo»

«Suficientes para causar bastante confusión» Charming camina dando vueltas con las manos en la cintura, nervioso

«¿Esas criaturas…cómo han venido hasta acá?» Lily se dirige a su madre

«Estamos viviendo un periodo muy delicado, hija. La magia, originalmente, no formaba parte de esta tierra, fue traída hasta acá, lo que puede cambiar muchas cosas» ella suspira y mira a la noche a su alrededor «Mis poderes no son los mismos aquí, lo puedo sentir. Regina, ¿quién lo diría?, desarrollando magia de luz. Además de eso…hay un gran desequilibrio entre las fuerzas que rigen el reino mágico. Emma está luchando contra el destino de convertirse en la nueva Dark One, aún así la magia oscura está actuando, no solo sobre ella, sino también en otros reinos. Consigo sentir eso y Regina también. Fue por ello que pidió que me buscaseis. Por más que no lo creáis, que la juzguéis por su pasado, se preocupa por esta ciudad y por sus habitantes, incluso por aquellos que la odian»

«Regina nos dio una nueva oportunidad a todos nosotros, un lugar nuevo donde podríamos recomenzar nuestras vidas, sin tantos miedos y con algunas facilidades que jamás hubiéramos soñado en el Bosque Encantado. Conozco su pasado, pero no la juzgo» la loba mira a la hechicera «Al igual que ella tampoco me juzga» sonríe

«No sabía que erais amigas, Ruby» observa David

«No diría eso, sheriff. Solo que nos respetamos. Y, al contrario que la mayoría de personas por aquí, le estoy agradecida por Storybrooke. Y verdaderamente no cambiaria lo que tenemos para volver al Bosque Encantando» subraya «Además, todos tienen que reconocerlo, Regina ha hecho un excelente trabajo como alcaldesa» elogia

«No sé vosotros, pero creo que deberíamos ir tras esos…trolls» Lily aún tiene cierta dificultad en lidiar con ese mundo de criaturas fantásticas, aun siendo una de ellas.

«Creo que estoy de acuerdo» David dice algo incómodo «Pero aún no he entendido cómo han llegado hasta aquí»

«Con la magia oscura moviéndose entre los mundos, pueden abrirse brechas entre los reinos, sheriff Charming» explica Maléfica «Sospecho que incluso se puedan abrir portales, eso explica la presencia de trolls en Storybrooke» mira alrededor para comprobar si algo se le ha pasado desapercibido.

«¿Eso quiere decir…?» Ruby mira a la hechicera desconfiada

«Sí, señorita Lucas, quiere decir que más criaturas pueden aparecer en Storybrooke si la protección de la ciudad no es restaurada. ¿Puede guiarnos hasta ellos? Creo que nadie aquí se opone a eliminar ese problema, ¿verdad?» mira a David

«No, Maléfica. Ninguna oposición, vamos a eliminar a esos trolls, no quiero alarmar a los habitantes de nuestra ciudad»

«Pero…» Lily interviene «No considero justo que la gente no sepa lo que está pasando»

«No creo necesario alarmarlos, solo se crearía una situación de pánico. Si nos encargamos de ellos, quizás no tengamos que decir nada» replica el sheriff

«David, tenemos un peligro real. Aunque eliminemos a ese grupo, puede haber otros. Y no solo trolls. La gente necesita saber, no es alarmarla, es prevenirla» Ruby es firme en exponer su opinión «Necesitamos que todos estén en alerta y preparados para actuar, en caso de que sea necesario envolver a más personas en la defensa de Storybrooke» la loba termina y recibe la mirada admirada de Lily, que concuerda enteramente con ella.

«Ok, vamos a resolver esto primero, después decidiremos lo que hacer. Creo que la alcaldesa tiene que ser la primera informada sobre nuestra situación» dice

«Ok» está de acuerdo la ayudante del sheriff «Pero Regina también tiene que ser avisada»

«Por aquí» Ruby sigue en dirección hacia el bosque. Los tres van detrás de ella y Maléfica disminuye su bola de fuego para no llamar la atención entre los árboles.

Caminan en silencio, Lily es la que está más nerviosa del grupo y procura mantenerse siempre cerca de Ruby. No sabe bien por qué, pero la loba le transmite una sensación de seguridad que ni siquiera su madre puede. El rastro dejado por los trolls sigue por el puente, después entra de nuevo en el bosque y acaba en una cueva. Los cuatro se detienen y se miran.

«Voy primero» se ofrece Maléfica

«¿Así?» Lily la para

«Hija, sé lidiar con nuestro problema» agarra el rostro de ella entre sus manos

«Mamá…tú misma has dicho que tu magia no es la misma aquí. No veo que sea una buena idea entrar en la cueva de esa forma» está nerviosa y preocupada, a pesar del poco tiempo juntas, ya había aprendido a querer a su madre y no quiere separarse de ella de nuevo.

«Oh, entiendo» sonríe la rubia «No te preocupes, pequeña» se aparta algunos pasos y se transforma en dragón

Incluso en la forma de aquella imponente y bella criatura, Maléfica mira con cariño a Lily, que abraza una de sus patas.

«¡Prométeme que volverás junto a mí!» el pedido de la joven sorprende a la hechicera

Con todo cuidado, la dragón rodea a Lily con una de sus alas, un cariño que significa mucho para ellas.

«¿Estás segura de querer ir sola, Maléfica?» David está preocupado. A fin de cuentas, no saben cuántos trolls están ahí dentro. El dragón afirma que sí con la cabeza y, delicadamente, aparta a Lily hacia Ruby. La loba inmediatamente entiende aquella mirada y, sin palabras, consigue decirle que la cuidará.

Después de entrar en la cueva, enseguida los tres escuchan chillidos agudos, otros miedosos y ven cómo la oscuridad se ilumina con las llamas. Charming y Ruby se colocan en posición de ataque, en caso de que algunos de los trolls consigan escapar. Lily también se prepara al lado de la loba. Más chillidos, más fuego y algo se mueve saliendo por el hueco en llamas. Cuando distinguen dos siluetas grandes, saben que se trata de trolls. Temibles, fuertes y mayores de lo que esperaban.

David dispara sobre uno de ellos, que cae gritando de dolor. Ruby salta sobre el otro, ella es ágil y también muy fuerte, pero no tiene un arma. La criatura consigue revertir las posiciones, y la ataca. Otro troll sale de la cueva y cae encima del sheriff. Atónita, Lily se transforma en dragón, vuela bajo y coge a los dos monstruos entre sus garras, chocándolos uno contra otro. Aterriza algo torpemente y cuando se vuelve a transformar en humana, corre hacia la loba, que aún está en el suelo.

«Ruby, ¿estás bien?» cree que es mejor no moverla

«Mi hombro…» hace una mueca de dolor «Creo que está dislocado. Aquel tipo era fuerte» dice como si se disculpase «¡Gracias, muchacha poderosa!» le guiña un ojo y consigue reír

«No te esfuerces, por favor»

David se queda cerca con su arma engatillada, atento a los gritos y sombras. Sin embargo, quien sale de la cueva es Maléfica, ya en su forma humana.

«El grupo era mayor de lo que pensaba, eran nada menos que once trolls» informa

«Mamá, necesitamos ayuda aquí» Lily llama su atención

«¿Qué ocurre?»

«Ruby se lanzó encima del mayor troll que salió de la cueva y parece que se dislocó el hombro» cuenta

«Maléfica, ¿nos puedes llevar hasta el coche patrulla? Necesitamos ir al hospital»

«Claro»

Antes de poder envolverlos en su nube, sin embargo, Charming se acerca y le toma las manos

«Gracias. No habríamos sido capaces de resolver esto tan rápido sin tu ayuda» dice sincero

«Oh…solo cumplo con mis nuevas funciones, sheriff. Parece que su esposa ha decidido confiar en el equipo de las malvadas» guiña un ojo

«Tal vez ahora todos seamos del mismo equipo» sonríe tímidamente

«Tal vez…» admite ella con una media sonrisa

«¡Ay!» se queja Ruby al intentar levantarse

«¡No te muevas!» le pide Lily

Maléfica consigue llevarlos hasta el coche. De ahí siguen hasta el hospital. La ayudante del sheriff necesita volver a la comisaría y David se ofrece para ayudarla con los informes y Lily insiste en quedarse hasta que la señorita Lucas sea debidamente atendida y medicada.

Tras para por rayos X y examinarla, el Dr. Whale dice que la loba tiene la clavícula dislocada, no hay lesión, pero necesitará reposo. Le da una suave anestesia a la nieta de Granny y, con ayuda de dos enfermeros, recoloca su hombro.

«Cuando el efecto del remedio pase, es probable que sienta mucho dolor, señorita Lucas. Si eso pasa, llame a una de las enfermeras, ellas sabrán cómo ayudar» dice «¿Usted se quedará con ella?» se dirige a Lily

«Sí, puedo quedarme»

«Bien. Deje que descanse. Si hay cualquier cambio en su cuadro, llame a una enfermera. La señorita Lucas ha tenido suerte en que solo haya sido eso, no ha habido ningún arañazo, lo que podría haber sido peor, casi fatal, diría yo»

«¿Fatal?»

«Las uñas de los trolls poseen uno de los venenos más mortales que conozco, señorita…»

«Lily, por favor, llámeme Lily»

«Está bien, Lily» Víctor sonríe, no recuerda a aquella mujer en Storybrooke, pero ya le gusta «Creo que no sabe mucho de las cosas de nuestro mundo, ¿verdad?»

«Algunas, otras aún son un misterio» oculta su timidez «No sabía de la existencia de trolls, quiero decir, no sabía que ellos existía aquí, menos aún que eran venenosos»

«El veneno más mortal que conozco está en los dientes de esas criaturas» hace una expresión de asco «Si hubiera más en la ciudad, necesitaríamos estar preparados. No estarán de paseo por Storybrooke»

«Entiendo…»

«Bien, tengo que ver a otros pacientes, Lily. Y no sé si ya le han dicho esto, pero, sea bienvenida a Storybrooke» sonríe galantemente

«Gracias, Dr. Whale» ella le devuelve la sonrisa, algo tímida y sorprendida ante la atención del médico.

A una Ruby, entre la vigilia y el sueño, no le había gustado nada aquel intercambio de sonrisas.