Disclaimer: No soy dueña de Sirius, sólo le utilizo, jiji.


CAPÍTULO 7: Tomar una decisión

Caminó, caminó durante dos horas, hasta que decidió que debería comer algo antes de ir al hospital si quería sobrevivir a ese día. Y se dio cuenta de que había dado muchas vueltas, pero no había tomado ninguna decisión… Así que compró un sándwich y decidió posponerlo. Al llegar al hospital Josh ya estaba trabajando. Hermione no se atrevía a decirle nada, no sabía si debía contarle que se había acostado con otro hombre. "No, eso es una tontería; al menos de momento, no", pensó; si no lo volvía a hacer no habría ningún problema. Ella era una persona madura y podía sobreponerse. Era mejor no estropear las cosas ahora. A media tarde ella y Josh se quedaron solos en su despachó.

- Hola, casi no te he visto en toda la tarde –le dijo Josh-.

- Ya, es verdad, es que he estado un poco ocupada, ya sabes.

- ¿Qué te pasaba esta mañana?

- Nada, nada –respondió ella apartando la mirada-.

Josh torció el gesto y le dijo:

- Mira, no sé que es lo que te pasa, pero me dijiste que no estabas a gusto y yo estoy intentado remediarlo, así que déjame que lo intente, déjame que intente hacerte feliz –se quedaron unos segundos en silencio y entonces Josh le preguntó- ¿Qué dices?

- Yo… –a Hermione le había pillado por sorpresa. Josh no acostumbraba a decir esas cosas-.

- Vamos Hermione –dijo él cogiéndola de las manos-.

- Está bien, ¿qué quieres que hagamos? –respondió bajando la mirada-.

- Mañana a las diez. Duerme bien. Te paso a recoger.

- Vale –dijo dándose media vuelta y saliendo de la consulta-.

Hermione ese día trabajó, trabajó como ningún otro; no podía permitirse tener tiempo para pensar o las dudas volverían a asaltarla. Salió de trabajar habiendo hecho un par de horas extra y volvió a irse directamente a casa. Allí se preparó algo de cenar y se metió a la cama en cuanto pudo. Por la mañana se levantó, se duchó y cuando Josh llegó a las diez en punto ella ya estaba preparada.

- Buenos días preciosa –dijo el chico al entrar por la puerta-.

- Buenos días –respondió ella sin demasiado ánimo-. ¿Qué llevas en esa cesta?

- Ah… ya lo verás; ahora vámonos.

- Claro –dijo ella y salió detrás de él-.

Se desaparecieron en el lugar que Josh le pidió y caminaron durante quince minutos. El aire invadía los pulmones de ambos, y cada uno iba perdido en sus propios pensamientos. Hermione no había dormido tan bien como quisiera; no había parado de pensar en Sirius en toda la noche. En cierto modo, le había echado de menos; pero solo se había permitido reconocer que había echado en falta que alguien la abrazara mientras dormía. Josh mientras tanto iba pensando en su comportamiento; estaba un poco rara… Se le pasaron muchas cosas por la cabeza, incluso que pudiera haber conocido al alguien más. Pero no, Hermione no era de las que aguantaría estar con dos personas, siempre había sido muy sincera. Aunque no sabía; con ella nunca se sabía nada últimamente… lo mismo estaba de un humor inmejorable como le saltaba a la mínima.

- Ya hemos llegado –anunció Josh sacando de sus pensamientos a Hermione-.

Al alzar la vista Hermione vio que estaban en un parque precioso, que tenía un lago y un puente de madera. Nunca había estado en ese lugar, y mira que le gustaba pasear. Pero, a decir verdad, si ahora la soltaran, no sabría volver… había ido tan sumida en sus pensamientos que ni siquiera sabía dónde se encontraban.

Josh la cogió de la mano y la condujo hasta cerca de la orilla. Ese día no había demasiada gente porque era entre semana. Allí abrió la cesta y sacó una manta. Ambos se sentaron y Josh comenzó a sacar el desayuno de la cesta, aumentada mágicamente para que cupiera todo.

- Para empezar bien el día hay que desayunar bien –dijo Josh en tono alegre-. Así que venga, hinquémosle el diente a todo esto.

La verdad es que había de todo: chocolate caliente, café, cruasanes, tostadas, mermelada, mantequilla, cereales… Vamos que Hermione con todo aquello podría comer un mes. Desayunaron en silencio, y cuando acabaron recogieron lo que había sobrado en la cesta. Entonces se tumbaron en la hierba, y Josh atrajo hacia si a Hermione. Y la verdad es que estaba a gusto, allí, rodeada por los brazos de alguien; aunque una parte de ella trataba de salir a flote y hacerle ver que esos brazos no eran los brazos fuertes que la habían sostenido la otra noche, ni ese olor era tan acogedor como el de Sirius. Pero ella, decidida a "hacer lo que tenía que hacer", acalló esos pensamientos. Y así pasaron la mañana, entre abrazos y charlas, sentados en el parque. Cuando dieron las 12, Hermione le propuso a Josh empezar a caminar hacia el hospital. Salieron del parque, Josh la agarraba por la cintura, y cruzaron el paso de cebra. Y nada más andar unos metros Hermione se quedó paralizada al ver quien se acercaba en dirección contraria a la suya. La figura de aquel hombre se paró delante de ellos y saludó.

- Hombre, Hermione, ¿Qué tal?

- Eh… bien, bien, ¿y tú?

- Bien, sí, aunque creo que no tanto como tú.

- ¿No nos vas a presentar? –intervino Josh cortando el diálogo de miradas que mantenían los dos-.

- S-sí, claro. Josh, este es Sirius, un amigo y el padrino de Harry. Sirius, este es Josh.

- Su novio –aclaró él-.

- Claro, encantado –acertó a decir Sirius. Y con un poco de torpeza añadió-: tengo prisa, adiós.

- Hasta luego. Y encantado igualmente –le respondió Josh-.

- Adiós –acertó a susurrar Hermione, viendo como Sirius se marchaba con la mirada triste-.

- ¿Un tipo un poco raro no? –le preguntó Josh a Hermione en cuanto Sirius se hubo alejado un poco-.

- No es raro, es muy buena persona, ha pasado por muchas cosas y todos le queremos mucho –respondió la muchacha con tono severo-.

- Vale, bueno no te pongas así –repuso Josh-.

- Será mejor que busquemos un buen sitio para desaparecernos –fue lo único que obtuvo por respuesta-.

Diez minutos más tarde ambos ya estaban trabajando. Y en algún otro lugar, alguien no llevaba una buena mañana.

Sirius, ¿qué te pasa? Llevas toda la mañana distraído. Y ayer también estabas así. Pero es que hoy pareces hasta cabreado. ¿Me lo vas a contar? –le preguntó Harry a su padrino-.

- No me pasa nada, no tengo un buen día, simplemente.

- Pues yo creo que te pasa algo; y es más, creo que tiene que ver con Hermione –Sirius intentó poner cara de no saber de lo que le estaba hablando, pero Harry pudo apreciar el un primer gesto reflejo la sorpresa en su rostro-. Te vi cómo la mirabas en casa de los Weasley el otro día.

- No, no, Harry, de verdad, no es nada.

-Yo se que sí; te conozco y sé que no estás bien. Confía en mí.

Tras unos segundos de duda, Sirius no pudo aguantar más y le contó a su ahijado todo lo que sentía. Cómo sentía que le ardía la sangre al pensar que estaba con es médico que no la iba a hacer feliz; cómo veía en sus ojos que ese hombre no era lo que ella buscaba. Y la rabia que le daba que fuera tan testaruda, hasta el punto de no dejar que sus sentimientos salieran a la luz. También le contó lo que había pasado hacía un par de noches y cómo los había visto esa mañana. La parejita feliz con la cesta de picnic y cogidos de la cintura.

- Aunque a lo mejor me equivoco, a lo mejor soy yo que quiero ver las cosas así –decía negando con la cabeza-. Ya no lo sé. Quizás debería hacerme a un lado y dejarla seguir con su vida. Pero hubiera jurado que la otra noche era la mujer más feliz de la Tierra; y hoy sus ojos no decían lo mismo…

- No lo hagas.

- ¿Qué?

- Que no la dejes seguir con su vida.

- Pero…

- No; hasta ahora pensaba que Hermione podría estar siendo un capricho para ti. Es mi mejor amiga, y no quería que sufriera; aunque me doliera pensar eso siendo tú mi padrino. Pero veo que realmente la quieres, y si la quieres no debes dejarla escapar –hizo una pausa-. Yo no me imagino mi vida sin Ginny.

Tras unos momentos de asimilación, Sirius le respondió a Harry dándole un abrazo:

- Gracias. Iré a verla esta noche. Y ahora sigamos con lo que estábamos haciendo.


Bueno, pues aquí tenéis un capítulo más. Espero saber qué os ha parecido. En el próximo capítulo veremos si Sirius consigue convencer a Hermione. Gracias a amaia, Sucubos y Eneida; me hacen muy feliz vuestros reviews. Y también a los lectores anónimos, que seguro que los hay. Os animo a que expreséis vuestra opinión, eso anima muchísimo de verdad. Así que muchos besitos; y sed buenos!