¡Hola!... Confió en que el día de hoy se encuentren muy bien, ya estamos a jueves a poco tiempo de iniciar el fin de semana y descansar (lo necesito bastante), pero antes de eso es día de dejar las actualizaciones. Antes de hacerlo, quiero agradecerles a todos por seguir esta historia, por dejar sus comentarios, por esperar semana a semana cada capítulo. Y luego de eso, comenzamos…
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Cáp. 7: Mi historia
- ¡Eres una maldita zorra!... – me encogí aun mas bajo la cama mientras escuchaba los sollozos y los gritos, presionaba mis manos sobre mis oídos tratando de mitigar el ruido – Mírame… ¡Mírame!..., ninguna mujer juega conmigo… ¿Qué dices no te escucho?
- No lo he vuelto a ver lo juro…
- ¿Ah no?, entonces para asegurarme me encargaré de tu amiguito…
- ¡No espera! – pero el ruego fui inútil, los fuertes pasos se alejaron de la cama bajo la cual me ocultaba y luego un portazo se escuchó. Pasaron unos segundos en los que nada se escuchó, luego un par de sollozos ahogados se dejaron oír y yo corrí de debajo de la cama.
- Mami… - fui hasta donde mi madre que lloraba con el rostro oculto en la almohada, cuando elevó su rostro y me miró con una distorsionada sonrisa, no pude evitar sorprenderme al ver los moretones en su rostro y la sangre saliendo de su boca – Mami… - la abracé entre mis pequeños brazos y oculté mi rostro en su falda – Yo te cuidaré… - le prometí a mis escasos seis años.
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- Era muy pequeña, cuando veía a mi madre con golpes en los brazos o en el rostro, ella me decía que se había caído o golpeado en algún lado, y yo me reía diciéndole que era muy torpe – una sonrisa se dibujo en mis labios mientras relataba la historia a Inuyasha, él solo me miraba desde el otro lado de la mesa sin pronunciar palabra alguna, algo que yo agradecí – Esa noche me di cuenta que mi madre no era torpe sino que él la golpeaba, luego de esa noche vinieron muchas más, cuando él venía ebrio o llegaba enfadado sabía que mi madre se las pagaría por una y otra razón, así que siempre subía luego de que todo pasaba y trataba de ayudarle con sus heridas, pues nadie en la casa podía hacerlo.
- ¿Tu alguna vez… - dejó la pregunta inconclusa y yo adiviné a que se refería.
- No, aunque creo que no faltaron ganas, nunca soportaba verme, excepto algunas temporadas al año cuando le convenía; y creo que me soportaba menos cuando comencé a intervenir en las peleas – enfoqué mis ojos en él y descubrí que no le gustaba nada el rumbo que tomaba en la historia…
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- ¡No hice nada, lo juro!... – corrí escaleras arriba para llegar a la habitación desde donde se escuchaban los gritos, cuando llegué a la planta alta una mujer del servicio me detuvo.
- No vaya señorita – me dijo la mujer parándose frente a mi – La va a golpear también a usted.
- No me importa… Es mi madre – evité a la mujer y corrí para llegar a la habitación, cuando estuve frente a la puerta me detuve asustada.
- ¡¿Cuándo aprenderás? – escuché el grito seguido de un golpe seco.
Con el corazón galopándome, tomé la manija y abrí la puerta, encontré a mi madre sobre la cama y él sobre ella golpeándola con sus puños. La sangre se disparó en mi cuerpo y de inmediato me abalancé sobre él.
- ¡No la toques déjala! – Le golpeé la espalda a todo lo que daba y le jalé los cabellos y su traje de etiqueta - ¡No la toques!... ¡Suéltala!
- ¡Maldita mocosa! – con una rapidez sorpresiva, el se giró hacia mi lanzándome un golpe, para mi suerte caí sentada en el suelo evitándolo.
- ¡No toques a mi madre! – me levanté y le hice frente, su mirada negra se clavó en la mía y a pesar del miedo que sentía no la retiré. Él acomodó su traje y salió de la habitación tirando la puerta – Mamá… - fui hasta donde ella y la ayudé a levantarse para llevarla al baño.
- No debiste venir Kagome – me dijo mientras yo pasaba un algodón para retirar la sangre de sus heridas, estaba acostumbrada hacerlo, lo hacía desde que tenía seis años y ahora tenía catorce – No quiero que te haga nada mi niña…
- No te preocupes por mí, es contigo con quien se ensaña mamá – di una rápida mirada a su rostro – Tardaras semanas en recuperarte
- Estará bien, curo muy bien – me sonrió pero yo no pude devolverle la sonrisa.
- Esto no es juego mamá, algún día te matara, larguémonos de aquí
- No, hija tienes que estudiar y yo no…
- Seguiré estudiando mamá, no en los mejores colegios pero lo haré y conseguiré una beca en una buena universidad, saldremos juntas adelante, pero vámonos de aquí
- No Kagome – se levantó de la cama y fue mirarse en el espejo – Él no me dejará marcharme, es mucho más peligroso si nos marchamos…
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- Mi madre conocía los secretos de él y le temía, era por eso que no se alejaba de su lado, además de que se preocupaba por mi futuro y mi bienestar.
- ¿Este tipo es…
- Él es un maldito animal, nada le importa más que el dinero y el poder – su rostro pasó volando por mi cabeza – Mi madre viene de una familia de clase baja, siempre le decía que a él le debía todo lo que tenia; él la sacó de los suburbios y la moldeó para ser la esposa perfecta, la mujer que completara su fachada intachable. Para él todo tiene que ser perfecto, la esposa perfecta y los hijos perfectos, era por eso que me odiaba a mí, porque le recordaba que no era el hombre perfecto, que nunca pudo tener hijos…
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- ¿Aun no va a dormirse? – me preguntó la mujer mientras recogía los platos de la cena que había tomado en mi habitación.
- ¿Todavía no llegan verdad?
- Sus padres tiene una reunión el día de hoy – me dijo la mujer antes de salir de la habitación y desearme buenas noches.
Cerré el libro del cual no había pasado ni una sola página, mañana debía levantarme temprano para ir a estudiar pero aun así no podría dormirme, no cuando él estaba en una de sus "Reuniones". Para cuando pasó la medianoche un ruido afuera de la casa me llamó la atención, corrí a la ventana y moví levemente la cortina, un carro atravesaba los portones de la casa, el chofer bajo del auto y abrió la puerta para ayudar a salir a mi madre, él salió después dando trompicones, alcanzó a mi madre y la empujó para entrar a la casa. Una vez entraron me aproximé a la puerta de mi habitación, escuché el portazo de la puerta principal y como gritaba dando órdenes en medio de su embriaguez. De inmediato salí de mi cuarto y bajé a la primera planta donde una algarabía se iniciaba.
- ¡Coqueteabas con él, eres una zorra arrastrada! – llegué justo a tiempo para ver como mi madre caía de bruces sobre la escaleras, bajé con rapidez y la ayudé a levantarse.
- Tranquilízate, claro que no lo hacía – dijo mi madre que por fortuna no se había hecho mayor daño.
- Claro que lo hacías, ¡Me las vas a pagar! – subió el par de escalones que nos separaban de él para abalanzarse contra mi madre.
- ¡Déjala en paz! – me metí en medio y lo empujé haciéndole caer de espaldas.
- No te metas mocosa – se levantó con fuerza renovada y me lanzó a un lado de las amplias escaleras centrales de la casa, me golpeé en la cabeza con la baranda de éstas y fue demasiado tarde, cuando intenté levantarme mi madre ya recibía los golpes de su furia.
- ¡Suéltala!... – me lancé sobre su espalda tratando de que soltara a mi madre, pero su fuerza era demasiada, busqué ayuda con la mirada pero ninguno de los empleados de la casa se metía en esto, así que lo primero que vi fue un florero sobre una repisa y corrí por éste. Era bastante pesado y sabia lo caro que era, pero no me importó, fui hasta la parte de baja de las escaleras donde él había tirado a mi madre y con fuerza estrellé el objeto en su cabeza - ¡Déjala ya!
Todo quedó en silencio, mi madre me miró asombrada desde el suelo y segundos después todo se desató. Él se giró lentamente mientras tocaba su cabeza y miraba las manchas de sangre en sus manos, la misma sangre que comenzaba a bajar a su rostro.
- ¿Cómo te atreves? – retrocedí aun mas, mi madre se levantó y trató de detenerlo.
- No la toques… Por favor, ella es…
- ¡Es una bastarda! – Hizo caer una vez más a mi madre y luego se enfocó en mi – Eso es lo que eres… ¡Es tu bastarda Naomi! – Espetó a mi madre y yo la miré, ella sollozaba y yo supe que era verdad - ¿Cómo te atreves a golpearme?... ¡Te matare! – se abalanzó hacia mí pero no me moví.
- ¡Atrévase a pegarme!... ¡Hágalo y le juro que lo mato! – detuvo su mano sobre mi pero no me tocó.
- Eres una mocosa, no serías capaz…
- ¿Y por qué no?... Usted lo dice, no es mi padre, además es defensa personal ¿No?, eso dice la ley…
- Eres una bastarda muy inteligente – movió su dedo índice frente a mí y yo esperé a que continuara – ¿A quién le aprendió? – Volvió por mi madre y la levantó de los cabellos - ¿No creo que fuera a ti Naomi?...
- ¡Suéltala!
- ¿Qué harás si no lo hago?... ¿matarme? – se burló de mí y yo miré enfadado.
- Acabaré contigo así sea lo último que haga, sé más de lo que crees… - me miró fijamente sopesando que tan ciertas eran mis palabras, luego empujó mi madre hacia mí y subió las escaleras - ¿Estás bien mamá?
- Lo siento mucho hija – me dijo llorando – Debí decírtelo
- Es lo que menos me importa, es más me alegra que no sea mi padre – y lo hacía, me reconfortaba saber que no teníamos la misma sangre – Vamos a mi habitación – la ayudé a levantarse y subimos a mi cuarto para curarle las heridas.
- Kagome… lo que dijiste sobre
- Un par de años atrás escuché algo y luego encontré la memoria con información y los papeles en tu baño – le expliqué mientras limpiaba las heridas de mi madre – Los vi una vez mientras guardaba tus analgésicos…
- ¿Hace cuando los viste? – me preguntó.
- Hace unos meses… - comencé a limpiar sus heridas, era sencillo hacerlo ahora, la práctica hace al maestro, decían - ¿Qué piensas hacer con eso? – me decidí a preguntarle.
- No hay mucho que hacer, no ahora – yo comprendía muy bien a qué se refería, no era una niña o más bien nunca lo fui, entendía bien la situación.
- Hija… - me detuvo de mi tarea y me hizo sentarme a su lado – Él ahora no se quedara de manos cruzadas, tienes que irte…
- Nos iremos las dos mamá – traté de volver a la tarea pero ella me detuvo.
- No, no estarás segura con él aquí, tienes que irte
- No te dejaré con ese animal aquí
- Estaré bien, siempre y cuando tú estés lejos…
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- Mi madre envió a España con unos conocidos de ella, tenia quince años y faltaba un año para terminar la escuela, así que lo hice allí
- ¿Y tu madre? – me preguntó.
- Ella se quedó con él, hablábamos cada tanto, una vez al mes para que él no notara las llamadas. Para cuando terminé la escuela, mi madre no me llamó por meses, pensé que algo le había sucedido, me preocupé y quería llamar pero no podía hacerlo. Luego de seis meses mi madre me llamó y me informó que me había enviado algo y que debía ocultarlo y esperar, me dijo que tenía que mudarme y esconderme; un par de semanas después cuando regresaba del trabajo, unas casas atrás vi como dos autos se detenían fuera de la casa, sacaron a la familia que me había acogido y revisaron todo el lugar. En uno de los autos estaba él, ahí supe lo que mi madre quería decir. Pasé la noche escondida, luego llamé de un teléfono público a la casa y ellos me dijeron que tenía que irme. Renuncié al empleo y con la liquidación me fui para otra ciudad, allí estuve hasta que cumplí los 18 años y luego tomé un vuelo hacia Alemania.
- ¿Alemania?... ¿Cómo es que lograste…
- La hija perfecta recuerdas… - el asintió y yo continué – La mayor parte de mi vida la pasé en colegios privados, allí enseñan todo tipo de idiomas…
- Entiendo… ¿Y cómo llegaste aquí?
- No duré mucho tiempo en Alemania, era bastante difícil conseguir un empleo, así que cuando pude juntar el dinero suficiente me vine aquí, llevó casi 4 años viviendo en este alejado pueblo…
- Volviste a hablar con tu madre
- No… - casi sin quererlo mis ojos se inundaron de lagrimas – No he hablado con ella hace mucho tiempo…
- Entiendo – guardé silencio, ahora solo restaba que él hiciera sus preguntas para culminar la historia – Él aun te busca, me imagino que hay algo de ti que él quiere…
- El paquete que me envió mi madre, dentro hay información que podría arruinarlo…
- ¿Información?...
- Él es un reconocido político en Rusia, ha ocupado diferentes cargos en el país, aspira a ser presidente algún día pero no podrá aplicar para serlo hasta que no tenga la información que poseo
- ¿Un político?, Uno de los tanto políticos corruptos de este mundo…
- Es mucho más que eso – lo miré fijamente pensando en si debía confiarle esto último, pero que mas daba ya – Los documentos y la información que poseo, hablan de sus negocios con la mafia, tráfico de armas a nivel internacional
- ¿Tráfico de armas? – Al parecer había captado su atención porque se acomodó más en su asiento - ¿Qué tanta información tienes?
- Todo… Rutas, proveedores, compradores, registro de sus cuentas bancarias falsas y mucho más.
- ¿Y qué esperas para hacer algo con eso?
- No sé a quién llevarle esta información, hay más personas del gobierno involucradas, altos mandos militares… Tengo esta información pero no sé a quién dársela; además…
- ¿Qué?
- Mi madre, si él se entera de que lo denuncié, matará a mi madre y yo…
- ¿Tu madre?... Pensé que ella
- No, no está muerta; también lo creí pero el año pasado vi una fotografía suya cuando asistía a con él a la posesión de un ministro o algo así…
- Comprendo – lo miré y el parecía estudiar su siguiente pregunta.
- ¿Dónde está esa información?, es claro que aquí no está…
- Es mejor que no lo sepas Inuyasha, por tu seguridad…
- Bien… Me lo dirás luego, ahora tengo otra pregunta…
- ¿Cuál?
- ¿Quién es tu padre?...
- La más difícil de todas, no lo sé – contesté con una sonrisa – No tuve oportunidad de preguntárselo a mi mamá…
- ¿No sabes nada de él?
- No, aunque creo que es americano…
- ¿De los Estados Unidos?
- Así es, allá naci así que…
- ¿Eres de los Estados Unidos?
- Así es, mi madre nació allí, yo igual y es posible que mi verdadero padre también…
- Ya…
- ¿Qué pasa, acaso el dios griego se decepcionó? – lancé una broma para distender el ambiente, él sonrió y se acercó a mí.
- Claro que no… - me dio un beso en la frente y tomó mis manos entre las suyas – Creo que nunca antes había estado más orgulloso de nadie… Eres la persona más valiente que he conocido en la vida
- No es para tanto…
- Bueno… - bromeó y le di un golpe en el hombro – Hay algo más que quiero saber…
- ¿Qué?
- El nombre de él…
- No creo que sea necesario…
- Créeme, puede serlo
- ¿Para qué? – pregunté incrédula.
- Tal vez pueda ayudarte si me dices su nombre…
- No veo como, pero… Está bien, su nombre es Naraku…
- ¿Higurashi?
- Pues… En realidad, entre las cosas que me envió mi madre, había dos registros de mi nacimiento, me registraron en los Estados Unidos con el apellido Higurashi y hay otro registro de Rusia de meses después donde me registraban con el apellido de él.
- No pueden haber dos registros de la misma persona, el primero es el que vale, así que eres Higurashi por tu padre, pero ¿Y el nombre?
- El documento estaba muy maltratado, el nombre de él se difuminó y no puedo arriesgarme a pedir una copia…
- ¿Y el otro registro?
- Esta en Rusia, en él mi apellido es Kalkovich
- Naraku Kalkovich…
- Exacto…
- Bien, creo que puedo hacer algo por ti – lo miré extrañada no comprendiendo bien a qué se refería.
- Pero es tu turno, yo acabo de contarte todo lo que se refiere a mí, ahora es tu turno… En ese quedamos…
- Claro que sí – sonrió y acercó su silla a la mía – Solo que lo mío no es tan complicado…
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¡Lo siento!... (No tanto)… creo que es mejor si dejamos la historia de Inu para la próxima semana y así dejamos un poco mas de suspenso… Pero como vieron, ya se conoce que sucede con Kagome, ahora falta ver cómo se desarrolla esto. Espero que les haya gustado, les mando un abrazo a todos… Dejen sus mensajes… Nos vemos la próxima semana…
