"¿Por qué no te cuidaste?"

Eso le habían preguntado todos ya que le advertían que algo si sucedería pero a pesar a pesar de la apariencia de cansancio y estrés estaba feliz, estaba en el hospital mirando por un cristal una pequeña niña con cabellera plateada y los ojos grisáceos pero con un leve toque de rosa en ellos, estaba cansado ya que había sido una noche bastante larga, solo en la sala de parto a su esposa totalmente enojada llena de ira gritando

-¡todo es tu puta culpa Hayato! ¡Te matare por hacerme esto! ¡Y luego a Xanxus! ¡¿Por qué no está aquí ese bastardo?! ¡Los matare a todos!

Fue lo último que recordó antes de que su esposa le diera un golpe con la llama de la ira y le dejara inconsciente. A pesar de que tuvo que casarse pronto para poder tener a la hermosa niña nunca se arrepintió de no cuidarse, ya que ahora podía ver a su hermosa niña que estaba tras el cristal de la enfermería, sintió que alguien le tocaba el hombro, eran los demás guardianes que le habían acompañado en la larga noche, habían pasado dos años desde que conoció a la mujer, es decir diez años desde Namimori

-es una linda niña, felicidades cabeza de pulpo

-la primera Vongola de su generación-mencionó el guardián de la lluvia

-felicidades, Gokudera-kun-dijo el Décimo Vongola- es una hermosa niña ¿y Kizuna? ¿Cómo se encuentra ella?

-no me han dicho si puedo verla o no... Iré a ver qué sucede

El chico preguntó por la chica en recepción, estaba aún en la sala, al parecer tenía una pequeña complicación que no sería nada grave pero al escuchar que tendría una complicación inmediatamente se asustó y corrió asustado a la sala, al entrar pudo ver sólo a un montón de doctores amontonados tratando de ayudarla y la cara pálida de la chica casi sin fuerza, los guardianes tuvieron que tomar para que saliera estaba desesperado moviéndose de un lado a otro. Después de largas horas de esperas una doctora salió con cara de angustia, temió lo peor, su corazón parecía que se iba a romper en mil pedazos

-tendrá que seguir en observaciones pero ya ha parado de sangrar, usted es el esposo ¿cierto?

-así es

-podemos salvarla, pero no podrá tener hijos nunca más

-lo que sea para salvarla, solo no dejen que muera

Lo único que le quedaba era ver a su pequeña niña la estuvo observando por horas, quería que su madre la cargará primero era justo, después de todo ella tuvo que aguantar sus patadas, las náuseas y los dolores, no él.

Pasadas las horas todos habían vuelto al castillo excepto el, la mujer estaba nuevamente en cirugía, se quedó enfrente de la sala esperando que algo pasará que alguien saliera o dijera algo, sintió un extraño olor cerca de él, miró y se asombró

-décimo, idiota del béisbol

-tómalo Gokudera-kun-dijo extendiendo un café- necesitas energía

-gracias, décimo

-también necesitas comer algo-dijo el pelinegro extendiendo una caja triangular de Sándwich

-¿aún no te dicen nada?- pregunto el castaño

-no... Aún falta una hora para que termine la operación

-todo estará bien Gokudera, la chica es fuerte... ¿y la pequeña?

-está bien... aun no la he cargado

-Kizuna estará bien, Gokudera-kun ya verás cómo sale de esto

Un fuerte golpe de las puertas se escuchó cuando entraron los Varia con el guardián del sol empujándolo y gritándole, el líder iba a entrar a la sala de operaciones pero fue detenida por el guardián de la tormenta

-sale de aquí basura- exclamó el líder varia-la escoria del guardián del sol Vongola la va a curar

-las llamas no pueden salvarla

-la llama del sol si... las llamas de la ira fueron las que dañaron su cuerpo, por eso nadie puede salvarla excepto yo y el idiota de su guardián-exclamó el espadachín Varia

-¡no lo sabes!-gritó el peliplata

-es mi hermana basura, sale de mi camino

Con un certero golpe el jefe Varia lo dejo en el suelo, empujó las puertas y golpeó al guardián del sol para que entrara seguido de su comandante, alejaron a la mayoría de los ayudantes y solo dejaron al doctor de cabecera junto con la mujer. Comenzaron a curarle a prisa, el guardián de la tormenta se levantó con dificultad y entro de todos modos para acercarse a la chica a la chica, la miro un momento antes de acariciar su rostro y tomo su mano, al parecer sabía que estaba con él porque la respiración de la chica estaba más calmada

Luego de curarle las heridas y detener las llamas, Lussuria entro para terminar con ayuda del el pavone del sereno así la mujer podría estar de pie y enérgica como siempre en poco tiempo. Luego de que dejaran a la muchacha con los doctores, el peliplata se acercó al líder varia y hablo mas tranquilo

-gracias por ayudarla, Xanxus

-cállate basura-le apunta con su pistola- será mejor que no vuelva a pasar esto, escoria inservible

-no dejare que esto vuelva a pasar-dijo el peliplata decidido

-¡voi! ¿Dónde está? ¿Dónde está él bebe?-pregunto el comandante

-está en la ventanilla principal, en la enfermería

-vamos-ordenó a lo demás- a ver al nuevo aspirante de Varia

-ella no será una Varia-dijo el peliplata con el ceño fruncido

-una Varia con llama de la ira basura, vamos a ver a la pequeña mascota

El peliplata estuvo discutiendo con el líder varia todo el tiempo que estuvieron ambos en el hospital mientras miraban a pequeña pero tenía que agradecer lo que hizo aunque no lo dijera, nunca pensó que su hija heredara la llama de la ira y menos que la manifestaría en su nacimiento ¿cómo es que Xanxus supo eso? se preguntaba el guardián, se sentía completamente inútil como no sabía que hacer no pensó demasiado y se dejó llevar por lo que decían los doctores. Luego de dos días de que la chica había dormido en una sala despertó con el guardián dormido con la cabeza y los brazos apoyados en la cama junto a ella

-Hayato…-susurro

Le removió levemente para que despertara pero estaba demasiado cansado, la chica llamó a la enfermera para que trajera a la pequeña niña, le dio de comer de su cuerpo y la acurruco en sus brazos, luego de mucho tiempo al fin despertó el peliplata, quedó asombrado ante la escena de la mujer con su pequeña hija, la chica estaba mucho mejor con más color y más alegre, había dormido durante varios días y con la curación se sentía reanimada

-Hayato tienes una cara espantosa-dijo la chica burlona

-estuve días aquí en el hospital no me he duchado y lo único que he comido son sándwich de la cafetería

-¿por qué? si el bebé estaba bien podrías ir a casa sin problemas

-fantasma tonto, yo te amo

-Hayato-dijo sonrojada- p-pensé que tu

-nunca me arrepentiré de esto

El guardián se sentó en la cama con ella y la rodeó con los brazos para así poder abrazar a la pequeña bebé junto a la pelinegra, la besó y comenzó a explicar todo lo sucedido, lo que había hecho Xanxus por ella, ella sonrió conmovida

Luego de unos minutos de hablar entraron casi todos a ver a la chica el primero en cargar a la pequeña niña fue el décimo un poco temeroso de que se cayera y luego el guardián del sol, que si no hubiera sido por él la mujer no estaría presente y no todo sería alegría. Luego de varios días pudo salir al fin del hospital, había arreglado su cuarto para tener a la bebe cerca aunque cada día les parecía más mala idea, a pesar de lo tierna que se veía la niña estaba llena de energía y fuerza pero después de que Lambo I-pin crecieron la mansión nunca había estado tan lleno de energía y vida.