No hay espacio para el amor?


Enfermedad por engaño.


Pan_

Nervios era lo único que sentía en ese momento, James me había citado para decirme algo muy importante, dijo que me pusiera algo elegante.
Él sabe que odio los vestidos.
Pero por complacerlo esa tarde fui de compras, y el fruto fue un hermoso vestido morado oscuro, ceñido al cuerpo, por arriba de la rodilla.
Y unos tacos negros. Y un impermeable negro para el infernal frío.
Me cogí el cabello con un broche negro que tenía un pequeño diamante. Me puse rubor y listo.
RAYOS! Me sentía payasa.
Pero a James le gustan los payasos.
Esperé en la sala de estar, y luego de 5 minutos, se oyó el timbre. Abrí.

-Hola.-le dije algo tímida.-

-Estas preciosa Pan.-me dijo y a continuación me dio un beso en la mejilla. ¿MEJILLA? eso me preocupaba.

-Ehmm.-le dije nerviosa.-

-¿Vamos? Reservé en un restaurante en una calle parisina, se que te encantan.-me dijo con una sonrisa, y no pude evitar abrazarlo.

-De acuerdo.-le dije mientras intenté darle un beso, pero él volteó su rostro.-

Todo el viaje fue en silencio, sentía ganas de golpear a James. Quería llorar. No sabía si soportaría las ganas de las múltiples cosas que quería hacer. Llorar, golpear, gritar, destruir cosas... Mi instinto saiyajin estaba queriendo explotar, salir y desahogarse de todas esas veces que pude decir lo que pensaba pero callé, de todas esas veces que pude haber ido a entrenar pero preferí salir a jugar con la vida, y de esas veces que mis ganas quería ganarle a todo, pero una lucha interna, me decía que no era lo correcto, y ahora pienso ¿Y si hubiese hecho todas esas cosas?
¿Alguna vez se han puesto a pensar, que hubiese pasado si hubiesen dicho esto, o hubiesen hecho aquello?
Pues esto me pasaba a mí en ese instante, volteé a verlo, veía su rostro ¿preocupado?, esto era muy raro.
Llegamos, nuestra mesa estaba en la parte que daba al balcón de aquel restaurante, al pie de la playa, fuimos y nos sentamos en nuestras debidas sillas, uno en frente del otro, son decir nada, mi mirada fría sobre él, que estaba cabizbajo.

-¿Vas a ordenar?.-dijo al fin.-

-Si, claro ya voy.-dije mirando la carta.

Cuando estábamos a la mitad de la comida, el me miró y empezó a hablar.

-Pan, sé que estas molesta por mi actitud, pero tengo una razón.-dijo mirando fijamente.-

Dejé de comer, y lo miré para que prosiguiera, pues yo no quería hablarle.

-Yo... Yo... Estoy...-suspiró.- estoy enfermo Pan.

Lo miré fijamente. Fruncí el ceño.

-¿Y sólo por eso no dejaste que te besara?.-le pregunté enojada.

-Pan, no entiendes...-

-Pues no me has explicado nada.-le dije interrumpiéndole.-

-Escúchame, Pan, yo estoy enfermo de algo... grave...-dijo en un susurro.

-¿Grave?.-mis ojos se cristalizaron, lo sentía.

-Tengo... Pan, yo tengo...-lloró en silencio.- Pan, yo tengo cáncer.


Trunks_

Paseaba por la ciudad, con una gran sonrisa, hacía mucho frío, y volví a casa.

-Trunks! Mamá esta hecha una locura de preocupación por ti.-dijo Bra mientras bajaba por las escaleras.

-Lo siento, estaba ocupado.-dije sonriéndole.-

Mi dulce hermanita me miró sospechosa.

-¿De verdad? ¿Y que estuviste haciendo?.-dijo con brazos cruzados.

-Pues salí con Candace y...-dije con otras sonrisa más grande que la anterior.

-Y...?.-abrió sus enormes ojos celestes como platos imaginándose cosas y haciendo un gesto con la mano.- No me cuentes, tranquilo son cosas de pareja y yo... no debo saberlo y además ando ocupada, y además... estaba por ir a, ya sabes, la cocina y...-dijo atropelladamente todo.

-No Bra, Candace y yo terminamos.-

Se quedó paralizada.

-Trunks! Qué hiciste parea que la dulce Candace terminara contigo? Seguro que le saliste con una tontería, ella era perfecta, hijo.-así es, mi madre había escuchado todo, había sentido su ki acercándose.

-Hermano, hermano.-dijo Bra poniendo una mano en mi hombre y mirándome con pesar.- ¿Qué pasó? Porqué terminaron? Hacían linda pareja.-dijo.

-Pues SU ADORADA CANDACE.-dije alargando.- se había fijado en alguien más.-dije.

Y vaya que no se lo creían. Y mamá vino y me abrazó tan fuerte como podía.

-Pobre de mi Trunks, tranquilo cariñó, ya aparecerá alguien más.

Bra moría de risa.

-Mamá! Pero yo estoy muy bien, lo cierto es que eso no me afectó tanto, me siento bien.-dije tranquilamente.

-Mírale la cara no más, él esta bien, mamá, no debes preocuparte, se nota feliz.-dijo Bra.-Oye Trunks, no lo tomes mal pero ¿Porqué estas feliz?

Reí.

-Porque era lo mejor, ya no la quería más. Y ni ella a mí.-dije mientras abrazaba a aquellas mujeres.


Pan_

Lo único que pensaba era en el cáncer.
Cáncer, cáncer, cáncer, cáncer.

-¿Qué?

-Si, Pan, tengo cáncer pulmonar gracias al tabaco.-dijo.

-Y... Y que grado?.-dije en un susurro.

-Tercer grado.-dijo seguro.

-Pero de todos modos...pudiste...pudiste besarme.-dije con lágrimas.

-Lo sé, pero sólo te traje aquí por unas cuantas razones; Pan, tengo cáncer, y se que no es contagioso, pero si te besaba, me sentiría más apegado a ti, y si me pasara algo malo, tu te sentirías triste, porque me amas, lo sé, lo veo en tus ojos cada vez que te miro fijamente, o cuando cada vez que me pego a ti, siento que te desmayarás en mis brazos, y créeme, yo siento lo mismo, y..-

-Y entonces estas terminando conmigo, ¿cierto?.-dije con lágrimas que se acumulaban en mis ojos.- Crees que es lo mejor para olvidarnos y sufrir menos si te pasara algo. Te entiendo.-dije fríamente.

-Pan, pequeña, no quiero que te pongas triste, y se que en estos precisos instantes estas sufriendo, pero tú crees que yo quiero esto?.-dijo él, James.

-James.-suspiré.- De todos modos estaré triste porque perderé al amor de mi vida.-dije y lloré.

Él se acerco a abrazarme, y lo miré fijamente.

-¿Podrías darme un último beso?.-le dije mirándolo a los ojos.

-Con gusto, mi amor.-me dijo.

Me besó con toda la pasión que pudo. Me mareé, me sentía en las nubes, era una sensación increíble, como cuando comes un chocolate, o te pones a ver capítulos de DBZ online (e_e eso fue mío, y es mejor que todo e_e).
Así me sentía yo, totalmente perdida en sus labios, lo abracé tan fuerte como él podía soportar, y el me abrazó tan fuerte como él pudo.
Esa noche me quedé en su departamento, y jamás la iba a olvidar, y aunque estaba convencida de que mi fuerza de voluntad era mayor, sabía que jamás olvidaría a alguien que me hizo sentir tantas cosas como James.
Luego de esa noche, quedamos como amigos, aunque a veces nos robábamos unos que otros besos, y tendríamos que pagar las consecuencias, pero era lo último que nos importaba al momento de perdernos en el otro.


Trunks_

Hace dos meses terminé con Candace, y llevo una vida tranquila, sin preocupaciones ni nada.
Me sentía satisfecho de mi mismo, aunque algo cansado de la rutina.
El trabajo, familia, y salidas con Goten.
Siempre lo mismo.
Sentía que necesitaba algo o alguien que me distrajera, tenía a Goten claro, pero me empezaba a sentir... solo.

-Trunks, amigo, ¿que haremos esta noche? ¿Una cita doble?.-dijo entusiasmado el pelinegro.- Conozco a dos hermosuras que...

-No Goten.-le interrumpí.- Estoy cansado, mejor no hagamos nada.-dije sin ánimos.

-¿Oye que te pasa ahora? Los primeros días sin Candace estabas muy feliz, ahora estas muy aburrido, amigo, ¿acaso la extrañas?.-

-Claro que no, solo que empiezo a aburrirme, quiero de nuevo algo diferente para hacer cada día.-dije indiferente.

-Mmmm.-dijo mirándome fijamente mi pelinegro amigo.- Tú lo que quieres es una nueva novia a quien amar, y salir con ella todos los días.

Lo mire confundido.

¿Otra novia?