Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...
Círculo completo
(Full Circle)
Un fic de Nora Jeminsen
Traducción por Apolonia
Nota de Autora:Una de las razones por las que escribí esta historia, en caso de que se pregunten, es porque tiempo atrás cuando EUG estaba siendo posteado, constantemente tenía la siguiente pregunta: ¿Cómo demonios pudo Shiatar, apenas una SSJ y una chica y eso, enfrentar a Vegeta y a Kakarotto en combate y sobrevivir? Traté de explicar, traté de mostrar y decir, traté todo... y la mayoría de la gente simplemente no me creía. No podía hacerse, decían.
Bueno, puede ser. Y si siguen leyendo, averiguarán cómo. ^_^
De todas maneras, volvemos a la resistencia en este capítulo, y Shiatar, que está por liderar su equipo en la proverbial guarida del león. Vegeta no está en casa... pero eso no quiere decir que haya dejado el palacio completamente sin vigilancia. ¿Entonces quién es el guardia?
Es una sorpresa. =)
Una vez más, por favor dejen comentarios. Recuerden que esta historia contiene sexo, violencia, palabrotas, situaciones adultas, temas oscuros, y toda la clase de cosas que la harían una película de blockbuster Hollywood. ^_^
¡Y hey! Sólo les quedan 19 partes más para terminar... ^o^
Espero que les guste.
Nora
Dragon Ball Z: Círculo Completo
(Parte 7: ¡¡Castillo y captura!! ¡¡¡Una bonificación inesperada!!!)
"Con la llegada de viaje dimensional, mucha de nuestras suposiciones sobre los Saiyajin tenían que ser revisadas. Tomemos el ejemplo del compañero de Ko Shiatar, quien subió al poder como el nuevo gobernador del Imperio después de la Segunda Rebelión; él era de una de las infinitas Tierras que son paralelas a la nuestra. Sorprendentemente, él no sólo era increíblemente poderoso, él era también el hijo del Vegeta de su dimensión. Lo que deja a la especulación: ¿por qué ese Vegeta alternativo engendró un hijo a una edad tan joven, y por qué le permitió a ese hijo vivir? Es bien conocido el hecho que el Vegeta de nuestra Tierra nunca hubiera permitido que naciera un hijo o hija por muchos años, dado que cualquier niño seguramente a) lo sobrepasaría, y b) lo mataría, eventualmente. Lo más temprano que podría haber permitido un heredero después de asumir el trono él mismo, e incluso entonces no hasta estuviera bien en su flor de la vida. Así que cualquier rumor podrían sugerir, es imposible que 'nuestro' Vegeta hubiera tenido un hijo durante los años de la Ocupación."
---Dr. Arnold Gero, "Un Examen Fisiológico y Psicológico de los Saiyajin." Estudios Xenológicos, 24 (2): 671-742.
En las calles de Ciudad Vegeta, era la muerte de la noche. No es que la ciudad durmiese; los Saiyajin descansaban cuando y si lo necesitaban, y la mayoría de ellos habían nacido en un mundo donde la noche duraba sólo la mitad que la de la Tierra. Así que aunque el amanecer estuviera a sólo a unas pocas horas de distancia, ya habían habido cuatro peleas en los bares de la ciudad, resultando en tal vez una docena de muy dañados edificios y seis diferentes incendios. Los esclavos asignados a detalles de emergencia respondieron consciente de sus deberes, y el daño sería reparando dentro de un día aproximadamente. El caos era, en su propia manera, bastante rutinario. Rápidas reparaciones eran una necesidad en una ciudad de guerreros.
Pero debajo de las calles, algo más fuera de la usual rutina estaba teniendo lugar.
Shiatar se puso de pie, con los brazos en las caderas, mirando a la oxidada reja de metal estancada en la pared sobre su cabeza. Detrás de estaban los otros miembros de su pelotón improvisado, vestidos en los mismos trajes negros y armaduras; la vestimenta ayudaría a confundir a los Saiyajin, que confiaban en tales cosas para distinguir entre esclavos y guerreros. Estaban caminando dentro de la guarida del león; necesitaban cada ventaja que pudieran tener, incluso si el león no estaba en casa.
Beluun levantó su mini computadora, y sostuvo la pantalla para que Shiatar viera. Entonces esta reja indicaba el camino dentro de los conductos de ventilación del palacio mismo mismo. Bien; finalmente podrían salir de estas apestosas alcantarillas, y tal vez el aire de los respiraderos les quitará el hedor de ellos. De lo contrario, los Saiyajin los olerían venir.
Shiatar miró a Beluun; él asintió. Levantando la reja con una mano, ella dio la señal con la otra, y dieron el primer paso en el laberinto.
Eran sólo seis en números, ya que Shiatar había decidido que un equipo más pequeño corría un riesgo menor de detección (o al menos de ser detectado demasiado pronto). Eso había sido, decidió, una mejor opción que la esperada; los conductos de ventilación eran lo suficientemente largos para que un hombre adulto se moviese a través de ellos a un paso agachado, pero tan estrechos que tenían que moverse en una fila simple. Mera locura con un equipo más grande. No demasiado cómodo con uno pequeño, pero tenían pocas opciones. Beluun estaba en un punto, con el mapa del palacio y su sistema de conducto que si red de agentes había averiguado para él ---ella había estado bastante sorprendida en descubrir que Beluun era ahora la cabeza de las operaciones de inteligencia de la resistencia. Tal vez no debió haberlo estado; él era perfecto para el trabajo. Detrás de Beluun venía la joven mujer semi-Saiyajin que Shiatar había elegido para unirse a ellos, Katran; una buena guerrera, y directora nivelada. Detrás de ella estaba Yamcha, y detrás de él Arlis, una mujer Humana que afirmaba poder entrar en cualquier cosa ---un seguro, una computadora, una puerta cerrada. Útil cuando uno estaba planeando una fuga. Detrás de Arlis trotaba Krillin, y Shiatar iba en la parte de atrás. Odiaba estar en la parte de atrás; la ponía paranoica como el demonio. El hecho que los conductos eran casi negro como cuna de lobo no ayudaba. Caminó hacia atrás, encarando hacia atrás, tensa. Todos estaban tensos.
Beluun los guió a través de más serpenteos y vueltas de los que esperaban posible dado el tamaño del palacio, pero Shiatar había hecho a su equipo memorizar la ruta en caso que se separasen; recordó del mapa que el la red de conductos era aproximadamente de tres niveles, ya que también servía como un sistema de ventilación para esta parte de la ciudad. A pesar de esa precaución, todavía estaba preocupada que se perdieran de una vuelta cuando la caminata parecía seguir y seguir... pero al final llegaron a un lugar donde la luz brilló en el conducto desde otra reja puesta en la pared, esta más pequeña y mucho más limpia que la que que venía de la alcantarilla. El conducto se había abierto un poco; Shiatar empujó su camino para pasar a los otros y unirse a Beluun, mientras que Arlis hizo su magia con la reja sellada.
"Está siento cautiva en algún lugar en el nivel abajo de este," Beluun susurró, mostrándole el mapa en la mini computadora. "Tenemos que bajar a ese nivel, encontrarla, y volver aquí para salir si vamos a mantener alguna clase de sigilo. De lo contrario tendremos que hacer destrozos por sobre la ciudad."
Lo que querría decir que tendrían a la mitad de los Saiyajin en la provincia persiguiéndolos, e incrementarían la probabilidad de encontrarse con Kakarotto. Shiatar suspiró, y asintió. Las cosas habían parecido tan simples cuando había decidido primero volver aquí; esperaba desafiar primero a Kakarotto, luego a Vegeta, el ganador tomaría todo. Pero las viejas lealtades de la resistencia pesaban más que incluso su deseo de venganza; mucha gente podía ser herida si actuaba con imprudencia en esta misión, y entonces tendría que poner su batalla con Kakarotto en la placa de atrás por ahora.
Pero no para siempre.
Desechando ese pensamiento, se concentró en la tarea a mano. Una cosa a la vez.
El conducto se abrió en una cámara poco usada de almacenamiento dentro del palacio, que fue la razón por la que habían elegido este punto de salida. Después de que Arlis había terminado de separar la reja y todos habían pasado, se separaron en parejas, como habían planeado antes. Shiatar rápidamente revisó las colas falsas que estaban usando para esta misión, y estaba complacida en ver que no parecieron haberse aflojado en lo absoluto durante su viaje a través de las húmedas alcantarillas. La suya estaba curvada alrededor de su cintura; se sentía extraña pero casi familiar, incluso a pesar que su propia cola había sido quitada en el nacimiento y no podía recordar siquiera haber tenido una. Tal vez alguna parte de ella lo hacía.
En cuidadosamente medidos intervalos, dejaron la cámara de almacenamiento en parejas. Shiatar y Beluun fue el último par en salir; se mezclaron en el ligero flujo de tráfico moviéndose a través de los pasillos del palacio fácilmente, deliberadametne adoptando las casuales, pavoneantes zancadas de los Saiyajin alrededor de ellos. Nadie incluso les dio una segunda mirada.
Las escaleras al nivel inferior estaban claramente marcadas, y mientras bajaban al siguiente nivel, Beluun indicó que debían virar a la izquierda; los otros dos pares estaban explorando las secciones B y C del nivel, y era su trabajo explorar la sección A. Todo el nivel, parecía, contenía una multitud de pequeñas cámaras, algunas sin duda usadas para almacenamiento o mantenimiento ---pero algunas de estas cámaras comprendían el "calabozo" del palacio de Vegeta. Era en este calabozo, si podían encontrarla, donde el Líder estaría cautiva. Shiatar siguió la guía de Beluun, y caminaron a través de los pasillos, buscando por alguna señal. Este nivel estaba casi vacío, sus pasillos oscuros y silenciosos; Shiatar se encontró más tensa que lo usual, sus nervios saltando a cada sonido perdido.
Beluun se detuvo, frunciendo el ceño mientras miraba alrededor. Diciendo sus palabras casi silenciosamente, dijo, "¡Todas las puertas se ven iguales! ¿Cómo demonios se supone que vamos a encontrarla si nada está etiquetado?"
Shiatar suspiró, tratando de pensar. Podían estar en la sección equivocada completamente, y la verdadera parte de calabozos en este sub-nivel podía estar en una de las secciones siendo exploradas ahora por sus compañeros... pero la única manera que podían ser capaces de decirlo sería explorando esta sección minuciosamente. "Ella es la prisionera más importante que ellos hayan tenido; si está aquí; debería haber alguna indicación," respondió tan silenciosamente, mirando alrededor; no había absolutamente nadie en los pasillos. "Sólo tendremos que seguir mirando."
Pasaron otra sección cruzada ---y Shiatar vio algo que le llamó la atención, halando a Beluun con ella alrededor de la esquina. "Hablando del diablo," Beluun le susurró en el oído, mirando con ella alrededor de la esquina.
Al fondo por el pasillo que habían pasado, inclinado contra la pared a cada lado de una de las tantas puertas del nivel, estaban de pie dos masivos Saiyajin en atención... "Guardias," Shiatar murmuró; Beluun asintió. Entonces Beluun, sus ojos más agudos que los de ella, se movió hacia adelante, mirando intensamente a los guardias. Rió, de repente, y Shiatar le arrojó una filosa mirada.
"Mira," murmuró en respuesta. "No nos vieron, incluso cuando estábamos de pie justo en el medio del pasillo un segundo atrás. Estúpidos bastardos ---están durmiendo como bebés."
Shiatar angostó sus ojos, y sonrió mientras ella, también, veía que los guardias estaban dormidos de pie, las cabezas gachas sobre sus brazos cruzados, por todo lo que parecían estar firmes. "Baka... deberíamos matarlos por piedad, para salvarlos de lo que su comandante les haría si los atrapase."
Beluun le tocó el hombro. "Yo me encargaré de ellos," dijo, dando un paso alrededor de ella. Shiatar se mantuvo quieta, mirando; no era seguido que lograba ver los verdaderos talentos de Beluun en acción. Como todo semi-Saiyajin, Beluun había sido arrebatado de su madre, puesto en un "orfanato" de esclavos, y después vendido como un niño. En el caso de Shiatar, su relativamente alto sentou ryoku la habían hecho una perfecta candidata para la arena, en lo que fue vendida después. Beluun, por otra parte, había poseído una fuerza menor al nacer, y como normalmente tal semi-Saiyajin era vendido en "trabajo de gruñido" ---minería, construcción, y cosas por el estilo--- Beluun había sido vendido en cambio como empleado de un Saiyajin que había construido un negocio en contratar asesinos de varias razas del Imperio. Él nunca le había dicho, en todos sus años juntos, lo que había sido su entrenamiento. Pero las habilidades que ganó en esa vida anterior habían más que compensado su baja fuerza de lucha.
Se agachó, ahora, contra la pared opuesta a ella, paralela a la de los guardias, y ella miró fijamente mientras él se movía por el pasillo; casi parecía fluir a lo largo del liso metal de la pared, tan fluidos eran sus movimientos. Mientras pasaba detrás del primer guardia, hizo un rápido, extraño movimiento con su mano ---y repentinamente tenía un garrote alrededor del cuello del guardia. Dónde demonios había guardado la cosa, Shiatar no sabía; el guardia se sobresaltó, obvió sus ojos, y y cayó silenciosamente, mientras el garrote cortaba a través de ambos su laringe y la arteria y su vida sangraba yéndose en repentinos chorros. Beluun lo bajó cuidadosamente, para que su cuerpo no hiciera sonido al golpear el suelo; mientras se volteaba hacia el segundo guardia, Shiatar notó que había curvado su mano en un puño, salvo por los primeros dos dedos, los que tenía estirados rígidamente. Un instante después, hundió esos dos dedos en el suave paladar bajo el mentón del guardia. El guardia se despertó inmediatamente, sus ojos ampliándose ---y los dos últimos dedos de la mano de Beluun salieron, sumergiéndose en la laringe del guardia. Con el guardia silenciado, Beluun lo dio vuelta y lo empujó en un extraño abrazo; el crack del cuello del guardia fue apenas escuchable. El segundo cuerpo de guardia se deslizó al suelo, y Beluun se irguió, sonriéndole en respuesta a ella. El evento completo le había tomado alrededor de seis segundos. Y ni siquiera había derramado sangre en su armadura.
Tengo que aprender cómo hace eso, Shiatar pensó, y se puso de pie para reunirse con él ---pero un movimiento atrapó sus ojos. Se tensó y se congeló, mirando al pasillo para ver un par de Saiyajin girando del corredor lejano. Posiblemente el alivio para los dos guardias que Beluun había acabado de encargarse... Intentó, rápidamente, dar un paso fuera de vista, pero era demasiado tarde, mientras uno de ellos la señaló. "Nani ---¿quién demonios es esta?"
Beluun alzó la vista, sobresaltado; Shiatar lo miró, luego de nuevo a los guardias que se acercaban, ansiosamente. Tenía que pensar rápido. "Hola," dijo, caminando hacia adelante para encontrarse con los guardias; ellos la estudiaron cuidadosamente. "Um... ¿alguna idea de dónde está el baño?"
Se miraron unos a otros. E inmediatamente uno de ellos alcanzó un comunicador en su cinturón. "Nadie se supone que debe estar aquí excepto la guardia," dijo él fríamente. "Y estoy seguro como el infierno que no te reconozco." Movió su cabeza hacia su acompañante, quien también la estaba estudiando con una fría mirada. "Risu, ve y revisa al prisionero y al último horario de guardia, pregúntales si han visto algo---" Su mano tocó el comunicador.
¡Shimatta! No puedo dejar a este bastardo--- "¡Beluun! ¡Tienes otro!" gritó en advertencia mientras Risu se volteó a la esquina del pasillo donde el compañero de ella esperaba, y entonces ella saltó al guardia frente a ella. Él gruñó en sorpresa, pero su táctica funcionó; alejó su mano del comunicador. Él no era muy fuerte (lo que pudo haber explicado por qué era un guardia bajo); Shiatar lo sobrepasaba en poder fácilmente. No tenía la delicadeza de Beluun, pero un cuello roto era un cuello roto.
Mientras el guardia caía, sin embargo, el oscuro pasillo se volvía brillante repentinamente con una chillona luz roja, y una alarma retumbó su monótona advertencia en los pasillos. Shiatar jadeó, y corrió alrededor de la esquina, donde Beluun estaba enderezando el cuerpo del guardia, disculpas en su rostro. La mano del guardia muerto estaba en el comunicador.
"¡Chikusho!" escupió. "No hay tiempo para sigilo, ahora---" Se dio vuelta y golpeó a través de la puerta cerrada, rompieron cables al azar; un segundo después la puerta se abrió. Beluun entró corriendo, y Shiatar se quedó de pie ansiosa vigilando mientras las alarmas continuaban retumbando; los otros dos equipos deberían estar dirigiéndose de vuelta al punto señalado ahora...
Beluun salió de nuevo, arrastrando con él a una mujer Humana; comenzaron a correr a través de los corredores hacia la salida. Shiatar miró a su carga ---y casi se detuvo, mirando fijamente. "¿Bulma-san?" soltó.
El Líder de la resistencia ---a quien Shiatar nunca había visto o conocido en este mundo, y quien nunca fue referida por un nombre para proteger su identidad ---la miró, sobresaltada. "¿Te conozco?"
No, ella sólo era la madre el amante se Shiatar en otra dimensión--- Pero no había tiempo para eso ahora. "No. Tenemos que salir de aquí." Se deslizó para detenerse mientras se acercaban a la escalera; el camino esperado era siempre una mala ruta para tomar en una situación hostil. Pero habían siempre otros caminos... alzó la vista, levantó una mano, y empujó a Bulma hacia Beluun; la protegería de los escombros que caerían. Luego haría volar el techo.
Cuando el humo y los escombros se hubieron limpiado lo suficiente, Shiatar y Beluun, cargando a Bulma, volaron a través del agujero en el techo al siguiente nivel. Casi inmediatamente, Shiatar sinrió manos agarrarla rudamente, mientras docenas de Saiyajin convergían en el sitio del disparo, gritando sus gritos de batalla. No tenían tiempo para perder así... "¡Beluun!" gritó en advertencia, y tan pronto como lo sintió sacando su escudo, se dejó ir, apretando sus puños y dejando su ki volar explosivamente. El repentino poder resultante hizo volar el pasillo, dejando inconsciente a los Saiyajin en el piso, dentro de él y a través de las paredes... Un segundo después, nada se movió en el corredor excepto ellos tres, y se dispararon en el pasillo hacia el punto de encuentro. Krillin, Yamcha y los demás ya casi estaban allí, uniéndose a ellos a mitad de camino del pasillo; el grupo volaba hacia la habitación de almacenamiento.
Yamcha inmediatamente se movió para tomar a Bulma de Beluun, y ella lo abrazó brevemente antes de ajustar su agarre alrededor de su cuello mientras volaban. "¡Demasiado fácil!" le exclamó a Shiatar, sonriendo de oreja a oreja. "Los atrapamos completamente de sorpresa ---para el tiempo que se movilicen para detenernos, ¡ya nos habremos ido!"
"Tendrán que pasar por mí, primero, ¡fugitivos!"
Yamcha se detuvo a mitad de vuelo; Shiatar hizo lo mismo justo frente a él, y todos miraron a la figura flotando lentamente para ponerse en el suelo frente a ellos. Un niño que no podía ser mucho más grande que de diez años, de brazos cruzados, entre el grupo y su camino de salida.
"¡¿Qué demonios---?!" Shiatar miró fijamente al niño. Con la cola enroscada alrededor de su cintura, era claramente un Saiyajin de pura raza, y por la insignia en su armadura y la larga capa blanca alrededor de sus hombros, obviamente no era un mocoso de clase baja. No había visto muchos niños Saiyajin; por lo general eran enviados a varios planetas por los primeros quince años aproximadamente de sus vidas. ¿Qué estaba haciendo este aquí? Había algo familiar, también, sobre la manera que la que el niño los miraba cazadoramente sobre sus imperiosos brazos cruzados...
"Esperábamos algo como esto, fugitivos," el niño escupió fríamente, "así que escuchen bien. Mi padre ha confiado en mí para que vigile este palacio, y yo digo que ustedes no saldrán de aquí con esa prisionera. Tampoco vivirán para salir de aquí vivos, ¡excepto a través de mí!"
"Tiene que estar bromeando," Beluun murmuró detrás de ella, mirando al niño, que soltó inmediatamente. "es sólo un niño..."
El niño apretó sus dientes, se agachó ---y gritó, llevando sus brazos hacia atrás mientras un ki lo suficientemente grande para destruir el planeta se manifestó a su alrededor, su aura de un blanco pálido y brillante, la fuerza de su poder explotando a través del pasillo como un clicón.
Shiatar jadeó, ejerciendo un poco de su propio poder para mantenerse en el aire; no todo el resto de su equipo era capaz de hacerlo. Katran estaba ayudando a Yamcha y Bulma a mantenerse de pie; junto a ella, Beluun estaba trabajando mantenerse a flote. No lo creo... pensó, mirando fijamente mientras el niño manifestaba su máximo poder. Este niño es más fuerte que la mayoría de los Saiyajin adultos... ¡su poder es increíble! Yo no tuve nada cerca de ese nivel de poder cuando tenía su edad...
El niño al final dejó de gritar, y se enderezó para mirarla a través de la ardiente aura. Su expresión era salvaje sus oscuros ojos mortales; su cabello negro estaba parado en su cabeza, ondeando suavemente en las corrientes de su poder. "Ahora," dijo. "Enfréntenme, fugitivos, ¿o son ustedes resistencia los cobardes que me dijeron que son?"
Shiatar se volteó hacia Beluun. "Llévate al resto del equipo y sigue."
Él la miró fijamente, sobresaltado. "Qué estas---"
"¡Ve!" Angostó sus ojos al niño, sintiendo su propio ki responder mientras se alistaba. "Es demasiado fuerte para cualquiera de ustedes. Tendré que luchar con él. Llévate a Bulma-san y vete, ¡ahora!"
Beluun la miró fijamente, pero estaba lista para comenzar a descender al suelo; después de un momento él asintió, inseguro, y le dio la señal a los demás. Ellos lo siguieron hacia la habitación de almacenamiento que estaba entre Shiatar y su adversario. El niño los miró, sus ojos angostándose ---pero Shiatar gritó tajantemente, "Déjalos en paz. Si me derrotas, serás capaz de perseguirlos después. Soy tu oponente ahora."
Y convocó su propio poder, trayendo su ki a su nivel en segundos. Tenía que terminar esto rápidamente; incluso ahora que el informe de la redada debió haber llegado a Kakarotto, y por todo lo que sabía el Señor Feudal debía estar en su camino... El niño se tensó, y la miró fijamente, claramente sorprendido. A pesar de su apuro, Shiatar se sintió sonreír vengativamente. Pequeño mocoso arrogante; aparentemente todos los Saiyajin nacían con egos del tamaño de planetas. "¿Qué sucede?" le preguntó. "¿Nunca encontraste alguien de igual poder antes?"
Él apretó sus dientes, sus ojos ardiendo con furia ---y atacó. Shiatar casi fue atrapada con la guardia baja; el niño se disparó a través del espacio entre ellos con sólo una sombra que indicó su movimiento. Un instante después se encontró mirando a su puño mientras se acercaba. Reaccionando instintivamente, logró arremeterse a un lado, levantando su mano para atrapar su puño mientras pasaba su rostro ---y el resultante shock del golpe del niño llegó a su brazo. Sobresaltada, lo arrojó hacia atrás, y se agacharon, enfrentándose uno a otro.
¡Pequeño hijo de puta! ¡Eso dolió! Pensó para sí misma enojándose, y luchó para controlar su ki; si se convertía en Super Saiyajin todos los guerreros en la ciudad lo sentirían. Pero tan enojada como estaba, estaba también sorprendida; el poder del niño era verdaderamente sorprendente. Era más rápido de lo que había imaginado alguna vez que un niño de su edad podía ser, y mucho más fuerte de lo que había esperado. Ni siquiera yo era tan fuerte cuando gané el torneo, hace cinco años atrás, pensó preguntándose, y luego apretó sus dientes en resentida ira. ¡No puedo creer que este pequeño enano sea más fuerte de lo que yo solía ser!
El niño se detuvo por sólo un momento, luego atacó de nuevo. Shiatar se defendió de nuevo, y luego intercambió un staccato de golpes con él, deliberadamente desapareciendo y eludiendo, examinando su estilo. Era fuerte, pero inexperto; mientras que su mero poder pudo haber sido suficiente para abrumar a un enemigo menor, Shiatar había estado luchando en batallas de vida o muerte desde que tenía la mitad de la edad de este niño. Él conocía algunas técnicas, las usaba bien, pero era claro que no había tenido tiempo en desarrollar sus habilidades a un nivel que pudiera compararse con las de ella. Aún así, luchaba furiosamente, su joven rostro apretado con determinación; Shiatar no podía evitar sino admirar su valor, un poco.
Pero el tiempo era poco, y lo estaba desperdiciando. El niño arrojó un puño a su rostro de nuevo, y lo atrapó, agarrándolo esta ves. Sus ojos se ampliaron en ira, y se arremetió hacia ella con el otro puño; atrapó este también. "Lo siento, niño," sonrió a su furioso rostro. "No tengo tiempo para jugar ahora." Y tiró sus manos para atrás entre sus manos, agarrándolo bajo su mentón con primero su derecho, luego su pie izquierdo, liberándolo mientras su pie tocaba el suelo. El niño se fue hacia atrás, mareado ---otro Saiyajin, notó Shiatar, probablemente hubiera quedado frío después de un golpe como ese ---y ni siquiera levantó sus brazos para defenderse cuando Shiatar arrojó un puño a su vientre, justo debajo de su caja torácica. Él jadeó, doblándose sobre su mano, y ella hábilmente se puso detrás de él para golpearlo, cuidadosamente, en la parte de atrás de su cuello. Quedó inconsciente a lo último, doblado sobre su aún apretado puño.
Shiatar lo acomodó en el suelo, limpiando su frente con la parte de atrás de su mano libre. El niño era bueno, muy bueno; ella no le había mucho para ser capaz de darle una lucha. Lo sabía, mientras se enderezó para mirarlo fijamente, que debería matarlo; cualquier niño así de poderoso a la edad de este niño tenía el potencial de volverse otro Vegeta eventualmente. La prudencia dictaba que deshacerse de él ahora era sonido de política para el futuro... pero mirándolo, suspiró. Prudente o no, ella no era asesina de niños. Y de todas maneras, el niño había luchado bien; no merecía morir sólo porque era demasiado joven para luchar contra ella como un igual...
Pero morirá, su mente susurró, repentinamente.
"Mi padre ha confiado en mí para vigilar este palacio..." Las palabras del niño, pronunciadas con su arrogante desafío, volvieron a ella, y frunció el entrecejo. El niño moriría, porque había fallado en su deber como guardián. Los Saiyajin no eran tolerantes de las fallas, incluso entre sus hijos. Era incluso así que su propio padre, quienquiera que fuera, debía hacerlo. Si lo dejaba aquí, mejor debería matarlo ella misma.
Si lo dejaba aquí.
Shiatar suspiró en exasperación. Estar alrededor de Trunks la había vuelto suave.
Agarrando al niño de la parte de atrás del cuello de su armadura, lo levantó y comenzó a acomodarlo sobre su hombro; lo que sea, en ese momento, tembló un poco. Molesta, Shiatar lo volteó para dejarlo inconsciente de nuevo; el niño era tan resistente como fuerte. ¿Qué diablos estaban haciendo los Saiyajin en sus programas de engendrar en estos días? El niño logró abrir sus ojos antes que ella pudiera golpearlo, vacilando mareadamente entre la consciencia y la inconsciencia. "Otousan..." murmuró.
Shiatar frunció el ceño, pausando con su mano levantada. No tenía tiempo para escuchar los divagues y delirios del niño... pero alguna intuición que no pudo nombrar la hizo dudar de alguna manera. Provocada por ese impulso, le dijo, manteniendo la voz suave, "No soy tu padre. Pero lo encontraré por ti, si quieres. Dime quien es, y lo buscaré."
Los ojos del niño giraron; por un momento pensó que se había desmayado, pero se levantó de nuevo, mirándola en repentina, aterrorizada lucidez. Ella se sobresaltó, y su mano apretó su hombro, fuerte incluso ahora.
"Vegeta," dijo el niño, con la lentitud de alguien que estuviera tratando de hacerse escuchar claramente. "Mi padre es... el Príncipe Vegeta."
Shiatar miró fijamente en shock, mientras los ojos del niño volvían a girar; volvió a desmayarse sin su ayuda. Y después de un momento, se levantó, lo arrojó sobre su hombro, y se apresuró hacia los conductos de ventilación.
