Hola a todos; Hoy es jueves y siendo las 4:30 de la tarde me animo a actualizar… de más está decirles que agradezco cada uno de sus comentarios… y que espero que disfruten también este capítulo…
Primero lo de siempre:
Pairing: Harry/Draco * Severus/Sirius * Remus/Lucius
Rating: NC-17
Advertencias: Mpreg; corazones rotos, partes empalagosas y algo de sufrimiento emocional, Flash, personajes algo OoC
Disclaimer:
Como siempre, todo pertenece a JKR, y también a Danver (a quien le escribí este fic), no se pretende lucrar ni conseguir beneficio económico con la historia o sus personajes, simplemente divertirme y entretener a los que leen.
Notas:
1.-Este fic fue escrito para Danvers, como regalo para el intercambio de fics por navidad en la torre de Astronomía (Amigo invisible) Me salió mas largo de lo que había pensado y sinceramente espero que te guste mucho, Danvers XD
2.-No es en realidad una historia de aventura, más bien es algo romántico.
Es post-guerra, Voldemort ya no existe y muchos de los personajes siguen vivos.
3.- Este fic tiene advertencia de Mpreg, (embarazo masculino) pero no serán ni Harry ni Draco.
4.- Esta historia es de relaciones chico/chico, si no te gusta, no te apetece o no te agrada, es tu momento de darle al botón "Atrás" o cerrar la ventana. Vamos que guerra avisada no mata gente.
5.- Nunca he podido mantener a un solo personaje como Top o bottom, por si es el caso, hago la aclaración.
¿Listos?
A leer:
CUANDO TE ROMPEN EL CORAZÓN
CAPITULO SIETE: "EL MUNDO DESDE UNA NUEVA PERSPECTIVA"
Harry abrió los ojos con pereza mientras el sol se colaba por la ventana, lo primero que registró fue el terrible y espantoso dolor de cabeza, lo segundo fue que estaba en la habitación de alguien más, de aquel chico con el que había estado bailando la noche anterior, el cual dormía ahora a su lado, aparentemente desnudo y enredado entre las sábanas.
Se sentó y vistió lo mas silencioso posible, mirando de reojo al cuerpo del chico, era bastante atractivo, debía reconocerlo y habían pasado un muy buen rato, definitivamente tenía que reconocer que Draco tenía razón en algunas cosas, tal vez ya era tiempo de empezar a salir, sin compromisos ni nada serio, sólo divertirse.
—Hey…— murmuró suavemente agitándolo un poco por el hombro, el chico abrió los ojos perezosamente
—Hola…
—Ya me voy
—Oh, de acuerdo— respondió el chico antes de dar un sonoro bostezo —Gracias— dijo con una sonrisa al tiempo que Harry se levantaba
—A ti— le dijo Harry antes de caminar hacia la salida
Se encontraba en un apartamento bastante pequeño, aunque en realidad Harry no recordaba en donde exactamente quedaba y tampoco se le apetecía salir a la calle a tratar de ubicarse, así que, en cuanto llegó al pasillo, miró hacia ambos lados antes de aparecerse en la sala de su propio departamento.
El dolor de cabeza aún era un problema y pensó en que Draco siempre tenía a mano una buena poción anti resaca, miró hacia el reloj de la cocina, apenas y eran las 8 de la mañana, lo había perdido de vista la noche anterior en el club luego de verlo conversando en la barra con aquel chico, pero confiaba en que estuviera ya en casa.
La edición de "El Profeta" descansaba sobre la mesa de su cocina, como cada mañana, se le ocurrió llevarlo para leerlo durante el desayuno con Draco, en cuanto lo tomó identificó su foto en la portada; hacía mucho tiempo que su foto no figuraba en ningún titular, no desde el matrimonio de Oliver, y cuando extendió el diario descubrió que después de todo Draco tenía razón, aún había mucha gente que recordaba que ellos dos habían sido enemigos en la escuela:
"HARRY POTTER Y SU NUEVO AMOR: LA INESPERADA REAPARICIÓN DE DRACO MALFOY"
Luego de más de un año de ausencia, Draco Malfoy reaparece en el callejón Diagon de la mano nada más y nada menos que de Harry Potter, el famoso niño que venció al que no debe ser nombrado.
Draco Malfoy no había dado señales de vida durante mucho tiempo, y algunos pensaban que se encontraba incluso en el extranjero, pero el sábado en la tarde fue visto paseando muy acaramelado junto a Harry Potter, quien al parecer ha ya superado la sonada ruptura con Oliver Wood, actual esposo de Theodore Nott.
No hemos podido contactar con ninguno de ellos pero muchos lo vieron paseando y riendo aquella tarde de sábado, deteniéndose primero a tomar un helado para luego realizar algunas compras.
La presencia de ambos no dejó de llamar la atención, puesto que todos recuerdan aun la gran rivalidad que existía entre ambos, pese a que al final durante la guerra ambos lucharon en el mismo bando, teníamos entendido que las asperezas entre ellos nunca desaparecieron…
Harry negó con la cabeza y aún con el diario en la mano se apareció en medio del departamento de Draco, caminó sin hacer mucho ruido hasta la habitación, pero la encontró vacía, algo más preocupado y pensando en cual sería la razón para que Draco no volviera aún, regresó hasta la cocina y buscó en el lugar que, ya conocía de memoria, estaba la poción para la resaca, dio un sorbo directo del frasco y rápidamente sintió como esta hacía efecto, alejando el dolor de cabeza y dejándolo mucho más aliviado.
Se arrastró nuevamente hasta la habitación de Draco y se quitó la ropa para darse una ducha y luego dejarse caer en la cama y dormir un poco mientras esperaba que Draco volviera.
*_*
Después de aquella noche en la que Harry había vuelto hecho trapo por haber visto a Wood y Theo en la Terminal de transportes mágicos, Draco no había estado con nadie más, ni siquiera lo había deseado o pensado, no hasta que se le ocurrió que era momento de salir nuevamente, y aquella noche descubrió, con placer, que podía acostarse con quien quisiera, en este caso: Erick, el chico que había conocido en la discoteca; sin tener ningún tipo de remordimiento ni de dolor. Aquel descubrimiento lo había hecho sentir mucho más feliz y animado de lo que se había encontrado en tiempo, y estuvieron juntos, follando hasta el amanecer, hora en la que finalmente cayeron rendidos sobre la cama, uno al lado del otro, jadeantes y sonrientes, pronto el cansancio hizo que se quedara completamente dormido, cuando abrió los ojos ya era medio día y Erick ya se había puesto en movimiento.
—Tengo que entrar a trabajar en sólo media hora— le dijo el chico saliendo de la ducha apenas envuelto en una toalla, Draco le sonrió y asintió en respuesta mientras se ponía en pie, cogió su propia ropa y se vistió a prisa, pensando en que se bañaría en su casa, donde estaría mas cómodo y que luego iría por Harry, tal vez se le apetecía que almorzaran juntos.
—Suerte— le dijo Draco con una sonrisa a Erick antes de darle un beso en los labios
—Para ti también— le respondió el chico de manera amable antes de meterse en la cocina, Draco agradeció que ese chico se tomara todo de la misma forma que él y salió al pasillo del edificio, parecía uno bastante elegante, y parecía no haber nadie cerca, pero sólo por seguridad se metió al ascensor antes de aparecerse en su departamento, el abrigo sobre el sofá le indicó que Harry ya había llegado
— ¿Harry?— llamó un par de veces, pero no hubo respuesta, con el ceño fruncido y algo preocupado caminó hasta la habitación, donde lo encontró, envuelto en una toalla y durmiendo profundamente sobre su cama, suspiró aliviado, al ver que no pasaba nada grave.
*_*
Severus hizo estallar un caldero más, llenando todo el ambiente de un humo denso y oscuro, soltó un grito de frustración y se dejó caer sobre la silla nuevamente, controlando sus deseos de ir por Lupín y acabar con él por haberse acercado a su Sirius, por haber arruinado lo que él creía era perfecto, miró hacia el reloj, apenas visible por la humareda y se sorprendió al darse cuenta que ya era de tarde, se había pasado toda la noche y todo el día metido allí, volando calderos, incapaz de concentrarse pero sin encontrar la fuerza suficiente como para arrastrarse a su cama y dormir, porque sabía que no podría, que de hacerlo terminaría pensando en Sirius una vez más, y aquello dolía demasiado… el dolor de ser traicionado y engañado. Comprendió por primera vez a Potter e incluso a Draco, y todas sus reacciones, porque el dolor que quedaba en el pecho por eso era tan grande que parecía que dolía hasta respirar.
*_*
Sirius se arrastró desde el baño, en donde vomitó todo lo que podía haber comido en el último mes, hasta su habitación, dejándose caer pesadamente sobre la cama, aquella mañana los síntomas habían sido mucho peores que durante los pasados meses, aunque el medimago le había dicho que ahora que empezaba el cuarto mes los malestares disminuirían notablemente.
Sabía que tal vez debía llamar a alguien para que lo ayudara, pero no quería moverse de allí, aún tenía esperanzas de que Severus volviera, y cuando lo hiciera quería que lo encontrara en casa para que pudieran hablar.
Durante la noche anterior había tratado de contactarlo pero la chimenea y su casa estaban cerradas, por lo que sabía que aún estaba enfadado, esperaba que muy pronto se le pasara el enfado y que, ya una vez más calmado, volviera para hablar con él.
Se hizo un ovillo sobre la cama, sintiendo como la respiración se le agitaba nuevamente, le había pasado aquello varias veces durante el día anterior, hizo una nota mental para poder preguntarle sobre eso a su medimago en la siguiente cita. Cerró los ojos y suspiró profundamente, tratando de alejar todos los malestares y relajarse, pero no estaba funcionando muy bien.
*_*
— ¿Me pregunto si alguna vez dejaremos esta costumbre de dormir uno en cama del otro?— preguntó divertido Draco en cuanto Harry abrió los ojos, parecía algo desubicado
— Hola, Malfoy— murmuró Harry sentándose completamente, notando recién que se había quedado dormido sólo con la toalla en la cintura y que debajo de eso no tenía nada más, jaló una manta y se cubrió totalmente, mirando de forma avergonzada a Draco que puso los ojos en blanco y se echó a reí
— ¡Por Merlín, Potter! Que ya te he visto desnudo
—Ya, pero eso no quiere decir que lo puedes seguir haciendo
—Mojigato
—Descarado— respondió Draco cruzándose de brazos y haciendo un gesto de fastidio, ambos se mantuvieron la mirada por un instante más hasta que los dos casi a la vez sonrieron. —¿Qué tal la pasaste anoche?
—Me fue de maravilla ¿Tú?
—Genial…
—Tenías razón, era buena idea salir
—Yo siempre tengo la razón, Potter — contestó Draco con una sonrisa engreída, Harry puso los ojos en blanco y entonces recordó el encabezado de "El Profeta"
—Esta vez te diré que puede que estés en lo cierto
— ¿Sólo esta vez?
—Si, mira —dijo mientras jalaba de la mesa de noche el diario que Draco parecía no haber notado —Tenías razón, algunos aún recuerdan que tú y yo no nos llevábamos en la escuela
— Genial, un titular— masculló Draco leyendo rápidamente el periódico —Parece como si me usaras para demostrar que ya olvidaste a Wood
—Si, eso parece— Harry suspiró y se puso en pie aún con la toalla enrollada en la cintura, sujetándola con ambas manos, Draco se mordió la lengua para no seguir burlándose de él — ¿Almorzamos?
—Claro, aunque mejor sería que te vistieras más… adecuadamente — le dijo Draco con burla
—Jo, jo, estás con toda la chispa ¿no?— replicó Harry sarcásticamente, Draco sólo se encogió de hombros —Ya… vamos a mi casa, tú ya te cambiaste y todo… desde allí nos podemos ir
*_*
En cuanto se aparecieron en la sala registraron varias cosas a la vez, una gran cantidad de lechuzas se colaban por la ventana de la cocina mientras el sonido de alguien golpeando la puerta se intensificaba más
Harry dio un suspiro cansado —Deben ser Ron y Hermione, te apuesto el almuerzo
— ¿Y les abrirás?
— No se irán si no lo hago— dijo Harry caminando hacia la puerta
—Yo que tú me visto primero, no sé que explicación les piensas dar, pese a que ya nos vieron en el callejón ellos mismos, pero el que estés sólo con una toalla en la cintura tal vez… digo sólo tal vez, les pueda dar una idea equivocada
—Buen punto— dijo Harry girándose y sonriendo hacia Draco, — ¿Por qué no les abres tú y les dices que me esperen? , yo salgo en un momento más
—No soy portero, Potter — reprochó Draco sentándose en el sofá con una mirada que Harry entendía muy bien, no lo haría.
—Voy… denme un minuto— gritó hacia sus amigos
—Ok, aquí te esperamos— dijo la voz de Hermione y Harry negó con la cabeza mientras se perdía en la habitación, Draco se quedó mirando la puerta un momento más antes de soltar un suspiro de resignación y ponerse en pie, en cuanto la abrió hubiera deseado tener una cámara fotográfica para poder registrar la cara de ambos al verlo, era una de las cosas más cómicas que había visto en mucho tiempo.
— ¿Malfoy? ¿Qué demonios haces aquí?— dijo Ron apretando los dientes, Draco sonrió con suficiencia
—Primero se saluda, Weasley— se hizo a un lado para dejarles el paso libre —Potter saldrá en un momento más, se esta cambiando
—¿Cambiando?— preguntó en un susurro Ron
—Si, es que no le gusta andar envuelto en toallas delante de tanta gente…
—¿Toallas?— replicó Ron dándole una mirada incrédula mientras Draco sonreía mucho más, definitivamente había sido más divertido abrir la puerta.
— ¿Has leído el profeta?— le preguntó Hermione dando miradas hacia el pasillo que daba a la habitación de Harry y sujetando a Ron de un brazo, obviando toda la conversación de ambos.
—Si, y Potter también
—Sé honesto y dinos de una buena vez que demonios estás haciendo con él, Malfoy— le increpó Ron acercándose un poco más a él
—Eso es algo que Potter les tiene que decir, a mi no me place darles explicaciones de nada de lo que hago
—Malfoy…— murmuró Hermione —Harry es nuestro amigo y si tú le haces algo…
—Malfoy también es amigo mío— dijo Harry apareciendo de pronto por el pasillo —Tanto como lo son ustedes
— ¡Harry!— dijo Ron acercándose a él, como tratando de constatar que realmente estaba bien —Estábamos preocupados por el titular de "Él Profeta", sabemos que esas cosas no te gustan… y pensamos que estarías enojado
Harry sonrió tranquilamente —Por favor… realmente no me preocupa lo que digan de mi, no ahora al menos, prefiero eso a los titulares de antes, donde me pintaban como estúpido por haber sido engañado por Oliver.
— ¿Pero es verdad?— preguntó Hermione mirando a Draco y a Harry
—Sólo somos amigos, buenos amigos, ustedes ya nos vieron en el callejón Diagon ese día, ¿Por qué tanta preocupación ahora? — les dijo Harry con una sonrisa, los ojos de Ron relampaguearon por un instante y Hermione se quedó en silencio, mientras Draco se cruzaba de brazos y los miraba con impaciencia, realmente si moría de hambre
—Pero se trata de Malfoy— balbuceó Ron —Y pensé que aquel sábado sólo te lo habías encontrado y ya… no que lo dejaras entrar… ¡Merlín, que se trata de Malfoy!
—Estoy aquí, por si no lo has notado— replicó Draco
—Miren, les prometí que mañana iría a su casa a cenar, ¿por qué no hablamos de esto mañana?— les dijo Harry pasando sus brazos alrededor de los hombros de sus amigos y caminando hacia la salida —Conversaremos de todo lo que deseen… Pero justo ahora Draco y yo estábamos por salir
— ¿Salir?— balbuceó Hermione ya en la puerta
—¿Draco?— preguntó casi con miedo Ron a la vez
—Si… y de paso díganselo a Sirius, así no viene hasta acá a escuchar la misma historia… ah! Y a Remus también.
—Pero…
—-Te veo mañana, Ron, prometido— le dijo Harry con una sonrisa, sus amigos dieron una mirada más hacia Draco que apretaba los labios tratando de evitar soltar una carcajada y luego asintieron.
En cuanto Harry cerró la puerta Draco no se contuvo más y rió abiertamente —Realmente, Potter, a veces me sorprendes
—Gracias, no cabo en mí de alegría por el elogio— le respondió Harry sarcásticamente, y Draco le sacó la lengua en respuesta, lo que hizo que Harry riera también.
*_*
Remus estaba muy preocupado ya, habían pasado un par de días desde la última vez que Sirius se había puesto en contacto con él, lo último que le había dicho era que hablaría con Snape, y desde entonces no había tenido mas noticias de él.
Empujado por el temor a que algo hubiera salido mal se apareció en la puerta de la casa de su amigo, pues esta aún parecía tener el hechizo anti aparición, después de tocar durante varios minutos estuvo casi a punto de irse, convencido de que su amigo no se encontraba en casa, pero había algo que le hacía pensar que no todo estaba bien, y antes de dar la vuelta decidió aplicar un hechizo para descubrir si es que realmente la casa estaba vacía, el homeun revelus le mostró que había alguien en el segundo piso, una sola persona, una persona que no parecía atender a los llamados de la puerta, Remus insistió con los golpes una vez más, ahora un poco más alarmado, y nada ocurrió así que finalmente tiró la puerta de la casa con un par de hechizos y subió las escaleras a prisa, cada vez más preocupado por la falta de reacción de la persona que estaba arriba, pues el sonido de la enorme y gruesa puerta cayendo habría sido suficiente para despertar a cualquiera
En cuanto llegó a la habitación de Sirius empujó la puerta lentamente y se acercó hacia el cuerpo ovillado sobre la cama, le puso una mano en el hombro, dándose cuenta de lo caliente que se encontraba
— ¿Sirius?— preguntó temeroso, mientras lo hacía girar, Sirius no contestó se encontraba inconciente y al parecer volando en fiebre.
*_*
La mañana fue relativamente tranquila para todo lo que esperaba Harry, algunos de sus compañeros le hicieron comentarios insinuantes acerca de él y Malfoy y otros simplemente le decían que se alegraban de que hubiera encontrado a alguien con quien olvidar a Oliver aunque hubiera sido preferible que encontrara a alguien más amable y menos creído.
Para la tarde ya estaba un poco cansado, repitiendo una y otra vez que Draco y él sólo eran amigos, pero nadie realmente parecía querer creerle. Estaba sentado en su escritorio repasando el informe que debía entregar sobre la última inspección a una tienda de magia oscura en el callejón Knut cuando sintió la presencia de alguien frente a él, en cuanto levantó la vista soltó un pequeño jadeo por la sorpresa
—Potter— siseó la voz de Lucius Malfoy, parecía realmente enfadado y de alguna manera amenazante, vistiendo una túnica oscura y elegante y con el cabello totalmente peinado hacia atrás y una mirada gélida.
—Malfoy— dijo Harry poniéndose en pie y tratando de recomponerse
—Necesitamos hablar
—Justo ahora estoy algo ocupado
—No te pedí tu opinión, te dije que necesitamos hablar, esto sólo tomara un par de minutos
Harry dio una mirada alrededor, varios de sus compañeros lo miraban fijamente, sabía que si se seguía negando Malfoy seguiría insistiendo, y, por la mirada que le estaba dando, probablemente de manera más agresiva, así que simplemente asintió —Podemos ir a la cafetería del segundo piso
—Conozco otro sitio mejor— le dijo Lucius mientras le hacía una señal para que lo siguiera, Harry caminó detrás de él hasta alejarse de la sala de aurores y adentrarse en uno de los pasillos donde estaban las salas de reuniones —El ministro ha tenido a bien prestarme una de sus salas, será mucho más cómodo y privado— dijo con voz inexpresiva Lucius mientras abría una de las puertas, dentro había una gran mesa de madera, larga y rectangular, y muchas sillas alrededor.
— ¿Qué puedo hacer por usted?— preguntó Harry impaciente y cruzándose de brazos mirando al hombre con enfado, aunque sabía que era un aliado de guerra no podía dejar de estar a la defensiva con él, y no sólo por el pasado, también porque ese hombre aún estaba enfadado con Draco y había actuado de manera muy poco justa con él.
—Es muy simple ¿Cuánto quieres para alejarte de Draco?
Harry le dio una mirada desconcertada y por un instante no supo que decir, abrió la boca y la cerró una vez mas, antes de negar con la cabeza
—Vamos, Potter, que no tengo todo el día y supongo que tú tampoco, solo di una cantidad
— ¿Está intentando comprarme?
—No seas tan dramático, es obvio que mi hijo y tú no tienen nada en común y que todo este noviazgo no tiene ni pies ni cabeza, creo que él ya ha sufrido bastante por culpa del idiota de Nott cómo para que tú también lo lastimes, así que si igual esta relación está condenada al fracaso, ¿Por qué no acelerar un poco las cosas?— dijo Lucius paseándose impaciente de un lado a otro —¿Qué mejor que salir ganando algo de oro en el proceso?
—No quiero su oro— masculló Harry aun incapaz de creer lo que escuchaba, se guardó el comentarle a Lucius que Draco y él en realidad no tenían ninguna relación de ese tipo, no se merecía ninguna explicación.
—Intentas hacerte el honesto ¿eh?— le dijo Lucius deteniéndose —Bien, entonces ¿qué te parece la promoción para la que has estado postulando?, tengo varios amigos en puestos importantes que me deben algunos favores… sólo tienes que alejarte de Draco y ascenderías a jefe de una división
— ¡Por supuesto que no!— respondió Harry indignado —No tiene derecho a meterse en la vida de Draco, ni en la mía, sobre todo después de haberlo negado como hijo y no hablar con él en casi dos años
—Veo que te contó la historia— Lucius le dio una mirada evaluadora —Sólo busco el bien de mi hijo, logré alejar al vividor bueno para nada de Theo, pese a que Draco juraba que era el amor de su vida y lo haré contigo también, no quiero verlo sufrir de nuevo por algún tipo.
—Si no quiere verlo sufrir de nuevo por qué no habla con él
—Ese no es tu asunto, Potter— dijo Lucius apretando los dientes y dándole una mirada fiera
—Tampoco lo que yo haga o con quien salga
—Lo es si se trata de mi hijo
—Hasta donde tengo entendido usted lo negó, así que ya no lo es más
—Mira, Potter, lo puedes hacer por las buenas o por las malas, si no te alejas de mi hijo entonces hablaré con aquellos amigos míos y te quedarás como un simple auror por el resto de tus años
—Por mi y puede hacer lo que le dé la gana, yo no me vendo, supongo que habrá podido comprar a Nott, pero a mi no,
—Todos tenemos un precio
—Yo no
— ¿Me dirás acaso que estas terriblemente enamorado de mi hijo? ¿Qué no lo estas usando para olvidar a ese noviecito tuyo? ¿Qué no terminaras lastimándolo?
—No tengo por que decirle nada, absolutamente nada
Lucius se acercó mas a él, parecía dispuesto a atacarlo, y Harry se puso en guardia, sólo por si acaso —No juegues con la felicidad de mi hijo, Potter
—Usted es el que hace infeliz a Draco, él tiene derecho a enamorarse y equivocarse y tratar de levantarse una vez más, no ha hecho nada malo como para que usted lo repudie
Lucius pareció vacilar ante sus palabras y dio un paso hacia atrás, antes de negar con la cabeza —No te metas en mi familia— se dio la vuelta y caminó hacia la salida —Y piensa en lo que te he dicho, pon una cantidad o acepta el ascenso, estaré esperando tu respuesta
— ¡Sigue siendo no! — gritó Harry sobre el sonido de la puerta cerrándose, en cuanto se quedó solo se recostó sobre la pared, preguntándose si es que sería adecuado el decirle lo ocurrido a Draco, agradeció que esa noche tenía que cenar con sus amigos, tal vez Hermione le podía dar un buen consejo al respecto.
*_*
Remus odiaba aquella sala de emergencia, odiaba aquel lugar porque durante la guerra habían pasado muchas noches esperando noticias que no siempre eran buenas, la odiaba porque habían días en que sólo podían estar allí, y en ningún otro lado mientras otros eran los que salvaban la vida de sus amigos y seres queridos, la odiaba por la impotencia de no poder hacer más nada que esperar, justo como en ese momento: llevaba sentado allí demasiadas horas y no había nadie que le pudiera decir si Sirius iba a estar bien o no, y tenía miedo, mucho miedo, porque no quería perder a su amigo. Ambos habían sobrevivido dos guerras y muchas cosas más y no era justo que muriera justo ahora y de esa manera.
Aún recordaba todo lo que había pasado aquella tarde, la forma como lo había encontrado en la cama, ardiendo en fiebre e inconciente, como lo había trasladado a la clínica en la que se había atendido la última vez y como sólo media hora después salía el medimago Erwan a decirle que estaba a punto de perder a la criatura y que no había nada que pudieran hacer allí, que lo trasladarían a San Mungo, porque el caso era demasiado delicado.
Habían pasado horas desde que habían llegado de la clínica y aún nadie le había podido dar ninguna información, y por experiencia propia eso sólo podía significar que las cosas estaban saliendo mal.
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Draco tenía que admitir que había olvidado lo divertido que era ir a los bares y clubes de cacería, y ahora que había retomado su vida estaba dispuesto a aprovecharla al máximo, lamentaba que Harry tuviera ya planes para esa noche, de lo contrario se hubieran ido juntos, pero de todas maneras no se había dejado desanimar y aún así había ido en busca de algo de diversión.
Estaba apoyado en la barra, con una botella de cerveza en la mano y mirando hacia los cuerpos que se agitaban dentro de la pista de baile, cuando vio a un chico de cabellos largos y claros, los traía sueltos y ya no traía ninguna camiseta, bailaba solo en medio de la pista, los músculos de su pecho y brazos tensándose y soltándose, los ojos cerrados, todo un espectáculo. Apuró su bebida y se acercó a la pista de baile hasta llegar a él, tomándolo por las caderas y pegándolo a él, en cuanto lo hizo el chico abrió los ojos y pareció sorprendido apenas un momento, antes de dejarse llevar por el ritmo que Draco le imponía.
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—Harry, aquí estas— le dijo Hermione ligeramente agitada, Harry se había pasado toda la tarde dándole vuelta a lo que Lucius había dicho y lo cierto era que se había retrasado un poco con su trabajo, no estaba de muy buen humor
—Dije que iría a cenar e iré— respondió sin levantar la vista, si quería salir pronto más valía darse prisa.
—No se trata de eso— Hermione puso las manos sobre el pergamino que Harry en ese momento escribía a gran velocidad — ¿Puedes prestarme atención por un momento?— Le reprochó mientras los ojos verdes de Harry se enfocaban en ella, con algo de resentimiento
—Te estoy escuchando
—Se trata de Sirius…
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—No puedo creer que esto este pasando— masculló Ron mirando hacia la misma puerta que Remus había mirado durante toda la tarde
—El medimago dijo que estaba haciendo lo posible, pero que aún no podía darnos ninguna esperanza, que debíamos esperar…
— ¿Desde cuándo lo sabías?
—Un par de semanas… Sirius no estaba muy seguro de la reacción de Snape y no se animaba a decírselo…
—Si el murciélago grasiento le ha provocado esto…— empezó a amenazar Ron en el momento que dos figuras volteaban corriendo el pasillo
—Remus, Ron— llamó Harry bastante agitado — ¿Qué les han dicho?
—Aún nada, aún nada— dijo con pesar Remus
— ¿Pero que es lo que le pasa? ¿Por qué lo tienen aquí?— preguntó Harry sentándose al lado de Remus, algo descolocado por estar en el piso de partos y nacimientos.
Remus levantó la vista hacia Hermione que se encogió de hombros pareciendo ligeramente avergonzada — No se lo has dicho…— murmuró apenas
—No, lo siento…
— ¿Qué no me han dicho?— preguntó Harry con voz molesta — ¿Qué es lo que pasa?
Remus dio una bocanada de aire para luego mirarlo directo a los ojos —Verás Harry, hay algo que Sirius no te ha dicho…
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—¡Oh sí!— jadeó Draco mientras la boca cálida y al parecer muy experta alojaba su miembro casi por completo, dejó caer la cabeza hacia atrás, chocando ligeramente con la pared fría de mayólicas de aquel baño. Una de sus manos se enredó en el largo cabello castaño mientras esa lengua subía y bajaba con más lentitud de la que realmente necesitaba —Más… más rápido— pidió mientras empujaba las caderas un poco más, a su amante de turno aquello no pareció perturbarle, y esa boca caliente y húmeda se movió mucho más rápido y fuerte.
Draco cerró los ojos mientras sentía como un hormigueo recorría su espalda y sus piernas, y estaba tan cerca… cuando de pronto el teléfono móvil comenzó a sonar y vibrar en uno de los bolsillos de sus pantalones, que estaban hasta los tobillos —Oh mierda… ¡no! mierda— lloriqueó Draco mirando hacia la cabeza entre sus piernas, el chico apenas y había disminuido un poco la velocidad y lo veía de manera ansiosa, el teléfono sonó nuevamente, incluso le pareció que mucho más fuerte y Draco supo que se trataba de Harry, sopesando cuan urgente podía ser y recordando luego la promesa que hizo de estar allí siempre que Harry lo necesitara, con un pequeño sentimiento de frustración, se apartó un poco del chico,
—Lo siento… de verdad— balbuceó hacia su compañero que se había quedado de rodillas y mirándolo ya de manera algo agresiva
— ¿No será tu novio, no?— preguntó el muchacho mientras Draco se agachaba y buscaba entre los bolsillos al aparato que permanecía vibrando y sonando con aquella tonta melodía que Harry había escogido
—No, no tengo novio— respondió Draco rápidamente, levantándose completamente y presionando la tecla para contestar
—Genial— le murmuró el chico empezando a repartir besos alrededor de su erección, Draco le dio una mirada interrogante y entonces el chico dio una larga lamida, lo que hizo que Draco jadeara una vez más.
—Hola— dijo Draco con voz ahogada, sintiendo como el chico volvía a la mamada, rogó porque Harry se apresurara, de lo contraria terminaría teniendo un orgasmo en medio de aquella llamada.
*_*
—Potter— siseó con voz ligeramente ofendida Draco apareciéndose en su departamento, apenas unos quince minutos después de que Harry lo hubiera llamado, aún acomodándose la ropa y deseando una buena ducha
—Lo siento— masculló Harry desde el sofá, dándole una mirada evaluadora — ¿Estabas… estabas con alguien?— preguntó en un susurro sintiendo algo muy extraño en el pecho al notar que Draco tal vez estaba disfrutando de su recientemente adaptada soltería mucho más de lo que esperaba.
—Eso ya no importa ahora ¿o si?— preguntó sentándose a un lado de Harry — ¿Qué es lo que pasa?
—Lo lamento… no sabía que podías tener planes y yo…
—Ya déjalo, Potter, sólo era un polvo, tú eres más importante, así que dime que es lo qué pasa…
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—Pueden pasar a verlo— informó al fin el medimago hacia Ron, Remus y Hermione
— ¿Cómo está? ¿El bebé está bien?— preguntó ansioso Remus
—Si, ambos están estables y bien, por ahora, como comprenderá no podremos darle de alta… lo más recomendable es que pase el resto del embarazo en cama, de preferencia aquí, aunque eso lo tendrá que ver con el padre de la criatura, tal vez pueda contratar una enfermera…
— ¿Él está conciente?
—Si, señorita, lo está, pero pronto deberá dormir, ha gastado muchas energías durante el proceso de estabilización y lo más recomendable es que no le perturben…
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—Es lo más insólito que he escuchado— murmuró Draco dando una calada más a su cigarro, luego de que Harry le contara toda la historia
—Dímelo a mi— Harry dio un suspiro de cansancio, dejándose caer en el sofá —Mi padrino, embarazado y de Snape… es ¡puaj!
—- Pero… ¿Qué es lo que necesitas? ¿Por qué Severus no está con tu padrino justo ahora?
—No lo sabemos, y no sabemos donde encontrarlo… — le dijo Harry —Es por eso que te necesito, quiero que me digas donde encontrarlo, tú debes saber…
—Si sé donde puede estar, aunque todo se me hace demasiado…
—Extraño— completó Harry —Ya me lo habías dicho… ¿Me ayudarás?
—Claro… aunque sigo pensando que debe haber algún error.
*_*
—Remus… ¿Has hablado con Severus?— preguntó Sirius en cuanto los tres entraron a la habitación, Remus le dio una mirada preocupada, su amigo estaba mucho más pálido que antes y el cansancio se reflejaba en su rostro, sus ojos grises estaban más apagados que nunca, y todo él se veía frágil en esa cama, rodeado de aparatos y hechizos para monitorearlo
—Aún no… pero he enviado a buscarlo
—Ahora debes descansar, Sirius— le dijo Hermione acercándose un poco más a él y acomodando un poco los cobertores —Debes pensar en lo mejor para el bebé
— ¿Quién lo ha ido a buscar?— preguntó ansioso Sirius, ignorando completamente a Hermione y Ron
—Harry…— Remus se sentó en una de las sillas que estaban alrededor de la cama
—¿Harry?
— ¿Se lo dijiste? ¿Qué estabas embarazado?
—ÉL…— Sirius jadeó ligeramente y por un momento se quedó en silencio, a su alrededor los hechizos que monitoreaban hicieron un ruido extraño, pero sólo duró un instante, luego todo volvió a la normalidad, y cuando Sirius continuó lo hizo con voz lenta y pausada —él dijo que sabía que yo le escondía algo y que… que estaba enfadado, se fue esa noche y no ha vuelto…
—El muy bastardo… ¿Cómo demonios pudo enojarse?— preguntó Ron bastante enfadado, Hermione lo sujetó del brazo implorándole con la mirada que se calmara
—Espera, ¿Quiere decir que no te ayudará?
—No lo sé… yo pensé que tal vez necesitaba tiempo para hacerse a la idea, pero no ha vuelto…— comentó Sirius cerrando los ojos, de pronto el cansancio había vuelto, sentía que podía dormir por días enteros, sin embargo algo lo detenía, la esperanza de que Severus aparecería pronto
—El medimago ha dicho que estabas muy débil, y que casi pierdes a tu hijo, espero que eso sea suficiente para que empieces a prestar atención a las indicaciones— le recriminó Remus queriendo alejar el tema de Severus de la conversación.
— ¿Cómo se lo ha tomado Harry?— preguntó Sirius aún con los ojos cerrados
—Todavía está en shock— contestó Hermione —Pero sólo quiere que te recuperes pronto…
Sirius asintió en silencio y abrió los ojos una vez más, mirando fijamente hacia la puerta, como si de esa manera pudiera lograr que Severus entrara y le dijera que todo estaría bien
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Cada día se hacía más largo e imposible, alrededor sus notas e investigaciones estaban desordenadas sobre la mesa, algunos de los libros habían caído ya al piso, y no se animaba a seguir experimentando con los calderos porque sabía que los volaría todos.
La chimenea y los escudos de la casa habían dejado de alertarle que alguien quería comunicarse con él desde la noche anterior, y aún seguía sin entender la fijación de Sirius por hablar con él, por tratar de encararlo y poner el dedo sobre la yaga, como si no fuera ya todo lo suficientemente doloroso… ¿Para qué insistir? ¿Para qué refregarle en la cara que no lo quería? ¿Qué le había engañado?
El sonido de una puerta azotándose lo hizo dar un salto, estaba seguro que había cerrado los hechizos que permitían a Sirius entrar a su casa, nadie más podía… Se detuvo recordando que había alguien más que si podía, maldijo su suerte, justo en el momento en que lo último que quería eran visitas.
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—Este lugar es muy raro— murmuró Harry dando una mirada alrededor, la oscura casa parecía completamente desierta, las paredes repletas de libros y los viejos muebles en el centro parecían no haber sido tocados en años
—No debes criticar los lugares que irrumpes— le recordó Draco jalándolo de una manga para que se apresurase hacia las escaleras que sabía daban al laboratorio —Y recuerda, mejor deja que yo hable con él
—Claro, de lo contrario yo terminaré peleando con él, mira que estar metido aquí jugando con las pociones en vez de estar con Sirius después de todo lo que ha hecho…
—Cállate, Potter— le dijo Draco
—Si, Potter, cállate— hizo eco la voz de Snape, ambos giraron sobresaltados hacia uno de los lados, donde había una puerta que no habían visto y por donde Snape había salido. Estaba recostado en el marco de la puerta, con unas tremendas ojeras, y con la varita en la mano, parecía realmente molesto
—Tú— masculló Harry apretando los dientes al tiempo que Draco lo jalaba más fuerte de la manga, queriendo contenerlo.
—Severus, tenemos que hablar— le dijo Draco seriamente, rogando por que Harry no empezara la retadilla de amenazas antes de terminar de informar el por qué de su inesperada visita
—Si, ya lo creo, Draco, tenemos que hablar acerca de entrar a la casa de los demás sin ser invitado y de tus malas compañías…
— ¡Oh vamos!— bufó Harry
—No entré sin ser invitado, tú dejaste abiertas las protecciones para mi desde hace muchos años, si no querías que entre las hubieras retirado— contestó Draco con mirada retadora —Y Potter está aquí porque tenemos que hablar contigo de algo muy importante
— ¿En serio?— preguntó de manera sarcástica hacia Harry — ¿Qué podrá ser? ¿Una amenaza mundial? ¿La cicatriz doliéndote de nuevo?
—Severus…— regañó Draco
— ¿No puedes dejar de ser el centro del mundo por mucho tiempo?
— ¡Idiota!— Dijo Harry ya no conteniéndose, Snape abrió la boca para replicar pero no se detuvo y habló mucho mas fuerte —Vine a hablar de que Sirius está en este momento en San Mungo debatiéndose entre la vida y la muerte y a punto de perder a TU hijo— gritó Harry de un solo tirón y sobre todo ya harto del tono en que Snape le hablaba
—Si, esa fue una forma muy calmada de decírselo— murmuró Draco hacia Harry, pero Harry no le prestaba real atención, su mirada estaba enfocada en Snape, en como su rostro había palidecido aún más y como sus ojos se habían llenado de algo que jamás había pensado ver en él: miedo.
— ¿Sirius? ¿En San Mungo?— murmuró apenas
—Si, Lupín y los demás están allí, pero creemos que debes ir— continuó Draco en tono más conciliador
—Claro, el licántropo tenía que estar allí… — masculló con los dientes apretados y colocando una máscara de total frialdad en su rostro —Es a quien le corresponde estar a su lado
— ¿Qué?— preguntó completamente confundido Draco — ¿De qué estás hablando?
—De que el hijo que espera Black es del licántropo, que no crea que se me ha olvidado… la forma como me ha estado engañando todo este tiempo y si piensa que yo…— Snape no terminó de hablar, en tan sólo dos pasos Harry había llegado hasta él y lanzado un golpe tan fuerte que el hombre se balanceó hacia atrás hasta dar con una pared
— ¡Potter!— gritó Draco alcanzándolos
—Serás un mal nacido…— masculló Harry levantándolo por la túnica —Pero vienes conmigo — dijo al tiempo que Draco llegaba hasta ellos, no le gustaba mucho hacer ese tipo de apariciones pero no tenía tiempo ni paciencia, así que jaló a Draco con una mano y sin soltar la túnica de Snape se apareció en el pasillo de San Mungo, en el que habían estado esperando noticias unas horas antes.
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Draco cayó sobre el frío y duro piso, segundos después el golpe de un cuerpo cayendo sobre él lo hizo soltar un jadeo de dolor, que se acrecentó cuando un tercer cuerpo cayó sobre ambos.
— ¡Mierda, Potter! — dijo empujando el cuerpo de Harry a un lado
—Luego— masculló Harry poniéndose en pie, jalando a Snape con él, y mirando hacia ambos lados del pasillo.
—Potter, sé que eso de ser el salvador del mundo te puede hacer creer con ciertos derechos, pero a mi no me jaloneas y llevas a donde te plazca — le reclamó Snape soltándose del agarre
—Severus, ¿Por qué no escuchas…?— empezó a hablar Draco
— ¡Tú no te metas! — gritaron los dos a la vez, Draco les dio una mirada molesta y se alejó mirando alrededor, buscando alguna información de donde se encontraba Black para poder acabar con todo eso de una buena vez, lamentando haber contestado el teléfono a Potter, había estado tan bien con ese chico…
—Lo escucharás y luego podrás decir todo lo que quieras— continuó discutiendo Harry
—No tengo nada que escuchar, te voy a hacer una pregunta ¿Si fuera mi hijo por qué lo sabía Lupín y yo no?— siseó Severus
—Eso es algo que sólo le toca a Sirius contestar— contestó Harry
—¡Oh, aquí están!— llamó Draco desde casi el final del pasillo,
— ¿Malfoy?— preguntó Hermione saliendo de la habitación, alertada por los gritos — ¿Qué es lo que haces aquí?
—El saludo primero… de verdad que a todos ustedes se les olvida ¿no?— contestó Draco con cierta burla en la voz antes de señalar hacia el pasillo por donde Harry y Snape avanzaban aun refunfuñando entre dientes
—Oh…— murmuró ella dando una mirada a la habitación.
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—Mejor será que nos vayamos— dijo Remus poniéndose en pie, mientras Sirius miraba hacia la puerta con los ojos como plato, en el umbral, de brazos cruzados y mirada realmente enojada estaba Severus.
— ¿Crees que será seguro?— masculló Ron, Sirius hizo un ligero asentimiento, aún terminando de creer que Severus había venido, al fin, después de tanto esperar ya estaba allí, y si estaba allí era porque ahora todo se arreglaría, porque había recapacitado…
Snape avanzó unos cuantos pasos, aún tratando de parecer lo más frío posible mientras registraba cada uno de los hechizos y pociones alrededor de su novio… o ex novio ahora, realmente si estaba muy delicado y seguía sin entender que era lo que estaba pasando, Potter había dicho que aquel era su hijo, aunque lo que había pasado antes le daba todas las pistas de que no era así.
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—Hola, Malfoy— dijo Remus en cuanto los cinco se encontraron en el pasillo, si es que estaba extrañado por la presencia del chico no lo demostró
—Buenas noches, Lupín— dijo haciendo un ligero asentimiento hacia el hombre —¡Al fin uno con educación!— dijo hacia Hermione y Ron, que sólo le dieron miradas enfadas, alrededor de ellos Harry estaba con los puños apretados y caminando de un lado a otro: furioso.
—Harry… cálmate— le pidió Hermione acercándose a él,
—No me pidas eso— reprochó él aun dando vueltas por el pasillo, pensando en las mil y una forma de torturar y asesinar a Snape sin dejar pistas
Draco negó con la cabeza y se sentó en el piso, con las piernas cruzadas y lamentando no haber traído una túnica consigo, todos los demás lucían demasiado "magos" y él demasiado "muggle", era hasta cierta forma irónico.
— ¿Qué fue lo que pasó?— le preguntó Ron a Harry, que sólo volteó a mirarlo realmente enojado antes de continuar con su silenciosa caminata
—Yo que ustedes me abstengo de preguntar hasta que termine de desfogar toda su rabia— comentó Draco en tono tranquilo y luego le dio una mirada a su reloj de muñeca —Debe ser en veinte minutos más
—Oh, ¿ahora lo conoces mejor que nosotros?— le reclamó Ron
—Tú dímelo
—Mira hurón…
—Basta, ¿Quieren? — Protestó Harry deteniendo el paso —Malfoy me ayudó a encontrar a Snape así que déjalo en paz
Ron abrió la boca para protestar pero ningún sonido salió, no podía creer que Harry estuviera realmente defendiendo a Malfoy, debía haber caído en un universo paralelo y bizarro, con Sirius embarazado de Snape y Harry y Malfoy llevándose bien
—El medimago ha dicho que tendrá que pasar el resto del embarazo en cama— comentó Hermione tratando de hacer que la conversación se inclinara hacia temas realmente importantes.
— ¿Aquí en San Mungo?
—Depende… aún en unos días mas le dirán eso…
Harry iba a preguntar más pero los sonidos de gritos desde la habitación de Sirius hicieron que todos se sobresaltaran, incluso Draco se puso en pie, mirando atentamente hacia la puerta y tratando de entender que era lo que sucedía, no fue hasta unos minutos después que una enfermera llegó corriendo seguida de un medimago, y luego Snape salía, con una mirada furiosa y pasos rápidos, pasó de largo entre ellos y se perdió en el pasillo.
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—Severus… viniste— dijo Sirius sentándose un poco más en la cama —Yo sabía que vendrías… que todo estaría bien
— ¿Qué es lo que está pasando?— preguntó Severus sin atreverse a acercarse a él y descubriendo lo fácil que era esconder el dolor en una máscara de furia —Potter cree que estas esperando un hijo mío
Sirius le dio una mirada incrédula apenas unos instantes antes de sentarse más derecho, su corazón agitándose con fuerza y cada vez le costaba más respirar, mientras su cabeza daba vueltas, negándose a creer lo que escuchaba, negándose a creer que realmente Severus había dicho eso
—Tal vez debas calmarte… honestamente no tengo la menor idea de para que me has llamado pero…
— ¿Qué quieres decir con qué Potter cree que el hijo que espero es tuyo?— siseó Sirius con los dientes apretados
—Sirius, si pretendes pedir perdón por esto, no tengo tiempo y…
— ¿Me puedes explicar de quien crees que es este hijo si es que no es tuyo?— Sirius apretó los puños con fuerza, sintiendo como las uñas se le clavaban en las palmas y su pecho se agitaba cada vez más, dejando que el dolor y la pena se desplazaran y en su lugar quedara rabia, pura y profunda rabia.
—No creas que no lo sé, te lo dije el día que me fui de tu casa, lo sé todo— reprochó Snape cruzándose de brazos, ya que Sirius pretendía que tuvieran esa discusión entonces la tendrían.
—Lo sabes todo… — bufó Sirius — ¡¿Y que mierda significa TODO?!— gritó no pudiendo contenerse más
—Todo, Sirius, ¡todo!, las veces que te escapabas a ver a Remus diciendo que ibas a otro sitio, tu amorío con él y ¡como te embarazaste!— Snape también levantó la voz, no quería, realmente no quería pensar mas en eso, y el que Sirius lo obligara no sólo a pensarlo, si no también a repetirlo en voz alta era demasiado para él.
— ¡Yo no me he acostado con Remus, maldito imbécil!— Sirius sintió como algo se oprimía más en su pecho —Yo no me he acostado con nadie más que contigo
—Si ese hijo fuera mío entonces ¿por qué demonios no me lo dijiste?— gritó Snape, registrando apenas como Sirius respiraba entrecortadamente o que los hechizos de alarma alrededor sonaban cada vez más fuerte.
— ¡Tenía miedo! ¡Tú dijiste que no querías tener a nadie mas a quien cuidar, que no querías otras responsabilidades, pensé que te enfadarías, que nos rechazarías o que permanecerías a mi lado por simple obligación!— Sirius jadeó apenas — ¡Mierda! ¡Tenía tanto miedo de cómo cambiarían las cosas entre nosotros!
— ¿En tan bajo concepto me tienes?— Snape se acercó apenas un paso más, sabiendo que no se podía contener mas, aquella declaración era mucho más hiriente de lo que incluso había sentido por la supuesta traición de su amante — ¿Crees que soy un ser tan ruin y miserable que sería capaz de rechazar a mi propio hijo? ¿Qué no lo querría?
— ¡No me hables de conceptos errados! ¡No te atrevas! Tú maldito idiota, pensaste que me enredé con otro, con Remus, que me embarazaría de otro, ¿crees que soy una puta regalada o que mierda?
—Tú tienes la culpa, tú te alejaste, te desaparecías, si hubieras sido honesto conmigo… — su voz cambió rápidamente ahora solo sentía desesperación, todo estaba tan claro y tan aterrador, estaba perdiendo a Sirius, si es que no lo había perdido ya.
— ¡Déjanos solos!— gritó Sirius de pronto cayendo sobre la cama, la fuerza se le estaba agotando, podía ver como alrededor todo se movía ligeramente — ¡Quiero que te largues y que no vuelvas jamás!
— ¡No!— Snape avanzó hasta él y trató de tomarlo de una mano
—¡Nunca más!— replicó Sirius apartando de un tirón la mano que Snape pretendía tomar.
— ¡No me alejaré de ti o de mi hijo! Pese a que creas que soy alguien que no tienen la más mínima dosis de paternalismo no abandonaré a mi hijo
—Largo— siseó Sirius a la vez que la puerta se abría y un fuerte dolor nacía en su vientre
—Señor… debo pedirle… — murmuró apenas la enfermera pero Snape no le prestó atención
—Sirius…
—Señor, por favor…
—¡Que te largues te he dicho! Somos nosotros los que te abandonamos, mi hijo y yo— Sirius tomó una profunda bocanada de aire y miró implorante a la enfermera que en ese momento agitaba la varita de un lado a otro sobre los hechizos de detección, mientras sentía como los hechizos que practicaba el medimago menguaban en algo el dolor de su vientre
—Señor, debe salir — dijo la enfermera con voz más firme hacia Snape que la volvió a ignorar
—No puedes…
—Si que puedo, mi hijo y yo te abandonamos, no te necesitamos
—Amor…
—Señor, por favor, debe salir está alterando mucho más a su esposo— dijo el medimago empujándolo a un lado para acercarse más a Sirius
—El No Es Mi Esposo— Sirius enfatizó cada una de las palabras con rabia y veneno — ¡Y no te aparezcas más por aquí, porque no te necesitamos y no te queremos!
Snape apretó los labios y dio una mirada más alrededor, registrando los cambios en los hechizos de monitoreo mientras Sirius seguía respirando entrecortadamente.
—¡Largo!— gritó una vez más Sirius, tratando de levantarse, pero el medimago le puso una mano en el hombro y miró a la enfermera severamente
—Sirius, cálmate…
—Señor… si no sale, tendré que llamar a seguridad— informó la enfermera, Snape no dijo más nada, sabía que no había más que pudiera decir, así que dio la vuelta y con rabia salió de la habitación, apenas y prestó atención a los que esperaban fuera y siguió de largo y no se detuvo hasta llegar al vestíbulo y de allí a casa, pero no a su casa, a la de Sirius, se dejó caer en el sofá y en total oscuridad se quedó allí, tratando de calmarse, y de encontrar la forma en que Sirius lo perdonara, de arreglar todo ese desastre, reprochándose una y otra vez todo lo que había pasado por no confiar en él.
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Pasaba de media noche cuando finalmente les dijeron que Sirius estaba estable nuevamente, el medimago hizo hincapié en que no podía recibir más ese tipo de visitas, que ponían en peligro la vida de ambos.
Remus se ofreció a quedarse con él aquella noche y pronto todos se organizaron para no dejarlo solo y mantenerse a su lado durante los días y las noches que aún quedaban de su embarazo ya que el medimago les había dicho que no sería posible el moverlo de allí.
Harry y Draco se aparecieron en el departamento del primero para comer algo antes de ir a la cama, Draco había comentado que estaba realmente hambriento, cuando Harry le preguntó, medio en broma, si sería acaso por aquel amante que había tenido que abandonar para contestar a su llamado Draco había gruñido y afirmado que realmente ese chico estaba muy bueno y que era una pena haberlo dejado.
Entonces Harry se sintió enfadado nuevamente, no entendía bien el porque, pero de pronto ya no se sentía tan bien junto a Draco en ese momento.
— ¿Dónde crees que ha ido Snape?— preguntó Harry a Draco, tratando de alejar la molestia inicial y cambiar el tema, seguir hablando del amante de Draco no le pareció para nada agradable, sobre todo después del largo y horrible día que había tenido.
—No a su casa… supongo que aún necesita tiempo para pensar las cosas
— ¿Pensar las cosas?— murmuró Harry con la molestia a flor de piel
—Si, pensar, Potter, algunas veces es bueno— contestó Draco a la defensiva, ¿era su imaginación o Potter estaba enfadado con él? Desde que habían llegado de San Mungo, Potter parecía irascible, pese a que Draco lo había ayudado y permanecido a su lado durante toda la noche, acompañándolo… —Después de todo lo que pasó tendrá que darse un tiempo para asimilarlo
— ¿Asimilarlo? Mi padrino está en esa cama, tratando de salvar a su hijo ¿y es Snape quien necesita asimilarlo?
—Fue tu padrino quien le pidió que se fuera— respondió Draco dejando a un lado el emparedado que había estado comiendo y mirando enfadado a Harry
—Pues fue Snape quien creyó que lo había engañado, que esperaba un hijo de otro… cómo si se tratara de un vulgar…
—Por que Black le dio razones para creerlo, debió ser honesto desde el comienzo— interrumpió Draco
—Snape debió confiar más
—Error, Potter, fue Black el que debió confiar más
— ¿Insinúas que todo esto es culpa de mi padrino?
—Si, y no sólo lo insinúo, lo afirmó
—No tienes derecho a culpar a mi padrino por esto
—Tú eres el que está haciendo el juicio aquí, Potter
— ¿Sabes qué? No quiero hablar contigo, no hasta que te disculpes por culpar a mi padrino
— ¿Qué?— preguntó Draco en tono incrédulo y poniéndose de pie —No me voy a disculpar por dar una opinión
—Entonces déjame solo— contestó Harry cruzándose de brazos y desviando la mirada, no comprendía porque estaba enojado, durante las últimas semanas había controlado muy bien eso del enojo, pero ahora simplemente no podía.
—Por supuesto, Potter, que te aproveche— replicó Draco con enojo antes de desaparecer y aparecer en la sala de su departamento, respirando entrecortadamente por la rabia de haber sido echado y maldiciendo a Potter y sus ideas tan erradas.
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Muchas gracias a todos por leer…
Está vez si estoy bien escondidita y protegida, porque soy conciente de que ahora si que llueven maldiciones… Sé que he dejado a todo el mundo peleado pero… prometo un final feliz *Pao levanta la mano en señal de juramento* estamos justo a la mitad del fic, así que aún falta tantito… espero que terminen de leer…
aghata malfoy uchiha
Gracias por el comentario, definitivamente tienes razón, el drarry también le da sentido a mi vida
Ya ves como terminaron la noche los chicos… espero que el capítulo te haya gustado y hayas comprobado que en realidad el más celoso no es Draco jeje…
Un beso y que pases lindo día
Cindy
Me alegra que hayas vuelto y te hayas "puesto al día" espero que el capítulo nuevo te haya gustado y que lo hayas disfrutado. Snape ya está pagando las consecuencias de su estupidez… tienes razón, como que se creía muy listo con eso de que era espía de la orden y nada se le escapaba y ya ves… tonto, tontísimo.
Me agrada lo que dices de Harry y Draco, y tienes tanta razón! Cualquier cosa que hicieran juntos ahora sería algo precipitado porque por mucho mejor que se puedan sentir… aun necesitan sanar…
Y ya ves, hoy jueves actualizo… ahora tendrás que estar al tanto a ver cuando actualizo…!!! XD
Gracias por tus comentarios, un beso y pásala bien!
Y también gracias a todos los que me han dejado sus comentarios, ya saben que ustedes y sus opiniones son el motor que me impulsa a colgar los capítulos (sobre todo antes de tiempo)
Un beso y nos leemos el lunes…
Pao (Zafy)
¿Qué podrías estar haciendo en este momento si no existiera el Drarry?
¡Apuesto a que nada tan divertido!
