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7: New game +

Nyneve era petiza, pelirroja, pecosa y lo miraba con atención.

Shota esperaba, dejándola trabajar, y observó todo lo que ya había visto antes. Los movimientos de sus pálidos dedos en el aire. El anotar frenético de lo que sea que estuviese escribiendo, en un idioma que él no entendía. El intercambio entre las dos mujeres.

Se quedó en una de las oficinas de Midnight.

Yagi y Midoriya podrían esperar, Nedzu no. El bucle había comenzado en el momento en que salía del subte cerca de la agencia de Midnight, y por unos segundos pensó que todavía estaba soñando. Que lo que había pasado era un mal sueño, una pesadilla, que sus sentidos entrenados lo habían engañado. Que Yamada...

Cuando llegó a la agencia, se quedó esperando dos minutos en una sala privada. Suficiente para enviarle a Nedzu todo lo que habiá pasado, con lujo de detalles, y que él le respondiese que tomaría cartas en el asunto. Se quedó así, sin sentir nada, durante la sesión con Nyneve, y por la media hora que se quedó en una sala, con una taza de té enfriándose entre sus manos y el cuerpo enfriándosele por completo.

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Cabellos negros, melena corta, gorra con visera y ropa deportiva, común, nada especial.

Aizawa estaba quieto como una piedra por fuera, pero por dentro tenía un huracán.

Peluca, eso debía de ser. Una peluca bajo la cual escondía su largo cabello rubio. Sus ojos estaban ocultos tras lentes de contacto de colores. No se había afeitado el bigote, sino que se había puesto una barba candado negra sobre su piel. Había que estar buscándolo para notarlo. Y Aizawa no sólo era buen observador, sino que conocía a ese sujeto. Un sujeto que, si de verdad lo hubiera querido resguardar de un hipotético daño, no lo dejaría en una prisión para dejarlo fuera del camino, ni cambiaría su aspecto si no lo encontrase de "casualidad" por la calle.

Faltaba menos de un año para que se mudasen juntos.

Él lo había propuesto, como un chiste dicho al pasar, Shota había aceptado para ver hasta dónde llegaba con la broma, y resumiendo la historia, habían empezado a vivir juntos.

Aizawa creía que era bastante avispado en algunas cosas.

Qué bonita bofetada sentía ahora.

Por eso sabía, sabía muy bien, que a él no se le asignaba el seguirlo hasta su destino. Sólo debía vigilarlo y enviar informes a la base de todo lo que pasaba desde que entraba en el distrito hasta que salía, informar sin intervenir, y lo mejor era no seguirlo. No pedirle explicaciones. No preguntarle si lo estaba obligando. No llevárselo a un sitio seguro para que aclarase todo.

Cuando subió al tren, Aizawa casi le tira una piedra.

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Nyneve era petiza, pelirroja, pecosa y lo miraba con atención.

Aizawa esperó, dejando que Midnigth le dijese cuándo podía retirarse, y siguió su itinerario como antes. Salió de la agencia. Supo cuándo empezaron a seguirlo. Saludó a Yamada y le dijo que alguien lo seguía. Se encontraron con Yagi y Midoriya, y fueron los tres a comer ramen, había una promoción por allí cerca que querían probar (y omitió decir que el dato se lo había pasado Midnight). Yamada se excusó, diciendo que tenía cosas que hacer en su casa. Shota le dijo que se verían mañana.

No supo cómo logró dormirse esa noche.

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-Es horrible, Shota- la voz que antes le había endulzado los oídos ahora le hacía crisparse, y debía usar todo su autocontrol para que no se notase -Cada vez que vuelvo, Nedzu me asigna otra cosa.

-¿Y qué hiciste para molestarlo, Yamada?- voz monótona, sin mirarlo, como siempre.

-No lo sé. Quizás tenga intereses amorosos para contigo y desea interponerse en nuestro amoooooor...- terminó, casi cantando.

-No me van los de su tipo- respondió, diciendo la verdad.

-Lo sé, te van altos. ¿Por qué crees que mi pelo está así?- sonrió, señalando la cresta que se elevaba por sobre su cabeza.

-Me gusta más cuando fluye natural- la mirada coqueta, esa que sólo usaba con Hizashi, le salió bien. Y por cómo reaccionó el otro, muy bien.

-Oh- se llevó una mano al pecho -Oh, señor Erasehead. ¿Acaso quiere usted decirme algo? A mí, joven e inocente, que lo he admirado por tanto tiempo en las sombras de su misión estilo ninja.

Aizawa se rió. Sí, claro. Estilo ninja. Esperaba de verdad que le saliese el no agarrarlo por el cuello y exigirle respuestas. Nemuri había sido clara al respecto, y Nedzu también. Aunque a ella le creía más y confiaba más en sus palabras.

-Quizás. Aunque dudo que logre conquistar tu corazón con palabras.

-Oh no, eso es lo mío. Tú eres más como los gatos, Shota. Y sabes lo mucho que se necesita para que te den alguna señal de aprecio.

El corazón dolía con cada palabra.

Se tapó la cara con las manos para que no se viera las ganas que tenía de llorar.

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Había perdido la cuenta de los bucles.

Ni siquiera cuando Kayama le había contado lo de Mineta Minoru le había pasado, y eso había sido un golpe duro. Aunque, claro, en esa ocasión él no era quien repetía el bucle.

Decidió quedarse algo más de tiempo en la agencia, después que Nyneve hiciera su lectura. En esa ocasión, notó, la muchacha parecía más nerviosa que de costumbre, y se quedó con su taza de té en la sala de reuniones, esperando. Viendo cómo la luz del sol y la sombra de la ventana se movían por sobre la mesa. Oyendo la ciudad moverse fuera. Escuchando los sonidos internos de la agencia. Lo había hecho varias veces ya, y por eso supo que los pasos que se acercaban no eran lo de alguien que trabajaba allí.

Alguien golpeó la puerta.

Nyneve entró apenas Aizawa le dijo que pasase. Parecía dudosa, y Shota apenas movió los ojos para mirarla, en la puerta, en su caminar hasta la mesa donde él estaba sentado, y cuando se sentó frente a él, con algo en las manos que identificó como un celular. Uno con un traductor de voz.

-¿Qué has visto, muchacha?

"Muchos hilos" dijo el aparato, después que ella teclease algo en su idioma "Demasiados hilos destinados".

-¿Sabes qué está pasando?

"Puedo deducir eso" tecleo frenético "Enredando algo está la madeja" borrado y tecleado frenético nuevo "Alguien está enredando todo alrededor".

-Te escucho, entonces.

Nyneve lo miró, él le devolvió la mirada, y el tecleo volvió, menos frenético pero más seguro.

"El apuro no se podía evitar" ahora parecía tener menos energía "El hilo de eso se iba a enredar más tarde o en la mañana".

Shota se pellizcó el puente de la nariz y deseó, por enésima vez, no estar en esa situación.

"Única forma de avanzar, matar al rey" la miró, sin entender "Jaque al rey" borrado, tecleado "No hay medios caminos. Rey sabe. Rey es la única salida. Ladrón de sombreros y pelo negro de ala de cuervo es puente. Cruzar la otro puente es la salida. Mostrarle al rey que ser la única opción"

Nyneve dudó, sin mirarlo, y luego tomó aire y escribió.

"Una pieza sacrificio deber para adelante ir. Si no, bucle y lazo de nuevo"

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Ese día Hizashi no iba a la escuela.

Aizawa, sentado en su escritorio, miraba sin ver la pila de notas que había empezado a tomar sobre pedagogía. Ansiaba tirar todo por el aire y salir corriendo, a pedir explicaciones. En dos años más, año y medio después de irse a vivir juntos, con Eri prácticamente como hija adoptiva, iba a ser su boda. Una discreta y sin mucha ceremonia, pero que lo había hecho feliz, uno de los momentos más felices de su vida.

¿Cómo podía haber sido tan estúpido?

-¿Miau?

El maullido de Luna lo hizo volver a la realidad, y su gata se le acercó por sobre el escritorio, mirándolo con preocupación. Despacio, sin saber bien si estaba dormido o no, le acarició la cabeza, y el ronroneo le confirmó que sí, que era Luna. Empezó a hacer cuentas, y notó que era el día siguiente a cuando la habían atropellado, al menos en la línea temporal original. La abrazó y la gata le frotó la cara con su cabecita.

-¿Quién te trajo, Luna?- le preguntó, casi sabiéndolo.

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La gata se quedó merodeando por allí, amasándolo cuando sus pensamientos iban a sitios a los que no quería ir. Al final terminó sentándose en uno de los sillones de la sala de docentes, acariciando con aire distraído a Luna. Quizás se durmió un par de veces. Le faltaba una sola sesión de radioterapia y ya podría vivir tranquilo, que no iba a morirse por un tumor cerebral. Esta gata era el familiar de una bruja o estaba muy cerca, porque tenía poderes mágicos, o eso empezaba a sospechar.

-Sólo una sesión más, pequeña- le dijo, acariciándole la barbilla.

Salió de Yuuei, después de dejarle a Nedzu el papeleo necesario. Con suerte, no tendría que preocuparse más que de Midoriya y su tendencia a ponerse en riesgo y desconfiar de los adultos a su alrededor, de los maquiavélicos planes de Nedzu (que era el mal menor, y menos mal que estaba de su lado ese mamífero) y que no lo matase algún Nomu cuando fuesen a la USJ el año siguiente. Ya bastante habían tenido con Trigger unos años atrás.

Las calles estaban muy tranquilas.

Luna le estaba clavando, despacio, las uñas en el brazo.

Volver a Yuuei ya no era una posibilidad.

El Nomu se le echó encima.

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Nyneve era petiza, pelirroja, pecosa y lo miraba con atención.

Después de haber derrotado al Nomu, había informado de lo sucedido enseguida, y llenado el reporte correspondiente. Su objetivo era claro, y cualquier duda que habría podido tener se disipó al enterarse que no había casi gente a su alrededor. Se pasó toda la tarde entre la comisaría, el llenado de reportes y los informes a Kayama y Nedzu. No vio a Hizashi en todo el día.

Lo vio al siguiente.

Porque se lo cruzó cuando iba a la agencia de Nemuri, a ver a Nyneve.

Le pidió que se viese con él en otro momento, después de temrinar ciertos asuntos con ella. Nyneve estaba más preocupada que antes, en el bucle anterior.

"No hay líneas" decía el teléfono "Hay saltos. Saltos altos. Saltos peligrosos. Creciendo"

Aizawa no quería dar ese paso.

"Un hilo cortará" tecledo frenético "Cortará futuro" de nuevo "Va a cortarse a sí mismo. Por otro. Otro lo cortará".

-¿Qué hilo? ¿A qué otro hilo?

"Mezclados. Cercanos. Uno desaparece. El cortador es otro" Nyneve parecía no estar segura de lo que venía "Dos opciones. Uno desvanece lento. Lo hace el otro hilo cerca. Dos. Otro hilo corta a uno de dos".

Luego, ella se quedó meditando, con la mano a punto de tocar la pantalla, como una estatua de piedra. Shota esperó, sintiendo que el aire los volvía a los dos de piedra.

Y, entonces, los dedos de la muchacha al final hablaron.

"Eso, o ciclo muerto. Eterno. No avanza más"

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Aizawa fue directo a su departamento.

Luna ni se acercó, mirándolo desde la distancia, y ni siquiera maulló cuando lo vio sacar una vela del armario y llevarla a la mesita de la sala. Apagó todas las luces, colocó la vela en un candelabro, la encendió y se quedó allí, sentado al lado de la mesa, observando cómo la llamita consumía la vela.

Su cuerpo no se movía.

Su mente iba a mil por hora.

No podía seguir pensando que la vida adulta podía tener algo de cuento de hadas.

Después de todo, no eran sus labios los que sanaban.

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Nyneve era petiza, pelirroja, pecosa y lo miraba con atención.

Ahora lo miraba con algo más. Aizawa no sabía qué sentir ante su mirada tensa y compasiva, pero al ver que había algo de admiración en ella, supo que no había más opción. Le había dicho a su corazón que bien podía irse a la mierda, y si todo salía bien, quizás podría volver a senrit algún día.

En la sala, con una taza de té frente a él, estaba Midoriya, entre emocionado y nervioso. Miraba a su alrededor con curiosidad, y parecía que había algo más grande que él intentando salírsele por la piel que lo contenía. Aizawa entró a la sala, y el ambiente se enfrió veinte grados. Hasta la nerviosa medio sonrisa de Midoriya perdió calor, junto con todo su ser. Shota se sentó, taza de té en meno, a un par de asientos del muchacho, y esperó a que se acostumbrase al cambio de ambiente.

-Serías genial si fueses un analista- le dijo, con voz plana.

El muchacho no dijo nada, mirándolo, como a la espera y sin comprender.

Shota suspiró, y sintió que el peso del mundo se le caía encima, después de estar balanceado sobre sus hombros.

Por un loco momento, pensó en la pareja genial que harían Izuku y Nyneve. Una leyendo hilos del destino, y el otro analizando todo. Cómo lo aprovecharían los héroes. Cuánto bien le harían a la humanidad el saber de antemano qué sucedería. Ideal para que fuesen blancos de todos los países del mundo, en lucha por la supremacía.

La taza en sus manos dejó de emitir vapor, luego le enfrió las manos, y al final pareció brillar con las luces de la calle.

Midoriya había empezado a murmurar en algún momento, ensimismado en sus pensamientos.

El teléfono cortó el aire.

Aizawa sacó su celular y miró la pantalla. Atendió la llamada y escuchó, resignado, el informe policial. Era un témpano de hielo y el sonido entraba por su oreja, directo al cerebro, sin pasar por nada en su pecho. Sólo cuando le preguntaron si estaba ahí respondió un "Aquí estoy" desganado. Jamás en la vida había querido tanto tomarse unos días por enfermedad.

En algún lugar, la puerta se abrió, y Midoriya, nervioso, le dijo algo a alguien.

-Nyneve no habla japonés, Midoriya- dijo, vacío -Y está aquí bajo condiciones especiales.

"Eres flor interesante"

-¿Flor?- el nerviosismo se había ido, y la curiosidad casi la había barrido bajo la alfombra.

"Aunque ahora poco seas pequeño pimpollo".

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Debió haberse dormido.

Eso, o su mente en blanco se limitó a existir durante horas, porque escuchó la voz y volvió a la realidad enseguida.

-¿Shota?

-Ne- tenía la boca seca, tragó y lo intentó de nuevo, casi sin energía -Kayama.

Estaba con su ropa de civil, y lo miraba seria. No había lástima en sus ojos. Avanzó con pasos rápidos y seguros, sus zapatos de tacón tenían un ritmo regular, tac tac tac tac, y sus brazos lo rodearon apenas lo tuvo al alcance.

-Espero alguna vez tener tu fortaleza, Shota.

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Creyó recordar a Recovery Girl y algún que otro personal médico diciéndole que se quedase en su casa a descansar por unos días. Nemuri le entregó a Nedzu el informe, tan detallado como le fue posible. Incluyó los hechos de bucles anteriores, mapas y retratos, como si fuese algo que no hacía él, sino algo que él veía, desde dentro de su cuerpo, que alguien más hacía. No existían las horas. No existía su cuerpo. Tampoco estaba en su casa, pero en algún momento le dieron algo para dormir y se despertó, o eso pensó, en una de las habitaciones de la agencia de Kayama.

Algo sobre revisar si su casa tenía dispositivos.

Se tapó la cara con las manos y se echó a llorar.

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Ese día, Nyneve había pedido que dejasen entrar a Midoriya en una de sus sesiones. Una en la que el mismo muchacho iba a ser partícipe. Libreta en mano, con la mirada centellando y escribiendo a todo vapor, murmurando feliz, Aizawa lo envidió. Consideró el llevárselo a su casa, decirle a su madre todo lo que iba a venir, e impedirle que siguiese por ese camino. Que fuese analista, pero nunca tomase ese manto. Un periodista genial, sería. Si se dedicase a la investigación, ganaría un Nobel, seguro. Un futuro brillante, quebrándose primero el cuerpo y luego el espíritu.

Volvió a su departamento cuando le dijeron que no había peligro. Le preguntó a Naomasa Tsukauchi, como al pasar, si al menos habían limpiado todo. La respuesta fue sí. Luna lo recibió con preocupación y se le subió a los brazos enseguida.

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Amaneció fuera del bucle.

Sentía el cuerpo como si lo hubiesen golpeado de todos lados, pero al menos estaba allí, vivo y fuera del endemoniado bucle. Con su estómago queriendo consumirse a sí mismo, fue a la cocina y comió, despacio, lo que era mas fácil de masticar y tragar. Sospechaba había gente vigilando su casa, para asegurarse que nadie intentase hacerle daño. La idea casi lo hizo reír. Recibió un par de llamadas, y Kayama pasó a verlo. Nedzu le informó que ahora, al parecer, sabían quién había sido el espía en Yuuei.

Su cráneo golpeando contra el piso, con una mano enorme aferrándosela.

Era imposible que Hizashi no supiera lo que iba a pasar, y lo que iba a seguir pasando. Todo o la mayoría de las cosas que iban a suceder si esa clase de información se filtraba a la Liga de Villanos. Sospechaba algún que otro movimiento a seguir, pero no tenía energías para nada. Con suerte, esa cadena endemoniada había terminado, y ahora, con el futuro alterado sin remedio, iba a poder descansar en paz. El café volvería a tener sabor. La vida volvería a tener sentido.

Quizás podría dejar de sentirse tan vacío ahora, tan silencioso y lleno de esquirlas.

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Luna fue la más insistente.

Si llegaba el amanecer y él no se levantaba de la cama, maullaba hasta que abría los ojos. Si así y todo no se movía, saltaba sobre él y se movía, clavándole las patitas sin dejar de maullar. Cuando al fin tenía su plato de comida y su taza de agua listas, maullaba hasta que él mismo se preparaba el desayuno. Y luego, claro, tenía que moverse. Su majestad reclamaba caricias y él debía cumplir. Luna exigía que fuese de una habitación a otra. Se dignaba llevarle hojas y lo miraba como si no darle una reacción fuese un crimen de estado. Hasta atendió con algo que recordaba a su humor las llamadas de Nemuri.

Nyneve y Midoriya parecían llevarse bien.

Lo que quería decir que ahora Midnigth tenía interés especial en la salud de ese muchacho, porque Nyneve no solía encariñarse con nadie y si se propasaba con su entrenamiento ella se preocupaba y Midoriya no podía descuidar su salud, Yagi no podía pretender quedarse al margen y no actuar por el bien de su más fiel seguidor, oh no, y a Midnight se la obedecía. Punto. Hasta había comenzado a aprender algunas palabras simples en japonés para poder comunicarse. Escuchaba las diatribas de Midoriya y quería entenderlas, y él quería entenderla a ella porque era una de las pocas chicas con las que podía hablar sin volverse un manojo de nervios.

Ayudaba el no ver las noticias.

Desconectó el televisor y no se metió a ningún portal de noticias, porque sabía lo que iba a encontrar allí. Sea que fuesen a decirlo todo a la vez, o que lo mantuviesen en secreto, Aizawa no quería saberlo, no al menos hasta creer que lo iba a poder soportar. Ni siquiera sabía si la agencia de Present Mic seguía operando, pero lo que sí se notaría sería su ausencia en su programa de radio. Al menos todo había sucedido el día siguiente a su programa semanal, por lo que en el mejor de los casos no lo notaría por unos días más. No quería enfrentarlo, no aún, y menos que menos a él mismo.

Hizashi quería hablar con él.

Shota no quería verlo siquiera.

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Había terminado la radioterapia, y ahora estaba en perfecto estado de salud. Físico, al menos. Para sorpresa de Kayama, había aceptado a la primera que necesitaba ayuda psicológica. Más sabiendo todo lo que le había contado, y compartido, con Yamada. Luna sola no tenía por qué soportar todo eso, y para algo estaban los servicios a héroes. Iba a juntar sus pedazos. Iba a seguir adelante. Iba a asegurarse que la Liga no tocase a Nyneve ni a Midoriya. Ni al resto de su futura clase, claro.

Sobreviviría.

No podía dejarse estar y hundirse por semejante golpe. Ya había soportado los puños de varios nomus, jorobar. Podía reponerse. Kayama estaba a su lado y había más gente con la que podía contar. Hasta quizás pudiese estar en ese grupo, aunque fuese un poquito, a Nedzu.

Estaba fuera del bucle.

Pasó una semana, pasó otra, y sus sesiones iban marchando, lineales, sin incidentes repetidos. A veces hablar era como arrancarle dientes de la boca, pero no iba a permitir que Yagi viniese a decirle que tenía que cuidar de su salud, eso jamás. Nyneve ahora hasta parecía sonreír. Midoriya parecía comprender eso de "no te rompas". Yamada no iba a verlo ni a hablar con él sino hasta que Aizawa realmente se sintiese en forma como para hacerlo. Luna lo molestaba menos porque ahora había vuelto a una rutina más saludable.

Cada mañana era un poco menos difícil que la anterior. Pasos de bebé, decía Nyneve, o algo similar en su idioma.

Era casi anticlimático.

O quizás no, se dijo. Quizás se merecía algo de cosas buenas después del caos que había sido ese bucle temporal. Quizás había evitado lo que tenía que evitar, fuera lo que fuese, y ahora, por fin, podría seguir con su vida. O lo que quedaba de ella. Dudaba poder encontrar a alguien como Hizashi de nuevo, pero al menos sabía que había gente en la que podía confiar. Quizás se despertaría en su cama y sería un estudiante de UA de primer año, antes de ingresar al curso de héroes siquiera.

-No se duerma, Aizawa- la voz de su psicóloga le llegó como de muy lejos.

-Me falta recuperar sueño- dijo, sin abrir los ojos. El sillón estaba cómodo. Con uno o dos gatos estaría mejor -No sé si algunas cosas que viví en los últimos tiempos fueron cosas que soñé o no.

-Puedo asegurarte que no lo fue.

La voz, masculina y profunda, le era una bien conocida, aunque la había escuchado una sola vez, años atrás, en Kamino. Shota abrió los ojos, con todo el cuerpo en tensión, sin una gota de la cuasi paz que había sentido unos segundos antes. Quizás...

-Ahora, Erasehead- dijo el hombre que estaba donde antes había estado su psicóloga -Vamos a hablar de mi hijo.