Walk more slowly

Capítulo 6: No es solo un Baño, ¿verdad?

Zoro observaba atónito, y sin ser capaz de apartar la mirada, como Robin se quitaba las sandalias dejando sus pies expuestos. A pesar de la sorpresa por la acción que estaba haciendo Robin, Zoro no pudo evitar sonreír al rostro feliz de la koukogakusha mientras movía aquellos deditos que parecían disfrutar de esta libertad.

Permitiéndose disfrutar de aquellas sensaciones Robin permanecía allí de pie abrazándose a si misma mientras una de sus manos le acariciaba el vientre expuesto. Aquel ínfimo contacto era suficiente para desear que fueran otras manos quienes se encargasen de producirle dichas sensaciones.

Ante él observaba como aquellas manos subieron por el cuerpo de Robin pero sin llevarse la blusa por lo que aquella uruwashii seguía oculto al mundo, un mundo que ahora mismo únicamente lo representaba Zoro. Existían dos posibilidades para quitarse la blusa, o todas las que aquella mente podía llegar a discurrir. Las tiras se deslizaron sobre sus hombros mientras las manos, cruelmente mantuvieron la blusa en su sitio impidiendo cualquier tipo de visión de su cuerpo.

La visión de cómo iba apareciendo lo que aquella blusa había tenido la desfachatez de ocultarle a Zoro fue siendo almacenada en su cabeza de tal manera que nunca jamás pudiera olvidarse de cualquier pequeño detalle de este momento.

Robin dejó un brazo ocultando sus pechos mientras que con la otra mano se despojaba finalmente de la blusa que colocó sobre el abrigo. Su sonrisa desapareció de la vista de Zoro cuando ella se volvió para darle la espalda. Ese momento fue aprovechado por Robin para desperezarse y levantar los brazos sobre su cabeza estirándolos todo lo que le resultaba posible. A pesar de que a Zoro le resultaba imposible poder ver aquella escena había tenido el suficiente contacto, directo e indirecto, con ese cuerpo para saber lo que se estaba perdiendo. Aunque eso no quería decir que fuera algo bueno pues solamente hacía aumentarle la necesidad de acercarse a ella.

A pesar de la inmersión en que se encontraba con sus pensamientos pudo escuchar el sonido del cinturón siendo desabrochado y se dispuso a que luego llegase el sonido de un botón o una cremallera pero no parecía que fuera a llegar, en su lugar vio como Robin empezó a bajarse el pantalón mientras emitía un sonido que, a oídos de Zoro, era lo más iroppoi que había escuchado… por ahora.

Podía sentir su aliento atrapado en la garganta cuando vio aquellas nalgas siendo descubiertas por sus ojos. Inclinándose ligeramente Robin marcó su trasero mientras continuaba librándose del pantalón que para Zoro se había convertido en una prenda odiada por haber mantenido oculto aquel cuerpo de su vista.

Un par de últimos movimientos y el pantalón fue finalmente despojado y colocado al lado del resto de su ropa para dejar a una completamente desnuda Robin, salvo por un diminuto tanga que hacía juego con la camisa del kenshi… por lo menos de lo que podía llegar a verse.

Totalmente fascinado, y paralizado, por aquella increíble visión no pudo siquiera intentar moverse cuando Robin empezó a caminar hacia la laguna y sus pies se introdujeron en el agua. Pudo verse un estremecimiento recorrer aquel cuerpo perfecto que tuvo un reflejo en el cuerpo de Zoro. Sabía que sino fuera por su fuerte espíritu ya habría estado recorriendo aquel cuerpo desde el primer instante en que anunció su intención de tomar un baño. El que lo fuera hacer completamente desnuda no le causaba un esfuerzo mayor para contenerse porque él sabía como debía comportarse, no como cierto kukku que en esta situación él ya…

Ni siquiera pienses en una posibilidad como esa…

Su atención era tal que incluso inmerso en sus pensamientos no apartó la vista de Robin y vio como aquel tanga era removido de su cuerpo tras cruzar sus largas piernas. Un movimiento que, ¡¡Nunca jamás!!, iba a ser observado por otras personas. Ni en esta vida ni en la otra si Zoro tuviera que decir algo al respecto.

Aquel pequeño pedazo de tela abandonó la mano de Robin y, mecido por el viento, fue atrapado por un 'brazo fleur' que se encargó de su colocación junto al resto de su ropa.

¿En qué podía estar pensando Zoro en estos momentos con una, ahora si que si, completamente desnuda Robin? Pues como siempre en algo más que lo posiblemente más obvio que todos estarían haciendo de estar en su privilegiado lugar; pero él no pudo pensar sino que como usuaria de una Akuma no mi el agua no era una buena aliada.

-¡¡Kuso!!

Solamente había sido necesario dar 'voz' a aquel pensamiento para que Robin se desplomase en el agua y quedase sumergida por completo. En un instante estaba ante él como una Megami y al momento había sido engullida por el agua.

De un solo movimiento se quitó la camisa corriendo dispuesto a lanzarse al agua para salvar a aquella inconsciente que había cometido una temeridad semejante solo por realizar una escena inolvidable para el kengou.

Un par de pasos en el agua y a varios metros de distancia emerge el esbelto y único cuerpo de Robin, la cual llevaba una enorme sonrisa satisfecha en su rostro. No parecía para nada en peligro pero Zoro si, cuando, a causa de aquella súbita aparición, tropezó con algo que había en el fondo de la laguna y se dio de bruces contra la superficie. Aquello atrajo la atención de Robin que le miró entre confundida y divertida al verle farfullar algo bajo el agua mientras se veía en su rostro que hacía grandes esfuerzos por no saltar hacia ella y sacudirla para ver si le entraba algo de razón en su cabeza.

-¿Ocurre algo, kenshi-san?

No fue el tono divertido de su voz o que le estuviera mirando con aquellos ojos azules que alguna vez habían formado parte del Cielo. Por supuesto no era porque se encontrase desnuda apenas a una distancia salvable con un par de pasos. No, no había sido nada de eso, sino la presencia que pudo sentir tanto en su cabeza como en su corazón. Era como si tuviera la esencia de Robin en su interior.

Alzando la cabeza del agua la vio allí de pie con gruesas gotas de agua burlándose de él mientras recorrían aquel cuerpo antes de que lo pudieran hacer sus manos y dedos, sus labios y seppun, o su lengua. Sentir las caricias de aquella melena sobre su piel. Nada de esto era un sueño sino la pura realidad que únicamente pedía que se levantase para que ambos pudieran dar cumplimiento a sus deseos.

-Pues si-. Dijo Zoro poniéndose en pie.-¿Se puede saber qué diablos ha sido eso?

Acercando un dedo a un pecho entró en contacto con una de las gotas de agua que recorrían su cuerpo, justamente con la que permanecía su turno para precipitarse desde el pezón erecto gracias a la excitación de la situación actual y por el frescor del agua en el que se había sumergido.

Zoro observó como aquella gota permaneció en el dedo hasta que, llevada a los labios de Robin, los humedeció ofreciéndoles su ínfima vitalidad.

-Solamente quería sentir el agua deslizándose por mi… cabello-, dijo con una medio sonrisa que no engañaba a nadie.-como también por mi cuerpo. ¿Hice algo indebido?

Zoro empezó a quitarse el calzado que tenía completamente encharcado mientras le intentaba lanzar una mirada acusadora pero que le resultaba totalmente imposible dada la situación en la que se encontraban. Por ello su mirada solamente le estaba sirviendo para llenar de más deseo a la koukogakusha.

-Pues suponía que serías más inteligente que el baka de nuestro senchou pero me parece que has pasado demasiado tiempo en esta tripulación de locos porque se te ha pegado la inconsciencia de todos ellos-. Un tiro perfecto dejó caer su calzado justo sobre su camisa.-¿No se supone que vosotros, los poseedores de una Akuma no mi, no podéis meteros en el agua?

No fue mucha sorpresa que Robin le sonriera de aquella manera. No sabía cómo pero su lógica deducción había errado por algún motivo. Casi resultaba inútil el intentar superar a Robin en capacidad de deducción sino fuera porque le gustaba lo que veía.

-Eso se refiere al agua de mar, kenshi-san; y esta laguna es de agua dulce lo que, a pesar de ello, si me afecta algo, ya que toda el agua tiene el mismo origen, pero únicamente si me quedase mucho tiempo totalmente con el cuerpo bajo el agua-. Le hacía gracia como a pesar de haberse caído al agua se encontraba totalmente con la boca seca.-Si no fuera así, mi aseo personal sería bastante desastroso, ¿no lo crees así?

Mientras intentaba recuperar el control se encontró en manos, literalmente, de Robin que le cogió por la cintura del pantalón atrayéndolo hacia ella, algo a lo que Zoro no se opuso. De un solo movimiento le desabrochó el botón pero antes de que pudiera bajarle la cremallera, o directamente el pantalón, Zoro le agarró la mano deteniéndola sabiendo que así fue capaz porque Robin lo quiso. No tenía ninguna duda de que si ella no hubiera querido habría logrado detenerle, aunque solamente fuera de manera temporal, pero quiso saber qué tenía en mente el kengou.

El simple contacto de su mano sobre mi piel agarrándome de la muñeca ya es suficiente para encender mi cuerpo, ¿qué me podrá hacer cuando me lo devore?

-Tal vez sea solamente yo pero, ¿no te estás acelerando un poco?

Vale, esta no era la posible pregunta que Robin pensase que pudiera hacerle estando ella completamente desnuda y con sus manos dispuestas a hacer lo propio con él. ¿Realmente se estaba precipitando con todo esto?

Genial, ya la has enfadado.

Este pensamiento pasó por la mente de Zoro cuando sintió las manos de Robin liberar el agarre que tenía del pantalón del kengou y retrocedió varios pasos hasta llenarle toda su visión con aquel cuerpo desnudo.

-¿Eso es lo que crees, kenshi-san?

La verdad era que le resultaba muy difícil el poder pensar en cualquier cosa teniendo la imagen de Robin completamente desnuda ante él; pero no se iba a dejar dominar por sus más básicos instintos.

-Tú me dirás, ya que eres quien se encuentra desnuda y con la intención de dejarme a mí de igual manera-. Por supuesto que no se quejaba por ello pero tenía que dejar las cosas bastante claras para que luego no hubiera protestas y acusaciones. Zoro no creía tener estómago para soportar posibles protestas por parte de Robin si esto llegara hasta cierto punto y luego llegara a pensar que no era lo que en verdad quería. Entonces ya sería demasiado tarde para devolvérselo.-Como he dicho, no he tenido citas ya que me he centrado toda mi vida en la culminación de mi ambición, pero no creo que llegar a este punto-, Zoro levantó la mirada al cielo.-apenas unas horas después de empezar una primera cita pueda considerarse habitual.

Robin había cruzado sus brazos a la espalda, de la manera que sabía que a Zoro lo llegaba a enloquecer y que, ahora estando desnuda, podía verse el efecto que tenía sobre su cuerpo; en especial sobre sus pechos.

-La verdad es que no es muy habitual, supongo, ya que tampoco he tenido cits para poder comparar, aunque he leído bastante sobre el tema, pero es lo que me pido a mí misma, kenshi-san-. Le admitió Robin serenamente mirando para sus ojos directamente.-¿No lo sientes tú de igual manera?

Aquella respuesta podía dar vuelta a toda la situación. A su incipiente relación de pareja, que no de nakama, que podría terminarse con una sola palabra.

-Por supuesto, pero solamente quería saber tú opinión-. Los labios de Zoro formaron su media sonrisa.-¿No eres tú a quién le gusta saber todas las respuestas?

-Así es, kenshi-san- acostumbrado ya a las sonrisas de Robin, Zoro sospechaba, acertadamente, que la que le estaba ofreciendo en estos momentos traía algo más-. ¿Estás nervioso por algo?

Y eso me lo pregunta estando completamente desnuda. La verdad es que no se puede saber cuando se trata de una pregunta en serio o una preparada para manipular. Siendo yo a quién se la dice… es para manipularme.

-Yo nunca me pongo nervioso- le respondió todo serio.

-Pero seguro que sabes como relajarte tú solo, kenshi-san- el tono de Robin era bastante sospechoso, y los ojos entornados lo hacían mucho más-. Me pregunto si en esos momentos piensas en mí.

-Pues no- sentenció Zoro secamente.

-¿No?- Robin, a pesar de mostrarse tranquila y controlada, no podía evitar sentirse confusa y algo dolida por ese hecho.

-La verdad es que ya no lo hago- le aclaró Zoro-. Al principio si lo hacía pero, con el paso del tiempo, dejé de pensar en ti cuando estoy relajándome.

Aquello, a parte de dejarla algo desconcertada, aunque no mostraba ningún tipo de reacción en su rostro, le hizo pensar en que había dicho que dejó de pensar en ella por lo que, claramente, había pensando en ella mientras se relajaba. Pero, ¿y ahora?, ¿en quién podría estar pensando mientras se relaja?

-¿Pensabas en mí, kenshi-san?

-Desde el primer momento en que te apareciste en el Merry no pude evitar el pensar en ti durante esos momentos en los que busco relajarme- le dijo Zoro con total sinceridad-. Claro que, una vez Luffy te aceptó como nakama, se me fue haciendo más y más difícil el seguir pensando en ti durante esos momentos tan… intensos.

¿Qué era lo que significaba esto? Parecía como si Zoro la hubiera deseado cuando le resultaba totalmente imposible el poder tenerla pero, una vez en la misma tripulación, la tentación por lo prohibido, se fue disipando con el tiempo.

Pero, a pesar de ello, aquí está junto a mí, medio desnudo, en un lago que humedece mi cuerpo totalmente expuesto.

-Pero si ya no piensas en mí en esos momentos, ¿piensas en alguien más?

Como ocurre en este tipo de situaciones, una vez realizada la pregunta deseas no haberla hecho nunca porque no te sientes con fuerzas para poder soportar la posible respuesta. A pesar de todo, a Robin también le pasaban estas cosas.

-Por supuesto que pienso en alguien, aunque me estuviera concentrando en no hacerlo, resulta imposible el conseguir no pensar en nada- Zoro cerró los ojos durante un instante-, y ya me dirás como hacer para no pensar en Nami estando en la misma tripulación.

El corazón de Robin sintió un dolor muy profundo que no fue reflejado exteriormente. Demasiada práctica en controlar sus sentimientos para que se le pudiera escapar algo semejante.

-¿Nami-san?- ni siquiera su tono mostraba lo dolida que se sentía-. Nadie lo diría.

-Lo sé, ahora resulta obvio pero, cuando la conocí, no se le parecía en nada a como es ahora. Bueno, la verdad es que sólo se necesitaron unas veinticuatro horas para darme cuenta de cómo es realmente.

-Y sigues pensando en ella mientras te relajas, kenshi-san.

-No siempre en ella. Por suerte, o por desgracia, tengo a muchos en mente que me ayudan a relajarme- Zoro se echó un poco de agua en el rostro para refrescarse. Él y sus ideas-. Como ese dichoso ero-kukku que no se me va de la cabeza ni en esos momentos.

Ni que decir que era una suerte que el rostro de Robin pudiera permanecer inexpresivo porque esto la había dejado helada.

-Ahí estoy yo tratando de relajarme, dándole una y otra vez, una y otra vez. Sudando y agotándome con el esfuerzo tratando de relajarme y siempre tiene que aparecérseme en mente logrando que pierda el ritmo y se me acelere. Más y más rápido y con más y más fuerza hasta que quedo reventado y, al final, ¿de relajado? Nada.

-Nami… y Sanji…- a Robin se le hacía muy difícil el imaginar a Zoro en plena acción mientras piensa en sus dos nakama- y ¿piensas en ellos en esos momentos?

-Es que no puedo evitarlo- dijo Zoro derrotado-. Incluso Luffy en ciertos momentos, ya sabes cómo es nuestro senchou- Zoro se detuvo a pensar-. La verdad es que debo decir que, por una o por otra, siempre acabo pensando en mis nakama en esos momentos.

Robin seguía seria. Tanto que, incluso, empezaba a sentirse algo fría, y no por el hecho de encontrarse desnuda. Se cruzó de brazos en un gesto defensivo.

-Menos conmigo.

Zoro asintió a las palabras de Robin.

-Exacto. Menos contigo- Zoro sonreía de medio lado-. Ya no.

-La verdad es que…- realmente Robin se estaba quedando, increíblemente, sin palabras-, no me esperaba que pudieras sentir de esa manera por Sanji, o por el resto.

Robin no sabía si debía dejar como estaban las cosas o, en su defecto, tratar de hacer algo para que también sintiera lo mismo por ella. Después de todo resultaba muy duro el volver encontrarse fuera.

-Ni que no estuviera claro que ese maldito ero-kukku me saca de las casillas con la manera tan ridícula de comportarse, siempre molestando y encima de toda onna que se le cruza en el camino. La verdad es que deberíamos habernos traído una foto de la obaasan esa que lo traumatizaba con sólo verla. O uno de sus carteles de busca…- y, a pesar de que a Zoro las cosas le llegaban a su ritmo, al final siempre se daba de cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Aquí mucho más fácil encontrándose ellos dos solos-, ¿de qué estás hablando, onna?- Zoro no pudo reprimir eso último dadas las insinuaciones de Robin.

-Pues que piensas en todos tus nakama mientras te estás relajando. La verdad es que pudiera pensar, dado lo que he visto de cada uno de vosotros, que tus gustos serían…

-¡¿De qué diablos estás hablando?!- le interrumpió Zoro.

-Pues que piensas en tus nakama, sobre todo en Nami y Sanji, mientras te estás relajando, ofreciéndote autoplacer, kenshi-san.

Al oír aquello Zoro se quedó helado durante un buen rato. Aunque, por supuesto, no duró mucho tiempo.

-¡¿Has perdido la cabeza?!

-Has sido tú quien dije pensar en ellos mientras te relajas, kenshi-san- le recordó algo confusa Robin-. ¿Por qué te enfadas entonces?

-Porque tus insinuaciones no tienen ninguna base. Se supone que eres la persona más observadora con la que me he cruzado nunca- dijo Zoro sinceramente- pero, a pesar de ello, te equivocas sobre mí cuando hablo de relajarme.

-¿No te estabas refiriendo a que te masturbabas?- le dijo Robin sin ningún tipo de preámbulos.

Zoro se encontraba ruborizado, y dando gracias de que el agua en la que se encontraban estuviera fría porque necesitaba enfriar sus ánimos antes de que pudiera reaccionar de una mala manera respecto a Robin.

-Mi vida está dedicada en la consecución de mi ambición, la de ser el mejor kenshi del Mundo y todos mis esfuerzos se dedican a tal fin. Por eso entreno tanto y, en esos entrenamientos, resultan necesarios poner rostro a un rival, y no hay nadie mejor que la bruja y el ero-kukku para ello. Los demás cuando logran molestarme también acaban al otro lado del filo de mis katana durante mis entrenamientos- le explicó Zoro-. Y cuando no estoy entrenando, descanso pensando en lo que debo hacer para lograr seguir mejorando mi poder y técnica. Siempre estoy dedicándome a este objetivo porque es el propósito de mi existencia. Una meta semejante, creía que, precisamente, tú lo entenderías.

-Pero, aún así, lo pusiste todo en riesgo al ir a tratar de salvarme, kenshi-san.

Zoro le quitó importancia a un hecho que la tenía.

-Nuestro senchou lo dejó muy claro. Había que recuperar a nuestra nakama y así lo hicimos.

-Pero perdiste tiempo por culpa mía y ¿aún así no me has puesto ante tus katana?

Robin estaba confundida y Zoro podía darse cuenta de ello, aunque su tono de voz seguía sonando igual que siempre. ¿Cómo poder darse cuenta del cambio en Robin?

-¡¿Perder el tiempo?!- Zoro no podía entender como alguien tan inteligente como Robin podía, a veces, tan a menudo, cometer juicios tan erróneos-. Gracias a tus estúpidas acciones, realizadas por una sensación de que hacías lo correcto, pude tener unos buenos combates en donde mejorar.

-Siempre deseando el tener problemas- recordó Robin las palabras de Zoro durante su segundo incursión el bosque de Skypiea.

-Y ahora tendremos al Sekai Seifu como rival. Todos sus más poderosos guerreros serán enviados contra nosotros- Zoro sonreía como un verdadero demonio y Robin comprendía por qué le habían llegado a llamar de esa manera a Zoro. Por un motivo bien diferente al que a ella también la llamaran Oni-. Nunca me arrepiento de nada de lo que hago si me encuentro seguro de ello.

-Eres único, kenshi-san- admitió Robin relajándose, lo que significaba que sus brazos ya no se encontraban cruzados ante ella-. Pero, si no recuerdo mal, yo también te he llegado a molestar, con mis comentarios, en algunas ocasiones. Recientemente.

-Y ¿por qué no pienso en ti, mientras entreno, en como mis katana cortarían tu carne con tanta facilidad que la sangre tardaría segundos en darse cuenta de la existencia de una herida por la que brotar?- aquella manera de expresarse, tan poética, hizo sonreír a Robin-. No quiere decir que no piense en ti si no que- Zoro cerró una mano cogiéndola por debajo de la mandíbula y atrayéndola hacia él-, cuando lo hago, se trata de un diferente tipo de pensamientos.

-¿Menos violentos y más agradables?- susurró Robin cerca de los labios de Zoro, unos labios que le mostraron esa sonrisa de satisfacción que tanto le gustaba ver.

-No veo ninguna diferencia entre ellos- Robin también sonrió ante sus palabras.

-Yo tampoco, kenshi-san.

Y con esto la ínfima distancia que los separaba desapareció en cuanto sus labios se encontraron. Un seppun, esta vez, buscado por Zoro, deseado por ambos. Sus cuerpos se juntan dando forma a una única figura mientras Robin, siendo agarrada por la cintura, e incluso por más abajo, se agarra con las piernas por la cintura de Zoro mientras este camina absorto en los seppun de Robin.

Ciertamente había ciertos aspectos de la vida que a ambos se les escapaban por haberlas dedicado, enteramente, en la consecución de sus ambiciones, o sueños, y que, por una u otra razón, diferentes según cada uno de ellos, les impidió el disfrutar de lo que el mundo, la vida, puede llegar a ofrecerles.

Robin recordaba las palabras de Saul sobre que un día encontraría a sus nakama, a las personas que le harían ver que nadie en este Mundo nace para estar sola. Y, por suerte para ella, entre esas personas encontró a la que nunca la llegaría a dejar sola. A Zoro.

Zoro recordaba las palabras de Mihawk sobre que debía encontrar su verdadero yo, el auténtico Mundo y volverse más fuerte. Su verdadero yo………… a la mente de Zoro le vino el momento final de su lucha contra Kaku, cuando su espíritu llegó a materializarse en la forma de un Asura, y no pudo evitar pensar el motivo de tal cambio. El sufrimiento de Robin. El auténtico Mundo, dónde uno vive, no podía ser ningún lugar fuera de donde se encontraba ahora mismo, en los brazos, y piernas, de Robin. y ¿no se vuelve uno más fuerte cuándo trata de defender a los que uno ama?

Parece que eres todo lo que necesito en este Mundo, Robin.

A pesar de que se encontraban, bastante, ocupados besándose, eso no le impedía a Zoro el caminar mientras tanto. No es que se fuera a perder o algo parecido ya que se encontraba en medio de un pequeño lago. Aunque sus pasos lo llevaron hasta la pequeña cascada que llenaba la pequeña laguna. Ante la sorpresa por aquella agua inesperada, Zoro detuvo sus pasos para dejarles, justo, bajo la cascada.

Robin, separando sus labios de los de Zoro, se echó hacia atrás de manera que era ahora su torso el cual se encontraba bajo aquella caída de agua. Un torso que fue besado por Zoro con delicadeza. Cada parte de él. El ruido de la cascada ahogaba los gemidos de Robin cuando la boca de Zoro llegó a chuparle los pechos. Ahogaba pero no dañaba si no que, en cambio, era una sensación muy placentera. Para ambos.

Cuando sintió como los besos de Zoro abandonaban sus pechos, Robin se echó adelante para recuperar para ella aquellos labios mientras liberaba, de la presa de sus piernas, la cintura del kengou. Y, aprovechando que la atención de Zoro se encontraba, completamente en ella, y sus seppun, Robin deslizó dentro del pantalón de Zoro una de sus manos que no tardó nada en agarrar el sexo erecto, y enclaustrado del kengou. Ese momento trajo un intenso suspiro por parte de Zoro que Robin devoró.

-Ahora veamos si piensas en mí cuando te relajes, kenshi-san- le dijo Robin con una maliciosa sonrisa en sus labios mientras empezaba a mover su mano por todo aquel sexo que se encontraba en su poder.

Sin dejar de acariciarle el miembro, Robin volvió a besar los labios de Zoro que ahora se encontraban algo temblorosos a causa de las sensaciones tan placenteras que le estaba provocando con la interactuación con su sexo. El botón del pantalón fue abierto sin ningún problema y la cremallera descendió como lo hizo, luego, el pantalón hasta terminar a la altura de los tobillos de Zoro. Retrocediendo lo necesario, Robin logró poner la cascada justo entre ellos dos, aunque también hizo que se quitara de encima del pantalón para que pudiera llevarlo, vía brazo fleur, hasta donde se encontraba el resto de sus ropas.

El hecho de que la cascada cayera justo sobre su miembro, no hacía si no aumentar el deseo en toda y cada una de las células del cuerpo de Zoro. Lo mismo que ocurría en el de Robin al ver el estado en el que lograba dejar al kengou.

-¡¿…Robin…?!

A la koukogakusha le gustaba escuchar ese tono fogoso en la voz de Zoro, a través de sus dientes apretados, porque significaba que, a pesar de todo lo que pudiera hacer o decir, tenía un, más que, palpable efecto en él.

-¿En quién estás pensando ahora, kenshi-san?- le preguntó de manera inocente aunque ambos sabían que de inocencia no tenía nada dicha pregunta.

-En la misma persona que me obliga a entrenar cuando no toca entrenamiento, en la que me obliga a despertarme porque no me deja ni en sueños, en la que logra enturbiar mi concentración con una sola de sus miradas- mientras Zoro hablaba, Robin fue besando el torso húmedo de Zoro descendiendo con cálidos seppun hasta llegar a la punta de su sexo. Ladeando la cabeza miró para los ojos de Zoro-. Justamente, una de esas miradas. ¿Qué en quién pienso? Solamente puedo pensar en ti, Robin.

Ofreciéndole una luminosa sonrisa, su cálido aliento golpeó la cabeza del sexo de Zoro mientras Robin volvía a ascender por aquel torneado cuerpo de regreso a unos labios que sabía que siempre estaría echando de menos. Y por el recibimiento que le dieron a los suyos, sabía que el sentimiento era mutuo.

Robin entrelazó sus manos tras el cuello de Zoro mientras sus cuerpos se pegaban el uno con el del otro. Aquellos generosos senos aplastados contra el duro torso del kengou mientras que lo mismo ocurría con aquel sexo duro y erecto ante el cual Robin se restregaba para tortura de Zoro.

-Realmente lo eres, Robin- susurró Zoro en los pocos instantes en que sus labios se encontraban separados durante sus seppun.

-¿Qué soy, kenshi-san?- le preguntó la fogosa voz de Robin.

Apartándose de ella, para que sus ojos pudieran encontrarse, Zoro le respondió con su media sonrisa en el rostro.

-Un oni, Robin.

-Y ¿eso me lo dices tú, kenshi-san?- le replicó burlona antes de reírse.

Se reía por la cara que puso Zoro, falso dolor a causa de sus palabras, y por haber sido elevada al ser agarrada por las nalgas. Robin reía mientras se agarraba al cabello de Zoro de su nuca. Fue entonces, cuando miró hacia abajo, que se encontró con una mirada de absoluta adoración en unos ojos que, normalmente, se mostraban duros, fríos e inexpresivos; por lo menos en lo referente a las onna, al sexo contrario.

Robin quería decir algo aunque no fuera relevante. Menuda pareja de oni estamos hechos o, tal vez, cada uno recibe lo que se merece, kenshi-san pero, la boca de Robin, se encontraba falta de palabras, o fuerza para decirlas. En su lugar, su mano derecha abandonó su agarre y se dirigió hacia el rostro del kengou; el cual acarició con gran ternura y cariño sin llegar a apartar, ni siquiera por un instante, la mirada de aquellos ojos.

Apoyando la cabeza contra la de Zoro, su mano se deslizó desde su rostro bajando entre el limitado espacio que formaron entre sus cuerpos hasta llegar a encontrarse, una vez más, con el sexo de Zoro que seguía tan erecto y predispuesto como la primera vez que lo tuvo entre sus manos. Sin decir palabra, porque no había ninguna palabra que decir al respecto, Robin llevó el miembro de Zoro hasta la entrada de su sexo. Un sexo que se encontraba preparado para aceptar el de Zoro. Deslizándose en silencio se fue introduciendo aquel sexo en el interior de si misma con una facilidad que la llegó a sorprender. Había leído mucho y… fue en esos momentos cuando sintió como su cuerpo, templo de Sabiduría, era amado, en toda su totalidad, por primera vez en toda su vida.

Y el dolor de ese primer momento dio paso a un gozoso encuentro junto a la persona que su mente, corazón y vida habían elegido para compartir su existencia, miedos y virtudes.

Sus miradas no se apartaban la una de la del otro mientras Robin sentía el sexo de Zoro moviéndose en el interior de su cuerpo. Un movimiento propiciado por Robin, agarrada a la cintura de Zoro, y el propio kengou que la levantaba cogiéndola por su trasero. Era un movimiento pausado que, a pesar de apurarles la respiración y pulso, se veía, y sentía, de lo más relajado. Poco a poco, a pesar de todo, sus movimientos iban acelerándose; tanto que ambos deseaban poder tener un tope contra el que apoyarse. A pesar de que la pared rocosa no pareciera una buena elección, a Zoro no le pareció preocuparle, para nada, aquella superficie llena de imperfecciones y puntas. Ni le importaba ni parecía notar como se le clavaban en la espalda. No lo hacía porque lo único que sentía era el cuerpo de Robin y lo que le proporcionaba.

Pudiendo apoyarse contra algo, sirvió para que Robin pudiera aumentar el ritmo de las embestidas mientras sus pechos recibían, de nuevo, las caricias, y chupetones, de la boca de Zoro que se apoderaban de ellos cuando llegaban a su alcance. Por supuesto que, cuando sentía como su cuerpo se encontraba cerca de sus límites, agarró el rostro del kengou entre sus manos para volver a besar de nuevo aquellos labios tan sabrosos. Echándose hacia atrás, arqueando su espalda, se produjeron los últimos embates antes de que sus cuerpos ofrecieran la recompensa por unas sensaciones tan bien conseguidas.

Sus voces gimieron al unísono mientras sentían como sus cuerpos descargaban todo el placer que se dieron mutuamente. A pesar de todo, podían sentir que se trataba de un tipo de humedad muy diferente al que habían podido llegar a sentir hasta ahora. Pero, si era a causa de lo que sentían el uno por el otro, bienvenido sea.

Robin se echó sobre el cuerpo de Zoro que la sujetó en un abrazo que no parecía que fuera a liberar aquel cuerpo cansado nunca jamás. El rostro de ella descansaba sobre el hombro del kengou como si aquella zona hubiera sido creada precisamente para este cometido. Sentían como sus cuerpos se movían a causa de la respiración que trataba de volver a recuperar su verdadero ritmo.

Zoro decidió que lo mejor sería volver a la orilla para que pudieran tumbarse un rato y descansar un poco. Por supuesto que, sólo fue pensar en esto para que, unos pasos más adelante, no encontrara fondo al pisar en una depresión de la laguna. ¿El resultado?

Un grito de sorpresa por parte de Robin y una maldición ahogada, y nunca mejor dicho, por la de Zoro. Suerte de que no existía mucha profundidad y que el agua dulce no le hacía mal a un usuario de Akuma no mi. En unos segundos la pareja regresó a la superficie pero, en esta ocasión, Zoro se encontraba de espaldas flotando sobre las frías aguas mientras Robin descansaba sobre su cuerpo. En su rostro una sonrisa y en sus ojos un brillo calculador.

-¿Qué me dices si nos quedamos así durante un tiempo, kenshi-san?

-Que si me llego a dormir no se te olvide despertarme cuando decidas irte, Robin- le respondió Zoro con la misma sonrisa en su rostro.

-Sólo si me prometes lo mismo, kenshi-san- susurró Robin sobre el torso de Zoro en el cual descansaba. Lo único que logró fue un ligero gruñido por su parte-. Suficiente para mí- dijo con una sonrisa en su rostro.

Era una suerte que unas amables nubes otorgaban una buena sombra que evitaría que los rayos del Sol pudieran llegar a quemarles aunque, con la inhumana resistencia de Zoro y el poder de la Hana Hana no mi de Robin, no era seguro de que pudieran llegar a quemarse como los demás.

En muy poco tiempo Robin pudo sentir los ligeros sonidos que hacía Zoro dormido y, entre esos susurros y el movimiento de su pecho al respirar de manera profunda, ella no tardó mucho, para su posterior sorpresa, en acompañarle en su descanso.

Sueños compartidos.

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Finalizará en el Epílogo: Termina la cita, empieza la Vida.

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Fíjate tú cuanto tiempo hacía desde que salió el anterior capítulo pero bueno, la verdad es que, si tras tanto tiempo, y lectores que la estuvieron leyendo desde entonces, no subió ninguna review más… es lo que pasa en un fic que había decidido si subirlo o no dependiendo de la reacción de los lectores.

Por el bien de los que si les interesa el fic, lo suficiente para dejarlo ver con un review aunque sólo sea para mostrar su apoyo, y por mí para quitarme este fic de la cabeza y dejar sitio para los demás, subiré lo que quedaba. Que no es mucho.

Ya había dicho que se trataba, originariamente, en un one-shot que dividí en capítulos para ver como lo tomabais… en fin…

GLOSARIO:

Koukogakusha: Arqueóloga.

Uruwashii: Belleza.

Iroppoi: Sexy.

Kenshi: Espadachín.

Kukku: Cocinero.

Kuso: Mierda.

Megami: Diosa.

Kengou: Espadachín.

Seppun: Beso.

Baka: Idiota.

Senchou: Capitán.

Onna: Mujer.

Obaasan: Abuela.

Sekai Seifu: Gobierno Mundial.

Oni: Demonio.

Hana Hana no mi: Fruta Flor Flor.

Akuma no mi: Fruta del Diablo.

Y aquí termina, o casi lo hace, la segunda parte de la cita de Zoro y Robin. Si esperabais algo más, digamos que, físico, pues lo lamento muchísimo pero no me ha dado por ahí. Tal vez para no saturar de ese tipo de escenas… aunque ¿quién se cansaría de ellas? Estoy seguro que, ellos dos, no lo harán nunca. Hahahahaha

Doy las gracias por los REVIEWS enviados por:

Luminos: Doy las gracias por el REVIEW y lamento la tardanza. Espero que todo te haya ido bien en la uni, y que esas horas libre hubieran sido bien aprovechadas.

Gabe Logan: Una vez más, gracias miles por el REVIEW. Seguro que si, en vez de Zoro hubiera sido Sanji, seguro que habría nombrado a Tashigi, incluso a Kuina para poner celosa a Robin aunque, en mi opinión, ella no es de las que se ponen celosas. Pobre de Zoro si lo fuera porque ya sabemos como se las puede gastar Robin. -.-U

Rromy: Gracias por tus palabras y… en comparación, tu demora de 12 horas en leer el capítulo no tiene ni punto de comparación con el de aparición de este capítulo, ¿verdad? ;P Bueno, espero que con esta tardanza te haya podido quedar totalmente claro si soy un chico o una chica hahahahaha y eso que ya hace tiempo de haberlo dicho pero… :DD

Dayanarod: Muchas gracias por el REVIEW y, por la espera, una pena que se te haya hecho tan corto el capítulo -.-U

Pues creo que tienes razón con respecto a Zoro pero, en mi opinión, yo diría que Robin también lo es. Lo siento pero pienso en ella como una Hipatia que mantiene su cuerpo puro mientras hace sus estudios. Y, por mucho que Robin haya tenido que tratar con todo tipo de personajes, si algo aprendió Robin es que no se puede mostrar débil y rebajarse porque ella es quien tiene el control y el poder.

Pues en eso acertaste, demasiado rápido pues no hubo, en un principio pero, ya se sabe lo que llega a hacer el roce… y más lo que puedas estar rozando hahahahaha

Robin no es nada celosa pues no he oído ninguna queja de ninguna chica que haya mirado para Zoro… aunque, pensándolo mejor, no he oído nada de ninguna chica que haya mirada para Zoro -.-U Me parece que será mejor evitar que las chicas miréis para Zoro con Robin cerca. Nemo Robin, Dragonazul y Mugiwaragirl pueden dar fe de lo que pasa si te llega a coger, sumimasen.

Kira : Podría decirse que van bastante rápido si no se conocieran desde hace tiempo pero, después de tanta tensión entre ellos desde que Robin se subió al Merry, en Whisky Peak, y más desde que Luffy la aceptó como nakama, no puede decirse que vayan muy rápido. Es más, me extraña, mediación de Oda-sama, que no hubiera ocurrido antes.

¿Un Mundo de Sanjis? Da escalofríos… los mismos que tiene Sanji al haber caído donde le mandó Kuma. Ese sería la correspondencia a un Mundo de Sanjis para él hahahahaha

Dragonazul: Léase la respuesta a Kira respecto a la rapidez de estos dos hahahaha

Todo se da de manera natural y nada forzada. Por supuesto que ellos conocen lo que sienten y actúan al respecto.

Muy bien, acepto tus motivos por los que te hayas tenido que atrasar por un capítulo de un fic ya finalizado y que hayas tardado un poco en dejarme el REVIEW… pero tras todo este tiempo pasado me parece que yo soy el que debe disculparse T.T

¡¡Gomennasai!!

Muchas gracias por los REVIEWS y por la espera de este capítulo.

Ahora lean tranquilos y no teman por el final del fic que, como todo, siempre termina por llegar.

Nos leemos.^^