7
Los rayos del sol lograron colarse sutilmente entre las cortinas de la habitación, logrando incomodar a Horo Horo el cual se encontraba tranquilamente dormido y en bóxer. Un pequeño dolor de cabeza lo despertó torpemente, quejándose de la molestia tapo su rostro con su brazo y suspiro, bajo su otro brazo buscando su celular, sabía que lo había arrojado cerca de él al llegar a su habitación. Al encontrarlo, el silencio del lugar le preocupo, era sábado por la mañana, debía de estar el ruido común de los clientes y de la televisión de la abuela. Salió de su cuarto, camino por el pasillo rumbo a la habitación de su amigo y su hermano mayor.
Tocó en la primer puerta, no hubo respuesta, cuidadosamente la abrió, notando que la habitación de Hao estaba vacía, pensó mal pero decidió ignorar tales pensamientos, después llego a la puerta del cuarto de Yoh, toco varias veces hasta que respondieron, Yoh abrió con flojera, dejándose ver en bóxer.
-Buenos días Horo… -bostezo.
-¿Tu hermano no volvió anoche? -Le comento Horo Horo, parado frente a la entrada de su habitación, señalando hacia la pieza de Hao, extrañado.
Yoh abrió los ojos, sintió el silencio incomodo de su hogar, salió de la habitación haciendo a un lado a Horo Horo y bajo al primer piso, buscando a su abuela, la cual no se encontraba en el lugar.
-Ay no… -Se llevó ambas manos a la cabeza, jalando suavemente hebras del mismo.
Hao despertó en la casa de Peyote, se encontraba boca abajo acostado en el suelo del lugar, confundido rasco su cabeza y busco su celular, la luz del sol le molestaba demasiado, pues comenzaba a tener los efectos del after, hizo un pequeño retroceso a los momentos de la noche, sonrío al saber que habían salido libres de las manos de la policía, se levantó del suelo, esquivando a los demás que seguían ahí, tenía que irse pronto a su casa o estaría en problemas. Ya era el mediodía del sábado, el miedo de saber que su abuela lo esperaba con algo para castrarlo por no haber regresado anoche le recorría la mente constantemente en el camino a la pensión. Apresuro el paso, con un severo dolor de cabeza y los rayos del sol molestando su vista.
Los dos jóvenes se encontraban en la sala, escuchando la televisión, habían preparado su propio almuerzo y limpiado la cocina después de comer, a Horo Horo le molestaba un poco la luz del lugar y el Asakura menor, disfrutaba del aburrido programa que se encontraba en emisión en esos instantes.
-Oye Yoh… -Pregunto el peliceleste, recostado en el suelo de la sala. Tapando su rostro con su brazo.
-¿Qué sucede? –Respondió Yoh sin despegar la vista del programa que veía.
-¿Qué haremos esta tarde?
-No lo sé. Tal vez invite a Chocolove y a Lyserg… -dijo dudoso mientras un bostezo ganaba su palabra. El tono en que lo dijo no convenció del todo al Usui, en cierto punto se sentía cansado y por otro lado tenía ganas de hacer un recuento de lo que sucedió anoche.
-Por cierto amigo… -Horo Horo se recargo un poco en el sillón, Yoh volteo a verlo para escucharlo con atención- Quiero invitarte a pasar las vacaciones conmigo en Hokkaido. –Yoh se sorprendio bastante y después, con tranquilidad soltó su risita.
-Gracias Horo, pero iremos a Izumo con el abuelo, quizás en verano pueda ir dos semanas –Le sonrió. Horo quedo un poco convencido ante la respuesta, al menos lo intento.
Unos extraños ruidos en la entrada principal hicieron que los dos jóvenes desde la sala se levantaran en alerta de saber quién había llegado, para su sorpresa era el mayor de los gemelos y uno de los creadores del desastre de ayer.
-Hola Hao… -Saludo el menor, regresando su vista a la pantalla, Horo Horo volvió a recostarse en el sillón.
Hao soltó un largo suspiro, aliviado de que eran su hermano y su amigo los que estaban en la casa, al menos esta vez volvía salirse con la suya.
-Vaya, vaya… Mi hermanito y el punk lograron escapar de la policía anoche. –Comento en tono de burla, viendo de reojo a Horo Horo.
-Al parecer tú también… -Respondió sin ánimos de siquiera dirigirle la mirada, pues ya se había cubierto medio rostro con su antebrazo.
-Es verdad… ¿Cómo lo hiciste? –Pregunto Yoh mientras ponía en mute la televisión, Hao se lanzó a un lado de Horokeu, sacudiéndolo en el sillón y sacándolo de su comodidad.
-Veamos… -El mayor masajeo su barbilla, pensativo.- No lo recuerdo muy bien, solo sé que desperté en casa de Peyote.
-¿Y tuvieron sexo? –Horo se levantó, picándole uno de sus brazos morbosamente.
-No, pedazo de imbécil –Soltó un manotazo molesto, odiaba cuando Horo Horo le molestaba de esa forma, Yoh soltó una risa ante el acto de ambos.
-Oyeeeee… No era necesario –Horo Horo acarició suavemente su mano golpeada en ese momento, mientras se quejaba.
-Hermanito estas rojo –Lo señalo sonriendo el menor.
Hao solo pidió que la tierra se lo tragara en ese mismo instante, había caído en los juegos de ambos y eso lo estresaba, solo él podía jugar de esa forma con ellos.
-Carajo… Iré a bañarme y a dormir… -Se levantó de su lugar fastidiado, Horo Horo sonrió y volvió a recostarse, Yoh quito el mute de la televisión y continúo con su programa.
El fin de semana transcurrió con normalidad, no más caos ni fiestas por esos dos días. Horo Horo por fin pudo terminar de leer el capítulo que tenía pendiente de su libro de botánica, Yoh recuperar algunas horas de sueño y Hao igual.
Lunes por la mañana, el ritual de impuntualidades Asakura/Usui se hizo presente una vez más.
Primera clase para Horo Horo: química, ¿Y con quién compartía la clase? Exacto, con nuestro chico de ojos peculiares tono ámbar y mirada llena de odio hacia la humanidad. Otro día más en donde Horokeu Usui detuvo la puerta con precisión y lanzaba una mirada decisiva hacia el profesor, y una vez más este mismo accedió.
Ren Tao ya se encontraba en su lugar, Horo Horo saludo al inglés, sentándose detrás de él, su lugar acostumbrado. Última columna, penúltima fila, a su lado derecho era la fila de Ren, en donde, dos lugares adelante se encontraba este mismo.
Mientras la clase tomaba su curso habitual, Horo Horo y Lyserg se lanzaban notitas haciendo el recuento de lo sucedido en la fiesta de Kanna, hasta que un mal tiro, la notita cayó cerca del pie de Ren, extrañado ante tal basura a un lado suyo, la recogió, Horo Horo sintió como se desmoronaba su dignidad dentro de él en millones de pedazos que rápidamente el encendedor de Hao quemaría y desaparecería de la estúpida faz de la tierra.
Tao abrió la nota.
-Oye por cierto ¿por qué terminaste sin camisa cuando fuimos por ti al baño?
-El estúpido del pico extraño en el pelo me vomito encima cuando fui al baño, por eso les pedí ayuda, no quería salir solo con él y que pensaran cosas estúpidas.
Volteó a ver a Horo Horo, el cual demostraba lo nervioso que estaba cuando lo vio que estaba leyendo sus estupideces con Lyserg.
-Oye imbécil… -Le habló- Te recuerdo que tu mandaste al carajo mis tennis. –Acto seguido arrojo la notita en su cara, llamando la atención del profesor y los demás compañeros.
-Tao, Usui, salgan de mi clase. –Les ordeno el profesor, señalando la puerta.- Y quiero que esperen a que termine mi clase, no se vayan a otro lugar.
- –Pensó Horo Horo, ahora estaba en problemas y en una de las clases en las que peor notas tenía. Junto a Ren, se levantó de su banco y salió del salón.
Se sentó cerca de la puerta, Ren hizo lo mismo solo que del otro lado, cruzo sus brazos y se recargo firmemente en la pared.
-Estúpido… -Le susurró.
-Al menos no estaba ebrio cuando choque contigo aquella maldita vez… -Ese comentario por parte de Horo Horo provoco que el pico de la cabeza de Ren incrementara de una manera no natural para una cabellera humana.
-¡No estaba ebrio, comí algo que me hizo mal! -Le restregó sonrojado y furioso. Quería borrar esos recuerdos bochornosos en donde media escuela lo había visto en semejante estado. Maldecía a su amigo por eso, pero más a él mismo por hacerle caso.
-Claro, como si en esas fiestas hubiera comida… -Respondió Horo Horo, viendo hacia el otro lado del pasillo, soltando un fuerte suspiro. Vio de reojo a Ren, el cual aún mantenía los brazos cruzados y un sonrojo en sus mejillas, observando algún punto vago del piso.- Al menos puedes decir que estamos a mano, tú con mi camisa favorita y yo con tus estúpidos tennis.
-Mis tennis –Hizo un énfasis notorio en la palabra.- no son estúpidos, fueron un regalo de mi padre antes de mudarme a Japón, pedazo de…-No termino su frase, la campana para el cambio de clase había sonado, el salón de ambos salió y ellos se levantaron, al salir el ultimo estudiante el profesor les dio entrada nuevamente.
-Espero que estos minutos les hayan funcionado para reflexionar sobre las interrupciones a mi clase, jóvenes…. Bien, como es la última semana de clases para las vacaciones de primavera, asigne un trabajo especial de vacaciones en parejas, y ustedes dos formarán el último equipo, así como también tutorías para usted joven Usui.
-Perfecto… -Murmuró Horo Horo.
-Espero se esfuerce demasiado, sus notas conmigo no son las mejores y joven Tao, espero le ayude bastante.
-Está bien profesor… -Contesto Tao con neutralidad, aunque por dentro su enojo se lo estaba llevando hasta la puta madre (N/A: perdón por mis groserías mexicanas, salen naturales (?)).
-Bien, pueden retirarse.
Los dos tomaron sus cosas, no cruzaron palabra en el camino a sus otras clases, Horo Horo solo quería que el día terminara, comenzaría con las maletas a partir de hoy y así vería si olvidaba cosas, solo anhelaba que el fin de semana llegara pronto.
-Oye estúpido… -Hablo Ren, interrumpiendo los pensamientos del peliceleste antes de entrar a su próxima clase, unas de sus manos estaba recargada suavemente en la puerta del salón.
-¿Que? –Se giró para verle frente a frente.
-Te veo a la salida con Asakura –Dijo mientras entraba al salón, sacándole el dedo medio.
Horo solo le lanzo una mirada fulminante llena de fastidio antes de entrar a su próxima clase.
El día termino, Yoh y Horo caminaban hacia la entrada de la escuela para dirigirse hacia la pensión Asakura, ahí Hao los estaría esperando, o eso creía Horo, cuando alguien toco su hombro.
-¿Qué demonios? –Exclamo asustado volteando a su espalda y bajando un poco la mirada, topándose con un Tao molesto. Sus ojos provocaron que un escalofrío y un ligero calor se apoderaran del cuerpo de Horo Horo.
-Oye pedazo de idiota, te dije que nos viéramos a la salida. –Le reclamo Ren, viéndolo con odio, Yoh soltó una ligera risita al escuchar el insulto.
-Hola Ren –Le sonrió el Asakura, mientras Ren solo alzo su mano saludándolo.
-¿Qué es lo quieres, cabeza de antena?... –Le pregunto girando los ojos con fastidio.
-Tus estúpidas tutorías, cabeza hueca. –Se defendió, tratando de calmarse y no soltarle un puñetazo en ese instante.
-Ay mierda, es verdad…Te veo más tarde Yoh -Suspiro Horo Horo, llevándose una mano a su rostro.
-Está bien, nos vemos Horito –Dijo Yoh despidiéndose de ambos y avanzando para alcanzar a su hermano.
-Vámonos, idiota. –Ordeno Ren, caminando primero que él y adelantándose.
-Deja de insultarme, enano.
-¿A quién llamaste enano? –Se detuvo en seco al escuchar semejante palabra.
-¿Qué acaso nunca te habías dado cuenta de tu estatura? –Horo levanto una ceja mientras ocultaba su burla, siguió caminando dejándolo atrás. Ren sentía que estaba a punto de ahorcarlo en esos instantes, soltó un suspiro tratando de tranquilizarse y alcanzar el paso del otro.
-Anda enano, te estoy dejando atrás ¿O tus cortas piernas te impiden avanzar más rápido?-Le gritó con burla Horo Horo, ya estaba en la entrada de la escuela esperándolo. De alguna forma tenía que bloquear esos sentimientos que le provocaba Ren siempre que lo veía con sus ojos de tan extraño color.
No supo en que momento llego hasta allá, pero de algo estaba seguro que perdería la poca paciencia que cargaba con ese pedazo de imbécil de pelo azul que hace dos semanas mando al carajo sus tennis con la cerveza.
Hola Hola a todos ustedes, sigo viva, si, solo que con algunos problemas existenciales y la escuela me traen loca... Bastante...
No me he olvidado de este fanfic, muchas gracias por sus reviews, me hacen muy feliz uvu... Bueno, espero les guste y nos leemos pronto
SweetnessKai
