Oh no, lamento la tardanza, no puedo decir nada más. Espero no volver a hacer esto nunca más. Sólo tengo una pequeña nota que les podría interesar: tenía planeado que este fic sólo fuera raiting T, pero no sé si con el tiempo cambiará a M. He sabido desde el principio que escribiré lime, pero sinceramente ahora que lo pienso no sé que tan subidas de tono sean esas escenas. Por el momento, claro, que aún queda mucho qué recorrer, seguirá en T.
Este fic sigue estando dedicado a Gene, Coffig, por su cumpleaños que celebrará por mucho tiempo. Los personajes (casi todos) son de Trey y Matt.
7.- Sobre Stan Marsh y un nuevo amigo
Kyle le agradaba. Además de la curiosidad y lástima que sentía por el chico, Kyle le agradaba. Stan notó que no hablaba mucho sobre sí mismo, pero escuchaba a los demás atentamente, participaba en las conversaciones y tenía un sentido del humor bastante peculiar cuando comenzaba a desenvolverse más.
Era una lástima que en la escuela no pudiese hablarle más, porque después de que había llegado a conocer un poco más sobre él, se encontró a sí mismo cada vez con más y más intriga. Se preguntaba, en el fondo, si era que realmente no pudiese hablarle, o más bien no lo hacía.
Y cuando llegó el lunes, a pesar del clima soleado y despejado, un mal presentimiento lo acompañó durante todo el trayecto de su hogar a su institución. Sentía que al llegar encontraría a su equipo haciendo de las suyas, y él se quedaría sin hacer nada nuevamente.
Pero cuando reparó en que todo estaba tranquilo, al menos de momento, con Kyle ya en el aula, sentado en su silla y con la vista perdida en un libro, y sus amigos en la otra esquina, dio un largo respiro de alivio. No estaba preparado para enfrentar eso, por lo que fue una suerte que fueran suposiciones suyas.
Al llegar Wendy, lo primero que ésta hizo fue disculparse nuevamente por haberse ido tan abruptamente. Stan le ofreció una sonrisa amable e insistió en que no pasaba nada.
—¿Cómo se encuentra Bebe? —le preguntó.
—Mejor. Aunque hoy se ha quedado a descansar en casa —él asintió ante la explicación, y soltó un bostezo— ¿cansado? —inquirió la chica, con media sonrisa en el rostro.
—Sí. He estado todo el domingo trabajando para Historia. Y no hemos terminado, ¿puedes creerlo? —soltó un suspiro.
—Vaya. Estás con Tweek Tweak, ¿no? —Wendy se mordió el labio inferior cuando Stan asintió- podías haber pedido que te cambiaran de compañero, ¿no estás haciendo todo el trabajo tú solo? —Stan sabía que sus intenciones al preguntarle no eran malas, y aún así se vio a sí mismo irritado al escucharle.
—No. Al contrario —le miró con seriedad.
—Ah, yo, vaya. No sabía que Tweek fuese bueno en Historia —comentó.
—Tampoco es un genio. Pero sí que sabe más que yo.
—Probablemente Kyle le ayude en una que otra cosa. Pobre chico, debería tener más amigos.
—Lo sé —murmuró más bien para él mismo que para Wendy.
—Perdona, ¿has dicho algo?
Stan negó con la cabeza mientras el primer profesor del día entraba. Wendy se encogió de hombros y se dirigió a su sitio.
A la hora del almuerzo, mientras caminaba con Wendy por el pasillo principal donde se encontraban la mayoría de los casilleros, notó que no estaba del todo equivocado por la mañana. Había uno de ellos, el más discreto, que no tenía estampas de equipos de fútbol o decoraciones, tenía pintado con aerosol rojo la palabra "marica".
Mierda, eso era más grave de lo que parecía.
Sin darse cuenta, Wendy y él se habían detenido y se encontraban observando.
—¡Qué terrible! ¿Quién habrá hecho eso? —refunfuñó.
—Espérame en el comedor. Voy al aseo un momento, estoy algo mareado —mintió. Porque algo dentro de él le decía qué era lo que tenía qué hacer.
—¿Estás bien? —preguntó con preocupación la chica.
—Sí, sí, nada grave. Ya vuelvo —y se marchó a toda prisa hacia los baños para chicos del primer piso. No era probable que Kyle estuviera en el comedor después de aquello. Él creía que seguramente preferiría no armar un número donde el equipo se burlara frente a todos.
No encontró a nadie en los aseos del primer piso. "Pero claro", pensó. Había baños en el segundo piso que nadie utilizaba. Apresurando el paso, subió las escaleras, y al encontrarse frente a la puerta con el cartel de un chico, dudó un poco. Pero ya estaba ahí, y seguía teniendo esa corazonada que le decía que finalmente hacía lo que sentía que debía.
Giró la perilla y al asomar la cabeza, definitivamente estaba en lo correcto. Kyle estaba de espaldas, con una mano en el cabello y en la otra sosteniendo su gorro verde. No parecía notar su presencia.
Entró con cautela y cerró la puerta tras de sí. Sintió como Kyle se sobresaltaba un poco a unos cuantos pasos. Al verlo, frunció el ceño.
—¿Tú? ¿qué diablos haces aquí, Marsh? —Stan también precibió que el chico estaba ligeramente alterado. Y que era la primera vez que le llamaba por el apellido. No solía gustarle que se dirigieran a él de esa manera, pero dicho por Kyle no sonaba tan mal. Inclusó llegó a pensar que se escuchaba bien si lo decía así.
—¿Todo bien? —no sabía cómo iniciar.
—Ah, claro. Maravilloso —rió, sarcástico—. ¿A ti qué te parece?
—Mala pregunta, lo sé. Es que, he visto...
—No me digas —lo cortó— ¿la tontería del casillero? Anda, me ofendes. No soy un niño pequeño para ponerme a lloriquear o lamentarme por algo así. Pasó y lo limpiaré cuando terminen las clases.
A pesar de la rudeza de sus palabras, Stan intuyó que no era del todo cierto.
—Te ayudaré —eso había salido casi por impulso de sus labios. Kyle negó inmediatamente con la cabeza.
—Tengo trabajo. Salgo tarde.
—Y yo práctica de fútbol, estamos a mano.
—Peor aún —replicó, rodando los ojos—. ¿Por qué insistes? Ni siquiera somos amigos, apenas y hemos hablado en contadas ocasiones. No te comprendo. —Kyle tenía el ceño fruncido, la cabeza ligeramente ladeada en un genuino gesto de confusión, y los ojos posados en los suyos exigiéndole una respuesta.
—N-no lo sé. Me agradas, es todo —se encogió de hombros. No había pensado en una respuesta, a pesar de saber que la pregunta eventualmente llegaría.
—¿te das cuenta que estás diciendo que te agrada el chico menos interesante de toda la jodida escuela? —se burló.
—Eso no es cierto. Es... Es como si tú tuvieras una barrera, en la que no dejas entrar a nadie. Si no tienes amigos, es porque no te esfuerzas en ello. Pero, tío, déjame decirte que eres un chico agradable. Pareces del tipo de personas con las que se puede hablar de cualquier cosa y uno jamás se aburrirá, y tienes un sentido del humor bastante peculiar —concluyó, sin haber planeado decir ni una sola palabra de todo el sermón que acababa de mencionar.
—No me conoces —Stan, claro, se percató de que no había negado ninguna de sus palabras anteriores.
—Pero puedo llegar a hacerlo —insistió.
—¿A qué te refieres?
—Te estoy diciendo que, entonces, me des una oportunidad de ser tu amigo —eso tampoco estaba en sus planes. Las palabras comenzaron a salir por sí solas, y no podía retenerlas—. Te podría probar que no soy tan imbécil como piensas.
Unos sengudos de silencio y Stan se preguntaba si eso había sido demasiado. Estaba a punto de agregar que si no quería le dejaría en paz (algo que, intuía, no sería completamente cierto), cuando Kyle sonrió muy levemente.
—¿Siempre eres tan cabezota? —sonrió más abiertamente, pasándose otra mano por el cabello rizado y desordenado.
—No lo sé. Tendrás que descubrirlo —jugó un poco.
Y Kyle asintió.
Al final, Stan se quedó hablando con Kyle durante un buen rato. Sobre cualquier cosa, principalmente las más triviales. Entre más absura era la conversación, mejor y más ligero era el ambiente. No obstante, cuando faltaban cinco minutos para el timbre que anunciaba el reanudar de las clases, Stan carraspeó.
—¿Te puedo hacer una pregunta? —inició.
—Ya me has hecho una —el otro sonrió.
—Me refiero, a otra... Que no tienes que contestar si no quieres.
—¿Qué sucede? —alzó una ceja.
—El equipo. ¿Hay algo más que te hayan hecho?
Kyle suspiró y evitó mirar a Stan.
—Nada grave y que yo no pueda manejar, sólo... —pareció recordar algo y agachó más la cabeza. Stan esperó a que continuara— en clase de educación física. Tú sabes, debemos de correr y eso. Bueno, creo que alguno de tus amigos ha tropezado conmigo.
—¿Dónde? —inquirió.
Kyle desabrochó el suéter que normalmente llevaba a clases y lo colocó en los lavabos. Su pálida piel de los brazos llamó su atención. Quizás era por la camiseta blanca que traía encima. El chico la levantó un poco y Stan observó que tenía un hematoma en las costillas. No era grande, pero sí se encontraba de un color morado que parecía que al mínimo roce dolía.
—Auch. Eso debe doler —se aceró un poco más para verle mejor—. ¿Estás seguro que ha sido un accidente? No lo parece. A mí me han golpeado sin querer y no lucen... Así.
—No sé, ha pasado sin que me de cuenta.
Stan intuyó que Kyle no le estaba contando toda la verdad. Era un gran avance, sin embargo.
—Déjame ver. He tenido algunas lesiones, puedo echarte un ojo —Se agachó hasta quedar a la altura de su abdomen, y aunque Kyle ya había bajado la camiseta, Stan volvió a subirla para observar mejor el moretón. Pasó delicadamente la yema de su dedo pulgar por el área, resistiéndose en soltar un jadeo. De verdad parecía que dolía.
El muchacho lo tomó por los hombros y lo apartó después de eso. Volviendo a colocarse su suéter, le miró.
—¿Cuál es tu veredicto?
—Necesitarás un poco de pomada para los golpes. Con eso no tardará en sanar —Kyle no dijo nada más, sólo asintió en lo que el timbre sonaba.
Estaba agotado una vez terminado el entrenamiento de aquel día. Le dolían las piernas y parte de la espalda. Aunque lo que quería era irse a casa y tumbarse en la cama por el resto de la tarde, sin importarle los deberes, había hecho una promesa a Kyle, y no podía demostrarle que no estaba dispuesto a ayudarle después de haberle convencido para que aceptara su amistad.
Se dirigió al pasillo principal con el cabello húmedo por la ducha recién tomada, anhelando un suéter que lo cubriera del todo y no sólo parcialmente del frío.
Kyle ya estaba ahí con un limpiador y dos trapos rociados de este. Le pasó uno a Stan, y sin esperarle comenzó a limpiar las letras rojas pintadas en mayúscula.
—¿Ha terminado la práctica? —Stan asintió.
—¿Y tú tus deberes, no?
—Así es —silencio—. ¿ya se han ido tus amigos?
—¿Dean y Brent? —Stan rió un poco, iniciando también su labor, y calló al recodar que no debería estar reaccionando así- sólo son compañeros. Y siempre son los primeros en irse.
El pelirrojo no volvió a mencionar el tema, y sólo siguió tallando. Lo que pareció más o menos un minuto después, fue suficiente para que Stan decidiera volver a hablar.
—Me han dicho que eres bueno para Física y Química —se detuvo un poco—. Y sabes, estaba pensando, que con lo malo que son en esas materias, si no me pongo al corriente, apenas y podré pasarlas. Me preguntaba si podías ayudarme un poco.
Kyle lo miró con algo de extrañeza.
—¿Yo? Wendy es excelente también, y es tu novia.
—Ya, justamente por eso no puede ser ella quien me enseñe. Además... Realmente nunca le entiendo ni la mitad de lo que dice.
—Supongo que puedo. Lo único que suelo hacer por las tardes son los deberes y estudiar. No será problema —se encogió de hombros, restándole importancia.
—Genial. Gracias, amigo.
Stan no notó que Kyle se sobresaltó al escuchar la palabra. Cuando terminaron de limpiar, el chico le dio las gracias y se despidieron. Y él seguía pensando que Kyle era muy agradable.
Bueno... Finalmente se han hecho amigos. Pero les pido paciencia, porque tengan bien en cuenta el hecho de que Kyle siempre ha sentido atracción hacia Stan, siempre, pero eso no significa realmente que vaya a suceder algo pronto. xD
Las cosas se irán dando a su tiempo.
Como otro dato que yo sé que les gustará recordar en un futuro... Nunca olviden que a Stan le gustó que Kyle le llamara por su apellido.
Gracias por lo reviews y favoritos. :)
