Capítulo 7
Golpe de Suerte

Cuando abrió los ojos la fuerte luz del sol le pego en la cara, jamás pensó que la cama de su compañero estuviera tan directa con el reflejo de la ventana, hasta podía sentir como sus ojos ardían por los rayos incómodos golpeándolo directo en el rostro, cegándolo. Elevó su mano cubriéndose de la molesta luz que lo impregnaba, dándose cuenta de la deslumbrante mañana. El sol pegaba muy fuerte como para que fuera tan temprano así que volteo la cabeza para ponerle atención a la hora.

El aparato sobre el mueble le indicaba las diez de la mañana, se rasco perezosamente la cabeza mientras daba un pesado gruñido al enterarse de que seguro extenderían su sanción por no haberse presentado a primera hora de la mañana -como debía haber sido- sin embargo no era algo que realmente le preocupara.

Un leve toque en su brazo le hizo bajar la vista deslumbrándose con la imagen que sus ojos estaban viendo, una tenue sonrisa apareció en su boca ante ello. Nai se había acurrucado en la cama mientras que en su rostro permanecía apacible durmiendo sobre la mullida almohada, abrazando sobre su pecho un trozo de tela de la cobija.

Instintivamente Gareki acaricio unos pocos de los blancuzcos cabellos del chico con delicadeza, contemplando la figura del menor, estando este aún desnudo a su lado, a excepción de él que andaba solamente con la única prenda que había estado consigo durante toda la velada, unos pantalones mal puestos casi llegándole por debajo de las caderas.

Sin tomarle importancia a ese simple descuido de su apariencia traslado su mano hacia el cuello del chico, pasando la yema de sus dedos por las marcas rojizas que le habían quedado dibujadas en la piel desde la noche anterior tras sus besos.

La sensación que sintió su pecho al recordar todo aquello le hizo sonreír, estaba relajado, nunca se había sentido de esa forma antes o tal vez era porque había tenido una frustración que debía descargar, o que por fin sucedió lo que siempre había querido desde hace mucho, sea cual fuera el caso su cuerpo se sentía liberado y refrescante.

Alejo sus manos del menor para ponerse de pie, era muy tarde para seguir durmiendo, al hacerlo se acomodo aquella prenda poco limpia a su lugar, a lo que se dispuso a despertar a Nai aunque la imagen tranquila y encantadora del chico le hacía detenerse a sí mismo ante la idea de despojarlo de un dulce sueño que seguro puede estar teniendo.

De entre unos cajones tomo una caja de toallas humedecidas, al regresar a la cama se sentó en el borde de la misma y volteo al chiquillo para pasar un pedazo de tela por su estomago y pecho, comenzó a limpiar el cuerpo de Nai, anoche después de caer dormidos ni tiempo le dio de poder asearse.

Sus manos trascurrieron por la superficie con cuidado de no despertarlo, aunque con ello provocó que una tenue inquietud y una extraña sensación lo invadieran. Sus dedos casi se movieron por si solos cuando una de sus manos habían terminado sobre uno de los pequeños pezones del chico, ante una curiosidad poca sana pellizco el rosado pezón entre la yemas de sus dedos, cerca de ser automático se escucho como Nai absorto en su propio sueño soltó un pequeño estremecimiento seguido de un leve gemido.

Involuntariamente Gareki mostró un sonrojo por la idea cruzar por su cabeza y volteo la vista quitando inmediatamente sus manos del cuerpo del albino, se puso de pie cubriéndose el rostro ante sus pensamientos, se sentía avergonzado, si bien el motivo comenzó a producirse en el fondo de su mente que lo estaba llevando a sucumbir a una sarta de ideas que resultarían afectadas a su cuerpo en cuestión de segundos, ya sentía el calor recorrer cada parte de su organismo, podría tornase en algo muy malo.

Volteo a ver a Nai que permanecía igual a como lo había dejado, miro su cuerpo casi por completo descubierto y no soporto más. Recogió las primeras prendas de su pertenencia junto con otro poco de cosas y salió casi disparado de la habitación rumbo a los baños de la academia, que Nai se encargara de limpiarse solo, después de todo era domingo tenía todo el día para hacerlo.

Se había cubierto la cara, su cuerpo se sentía acalorado y extrañamente excitado, se detuvo tapándose la boca mientras cerraba los ojos, la imagen de Nai era lo único que cruzaba por su mente.

Aquella aterciopelada piel, esos grandes ojos que lo incitan a entrar a un mar de delirio y prohibición dentro de ellos, esos labios tentadores que dejaban salir una indefinida de sonidos exquisitos y inimaginables, todo, todo aquello era lo que procesaba su mente de la noche anterior al recordar a Nai debajo suyo, casi como un sueño hecho verdad.

Necesitaba tomar un baño frio, muy frio, y que fuera pronto, ya sentía el efecto secundario de dejar a su imaginación volar. Apresuro sus pasos llegando a lo que sería su destino.


No había captado bien la imagen, sus ojos aun venían borroso a pesar de ello podía sentir una tenue brisa acariciar su cuerpo, tanto que sentía como si mas bien fuese lejano a ello era como un frio tocar por todos lados su piel, haciéndole sentir vulnerable, cuando se había percatado reconoció que no andaba prenda alguna, se cubrió por completo con la sabana que había sido su proveedor de calor en la noche, y ahora no hacía más que únicamente cubrir su desnudez.

Sus pómulos se colorearon al llegar los recuerdos de golpe a su cabeza al notar como la ropa que llevaba al día anterior estaba esparcida por varios lados, presto atención hacia la figura del moreno que había sido responsable de la situación, mas sin embargo no se hallaba por ningún lado. Casi siendo reflexivo aproximo el borde de sus dedos hacia sus labios, todavía podía sentir el calor de estos al húmedo contacto de Gareki, y su cuerpo no se quedaba atrás todavía mantenía concentrado en su piel aquellas sensaciones que encendía en su ser ante las caricias que le había proporcionado.

Apoyo la cabeza sobre sus rodillas cuando se había sentado sobre la cama, todavía su joven mente no estaba capacitada para reaccionar a lo que sucedió o el porqué había pasado todo aquello, no sabía cuál fue el detonante de que la mecha fuera encendida que había despertado ese el comportamiento salvaje de Gareki de la noche anterior, sin embargo no fue más que una señal de desesperación por su atención, a lo que tiene entendido.

Sus mejillas seguían acaloradas en una reacción que le es imposible evitar, se levanto de la cama dispuesto a satisfacer a su cuerpo con una buena merecida ducha con agua caliente, pero al hacerlo sus pies flaquearon provocando una irremisible caída al suelo, extrañamente sus piernas no soportaban su peso y su parte baja le trasmitía dolor en un grado insoportable en un punto que era muy agudo y palpable en su cuerpo, el sonido de su estomago gruñir le hizo darse cuenta de que estaba en un serio problema.

Y Gareki era el culpable.


Se las arreglo para tomar un baño, a duras penas podía restregarse sin tener que caer al suelo por la debilidad de su cuerpo trasmitía aunque lo logro, se había bañado. Con su cabello húmedo y con un simple pijama que había encontrado en una gaveta se había vestido lo más simple posible queriendo llegar lo más pronto posible a la cafetería.

Se sentía incomodo, sin contar que le dolía todo el cuerpo, en especial al sentarse, había consumido su desayuno casi de pie, de hecho se cuestionaba como era que podía caminar pero aunque haya sido un completo desafío el hambre podía más que cualquier cosa, a toda costa iba a llegar a la cafetería, aunque tuviera que agarrarse de las paredes.

El dolor había disminuido considerablemente en unas horas, ya ni se sentía, seguro era simplemente el tener que acostumbrarse… un momento ¿acostumbrarse a qué? No es como si fueran a volver a hacerlo, no claro que no.

Los corredores parecían infinitos cuando pasaba por ellos, porque por ningún lado encontraba a Gareki, desesperadamente quería estar a su lado, sin motivo alguno solo quería compartir un día de descanso con su mejor amigo, o tal vez era otro motivo que no entendía acerca, estaba muy confundido y es suficiente de que Gareki es capaz de ayudarle con esa duda, necesitaba verlo.

Ahora que recordaba la puerta que había destrozado hace unos días atrás era el motivo del cual no lo encontrara, estaba en su castigo. Al aclarársele la mente fue directo al gimnasio donde que por cierto es donde aplican las sanciones a los rebeldes. Al rato hasta podía ayudarle para que saliera antes, aunque fuese de ese modo podría estar con él.

La vasta zona verde cerca del gimnasio era extensa y extremadamente hermosa, hasta se decía que podían verse animales por el lugar, normalmente esta prohibido estar mucho tiempo por allí, no es permitido atrapar algún peludo animal, ya que suelen maltratarlos. Aunque en su caso eso es trascendental nunca sería apto de hacer algo de ese nivel, le era simplemente inaceptable y cruel.

Unas hojas se movieron entre unos arbustos, que por casualidad llamo su atención al ver a un pequeño conejo salir de ellas y empezar a devorar algunas plantas que se encontraban cerca de allí. Sonrió, sonrió de esa forma muy característica de su persona al ver algo encantador estar frente a sus ojos, ese peculiar animalito era meramente adorable.


Estaba cansado, la presión que trasmitían sus brazos era abrumadora al tener que ejercer fuerza sobre la madera en un trabajo no muy sencillo, los restos sobrantes del aserrín se le impregnaban en la ropa y de paso a su cuerpo haciéndole sentir incomodo, el sudor no ayudaba en nada y la mayor parte del liquido salino provenía de su frente que iba deslizándose por el borde de su piel hasta llegar a perderse por su cuello y finalmente mojar parte de su vestimenta, que de todos modos eran solo unos trapos viejos que perfectamente encajaban para esa labor.

Sin poder soportarlo agarro la botella de agua que estaba a unos cuantos centímetros de su alcance y con ella se satisfago, como si se tratase de un animal sediento engullo el agujero del envase en su boca, la que con desmedida bebió tal cual descocido, ni le importo el sentir como el liquido se escapaba por la comisuras de sus labios, al caso contrario de molestarle le refrescaba aun mas con el hecho de sentir el agua recorrer por su acalorada piel.

Al terminar de hidratarse se dio cuenta que con ello no era suficiente para lo que su organismo exigía.

¡Diablos! Estaba caliente, el sol técnicamente lo estaba cocinando vivo.

Con el resto faltante que quedaba en la botella lo derramo sobre su cabeza, mojando su azabache cabello y de paso parte de su cuerpo, ahora estaba mucho mejor, había disminuido ese sofocante e infernal calor, al menos por el momento, hasta que se seque.

Sacudió la cabeza quitando cualquier exceso de agua. Se sentó en uno de los pupitres que hace poco había terminado de lijar, debía tomar aunque fuese un corto descanso y dejar que sus músculos den un respiro ante el arduo trabajo que estuvieron haciendo.

No creo que el estar holgazaneando recompense el tiempo que has perdido.

Al reconocer ese tono de voz se le revolvió el estomago, casi como si fuera automático sus cejas se juntaron al voltear a ver al individuo.

Lo aborrecía y este lo sabía, tenía el descaro de presentarse de frente, en que buen momento se aparecía. Siguió en su misma posición mientras que hacia su cabeza hacia atrás, distrayéndose, cualquier cosa sería mejor que ver ese cabello teñido quemándole la vista.

No tienes cosas mejores que hacer que venir a fastidiar, señor vicepresidente.

No pudo evitar arrastrar las palabras sin poder rechinar los dientes, en ese momento le volteo a ver casi altanero, sin bajarse de aquel mueble de uso estudiantil.

Es cierto, mi vida no radica en hacerme el tonto como algunos otros— Cerca de como si se tratase de una batalla de miradas le desafío con solo verlo. — Pero es mí deber tener todo en orden, incluyendo que la detención de los vándalos sea cumplida apropiadamente.

Es curioso sabiendo que fuiste tú quien abrió la boca con el viejo — Con los pies sobre el suelo y la espalda recta introdujo ambas manos a los lados del sucio pantalón estilo obrero, dando unos cuantos pasos, cerca de donde se ubicaba el de ojos celeste. —Es muy conveniente para ti, ¿no?

Únicamente cumplo con mi obligación no puedo permitir que los estudiantes como tu irrumpan las reglas con actos inapropiados en el instituto.

Si claro, ¿Y tú crees que me tragare esa mierda?

Sera mejor para usted que lo piense de esa manera si quiere evitarse más problemas, claro.

Si pudiera ser posible ya habría golpeado en su mera cara a ese idiota para que se callase, pero eso sería un problema mayor, que por supuesto saldría perdiendo en muchos sentidos si llegase a ese extremo.

Sería mejor evitar esa clase de confrontaciones.

El sonido del timbre sonó, al ser fin de semana no había necesidad del mismo pero ya que es programado pero siempre suena aunque no haya clases, además de ser una señal para el toque de queda a quienes están en las afueras, incluso para los descansos de detención, aplicándose en este caso.

¡Tks! — Gruño el moreno disponiéndose a salir de ese lugar, debía estar en otro lado lo más lejos posible.

Al poco tiempo de haberse volteado Karoku le miraba desde su posición que mientras eso pasaba sus manos se formaban en puños, aquel deseo de Gareki no era el único en quererlo cumplir, el pelo celeste irradiaba furia, podía sentir que en cualquier momento rebanaría al maldito, su mirada lo decía todo, quería matarlo.

¡Gareki!

Sus ojos se abrieron sorprendidos con aquella dulce voz que se escuchaba un poco más atrás de sus espaldas, tomándolo desprevenido, la reconocía pero jamás la esperaba en ese lugar y momento.

Se volteo, el cabello blanco del chico resplandecía con la luz del sol reflejándose en sus hebras, mas adorable no podía ser, la sonrisa del pequeño manifestaba una inmensa alegría conforme se acercaba, sentía su presencia que se aproximaba a cada paso que daba.

Nai, ¿Qué haces aquí? — Preguntó Karoku al ver que no había notado su presencia.

¡Karoku! — Grito el chico ensimismado en alegría al verlo, llevando aparentemente una bola de pelos en sus manos. — ¡Mira lo que encontré!

Mostro al blanco conejo entre sus manos, que estaba quieto moviendo como habitualmente su pequeña nariz.

El mayor sonrió, acariciando al susodicho animalito en brazos de su amado amigo, aquel pelaje y ojos rojos le revivían la sola imagen de Nai, si el joven estudiante fuera un animal se caracterizarse con un conejo, perfectamente.

Es tan suave y lindo.

Abrazo contra su pecho al peludo roedor mientras le acariciaba.

Igual a ti — Pronuncio tocando su cabello, como si también fuera uno de esos animales, le toco con delicadeza y cuidado. —Eres como un pequeño conejo Nai, adorable.

Nai le miro desde abajo, por la diferencia de altura algo confuso, no había lógica una comparación de esa clase, sin embargo le sonrió.

Pero debes dejar ese conejo donde lo encontraste o estarás en problemas, ¿Lo sabes?

El albino asintió entendiendo perfectamente.

Pero quiero que Gareki lo vea, cuando lo vi pensé que a Gareki le gustaría verlo.

No creo que a tu amigo le gusten los animales. Le esquivo, ya percibía el motivo del cual Nai había caminado hasta allí —De cualquier manera él no se encuentra aquí.

¿Dónde está? — Preguntó, al notar que Karoku lo que decía ciertamente era verdadero, la cabellera ennegrecida de Gareki no se veía por ningún lado.

Porque mejor dejemos al conejo en donde debe estar, además hay muchas herramientas aquí, te puedes lastimar.

Había dicho aquello en tono de convencimiento que no fue más que una distracción para el menor que rápidamente callo en sus palabras.

Cuando había soltado al conejo después de haberse alejado un poco del gimnasio este de inmediato de adentro entre la hierba, perdiéndose entre la misma.

Nai, vamos a mi habitación a comer algo, debes de tener hambre— Sonrió, persuadiendo al chico, que no era muy difícil de hacer.

Este asistió alegre mientras era llevado por el de ojos celestes a dicho lugar.

Miro hacia atrás por un momento hacia el gimnasio donde ocasional mente estaba aquella persona que por casualidad ni enterado estaba de la presencia de Nai, volvió a su camino al sonreír satisfecho, con escasa diferencia en un aire gratificado por algo impredecible que cayó como buena suerte en sus manos, no iba a desaprovechar la oportunidad, era como si todo hubiera salido a pedir de boca sin siquiera haberlo previsto, porque la presa ya había caído en la trampa y el cazador no estaba cerca para atraparla ya que la víctima estaba en la boca del lobo, no había vuelta atrás.

Todo estaba en sus manos.


Lamento mucho el retraso, la verdad no tenia idea de que hacer con este cap, después se me ocurrió lo que acaban de leer, no me convence pero es necesario para lo que viene.

También estoy en proceso de un nuevo fic: Bésame un secreto, que es únicamente Gareki xNai, por si gustan pasarse por ese, que muy pronto subiré el próximo cap.

Prometo no atrasarme tanto en el 8vo capítulo, me apresurare en subirlo apenas lo tenga, después de todo ya tengo la idea.

Otra cosa que se me olvido mencionar GatitaKukaku lamento decirte que yo NO soy la creadora del fic "Esta en los genes", la creadora es Curlies. Yo solo cree el fanart que viste en Deviantart, solo eso.

Uno de los motivos de por el cual me demore es que también estoy con una obsecion con un video que vi en youtube, me encanto, amo ese vídeo, si quieren verlo se llama: Smile HD creado por MisterDavey
No tengo idea del porque no me canso de verlo xDD seguro pensaran que estoy enferma.

Es todo por ahora, les agradecería ver sus reviews. Bye~