Esta historia no me pertenece. Todos los derechos son de cancercute, su autora, la historia la encontrarán en mis favoritos bajo el nombre de Intimacy. Le he pedido a ella permiso para traducirla porque, a mí en lo personal, me parece una historia excelente. Sin duda alguna de las mejores en el Takari y creo que cualquier persona que ame el Takari debería leerla.


Capítulo 7

Los cuatro amigos esperaron dentro del carro de Kouji. TK en el asiento del copiloto mientras las otras dos chicas iban atrás. Fue un viaje en silencio, excepto por la música, a bajo volumen, proveniente del estéreo y que llenaba el ambiente. Kari se acomodó en el asiento mientras se ajustaba los lentes y pensaba en lo que había sucedido hacía un momento.

Afortunadamente su hermano no lo vio, sino ya estaría muerta. Mientras miraba el rostro de TK, no pudo evitar sentirse culpable. Pero así era siempre, siempre. Se culpaba ella misma aunque no hubiera hecho algo malo, aún si no era su culpa. Pero con el hecho de que estaba involucrada, la hacía sentir terrible.

- ¿Estás bien?- le susurró Z a su amiga, en un volumen suficientemente bajo pero que TK escuchó y lo hizo voltear a ver a Kari.

- Sí, estoy bien.- le afirmó a su rubia amiga, sin percatarse de la mirada de TK.

- ¿Segura?- preguntó él de repente, sorprendiéndola tanto, asintió y puso una falsa sonrisa.

Kouji dio una vuelta a la izquierda y se detuvo en frente de la casa de Zoe. Se bajó del carro y esperó a que su novia hiciera lo mismo.

- Nos vemos, te llamó luego.- le dijo Z a Kari, abrió la puerta. Kouji la encaminó a la puerta principal y tuvieron sus pequeñas charlas de despedida y "te quiero". Antes de que ella entrara, Kouji le besó la frente y luego volvió al carro.

Lo encendió de nuevo y fue directo a la casa de Kari, en menos de minutos se detuvo frente a ésta.

- Gracias.- dijo ella y abrió la puerta. TK salió también y juntos caminaron lentamente hacia el porche.- Hey...- comenzó a decir cuando sus lentes se deslizaron hasta la punta de su nariz.- Perdón por la escena anterior.- él la miró sin entender.

- ¿Por qué te disculpas? No fue tu culpa.

- Eso me involucró. Sí fue mi culpa... de alguna manera.

- Escucha, no te preocupes por eso, fue nada. Olvídalo.

- Aún así, lo siento.

- Está bien, ya. No fue la gran cosa.- llegaron a la puerta frontal y se detuvieron mirándose uno al otro. Sus ojos azules estaban llenos de confusas emociones no dichas, así como de consideración. Los ojos de ella intentaron encontrar respuestas a las preguntas que veía en él. Como las fotos que tomaba, de alguna manera, ella podía entender cómo se sentía una persona o qué estaba pensando con sus simples expresiones o al ver su rostro.

- ¿Hay algo que te moleste?- preguntó curiosamente.

- No, no realmente.- entonces, sopló la brisa fresca, haciendo volar su cabello castaño por el rostro. TK se acercó a ella y cuidadosamente tomó unos mechones del cabello poniéndolos atrás de su oído. Ella se sonrojó al momento que él lo hizo.

- Me haces sonrojar.- trató de bromear, intentando no hacer el momento raro.

- ¿Lo hago?- él rió.- No te preocupes, soy bueno en eso.- pellizó su mejilla.

- Tonto.- ella juguetonamente le respondió, haciéndolo reír solamente.- ¿Ahora qué?

- No había notado. Vestimos con el mismo color.- lo señaló. Ella vio que ambos llevaban camisetas que coincidentemente eran del mismo verde.- Mmm coincidencia, traes mi color favorito.- dijo.

- ¿Te gusta el verde?

- Sí. Se ve bien en ti. De hecho, se ve bien en ambos.- sonrió.

- Haces que me sonroje de nuevo.- ella se mordió el labio.

- Lo sé. Es que luces muy linda cuando lo hago.

- Como digas, Takaishi.

- Vamos, se hace tarde. Mejor entra antes de que tu hermano piense que quedaste embarazada.- ésta vez, el rojo subió intensamente en sus mejillas.

- ¿Qué diablos? Deja de decir esas cosas.- dijo en voz alta.- No soy así.

- Lo sé, sólo bromeaba. Sé que no eres ese tipo de chica y es lo que me gusta de ti.- sonrió, picando su mejilla por segunda vez.- Linda.

- Muy gracioso. Vete TK, Kouji te está esperando.

- Cierto, lo olvidé.- sonrió.- Te veo el lunes. Buenas noches, bonita.- se volteó y caminó hacia el carro, entró y el vehículo arrancó lejos. TK miró hacia la puerta principal sin que Kari se percatara de ello. Cuando el carro ya no estaba en la cuadra, ella entró a la casa, cerrando la puerta tras de sí.

TK sonreía para sí mismo al recordar a Kari sonrojarse. La encontraba muy linda y fascinante. Bueno, quizás estaba siendo él mismo en ese momento.

- ¿Qué pasa contigo, hombre?- preguntó Kouji.

- Nada. ¿Me puedo quedar contigo ésta noche?

- Sí, claro.- le respondió. TK de inmediato le marcó a Matt.

- Hey, hermano.- dijo TK.

- Mmm...

- ¿Estás despierto?

- Sí, ¿qué quieres? Habla ya.

- Me quedaré con Kouji ésta noche.

- Ok. ¿Qué pasó en el concierto?

- Ah, no ahora.- dijo TK.- Te cuento mañana.

- Más te vale. Al menos Tai no vio nada. Si lo hubiera hecho, ahorita estarías suplicando por piedad.

- Lo sé, tengo suerte.

- Sabes que no me gusta que haya peleas en los conciertos. Especialmente si viene de ti, hermanito. No arruines tu reputación.

- No, no. Estaba molesto. Había un chico forzando a Kari a beber. ¿Querías que Tai me matara si algo le pasaba a su hermanita?

- Bien. Pero no quiero problemas la próxima vez.

- Está bien.- por un momento, pudo escuchar una voz femenina.- ¿Está Mimi ahí?

- Sí, aquí está.

- Que bueno que no me quedé ahí. Bye.

- Bye.- entonces colgó.

- ¿Quién estaba con tu hermano?- preguntó Kouji.

- Su novia.- al llegar, Kouji metió el carro a la cochera. Al entrar a la casa, fueron directamente al cuarto de éste.

- ¿Dónde están tus padres?- preguntó TK.

- Durmiendo, probablemente.- Kouji fue primero al baño. Se duchó para quitarse el sudor que trajo durante todo el concierto. Al salir, TK lo usó. Una vez que estuvieron limpios, el rubio se sentó en la cama al lado de la de Kouji.- Hombre, dime la verdad. ¿Qué pasa entre Kari y tú?- el rubio lo miró un momento antes de responder.

- Somos amigos. Muy amigos.

- Bien. Sabes que tú no eres muy apegado a las chicas en ese sentido, al menos que las estés conquistando. Como lo que pasó con Karyl.

- Eso fue un error. Ni siquiera sabía lo que hacía al aceptar la apuesta de Takuya. La chica se lo tomó en serio.

- ¿Nunca le dijiste que fue una apuesta?

- No.

- Hombre, estás muerto.- dijo, encendiendo el estéreo en un volumen bajo.- Tu primer novia fue por una apuesta. Creo que esa zorra aún te quiere... mucho.

- Supones bien.

- Buena suerte.- sonrió a su amigo.- Entonces, no planeas conquistar a Kari, ¿o sí?- aquello lo hizo pensar, pero respondió rápido.

- No, no lo haré. No por ahora... creo.- agregó mentalmente.

- Entonces tu "brazo alrededor de su hombro" no significa nada, ¿verdad?- preguntó Kouji.- ¿Fue para que Karyl lo viera? ¿Tal vez con eso hacerla sentir celosa?- TK bajó la mirada, evitando la de su amigo.

- Es... eso creo.

- Amigo, ten cuidado. Kari es una chica buena. No merece ser lastimada y no es correcto que la uses de escudo contra tu ex.

- Dios.- pasó sus dedos por su cabello, sintiéndose algo frustrado.- No voy a lastimarla, no lo intento. Sé que es muy buena y no quiero que sea mi escudo. Quiero que ambos seamos buenos amigos.

- ¿Por qué?

- Sólo quiero.- susurró el rubio.


Por otro lado, esa misma noche, acostada en la cama, con su pijama puesta, mirado al techo y sonriendo con una extraña felicidad. Recordando lo que sucedió esa noche, teniéndolo a él a su lado, diciendo su nombre, haciéndola reír dichosamente.

Me desperté en la noche

Vi cosas en blanco y negro

Sólo te tengo a ti en mi mente

Tú sabes que me has dejado ciega

No pudo evitar hacer más que pensar en él. En sus hermosos ojos azules, su despeinado y rubio cabello, su sorprendente sonrisa. Sólo al pensar en él la hacía pasar el tiempo queriendo gastar cada minuto a su lado y reír libremente.

Me desperté en la noche y oré

Para que te fijaras en mí

Tengo todo este anhelo en mi corazón

Lo supe desde el comienzo

Su teléfono sonó de repente y miró a la pantalla. Un nuevo mensaje. Ella presionó a "leer"y se sorprendió al ver que era de TK. Decía: buenas noches :) bonita. Se mordió el labio tratando de no hacer sonidos raros de emoción y que Tai no la escuchara. Seguramente él no sabía, pero ella sonreía cada vez que veía su nombre en la bandeja de entrada. En alguna parte de su corazón, ella sentía algo fuerte. ¿Quería decir eso que de alguna manera ella significaba mucho para él? ¿O aunque fuera un poco?

Oh mi lindo, lindo chico

Te quiero

Como nunca quise a nadie antes

Lindo, lindo chico, tú eres mío

Sólo dime que me quieres también

Oh mi lindo, lindo chico

Te necesito

Oh mi lindo, lindo chico, lo hago

Déjame entrar

Déjame quedar

Junto a ti

Admitiéndolo, a ella le gustaba. Demasiado, más allá del significado literal de la palabra. Realmente le gustaba.

- ¿Pero es suficiente para llamarlo amor?- pensó.- Mmm... amor es una palabra muy poderosa y no tengo idea de cómo se siente. Pero sé una cosa, estar con TK me hace muy feliz y olvido todo a mi alrededor cuando está a mi lado.

Acostumbraba a escribir tu nombre

Lo puse en un marco

Y a veces creo que puedo escucharte llamar

Desde la pared de mi cuarto

Se quitó los lentes y bostezó, sintiéndose cansada por esa noche. Sin darse cuenta, sus ojos se cerraron de inmediato, haciéndola dormir pacíficamente. Ella se quedó dormida con el teléfono en la mano y el mensaje de TK en la pantalla.

Quédate un momento más

Y tócame con tu sonrisa

Y qué puedo decir para hacerte mío

Para alcanzarte a tiempo


Al día siguiente, los chicos estuvieron jugando básquetbol en el gimnasio de la escuela, temprano como a las nueve de la mañana. Luego, esa semana sería la competencia con otra escuela del distrito y para mantener su lugar del año anterior, el equipo campeón de básquetbol en la ciudad, estaban practicando muy duro. Estaban decididos a seguir siendo los mejores jugadores en Tokio.

Todos los jugadores estaban en el gimnasio ejercitándose, haciendo estiramientos y abdominales.

- Hey TK.- dijo Takuya, quien estaba a su lado.- ¿Qué pasó anoche?

- ¿Eh? ¿A qué te refieres con lo que pasó anoche?

- ¿Por qué de repente intentaste comenzar a pelear?

- No, por nada. Sólo me molesté. No fue la gran cosa.

- Ok. No será la gran cosa cuando te dejen con un ojo morado y no puedas jugar en la competencia.

- No te preocupes, estoy en forma.

- Y debes. No lo olvides. El juego es la siguiente semana.

- Sí, sí.- dijo TK.

Los jugadores continuaron practicando al menos por diez minutos antes de las 12:00pm. Estuvieron sudando como puercos durante todo el juego.

TK se sentó en una banca escurriendo de sudor en todo su cuerpo y se quitó la camisa. Después de beber su botella de agua, chequeó su celular y encontró siete mensajes, la mayoría de éstos eran de sus compañeros de clase, su hermano y uno que llamó su atención. Un mensaje de Kari. Él borró los otros sin si quiera leerlos y seleccionó el de Kari, que decía: Hey TK. Buenos días :)

El mensaje era corto pero lo hizo sonreír. Él sabía que ella no solía enviar un corto "buenos días" a todos, sino que se lo envió a él. Sólo a él. Él no era el tipo de chico al que le gustara leer cadenas de mensajes que se enviaba todo el mundo y que a veces ni lo mencionaban. Le gustaba que fueran para él. El tipo de mensaje personal que sólo es para él. Sólo para saber que fue recordado. Que esa persona de verdad pensó en él.

Sin dudar, le marcó. Empezó a timbrar y Kari respondió.

- ¿Hola?

- Hola, bonita.- saludó TK.

- Qué onda.- se rió.

- Nada, acabo de terminar de practicar. ¿Dónde estás?

- En el edificio del Consejo estudiantil.

- ¿Aquí en la escuela?

- Sí. ¿Por?

- Nada. ¿Qué estás haciendo ahí?

- Mmm arreglando mis cosas, tú sabes, el escritorio de la fotógrafa y todo eso.

- Ah sí. Entonces supongo estás ocupada. Te llamaré lue...

- No, no. Está bien. Ya casi termino. Estoy casi por salir.

- Genial, entonces ¿puedes venir al gimnasio antes de que te vayas?- preguntó, sonrió ante la esperanza de que así fuera.

- Seguro, no hay problema.

- Gracias. Ahorita te veo, bye.- colgó la llamada, y se quedó mirando al teléfono como un idiota.

- Amigo, deja de sonreír como un estúpido psicópata. ¿Quién era?- bromeó su amigo Ken, mirando a TK.

- Oh, hey. Era Kari.- explicó.

Entonces los tres chicos, Kouji, Ken y Takuya, quienes estaban cerca del rubio comenzaron a exclamar "Awwweeee" y a reírse de él.

- Muy lindo, TK.- se bromeó Takuya.

- Dios, estoy de acuerdo contigo. Lindo, muy lindo.- agregó Ken.

- Vamos chicos, ¿qué tiene de malo?- preguntó TK.

- Nada.- corearon los tres al mismo tiempo y se siguieron burlando.

- Entonces callense.- y justo en ese momento, las puertas del gimnasio se abrieron y entró Kari, vistiendo su pantalón pesquero con una blusa azul sin mangas marca Abercrombie y sus tenis Ecko Red. Traía una mochila sobre los hombros. Se arreglaba el cabello despeinado por el viento, miró a TK.

Ken, Takuya y Kouji la miraron y silenciosamente suspiraron.

- Demonios TK, ¿vas a pescar chicas o qué?- bromeó Takuya.

- Callense, chicos.- él se acercó a ella, dejando a sus burlones amigos atrás.

Cuando Kari lo miró caminar en su dirección, no pudo estar más sorprendida al encontrarlo sin camisa, de nuevo, su abdomen bien marcado llamaba su atención. Estaba sorprendida y casi se derrite con su mirada. Esa mirada sexy. Su estómago estaba plano y verdaderamente impresionaba. Ella se esforzó por mirar a otro lado hasta que él se acercó y la obligó a mirarlo a la cara.

- Hey Kari.- se detuvo a centímetros de ella.

- Hey.- respondió. Se sentía incómoda al estar tan cerca de él, sin camisa, de sus poros casi salía lo sexy. Intentó mirar a los otros jugadores, pero hubo un momento en que no pudo más que ver su pecho.

- Sexy, ¿verdad?- dijo TK al mencionar su estómago y abdomen.

- Claro. Sólo lo admitiré por tu bien.- ella rió en voz alta.- ¿No crees que es demasiado raro para mí hablar contigo medio desnudo? ¡Ve y ponte una camisa!- él se rió de sus graciosas expresiones.- ¿Qué?

- Vamos, no te sientas rara conmigo. Deberías estar acostumbrada a verme sin camisa.

- ¿Por qué debería?- ella levantó una ceja.

- Así no te sentirías rara. Y quiero que me veas así. Porque te sonrojas y eso te pone linda.- él sonrió de oreja a oreja.

- ¿Me hiciste venir sólo para reírte de mí?

- No, la verdad no. Sólo quería verte.- él sonrió.

- Ok...- ella lo miró a los ojos especulativa.

- ¿Estarás ocupada en la tarde?

- Mmm... déjame ver.- ella pensó por un momento antes de contestar.- No, no estaré, ¿por?

- Quiero compañía, estaré aburrido todo el día. ¿Te importa si robo algo de tu tiempo?

- No tengo algo mejor qué hacer. Está bien. Supongo que sí puedes.

- Genial. Vamos, hay que ir a almorzar.- él la condujo hacia la puerta pero ella no caminó.

- ¿Piensas ir medio desnudo?- se burló. Él regresó a donde ella, se rascó la cabeza como un rubio idiota.

- Oh sí, eso. Me olvidé. Espera.- fue a la banca, se puso una playera blanca, tomó sus cosas.- Los veo luego.- se despidió de sus amigos.

- ¿Qué persona olvida ponerse una camisa antes de salir?- dijo Kari bromeando.

- Hey. A los jugadores de básquetbol no nos importa andar sin camisa. Estamos acostumbrados a eso. Y al menos tenemos nuestro bien marcado abdomen para mostrar.- sonrió, abrió las puertas del gimnasio para ambos.

- TK tienes mucho ego. Algún día, planeo pisártelo.- bromeó Kari cuando comenzaban a caminar a través de las puertas de la preparatoria.

- Ni siquiera puedes pisar una cucaracha.- él se rió. Justo en ese momento ella sintió sus mejillas ponerse rojas.

- ¿Qué si no puedo? Tu ego es probablemente más asqueroso que una cucaracha.

- Auch. No sabía que las chicas tímidas sabían insultar.

- ¿Sorprendido? Se llama talento.- ella se jactó.

Comenzaron a caminar por toda la banqueta hacia la casa de TK. Él se mantuvo a su lado izquierdo, justo entre la calle y Kari. Estaba cargando su maleta de deportes en el hombro izquierdo y su balón con una mano.

- ¿Segura no te molesta caminar?- preguntó.

- Claro que no. ¿Crees que soy desarmable?

- Sólo checaba.

Después de unos minutos caminando, llegaron a la casa de TK. Estaba vacía, como siempre. Su hermano estaba afuera en alguna parte con sus compañeros de banda o con Mimi. Sus padres estaban siempre afuera por cuestiones de trabajo. Lo dejaban siempre solo. Él dejó entrar a Kari, tiró sus cosas, dejó el balón sobre un escritorio y fue a la cocina a chequear el refrigerador.

- Ups, creo que se acabó la comida. ¿Puedes esperar un momento, Kari? Ordenaré pizza.

- ¿Robas mi tiempo y encima me haces morir de hambre?- mostró una expresión molesta. Sus ojos mostraban enojo a través del vidrio de sus lentes.

- Bueno...- él se rascó la cabeza sintiéndose un poco apenado.- Lo siento, yo...- entonces ella estalló a carcajadas.

- No te preocupes, está bien. No me importa. No estoy tan hambrienta aún.- ella sonrió más.

- Me atrapaste con esa.

- ¿Puedes creerlo? Soy una actriz.- tenía una expresión de victoria en su rostro.

- Nunca te había visto así. ¿Qué te pasó?- él se divertía con sus expresiones.

- Nada, realmente. Me encanta reír. Oh, espera. No, tal vez tu ego es contagioso.- ella se acomodó los lentes que se habían resbalado con la risa.

Él se acercó a ella con una sonrisa. Era más alto, por lo que podía sobrepasarla. Ella llegaba hasta su pecho, lo que la hacía tener que levantar la cabeza para mirarlo.

- Eres muy pequeña.- él sonrió.- Duende.

- Bueno, al menos soy linda.- ella hizo sonar su lengua como una niña juguetona.

- Tal vez tienes razón.- él miró al reloj y decidió tomar un baño, después de aquél entrenamiento de básquetbol.- Hey, voy a ir a bañarme. Te quedas en tu casa.- se alejó de ella y se quitó la playera, caminando hacia su cuarto.

- Seguro, ve. No queremos que nuestro jugar MVP apeste. Tal vez por eso ganas. Nadie se atreve a acercarse a ti cuando tienes el balón.- comenzó a reírse de nuevo.

- ¡Oye!- él le aventó la camisa y cayó en su cabeza, cubriéndole todo el rostro.- Me las pagarás luego del baño, eh.

- Sólo asegúrate de no oler mal.- escuchó la puerta del baño cerrarse.

Se quitó la camisa de la cabeza y, mentalmente, admitió que olía muy bien. La esencia de perfume de hombre. Tan fuerte y fragante. Se sonrojó. La puso a un lado, al sentarse en el sofá y encender la televisión.

Estaba un juego de básquetbol, así que le cambió a MTV. Pero no le gustó la canción que estaba en ese momento. La curiosidad la atrapó y le cambió de nuevo al canal de básquetbol. Miró a los no conocidos jugadores. Y mientras pasaba, miró para intentar darse cuenta de qué era lo interesante y emocionante del partido. Pero no encontró nada.

Un momento después, sintió un pellizco en ambos lados de su cintura y gritó de sorpresa.

TK se rió atrás de ella. Él traía unos short azules y su playera blanca, fresco después de bañarse.

- No me asustes así.- dijo ella.

- Linda.- sonrió, su mirada fue a dar a la televisión.- ¿Qué hay entre tú y el básquetbol? ¿Realmente soy tan influenciable?

- No. sólo contagioso. Intento ver qué es lo emocionante de eso.

- ¿Tuviste suerte?

- No. No entiendo nada.

- Que mal por ti. Perdedora.- se burló.

Ella frunció el ceño y se acercó a él. Lo empujó con todas sus fuerzas pero sólo lo hizo dar un paso hacia atrás. Su pecho estaba duro y musculoso, así que ese empuje no lo afectó mucho. Pero la cercanía en la que estaban, la hizo oler su fragancia y el aroma de su piel. Él realmente olía muy bien, y su dorado cabello mojado lo hacía ver más apuesto.

- Oh... estás molesta.- se burló de nuevo.

- Como sea. Hey, ¿quién es ese chico negro? ¿El número 24 de los Lakers?- apuntó a la pantalla.

- Es Kobe Bryand. ¿Por qué?

- Se parece a ti. Probablemente tú eres peor.- se partió de risa ante TK.

- Hey, él es negro, yo no. Y tal vez él no es tan guapo pero es el mejor jugador de la NBA.

- ¿Y?

- Y eso significa que es el mejor tirador del equipo.

- Sí, sí. Como si me importara. Tú sólo tienes oportunidad de tirar porque nadie se te acerca. Tienen miedo de quedar apestosos por tu sudor.- comenzó a insultarlo.

Pero entonces, él se acercó y comenzó a atacarla haciéndole cosquillas. Ella se cayó en el sillón, cerrando sus ojos y riéndose demasiado. Él le hacía cosquillas en la cintura cuando empezó a llorar de la risa.

- ¡Basta! ¡Detén las cosquillas! ¡Ya!- pero él no lo hizo.

- Te dije que me las pagarías.- dijo él, sonriendo al ver su cara toda roja.

- Bien, bien. Ya lo hice. Así que detente si no quieres que me orine sobre ti.- dijo.

- Pruébame. Déjame ver si en verdad te harías pipí sobre mí.- la retó.

Ella casi no podía respirar por tener su ataque de risa. Se mantuvo intentando alejar a TK de ella e intentó empujarlo del sillón, pero fue inútil. Ella tenía una mano aprisionada por su brazo que intentó quitarse pero era, por supuesto, demasiado fuerte para ella.

De repente el timbre sonó, lo que hizo a TK dejar a la pobre de Kari en paz.

- Suerte que fuiste salvada por la campana.- dijo él, caminando hacia la puerta. Kari se levantó y empezó a arreglarse.- Llegó la pizza.- gritó desde la puerta, luego fue a la cocina y dejó la caja en la mesa.

- Es mejor que esa cosa no tenga veneno.- dijo Kari entrando a la cocina.

- ¿Tienes dudas?- él sonrió.- Mejor que no comas.

- ¿Y quedarme hambrienta?- preguntó.- Todo un caballero.

- Como sea, Kari.- él sonrió.- Siéntate a comer ya, perdedora.

- Deja de llamarme así. Tú eres el perdedor.

- ¿Quieres apostar?

- No lo creo.- se sentó en la silla y tomó un pedazo de pizza.

- ¿Por qué? ¿Tienes miedo de perder?

- No te tengo miedo, rubio.- sonrió.

- Entonces es un reto. Vamos a jugar un juego de carreras en Xbox 360. El ganador consigue un favor.- él sonrió.

- Me parece justo. Trato hecho.


¿Adivinen qué? La autora: CANCERCUTE me ha enviado un mensaje privado felicitándome por el gran trabajo que he hecho; me ha dicho que ella se metió a ver la historia y cada uno de los reviews los tradujo en google translate y la han hecho sonreír, así que no me queda más que decirles a todos los seguidores de la historia: GRACIAS :D POR USTEDES ES QUE ÉSTE TRABAJO ES HECHO, PORQUE SE LO MERECEN! :D

Así que, no lo hagan por mí, háganlo por ella, por la autora original, quien se siente halagada, complacida y dichosa de ver cómo una de sus obras está siendo llevada a países y a gente que por uno u otro motivo no cuenta con el suficiente nivel de inglés para leerla y que se estaba perdiendo la oportunidad de conocer una maravillosa historia (es mi punto de vista, habrá quien piense distinto y es respetable).

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