t e r c e r a t e m p o r a d a
"En el Silencio"
SIETE
Y despertar un día. Pensar que nada más importará pues se llegó a ese punto en que ya no queda qué perder. Encuentros fortuitos, pasiones que se desencadenan por el vehemente deseo de apagar la soledad, de amar en ese instante desesperado pues se cree que el corazón así se recuperará pero lo cierto es que el alma ya ha sido entregada. Y entre el alcohol, el anhelo de sobrevivir a un día más y buscar la madurez, se perdieron. Se quedó dormida con la melancolía y la tristeza a flor de piel. Una hoja resbaló de sus manos, más cartas para ese alguien a quien nunca llegarían, las lágrimas por un amor que se desvaneció pero al final su padre tenía razón cosas de adolescentes… cosas de niños…
Se bebió la melancolía, enloqueció y esa mañana despertó aturdida por haberla visto, embriagada de ese amor que se esfumaba de sus manos. Tomó un poco de café y Ayame le pasó el teléfono. Frunció el ceño al escuchar a Andrea, sólo eso le faltaba
- ¿Cuál cita?
Lo había olvidado por completo y si Andrea se lo recordaba era por el placer de divertirse un rato. Tomó las llaves del auto y ya iba a la calle cuando recordó se bebió el dinero de la semana anoche. No llegaría muy lejos. Tomaría el autobús.
- Lo siento – jadeaba cuando llegó con Michiru
Pero la cita no solamente comenzaba mal sino que empeoraba a cada instante. Disimulaba la alegría, el entusiasmo que de vez en cuando brotaba y ese anhelo desesperado pro hacerla suya, por confesar todas esas noches de llanto y ese amor que aferrada peleaba al destino
- ¿Qué te pasa que estás tan torpe?
- Nada
Demasiado alcohol, demasiada tristeza, y quizá la falta de ese algo para vivir. Eran dos extrañas, dos seres olvidados y tan solitarios. Tomó sus manos deseando volar lejos, escapar a un mejor sitio donde el tiempo ya no existiera.
- ¿Quieres ir a los columpios?
De desastre pasó a completa humillación y vergüenza. Michiru reclamaba a grito abierto por esa promesa absurda que hizo con el fin de callar a Andrea. Estaba tan celosa que no le importó lo que decía… y ahora lo estaba pagando muy caro.
- ¡Lo prometiste!
Que se la tragara la tierra, que el mundo dejara de existir o de perdida hubiera un terremoto para impedir esas miradas fortuitas. Ya no lo soportó más, se hincó suplicando por un poco de piedad…
- Bien entonces párate que se ve muy gracioso estés allí hincada – rió a carcajadas Michiru
- ¿Me amas?
- Mucho… como no tienes idea
¿La amaba? ¿Tanto como ella? ¿Lo suficiente para quedarse a su lado? La sacó de su vida sin piedad, la olvidó en un rincón de esa agonía y soledad pero hoy parecía darle permiso de ser parte de es mundo mágico. Cerró los ojos sintiendo las manos de Michiru recorriendo su pecho. Besó sus labios y entre susurros le prometió mejorar la cita
- No, no habrá otra cita
- ¿No?
- No – se separó de ella – anda vamos a casa. Tú descansarás y yo terminaré mi tarea
- Esta bien
Cada noche llorar por los mismos errores, repetir hasta el cansancio los reproches por los fracasos cometidos. Rezar e implorar por la muerte pues es mejor que esa eterna agonía, un momento de paz, un segundo para tener el valor de sacarse el corazón o por lo menos la lógica para aprender a olvidar. Y quería gritar la extrañaba, de buena gana correría a su casa para implorar de rodillas la amara con esa misma fuerza que ella lo hacía pero sabía sería como en otros tiempos, ella no contestaría, olvidaría y hasta pasaría de largo con ese toque mágico, le brindaría un desaire para recordarle que los mortales no pueden acceder a la eterna felicidad… se tiró en la cama riendo como tonta, debió cumplir su promesa y robarle su virginidad así por lo menos habría tenido una noche más con un amor fortuito por el que tanto deliraba
- ¡Haruka! – le gritó su hermana
- Qué
- Te busca Michiru en la puerta
- ¿A mí?
Se encaminó a la puerta mientras su corazón se desquebrajaba presa del amor. La observó y no pudo evitar sonreír. Era tan hermosa. Pero hoy se veía extraña, demasiado.
- ¿Y a qué debo el honor? ¿No dijiste ya no nos veríamos?
- Sí, pero cambié de opinión y… ¿podemos platicar?
- Si quieres
Como se llega a ese instante en que ya no hay salidas. Cómo se evita que el amor penetre tan profundo en el alma que la destroce. Como se ama sin ser lastimado. Ella le platicaba de sus deseos de ir a Viena, los problemas con sus padres y las disputas por su custodia pero en un año más ella sería mayor de edad y entonces…
- Te seguirás sintiendo igual de perdida – musitó la rubia distraída
- Sí, algo así – se sentó a su lado y de inmediato Haruka se recorrió como si temiera ella la lastimara – ven – la abrazó – no haré nada… nada que no quieras
- ¿Eh?
- ¿Me das un beso? – sus ojos azules se abrieron desmesuradamente sin dar cabida a lo que escuchaba – Bésame… Dime que me amas – le musitaba al oído – por favor dime que me amas, aunque sea mentira…
- Te amo… y es verdad
Se besaron como si fuera la primera vez. Sus bocas parecían fusionarse y entre el asombro y el placer siguieron jugando al romance. Michiru le musitó al oído aquellas cosas que le deparaba el destino esa noche mientras la rubia se sonroja pensando en la forma de escapar. La violinista rió y la soltó
- Te lo dije – se acomodó la blusa – no haremos nada que no quieras
- ¿Juegas conmigo?
- No… Quiero estar siempre a tu lado
- Pero…
- ¿Importa el ayer?
- No lo sé – la estaba asustando y preocupando
Volvió a besarla y esta vez la rubia bajó la guardia dejando que fuera ella quien guiara. Entre murmullos confesó la extrañaba y Michiru la obligó a callarse pues hoy no importaba nada… Lentamente su tristeza le robaba aliento y vida. Sentadas frente a frente observaba sus ojos azules opacos, le hablaba de mil tonterías esperando hacerla reír. Apagó las luces y hablándole de amores la sedujo al paraíso. Y en esa oscuridad, en el silencio de esa intimidante penumbra jugaban a amarse, jugaban a convertirse en amantes pues eran libres de todas miradas, libres de todas pasiones…
Despertó en la madrugada perdida en su aroma y enloquecida de amor. Buscó a tientas a su amante pero ella ya no estaba. Se incorporó de un salto asustada de pensar deliraba. Prendió la luz de noche, Michiru estaba sentada en la orilla de la cama con su mirada fija en el piso, parecía perdida en sus propias ensoñaciones. La tocó del hombro y ella se dejó ir hacia atrás recostándose en la cama.
- ¿Estás bien?
- Debo irme
- Es de madrugada
- Ya pedí el taxi, tengo un compromiso mañana temprano… ¿piensas en la muerte?
- No mucho – sonrió – ¿Lo haces tú?
- Casi todos los días…
- ¿Me dirás que pasó? – tomó su mentón buscando esa mirada esquiva – esta bien… supongo es tu secreto y no me quieres en tu vida – sonrió con un dejo de tristeza
Y Haruka se quedó fría al descubrir lo que le pasaba. Estaba muy oscuro, tal vez se engañaba. Intentó reaccionar pero lo hizo demasiado tarde, Michiru ya había escapado lejos de ella. La jovencita jugueteaba con una esfera. La joven corredora le quitó de las manos el objeto y tomándola del mentón busco esa mirada.
- ¿Estás bien?
- Sí – y las lágrimas peleaban por salir
- Te quiero – la abrazó con fuerza
- Es mi taxi – se liberó de sus brazos – hasta luego – titubeo sin saber cómo despedirse, así que omitió ese beso de adiós y corrió a la calle
Ya no pudo dormir más ¿Y si era verdad? Eso explicaría por qué se entregó a ella. No, no era un juguete y si la besó fue por algo más que por…
- Levántate – gritó Ayame – mamá dice que llegarás tarde
- Ya voy – salió a la sala – Buen día
- ¿A qué debo el honor que te levantes tan temprano? – se sorprendió la mujer de verla de pie
- No durmió – rió la niña – mira ve las ojeras y…
- Ya cállate
Y Haruka se aferró a esa errónea idea que toda su vida se despedazó por amor. Y por qué no pensarlo así, luchó a capa y espada, hubiera dado su vida por ella, se entregó sin condición y Michiru simplemente escapó. La odió por abandonarla, se odió a sí misma por mentir y ahora el dolor se volvió más intenso después de esa noche de pasión. Con el tiempo se acostumbraría a la soledad, lo sabía pero no a los juegos de un día te amo y al otro te odio. Cansada de esa semana de martirio decidió preguntar de una buena vez qué fue ese beso… esa noche…
- Nada – contestó lacónicamente mientras recogía sus cosas
- ¿Juegas? ¿Te divierte hacerme sufrir?
- No, para nada tengo mejores cosas qué hacer – y sin más se marchó
La siguió pero en el estacionamiento la perdió de vista. Se quedó sentada en la banqueta mirando el concreto frío que no le daba respuestas. Se rió como una desquiciada y entonces escuchó la voz de Paris diciéndole si ya por fin logró su cometido y perdió la razón
- No
- Bebes demasiado, por eso siempre estás deprimido
- ¿Te parece?
- No me parece, es… Mira lo bueno de la vida: te mata, te engorda o te embaraza…
- Ya no me regañes
Se fueron a comer a ese bello restaurante a un lado del campus. Haruka estaba distraída, apenas si probaba la comida y estaba tan ausente que no escuchó ni una sola palabra de lo que la francesita le decía, eso hasta que escuchó la palabra Michiru
- Qué – preguntó asustada
- Que Michiru cada día es mejor artista… si vieras qué imagen tan impactante pintó el otro día, es un cuadro tan lleno de ficción
- Como todo lo que ella es
- No, pero este es más de lo común… Ojala un día yo pintara cosas tan maravillosas… Siempre y cuando eso no signifique tener malos gustos
- ¿Malos gustos?
- La hemos visto con un muchacho muy… muy ¿Cómo se dirá en tu idioma?
- ¡Muchacho!
- Sí, es más grande que ella, moreno y de ojos negros, viste estrafalariamente, parece todo menos una persona decente y tiene una arracada en la oreja izquierda ¿O era la derecha?
En cuanto dejó a Paris corrió a buscar a Michiru. Ahora resultaba que hasta novio tenía ¡Cómo pudo besarla! ¡Cómo podía tener novio! Se suponía debería estar en el conservatorio a esas horas pero tal parecía que la magnífica Michiru Kaioh se daba el lujo de asistir cuando le daba la gana ¿Dónde la podía buscar? Hizo una lista mental de los sitios predilectos de la joven y se fue en la moto.
- El primero no – tachó de su lista la biblioteca. Al final sí los escribió temerosa que la rabia en su cerebro la hiciera olvidar algún lugar
Ya iba en el cuarto, una reserva ecológica que ella le encantaba. La vio a lo lejos estaba tendida en el pasto, con la cabeza recargada en el famosos usurpador, lo supo por la arracada. Ella dibujaba y las manos del joven estaban en su cintura.
- ¡Michiru! – gritó furiosa olvidando que a la distancia que se hallaba no la escuchaba
De una patada tumbó la bicicleta del chico a lo que siguió un aullido de dolor pues era del tipo antiguo, es decir con materiales de acero reales y no con lo que hoy se construyen haciéndolas tan livianas
- Haruka – musitó la joven pintora observándola cojear
- Quiero una explicación
- De qué – soltó una risita burlona
- Qué le pasa a este crío – masculló Zaché
- Ya se va, verdad Tenoh
Observó con rabia esos ojos verdes que la miraban. Vio otra vez esa mirada perdida, como si estuviera bajo al influencia de… miró a Zaché, él también se veía perdido, en un mundo de ensueño donde nada de la realidad lo afectaba. Ahora entendía por qué se quedó tan tranquilo. La sujetó del brazo y amenazó con llevársela a la fuerza, el joven respondió riendo y hablándole de la libertad del espíritu.
- No iré – sentenció ella empezando al discusión
Cómo le dolió el corazón al escucharla decirle cuánto la aborrecía, cómo despedazó su corazón oyendo cada frase hiriente de esos labios que en otros tiempos besó. Siguió escuchando para que así su corazón entendiera de una buena vez que Michiru solamente jugaba con ella… la utilizaba…
Se recostó en la cama esperando dormir eternamente. No importaba la charla insulsa que su padre intentaba sostener con ella. Daba igual ir a Europa o quedarse allí. Él le hablaba sobre un internado para su hermana pero ella no sentía, no escuchaba. Se quedó presa de la muerte, del desamor que en esos últimos meses se ciñó sobre ella. Contestó sí esperando él se marchara y la dejara con los últimos recuerdos de la pasión que alguna vez hizo latir su corazón. Rabiaba contra la vida, por sus injusticias, y al final anhelaba venganza, anhelaba ver a su alrededor el mismo sufrimiento que ella sentía. Pero en esa penumbra lo único que sabía con claridad era que estaba triste, y sin poder llorar. Las lágrimas se habían desvanecido dejando un perpetuo dolor. Y cerró los ojos dejando que Morfeo la llevara a un mundo de ensueño. Pero no había ni allí esperanza para los desolados como ella. Tomó las llaves del Ferrari para irse a la calle. Entró en el primer bar que encontró a su paso. La única idea clara en su cabeza era ahogarse en su propio lamento, en sus errores, lo que hizo y lo que no, lo que ella le prometió y nunca llegó. Pidió la primera ronda, después se animó y le dejaron la botella.
Una noche entre su tristeza y soledad se le ocurrió invitar a salir a Paris. Sería una cena cualquiera, una de esas citas raras que ella acostumbraba con la chica. Pero conforme la noche corrió y presa del alcohol dejó salir esos sentimientos dormidos por la amargura. El tiempo se detuvo, la abrazó aferrada a ella como su única salvación. Preguntó entre sollozos el por qué, cómo Michiru la pudo utilizar. Cómo la abandonó. Pero no era la única que dejó, también ella lo hizo y más por un error, tanto alcohol no ayudaba a pensar objetivamente. Besó a Paris y le rogó porque fuera suya, porque la amara y deseara tanto como ella lo hacía. Pero Paris entendía eran efectos secundarios, mañana sería distinto y se encontraría en un grave error
- Haruka – escuchó la voz de su sirena
- Eh – y su mirada se tornó agridulce, amarga e irónica
- Yo…
Pero esa mirada fiera por lo que esa escena representaba ante los ojos de Michiru solamente le dio más fuerza a su odio. Su mirada se volvió fría y como dagas incandescentes penetraron a la joven pintora. Quiso reclamarle, pedir una explicación a aquel triste final tan incoherente, tan injusto. ¿No pudo ver en sus ojos el amor? Hubiera hecho todo por ella, lo hizo todo. ¿No sentía su calor ni su amor cuando la besaba? Pero la inmadurez no le permitió ver lo que Michiru necesitaba como a ella tampoco le permitió darse cuenta de la honestidad de esos ojos zarcos.
- No tienes derecho – gritó enfadada la rubia a los reproches
- Yo solamente te quería a ti… te amaba de verdad – su contestación fue una risa burlona ¡Amarla! Era amarla utilizarla y dejarla, era amor cerrarle la puerta a su corazón, dejarla de lado sin permitirle ayudarla. Cerrarse en su mundo olvidándola… La odiaba, quizá tanto como el que mostraban los ojos de la joven pintora
- ¡Mira en brazos de quién te encuentro!
- No es lo que parece – se adelantó Paris
- Es lo que se ve
Pero las explicaciones sobraban, ni siquiera importaban. La rubia dio un puñetazo a la pared y Michiru estuvo dispuesta a todo pero Paris intervino llevándose adentro a la joven corredora, no podía discutir algo así en ese estado. La joven dio media vuelta y se marchó.
Ya en la soledad de su habitación le dolió ver a su amante sufrir pensando que se entregaba a Paris. Le dolió saberla tan perdida, pero eran cosas de la vida, ella misma se sentía desesperada, perdida y aniquilada en esa nada. No había ya sentido. No había más deseo que dormir y esperar por un mañana. Ni siquiera intentó marcarle para explicar lo sucedido, a pesar de saberla llorando y sufriendo por ella lo dejó de lado. Que su triste violín tocara melodías dulce amargas, que sus ojos se volvieran melancólicos y su vida terminara en la nada pues al final ella luchó tanto para que simplemente decidiera abandonarla sin importar nada. Y se repitió a sí misma no le importaría más, pero su corazón no la dejó tranquila. Soñó con ella, soñó cómo lloraba en esa habitación por ella, por cada recuerdo malo y amargo que le causó, por esa noche, por el amor y por el desamor.
NOTAS FINALES:
LA CITA DE MICHIRU (SÍ, ESA MISMA DONDE GRITA QUE LE PROMETIO ROBARLE SU VIRGINIDAD) ES UN EXTRACTO DE UNA ESCENA DE LA VIDA REAL, ES IMPOSIBLE PALPAR LA ESCENA TAN COMOVEDORA Y DE RISA QUE SUCEDIÓ EN VERDAD PERO SE INTENTÓ, ASÍ QUE LA MORALEJA: NO HAGAS PROMESAS QUE NO CUMPLIRAS MENOS SI TIENES UNA NOVIA COMO MICHIRU ;)
HOY TAMBIEN ME MUERO DE CANSANCIO LEÍ SUS REVIEWS Y LES AGRADEZCO MUCHO SU PREOCUPACIÓN, EN CUANTO ME SIENTA UN POCO MEJOR CONTESTARÉ LOS ATRAZADOS ;) HOY UNA AMIGA ME HIZO EL FAVOR DE SUBIR EL CAPI Y ACOMODAR LO NECESARIO, GRACIAS AMIGUITA.
EL JUEGO DE ESTIRA Y AFLOJA ENTRE HARUKA Y MICHIRU SIGUE YO CREO FIELMENTE QUE SOLEMOS AFERRARNOS A AMORES QUE A VECES SE HAN IDO YA, CUANDO QUEREMOS OBLIGAR LAS COSAS ÉSTAS NO SE DAN. LAS PERSONAS Y EL AMOR TAMBIÉN TIENEN SU TIEMPO Y ESPACIO, ES DIFÍCIL SABER CUÁNDO DECIRLES ADIOS A ESAS PERSONAS QUE AMAMOS O SABER TERMINAR UN AMOR QUE NOS ESTA HACIENDO TANTO DAÑO, EL AMOR NOS CIEGA A UN PUNTO QUE NO ES POSIBLE DARNOS CUENTA QUE SÓLO NOS AFERRAMOS A UN ESPEJISMO DE LO QUE FUE
GRACIAS
ShAnEbiLaSi SIEMPRE TAN LINDA, ES MUY HERMOSA TU REFLEXIÓN, ME ROBÓ UNA SONRISA
Rurounisalayer ¿TIEMPO QUE HA PASADO?, PUES MÁS O MENOS UNOS DOS MESES DE SEPARACIÓN INTENTARÉ MAYOR CLARIDAD PARA LOS DEMÁS CAPIS ;)
mariana GRACIAS POR TUS ELOGIOS, ESPERO ESTE CAPI TAMBIEN TE GUSTE
dany21 ¬¬ CULPAME A MI!!! A SI ESTABA JAJAJA, GRACIAS POR TU PREOCUPACIÓN, ES MUY BUENA LA ANALOGIA Y SE QUE TIENES RAZON, PERO EN SERIO TODO EL DIA ME SIENTO SIN ANIMOS NI FUERZAS NI PARA LEVANTAR UNA MANO =( TAL VEZ ME HACE FALTA VITAMINAS ;) ME ENCANTO LA IDEA DE UN CHISTE, REIR SIEMPRE ES UNA EXCELENTE SOLUCION Y SI NO POR LO MENOS PASASTE UN LINDO RATO GRACIAS
santana89 NIÑA ESTAS MUY GRAVE, ESO QUE TIENES SE LLAMA AMOR Y SE SOLUCIONA DE FORMA MUY SENCILLA CON TRES PATADAS Y UN ANTI CUPIDO JAJAJA NO TE CREAS, ES MARAVILLOSO ESTAR ENAMORADO ASI QUE DISFRUTALO Y VIVELO CON INTENSIDAD, SON ESAS COSAS DE LA VIDA QUE HACEN QUE VALGA LA PENA EXISTIR ;)
exkalita GRACIAS ;) JAJAJA MAS QUE NO SEA ETERNO ME ENCATARIA NO SE REPITIERA CON TANTA CONSTANCIA JAJAJA, OK COMO SUPERARON LOS CINCO LOS OTROS LOS ADICIONO A LA CUENTA DE ESTE TAMOS?
malkav-iztli HOLA!!! TE DEBO UN MSG PARA PONERNOS DE ACUERDO CON LA REFLEXION FINAL JAJAJA, SI NO SABRE YO QUE FEO SE SIENTE ESO QUE TE DUERMAS HASTA EN.... JAJAJA APROVECHA EL FIN DE SEMANA PARA QUE DISFRUTES LA NUEVA SEMANA YO POR MI PARTE NO ME PUEDO DAR ESE LUJO, DEBO IR A CLASES =( Y EL DOMINGO RECUPERAR TODO LO QUE NO HICE EN LA SEMANA JAJAJAJA
