Hola todos ¿cómo están? Espero que bien. Ni saben lo que les espera en este capítulo. Y como la primavera empezó me parece muy coincidencial con lo que Astérix y Rena vivirán en este avance.
Como siempre espero sus comentarios, críticas, sugerencias, etc.
Astérix el Galo no me pertenece.
Disfruten su lectura.
Pasaron unas cuantas semanas, y para su desgracia los Romanos aún los estaban buscando y los demás empleados no evitaban ningún altercado para intentar descubrir quiénes eran en realidad; afortunadamente pudieron al fin tener su propia habitación. Así que cada tres días, Astérix robaba unas cuantas vides, para conservar su disfraz, y seguir tiñéndose el pelo.
Claro que ahora, había otra cosa que preocupaban a Astérix y eso era Rena; ella últimamente no se sentía bien, se había desmayado, ya eran varías veces que había vomitado y no comía nada, y también eran extraños los súbitos antojos que tenía. El ama de llaves, Rosacanina, la llevó un día con el druida del pueblo.
‒ Oh, poderoso Ruffus, esta es Ronda, y tiene un problema podrías ayudarla ‒
‒ Por su puesto... ‒ comentó el anciano druida ‒ ven jovencita... ‒
Rena y Astérix se habían cambiado los nombres por seguridad. Así que ahora Astérix era Astronomix, decidió que era más fácil tomar el nombre de su padre, y Rena ahora era Ronda, que sonaba parecido a su nombre original.
El druida revisó con detenimiento el cuerpo de la mujer. Y Rena empezó a subir la guardia.
‒ jovencita tú no eres de por aquí ‒
‒ No... Vengo del norte... yo y mi esposo venimos a buscar un nuevo hogar en este país‒
‒ Mmm... Su esposo no es del mismo lugar que tú ¿verdad? ‒
‒ lo conocí en el camino, nos enamoramos y casamos después ‒
‒ ¿no serán ustedes los fugitivos que buscan los Romanos? ‒
‒ no lo creo, tal vez solo sea una coincidencia ‒
‒ mmm... bueno... al parecer tienes el vientre un poco hinchado, ¿algún malestar? ‒
‒ Mareos y vomito... ‒
‒ ¿cuándo fue la última vez que tu sangre bajo? ‒
‒ hace como unos dos o tres meses más o menos‒
‒ Mmm... Tal vez debas ampliar la habitación... ‒
‒ ¿qué? ‒
Astérix estaba en el campo cosechando y colocando todo en una canasta, esperaba que dejaran de buscarlos ya para poder avanzar con su camino, llegar a la Galia sería relativamente sencillo, y sería un viaje corte de unos cuantos días. Cuando dejó de pensar vio a Rena venir hacia él, sin siquiera parar lo agarró de la mano y lo llevó lejos, a la parte más apartada del campo donde sabían que no podrían escucharlos.
‒ vas a ser papá ‒
‒ ¿QUÉ? ‒ gritó Astérix.
‒ acéptalo, lo hicimos, hayas o no estado preparado. Ahora tenemos que salir de aquí lo más rápido posible‒
‒ ¿por qué lo dices? Nadie... ‒
‒ te equivocas, hoy me di cuenta que todo el mundo sospecha de nosotros y creo que el druida será quien nos traicionará, debemos salir de aquí lo más rápido posible‒
‒ mmm... estamos como a dos días de distancia de la aldea de Pepe, su padre podrá ayudarnos, nos iremos mañana por la noche, hoy prepararemos todo‒
‒ De acuerdo... cambiando de tema... ¿tu estas feliz? ‒
‒ No lo sé. Solo no lo sé, ahora estoy preocupado por otras cosas‒
Esa noche, Rena y Astérix prepararon dos sacos con sus cosas. Y a la mañana siguiente fingieron ir al campo como siempre, pero jamás regresaron a la casa. Para cuando el dueño, Pedro se dio cuenta ambos guerreros ya estaban a la mitad del camino. No descansaron ni un solo segundo.
Pasaron todo un día entero caminando sin descanso para que al día siguiente, al amanecer, llegaran a la puerta que rodeaba a la aldea de Pepe.
‒ Jefe, un guerrero Galo quiere verlo‒ anunció el guardia, dirigiéndose al jefe del pueblo.
‒ ¿quién será? ¿Dijo su nombre? ‒ respondió el jefe Sopalajo de Arrierez y Torrezno.
‒ ¿papá no será de la aldea de Astérix? ‒ comentó Pepe algo sorprendido ‒ tal vez quieren que los ayudemos a buscarlo‒
‒ es que justamente un tal Astérix está en la entrada‒ comentó el guardia.
‒ ¿qué? ‒
Tanto el Jefe como su hijo fueron corriendo hacia la entrada, ordenaron que abrieran las puertas y fue ahí cuando lo vieron. Astérix, su viejo amigo el formidable e inteligente guerrero que había protegido y regresado a Pepe sano y salvo.
‒ Pero que me parta un rayo... pero si es Astérix... Oh por los Dioses estás vivo ‒ comentó el Jefe y rápidamente salió a abrazarlo.
‒ No es posible... durante estos meses todo el mundo creyó que estabas muerto ‒ comentó Pepe.
‒ bueno digamos, que el enviado de Julio exageró un poco y no lo ha logrado ‒ comentó Astérix intentando respirar después del abrazo del Jefe ibero.
‒ Bueno pues, la dama que te acompaña no está tan bien que se diga ‒ decía la esposa del jefe y madre de Pepe.
‒ por Belenos, Rena... ¿estás bien? ‒ decía mientras se acercaba a ella.
‒ Un poco agotada pero bien ‒
‒ vengan, vamos a que coman algo... ‒
Astérix y Rena, devoraron la comida, y luego la Sra. De Arrierez y Torrezno llevó a Rena a descansar. Al parecer las mujeres pueden darse cuenta lo que no se dice, con tan solo una mirada. Astérix estaba preocupado, no sabía que pensar, pero no dejó que eso lo detuviera, y contó su aventura al jefe y a Pepe.
‒ Mmmm... Es una historia asombrosa, viejo amigo, pero ¿cómo piensas regresar sin que los Romanos noten tu presencia? ‒
‒ *suspiro* pues no lo sé... estaba pensando regresar por el mismo camino que usamos la última vez pero... no estoy seguro de que sea una buena idea... ‒
‒ ¿qué tal si vas en barco? ‒ dijo Pepe de pronto, sorprendiendo a su padre
‒ Pero tendría que ir al norte para tomar un barco pesquero que nos alcance a la aldea... ‒
‒ No, Astérix no me entiendes... ‒ dijo Pepe algo frustrado ‒ te diriges en barco hacía Roma ‒
‒ ¿y para qué quiero ir a Roma? ‒
‒ ¿no te das cuenta? César cree que iras a la Galia por cualquier medio, pero jamás se fijará si vas hacía otra parte, si vas a Roma y... ‒
‒...voy por Helvecia llegaré a la Galia sano y salvo... Pepe eres un genio, eso se debe a que has crecido ‒
‒ Jejeje... ‒
‒ ¿Astérix puedo hablar contigo? ‒ dijo la Sra. De Arrierez y Torrezno cuando entró de nuevo a la habitación.
‒ claro ‒ dijo Astérix nervioso.
‒ En primer lugar tío, estoy feliz de que estés vivo‒ dijo suavemente la mujer, pero luego tomó un tono serio ‒ pero no creo prudente que te apresures y menos si tu esposa está tan delicada ‒
‒ ¿esposa? ‒ dijeron el Jefe y su hijo sorprendidos.
‒ no es mi esposa‒
‒ ¿de quién es el niño entonces? ‒ preguntó ella.
‒...mío... ‒
Pepe a este punto estaba con la cara completamente roja, y estaba deseando que Ideafix estuviera cerca para poder salir y evitar oír la conversación.
‒ en ese caso, es tú esposa... ‒
‒ Pero es que... ‒
‒ Lo hicieron ¿sí o no? ‒
‒...sí... ‒
‒ responsabilízate de una vez, ella no podrá viajar por los próximos 6 meses, se quedarán aquí y aprenderás a ser responsable‒
‒ Pero... ‒
‒ Sin peros, sé que tienen muchos problemas pero un niño siempre es bienvenido ‒
‒ ¿temes la reputación de guerrero se arruine Astérix? ‒ preguntó el Jefe.
‒ nunca he pensado en otra cosa que no sea ser un guerrero‒
‒ Una vida solitaria, amigo mío... ‒ dijo el jefe sonriendo a su hermosa esposa ‒... dale a tú corazón una oportunidad, ya es hora ¿no crees? ‒
‒ Lo intentaré ‒
