¿Qué tal? Sé que me he demorado mucho pero estas últimas tres semanas han sido terribles, entre las pruebas y la semana del colegio... preparando cada maldita prueba... no me metí al computador en todo ese tiempo :/ lo bueno es que ganamos las alianzas! Segunda vez en la historia de mi colegio que los terceros medios les ganan a los cuartos x3
Ya me callo, nuevo capítulo para ustedes Enjoy
Disclaimer: No, Hetalia no es mío.
~Al fin entiendo que es esto~
Me había levantado aun más temprano que de costumbre. Ayer fui el último en acostarme junto con Vash. Lily estaba cansada así que se fue a dormir unos minutos después que Gilbert y Francis. Nosotros nos quedamos un rato en silencio, limpiando un poco y ayudando a aquellos que lo necesitaban. Una vez ya todo estuvo en orden nos separamos.
Estuve bastante tiempo acostado en mi cama, contemplando el techo de mi habitación. No podía conciliar el sueño. Sufría cambios de constantemente mientras recorría cada instancia del día hasta llegar al momento en que tuve a mi hermano frente mío.
Ya no soporté más estar tirado sin hacer nada. Con calma y sutileza fui al baño el cual aún mostraba indicios de todo que paso en ese lugar ayer.
No prendí la luz. Retiré mi ropa y me contemple en el espejo. Había cambiado tanto en tan corto tiempo. Mi cuerpo ya me parecía irreconocible. Han pasado años en mi organismo pero sé que en realidad han pasado meses. Día a día he crecido más, hasta que finalmente todo se detuvo unas semanas atrás.
Examiné las heridas que me había hecho ayer. Casi ya no quedaba rastro, apenas había unas marquitas rojas donde debió haber estado cortes profundos de vidrio.
Vi como mi reflejo recorrió aquellas marcas con delicadeza, sin dejar ni una afuera. Como si estuviera en un ejercicio de reconocimiento. Recorrió sus piernas, sus brazos y encontró una en su abdomen. ¿Cómo habrá llegado a ese lugar? ¿En qué momento? Era un misterio. Extendí mi brazo al espejo y allí fue donde toque la cicatriz. El otro hombre idéntico a mí hiso exactamente lo mismo. Mi mano recorrió el abdomen, los pectorales, el cuello y finalmente la mejilla. Por fuera era igual a un humano, tenía músculos, cabello, ojos, todo lo que correspondía, pero en el fondo era totalmente distinto.
El joven me miró fijamente buscando algo en mí. Yo solo contemple esos ojos azules también tratando de encontrar algo, averiguar algo.
¿Qué?
Mi pasado.
Desvié la mirada rápidamente. Mi pasado es algo prohibido. He decidido no abrir esa caja de memorias. Y no lo haré nunca.
De reojo contemple al otro. Estaba angustiado. Me di vuelta evadiendo esa expresión y llené la tina de agua hasta el tope. Me sumergí en ella y sentí como invadía todo mi ser, sin dejar rincón en mi cuerpo sin recorrer. Hundí mi rostro y escuche los sonidos que había en mí alrededor. Escuche unos sonidos que no pude identificar pero sabía que provenían de mi. Escuchaba como mi cuerpo funcionaba.
Emergí para respirar, pero dejando mi oídos aun sumergido. Otro ruido se unió. Mi respiración profunda y acompasada.
Ah... que hermosa melodía. Podría quedarme así por un largo tiempo... Lamentablemente no puedo.
Suspiré.
Saqué mi mano del agua y la contemplé. Esa mano que guarda tantos secretos, que tiene tantas manchas invisibles he heridas de guerras esfumadas. Recorrí con mi vista cada centímetro de ella.
¿Esta es mi mano? Mi mano no era así, era más pequeña y frágil. ¿Cómo podría ser mi mano? Mi mano era inocente y limpia, era pura. ¿Por qué era tan extraña para mí?
Empuñe mi mano, y la extendí, la empuñé, la extendí. Esa sí es mi mano. Responde a mis comandos. Pero ¿Acaso es posible que no lo sea?... No, esta es mi mano definitivamente.
Salí de la bañera y me sequé al cabello. Amarré la toalla a mi cintura y me enfrenté al espejo nuevamente. Me fije en mi cabello goteante. Era excesivamente rubio. Al sol debería verse casi blanco. ¿Acaso eso es común? Ni ser blanco ni rubio. Ni uno ni otro...
Suspiré nuevamente...
Por unos momentos deje mi mente en blanco y solo me dediqué a ver. Todos mis sentidos quedaron fuera, solo miré. – '¿Me quedaré así para siempre? ¿Cómo un quinceañero? O... ¿Creceré más y seré como Francia o Prusia?... ¿Cuánto demoraré en crecer?'
Me di vuelta y me dispuse a vestir. Me puse una camisa blanca y unos pantalones café, unas botas, una chaqueta que me llegaba un poco más arriba de las rodillas. Salí de allí y fui directo al pasillo. Aun no había rastro de luz y me pregunto qué hora era. Di una mirada a mí alrededor pero no encontré nada que me lo indicara. Lo único que logre visualizar fueron manchas y uno que otro adorno pero nada parecido a un reloj. – 'Se los habrán llevado... o roto' – concluí.
Sin darle mucha importancia a la hora me dirigí a la entrada. Necesitaba un poco de aire y despejar mi mente.
Una vez a fuera note que no me había peinado. Suspire. No le di importancia y seguí caminando hasta que llegué al mismo lugar que ayer. El mismo lugar en donde hablé con Suiza. Allí me senté y contemple el agua. La envidiaba, era tan clara y calma... en cambio en mí mente había tantas cosas que no podía estar tranquilo. Era turbia agresiva.
Cerré mis ojos y me tiré en el húmedo pasto, absorbiendo cada sensación. Sentí como la humedad atravesaba todas mis barreras y el frio me invadió. No me molestaba aquella sensación la verdad, se me era refrescante.
¿Qué haces aquí? – Mis ojos se abrieron enseguida y lo primero que vi fue la figura de Gilbert en frente de mí. Mi corazón empezó a acelerarse y me puse muy nervioso. Aun no entiendo porque esto me pasa cuando estoy con él.
¿Gilbert? – fue lo único que dije.
El mismo. – sonrió.
¿Qué haces acá? No deberías estar descansando – me senté.
Eso te pregunté hace unos momentos Ludwig – Contestó con un leve tinte de burla mientras se sentaba al lado mío.
No me había dado cuenta antes pero ahora que he crecido me falta poco para alcanzarlo. Observé después su rostro, siempre con una sonrisa. Sus ojos que me llaman tanto la atención, esos misteriosos ojos color rojo, únicos en su clase. Y su pelo tan blanco como su piel... me pregunto cómo será... tocarlo.
Al parecer notó mis miradas y de inmediato me fije en el pasto. Estaba mortificado de vergüenza, lo peor es que podía sentir sus ojos clavados en mí y no hacía nada para disimularlo. Mi mente empezó a correr a mil por hora, necesitaba distraerme.
¿C-como me encontraste? ¿Hace cuanto tiempo estas aquí? – El se acostó, ahora sentía su mirada en mi espalda.
Tú aun no me has respondido. – señaló.
Er... – Con todo lo que recién pasó no pude lograr concentrarme y acordarme de su pregunta. Me sentí tan tonto.
¿Qué haces acá? - Repitió. Era como si leyera mi mente.
Nada en especial... solo quería salir – Cuando termine de hablar sentí como unos brazos me tiraron hacia atrás. Lance un chillido de sorpresa y de inmediato tapé mi boca con mi mano libre. En segundos toqué el suelo y aquellos brazos no dejaron mi cuerpo. Mi mente estaba en blanco por un tiempo hasta que al fin logré procesar que estaba pasando. Retiré la mano de mi boca.
Estaba en el suelo. Con mi cabeza en el pecho de Gilbert, con mi rostro pegado a su cuerpo. Con sus brazos en mis caderas, acercándome más a él.
Te he extrañado tanto – Una de sus manos toco mi pelo con delicadeza. Estaba jugando con cada mechón.
Yo igual... – traté de pensar en otra cosa con rapidez. Este tipo de sensaciones son tan raras para mi... – Er...brüther... ¿no querrías soltarme un poco?
No, me gusta esta posición – Dijo como un niño caprichosos mientras reía levemente.
... E-está bien. – Traté de no concentrarme en nuestra posición, pero eso hacía que pensara de nuevo en eso. Tan contradictorio. - ¿Cómo me encontraste? ¿Qué haces aquí?
Te seguí. Había escuchado ruido y después te vi. – Contestó con total sinceridad. – Ludwig, no puedo creer que hayas crecido tanto en tan poco tiempo. – cambio de tema radicalmente.
Francia ha mejorado mi economía... y me pueblo ha estado haciendo su parte también – sus brazos me apegaron más a su cuerpo. Yo, sin poder soportar más el nerviosismo miré el cielo.
... ¿Pasa algo? – preguntó. Yo negué rápidamente. – Entonces mírame. – Mi corazón empezó a dar pulsaciones más fuertes y frenéticas. De tal forma que temí que Gilbert pudiera sentirlo. Me quedé inmóvil tratando de tranquilizarme y pretender que no lo escuche. – No hay remedio contigo... – me relajé hasta que sentí movimiento. Mis músculos se tensaron.
¡E-espera! ¡¿Qué haces? – sus brazos se separaron de mi, ahora estaban cada uno a un lado de mi cuerpo. Su rostro estaba encima del mío literalmente. Miré hacia abajo y noté que sus piernas estaban alineadas con sus brazos. Ya no era solo su rostro, su cuerpo estaba encima de mí. Me sentí acorralado, como una presa bajo los dientes de su depredador.
Si tú no quieres moverte pues yo lo haré. – Sonrió maliciosamente. Estaba disfrutando todo esto. Fruncí el ceño y lo miré desafiante. Corrí mi rostro.
Tsk, con que así estamos ¿eh? – su mano hiso que lo mirase. Entonces yo la corrí hacia el otro lado. – ¡Ludwig! – se quejó, yo sonreí victorioso hasta que ambas manos hicieron que me enfrentara a él. Estaba vez fue su turno de sonreír victorioso.
Tramposo – dije enfadado.
Je, de alguna forma tenía que hacer que me mirases – contesto divertido.
Bien, ahora que te estoy mirando a la cara ¿Qué quieres? – el abrió sus ojos desmesuradamente.
Ah... se me olvido la verdad – Sonrió inocentemente. Ahora estaba aun más molesto.
Entonces salte de encima. – Me miro levemente sorprendido y enseguida negó. Incluso dejó caer su cuerpo en el mío ligeramente. Con ello volví a mi estado anterior de nerviosismo, se me había olvidado totalmente con lo de recién.
No quiero, esta posición me gusta mucho más que la anterior – sus ojos rojos me miraban directamente y sus manos empezaron a jugar conmigo. Una de ellas se escabullo detrás de mi cuello como si estuviera asegurando que no me moviera tanto y la otra recorrió desde mi frente hasta la punta de mi nariz. Después recorrió mi mandíbula y de allí fue a mis labios.
¿Q-que haces? – estaba tan confundido. El no contesto, solo se acerqué a mí tanto que lo único que podía ver eran esos ojos rojos más vivos que nunca. Nunca los había visto tan carmesí y brillantes en todo este tiempo.
Sentí su aliento cálido golpeando mi piel y después sus labios encima de los míos. No pude pensar nada y perdí la noción del tiempo. Una vez que se separo aun no podía pensar nada coherente, lo único que había eran múltiples sensaciones indescriptibles, todo el resto no me importó.
Escuché una pequeña risa maliciosa, enfoque mi vista y me encontré con Gilbert riéndose de mí. - ¿Q-que fue eso? – balbuceé. El rió aun más fuerte.
Oh Ludwig, no me digas que no sabes que es un beso – Se tiró a un lado y rio fuertemente.
¡E-eso no es lo que pregunté! – Me senté de golpe mientras grite molesto. - ¿Por qué lo has hecho? – dije esta vez en voz más baja. La verdad es que estaba avergonzado.
Paró de reír y se sentó. Yo lo observe curioso al igual que el hiso conmigo – ¿Acaso no es evidente? – permanecí en silencio. Él suspiro, sonrió y después se tiró encima mío, quedando como antes – Ich liebe dich – Me dijo suavemente mientras revolvía mi pelo.
Silencio.
Ahora entiendo.
Ahora entendía todo. Ahora entendía porque siempre reaccionaba de esa forma contigo. Lo único que sucedía era que no me había dado cuenta. Ahora que me lo decía así, después de lo sucedido me invadió una gran felicidad. Aun más grande que haces dos meses, cuando me dijo aquellas palabras que a mi parecer era el amor que se tiene por un hermano. Ahora que se que no es así me siento aun más feliz.
La única forma de que me sintiera de esta forma es que quería escuchar esas palabras de su boca. Yo también le amaba.
... Esto está mal.
Ese pensamiento me deprimió.
Su cara de alegría y ternura se desvaneció como lo ha hecho la mía - ...Gilbert... somos ambos hombres – me miro con total seriedad – y... no solo eso... somos hermanos.
¿Crees que eso me importa? – me sorprendí ante su rápida respuesta. – Lo he pensado bastante tiempo, he incluso me separé de ti para que no llegáramos a esto pero no funcionó. Antes me pudo haber importado pero me he dado cuenta que no podría vivir sin ti. Después de aquel día en que perdiste la memoria y te vi... allí... juré que no iba a negar más esto y que te protegería con todo mi ser. Que no volvería a negar esos sentimientos de nuevo porque correría el peligro de perderte... Eso... no podría soportarlo.
Pero está mal... – repliqué.
Estando mal o no, no me importa ¿cuántas veces tengo que decírtelo? – desvié la mirada – Lo único que importa son tus sentimientos... y dependiendo de ellos es lo que haré después. – sus mano acaricio mi mejilla – Ludwig... mírame... – obedecí – Sie... love me?
Ja... – dije levemente. La verdad es que me costaba decirlo en voz alta. Si ya me costó admitirlo aun más era decirlo. Gilbert sonrió, nunca lo vi tan feliz. – Pero... que va a pasar con los demás... – suspiró.
Si tanto te preocupa eso... podemos mantenerlo en secreto. – Me sorprendí ante su proposición.
¿No te molesta? - silencio.
Te mentiría si dijera que no... – me sentí triste ante esas palabras. Lo peor es que sabía que en el fondo yo tampoco quería ocultarlo. – aunque no hay otra salida. Es mucho mejor que esto quede entre nosotros, especialmente ahora que hay un clima... complicado. – Asentí. – Lo único que lamento de no decirlo a la gente es que nadie va a saber que ahora eres mío. – Me avergoncé de aquello de tal forma que lancé a Gilbert a un lado.
¿Cuál es el problema? – preguntó un poco molesto.
¿Cómo que '¿Cuál es el problema?'? ¡No digas ese tipo de cosas! – el hiso un mohín.
¿Por qué no? – inquirió.
¡Es vergonzoso! – grité frustrado.
Pero es la verdad – contestó - y si puedo verte así de avergonzado lo seguiré diciendo cuando estemos a solas. Te ves tierno cuando estas así. – dijo con total normalidad.
¡No le digas tierno a un hombre! – El rió.
Ya, tranquilo. Ahora ven con tu hermano mayor. –dijo mientras agarraba uno de mis brazos y me acercaba a él. Mi cabeza chocó contra su pecho y mi torso fue atrapado por sus brazos. Mi corazón latió rápidamente y rogué que no me sintiera. – Tan fuerte... siento que se va a salir. – murmuro a mi oído. Enseguida sentí como mis mejillas se acaloraban. – '¿Cómo puede escucharlo?'
¿Huh? – dije. Su mano acarició mi espalda.
Dije que mi corazón esta latiendo tan fuerte que temo que se salga – Si era posible sentí mis mejillas aun más calientes. Con su otra mano levanto mi mentón y nos quedamos así. Uno frente al otro por un rato. Hasta que finalmente el unió sus labios con los míos.
Cerré mis ojos y lo abrecé. Me entregue a las múltiples sensaciones que experimentaba mi cuerpo.
Se separó ligeramente de mi - ¿Qué tal si regresamos? No quiero que los otros se despierten y no nos encuentren. – le miré curioso.
¿Por qué? – el sonrió y revolvió mi pelo.
No querrás que ya empiecen a sospechar de nosotros ¿o sí? – me levanté rápidamente y me sacudí la ropa. El con más calma hiso lo mismo que yo. Cuando levanté mi mirada para encontrarme con él me percate que sus ojos no se despegaban de mí, o más bien mi rostro. Me puse nervioso.
¿Pasa algo? – se acercó y sacó algo de mi pelo.
Tenías un poco de pasto – dijo sonriente. Yo baje la mirada.
E-está bien... ¿vamos? – el asintió y comenzó a caminar. Yo le seguí y fije mi vista en su espalda... después en su mano... una extraña necesidad de tomarla me invadió. – 'No Ludwig, contrólate' - mi rostro golpeó con mi mano y sin darme cuenta me detuve.
¿Algún problema? – Lo mire entre medio de mis dedos y negué furiosamente sin despegar mi vista de su mano. Al parecer se dio cuenta y me la extendió. Yo, dudoso acerque la mía, al parecer se aburrió de esperar y simplemente él la tomo con rapidez. – No dudes tanto, no es necesario. Además estos serán uno de los pocos momentos en que podremos estar así, el resto del tiempo lo más probable es que estemos acompañados. – Empezó a caminar con lentitud y yo me puse a su lado. – Hay que aprovechar cada momento que estemos a solas.
Está bien – el resto del camino fue en silencio. Debieron haber sido como las 5 de la mañana porque recién estaban apareciendo los rayos del sol. Una vez adentro me dirigí a la cocina y decidí prepararle algo a Gilbert, después de todo no ha comido nada desde ayer que yo sepa. El se sentó y empezamos a platicar de lo que había pasado mientras estuvimos separados. Juro que nunca en mi vida me había sentido tan feliz.
Cuando termine su plato se lo serví y empecé a hacer desayuno para el resto. Ya que estaba en eso y los demás deberían estar muy cansados tome la iniciativa.
¡Ludwig! ¡Esto esta delicioso! – Me di vuelta un poco sorprendido por el comentario cuando Gilbert me abrazó. – ¡No quieres hacerme más! ¡Realmente me encanta! – decía eufórico.
E-está bien – una sensación de satisfacción me invadió.
Serías tan buena esposa – susurro a mi oído. Mis mejillas se acaloraron.
¡¿Q-Qué? – exclamé.
Ejem... – Gilbert giró su cabeza y yo mire nervioso sobre su hombre. Era Vash con Lily en la entrada. – 'No...'
¡Oh! ¿Qué tal Liechtenstein? ¿Cómo has dormido Suiza? – su reacción me desconcertó un poco... ¿cómo podía estar tan relajado?
No querrían separarse – dijo arisco el joven. Pude notar que Lily estaba levemente roja... era... ¿por nosotros?
¿Es que acaso un hermano mayor no puede abrazar a su querido hermano menor? – dijo entre inocente y molesto. ¿Qué habrá pasado entre ellos?
Haz lo que quieras – El joven se sentó en la mesa, y su hermana la siguió. – Yo miré a Gilbert y el solo me guiño el ojo.
Dije que serías una buena esposa – susurro de nuevo. A pesar de que nuevamente estuve nervioso y avergonzado traté de seguir el juego de antes ignorando sus comentario.
Brüder... suéltame, tengo que seguir cocinando – el me soltó y se sentó al lado de Liechtenstein.
Solo porque tienes que cocinar – dijo insatisfecho.
¡Oh! No puedo esperar a que esté listo – comentó tímidamente la rubia. Ella por alguna razón le encanta lo que yo preparo, al contrario de Suiza o Francia. Hablando de Suiza, de inmediato se paró y se unió a mí. Yo solo lo observé.
¿Pasa algo? –preguntó aun sin mirarme. Yo negué rápidamente y seguí con lo mío. Escuche como Prusia y Liechtenstein conversaban de cosas triviales. – No te peinaste como siempre – escuché decir a Vash.
¡Ah! Eso... la verdad se me olvido... supongo que al no ver mi cepillo donde siempre no lo recordé... –respondí con rapidez.
Mph... ¿Quieres que te haga algo en especial? – le miré extrañado pero asentí. Al contrario de Francia y Suiza yo amo sus comidas, especialmente la de Francia.
Lo que sea está bien - sonreí.
Pronto se nos unió Francia y explicó que dio a sus empleados el día libre así que la casa estaría vacía a excepción de nosotros. Todo iba tranquilamente y para mi sorpresa Francis y Gilbert no paraban de conversar, era como si todo lo que paso hace dos meses haya desaparecido. Me alegré de ello. Todo era tranquilo excepto tal vez lo mal que se llevaban Vash y Gilbert. Yo me dedique a escuchar la mayor parte del tiempo igual que Lily hasta que finalmente, y como de costumbre ella me pidiera que tocara el piano. Yo asentí y disimuladamente salimos del aquel lugar, no quería interrumpir las conversaciones del resto.
Mientras íbamos hacia la habitación del piano le pregunté si quería una melodía en específico. Ella asintió.
Toca la sinfonía no.5 por favor – yo la mire sorprendido. Nunca me había pedido esa, normalmente era claro de luna. – P-pero si quieres puedes tocar otra – se apresuro en decir.
No, esa está bien – me emocionaba tocar esa pieza en específico, era compleja y divertida. De emoción apresuré el paso y en un abrir y cerrar de ojos empecé a tocarla. Partí como se debe con 'Allegro con Brio', le siguió 'Andante con moto' y finalmente los últimos dos 'Allegro'. Sé que me demoré aproximadamente media hora por lo larga que es pero lo disfruté tanto. Cuando abrí los ojos escuche varios aplausos, Lily ya no era la única en la habitación. El resto me había escuchado y vino acá. Me pregunté en qué momento pasó aquello porque no escuche nada. La joven se acercó a mí y me sonrió.
Como siempre te ha salido hermoso - yo sonreí.
Cada día mejoras aun más – comentó Francia. Miré a Gilbert quien solo sonreía y yo hice lo mismo. – Y Ludwig, necesito conversar contigo – 'Cierto... ayer quería conversar' - me paré de inmediato y seguí a Francis por la casa hasta que llegamos a la biblioteca. El se sentó en su sillón rojo, como siempre. Yo decidí quedarme parado.
Lo más probable es que nos vayamos a tener que separar muy pronto. – permanecí en silencio. – Todo se está saliendo de control... pronto nos encontraremos en el campo de batalla nuevamente... En fin eso no era lo que quería decirte la verdad.
Entonces... ¿qué es? – Francia sonrió.
Ya que en un futuro cercano nos separaremos y te gusta tanto la música... pensé regalarte algo. Me gustaría darte el piano pero es un poco grande... así que mande a que te hicieran un violín. – Se levantó de su asiento y sacó un estuche. Lo abrió y me lo mostro. Era hermoso... una obra de arte realmente. – aun no lo tendrás eso si... te lo daré cuando nos tengamos que separar definitivamente. – Asentí. –Y considéralo como un compromiso también... Una vez que ya no estemos juntos vas a ser uno de los países más poderosos que haya en el mundo junto conmigo por supuesto. – reí levemente.
Ambos sabíamos que algún día nos tendríamos que separar y aunque Francia no lo haya dicho ese violín significa aun más que eso... lo presentía.
Gracias realmente... Francia – me acerque a él y lo abracé... se tenso un poco... no lo culpo, normalmente no hago este tipo de cosas pero es una excepción por hoy. El acaricio mi pelo mientras devolvía el gesto.
De nada...
El día pasó tranquilamente. Estuve con Liechtenstein la mayor parte de él como es de costumbre, Suiza nos acompaño cuidando a su hermana y de vez en cuando participando en nuestra charla. Prácticamente no vi a Francia ni a Prusia lo que me preocupo un poco... pero pronto se desvanecía al pensar como se comportaban esta mañana, se lleva tan bien.
Cuando llegó la noche allí los vi con una persona más que no logré identificar pero me parecía familiar. Se presento como Antonio Fernández y corresponde a España... me sorprendí un poco la verdad, no lograba recordarlo pero sé que lo había conocido, además la forma en que me saludo fue muy... efusiva.
Vash me contó hace un rato la amistad que hay entre ellos tres. Al parecer antiguamente eran inseparables pero con todos los conflictos que ha habido... pues tuvieron que separarse.
Al final se armo una especie de junta, todo el lugar estaba alegre a pesar de lo acontecido ayer... aun no entiendo mucho como es ser un país pero es extraño... es como si nada hubiera pasado.
Salí, necesitaba respirar aire. Nunca me ha gustado tanto ruido y me sentía fuera del lugar. Todos hablaban sobre sus labores de países o su pasado... como yo me rehúso a saber del mío no entendía nada y de cierta forma temía el recordar algo si escuchaba sus relatos.
Fui al mismo lugar de siempre, era como mi santuario y ahora lo aprecio con mayor fervor después de lo que sucedió esta mañana. Sin darme cuenta toque mis labios y me sentí nervioso. Después de todo fue mi primer beso... creo... al menos en esta nueva vida si lo fue.
Ahora que empecé a pensar sobre la mañana... me doy cuenta de lo denso que fui. Como no pude haberme percatado que lo amaba hasta que él lo dijo, después de haber leído tanto sobre el tema... no fui capaz de percatarme de mis propios sentimientos. Al fin he entendido tanto, solo por esto.
...-...
*Las canciones mencionadas acá son de Ludwig van Beethoven (curioso ¿no?), la sinfonía no.5 es... larga... muy larga pero linda. Y bueno, nació en ese periodo, ahora no puedo asegurar que en ese año haya compuesto esa sinfonía específicamente pero sé que es alrededor de porque es el periodo medio ... y si, me gusta la música docta, especialmente el piano y el violín...
Que quieren que les diga... en el próximo capítulo saltaremos a la segunda guerra mundial (claro con un pequeño resumen de lo pasado anteriormente).
Les gusto el lindo besito ^3^
Espero escribir rápido y subir otro capítulo antes de que terminen las vacaciones de Septiembre (ojala no me saquen tanto... porque odio las fondas :/)
Ojala que les haya gustado y gracias a aquellos que me dejaron un revi, +fav, story alert y los que han leído hasta este punto 3 los quiero lectores~
