Hola, de nuevo yo, y como tengo problemas para dormir mejor decidí terminar y subir el capítulo, veremos que paso con Astrid.

Que lo disfruten.


CAPITULO 7:

.

Una nueva familia.

¿Dónde estoy?

Sentí la luz del sol en mi cara, me levanté pesadamente de donde me encontraba, estaba en un barco, ¿cómo llegue aquí?, trataba de recordar.

Lo recordé, escapé de Berk, pero hace eso como 4 días más o menos, no sé qué dirección tomé, me levanté de la cubierta y me di cuenta que había encallado en un playa de una isla que definitivamente ya no era Berk. Una horrible tormenta había sido la causante de que hubiera llegado aquí, cuando me vi envuelta en ella, traté de controlar el barco lo más que pude pero al final la naturaleza fue más poderosa y terminé golpeándome la cabeza con no sé qué cosa del barco y terminé inconsciente, pero ¡Gracias Odín, estoy viva!

Me bajé del barco para explorar la playa a la que había llegado, saqué lo que pude encontrar en él, había un par de dagas, unas tijeras y algunas pieles, entre otras cosas, llevaría por el momento lo esencial, ya que lo único que me había llevado de Berk era lo que traía puesto y la flauta que escondía en mi bota. Lo bueno es que las provisiones que había dentro del barco me ayudaron a sobrevivir este viaje.

Me adentré más a la isla y me vi envuelta en un bosque, no era tan frondoso y había algo de niebla.

Estaba cansada, me puse a pensar si había sido la decisión correcta, ya que acepto que me subí a ese barco porque me sentía desesperada y triste por lo que había pasado. Pero ya había sido suficiente; siempre cediendo a lo que mis padres decían, tratar de ser alguien que no era, cumplir las expectativas de todos.

"Astrid haz esto", "Astrid no lo hagas", "Astrid mata al dragón", "Astrid no mates al dragon". Al diablo todo eso ya no me dejaría controlar más.

Al decirme esto a mí misma empecé a sentir una extraña emoción e incluso sentí hasta que mi energía se renovaba, pronto ya no me importó lo que pensaran los demás o lo que pasara con ellos, ahora solo me importaba admirar el paisaje en donde me encontraba, me siento libre.

El simple hecho de observar el paisaje y lo enorme que era el espacio me hizo pensar que mis problemas eran pequeños, problemas que ya no me importaban desde este momento.

Empecé a correr de la emoción, no había nadie que me lo impidiera ahora, no había nadie a quien obedecer, ahora era yo y sólo yo.

En mi recorrido encontré un risco, subí rápidamente, no era débil después de todo, sabía lo fuerte que podía ser, al llegar a la cima y colocarme una orilla, vi todo el océano definitivamente estaba muy lejos de Berk y no volvería jamás, no volvería a ver hacia atrás.

Sentí la brisa chocar contra mi cuerpo, me observé; aun traía la facha en la que me habían obligado a convertirme, como acto de rebeldía y recalcar lo que acaba de decidir me solté el cabello, a ver quién se atreve a decirme que hacer con él, tomé la tijeras y corté efusivamente la parte del flequillo para tenerlo como a mi me gustaba.

Después fui contra la horrible falda que tanto odiaba y la corte a la altura que me gustaba, después buscaría la manera de hacerme una como las que solía ponerme, definitivamente con mi nuevo look no era el modelo de señorita que mi padres querían ni era ni el modelo de vikingo que esperaba Berk, pero eso ya no me importa.

.

.

Después de liberar toda la tensión que tenía, empecé a buscar un refugio donde quedarme así como buscar agua, lecciones de Bocón, el único que sinceramente si extrañaré.

Una vez que había visto el panorama desde el risco, volví al barco y me llevé más cosas: las pieles y algunos utensilios de cocina, y encontré una red así como una vieja caña para pescar, envolví todo en la red y reanudé mi caminata hacia el bosque.

No había visto señal humana o de algún animal, justo cuando pensaba si era una isla deshabitada escuché un fuerte gruñido muy familiar…un dragón, se escuchó bastante fuerte que incluso vi volar algunas aves de los árboles y también a unos terribles terrores, hace mucho que no veía dragones, supongo que deben habitar muchos aquí.

De nuevo se escuchó ese gruñido, se escuchaba muy agonizante, mi curiosidad me llevó a querer saber de donde provenían esos ruidos. Caminé muy cautelosamente en dirección a donde se escuchaban.

Conforme me iba acercando se escuchaban más los ruidos de aquel dragón, hasta que llegué a un espacio abierto no había más que césped, tierra y algunas rocas. Detrás de una roca enorme se escuchaba más el ruido, me subí a la roca y lentamente fui asomando mi cabeza para ver que era.

Para mi asombro descubrí que el causante de esos ruidos efectivamente era un dragón, para ser más específica un Nadder Mortifero, pero estaba muy lastimada, claramente podía ver rasguños y sangre por su cuerpo, el dragón volvió gruñir fuertemente para después tomar un respiro hondo, sentí lastima por él, tal vez no sobreviva.

Resbalé un poco de la roca y el nadder se percató de mi presencia, pensé que me atacaría, pero estaba tan lastimado que no pudo ni ponerse de pie y cayó de nuevo, pero no me quitó la mirada de encima.

En eso lo volví a ver... vi de nuevo los ojos verdes y suplicantes de Hipo como si me estuviera diciendo "Vamos ayúdalo", gruñí internamente, ¿cómo era posible que me siguiera pasando eso?… se supone que había decidido no ver hacia atrás, pero al ver a ese dragón y encontrar en él la mirada de Hipo era algo que no podía ignorar.

Decidí acercarme con mucha cautela, el dragón se estresó y trató de levantarse de nuevo pero no pudo.

—No te voy a hacer daño—le dije acercándome lentamente.

El nadder se me quedo viendo y trato de moverse nuevamente sin éxito.

—Tranquila, te estas lastimando. —Volví a decir, como si pudiera entenderme.

Extendí mis dos brazos para tratar de tocar su cabeza, vi en los ojos del nadder como se había rendido y se dejó caer.

Por alguna extraña razón, pensé que debía tocarlo cuando él me diera permiso tal y como lo había hecho con el furia nocturna, acerqué mis manos a una distancia cerca pero sin tocarla, el dragón al ver este acto, inclinó un poco la cabeza para lograr alcanzar mi mano.

Me quede atónita, sentí un remolino de emociones internas y empecé a acariciar delicadamente la cabeza del nadder, era muy hermosa, tenía un color rosa, con mezcla de amarillo en sus cuernos y espinas.

Analicé sus heridas eran varias, parece que había sido atacado por un humano ya que tenía cortes hechos con espadas y tenía un ala rota, tenía perforaciones como si hubiera caído en una especie de trampa.

Sabía por dentro que probablemente no sobreviviría, pero aun así decidí acompañarla y aminorar su agonía, me dispuse a buscar algo de agua así como algo de comer y como si supiera que pudiera comprenderme le dije que iba a volver.

Después de varios minutos buscando algo de agua, di con un lago, no era muy grande pero iba a ser suficiente, intenté pescar algo pero nada picaba, así que metí la red y con eso logré capturar 3 peces, por el momento sería suficiente, antes de regresar con aquel nadder di un recorrido cerca del lago, para ver si podría hacerme de un refugio y creo que mis plegarias fueron escuchadas o tenía mucha suerte pero encontré una deformidad entre un pedazo de tierra, era una cueva.

Me aseguré que estuviera vacía y así era, dejé las cosas que traía cargando ahí, rezando a Odín que para cuando volviera, siguieran ahí.

Corrí con los peces y algo de agua hacia donde estaba el nadder, al llegar vi que estaba peor a como la había dejado, respiraba lentamente y con dificultad, traté de darle un pescado pero no quiso, intenté con el agua y tampoco.

Lo acaricié de nuevo y creo que se estaba relajando o simplemente se estaba dejando morir, se me hizo algo muy cruel y pensar que nosotros los matábamos a veces porque sí o por presumir hazañas estúpidas.

—Arwen— mencioné en voz alta, te llamarás Arwen, no se me hacía justo llamarla solo dragón o nadder.

Arwen sólo respiró profundamente, cada vez lo hacía más lento, gruñó suavemente. Creo que ya no le quedaba mucho tiempo.

Trató de levantarse una vez más o eso creí, movió pesadamente el ala que tenía casi destrozada y pude ver claramente lo que trataba de decirme, había un huevo, estaba protegiendo a su bebé no nato.

Y con sus últimas fuerzas me dirigió una última mirada y murió.

.

.

Utilicé todas mis fuerzas para llevar al huevo a la cueva, estaba muy pesado y estaba tibio hasta los últimos momentos su madre lo mantuvo calientito, era un huevo algo grande me llegaba a la rodilla.

Cuando llegué a la cueva, que gracias a los dioses estaba tal y como la había dejado, ósea con mis cosas adentro, envolví entre una de las pieles al huevo, esperando que fuera suficiente para calentarlo.

Fui en busca de madera para una fogata, fue difícil ya que no había mucha madera seca, después seguía tratar de prender la fogata, pero eso era sencillo había aprendido a como prenderlas en Berk.

Me di cuenta que aunque no me gustó el trato que recibía de mis padres o los rumores, chismes, insultos de la gente, les agradecía que sus conocimientos me estuvieran ayudando en este momento, más no era como para dejarme envolver y regresar, eso no lo haría.

Cuando por fin prendió por completo la madera, puse el huevo cerca del fuego, sólo esperaba que en vez de un bebé dragón no saliera un asado de dragón, y hablando de asados, asé un pescado para mí y fue todo lo que cené.

Ya era de noche, di un último vistazo fuera de la cueva y pude ver que se acercaba otra bendita tormenta, y Thor empezaba hacer de la suyas con los rayos, truenos y relámpagos.

Me acosté entre las pieles y me quedé profundamente dormida.

El ruido de un trueno me despertó, estaba lloviendo demasiado, la cueva era profunda, por lo cual no entraba el agua, incluso aún tenía la fogata que estaba casi por consumirme por completo, le eché mas madera y reavivé el fuego.

Iba revisar el huevo, y fue entonces que vi que se movió un poco, ¿será posible que ya vaya a nacer?, toqué el huevo para ver si podía sentir como se movía el pequeño dragón que estaba ahí, pero al poner mi mano sobre este sentí que estaba muy caliente.

Temí haberlo calentado de más y haber hecho un asado de dragón, estaba muy caliente, ¿Y si lo mojaba un poco para disminuir la temperatura?, ¿Qué tan malo sería?

Tomé al huevo sosteniéndolo con una de las pieles para no quemarme, era un mi imaginación o estaba más caliente, corrí hacia la salida, tenía que mojarlo, pero seguía haciéndose más y más caliente, la lluvia no era suficiente, así que lo iba a remojar en el lago pero se puso mucho más caliente que terminé soltándolo y el huevo rodó cayendo al lago.

¿Qué acababa de hacer?, ¡se me cayó al lago!, ¿y ahora qué hago?

Como era de noche trataba de ver si lo veía, en eso algo empezó a brillar debajo del agua, fue como si el huevo hubiera explotado, ¿los huevos de dragón explotan?, y junto con la explosión que fue muy poco audible, emergió un pequeño nadder de color celeste

Un relámpago cayé e iluminó por completo el cielo, y vi lo ojos del nadder y él o ella me vio a mí, y por primera vez no vi los ojos de Hipo en ese dragón, por primera vez me vi a mí misma.

Me llevé al nadder bebé adentro de la cueva, creo que era una hembra, ambas estábamos empapadas, le puse encima una de las pieles al nadder, mientras que yo me desvestía por completo, al fin y al cabo estaba sola, bueno, sólo con la compañía de ese nadder.

Me envolví en unas de las pieles y me senté junto al fuego para calentarme un poco, el nadder se me acercó aun con la pedazo de piel encima de la cabeza, le descubrí un poco para poder verla mejor, era de color celeste, tenía un pequeño cuerno de color amarillo por encima de la nariz, y otros cuernos alrededor de su cabeza como si de una corona se tratase, en su cola tenía varios picos muy pequeños, supongo que con el tiempo crecerán más

Se volvió a escuchar un trueno que estremeció la tierra, el pequeño dragón se asustó y se juntó a mí, buscando protección, después de todo era un bebé.

—Tormenta—dije de la nada, el dragón se me quedó viendo con curiosidad. —Te vas a llamar Tormenta, ¿te gusta? —le dije mientras le sonreía.

Y como si me hubiera entendido Tormenta se acurrucó más a mí.

Era hora de dormir, está noche definitivamente fue muy larga, le volví a echar la piel encima a Tormenta para cobijarla, después me envolví de nuevo entre las pieles y me acosté dándole la espalda a Tormenta, sentí que se acurrucó en mi espalda, me retiré un poco para darme más espacio y de nuevo se volvió a acercar, de nuevo me retiré y Tormenta repitió la acción, ¡Por Thor!, va ser una larga noche, y me quedé de nuevo dormida.

.

.

Me levanté abruptamente pues estaba escuchando un lamento, quería dormir más pero el ruido era insoportable, me levanté enredada entre las pieles para ver qué era lo que ocasionaba el ruido.

Era Tormenta, el cansancio me hizo olvidarme de ella, estaba llorando mucho, creo que debe tener hambre, ¿qué se supone que le debo dar de comer?, me levanté y me enrollé una de las pieles alrededor de mi cuerpo, revisé si mi ropa estaba seca, pero aún seguía húmeda.

Salí de la cueva envuelta en la piel, por fortuna ya no llovía, saque mi ropa para que se secara con el sol. En todo este tiempo Tormenta no había dejado de seguirme, parecía mi sombra, algo que se me hacía un poco irritable. Tormenta se estaba convirtiendo en mi "tormento".

—Tormenta, no es necesario que me sigas por todas partes. — y caminé hacía el lago y Tormenta me siguió.

Resoplé, no podía hacer nada después de todo es un bebé, tomé de nuevo la red para pescar algo, atrape 2 peces, los dejé encima de una de las vasijas que me había llevado del barco, estaba recogiendo la red y cuando me disponía a tomar a los peces, ya no había nada en la vasija, Tormenta se los había comido.

No sabía que los bebés dragones podían comer ya pescado, pensé que sería como un Yak o un borrego que toman leche de su madre. Metí de nuevo la red en el lago no sabía que tanto podría comer un bebé dragón.

Siete pescados después, Tormenta pareció satisfecha, bebió un poco de agua y se echó a dormir, muy cerca de mí. Creo que así será por un largo tiempo.

.

.

.

Había pasado ya más de año desde que Tormenta y yo nos conocimos, fue difícil debo decir, desde darle de comer, limpiar sus ya saben que, tocarle la flauta antes de dormir, curarla si se lastimaba e incluso enseñarle a volar, esto último fue difícil ya que yo no vuelo, solo batía los brazos para simular como ella debía hacerlo con sus alas, pero después de 7 meses de entrenamiento para volar, por fin pudo hacerlo sola.

Me permitió montarla, pues ahora ella era mucho más grande que yo, me llevó volando a distintos puntos de la isla, al principio no quería pues no sabía cómo hacerlo y pensaba que me dejaría caer o algo por el estilo, pero aprendí a tenerle confianza.

Hemos estado sobreviviendo con los utensilios y demás cosas que sacamos del barco, sin embargo se estaban desgastando, sabía que no podía quedarme ahí para siempre, así que decidimos ir a buscar algo de civilización, claro que con mucho cuidado, no quiero que lastimen a Tormenta, ya que la considero parte de mí… mi familia.

Cuando volé con Tormenta por primera vez, me di cuenta que estábamos en una isla pequeña, y que a que unos cuantos kilómetros se lograba divisar otra isla más grande, estaba en dirección contraria a donde estaba el barco encallado por lo cual no era Berk, decidí ir en esa dirección para ver si podía encontrar un pueblo o algo por el estilo.

Emprendí mi vuelo con Tormenta y en menos de una hora, ya me encontraba en la otra isla, la sobrevolamos primero y me di cuenta que hasta el extremo norte de la isla había un pequeño pueblo, lo demás parecía ser bosque.

Bajé con Tormenta a mitad de camino y nos introducimos al bosque, empezamos a caminar, estando muy alerta en caso de ver cualquier actividad humana, tenía para protegerme una pequeña daga que no dudaría en utilizar si intentaban algo en contra de Tormenta.

Seguimos caminando alrededor de 2 horas, sin haber visto nada inusual, en eso se escuchó algo entre unos arbustos, me puse en alerta y le dije Tormenta que no se alejara, se escuchó de nuevo un ruido y me acerqué para ver que era, tal vez era un conejo o un terrible terror, pero no, escuché un grito; era de una chica, y después la voz de un tipo, ¿qué era lo que estaba pasando?

Me acerqué más sosteniendo fuertemente la daga, se escuchó de nuevo el grito de aquella chica y después un golpe.

—Te digo que te calles.

—Déjame, ¡auxilio!

El sólo escuchar eso me puso en alerta y subí en Tormenta le dije que caminara en esa dirección lo más rápido posible, al llegar una escena terrible, era una chica con cabello negro, estaba llorando y traía la mejilla enrojecida y un corte en el labio, y encima de ella y tipo gordo y horrible, se veía muy desagradable.

El tipo al ver a Tormenta se puso en alerta y se levantó rápidamente, la chica permaneció en el suelo asustada.

—Tormenta, ¡atácalo! —

Tormenta le lanzó fuego, el viejo le empezó a correr, pero no se iba a quedar así.

—Tormenta lánzale tus espinas—y con un movimiento de su cola le lanzó varias espinas y una se le incrustó en el trasero.

El tipo le siguió corriendo quejándose de dolor y tratando de sacar la espina de su trasero. Me acerqué a la chica.

— ¿Estás bien?, ¿te hizo algo ese gordinflón asqueroso? —pregunté preocupada.

—Sí y No, muchas gracias. —la chica abrió sus ojos verdes que había estado manteniendo cerrados desde que vio a Tormenta.

La ayudé a levantarse, se puso algo precavida y no dejaba de ver a Tormenta con miedo.

—Descuida, no te hará daño, ella es mi amiga y se llama Tormenta y yo soy Astrid. —Me presenté y Tormenta se acercó a mí para que la acariciara.

La chica se quedó viendo sorprendida como si no me creyera. — ¡Esto es increíble!... ¿Puedo? — me pidió permiso.

—Claro, es muy amigable— asentí y la chica extendió su mano a Tormenta, y esta rápidamente acercó su cabeza.

—Gracias por haberme salvado y a ti también. — Me miró —Me llamo Heather, vivo cerca de aquí, tengo una casa en el bosque.

— ¿Está cerca del pueblo? —pregunté interesada.

—Como a 10 minutos caminando— me respondió sonriendo. —Si quieres te puedo llevar, pero no podrás llevar a Tormenta, le temen a los dragones.

—Entiendo, lo que pasa es que necesitaba algunas cosas. —dije pensativa.

—Si quieres podemos ir a mi casa, y ahí se puede quedar en lo que tu buscas lo que necesitas, yo te puedo acompañar. — me ofreció.

— ¿En serio?, muchas gracias— dije feliz, era extraño encontrar a personas tan amables.

Empezamos a caminar hacia la casa de Heather e íbamos platicando.

—Y, ¿quién era ese viejo tan repugnante?

—¿Ese tipo?... es un pescador que viene de vez en cuando a este pueblo, creo que es de la isla del norte, los que viven ahí son muy desagradables, cada vez que nos encontrábamos en el pueblo, me decía puras tonterías y cosas asquerosas, pero ahora me siguió y trató de aprovecharse de mí, por un momento pensé lo peor, fue horrible.—recordó Heather con disgusto.

Sentí asco por lo que me había contado, cómo hay gente tan repulsiva. — ¿Crees que le cuente a los del pueblo lo que le hizo Tormenta? —pregunté ya que el tipo podría delatarme.

—No lo creo, primero yo diría que trató de violarme y ese es un delito más grave aquí. —me dijo Heather, tranquilizándome. Suspiré aliviada.

— ¿Cuántos años tienes Astrid? —ahora ella me preguntó.

—Tengo 19, hace poco que los cumplí. —le respondí.

—Igual que yo. —me dijo de nuevo sonriendo. —Bien, ya llegamos. —nos detuvimos y contemplé la pequeña casa.

— ¿Vives tú sola aquí? —pregunté admirando el lugar.

—Así es, mis padres murieron, fueron asesinados por unos tipos que nos atacaron en el océano cuando fuimos de pesca, a mí me capturaron, pero logré escapar, y estuve buscando a mi hermano que estaba de viaje, pero sin ningún éxito. —me dijo Heather con semblante triste.

—Lo siento, no fue mi intención. — me disculpé, ella había estado sufriendo más que yo, y yo que me quejaba por insignificancias.

Entramos a la casa, Tormenta no cabía pero se quedó descansando en el jardín que tenía Heather en la parte trasera. Heather me ofreció algo de beber y seguimos platicando en la mesa.

—Y tú ¿cómo terminaste aquí?, ¿tienes familia? —preguntó curiosa.

Le conté todo desde cómo era mi vida en Berk, cuando hicimos el entrenamiento de dragones, cuando pasó lo que pasó con Hipo y el dragón, el comienzo del castigo o más bien trato, mis actividades ilícitas, lo que pasó al final con mi padre hasta que conocí a Tormenta.

Heather estaba sorprendida, no era una historia muy trágica como la suya, pero era extraña.

—Wow, lo que has vivido también es sorprendente, pero no te sientas mal por querer ser tu misma, siempre he dicho que cada quien debe vivir su vida como mejor le parezca, ¿Por qué crees que vivo tan alejada del pueblo? —me preguntó seriamente.

Yo sólo negué con la cabeza.

—porque me consideran diferente a ellos, una persona extraña, por eso prefiero vivir alejado de ellos y ocuparme de mis propios asuntos.

—Ya veo. —dije sorprendida, creo que tenemos mucho en común.

— ¿Y qué es lo que planeas hacer? —me preguntó Heather con curiosidad.

—Es aun algo que no sé, sólo quiero vivir tranquilamente con Tormenta, pero al ver cosas que pasan, como lo que te ocurrió a ti, siento que es mi deber hacer algo. —respondí sinceramente. —Considero que si las personas se quieren matar entre sí, que lo hagan, lo mismo con los dragones si se quieren matar entre ellos que lo hagan, pero si veo que lastiman a gente inocente o dragones que no han hecho nada y solo quieren vivir pacíficamente, siento que debo intervenir.

—Algo así como una justiciera de la paz—Afirmó Heather feliz, yo me extrañé por como lo dijo. —Astrid, ¿te puedo pedir un favor?

No dije nada sólo vi con curiosidad ¿qué es lo estaba pensando?

Heather al ver que no le respondía me dijo—Quiero… quiero acompañarte a ti y a Tormenta, quiero ser parte de su equipo, no hay nada que me gustaría más, ¿Puedo? —preguntó suplicante con ojos de Tormenta cuando quería algo.

— ¿Qué? —estaba sorprendida por aquella petición.

—Por favor, por favor, prometo ser de gran ayuda, tengo muchos conocimientos de botánica, y también…—se acercó a mi oído como para decirme un secreto. —¡Me encantan los dragones! —Me lo gritó casi en la oreja.

Eso si no me lo esperaba. — ¿Te gustan en qué modo? —le dije mientras sonreía, me estaba contagiando su entusiasmo.

Ella pareció meditar la respuesta. —Es decir, son criaturas formidables y llenas de secretos, y en cierto modo les temo, pero ahora que te veo a ti y a Tormenta, sé que puedo conocer más de ellos.

Creo que había encontrado un Patapez chica, lo pensé unos momentos, ella me miraba suplicante. —Está bien, puedes venir con nosotros. —

—¡Sí!— gritó de la emoción y me abrazó, después se separó de mí. —Seremos como hermanas, luchando por la paz del mundo. —Me dijo feliz.

Yo reí ante su comentario, nunca había tenido hermanos, pero ahora al parecer ya tenía otra hermana, considerando a Tormenta también… parece que he encontrado una nueva familia.

Continuará.

Y bien, termino el capítulo ya falta poco para que Astrid e Hipo se encuentren de nuevo(no sabría decirle en cuantos capítulos, espero que sea en 2 o si no en el próximo no estoy segura),pero por lo pronto Astrid ya tiene un equipo o familia.

La primera parte del Fic (si se notó) me inspire de la canción de Libre soy de Frozen XD, es muy pegajosa esa canción.

Algunas aclaraciones el dragón Arwen es por el dragon que tengo en el juego "School of dragóns", pienso incorporar a la historia los otros 2 que tengo.

En cuanto a la relación Astrid- Heather, siempre me gusto la relación de amistad después de haber visto el segundo capítulo del reporte de Heather. Así como tomar parte de la personalidad y conocimiento que Heather tiene en el juego.

Sin más por el momento, nos leemos :)

Gracias a los Reviews, seguidores y favoritos, por ustedes sigo continuando la historia.

25/01/2015