Un nuevo saludo... a ver...
Mmmmmmm...
saben que?
Yo no soyh educada, asi que no piensen que vendren con un "Buenos dias, come estan? quieren galletitas y azucar antes de ller el cap"?
No!
No joda, se que la mayoria no leen esta notas... y los que lo hacen... gracias por no hacerme hablar sola! :P
Bien no tengo nada que decir sobre este cap, salvo que al final le espera una gran sorpresa.
asi que sin mas, el cap:
Posdata: TDI ni sus personajes me pertencen, solo la trama de esta historia que no parece tener fin pues trad mil años en actualizar.
Capitulo 7: Una sorpresa desagradable
Maldita sea lo hora pico y las largas colas que hay en todas partes, un poco mas y había hasta en el supermercado ¿Qué faltaba? ¡Ah si! Un sol que era tal que estaba seguro que si dejaba un huevo sobre el capo del auto se freiría en un dos por tres.
El aire acondicionado no funcionaba en mi camioneta no se porque, otra cosa que tenia que verificar. Cuando supiera quien había sido el miserable que había dejado en ese estado mi camioneta me las iba a pagar…
Tal vez si no hubiera bebido tanto en esa fiesta hubiera atrapado al condenado que se había se la había llevado.
¡Un poco mas y me daba un paro cardiaco al ver mi camioneta en ese estado! Yo estaba que mataba a alguien al ver el parachoques caído y la pintura corroída.
Pero lo único que podía hacer era insultar al condenado junto con todo sus ancestros de ida y vuelta. El muy cobarde, por más cabron que fuese sabía como desaparecer la evidencia sin dejar ningún rastro… ¡Incluso utilice el equipo de forense de mi padre! Claro, sin que el supiera.
¿De que estaba hablando?
De verdad no me acordaba…
Bueno, total es que tenía que llevar mi preciada camioneta a ver si podían hacer algo con la corneta y el aire acondicionado.
Y por eso la llevaba con el Elvis Presley de nuestra generación, en otras palabras: Trent Smith.
Aunque mas parecido que el cantante de lo sesenta, lo tenía de emo… mas bien parecía de esos chicos supersticioso que si no tenía sus calzoncillos de la suerte no era capaz de capaz de salir de la casa.
De acuerdo.
Tal vez estaba exagerando, o tal vez no. Ese chico parecía un obsesionado con su guitarra. Eso, y con el numero nueve.
Con solo decir que hacia todos sus trabajos con nueve páginas, y todas sus canciones tenia nueve estrofas era suficiente ejemplo.
Ya saliendo de la infernal cola, entre en unos de esos conjuntos residenciales. Conduje varias calles antes de llegar a donde vivía Trent.
Pegué un cornetazo de inmediato, pero me detuve cuando el sonido para que el de una corneta parecía el graznido de un pato.
Tamborileé los dedos sobre el tablero del auto, odiaba esperar.
¿Qué no podía apurarse?
Mi día había sido demasiado largo. Además de tres exámenes, había tenido que sobrevivir a la señorita perfecta, a su mal humor y sus repuestas cortantes, y ahora para colmo el emo no llegaba. ¿Qué esperaba? ¿Qué me creciera raíces por tanto esperarlo? ¿O que entrara a su casa y jalarle de los pelos? Por favor, el tenía que ser mas puntual y…
—Pensé que no llegarías —al darme a vuelta me encontré con la muerte en persona. Trent llevaba unas orejas que un poco mas y llegaba hasta las mejillas, tenia el pelo desordenado (Mas de lo habitual) y con una cara de ogro que no se la quitaba nadie.
—¿Qué mierda te pasó? —si no fuera por que conociera a Trent Smith diría que había tenido una noche muy ajetreada ¿Saben a lo que me refiero, no?
—Mi jefe me dijo que si quería quedarme horas extras, acepte —respondió escuetamente, para después bostezar— pero no sabia que el turno nocturno iba a ser mas agotador ¡Me pusieron a limpiar baños!
Lo compadezco.
—Tampoco dije que me contaras la historia de tu vida Cenicienta —claro, nunca perdía oportunidad para molestarlo— ¿Me piensas ayudar con la camioneta, si o no?
—Te dije que lo haría —dije encogiéndose de hombros desinteresadamente, me bajé de la camioneta con una sonrisa— Aunque debería cobrarte.
La sonrisa se me borró.
—No serias tan rata ¿Verdad? —pregunté algo nervioso. Mis ingresos estaban cortos, tenía que sobrevivir con los que me daban mis padres cada mes.
—Nah, eso no se les hace a los amigos —ah, que tierno. Éramos amigos— Pero me vas a deber una grande.
—Si, si como digas —farfullé bajándome de la camioneta.
Y no pusimos manos a la obra.
Ya que Trent vivía solo, nadie no molestó con "Haz la tarea" ni "Hora de comer" tampoco "Cuidado con las herramientas" o "¡Ultima vez que te demuestras desnudo en publico!"
Definitivamente vivir solo debía ser lo mejor.
—Por cierto ¿Como vas con eso de conseguir una tienda? —pregunté mientras trataba de limpiar bien el aire acondicionado que estaba lleno de arena hasta el tope ¿Dónde se había metido el condenado con mi camioneta? ¡Habíamos estado en el bosque no en la playa!
—Mal —fue todo lo que dijo, lo miré algo desconcertado, conseguir un local era realmente fácil, siempre que pasaba por ahí veía el anuncio de "Se alquila"— Todos los que venden están muy caros y los que alquilan… Bueno no tendría buenos ingresos hasta dentro de tres meses, y como la paga es mensual…
No era necesario que siguiera hablando.
—Te aviso si consigo algo —avisé queriendo ayudar y no sentirme como un inútil.
El chico me caía algo mal como ya había dicho. Pero nah… El era agradable, simpático, bueno, y con un don natural con la guitarra, además me había ayudado con mi camioneta… se la debía.
Pasamos gran parte de la tarde trabajando en mi camioneta, de verdad le debía una a Trent me había ayudado a lavarla y pulirla, cosa que no hacia hace tiempo.
Para que vean que realidad no era tan mal amigo, brindé unos refrescos y una pizza. Ahora estábamos en su apartamento, que en realidad se parecía a mi cuarto: un chiquero.
No había donde sentarse y había que moverse entre cajas mal apiladas.
—¿Qué? —se excusó encogiéndose de hombros —me mudé hace poco, apenas he tenido tiempo de respirar.
—Cuando quieras puedes dejar de hacerlo —dije mientras tomaba una rebanada de pizza— No te creo que las cosas estén tan difíciles.
De acuerdo, el estaba recién mudado tenia una trabajo a tiempo parcial y estaba buscando un local ¿Tan difícil era la vida para el? Se me hacia que no.
—No todos tienen todo en la vida Duncan, ahí que buscarlo y ganárselo —rodeé los ojos, no sabia si era un sermón o la letra de su nueva canción— No es por nada, pero si te explicara lo difícil que es no entenderías ni cuarta parte de mi vida…
Otro mas que me venia con la bendita frase.
—Tu también no —dije gruñendo. Fantástico, había pasado toda una tarde sin pensar en la princesa mandona, pero solo tenían que haber un hecho ligeramente parecido para que me viniera a la mente.
Esto me sonaba a obsesión, creo que me tengo que ver con un psiquiatra.
—¿Qué? —pregunto Trent descolocado, oh claro, el no era Dj, Geoff o tal vez Bridggete, no sabia que pasaba.
—Hay una niña malcriada en mi salón, me salió con la misma patada que tu —dije resumiendo años de odio y desafío mutuo a quince sencillas palabras— Siempre peleamos y discutimos y no soporta mi presencia… creo que le gusto.
Trent rodó los ojos ¿Que tenia de malo? Era la verdad.
—Según tu, si alguien te quiere matar con la mirada… ¿Significa que le gustas? —oigan, el no era tan bruto como pensaba.
—Exacto —terminé mi porción de pizza y me levante estirando los brazos con algo de pereza— Pero bueno… Rachel me dijo que si llegaba tarde otra vez y no hacia mis tareas, iba a tirar mis cosas por la ventana y reemplazarla con las bolsas de basura.
Lo admitía, mi madre daba miedo.
—En momentos como esos, amo vivir solo —y en estos momentos, envidiaba a los que vivían solos.
—Adiós Elvis, no me muestres el camino ya me lo sé —me moví entre las filas de cajas y antes de salir dije— ¡Que el trabajo no te consuma!
El chico se quedó callado ¿Le había afectado lo que le había dicho?
—¡Y para la próxima se dice gracias! —sabía que se me había olvidado algo. Nah, no importaba.
Era mi imaginación o ¿Todos lo que trabajaban se volvían unos amargados? No estaba bromeando, prueba de ello era Courtney Jonson, ella había dicho que tenía dos trabajos ¿no?
—¡Salté de mi cabeza! —grité ya dentro del auto y pegando la cabeza contra el volante, de inmediato una potente bocina me hizo saltar en mi asiento, gruñí maldiciendo el excelente trabajo que habíamos hecho Trent y yo ¡Un poco mas me dejaba sordo!— estupida metiche…
Pero en realidad me frustraba más el hecho que recordara a Courtney Jonson en todas partes, solo faltaba que me apareciera en la sopa.
¡Incluso la estaba viendo en todas partes! En serio ¿Me estaba volviendo loco o que? ¡Incluso se le parecía en el caminar! Su cuerpo, su cabello, su cara, también la ropa que llevaba…
Un momento, ¡Esa era Courtney Jonson!
Estaba saliendo de un restaurante de comida rápida, caminado deprisa, tal vez para no llegar tarde a su otro trabajo.
Miraba hacia todas partes como si tuviera miedo de que alguien la encontrara ahí.
—Así que la princesa tiene miedo de que descubran de que en realidad en una plebeya ¿no? —dije medio en broma, por suerte tenía lo vidrios polarizados subidos, no me reconocería.
—¡Jonson! —incluso a través de los vidrios, podía escuchar perfectamente. Del local había salido un hombre gordo con un delantal que decía el "Buen puerco" lleno de manchas de aceite, su cara parecía degustada— ¡Saliste diez minutos antes! ¿Te lo voy a descontar de su próximo pago, oíste?
¿Diez minutos? Por favor, ese hombre era un tirano.
—¡Haz lo que quieras! —se había dado la vuelta y le había gritado con las manos hecha puños como si quisiera descargar su furia matándolo a golpes, no me parecía mala idea.
—¡Mas respeto! Te puedo despedir ¿oíste? —ella solo rodó los ojos y se volteó para marcharse. El tenía suerte, siendo yo no le hubiera dejado ni un diente.
Vi como Courtney se fue hasta la parada de de los buses y se sentaba a esperar. Como veía su reloj cada poco tiempo y repiqueteaba con el tacón de su zapato era muestra de llegaba tarde.
Otra vez me preguntaba ¿Qué había pasado con su Chevy? Era una cafetera con ruedas, pero era mejor que ir en autobús, creo. Incluso, estuve tentado a ir hasta allá y ofrecerle llevarla hacia donde tuviera que llegar, pero me contuve ¿Cuántas posibilidades había que me dijera que si? En mi opinión lo mas seguro es que me respondiera con cuatro patadas.
Lo pensé un momento. Tenía la posibilidad perfecta para saber más la vida de Courtney, no iba a desaprovecharlo así como así.
Miré el reloj, eran las seis de la tarde. Dudaba que hacía donde fuese ella fuera mucho camino, así que me daba tiempo para "escoltarla" hasta donde fuese que fuese, y de regresar a mi casa antes de que mi madre cumpliera su amenaza.
Solo esperaba que ella no se diera que una camioneta negra 4x4 de vidrio polarizados subidos, con matricula "ADN 36D" la estaba persiguiendo, si no, era hombre muerto, ella de seguro la reconocería, y algo me decía que no la había conocido realmente furiosa.
Cinco minutos después llegó el autobús, y ella se montó, miré el letrero para ver donde se dirigía el autobús, me sorprendí, quien diría que la santita de Jonson fuera a un lugar de tan mala muerte. Era obvio que se dirigía hacia allí, era la única parada.
Me propuse a seguir el autobús, como haría cualquier persona normal en un miércoles después del colegio y no tenía nada mejor que hacer, que perseguir a tu enemiga numero uno como policía y… ¿Saben que era lo peor? Que pensaba que tenía lógica. Nah, de todas maneras, por suerte no hubo cola, ni desvíos secundarios ni nada por el estilo.
Llegamos a la parada casi al mismo tiempo, yo dos autos más atrás por si se daba cuenta.
Courtney se bajó, y comenzó a caminar a toda velocidad hacia la calle mas empinada, se había bajado con una gabardina marrón que le llegaba hasta los tobillos que le cubría toda y una maleta ¿Qué era? ¿Detective privado o algo así? La seguí con la mirada, y espero un par de minutos, depuse me bajé.
—Por favor, que no entre a un club de poesía —no sé, pero no me sorprendería viniendo de ella, la perfecta Jonson.
Aunque dudaba que en un lugar como este dieran un curso medianamente decente.
Por favor, este tipo de lugar es donde los ebrios estaban en cada esquina, los matones salían a trabajar a las doce al igual que las prostitutas y donde los tiroteos se escuchaban desde la comodidad del hogar como si fuera normal. Incluso a mi me parecía peligroso.
Alcancé a Courtney a unos cuantos metros, de verdad tenía que subir mucho, parecía que no llevaba ni la mitad, ya estaba jadeando.
Me escondí detrás de una pared que sobresalía, justo a tiempo, ella había volteado creyendo que alguien la estaba persiguiendo, bueno era la verdad.
Mientras me seguía preguntado porque demonios hacía esto, me percaté de que más de un hombre se le quedaba mirando a Courtney, y no precisamente con cara de quererla ayudar. Fruncí el ceño, esto no me agradaba.
¡Y ella no hacía nada! Eso me enojaba un poco, es decir, se mostraba como una fiera conmigo cuando solo estaba bromeando con ella ¿Y no era capaz de responderles a unos idiotas que o paraban de verle el trasero?
—¡Hey preciosa! ¿Quieres pasar un buen rato? —un seguro ebrio se le había acercado más de lo que me agradaría, pensaba que ella le iba a salir con una de sus movimientos de "súper heroína" y lo dejaría tirado, o por lo menos que lo insultaría hasta que le sangraran los oídos. Mi sorpresa fue, que no hizo nada, solo apresuró el paso.
¿Rodeé los ojos? En serio ¿Qué le pasaba, por qué no se defendía? ¿Acaso tenía miedo de que ese tipo le hiciera algo? Por favor, aquí medio mundo sabía que Jonson eran el tipo de chicas que no debía meterse con ella.
Así que… ¿Por qué no se defendía?
—Déjeme señor —que le dijera eso con cara de fastidio no era mi forma de defenderse, vamos… una patada no le sentaría mal.
El hombre solo se rió y se fue a un bar cercano, un alivio, estaba seguro que si ella no hacía nada, yo si.
Miré a Courtney otra vez, pensando en que hacia una chica como ella en un lugar así. Mientras la perseguirla lo suficientemente cerca para no perderle el rastro, pero no tanto como para que me encontraba me puse a imaginar en una respuesta.
La posibilidad del curso ya la creía descartada, no la veía tan extremista como para ir a un barrio tan peligroso para ver dos horas de fotografía, danza, violín, filosofía o cualquiera otra cosa aburrida.
Ella se metió por otra calle mas, ahora para que no me viera me había ocultado detrás de un carro abandonado
Por otra parte, y la más probable, es que viviera allí. Parecía conocer ese lugar como la palma de la mano, como evitaba cierto lugres o como daba media vuelta sin siquiera dudarlo, pero dudaba bastante que alguien como ella viviera en un lugar así, además estaba seguro que hubiera puesto en su lugar a cada idiota que lo viera con malos ojos si viviera ahí. Aunque por otro lado, eso explicaba como es que sabía defenderse, para sobrevivir en ese tipo de lugares era necesario como saber defenderse.
Comenzó a subir de nuevo esa interminable calle, esto ya me estaba comenzando a hartar ¿Esto era el camino sin fin o qué?
¿Quizás un novio? Podría vivir por ahí. Nah, eso no era posible, la sola idea de que la señorita Jonson saliera con un "chico malo" me daba risa, además si alguien quisiera a alguien así, aquí estaba yo.
Finalmente, cuando casi llegaba a un callejón sin salida, paró subir las escaleras de un local, que estando yo de escondido, no podía saber de que era.
—Tal vez hace trabajo voluntario, o algo así —pensé. Conociendo como era ella, no me extrañaría. Era buena en deportes, seguramente ayudaba a los chicos de aquí en mejorar sus habilidades en baloncesto o algo así.
Si, seguramente era eso.
Finalmente había entrado a ese local, esperé solo un par de segundos para poder entrar también ahí ¿Qué podía decir? Quería saber que le pasaba a cierta mojigata que tendía a que quedarse calladita.
Pero ni siquiera me acerque a la puerta del local cuando leí el letrero quien indicaba de que era el local.
Me sorprendí enormemente con la boca abierta y parándome en todo el medio como el perfecto idiota ¿Cómo era posible? ¿Acaso ella…?
Fruncí el ceño y maldije, poco me importaba si me escuchaba medio mundo, estaba enojado. Me di media vuelta para irme, ya no pensaba entrar a ese lugar, total, ya había leído el maldito letrero.
Caminé rápidamente, lo único que quería era salir de este estupido barrio, montarme en mi camioneta e irme a casa de una puñetera vez.
Caminaba tan apresuradamente o tal vez estaba tan sumergido entre mis pensamientos y el enojo que sentía que en ese momento que el camino de regreso se me hizo mas corto, cuando me di cuenta, ya estaba frente a la parada de los autobuses, cerca de mi camioneta.
Unos chicos estaba sentada en el parachoques, bromeando entre si y hablando tranquilamente, o al menos así fue hasta que vieron mi cara, la mirada que me mandaron me dieron a entender que debía tener una expresión de mil demonios, pues los chicos tenían una cara de miedo que no se la quitaba nadie, apenas verme agarraron sus mochila y se alejaron corrieron.
Rodeé los ojos. Al menos así, no se me iban a soltar las groserías que trataba se contener, traté se suspirar para serenarme, no funciono.
Abrí la puerta de mi 4x4, me metí en ella y cerré la puerta con más fuerza de la necesaria. Para liberar un poco mi frustración le metí un par de puñetazos al asiento de al lado, resoplé agarrando la llave y metiéndola en el contacto.
Traté de convencerme varias veces de que no era para tanto, es decir, no debía enojarme por lo que ella hiciera o dejara de hacer. ¿A quien mierda le importaba Courtney Jonson, alias la pequeña santurrona? ¿A quien coño le importaba su vida y lo que pasa con ella? ¿Por qué cojones preocuparse con una chica que no representa nada para el mundo? ¿A quien demonios le importa?
A mi no.
Era por eso que debía de tranquilizarme, llegar a la casa, darme un baño, bajar a comer y ver la televisión. Exacto, eso era lo que iba a hacer, como si no hubiera pasado anda, como si no me la hubiera encontrado de pura casualidad, como si no la hubiera. Perseguido todo el día, como si no hubiera leído un puto cartel y sobre todo, como si no me hubiera enterado parte de la vida de la mojigata Jonson.
Por suerte, esa vez no hubo cola, al parecer el tráfico quería que lo que yo también: Lograr tranquilizarme.
Llegué a mi casa en media, para colmo no había quedado cerca, eso solo aumentaba mi frustración así que preferí no ver el tanque se gasolina y bajarme directo.
—¡Duncan! ¿Dónde estabas? —fue el "tierno saludo" de mi madre— ¡Prometiste llegar temprano!
Comencé a subir las escaleras hacia mi habitación, rodeé los ojos al escuchar otro grito de mi madre.
—Lo siento mamá —dije mecánicamente, al parecer ella se sorprendió de mi amabilidad porque ablando el entrecejo y adoptó una expresión de preocupación, demonios.
—Duncan ¿Ocurrió algo? —preguntó con intenciones de también subir la escaleras.
—No quiero hablar de eso —dije secamente, terminé de subir las escaleras y estaba cruzando el pequeño pasillo para llegar a mis habitación— Estaré en mi cuarto.
Y cerré la puerta de un trancazo, tanto que el tablero de dardo rebotó sobre la madera y se cayó, no me importó.
Me quité la converse dando un par de zapatazos me tumbé en la cama de inmediato quedando boca abajo, ya se me habían quitado las ganas de comer, bañarme o ver la televisión.
Ya que no quería descargarme con la almohada así fuera gritando sobre ella o cayéndole a golpes, prefería darme la vuelta y quedándome viendo el techo.
La imagen de Courtney Jonson fue la que apareció en seguida, juro que si hubiera tenido algo en la mano se le hubiera lanzado al techo para así desvanecer esa estupida morena con cara de inocente que traía.
Ella de inocente no traía nada, se notaba que las apariencias engañaban. Todo lo que era ella, era una fachada, una puta y mal hecha fachada. Tan decente que se veía la Jonson.
El maldito cartel que había leído se me vino otra vez a la mente, el nombre de ese dichoso local me titilaba cada cinco segundos como burlándose e de mí, el nombre de: Sex Night Club me estaba comenzando a dar nausea.
Reí con algo de amargura, tanta veces que había querido entrar a unos de esos famosos locales que ahora me causaban repugnancia, las ironías de la vida me dije.
¿Saben de qué se trataba ese local?
Exacto.
Un centro de stripeer.
OK... No me maten!
Tampoco me tiren tomates, lechuga ni mucho menos pierda, tampoco quiero que me manden asesino especializados, no me pongan mi nombre en el correo infrenal o que me metan en una cama de tortura al mas puro estilo de Saw y por si son magos... tampoco me mande Crucio, Setusempra o avada kedavras...
No le pienso explicar nada por ahora...
Lo unico que pinedso decir es que lean el tituo del fic: Las dos caras de una moneda. Es la maxima /Y mejor) pista que puede tener para resolvar cualquier duda que surgan al rededor del fic.
Ok... ya, volviendo a la trama...
Sobre Trent... que puedo decir? No puedo dejar por fuera a ese chico tan tierno y amable, se que resulta estraño que resulte ser "amigo" de Duncan, pero simplemente lo puse por que... ahhhh! spoiler :P
Duncan se enojo, si... Ok, el pensando que esta en un curso, que ayuda a niños desamaprados, que vive ahi o es que tiene novio... cuando en realidad entra a un centro stripeer. Aceptemosolo, cualquier que tuviera buenas expectativas de una persona y se encuentra con esa... se decepciona.
Ya dije que no uedo alclarar nada, solo dire que importante para la parte de la trama.
Mmmmm... a ver, vamos adejharles preguntas para que se le inscruten en el cerebro:
Por que Courtney entro ahi? Porque Duncan se enojo tanto? Fue porque pensaba que Courtney realmente era una santa o algo mas? Justin sera unos de los clientes populares de ese sitio? se encontrran Duncan, Courtney y Justin en ese sitio? Duncan hablara con Courtney? que le dira? peleaeran otra o vez o tendra una conversacion civilizada? Porque meti a trent a la historia? Tiene que ver con la trama? sabremos que le pasa a copurtney finalmente? Dejare de hacer tantas preguntas? me seguiran dejando tan bueno rrewiews...
estos y mas en el siguiente cap, llamdo: Sobreviviendo a "la señorita perfecta"
Quiere que actualice rapido?
Rewiews!
