Este fanfic participa en el reto de febrero "¿Quieres ser mi sangriento Valentín?" del foro I am Sherlocked.

Prompt: "Corazón Roto".

Disclamer.- Nada de esto me pertenece, todo es propiedad de Arthur Conan Doyle, la BBC, Moffat, Gatiss y no sé quien más y aunque usted no lo crea, ni siquiera John es mío, así de injusto es el mundo Señoras y Señores.

Y como vamos tarde hoy habrá dos capítulos. Y terminaremos con dos mañana.

Para Mactans y claro... sigue siendo para Violette Moore...


ROTO

por

Adrel Black


VII

El amanecer es frío, John recuerda vagamente que durante la madrugada hicieron el amor otra vez, o quizás fueron dos veces, el dolor de todo el cuerpo indica que pudieron ser más, pero no está muy seguro, todo se envuelve entre una bruma de somnolencia y deseo difícil de desentrañar.

Cuando esté lúcido completamente pensará en ello, pero no ahora mismo, ahora todo en lo que puede pensar es que Sherlock está recostado sobre uno de sus brazos, que sus piernas están envueltas en un nudo y que la erección matutina de su compañero se le clava ansiosamente en un costado.

John siente un cosquilleo correrle por la espalda, lo desea, más, muchas veces más, mil veces más. El sonido del celular de Sherlock le despierta por completo. El otro hombre también ha despertado se levanta completamente desnudo y sin un gramo de pudor toma su saco del suelo y mira su celular.

—Es… —luego de un momento de silencio dice, mientras sigue mirando la pantalla —Mary.

John levanta la vista, los ojos de Sherlock se ven dolidos, la vuelta a la realidad ha sido de golpe, dolorosa, demasiado fuerte, nada sutil para ambos. El detective lanza el teléfono a la cama para que John lo tome, recoge su ropa del suelo y sale de la habitación dando un portazo.

El celular sigue sonando, John suspira y al final contesta.

—Mary.

—John, estaba preocupada —la voz de la mujer suena acongojada —no llamaste para decir que te quedarías en Baker Street y no contestabas a tu móvil, ni Sherlock tampoco, creí que les había pasado algo.

—No, Mary. Todo está bien…, solo… el caso, el tiempo se nos fue. —La cabeza le duele, ahora, a la luz del día y lejos del fuego del deseo John no entiende cómo es que se dejaron llevar, obviamente ha sido un gran error; y Sherlock..., tiene que hablar con Sherlock —Mary, quieres que vaya a casa, necesitas algo.

—Necesito un esposo —responde ella.

—Lo sé, sé que no he estado contigo, pero…

—Pero todo se arreglará, cuando nuestra nena nazca, ya lo verás.

John traga.

—Lo sé —murmura con la voz apagada. —Iré pronto a casa.

—Saldré con Kate —aclara Mary.

—Bien.

—Te amo, John.

—Y yo —dice él incapaz de nada más, luego es él también quien cuelga la llamada.

Toma sus ropas y se viste con prisa para dirigirse directamente a buscar a Sherlock, el departamento parece vacío, pero la puerta de la habitación está cerrada, llama con los nudillos, nadie responde.

— ¿Sherlock? —nada, llama de nuevo — ¿Sherlock? —nada solo silencio. —Sherlock, sé que estás allí dentro, ábreme. —Nada. —Sherlock, necesito que hablemos, necesito hablar contigo.

—Vete.

—No quiero irme, quiero que me abras y hablar.

—No tenemos nada de qué hablar. Esto, yo ya lo sabía, no debiste dejar que pasara.

—Escucha, no fui yo solo, no lo hice solo, fuimos los dos.

—Vete, John —gritó Sherlock.

Esas palabras son las que más le duelen al soldado, tiene razón, Sherlock aun en toda su ironía en muchos sentidos es un niño. John debió ser quien tuviera el control, ese era su trabajo, cuidar de Sherlock, pero tenía que arruinarlo.

—Tienes razón, es mi culpa —susurra John a la puerta cerrada. —Lo siento. Tu móvil está aquí.

John toma su abrigo y sale del 221-B sintiéndose peor que mal. El sol es demasiado brillante, las personas demasiado ruidosas y la idea de volver a su casa junto a Mary no le apetece en lo más mínimo, aun así, no tiene otro lugar a donde ir.

Hace camino preguntándose cómo es posible que apenas unas horas atrás estuviera arrebujado junto al cuerpo de Sherlock.


Acabo de darme cuenta de lo corto que es este capítulo.

No importa, hay uno más para hoy.

Adrel Black