Como decía, no me pertenece nada de lo que aquí pongo.

CAPITULO VI

Tras esa semana, empezaron los temidos exámenes. Hermione corría de un lado para otro con un montón de libros y se la veían unas ojeras considerables en los ojos. A Lorena se la veía poco, ya que pasaba largas jornadas en la biblioteca estudiando con Sarah, Wood y los gemelos. Harry y Ron estudiaban en la sala común.

Solo salían de allí para ir a comer, y asistir a las clases. Los profesores no tenían compasión, pensaba Harry, ya que en vez de mandarlos menos tareas, le mandaban metros y metros de redacciones.

Harry repasó los horarios de los exámenes y se chafo más.

El lunes tenían examen de Adivinación, el martes, de criaturas mágicas y aritmancia, el miércoles de Historia de la magia y por la noche de astronomía. El jueves, de encantamientos, y el viernes, defensa contra las artes oscuras y pociones.

- El de pociones nos lo ha puesto Snape para fastidiarnos las vacaciones. - Dijo Ron.

- No me extrañaría. - Suspiró Harry.

El lunes, por la mañana, había cola en la escalera plateada que subía a la clase de adivinación; Allí se despidieron de Hermione y Lorena, ellas tenían examen de runas.

- Suerte chicos. - Les deseo Lorena.

- Lo mismo. - Dijo Ron.

La profesora Trelawney los llamaba uno a uno para examinarlos. La cola iba disminuyendo poco a poco. Hasta que llego el turno de Harry.

Este pensó que con un poco de imaginación lo tendría más que chupado.

- Buenos días querido. - Lo saludó la profesora.- El examen consiste en que me digas lo que te transmite la bola de cristal.

Harry se sentó frente a la bola, era muy incomodo tener a la profesora Trelawney mirándolo constantemente, no se podía concentrar. Mirando las nebulosas de la bola a Harry le entro sueño. Reprimió un bostezo para que la profesora no se diese cuenta.

- Veo algo. - Dijo Harry de repente, la profesora dio un bote en el asiento.- Veo una batalla. Algo maligno. Esta todo oscuro y hay mucha gente encapuchada.

La profesora, con cara de asombro, lo apremio a que contara que más veía.

- No veo más, ya se ha ido. - Cortó Harry.

- Muy bien querido, ya puedes bajar. - Respondió la profesora desinflándose tras los minutos de intriga.

Era el turno de Ron. Harry lo esperaba en las escaleras. Tras un rato, llegaron Hermione y Lorena.

- ¿Ya? - Preguntó Harry al verlas.

Hermione llevaba un libro abierto en sus manos, levantó la cabeza y asintió.

- No estoy segura de si he traducido bien esto. - Se quejaba Hermione enseñándole el libro a Lorena.

- Yo lo he traducido tal que así. - Respondió esta.

Al llegar junto a Harry, Hermione se sentó en el suelo con la espalda junto a la pared, lo mismo hizo Lorena.

- ¿Qué tal tu examen? - Pregunto Hermione a Harry.

- Bien, supongo. Con un poco de imaginación yo creo que estará bien. ¿Y a vosotras como os ha ido? - Les pregunto.

- No se Harry, ahora se que he puesto algo mal. - Contesto Hermione.

- Venga, siempre dices lo mismo y luego apruebas. - Le dijo Lorena a Hermione.- La verdad es que era muy fácil. Yo espero aprobarlo.

Al rato bajo Ron, sonriente.

- ¿Qué tal? - Le preguntaron.

- Genial, me lo he inventado todo.

Los cuatro rieron y se marcharon de allí. Al bajar se encontraron con Hagrid, este se acerco a sus amigos.

- Hola chicos, espero que hayáis estudiado para el examen de mañana. Lo he puesto sencillo ¿eh?

- Bueno, lo llevamos bien. - Contestó Hermione.

- Eso espero, no me gustaría suspenderos a ninguno. Sois mis mejores alumnos. - Les dijo sonriente.

Y se marchó camino a su cabaña. Entraron en la biblioteca, regentada por un numeroso grupo de estudiantes. La señora Prince los vigilaba por el rabillo del ojo como un buitre a sus presas.

En una mesa se encontraba Sarah, se dirigieron hacia allí sigilosamente y se sentaron con ella.

Estaba estudiando de todo un poco.

- Hola. - Los saludó en un susurro.

Hermione se puso a estudiar aritmancia, Harry, Ron y Lorena, cuidado de criaturas mágicas.

- Esto es increíble, a mí que más me da a lo que temen los goblins. - Se quejó de pronto Ron.

- Pues te serviría de ayuda por si te encuentras uno. - Dijo Hermione.

La señora Prince los chistó para que se callaran y señaló un cartel en el que ponía "Si no has venido para hacer el bien, márchate".

Ron arrugo la nariz y siguió estudiando.

En cuanto terminaron de cenar, subieron a la sala común para seguir repasando.

A la mañana siguiente, Harry se levantó pensando que la cabeza le estallaría. A primera hora tendrían el examen de Hagrid y después de comer el de aritmancia. Ninguno bajo a desayunar, se quedaron en la sala común para estudiar. Cuando el reloj marcó las diez, recogieron todo, la suerte ya estaba echada.

Bajaron silenciosos hasta las puertas de roble, allí les esperaba Sarah. Ella tampoco dijo mucho mientras se dirigían a la cabaña del guardabosque. En el examen tenían preguntas variadas, no se centraba en una criatura en particular, lo cual era más fácil todavía. Cuando iban terminando, se iban marchando. Solo quedaba Hermione y un chico de la clase de Sarah.

- Nos vamos a coger sitio en el gran comedor.- Le dijo Harry a Hagrid. - Díselo a Hermione cuando acabe ¿vale?

Este le guiño un ojo en signo de afirmación. Cuando entraron, el calor del gran salón les reconforto del frió que habían pasado fuera. Sarah se sentó con un grupo de chicas de su casa. Harry, Ron y Lorena se sentaron al lado de Ginny y Neville.

- ¿Qué tal el examen? - Pregunto Ginny.

- Esperemos que bien. - Contesto su hermano.

Harry y Lorena asintieron. A los pocos minutos llego Hermione.

- Oye Hermione, ¿Dónde vive Garuda? - Preguntó Neville.

- Es de la india. - Respondió Hermione.

- ¡Vaya! Puse que vivía en Japón. - Dijo este cabizbajo.

Tras comer un poco, subieron enseguida a la clase de aritmancia. Era un examen largo y complicado. Al cabo de una hora, los cuatro ya se encontraban en la sala común descansando.