INTENSIFICACIÓN
…
"Mira, White, ¡yo ya estoy en la ciudad! Ya casi puedo ver…bueno, está bien, sólo puedo ver el humo del impacto, ¡pero tenemos que acercarnos más que nadie ya mismo! ¡Déjame hacer esto!"
Hinata no sabía exactamente qué cosa era ese extraño aparato que estaba en la mano de la mujer, pero estaba casi segura que no debería hablar por ahí mientras condujera. Al menos no conduciendo en la manera que lo hacía esa mujer. Desde el mismísimo instante que vieron la figura volando y la explosión, la mujer había hundido el acelerador, zigzagueando por entre el tráfico de un modo tan pasmoso que hacía a Hinata asirse fuertemente a la silla.
"Por favor, White. Sabes que puedo cubrir esas historias mejor que NADIE." Hubo una pequeña pausa. "¿Y entonces? ¡Eso sólo significa que puedo conseguir la mejor historia! Por otro lado, los lectores saben… ¿White? Perry, ¿sigues ahí?" La mujer echó un vistazo al aparato y frunció el ceño.
"Bien. Muy bien." La mujer cerró su teléfono celular y volvió a centrar su atención en el tráfico. "Correcto." Murmuró, aparentemente en sus pensamientos. "Perry dijo que ya estaban en la plaza central, así que el más rápido…"
"Ummm… ¿Lois-san? ¿Qué pasa?"
"¿Qué?" La mujer volteó su cabeza en sorpresa hacia Hinata y la miró por un momento. "¡Oh cielos, niñita! Estabas tan callada que olvidé que estabas acá." Revolvió el cabello de ella. "No mucho. Una súper pelotera en el centro. Sucede a menudo. Aún así, significa que es una historia, y estando nosotras tan cerca, debería ser MI historia." Lois lamió sus labios y su cara esbozó una mirada intimidante. "Primera plana. Con SUPERMÁN. Te lo digo, niñita…"
"Entonces… ¿vamos a ver?" A Hinata no estaba muy segura que a ella le gustara el sonido de eso.
La mujer la miró y por un momento sus ojos se abrieron de par en par al comprender. "¡Caramba! Lo olvidé por completo. No creo que te importe ir ¿no?"
"B-bueno…" Aunque había estado en muchísimas situaciones peligrosas –de hecho varias veces casi muere- Hinata no disfrutaba de a mucho el peligro. Aún así, si eso significaba tanto para Lois-san…
"No." Lois la sacó de sus cavilaciones antes de que pudiese responder. "No, eso sería muy estúpido. Para una periodista como yo no habría problema, pero una niña como tú…No."
"Y-yo podría acompañarte, Lois-san. Si en verdad qui-quieres, podríamos…"
"¡Olvídalo! Tengo una mejor idea." Lois giró súbitamente el volante, mandando el carro al otro lado de la calle no sin antes haber pasado por entre dos tractomulas. "Aquí." Dijo mientras alcanzaba el cinturón de seguridad de Hinata y se lo desabrochaba. "Mira. Por allá hay un parque…" hizo un gesto vago. "…yendo por ahí. Kettler Park. Sólo ve allá y espera en una de las bancas. Regresaré a recogerte." Le arrojó un objeto liso y resplandeciente a Hinata, quien lo atrapó instintivamente antes de reconocerlo como el extraño aparato de antes. "Si te metes en problemas, llámame al celular."
Hinata la miró fijamente. "P-pero…pero…"
"¡Nada de peros! Vamos, ¡hucha! ¡Estamos sobre el tiempo!" La mujer prácticamente sacó a Hinata del carro a empellones. "Ahora sólo quédate en el parque y no te vayas muy lejos, ¿de acuerdo? ¡Regresaré! ¡Chaíto!"
Y con eso, el carro desapareció entre el tráfico, dejando atrás a una desesperadamente desconcertada Hyûga.
…
¿Pero cómo lo hace-ttebayô?
Si no fuera porque estaba ocupadísimo peleando, Naruto simplemente habría quedado boquiabierto por los jutsus que estaban a disposición de su oponente. ¿Invencibilidad? ¿Súper fuerza? ¿Rayos de luz desde sus ojos? ¿Volar? ¡Por el amor de Kami!
E incluso más increíble era el hecho de que ese sujeto parecía estar haciendo todo eso sin usar nada de chakra. Naruto no podía sentir ni un poquito en esta área, excepto el del de piel azul que estaba fuera de combate. Y no tenía ninguna clase de arma especial como la de Kisame o la que tenía la chica. A juicio de Naruto, ese hombre parecía muy normal.
¿Pero entonces cómo lo hace?
¿Será un familiar de Lee? Este sujeto vestía spandex azul después de todo. Y TAMBIÉN ropa interior roja, algo que ni siquiera Gai-sensei se atrevería a hacer. Lee podía CASI volar con su velocidad y fuerza y todo eso. Pero este sujeto estaba…flotando. No sólo lanzándose al aire como hacía Lee, simplemente flotaba sobre el suelo. ¿Pero entonces…
Un par de rayos rojos que hicieron sendos huecos en su chaqueta lo sacaron de sus pensamientos. Otra vez, los rayos no dolían pero eran bastante molestos y estaban dañando la chaqueta. La chaqueta DE ÉL. Haciendo fluir energía a la barra, se lanzó hacia adelante, dirigiendo un rasengan hacia su oponente.
Hubo un manchón azul y el hombre estaba desaparecido. El rasengan pegó en la calle, creando otro cráter entre los demás que ya 'adornaban' la plaza. Siguiendo el instinto de su Modo Sabio, Naruto se lanzó a la izquierda, apenas evitando un poderoso golpe desde atrás mientras su atacante se estrellaba en la calle, creando otro cráter igual al de Naruto.
¿Pero cómo lo hace?
…
"Sólo tienes una sola oportunidad para rendirte," el hombre con capa oscura –Batman, como Sásuke recordó- decía firmemente.
La insolencia de este sujeto era increíble. ¿Decirle a él, al último de los Úchiha, que se rindiera? ¿Ante quién? ¿Ante un simple mercenario sin chakra que no tenía ni siquiera un nombre decente? 'Battoman'. Sásuke no podía distinguir absolutamente nada amenazante en este sujeto, excepto quizá su comportamiento que denotaba mucha experiencia. Aunque el hombre no pareciera peligroso, el hecho de que hubiera derrotado a Suigetsu y a Jûgo significaba que sí lo era, como Sásuke se recordó. Haciendo a un lado las apariencias, este hombre era un formidable guerrero, y Sásuke debía respetarlo como tal.
En realidad el respeto nunca había sido algo muy importante en la vida de Sásuke. Sin dignarse a responder, arremetió contra el hombre, con la espada desenvainada y el Sháringan activado.
Lo que en verdad le fastidiaba del Sháringan a Sásuke era que, en la remota posibilidad que enfrentaras a un oponente increíblemente habilidoso, podrías VERTE a ti mismo recibir golpes sin poder hacer nada al respecto. ¡Ah, claro! podrías cerrar más tus puños, fortalecer tus músculos o cualquier otra cosa…pero el punto era que el Sháringan te permitía ver cómo limpiaban el piso contigo en cámara lenta.
Dos minutos de pelea y Sásuke ya lo había experimentado catorce veces. Desde diferentes ángulos, de diferentes formas, con diferentes cantidades de percepción. Algunos golpes ni siquiera pudo verlos –sintió el puño venir de la nada y lo esquivó a tiempo para evitar el siguiente-. Kusanagi había salido a volar a quién sabe dónde al principio de la pelea, y aunque Sásuke sabía en dónde estaba, no tenía tiempo para alcanzarla. En efecto, lo único que sólo podía hacer era aguantar la lluvia de golpes que iban dirigidos contra él. Sásuke hizo lo mejor que pudo para copiar los movimientos, pero… ¡eran completamente impredecibles! Los ataques parecían provenir de toda clase de estilos, especialidades y filosofías. Sásuke no podía ver cómo este sujeto le hacía para unirlas todas.
Bueno, aún podía hacer una cosita que este sujeto no. Sus dedos se movieron frenéticamente, sopló y una bola de fuego salió de su boca.
Los ojos del hombre se abrieron de par en par, arrojó algo al piso y surgió el humo, destruyendo el ataque de Sásuke en un momento.
Sásuke se quedó mirando. ¿Cómo…qué acaba de suceder? ¿Cómo le hizo este sujeto para destruir uno de sus jutsu de fuego?
El hombre parecía estar mirándolo también. "Dime." Dijo. "¿Eres de Konoha?"
Algo dentro de Sásuke le hizo sudar frío. ¿Cómo ese hombre supo de Konoha? ¿No que estaban en un mundo diferente?
"Ya no." Respondió, corriendo hacia adelante.
…
Sákura se encontraba muy, muy mortificada con esta mujer. No sólo se vestía como una degenerada, también parecía incapaz de decir algo medianamente entendible. Un flujo continuo de balbuceos salía de su boca.
Por supuesto, el hecho de que también era rápida, fuerte, HERMOSA y que volaba también mortificaba a Sákura, particularmente en ese preciso momento, mientras ella había ido a dar a un montón de bloques de concreto al otro lado del parqueadero abandonado. Por fortuna Lee, quien estaba ayudando, estaba manteniendo ocupada a esta mujer con su Konoha Senpû. La mujer poseía impresionantes habilidades para bloquear golpes, pero aún tenía dificultades a la hora de mantener el ritmo del torbellino de golpes de Lee.
Ignorando el dolor, Sákura se levantó de los escombros y se paró en sus pies. Sería la primera en admitir que no era la mejor luchadora del mundo. Naruto y Sásuke siempre la habían aventajado en cuanto a fuerza, e incluso Lee era, en muchos aspectos, un mejor luchador que ella.
Pero Sákura era mejor estratega que casi cualquier otro novato.
Desde anoche, Sákura y su equipo se habían concentrado en rescatar a Neji. A cierta hora de la mañana habían decidido que la mejor manera de hacerlo era atrapando al hombre que se lo llevó. Y, bajo la dirección de Sákura, pasaron casi toda la mañana convirtiendo este parqueadero abandonado en una gigantesca trampa construida para ese único propósito.
Esta mujer ya estaba condenada desde el primer momento que tocó tierra ahí.
"¡Regresa!" Sákura le ordenó a Lee. "Ella es mía."
…
En cualquier pelea, Superman siempre se recordaba que debía permanecer bajo control. Cuando tienes poderes casi infinitos a tu disposición, no puedes desplegarlos todos de una. Necesitas ir con cuidado, tener en cuenta el umbral de dolor de tu oponente, así estarás seguro de no terminar aplastando su cráneo accidentalmente o algo así.
En este momento, sin embargo, era muy difícil mantener dicho control. No sólo este nuevo metahumano casi hizo pedazos a un miembro de la Liga, no sólo había robado el arma de otro, sino también parecía ser inmune a muchos de los golpes de Supermán. Clark intentaba incrementar gradualmente su poder, pero estaba increíblemente tentado en darle a ese adolescente rubio un solo puño directo y noquearlo para bien de todos.
La visión de calor no le afectaba. Intentó con el aliento de hielo, pero el chico lo esquivó. De hecho, este chico tenía la asombrosa habilidad de sentir ataques que vinieran de cualquier ángulo. Parecía estar híper-alerta de sus alrededores y evadía constantemente puños y proyectiles. Sólo usando su súper-velocidad Supermán podría intentar golpearlo.
Como en este justo instante. El poderoso puño de Supermán rozó la barbilla del muchacho, usando casi un octavo de todo su poder.
El adolescente salió volando, Supermán maldijo soterradamente. Cuando su puño lo tocó, había sentido al rubio voltearse con ese puñetazo. Ese metahumano pudo no haber sido capaz de detenerlo, pero aún había mantenido a Supermán lejos de propinar cualquier clase de golpe contundente.
A pesar de todo, le aliviaba el ver a esa forma naranja estrellarse en un edificio. Nubes de polvo salían del edificio a medida que el rubio se estrellaba en cada piso hasta que finalmente la planta baja explotó y el edificio lentamente se derrumbó por completo.
Qué bueno que ya evacuaron esta zona después del impacto. Pensó Superman. Entrecerró sus ojos cuando vio emerger de entre los escombros una figura que tosía. A este paso se nos van a acabar todos los edificios.
"¡Ya has hecho suficiente daño!" Le dijo severamente al muchacho. "¡Vete!"
El joven giró su cara con extrañeza. "Nani? Nani o hanashiteiru-ttebayô?" [¿Cómo? ¿Qué dices?]
Supermán parpadeó. ¿Un idioma diferente? ¿De dónde había salido este chico?
Antes de que pudiese completar el pensamiento, el muchacho se encogió de hombros. "Ja ne" [Nos vemos]. Avanzó rápidamente hacia adelante con una bola brillante en la palma de su mano.
Saliéndose rápidamente de su estado contemplativo, Superman voló casi cien metros más lejos y tocó su auricular. "Terrific." Dijo. "Mira si puedes adivinar qué es lo que está diciendo y tráete para acá un traductor."
"No es necesario." Fue la respuesta. "Sé en qué idioma está hablando. Es…"
De reojo, Supermán vio al adolescente volando rapidísimo hacia las afueras de la ciudad. "¡Supermán fuera!" gritó, apagando el aparato mientras iba tras el rubio. ¡No podía dejarlo ir! ¡Más gente estaba fuera de esta zona y necesitaban contener el daño! Superman salió disparado hacia el chico y hacerlo regresar sólo para encontrarse…
Con una gigantesca bola brillante.
…
Hasta el momento, consideraba Batman, las cosas iban bien. Este secuestrador aparentemente no tenía interés en usar a Robin como escudo humano. Parecía estar satisfecho con el solo hecho de probar las habilidades de Batman contra las suyas propias. Batman respetaba eso.
De hecho, podía respetar muchas cosas de este chico. Obviamente era un guerrero capaz en su propio derecho y tenía reflejos de rayo. No sólo eso, también tenía acceso a una amplia gama de poderes que usaba rápida y sensatamente.
Sin embargo sólo una cosa no podía respetar de ese muchacho, su naturaleza. Todo en ese adolescente prácticamente gritaba asesino. Vomitaba bolas de fuego mortales y ataques eléctricos contra Batman con eficiencia despiadada, y más de una vez mandó su destellante espada contra el pecho de Batman. Sus ojos eran fríos e insensibles.
Y esos mismos ojos…eran peligrosos. Batman tenía el presentimiento de que hacían mucho más que sólo ver en la oscuridad.
En síntesis, este chico tenía quizás la peor combinación de virtudes y defectos. Era un guerrero impecable, un metahumano muy poderoso y un asesino de sangre fría. Batman se las había arreglado para estar un paso delante de sus ataques por el momento, pero sólo apenas, sólo era cuestión de tiempo para que la fatiga pasara la factura.
Las cápsulas explosivas parecen desorientarlo, pero no por mucho. Había notado Batman. Las cápsulas de humo parecen afectar su visión, luego es posible distraerlo. Incapacita la mayor parte de mi armamento estándar –batibúmerangs, cápsulas- con bastante facilidad, debe de haber tenido práctica. Muy probablemente por haber batallado contra Robin. Es fuerte en técnicas de corto y largo alcance.
Mordió sus labios y reflexionó mientras esquivaba una repentina ráfaga de llamas. Mi punto débil es el ataque a largo alcance. No obstante, el combate a corto alcance me pone peligrosamente en el rango de sus habilidades metahumanas. Necesito neutralizarlo de inmediato. Lo mejor sería combinar sigilo y desorientación.
Armado el plan, Batman dirigió sus manos al baticinturón mientras esquivaba una descarga de electricidad y lanzó un puñado de cápsulas contra su oponente. Como era de esperarse, el adolescente saltó a un lado, sin darse cuenta de que las cápsulas no estaban activadas.
Otra vez ¿cómo le hace? Observó Batman, lanzando las VERDADERAS hacia el adolescente quien aún estaba en el aire.
El humo cubrió la sala, era denso y pegajoso. Batman se arrojó en un rollo, recogiendo las cápsulas explosivas inactivas que había arrojado antes. Dos de ellas silbando a la nube de humo.
Dos explosiones y una maldición ahogada. Batman corrió hacia el humo. Había perdido al adolescente, pero ahora sabía en dónde estaba. Aunque la falta de visibilidad lo obstaculizaba, tenía una mejor idea de la ubicación del muchacho de lo que ese muchacho la tenía de sí.
Un movimiento rápido, y su puño dio con carne y hueso.
Posición confirmada. Batman desató un huracán de patadas y puños. Debo neutralizarlo ahora mismo, aprovechar mi ventaja. Sus puños golpeaban inmisericordemente, siguiendo cada movimiento del muchacho. No tendría mucho tiempo, ya estaba escuchando los 'clics' del sistema de aspersión, activado por el humo de sus cápsulas. El agua disipará el humo, haciendo más difícil el sigilo.
¡No hay tiempo! Batman se arrojó al piso y giró. Neutralízalo… ¡YA! Su brazo salió disparado hacia adelante dando un poderoso puñetazo en donde sabía que el adolescente debía estar.
Sus nudillos impactaron el hueso. Hueso duro, en llamas.
…
"¡Por Hera!" La Mujer Maravilla rápidamente saltó a un lado para eludir un grupo de tubos cayeron al suelo. ¡¿Pero de dónde han salido?
"¡RRRRAAAAAH!"
Despejando su mente, se volteó para enfrentar a la furia de cabellos rosados que caía hacia ella. La chica no era tan rápida como el verde, pero golpeaba mucho más fuerte. Diana desvió los golpes de ella y dio una vuelta para poder asestarle una patada directa. Le dio a la adolescente en el estómago y la mandó a volar. ¿Pero por qué estaba sonriendo?
Algo impactó fortísimo en la espalda de Diana, atropellándola. Se recuperó de la caída y se levantó tan rápido como había caído. Una viga de acero, notó. En un cable. La muchacha debió haberla soltado tras haber cortado un alambre de algún tipo. ¿Pero cómo…
Un inesperado destello verde captó su atención y se volteó justo a tiempo para bloquear una lluvia de patadas propinadas por el muchacho de mirada intensa.
Este chico…era como desviar balas. Solo que a quemarropa. No lo entendía, este muchacho había sido todo un desafío durante los primeros minutos, pero no revestía serio peligro. Pero entonces inesperadamente se había quitado algo de sus piernas y ahora… ¡por Hera! ¿De dónde había sacado esa VELOCIDAD? Si él no hubiese peleado de una manera tan linear, jamás habría sido capaz de igualarlo.
De repente vio al otro…al chico de la armadura, yendo por ella. Como si hubiera sido planeado, la mancha verde se puso al lado de la mujer, permitiéndole al otro asestarle un puño a ella.
Diana sonrió. Este muchacho era mucho más lento, y el manchón verde ahora estaba confinado a una sola línea de ataque. Casi que con pereza, alzo su brazo para bloquear el puñetazo del chico.
Inesperadamente, el puño creció hasta casi tres veces su tamaño original e impactó en ella.
…
Neji se dio cuenta de que algo estaba pasando. Hace casi media hora todo el edificio había temblado, y los vigilantes que había dejaron la habitación inmediatamente. Desde entonces, sólo unos cuantos habían entrado y salido a prisa, más que todo para revisar sus signos vitales y ya.
Neji pudo sentir otras cosas también. La habitación ahogaba los ruidos exteriores –un genjutsu sin duda- pero aún así podía escuchar gente correr y gritar.
Frunciendo el ceño, Neji pensaba. No quería usar el Byákugan aquí…podría ser fácilmente notado y extraído. Sólo lo había usado una vez, para revisar sus alrededores, y sintió que eso había sido imprudente. Después de todo, a pesar del hecho de que sus ojos estuvieran sellados y por consiguiente inservibles para un trasplante, sus captores preferirían sin duda tener un Hyûga sin ojos a uno que pudiera ver, así estuviera sellado.
Ya no parecía haber guardias en la prisión, pero Neji sospechaba que aún seguían siendo observados – de hecho habría sospechado mucho menos de sus captores si no estuviesen-. No quería arriesgarse…pero si algo ESTABA pasando, como un ataque o algo así, debían estar listos para ayudar.
Suspirando, Neji se inclinó lo más hacia adelante que pudo e inspeccionó. Sai, el único que aún parecía darse cuenta de algo, echó un vistazo hacia atrás.
Ninguno habló por obvias razones, pero Sai arqueó sugestivamente sus cejas.
Neji asintió y cerró sus ojos, haciendo el sello con una mano. "¡Byákugan!"
Una simple mirada confirmó su sospecha inicial –sí, algo estaba pasando, todo el mundo en el edificio corría a todos lados y hacía cosas- pero también se dio cuenta de algo MUY inesperado.
Neji dirigió una mirada a Sai. "Naruto está aquí."
…
¡Sí! Naruto a duras penas se abstuvo de hacer una danza de la victoria cuando vio al de la capa roja volar a lo largo de la plaza. ¡Funcionó-ttebayô! Cuestión de suerte, quizá, pero aún así funcionó. Había notado que ese sujeto era muy propenso a atacar frontalmente, y supuso que si iba a tratar de detenerlo, debería aparecérsele de repente delante de él.
¡Por Kami! Había valido la pena.
Fue un truco divertido, pero demasiado suertudo como para tener éxito más de una vez. Ese sujeto se iba a levantar en cualquier momento y a Naruto ya se le habían acabado los trucos. Necesitaba terminar con ese tipo mientras estuviese caído. Reuniendo chakra en su mano para hacer un Ôdama Rasengan, Naruto fue corriendo hacia el cuerpo caído de ese sujeto. Sólo un golpe a la cabeza bastaría. Si tan sólo pudiera llegar antes que el hombre se levantara…
Un muro de brillante energía verde salió de la nada, estrellándose en él.
…
Jadeando, Sásuke se cubrió un ojo mientras usaba el otro para rastrear a la oscura figura mientras saltaba otra vez. Pese al dolor, Sásuke se permitió esbozar una gran sonrisa oscura. Al fin. Su Sháringan, el cual no estaba funcionando bien, aún le molestaba sobremanera, pero mientras sus habilidades básicas siguieran funcionando bien, podría arreglárselas sin problema. Ese sujeto poseía habilidades en taijutsu sin precedentes y un gran número de extrañas armas, pero ante los ojos de Sásuke no era más que un insecto.
Una nueva oleada de dolor rasgó su interior y lanzó un grito leve, enterrando más sus dedos en la piel. Sólo fue un Susanô parcial, ¿y aún así dolía tanto?
"Parece ser que esa habilidad tuya tiene sus desventajas."
Echando un vistazo, Sásuke reprimió una grosería. ¿Cómo carajos él…¡pero por supuesto!, las llamas sólo quemaron uno de los guantes de ese sujeto, y cualquiera podía quitarse un guante. Aún así los nudillos de ese hombre estaban algo quemados, pero aparte de eso parecía muy sereno mientras rodeaba a Sásuke. La 'lluvia' que caía gracias a los aspersores hacía aparecer una pequeña neblina en su capa. "Por la cantidad de dolor que parece que te estoy dando, supongo que no puedes mantenerla por mucho tiempo."
"No necesito hacer eso." Gruñó Sásuke mientras bajaba su escudo. El agua goteaba a su alrededor también, pero la ignoraba. "Era sólo para darme un poco de campo, no para que yo me escondiera. Puedo derrotarte sin usar mis poderes al 100%."
El hombre no reaccionó. "Un fuego muy interesante…" reflexionó. "Quema hasta el amianto y el agua no lo afecta."
"Son las negras llamas de Amaterasu," gruñó Sásuke, dándole una pequeña vuelta a su cabeza para quitarse unas cuantas gotas de agua. "Son inextinguibles y consumen todo."
"Hm."
Sásuke entrecerró sus ojos. No sentía que ese sujeto estuviese hablando de sus poderes con el debido respeto.
No obstante, antes de que pudiese seguir refiriéndose al asunto, ese hombre corrió hacia adelante y otra vez estaba atacando. Sin embargo, después de haber pasado unos cuantos minutos de pelea, Sásuke ya se había acostumbrado al ritmo de Batman e incluso estaba empezando a leer algunos de sus movimientos.
"Veo que aprendes rápido," comentó Batman mientras Sásuke le bloqueaba una patada con uno de sus propios movimientos. Saltó alto, giró sobre la cabeza de Sásuke, y lo pateó con fuerza en la espalda. "Pero no lo suficiente."
Gruñendo, Sásuke se puso de pie mientras sus dedos practicaban una serie de sellos. Aparentemente ese sujeto ya había aprendido lo que eso significaba, por lo que ya se estaba alejando.
"Katon: Gôkakyô no Jutsu!" [¡Estilo de fuego, bola de fuego!] Sásuke vomitó una enorme bola de fuego, carbonizando todo en su camino hacia el hombre, quien de repente se detuvo y sonrió en satisfacción.
Apenas hubo recorrido sólo la mitad del recorrido, la bola de fuego se convirtió en una bola de vapor que se disolvió rápidamente.
"¡¿Qué?" Sásuke trató de disimular el desconcierto pero no pudo. ¿Cómo pudo haber fallado?
"Aspersores de agua," explicó el hombre que estaba al otro lado de la sala, señalando al techo como si Sásuke no los hubiera notado antes. "Como que hace las cosas un poco difíciles para tus truquitos de fuego, ¿no?"
¡Pero eso era imposible! Sásuke había hecho ese jutsu docenas de veces, ¡hasta en medio de tormentas!
"Probablemente no puedas utilizar esa cosa eléctrica tuya sin electrocutarte tú mismo," continuó de decir ese hombre, sin ser consciente de la confusión que reinaba en la mente de Sásuke. "De hecho, la única habilidad que creo que pueda funcionar acá son esas llamas negras tuyas."
Sásuke gruñó y miró fijamente a ese sujeto tan insolente, preparándose para demostrarle cuán potentes podrían ser tales llamas.
"¡Como éstas!" Mostró el guante negro y ardiente yendo a toda velocidad a la cara del hombre momentos antes de que impactara, prendiendo en llamas en su piel.
Shannarô! La Sákura Interior hervía de rabia mientras veía como esa mujer se quitaba de encima el puño agigantado de Chouji. ¡Pero ya la teníamos con ese golpe! ¡¿Acaso esa tonta es invencible o qué?
Como que sí lo es, se dio cuenta, mientras la atacante corría donde Chôji y le daba un puñetazo que lo mandó a volar por todo el parqueadero abandonado. Hace un segundo, cuando Chôji estampilló a esa mujer en el pavimento, Sákura creyó que ya habían ganado. Ahora, era evidente que el ataque sólo la había sorprendido mas no la había herido.
Pero no hay que preocuparse. Aún tenían muchas trampas listas, y además ella y Lee aún podrían darle pelea igualada a esa mujer. Sákura era casi tan fuerte como ella, y Lee, sin sus pesas, parecía ser un poco más rápido. Así que en realidad, en cuanto a habilidades, estaban casi igualadas.
Excepto, claro, por el detalle de que esa mujer podía volar. Sákura recordaba ese hecho a medida que esa mujer se alejaba volando de Lee hacia el cielo, antes de arremeter contra él en un vano intento por cogerlo fuera de guardia.
Volar. ¿Cómo lo hace?
Ese cadáver reanimado del Pain podía volar. Reflexionó Sákura. Por medio de repulsión gravitatoria. ¿Acaso así lo hace? Pero no estaba usando ningún jutsu de gravedad o algo por el estilo. ¿Será quizá una clase de salto? No porque levita, vuela en círculos y flota. No ha estado haciendo sellos con las manos, así que… ¡pero esperen! Nadie usa chakra aquí.
Sákura odiaba el tener que pelear contra enemigos de los que no supiera nada. Luchar contra enemigos en un mundo completamente diferente con conjunto de reglas completamente diferente REALMENTE apestaba. Si esa mujer sólo hubiera sido una mercenaria meticulosa, como ese sujeto con el que se encontraron al principio, las cosas hubieran sido diferentes. Pero no, se estaban enfrentando a una mujer voladora que vestía casi como una de esas bailarinas de esos sitios a donde iba Jiraiya-sensei a 'hacer investigación'. Sákura estaba bastante segura de que Lee estaba menos concentrado que antes, y tenía una muy buena idea de por qué.
Sákura estaba enfurruñada, mirando detenidamente cómo batallaban en el lote. Sí, definitivamente con menor precisión que antes. Debería ir ahí rápido a ayudar, lo sabía, al momento que ella pueda asestarle un golpe a Lee, lo mandaría a volar al otro lado del parqueadero. Pero el ataque de Chôji le había demostrado a Sákura que no iban a conseguir nada a menos que diseñaran algún plan de batalla.
Es invencible, fuerte, rápida y vuela. Sákura lanzó en varias direcciones unos pocos kunai, activando algunas trampas para darle a Lee una oportunidad de echarse hacia atrás. No podemos huir, no podemos escondernos, tenemos que derrotarla o no volveremos a ver a Neji. Incluso con la cantidad de daño que pueda recibir…Esto va a tardar un poco más. Y Lee no puede mantener el ritmo para siempre, no más que yo.
Con un cansado encogimiento de hombros final, Sákura saltó hacia el fondo del parqueadero. Supongo que sólo tendremos que acelerar las cosas.
…
"¡Por Dios, 'mano! Sí que te pegaron una revolcada. ¿Magia?"
"Quizá." Supermán se levantó de entre los escombros. "Pero se sentía…diferente. De cualquier modo, ese chico es increíblemente fuerte." Echando un vistazo a su compañero, agregó, "Gracias por salvarme, Linterna."
"De nada." Linterna Verde se encogió de hombros, sin quitar sus ojos ni de la burbuja verde que estaba en la plaza ni del adolescente iracundo que estaba ahí dentro. "J'onn me contó lo que estaba pasando, me dijo que necesitarías algo de ayuda."
"Y sí que la necesitaba. Eres mucho mejor que yo en cuanto contener cosas."
Sonriendo, Linterna Verde alzó la mano y luego la bajó. "Es mucho más fácil cuando tienes uno de estos anillos. Ese chico podrá pegarle a las paredes todo lo que quiera, pero tendrá que hacer mucho más que eso si quiere salir de ahí." Miró a Supermán. "Y entonces…ahora que ya lo tenemos, ¿qué hacemos con él?"
"Primero que todo, sacarlo de la ciudad." Supermán se limpió un poco de sangre de su labios. "Hay que encontrar una celda para mantenerlo ahí, quizá una en la Atalaya. Necesitaremos también un traductor, estaba hablando un idioma todo ra…"
Linterna Verde lo interrumpió. "¡¿Pero qué…ahora qué está haciendo ese chico?"
Supermán abrió los ojos de par en par. En la burbuja, en donde antes sólo había un chico, ahora repentinamente había tres.
"¿Se puede copiar a sí mismo?"
"Es cierto. Recuerdo haber escuchado eso cuando yo venía en camino." Linterna Verde frunció el ceño pensativamente. "Dijeron que hizo dos mil contra Bue Devil y los otros. ¿Entonces por qué hizo sólo…"
Linterna Verde paró de hablar de repente y ambos héroes miraron asombrados un infierno giratorio de luz azul que llenaba la burbuja.
"¿¡Pero qué…"
La figura en el centro de la burbuja disparó la enorme masa de energía giratoria dentro de la burbuja a quemarropa. Las paredes de energía verde se hicieron pedazos y Supermán apenas tuvo tiempo suficiente para agarrar a Linterna Verde y hacerse a un lado antes de que esa cosa brillante los golpeara.
Era como ser golpeado por un muro de viento. O más bien, como por un viento de cuchillas. O, de hecho, más bien como ser golpeado por un muro de cuchillas hechas de viento. Sea lo que sea, dolió. Supermán apenas notó que volaba en reversa y ni siquiera sintió el edificio en el que se estrelló. Él sólo sintió las cuchillas de viento, desgarrándolo.
Lo sintió. Sintió el dolor.
Finalmente la sensación de dolor se detuvo, y se dio cuenta de que yacía en un montón de escombros., Linterna Verde estaba debajo de él. Inmediatamente se levantó y ayudó a levantarse a su amigo. "¿Estás bien?" Dijo, mirando a la plaza. El chico parecía muy exhausto, estaba medio arrodillado.
"He estado mejor." Gruñó Linterna. Luego arqueó una ceja a Superman, y añadió, "¿Y qué me dices de ti? Parece como si te hubiera pasado un camión encima."
Superman se miró a sí mismo para contemplar una capa completamente hecha jirones. Algo de sangre incluso salía de sus cortes en la espalda. Era apenas un rasguño, pero en Superman, un rasguño decía mucho.
"Si hubiera hecho eso fuera de la burbuja…"
"Devastación total." Asintió Supermán. "Habría reducido a escombros la décima parte de Metrópolis."
De pronto la voz de Mr. Terrific se escuchó en los comunicadores. "Superman, estás peleando con uno de los visitantes dimensionales."
"¿Estás seguro? Podría ser sólo una coincidencia. Hay unas cuantas centrales nucleares por aquí cerca…quizá hubo algún accidente…"
"Oye, el chico habla japonés." La voz dijo con toque de humor seco.
"Parece ser un poco más poderoso de lo que nos dijo Batman." Linterna Verde frunció el ceño. "Él mencionó fuerza sobrehumana, pero nunca dijo nada de arrojar bolas gigantes de energía o de multiplicación corporal."
Supermán lo miró y asintió. "Podría ser el fugitivo con el cual estaban batallando," agregó. "Mejor llamemos a los miembros disponibles, Terrific. Parece ser que ésta será una pelea fuerte. Y trata de contactarte con Batman otra vez. ¿En dónde carajos está?"
"No tengo idea."
…
No tengo idea de cómo funcionan los poderes de este chico. Se dio cuenta Batman mientras observaba a las llamas negras desaparecer de la cara del chico. Puede generar y controlar las llamas, incluyendo una variedad negra que no puede ser extinguida salvo por él mismo. Aparentemente también puede generar electricidad. Si sus poderes son coherentes, debería también ser capaz de controlarla.
También, recordó mientras el muchacho arremetía contra él gruñendo de rabia, posee excepcionales habilidades en combate mano a mano.
Muy bien. Entonces esos eran los poderes del muchacho. Pero no sabía cómo se relacionaban los poderes entre sí. Generalmente los súper poderes seguían algún tipo de lógica interna, como el que un ser que controle el fuego también controle el hielo, o que necesite utilizar algún tipo de energía externa. Entender esta lógica podría ser la clave para incapacitar un oponente y derrotarlo.
Batman entrecerró sus ojos en concentración mientras continuaba bloqueando la lluvia de ataques del chico. Por más que intentara, no podía imaginar ningún vínculo tangible entre el fuego y la electricidad. Su oponente obviamente no la estaba sacando de su alrededor –quizá fue muy buena idea haber inutilizado los generadores de electricidad- ¿entonces de dónde salía?
Y más importante aún, ¿qué lugar tenía en la ecuación esa rara armadura esquelética? Las llamas negras salían de ella ¿Quizá porque era algún tipo de generador?
En cualquier caso, aunque no entendía a la perfección cómo funcionaban los detalles de la mecánica de la pelea, ya había observado algunos aspectos necesarios para su funcionamiento. El adolescente se la pasaba haciendo pequeños movimientos rápidos con los dedos, movimientos que parecían corresponder con sus ataques de fuego. Las probabilidades eran buenas si él, de algún modo, pudiera inmovilizar las manos del chico, así los ataques ya no serían posibles.
Eso encajaba con el estilo de pelea del chico. Él sólo podía usar sus poderes metahumanos a larga distancia, cuando sus manos no estaban ocupadas bloqueando los ataques de Batman.
Entonces ¿Cómo inutilizar esas manos? Podría cortárselas, pero eso le parecía exagerado. Podría romperle sus muñecas, pero dado el aguante de este adolescente, no podía ver cuán práctico sería. Quizá podría inmovilizárselas…
Ataduras…
Aunque Batman no sabía qué era lo especial que tenían esas ataduras que habían sido usadas en los Titanes, sabía que esos intrusos las consideraban importantes. Tenía dos pares, uno de Chico Bestia y otro de Raven.
Estaban ya cerca de la baranda. Perfecto. Una mano se dirigió al Baticinturón y sacó una de esas extrañas ataduras. A esas alturas el chico había tomado ventaja y se las había arreglado para propinarle unos cuantos golpes pesados en sus costillas. Su mano incluso estaba empezando a brillar extrañamente mientras cerraba las ataduras en ella.
Instantáneamente, dicha mano dejó de brillar, y el adolescente la miró con impresión. Batman aprovechó el momento para cerrar la atadura, destinada para la otra mano, en la baranda, efectivamente atando el muchacho a ella. Como si se hubiera dado cuenta del plan, la mano del muchacho empezó a iluminarse en un intento de romper la unión, pero Batman agarró la otra mano y le puso el otro par de ataduras después de una corta lucha. Los brazos del adolescente ahora estaban extendidos a lo largo de la baranda.
Alejándose de los pies del muchacho, que aún podían patear, Batman se permitió expresar una severa sonrisa de satisfacción. Fue difícil, pero no imposible. Con los otros dos que había derrotado abajo y los otros cuatro en la torre, daba en total siete de doce visitantes dimensionales.
Ignorando la iracunda mirada de odio del chico, Batman se volteó para revisar a Robin…
El dolor brotó a lo largo de su espalda.
…
Diana ya se estaba cansando de todas las trampas en este parqueadero. ¿Acaso estos guerreros no tenían honor? ¿Acaso no tendrían la delicadeza de pelear con ella honestamente, cara a cara?
Parecía que a cada momento surgía algún tubo dirigiéndose a su cabeza o alguna salva de dagas disparadas contra ella. Incluso había no pocas trampas de pozo las cuales Diana no sabía CÓMO ellos las habían escondido.
La Mujer Maravilla estaba casi segura de que la chica de cabello rosado tenía algún tipo de control sobre las trampas, sus ataques se correspondían aproximadamente con las veces que se deshacía de las dagas a su lado. Gran parte del tiempo esa chica se abstenía de pelear mientras el de verde se encargaba de entretener a Diana, aparentemente para activar trampas cada vez que veía una buena oportunidad.
No obstante, el hecho de que ya no pareciera tener esa opción le hizo deducir que el dúo ya se estaba quedando sin trampas. La pelirrosada y el verde parecieran estarse turnando para luchar contra ella, lo cual, si bien era una combinación formidable, al menos era reconfortantemente simple.
La pelirrosada estaba gritando otra vez. ¿Y ahora qué?
Lo que sea que hubiera sido, el chico de verde repentinamente se echó para atrás. Diana sonrió maliciosamente. Eso hacía las cosas considerablemente más fáciles, ahora que el más formidable guerrero aparentemente se estaba sentando. La chica era fuerte, pero no tanto. Contra una guerrera amazona bien entrenada, no era nada.
Al menos eso fue lo que pensó hasta que NUEVAS trampas empezaron a ser activadas.
Rocas volando. Tubos de acero cayendo. Trampas de pozo. Redes. Todo mientras la chica golpeaba a todos lados tan duro como podía, tan perfectamente alerta con las trampas que Diana sólo podía adivinar.
Era un colección tan impresionante como diabólica, pero todo eso sólo había servido para alargar las cosas un poco más de lo que Diana había pensado. Aún tenía su fuerza y sus reflejos de rayo, pero cuando la chica tenía la suficiente suerte como para asestar un golpe, su invulnerabilidad la mantenía dentro de la raya.
Las trampas sólo habían servido para mantener a Diana demasiado ocupada como para contestar los golpes. Y al instante en que las trampas dejaban de funcionar, arremetía con toda la frustración que se le había acumulado durante toda la pelea.
La chica pelirrosada salió volando al otro lado del parqueadero. Reacia a dejarla ir todavía. Diana voló tras ella, propinándole unos cuantos golpes más mientras seguía en el aire. Después de todo lo que había soportado gracias a esa niñita, se aseguraría de que permaneciera en el suelo.
La cara de la pelirrosada se enterró en el pavimento, dejando una zanja poco profunda como estela. El cuerpo de ella se tambaleó dos veces hasta que se desplomó definitivamente en el pavimento.
Suspirando de alivio, Diana dio un paso adelante, sólo por curiosidad. Una sonrisita se estaba dibujando al otro lado de la cara de la chica.
"¡YOSH!"
Volteando a ver, Diana sólo tuvo tiempo de pensar dos cosas antes de la pierna se incrustara con mucha fuerza en su abdomen.
¿A qué horas la piel de ese muchacho se puso así de roja? ¿Y esas llamas qué son?
…
Shikamaru estaba a punto de estallar por la frustración. Estaba seguro, casi absolutamente seguro, de que Naruto se había escapado hace algunos momentos. Después de todo, sólo así pudo haberse desatado todo ese infierno de explosiones y alarmas que había estado escuchando. El hecho de que cientos de guardias bajaran a su habitación tan pronto como había empezado el pandemonio demostraba que eso estaba definitivamente relacionado con él.
Y también entonces hubo rugidos. Muy poca gente –o cosas- de las que tuviese conocimiento, rugían ASÍ.
Pero si Naruto se había liberado, si él había causado tal caos, y si él se había ACERCADO TANTO, ¿en dónde estaba ahora? ¿Fue recapturado? Imposible. Sikamaru ya había visto antes cuán difícil era controlar a Naruto. ¿Fue derrotado? Igualmente imposible. Por más convencido que estuviese ese calvo, encontraba muy difícil creer que personas sin conocimientos sobre el chakra pudieran ser capaces de vencer a un shinobi de nivel Kage, sin importar cuán inventivas sean.
Además, si Naruto hubiese sido derrotado O capturado, ¿entonces por qué aún había tanta conmoción afuera? Aún estando encerrado, los gritos de las personas y los ruidos de cosas moviéndose traspasaban las paredes de su celda. No era necesario ser genio para adivinar que, aunque las explosiones ya no se oían, las cosas estaban lejos de calmarse.
¿Es que simplemente se fue, abandonándolos?
Absolutamente imposible.
Shikamaru entrecerró sus ojos a medida que recordaba. Los sonidos de la pelea se oían cada vez más cerca, y prácticamente podía ver el miedo en el rostro de los guardias. Incluso ya estaba listo, preparado para entrar en acción apenas fuese liberado.
Y entonces…hubo un estruendo realmente ensordecedor, y todo el mundo se retorció de dolor. El suelo tembló, el retumbar se fue desvaneciendo en la distancia, y después de eso…silencio.
Repasando los acontecimientos, sólo hubo una opción posible. Naruto había sido expelido a lo lejos por un oponente increíblemente poderoso, y todos en la base se estaban dando prisa para recoger las cosas antes de que regresara. Se estaban movilizando o preparándose para movilizarse. De cualquier forma, él y los otros, sin duda alguna, serían prioritarios.
Como si confirmara su teoría, la puerta se abrió violentamente y dos hombres entraron apresuradamente con una camilla. Shikamaru notó las correas y los tanques de gas y de inmediato se dio cuenta de lo que tenían en mente.
Balbuceando algo ininteligible, uno de los hombres le puso una mascarilla a Shikamaru.
…
Tengo que tener uno de esos-dattebayô.
¿En serio? ¿Un anillo? Te hacía volar, levantaba cosas, te protegía, y…bueno, parecía que podía hacer prácticamente DE TODO. ¡De veras! Hacía ver a su elegante barra, de la cual hasta hace un minuto estaba muy orgulloso, como un anticuado pedazo de basura.
Por supuesto que era verde. Eso le quitaba un poco su grandiosidad. Si hubiera sido ANARANJADO, bueno, otra sería la cosa. Pero era verde...bueno, el verde era un color que sólo vestía gente rara como Lee.
Ya que vino a colación, a Lee podría agradarle este sujeto. Spandex verde, brillo verde… ¡hasta su chakra era verde! Seguro que era un shinobi de Kumo, pero no todos ellos eran malos.
Naruto frunció el ceño un momento mientras algo le sucedía. Si bien los poderes de ese sujeto venían más que todo de su anillo, era muy obvio que era chakra lo que le estaba disparando. ¿Entonces por qué carajos no podía sentirlo? ¿Acaso algo andaba mal con su Modo Sabio? Le había tomado mucho tiempo sincronizarse –quizá no estaba funcionando bien del todo-.
Un repentino movimiento proveniente desde casi unos cinco kilómetros atrás suyo lo sacó de sus pensamientos y se hizo a un lado justo a tiempo para evitar otra arremetida del hombre de la capa roja. O bueno, evitarla parcialmente. El estar flotando en el aire como lo estaba ahora le daba más campo de evasión, pero aún no podía escapar de la tremenda velocidad de ese sujeto. Al menos la invulnerabilidad del Modo Sabio aún le estaba respondiendo bien.
Aún así…si él no supiera distinguir cuál soy yo, no podría hacer ese ataque de velocidad ¿o acaso sí?
Rápidamente formó otro Rasengan en la palma de su mano y la apuntó al hombre de la capa roja que ya venía de regreso, el cual la vio y se desvió justo a tiempo. Naruto no se detuvo a ver, en vez de ello hizo unos cuantos sellos con sus dedos aún cuando el chakra de sus manos no se había disipado del todo. Kage Bunshin no Jutsu!
Inmediatamente el aire se llenó con miles de Narutos, cada uno tenía a la barra increíble en sus manos. Naruto sonrió ampliamente ante las miradas de consternación en las caras de sus oponentes. ¡Soy un genio-ttebayô!
Luego se dio cuenta de algo. Sólo ÉL tenía la barra REAL, luego aún podía volar. Todas sus copias tenían sólo…bueno, COPIAS de la barra. Luego no podían volar.
Naruto miró hacia abajo solamente para ver cómo dos mil Narutos caían al suelo y desaparecían en una enorme nube de humo. Luego volvió a alzar la mirada solamente para ver un gran puño acercarse a su cara.
…
Sásuke maldijo interiormente mientras el hombre se quitaba afanosamente su capa en llamas y se la lanzaba. Esperaba coger a ese sujeto desprevenidamente y hacer que el fuego consumiera su capa, pero su oponente era simplemente demasiado rápido como para caer en ello.
Mientras la capa en llamas lo golpeaba, Sásuke disipó las llamas con su Sharingan, excepto las que necesitaba para que consumieran las ataduras. Un simple tirón y estaba libre, otra vez enfrentando a su oponente.
Asombrado, Sásuke reflexionó en la gran diferencia que el uniforme que uno vestía podría hacer. Con la capa, ese sujeto parecía formidable e imponente. Sin ella, era simplemente un hombre vestido en spandex gris que portaba un cinturón muy complejo. En cierto modo, se veía casi ridículo.
Pero eso sería un error. Porque Sásuke tenía toda la autoridad para decir que ese hombre ERA formidable, con o sin capa. E incluso sin la capucha ocultando sus facciones, la frialdad de su mirada le recordaba a Sásuke cuán eficiente guerrero era ese individuo.
"Al fin das la cara." Comentó. "Ya me estaba preguntando si TENÍAS ojos." De hecho, eso aún lo fastidiaba. Los ojos en la máscara de ese hombre brillaban. ¿Cómo le hacía?
"Hm." Fue la respuesta. "Veo que no necesitas esa armadura esquelética para crear tu Amaterasu."
Sásuke asintió pero no dio más información. Algo en la manera como el hombre lo estaba observando lo hacía sentir incómodo, como si sus secretos estuviesen siendo expuestos.
"Dime." Dijo el hombre de repente. "¿Por qué dejaste Konoha?"
Otra vez Konoha. "¿Cómo supiste de ese lugar?"
"Tus amigos me lo contaron."
Imposible que Jûgo y Suigetsu hubieran dicho algo. Este hombre debió haber encontrado a Naruto. "Debiste haberlos traído contigo." Bufó. "Habrías tenido ventaja."
Los ojos del hombre se entrecerraron. "Yo trabajo solo."
Sásuke alzó una ceja en sospecha. "¿No tienes vínculos?" Preguntó.
"Así es."
"Hn." Aunque hubiera podido respetar eso, la frase era obviamente falsa. "Supongo entonces que por eso viniste a rescatarlo." Señaló al desmayado Robin. "Aunque por supuesto que él no significa nada para ti."
"No lo metas en esto."
"Tch. Eres tan débil como los demás," resopló Sásuke. "Infantilmente te apoyas en tus 'seres queridos' porque careces de la voluntad para ir en busca del verdadero poder. Los vínculos confunden, debilitan, distraen. Eres débil por tus vínculos, y por esos mismos vínculos… morirás."
El hombre expresó en su rostro una sonrisa raramente inquietante. "Oh, créeme. Eso no va a pasar."
…
Superman miró con suma satisfacción cómo ese adolescente rubio salía despedido a lo lejos antes de estrellarse otra vez en el suelo. Rápidamente descendió otra vez, había batallado contra este chico por demasiado tiempo como para suponer que se iba a quedar quieto esta vez.
Sin embargo, para su asombro, parecía estar fuera de combate esta vez. Su cuerpo caído yacía bajo un poco de escombros y no se movía. De hecho, yacía tan quieto que Superman se arrodilló con gentileza y tocó su cuello para sentir su pulso, pero parecía que la caída no lo había matado, sólo lo había dejado sin sentido.
Suspirando de alivio, Supermán se levantó y tocó su oreja. "Supermán a Atalaya. Hostil neutralizado. Envíen un equipo de rescate a…"
"¡SUPERMAN!" Un grito recorrió la plaza y Supermán giró justo a tiempo para mirar una conocida silueta anaranjada mandar una bola de energía giratoria al escudo precipitadamente erigido de Linterna Verde.
Con una sobrecarga de desesperación se lanzó al aire, pero ya era tarde pues el muro de energía verde simplemente se hizo pedazos ante el poder del muchacho. Linterna salió a volar, y Supermán gritó con furia mientras salía disparado hacia el atacante.
El chico se volteó justo a tiempo para que Supermán viera cómo sus pupilas se dilataban.
¡WHAM!
El chico fue a dar al suelo. Superman voló hacia abajo otra vez.
¡BLAM!
Ahora el chico estaba por los aires. Saliendo disparado hacia arriba, Superman lo hizo caer con ambos puños propinados a la figura voladora.
¡SLAM!
Una mota anaranjada fue cayendo en picado hacia el suelo, directo al concreto. Superman se limitó simplemente a observar.
¡SMASH!
El humo se levantó en una nube ondulante sobre un nuevo cráter. Aún flotando sobre la ciudad, Supermán se permitió esbozar una lúgubre sonrisa. Nadie puede levantarse después de eso.
Y entonces, incrédulo, vislumbró un punto naranja. No, tres puntos naranjas. Y un destello azul brillante entre ellos.
No.
Supermán se lanzó en picada hacia el suelo, pero aún así pudo ver que ese ataque de energía estaba casi completo. Sin saber cómo funcionaba o cuál era el control que tenía el muchacho sobre él, no había manera de detenerlo. Si noqueaba al muchacho, sólo enviaría el ataque a otra dirección. Si trataba de matar a las dos copias, sólo le causaría al chico que perdiera el control de dicho ataque y así podría haber una gigantesca explosión.
No había manera de que pudiera detener el ataque. Y sólo había una única manera con la cual podría anularlo.
Aprovechando que iba en picada, se dirigió directamente al vórtice giratorio de energía Apenas pudo notar la expresión boquiabierta del adolescente mientras se hundía en la enorme bola cortante, protegiendo a la ciudad de ella.
Metrópolis era la ciudad de ÉL. Él la defendería.
…
"¿Y en serio crees que puedes ganarme?"
"Sé que puedo." Una sonrisa calculadora curvó la cara de Batman. Sólo que no como te lo imaginas. "Aún tengo unos cuantos ases bajo la manga".
"Estás presumiendo." Comentó el adolescente, con sus rojas pupilas resplandeciendo. "Puede que te las hayas arreglado para escapar de las llamas de mi Amaterasu dos veces, pero no será por siempre. Por mucho que haya disfrutado jugar contigo, ya me cansé de este juego. Se acabó."
Sus manos volaron en un torbellino de sellos manuales. Batman, desde el otro lado de la sala, se quedó mirando sólo para ver que iba a pasar después. Sin el visor nocturno de su capucha, estaba en franca desventaja.
"Katon: Goryûka no Jutsu!" [¡Estilo de fuego: dragón de fuego!]
Un enorme dragón de fuego salió disparado de la boca de ese adolescente. Quemando, chamuscando, convirtiendo en vapor el agua que salía de los aspersores, voló…
…y se estrelló en el techo. Batman entrecerró sus ojos. Algo tan grande, ¿y ese chico ni siquiera podía dirigirlo correctamente? Imposible. ¿Pero por qué quería destruir el techo? ¿Para deshacerse de los aspersores? Igualmente improbable.
Al menos ya podía ver otra vez. El adolescente se estaba renqueando, obviamente cansado, pero Batman no atacó, en vez de ello miró al cielo, tratando de determinar a qué cosa el chico había apuntado. A la distancia notó que había algunas nubes de tormenta agrupándose.
Un momento.
¿Nubes de tormenta?
…
¡Esto…esto es imposible!
Esa era realmente la única cosa que Diana podía hacer. Además de describir cuán precisamente el chico de verde hacía su lluvia de puños y patadas que iban dirigidas contra ella. El muchacho se movía casi tan rápido como Flash. Su estilo lineal era la única razón por la cual se las arreglaba para bloquear CUALQUIERA de los golpes que le estaba asestando.
Ninguno de tales golpes le estaba haciendo algo. Después de todo aún seguía siendo invencible. El chico podría estar también golpeando mármol sólido. Sólo que era muy humillante para ella recibir tantos.
¿Cómo pudo Bruce no haber mencionado la velocidad de este muchacho? Pensó furiosamente. La próxima vez que lo vea, ¡lo cogeré a patadas!
Repentinamente su oponente desapareció, y un segundo después estaba siendo golpeada desde abajo. "Konoha Senpû!" La Mujer Maravilla oyó a alguien gritar mientras una patada, y luego otra, la lanzaban al aire.
¿Aire?
Diana se impulsó hacia arriba, lejos de ese chico y de su velocidad infernal. Los siguientes dos golpes apenas la tocaron, y después de eso ya estaba libre y alejada. Contempló con fruición por un momento la cara de asombro del chico antes de caer en picado hacia él.
El muchacho era rápido pero no tanto como para esquivar en el aire, y definitivamente no lo suficiente como para evitar estrellarse a toda velocidad al suelo. El pavimento se rompió con el impacto y dejó un pequeño cráter.
Levantándose, Diana observó al muchacho. Parecía estar bien, pero cogió su lazo por si acaso. Echó un vistazo a la izquierda para asegurarse de que el adolescente gordo aún seguía inconsciente, y sabía que esa chica pelirrosada…
Un puño colisionó con su mandíbula antes de que pudiera terminar lo que estaba pensando. Su lazo salió volando a un lado, y sintió el suelo desaparecer de debajo de sus pies. Alcanzó a ver un destello rosado. ¡Imposible! Antes de que pudiera detenerse, rompió algo y se cayó en un charco de algo gris,…pegajoso….
Miró hacia abajo. Concreto fresco. Miró hacia arriba. Un camión mezclador de concreto. Con un hueco bastante grande en la mezcladora. Se miró a sí misma. Concreto fresco…por todo su cuerpo.
Echando humo de la ira, miró hacia arriba mientras su oponente aparecía a un lado del charco. "¡Pagarás por esta insolencia!" Gritaba con aspereza.
La chica le devolvió la mirada con igual veneno y rompió a decir algo ininteligible.
A medida que arremetían entre sí, Diana falló en darse cuenta de dos cosas. Uno: que correr en concreto fresco la lentificaba notablemente. Dos: que su oponente estaba caminando ligeramente sobre la superficie del concreto fresco y no tenía tales problemas.
¡Y tres! Que ese chico vestido de verde ya se había despertado y estaba mirando el lazo que se le había caído a ella con entusiasta interés.
…
Por fin Hinata encontró el Ketler Park después de mucho tiempo de andar deambulando por ahí y de seguir dos indicaciones diferentes de tres personas distintas. Aunque no tenía idea de cómo usar ese raro aparato que Lois-san le había dado, encontró una banca muy bonita y limpia y, obedientemente, se sentó a esperar ahí.
Ahora que las cosas se habían calmado un poco, Hinata tenía la oportunidad de darse cuenta de cuán extrañas se habían vuelto las cosas. En las pasadas 24 horas fue a luchar contra un fugitivo, fracasó miserablemente en el intento, despertó en un lugar extraño, fue recogida por una mujer extraña y ahora se encontraba sentada en el parque de una extraña ciudad.
¿En dónde quedaba este lugar? Cuando se despertó en el hospital pensó que estaba en una aldea aliada pero…esto no se parecía en nada a ninguna de las aldeas de las que hubiera escuchado. Y demasiadas cosas de acá le eran sumamente desconocidas –los edificios, las calles, las…cosas metálicas que corrían a gran velocidad en ellas.
¿En dónde estaba ella? ¿En dónde estaba Lois-san? ¿Y en dónde estaban sus amigos?
"Os veis perdida."
Hinata volteó a mirar, sobresaltada, y vio un hombre de muy lúgubre aspecto aproximándose a la banca. Estaba vestido de la cabeza a los pies con una larga túnica, pero su cabello tenía un intimidante tono de rojo con una sola rayita blanca. "Lo…lo siento…" tartamudeó. "No…no quise…"
"No hay nada de malo con que estéis perdida." La consoló el hombre. "O tal vez sí lo hay, pero la culpa será únicamente vuestra si no buscáis otra vez para encontraros. ¿Sabéis en dónde se supone que deberíais estar?"
"Yo…Lois-san me dijo que esperara acá…"
El hombre cerró los ojos. "¿Pero estáis segura de que este es el lugar en donde deberíais estar?"
Hinata miró fijamente al hombre. ¿Qué cosa estaba diciendo?
"Quizá yo debería explicaros." El hombre suspiró, abriendo sus ojos repentinamente para revelar una turbadora tonalidad verde. "Estáis lejos de casa ¿verdad? Pudisteis iros a cualquier lugar. Entonces ¿por qué estáis aquí en particular?"
"Lois-san…"
"La srta. Lane os dijo que esperarais acá. Lo entiendo." Hinata parpadeó ante la interrupción de ese sujeto. ¿Cómo sabía él de Lois-san? "¿Pero ya os preguntasteis por qué la srta. Lane os encontró? ¿Por qué la srta. Lane os trajo acá, a Metrópolis, en este preciso momento?"
"Ummm…n-no… ¿Por qué?"
"Porque." La mirada de ese hombre penetró en ella mientras se inclinaba hacia adelante. "Aquí es donde se supone que deberíais estar. Era importante que vinierais a Metrópolis en este momento. Era importante que esperarais aquí, en este parque, para que yo pudiera hablaros."
Hinata no pensó mucho para pronunciar obviamente "¿Por qué?"
"Para que sepáis qué esperar. Para que sepáis que muchas cosas sucederán. Para que vosotros y vuestros amigos estéis preparados para la crisis."
"¿Crisis?" Hinata parpadeaba. Pero más importante aún fue otra palabra que ese hombre pronunció. "¡¿A-a-amigos? ¡¿Mis amigos están aquí? Quieres decir… ¿también vinieron? ¡¿En dónde están?"
El hombre se encogió de hombros. "Algunos de ellos están cerca y otros están lejos. Están vivos, pero también están confundidos. Al igual que vos, no saben por qué están aquí. O más apropiadamente, en dónde deberían estar."
"Por favor." Hinata casi se puso de rodillas. "¿Sabes en dónde están mis amigos? ¿Me puedes llevar a ellos? Tengo…tengo…"
"Sí, Hyûga Hinata, hay muchas cosas que tenéis que hacer." Hinata miró con sorpresa la lúgubre cara del hombre. "Muchas cosas de las que ni siquiera sabéis aún. Pero por ahora, hay una batalla que debéis detener. Una confusión que debéis aclarar. Una conexión que debéis hacer."
El hombre empezó a alejarse. "¿En dónde se supone que deberíais estar, Hyûga Hinata?"
"No…no lo sé…" Se sentó lentamente, Hinata parpadeaba confundida hacia el hombre. "Por favor, discúlpame, pero es que no…no comprendo lo que tú… ¿Qué quieres que yo haga?"
"¿Por ahora? Quiero que veáis, Hyûga Hinata." El hombre le dirigió una última mirada penetrante. "Quiero que abráis vuestros ojos…y veáis."
El hombre desapareció.
Hinata miró perpleja un momento al pedazo de césped en donde ese sujeto había estado hasta hace un segundo. Y de repente, comprendiendo al fin las últimas palabras que le dijo, alzó sus dedos para hacer un gesto muy conocido.
"Byákugan!"
…
Dolor. Un rasgante y quemante dolor que estaba haciendo trizas su traje, su piel, su carne intocada, incluso sus irrompibles huesos. Luz cegadora azul girando. Explosiones de humo a la derecha y a la izquierda. Dos ojos amarillos de pupilas horizontales destiñéndose hasta volverse azules…
Oscuridad.
…
Puñetazo. Patada. Bloqueo. Salto. Piernas pesadas. Cabello rosado arremetiendo, dolor súbito en pecho. Giro. Aire. Otro giro para enfrentarla. Demasiado lenta pero no vuela. Acabemos con esto ya. Acabemos esto limpiamente. Puñetazo, codazo, rodillazo. Crujido satisfactorio. Seguir, girar. Errar. Rotar. Puñetazo, codazo. Un 'wuuush' de aire desde abajo. Puño, pat…
Piernas atrapadas. Mirar.
Lazo.
…
Salto. Suelo volando por debajo, volviéndose muy blanco con el brillo. Capa. Tela sintética familiar contra tu piel. Risa maníaca detrás de ti. Baranda. No más. Zanja detrás. Voltear. Mirar hacia arriba. Luz creciendo. ¿Dragón? No. Imposible. Respaldarse contra la baranda. Frío metal contra tu piel.
Gran destello de luz. Por todas partes. ¿Por qué no golpeó? ¿Más poder? ¿Cuánto más?
¡Gran pulso! ¡Saliendo, bajando! Saltar-volcarse-sobre-baranda-agacharse-en-zanja-cubrirse-con…
Muy lento.
…
"Pero... ¿que acaba de suceder?" Mr. Terrific prácticamente pegó su rostro a la pantalla con ansiedad. "¿Quién ganó? Computadora, ¿tenemos lecturas térmicas? ¿Radiación Gamma? ¿Lecturas de energía? ¿Algo?"
"No es necesario." J'onn negó con la cabeza; había una mirada vidriosa en sus ojos. "La batalla ha terminado."
…
"Uuuuufffff…" Supermán se levantó, sobándose la cabeza con ambas manos. "Ojalá que jamás en la vida tenga que volver a hacer esto."
El humo cubría todo el campo de batalla, oscureciendo todo menos la pequeña pila de escombros en donde estaba Supermán, a la cual fue lanzado por la última explosión. Sintiendo el dolor por todo su cuerpo, esperó unos cuantos instantes, respirando grands bocanadas de aire, antes de finalmente empezar a caminar tambaleándose, agarrando su pecho. Estaba casi desnudo, magullado y sangraba…pero seguía vivo.
Voy a necesitar un nuevo traje después de esto. Pensó compungidamente para sí mientras seguía caminando hacia adelante tambaleándose. Su capa ya no estaba, partes del traje en su espalda estaban hechas jirones y todo su pecho era una masa de cortes sanguinolentos.
Finalmente llegando al final del rastro de escombros, miró fijamente hacia el suelo en donde yacía su enemigo, boca arriba, en el pavimento roto. Con precaución, recordando a la otra versión 'caída', le dio un puntapié leve, causando que gimiera.
Cabello rubio. Ojos azules medio abiertos. Cara magullada y sangrante con tres raras cicatrices en cada mejilla.
¡Pero si es tan sólo un niño! Supermán pensó, a pesar de sí mismo. ¡Tal y como los otros!
Los semiabiertos ojos del chico se abrieron de par en par muy lentamente, y Supermán se dio cuenta de que ese adolescente no estaba del todo inconsciente. Rápidamente echó hacia atrás su brazo, recordando todo lo que ese chico podía hacer en un segundo y todo lo que había costado dete…
"Jûho Shoshiken!"
Una joven mujer salió gritando de la nada y lo golpeó con dos puños de brillante energía azul. Supermán saltó hacia atrás, asombrado. ¿Otro?
"¡No permitiré que le hagas daño a Naruto-kun!"
Quizá. Pero este podía hablar español.
…
Dando un paso hacia atrás, Sákura miró boquiabierta a la una vez poderosa guerrera que estaba delante de ella.
Le echó un vistazo a Lee, quien parecía estar tan sorprendido como ella. "¿Acaso tú…eh…?"
"No, Sákura-san." Lee negó con la cabeza, con mucha seriedad. "No hice nada."
"Ah. Me preguntó qué pasó." Sákura miró fijamente a la ahora inconsciente mujer que estaba a sus pies. "Quizá su jutsu tenía un límite de tiempo o algo así. Aunque qué bueno que le amarraste sus manos y pies con una soga como esa, la tuvo quieta el tiempo suficiente como para darle una buena paliza."
"Gracias, Sákura-san. ¿Pero ahora qué vamos a hacer con ella?"
"Ella nos estaba buscando a nosotros en particular, así que es muy probable que sea de la misma aldea que el de la capa. Lo cual significa que debe saber en dónde está Neji, o por lo menos quién lo tiene prisionero."
"Pero ni siquiera puede hablar bien." Lee miró a la mujer con preocupación. "Crees que esté trastornada, Sákura-san? Eso explicaría por qué se viste…"
"Basta, Lee," lo interrumpió Sákura, de manera extrañamente enojada. Dentro de ella pensó que Lee no era el más indicado a la hora de hablar de vestimentas raras y la gente loca que las usa. "Incluso si no podemos comunicarnos con ella, podría ser un rehén muy útil. Sólo hay que asegurarnos de que esté bien atada para que no intente nada otra vez."
"¡Genial!" Saludó Lee. "La ataré treinta veces, y si no puedo, entonces…"
"No, yo lo haré. Ve a revisar a Chouji." Le ordenó Sákura, con un poco más de fuerza de la que quizá era necesaria. Mientras Lee se retiraba, volvió a mirar a la mujer caída con una sonrisa.
"Te tengo, pervertida."
…
Sólo el mirar el cuerpo de su enemigo caído evito que Sásuke fuera pasto de la ira.
¿Pero qué pasaba con este mundo? Su maravilloso jutsu de rayo le había tomado mucho más tiempo formarlo de lo que le tomaba antes, y después de que lo formó, lo encontró increíblemente difícil de controlar. Debería haber sido capaz de ir sobre o incluso traspasar la baranda de metal tras la cual se había escondido el hombre, y aún así la mitad de la energía había sido desviada hacia aquella zanja.
Sin embargo, eso no importaba. La otra mitad pareció haber sido suficiente como para dejar sin sentido a su enemigo. Ni siquiera pudo evitar la descarga. ¿Por qué se detuvo para recoger la capa y envolvérsela sobre sí? Sásuke no tenía la menor idea.
Le dio al hombre una patadita leve y, sin ver reacción alguna, se volteó a mirar otra vez a la sala. Sus otros rehenes sin duda ya no estaban. Suigetsu y Jûgo aún seguirían en la base, aunque, aún tenían a un –no, ya tenían dos…
Sásuke se detuvo y echó un vistazo detenido a la sala. Y a todas éstas ¿en dónde estaba el otro rehén? No pudo haber huido, Sásuke le había puesto un genjutsu…
La baranda. En la zanja. En donde ese sujeto estaba. Ese mismo sujeto que se estaba levantando temblorosamente y que estaba tocando su oreja.
"¡Batman a Atalaya! ¡Solicito teletransporte de emergencia ya!"
Y Sásuke se limitó a mirar fijamente, lleno de ira, cómo sus dos rehenes restantes se desvanecían en una luz azul.
…
"¡¿Pero qué…" Supermán miró fijamente a esa imagen de furia femenina que estaba ante él.
"¡Aléjate!" Gritó, alzando sus manos. "¡No des un paso más! ¡Te mataré si intentas hacerle daño a Naruto-kun!"
"¿Lo estás defendiendo?"
"¡Que te alejes!"
Dejando escapar un suspiro, Supermán se preguntó si valía la pena. Asumía que ella sería tan poderosa como ese adolescente lo había sido, y por Dios que no querían MÁS daños en el centro de la ciudad, pero la chica podría estar más al nivel de los que siempre atacan a Batman. De cualquier forma, mientras ella le siguiese haciendo perder más tiempo, más oportunidad el adolescente tenía para recuperarse.
"Mira, lo siento, pero realmente no…"
"¿Hinata? ¡Hinata!"
Una voz terriblemente familiar hizo sobresaltar a Supermán mientras Lois Lane se abría paso por entre los escombros. "Hinata, ¿pero qué estás…"
"Lois, ¡aléjate!" Supermán le gritó. "Si ella está con ese chico, entonces no hay duda de que…"
Lois le dirigió una de sus miradas enojonas. "¡Ay, no seas ridículo! Se llama Hinata, la conozco."
Supermán se limito a parpadear con sorpresa.
"¡¿Que tú…qué?"
"¡Conocí a esta chica en Jump City! Me la traje por una historia que me contó sobre una cacería a un fugitivo, pero ella es un terroncito de azúcar, ¡no va a hacerle daño ni a mí ni a nadie!"
"¿Lois-san?" La chica estaba bajando sus manos, aparentemente tan confundida como Supermán. "¿Qué está pasando?"
"¿Y tú me lo preguntas? ¿Por qué estás acá y no en el parque?"
Un pitido repentino en la oreja de Supermán evitó que oyera el resto de la discusión. "¡Oye! Últimas noticias, Batman acaba de aparecer en la plataforma de teletrasportación, ¡pero muy mal herido! Dice que se encontró con el chico fugitivo en Jump City."
"¿Y entonces yo con quién estaba peleando?" preguntó Supermán. Tenía una terrible sensación de abatimiento.
"No sé…quizá con uno de los demás. El chico de abajo, el que puede ver a través de la paredes, lo llamaba Naruto, así que aparentemente lo conoce."
Supermán gimió. Eso me temo.
"Mira, Supermán," Lois estaba de regreso. "Conozco a esta chica, es una ternura. Su nombre es Hyûga Hinata, y viene de ese raro lugar llamado…"
"Konoha." Supermán le completó la frase, cansinamente.
Lois parpadeó. "¿Lo sabías?"
"Hinata." Llamó Supermán a la chica, ignorando a Lois por el momento. "Quiero que vengas conmigo a la Torre Metro."
"¡Atrás!"
"Hinata, chiquilla, no te preocupes." Le suplicó Lois. "Él es Superman. Puedes confiar en él."
La mirada de aprensión en los ojos de la chica vaciló. "¿Él es…Superman-san?"
"Lamento haber peleado contra tu amigo," se disculpó Supermán. "Creí que estaba atacando la ciudad. Si vienes conmigo, podremos darle atención médica y curarlo. Y también podrás hablar con algunos de tus amigos aquí."
La chica parpadeó. "¿Mis…amigos? ¿Sabes en dónde están?"
"Están en la torre. Los hemos estado cuidando." Superman casi podía sentir la mirada de sospecha de Lois. "Todos se encuentran bien, pero necesitamos que vayas allá para que podamos entender lo que está pasando."
Hinata pensó. Supermán esperó. Lois miró con enojo.
"¿Puede venir Lois-san?"
Me va a matar… "Sí, 'Lois-san' también puede venir."
"Muy bien." La chica bajó sus brazos. "Iré con ustedes."
Pese a ver cómo se acercaba el 'huracán Lois', Superman apenas suprimió un suspiro de alivio.
Al fin podremos obtener algunas respuestas.
…
