Disclaimer: South Park y todos sus personajes pertenecen a Matt y Trey.
Parejas: Craig x Tweek, Kenny x Butters, Stan x Kyle
Notas: Ese What if en el que Craig y Tweek son amigos, probablemente se gustan, pero demasiado bobos para admitirlo y el episodio 6 de la 19 temporada, nunca pasó. O también ese fic en el que Craig se da cuenta que prefiere el café de los labios de Tweek que los cigarrillos: café créme.
Advertencia: No se respetan los hechos en el canon, más que algunas ideas generales en las que no planeo hondar demasiado.
Jodidamente intensos
Craig x Tweek
— Capitulo 7 —
Lo tremendo produce una gran vacilación
Jueves.
Craig no quiere morderse el labio, pero lo hace porque sabe que con Cartman y Stan la labia no funciona, son básicamente animales enjaulados esperando atacar. Y Stan está que se muere por ir al viaje con su noviecita así que hace de todas para conseguirlo y con el gordo es imposible razonar, pero ya ha quedado envuelto. Casi puede decir que por decisión propia fue que aceptó seguir las reglas del juego de esos dos. Y ahora que los ve marcharse a casa como unos viles inútiles es cuando aprovecha para estirar los tobillos y recargar la espalda contra los casilleros.
Suelta un largo suspiro y cierra los ojos mientras se desliza al piso.
—Que mierda — gruñe con la cabeza en las rodillas —. Dos horas aquí para esperar el curso de regularización de comportamiento.
—¿T-te vas a quedar solo? ¡Dios mío! ¿Y si te encierran aquí? — saca la cabeza de las rodillas intentando no marearse porque las palabras de Tweek se atropellan unas con las otras.
Tiene las manos vacías.
—Pensé que te habías ido — el pelinegro levanta una ceja de manera sospechosa.
—¡No, no! Me quedé, por las llaves del cañón — le asegura el rubio mostrando sus manos vacías.
—¿Quieres que te acompañe a casa? — vacila Craig intentando que realmente no suene como una proposición, pero fracasa porque Tweek abre sus ojos verdes de búho y retrocede con destreza.
—Ya es tarde, ¡No quiero que faltes a la regularización! Porque faltas mucho y eso… eso te ayuda para salir de la preparatoria.
Es una excusa muy barata, Craig se impulsa solo con la fuerza de los tobillos, ignorando el punzante dolor del derecho que se lastimo pateando la puerta de la habitación para cerrarla mientras tenía las manos ocupadas con un sándwich de queso amarillo y un vaso de leche. Tuvo que vendárselo solo, aunque Kenny pudo ayudarle, pero prefirió no decirle a nadie que, Oh dios mío, Craig Tucker se jodió la pata solo por cerrar una puerta ¿Huesos de vidrio? Parecía. El punto era que quizá Craig tenia lo que se decía ''pies de cenicienta'', por eso le iba mejor a puñeteros derechazos, pero si podía ahorrárselos, de poca madre.
—No falto — puntuó Craig percatándose de la verdadera distancia que lo separaba del rubio.
Y era razonable, porque Tweek estaba a dos pulgadas de golpearse la nuca con los casilleros de su espalda, y sus temblores solo hacían que se moviera como reloj con la alarma encendida. Su alerta de peligro y las luces rojas centelleando por todas partes le advirtieron que si Tweek chocaba con ese metal frio gritaría y mucho, y haría una escena paranoica y era… bueno eran amigos, buenos amigos, básicamente era su deber ayudarlo a prevenir esos ataques de ansiedad, y también era su deber quitarle el termo de café por las mañanas, pero le gustaba que se derramaran las gotas por las comisuras de su boca y luego tambalearan en su mentón y cuando cayeran por la clavícula, Craig de verdad quería lamerlas.
Por eso el termo se queda dónde está.
—¡Vas a golpearte! — Craig solo levanta la voz dos octavas, pero si el rubio no estaba de los nervios ahora había brincado.
Y había estrellado su cuerpo contra los casilleros, y había sido bastante ruidoso, de no ser que Craig lo tomó del codo con una fuerza sobrehumana y lo jaló para separarlo, pero termina de una forma retorcida y mala, y parece que Tweek tiene la cara morada porque no puede respirar. Y sus manos están sobre, muy sobre, de los pectorales del pelinegro. Sus vientres se tocan entre ropa y Craig tiene oportunidad de ver los pequeños poros morados de las ojeras de Tweek, la separación entre las pestañas claras y las oscuras y como los pulmones de su amigo se contraen.
Parece que no dejan de caer, porque Craig siente el metal en su espalda y la rodilla derecha de Tweek sobre ahí, donde generalmente debe ser tocado, pero le duele porque está poniendo todo el peso y Tweek ya se está disculpando, Craig saca el aire con dolor y mira al frente.
Está ahí, de nuevo.
Los pellejitos de sus labios, las uñas rotas pero largas sobre su pecho, algunos cabellos dorados otros amarillos y parece que sus ojos verdes son como esmeraldas, pero es impactante que sienta que puede verlo todo tan claramente, se siente pendejo y frunce el ceño. Tweek está hablando pero no lo escucha.
Y por alguna razón Tweek ya no está nervioso, más bien furioso, o al menos está sacando de su ser lo que sabe de defensa personal y parece que Craig tiene un Flashback en el que Tweek trae unos guantes de boxeo, porque el rubio lo toma de la polera lo jala hasta el piso, estrellando su nuca contra los azulejos y luego le suelta el puñetazo más fuerte que ha sentido durante las últimas… ¿Dos semanas? Y luego Tweek se tapa la boca como si acabara de reparar que en realidad acaba de golpear a Craig en defensa personal o si se da cuenta que su rodilla sigue ahí, y que si sigue ahí por dos segundo Craig no reacciona más.
—¡Perdón Craig, perdón! — se levanta, quita la rodilla de la entrepierna y Craig ha tomado metanfetaminas alguna vez, pero el placebo es mejor.
Tweek sale a zancadas con un paso intranquilo y tembloroso, mira atrás un par de veces, de su cara a sus puños y luego sale azotando la puerta de la entrada. Y se va.
—Ay mierda.
Ahora si quiere meter la cabeza entre las rodillas, tal vez golpear algo o solo suspirar y dormirse, porque es demasiado lento como para captar que lo acaba de pasar es que Tweek estaba a tres pulgadas de su boca, sus ojos se conectaron y su rodilla aplasto su más grande orgullo. Y después lo vio desaparecer porque sabe que Tweek cree que son amigos, pero que en realidad no le importa mucho la amistad. Pero lo hace. Además estaba el hecho de que había sido golpeado como si fuera un violador del bosque, y que le dolía la mejilla, pero más le dolía el pecho y la entrepierna. Y esos sucesos le marcan… le importan…
Le importa tanto que se queda en el baño con agua en su cara por las siguientes dos horas.
Y agua también en otros lados.
—¡Llega tarde señor Tucker! — el psicólogo, el mismo consejero que tuvieron la dicha de conocer en la primaria trabajaba medio tiempo aconsejando a los preparatorianos.
Cartman y Stan estaban sentados en las sillas, a su lado la silla de Kenny vacía. El pelinegro se veía desolado, el castaño furioso. El solo se sentó y se preparó para el sermón de la ira que ya había escuchado, al menos unas mil veces, y tal vez era decir poco, pero no estaba contando a sus padres así que, hacia sentido.
—Estaba en el baño.
—Pues que cagada más grande — Cartman tenía los brazos cruzados —, ¡Ya suelte esta mierda que quiero irme!
—Sí, ya me quiero ir… — secundo Stan con voz trémula —. Ni siquiera sé porque asisto.
—Por hacerte el puto gracioso imbécil — recuerda Craig encendiéndose —. No critiques a mis amigos o te pateo el culo.
—Jujuju, parece que a alguien no le sirve la regularización.
—Que te follen — le enseña el dedo medio y mete sus manos en los bolsillos de la chaqueta.
El Sr. Mackey los miro a los tres, bastante decepcionado pero expectante para ver de primera instancia el momento en el que decidieran callarse y prestar atención a cualquier de las mierdas que verían este jueves, pero su silencio se prolongó tres veces más de lo usual. Con una lentitud increíble abrió su cajón del escritorio, y extendió frente a ellos una hoja blanca impresa con gruesas letras negras.
—¿Qué es esto? — preguntó Craig tomándola con vacilación.
—Un permiso ¿Mkay? — continuó el consejero —. Ustedes tres, miembros de regularización, tienen permitido asistir al viaje escolar con la condición de hacer un trabajo comunitario al volver ¿Mkay?
—¿Qué? Yo no voy a hacer ningún trabajo comunitario de mierda, ni que fuera pobre, eso déjenselo a Kenny…
—¡Cállate culón! — Lo regañó Stan poniéndole la mano en la boca —, ¿En verdad nos dejaran ir?
—Tienen el permiso del comité, yo abogué por ustedes.
—Caray señor Mackey, jamás pensé que lo diría pero… ¡Gracias! Esto sí que ha arreglado mi día.
—Jomete pendejo — refunfuñó Cartman.
—¿Tucker? — lo llamó el consejero extrañado.
Y ahí estaba Craig, mirando la hoja, con una extraña y deslumbrante fascinación, con la vacilación centelleándole de la punta de los dedos, solo para tomarla e irse, ya no tener que cumplir con el ridículo maldito plan que Cartman había formado, solo que sus padres la firmaran y es que, vaya mierda más tremenda. Un viaje, un viaje a la playa, con sus amigos.
Con…
Con chicas en bikini.
—Joder si — gruñó tomándola, pero en su mente solo palpitaba el nombre de Tweek.
N/A: ¿Qué pensaban que Tweek se iría corriendo como niña? Naaah, más bien yo creo que se ha dado cuenta de ciertas voluntades que están en Craig. Como cuando tu mejor amigo de la infancia crece y se convierte en una joyita. Aunque claro a Tweek le rondan estos pensamientos desde antes.
Por otra parte tengo la sensación que al ser SP un pueblo pequeño no sería raro que los profes dieran cursos en distintos grados. Eso suele pasar, además de que detesto meter OC's, le quitan el encanto.
Les pido una disculpa por la tardanza, en verdad, los capítulos siguientes ya están escritos, pero he tenido exámenes así que no he estado muy atenta. En fin, gracias por los rvs, los favs, los follow, son las mejores personas del mundo ¿Se los dicen seguido?
