Capítulo 7: Un sacrificio de amor
Habían pasados dos días del incidente…
Apartamento de Iori
Ume despertó y se levantó de la cama, buscó a Iori, pero el pelirrojo no estaba en casa, Ume se percató de una nota en la mesa.
Salí para atender asuntos de la empresa de mi padre. Hoy se lleva el chequeo de los balances generales, así que debo ir, espero no llegar tarde.
Iori
Ume suspiro de alivio, se vistió y salió de la casa sin rumbo fijo esperando encontrar a su hermano en el camino.
Casa de Heidern y Leona
Gaidel estaba en la sala leyendo un libro, cuando se percató que Leona no estaba en casa, estaba dispuesto a buscarla, pero se encontró con Heidern el en camino, el peli morado de maravilló, ya que cuando él era pequeño, su abuelo había fallecido, así que no perdería oportunidad para convivir con él, Heidern hablo.
-si buscas a Leona, déjame informarte que ella salió temprano y no creo que regrese hasta la tarde- dijo el comandante viendo al chico de ojos morados, el cual asintió, tomó su libreta y comenzó a escribir
["¿podría contarme sobre sus anécdotas de guerra?"]
-¿está hablando en serio?- preguntó un poco desconcertado el comandante
["sí, quiero que me cuente sobre cuando estaba en la guerra"]
El comandante sonrió y le dijo que tomaran asiento, Gaidel se sentó en el piso, para escuchar atentamente a Heidern, así se la pasó por unas dos horas, escuchando a Heidern y sus experiencias en el frente, hasta que Heidern tuvo que irse a una junta, Gaidel salió de casa feliz y se fue a caminar por la cuidad, esperando encontrarse a su hermana para contarle lo que había escuchado.
Templo de la familia Kagura
Chizuru y Kyo hablaban con respecto a los misteriosos visitantes del futuro y de lo que pasaría si no los ayudaban.
-¿en verdad crees que unos chicos han venido del futuro para detener un caos que ocurrirá?- dijo Kyo viendo extrañado a Chizuru después de lo que le contó
-claro que sí, ya que Leona Ryuusei habló conmigo, no me explicó el porqué no se lo podemos decir a Yagami y a Leona- dijo Chizuru con curiosidad
-¿qué más te dijo Leona Ryuusei? ¿Cómo es que los vamos a reconocer?
-sólo me dijo que ellos son iguales y que nosotros podemos escuchar su voz
-y ¿en verdad son hijos de…?
-eso fue lo que me dijo Leona Ryuusei, además, hay que encontrarlos antes que su perseguidor y verdugo, antes de que sea tarde y todo esté perdido
Kyo asintió y salió con Chizuru para buscar a dichos visitantes, los cuales estaban en el parque, ambos se habían encontrado y estaban platicando, más bien Gaidel, ya que le contaba a Ume lo que le contó su abuelo, ella estaba igual de maravillada que él.
-¿de verdad? Y ¿Qué hizo mi abuelito para salir de ese lio?- preguntó preocupada Ume
-simple, sólo tuvo que despertar, ya que era una pesadilla- dijo Gaidel con una sonrisa de oreja a oreja, Ume comenzó a reír, después de ella, Gaidel rió también, en ese momento pasaban Kyo y Chizuru, una fuerte impresión le dijo que ellos estaban cerca y al ver a Gaidel y a Ume sentados en una banca y el ver que ambos eran iguales se acercaron a ellos, Kyo fue el primero en tomar la palabra.
-hola ¿cómo están?- dijo Kyo parándose frente a los gemelos
-este… bien creo ¡un momento! ¿Puedes escucharnos?- dijeron al unísono los gemelos
-claro que puedo oírlos, al igual que ella ¿verdad Chizuru?
-así es- dijo la peli negra asintiendo gentilmente
-pero ¿cómo? Se supone que nadie puede oírnos- dijo Gaidel un poco confundido
-bien, creo que nosotros podemos- dijo Kyo sentándose junto a los chicos
-¿por qué ustedes pueden escucharnos si nadie más puede hacerlo?- dijo Ume viendo confundida a Kyo y a Chizuru
-¿quieren saber el porqué?- dijo Chizuru viendo a los gemelos, estos asintieron –será mejor que vallamos al templo, para que nadie nos escuche- dijo Kyo levantándose de su asiento y diciéndole a los chicos que los siguieran. Al llegar al templo de Kagura, entraron en la casa de la chica, los cuatro estaban en la sala, Gaidel y Ume se mantenían con la cabeza baja, ya que no entendían lo que pasaba, hasta que Chizuru tomó la palabra.
-bien, nosotros sabemos quiénes son ustedes
-¿qué han dicho?- dijeron sorprendidos y al unísono los gemelos Yagami
-Sabemos que vienen del futuro y cuál es su misión aquí, permítanos ayudarles- dijo Kyo viendo a los gemelos- pero primero, queremos saber qué y quien los trajo aquí-
-está bien, esta es la historia-
Gaidel y Ume comenzaron a relatar lo que había pasado en su época, el cómo su familia murió al mandarlos aquí y que ellos habían llegado gracias a la ayuda del rosario de Hoshi, Ume le muestra el rosario a Kagura y a Kusanagi, no había duda, ellos eran, sin omitir que Goenitz había logrado escapar y trataba de matarlos, para evitar que cumplieran con su misión, no había duda, en verdad eran ellos, de los que Leona Ryuusei había hablado. Kyo y Chizuru hablaron con ellos, les dijeron que les ayudarían a destruir a Goenitz, tanto a su perseguidor, como al espíritu que estaba preso en el laberinto, pero antes de que pudieran planeara algo, Chizuru sintió una presencia, al parecer el sello del laberinto había sido roto y había más de una persona ahí. Los cuatro salieron de la casa y se dirigieron al laberinto, cual fue la sorpresa de los cuatro al ver a Iori y a Leona ahí, junto con Goenitz.
-Yagami, Leona ¿qué hacen aquí?- dijo Kusanagi, pero estos no le respondían, ya que estaban bajo el poder de Goenitz
-es inútil, ellos sólo pueden escucharme y obedecerme a mi- dijo Goenitz con una sonrisa
-¿qué es lo que quieres? ¿Por qué haces esto?- dijo Gaidel desafiante
-es sencillo, quiero sus vidas
-pero, nosotros no te hemos hecho nada ¿por qué nos persigues?-
-tienes razón, ustedes no me han hecho nada, pero ellos sí y por ello los destruiré- dijo Goenitz levantando la mano y ordenando a Iori y a Leona que pelearan entre ellos, cuya pelea terminaría cuando alguno muriera. Kyo y Chizuru intentaron detenerlos, pero fue inútil, ellos resultaron heridos, la pelea estaba por terminar, Leona estaba por morir a manos de Iori, ante esto Gaidel y Ume no lo soportaron más.
-¡detente!- gritaron al unísono los peli morados, esto provocó que Goenitz se detuviera y al mismo tiempo Iori lo hiso
-nosotros… nosotros… nos rendimos, haremos lo que quieras, pero déjalos en paz, ya no los lastimes, por favor, ya no- dijeron entre sollozos los gemelos, Goenitz dejó en libertad a Iori y a Leona, mientras tomaba a los chicos por el cuello y los azotaba contra las lunas principales del espejo
-entonces que así sea, sólo que después de que mueran ustedes, ellos morirán al igual en el futuro- Goenitz estaba por romperles el cuello, hasta que, una luz roja y otra azul, envolvieron a los gemelos, esto hiso que Goenitz se quemara las manos y los soltara, los reflejos en los espejos de aquellas luces eran la de los espíritus de los ya fallecidos Iori y Leona.
-no permitiremos que les lastimes, no en vano los hemos seguido hasta aquí
Pido una sincera disculpa por la tardansa del capítulo, lo que pasa es que he estado ocupada en el trabajo, las cosas de la Iglesia y asuntos personales, pero bueno, más vale tarde que nunca, espero no tardarme mucho con el capítulo final, así que no se lo pierdan, tenganme paciencia y no olviden comentar gracias n.n
