Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.
Hierba Dorada
Porque las Queen Bee (como Chloe) no nacen, se hacen. Esta es la historia de la joven, millonaria y rubia hija del alcalde de París. Pasado, presente y futuro colisionan. ¿Quién es en verdad Chloé Burgeois? Averígualo en Hierba Dorada. Serie de One-shots.
Superhéroe
A Sabrina, casi nada de lo que su mejor amiga hiciera le molestaba. Y vaya que había muchas cosas que Chloe pudiera hacer para enojarla. Sabrina simplemente no podía enojarse con su mejor amiga. Tal vez porque, aún en sus más fuertes peleas, siempre salían con su amistad totalmente intacta.
Podía llevarla de tienda en tienda por horas y Sabrina no se quejaría.
Podía Chloe preocuparse por Sabrina y llevarla a un caro restaurante y, aunque la chica no pudiera comer más de un plato, Sabrina no se negaría.
Podía humillar a sus compañeros de salón (incluyendo al chico que le gustaba) y Sabrina solo le sonreiría con malicia.
Podía escucharla hablar por horas sobre temas que para la pelirroja no tenían importancia. Pero ella de cualquier forma escucharía.
Podía traerla como su asistente personal, y la chica solo le sonreiría.
Porque la verdad es que siempre que Chloe tuviera una sonrisa, no había problema en meterse dentro de un apretado traje látex y fingir ser el héroe gatuno. La gente nunca entendería lo que se hace por una amistad tan vieja y fuerte como la de ellas; simplemente porque nadie entendía su amistad. Y por Chloe y Sabrina aquello estaba bien.
Pero de todas las cosas que Chloe hacia y que podrían molestarla, solo una lo hacía. Su 'amistad' con Ladybug. Porque Sabrina podía entender porque la quería tanto, podía entender que Ladybug y Chat Noir fueran personas a las cuales admirar. Incluso se sentía en deuda con ellos por las muchas veces que salvaron a Chloe de alguno de los villanos. Pero cada vez que Chloe abrazaba a la heroína, algo en el interior de Sabrina hervía.
Si la pelirroja tuviera que definirlo, diría que se trataba de unas inmensas ganas de gritar. La chica no se consideraba a sí misma una persona celosa, su mejor amiga tuvo muchas personas importantes en su vida y mientras más personas conocieran a la verdadera Chloe, Sabrina se sentía más feliz. Pero había una importante diferencia entre aquellos que Chloe dejaba entrar en su vida y Ladybug. Y es que por muy superhéroe que fuera, para la pelirroja no había acumulado méritos para comprender a su amiga.
Porque entender a la hija del alcalde era meterse en saco de once varas. Era quedarse quieto debajo de un piano y esperar que no te cayera encima. Debía aceptar que su mejor amiga tenía algo de tóxica. Estar junto a Chloe podía romperte en mil y un pedazos, porque Chloe en si misma era un rompecabezas mal armado. Y Sabrina había tomado la misión de acomodarlo.
No era un trabajo sencillo. Requería de mucha paciencia y amor. Cada vez que pensaba había logrado sacar algo de la joven sin maquillaje y rota que había en su interior para curarlo, surgía algo que le recordaba no era así. Un viejo recuerdo de su madre, alguna conversación que no debió haber escuchado, aquel sentimiento totalmente escondido en su subconsciente. Y Sabrina comenzaba de nuevo.
Ni Ladybug ni Chat Noir entenderían alguna vez lo que significaba hacer ese trabajo. Para ellos, Chloe solo era una chica cualquiera, solo era la caprichosa hija del alcalde, o al menos eso pensaba Sabrina (claro que ella no sabía las identidades de los héroes). Por eso le molestaba mucho cuando Chloe hacia méritos por hacerse llamar la mejor amiga de Ladybug.
Aunque, también podría ser impotencia. Ella no tenía los asombrosos poderes de creación y destrucción de los héroes de Paris. Solo era una humana común y corriente.
Tan inmiscuida estaba en sus pensamientos que no noto su celular vibrar. Cuando lo tomó, pudo ver el nombre de su mejor amiga en la pantalla. Y en ese momento, recordó que podía no tener esos súper poderes, pero su simple presencia era maravillosa para su mejor amiga.
Solo necesitaba ser ella, para ayudar a quien más quería en el mundo. Así que, a su manera, Sabrina también era una supe heroína. Y con ese reconfortante pensamiento en mente se dispuso a componer el gran rompecabezas que era su mejor amiga.
Pues, que les diré, siempre he amado la amistad de estas dos. Si, creo que en cuanto a amistad prefiero a Sabrina y Chloe que a Alya y Marinette. Creo que es porque mis amistades usualmente se parecen más a la de Sabrina y Chloe, aunque usualmente nos turnamos siendo cada una de las dos... es raro.
