Notas de la Autora: Estoy actualizando ahora sólo porque sé que no podría hacerlo en los próximos días, lo que quiere decir que me tomará un tiempo acabar el siguiente capítulo. Por primera vez en el año me siento algo presionada por las tareas escolares, y la verdad es que me gustaría dar lo mejor de mí. Por cierto, empecé a sentirme incómoda utilizando eso del "le hizo esto, le llevó a tal lado", por lo que es probable que encuentren algunos "lo obligó a aquello, lo rozó despacio" descolgados que, no obstante, fueron puestos a propósito. Acuérdense que este capítulo no es más que la prolongación del anterior, así que el comienzo está medio en el aire, disculpen. Supongo que habrán visto al menos la mayor parte de la serie y que por lo tanto deben sentir el mismo odio que yo a todo lo referido a la experimentación quimérica. Sabían que en nuestro mundo se experimenta con esa posibilidad desde el '60? Y sabían que ya hay ratones con cerebros humanos? Yikes. Terrible pero cierto. Si están interesados en el tema, avísenme, porque yo sí estoy interesada y mucho. Volviendo al fic. La reacción rara de Ed al respecto de su pierna tiene una explicación, sí… y no sé cuándo van a tener acceso a ella XD! Jeje, sólo bromeaba, no se preocupen que todo saldrá a la luz, pero todo a su tiempo. Gracias por los reviews, los contestaré al final como siempre. Disfruten mucho este capítulo porque el que viene va a ser puro angst y nada de acción. Enjoy!


+ Y al Regresar a Casa… +

Capítulo 7 – Monosílabos

Al retomar Alphonse su tarea, agitó el cabello y Edward observó que del flequillo se destacaba un pelo que quedaba levantado, tal cual ocurría en él mismo. Se preguntó si sería natural, o si lo haría a propósito, como el resto de las cosas que había hecho para parecerse a él. Le alegraba, en cierta forma, la posibilidad de una devoción tal que llegara a fijarse en esos detalles y, guardando al fin la manteca y la mermelada en la heladera, intentó cambiar de tema otra vez.

Al, no me contaste nada de cómo fue tu vida en estos años. Ayer, la sensei comentó que le habías pedido que continuara tu entrenamiento, así que supongo que sigues interesado en la Alquimia.

Sólo quería encontrarte. Dijo Alphonse, serio.

Edward no entendía por qué su tono se había oscurecido nuevamente, pero siguió hablando.

Bueno, Rió, Ahora me encontraste.

Hubo un segundo de silencio, pero después el menor murmuró:

No. Fuiste tú el que vino hasta mí. Siempre eres tú el que tiene el valor de hacer las grandes cosas.

¿Eh...?

Edward frunció el ceño. No esperaba en lo absoluto un argumento así y no estaba seguro de qué tenía que decir. Bajo su punto de vista, nunca habría llegado a ningún lado sin Alphonse. De hecho, sin él le era difícil lograr cualquier objetivo, por mínimo que fuera, y todavía más difícil mantener la compostura. Durante los años que pasó en el otro mundo, hizo tantas cosas de las que se arrepentía que no llegaba siquiera a recordarlas todas. Sólo Alphonse podía justificar su existencia, de eso estaba seguro.

Habiendo dejado bien limpia la mesa, se acercó a su hermano para secar la vajilla que ya estaba lavada. Lo único que hacía era tocarla con sus manos, así que no le llevó mucho tiempo, y pronto estuvo sentado en la mesada, contemplándolo.

No sé de qué me estás hablando. Puede ser que tú no recuerdes cómo fueron las cosas antes de recuperar tu cuerpo, pero yo sí recuerdo, y puedo decir con razón que eres un chico valiente. Valiente y honesto. Y mil virtudes más, si quieres te las enumero.

No digas eso, niisan. Estás exagerando para levantarme el ánimo.

Edward le apoyó una mano en el hombro, haciéndole detener su trabajo.

Mira, yo no era tan honesto como tú cuando era niño, pero ahora aprendí mi lección. Y si te digo que eres maravilloso, es porque eres maravilloso. Por lo tanto, siendo mi hermano menor¡Tendrás que aceptar mi palabra sin protestar!

Soltó una risa clara y se puso de pie. A pesar de las distancias que los separaban en tantos sentidos psicológicos y físicos, ambos reconocieron automáticamente en ese acto la oportunidad de abrazarse, estrechándose el uno al otro con entusiasmo, como si así pudieran alcanzarse definitivamente, como si esta vez hubieran llegado al final del viaje y ya pudieran descansar. Quedaron rastros de agua y detergente por toda la musculosa negra de Edward, pero ninguno le prestó atención a ello.

Niisan... Dijo Alphonse, sonriendo de nuevo.

¡Shh, nada de contradecirme, eh!

Cuando se soltaron, Edward miró los platos que quedaban.

Voy a enseñarte cómo se hace. Golpeó las manos y, tocando la vajilla, dejó todo limpio en un instante. ¿Ves?

Guau... eran ciertas las historias que me contaron... eres increíble, niisan. Susurró Alphonse, desbordando fascinación, trayendo a la superficie la admiración que profesaba hacia él desde que tenía consciencia.

Jaja, no es para tanto... Respondió el mayor, buscando mostrar una humildad que no encajaba con él. Aprovechando que el ambiente se había distensionado, siguió la conversación con ánimo. Ahora que estamos libres, puedes acompañarme a cambiarme¿No? Con esta ropa me estoy asfixiando...

Uhm, ya me parecía que ese talle era demasiado pequeño... yo lo dejé de usar hace años.

Edward lo observó con incredulidad. A él no le ajustaba tanto ese talle... y Al, teniendo siete años menos que él, tenía su altura...

No quiero pensar en eso... Musitó, frustrado. Vamos.

Lo tomó de la muñeca y lo llevó arriba. Mientras subía, contrariamente a su voluntad, su memoria se dedicó a jugar con las escenas del fracasado intento de desayuno en familia. Se preguntó si Winly realmente se sentiría mal, o si la habría lastimado lo suficiente como para que no quisiera verlo a la cara. No estaba seguro de si estaba enojado con ella o con lo que sucedía, pero sea como fuere, no quería hacerle daño. Probablemente ella no fuera tan responsable de todo como decía Tía Pinako¿Cómo podría? Se había dejado llevar, como Alphonse. Se había dejado llevar… como él. Recuerdos desagradables lo asaltaron y, para disimular un escalofrío, saltó los últimos tres escalones. Cuando pasaron junto a la habitación de la muchacha, dudó. Quizás debería pedirle perdón… ¿Debería…?

Siguió caminando hasta su propia puerta y entró, repasando mentalmente qué cosas podría comentarle ahora a Alphonse, qué cosas que no tuvieran que ver con Winly, ni con el embarazo ni con el maldito casamiento.

Una vez frente al ropero, Edward empezó a seleccionar las distintas prendas que iba a probarse. Alphonse se sentó detrás suyo, a los pies de la cama, acariciando con sus manos los girones de sábana apiñados a su lado como si se tratara de una pareja de gatitos.

¿Y pudiste averiguar algo interesante sobre la Puerta? Preguntó Edward, corriendo las perchas de un lado a otro para ver bien todos los trajes.

Pues... no. Dijo Alphonse, adoptando el mismo tono serio de antes.

No hay mucha información de buena calidad en ninguno de los dos mundos¿No? Yo lo que sé lo aprendí de la experiencia, y sería mejor no saberlo.

Mnnm...

A veces estaba años investigando una posibilidad sin llegar a nada y me desesperaba de tal forma que podía pasar más de una semana con insomnio. La idea de estar separados el resto de nuestras vidas era insoportable…

Mnnm...

Lo peor es que no tenía ningún dato específico en el que basarme, todos eran suposiciones… uno no quería detenerse pero al mismo tiempo no sabía dónde comenzar a buscar¿Verdad?

Uhm…

Edward dejó las perchas y se volteó, con los brazos en jarras y una expresión de enfado.

Oye, veo que volviste a esa serie de respuestas monosilábicas e incongruentes que usabas hace un rato... ¿Qué te pasa? Si te molesta el tema, sólo dime porqué y lo dejamos.

Es que... Alphonse comenzó a jugar con sus manos, entrelazando unos dedos con otros torpemente. No... no quiero decirte... bueno, hay algo que no me animo a decirte.

Oh... Dijo Edward, con un poco de sorna. Pues no eres muy bueno ocultando cosas, sabes.

Uhm...

Ah, no, no voy a dejar que vuelvas a responderme así. Hablemos de otro tema. Eh... uh, ya intenté cambiar de tema demasiadas veces hoy... ya no sé de qué hablar...

A mí me basta con saber que estás cerca de mí. No importa si no hablamos. Soltó Alphonse, sin querer, ruborizándose levemente.

Edward sonrió, conmovido. Le hacía mucha falta oír cosas como esa provenientes de él, porque desde siempre sentía que le estaba fallando. Deseaba casi demasiado poder transmitirle de algún modo toda la alegría que el simple hecho de verlo le implicaba, transmitirle lo poco de bueno que aún hubiera dentro suyo y ofrecérselo a manera de disculpas, por todas sus imperdonables faltas. Caminó hasta su hermano y, repitiendo el gesto que se le había hecho costumbre en menos de cuarenta y ocho horas, lo tomó de los hombros. Le dio un beso en la frente y luego lo abrazó contra su pecho.

No me imagino a un mejor hermano que tú, Al. No sé cómo sobreviví seis años sin ti.

Alphonse se apretó contra su cintura, hundiendo el rostro en la tela de su ropa, ocultando la expresión.

No digas eso, niisan. No soy tan especial.

¿Otra vez con eso? Mira que eres cabeza dura, eh. Si no fueras tan especial, no me hubiera gastado en volver, y sin embargo podría haber dado cualquier cosa que me exigieran con tal de verte nuevamente.

No, no entiendes, eso no es cierto, porque... porque tú sí que eres especial... y aún así...

¿Eh...¿Aún así qué? Preguntó Edward, separándose para verle mejor, aunque sin romper el abrazo.

Bueno, yo... Alphonse se sonrojó furiosamente y de nuevo ocultó el rostro en el torso de su hermano. Esto es lo que no quería decirte...

¿Qué cosa...?

Vamos, Al, sabes que no voy a enfadarme.

¿De veras?

¡Pues claro!

Uhm, yo... yo estuve buscándote... por cuatro años... pero luego...

¿Luego qué? Le instó el mayor, viendo que se le habían acabado las palabras.

...luego abandoné. Y se enterró aún más entre la tela oscura.

¿Eh...? De la sorpresa, los brazos de Edward perdieron su fuerza, hasta que quedaron apoyados en su espalda más que abrazándolo.

Lo sé, lo sé, no es posible, pero es que ya no podía más, no encontraba nada, todos eran callejones sin salida, pensé que quizás... quizás estarías muerto... y si supieras que dediqué toda mi vida a buscar una solución inexistente, igual que como hicimos con mamá, te habrías enfadado conmigo, de eso traté de convencerme, pero la realidad es que soy un cobarde y por eso abandoné, te amo demasiado y sin embargo no pude hacer nada, soy un inútil¡Tú eres el especial, no yo!

Las lágrimas fueron brotando una a una y pronto la musculosa de Edward parecía un charco. Éste, por otro lado, no sabía qué decir o hacer. No había considerado esa opción, había pensado que si él no se había rendido, su hermano sin duda tampoco lo habría hecho, porque¿Cómo vivir con el peso de la culpa, con el peso de la soledad? Y al mismo tiempo, en su madurez, comprendía que era natural que Alphonse cediera, que incluso tal vez era una actitud más sana, comprendía que tenía que parar ese llanto de algún modo, y la contradicción que le inundaba estaba ahogándolo. Estando del otro lado no hacía más que pensar en él, recordando su voz, sus costumbres, sus facciones, y por sobre todo sus ojos, esos ojos pardos tan distintos a cualquier otra luz que hubiera visto en ese mundo nuevo, esos ojos pardos que ahora estaban explotando contra su pecho por él, enrojeciendo porque creían haberle decepcionado. ¿Realmente lo había abandonado? No, cómo habría podido, no, no… ¿Podría haberlo abandonado y estar llorando así? No, no, no… Algo estaba posesionándose de él, alguien gritaba en su cabeza atravesándole el alma, necesitaba pensar y para eso, necesitaba que Alphonse se callara, que dejara de gemir... hacía once años que no le oía llorar, que no mezclaba esa agua salada con su saliva, que no debía tranquilizar su respiración... En un arrebato de impulsividad, le levantó el mentón con una mano y le besó. Pero ya no en la frente o en las mejillas o en la sien. Le besó en la boca, y como estaba abierta para llorar, no llegó a cerrarse para su lengua, que siguió arrastrándolo dentro suyo como si pudieran convertirse en una única persona. Alphonse no dejó de sollozar dentro del beso, no obstante no evitó que lo recostara suavemente, estando Edward encima de él, ni desarmó el abrazo. A medida que el acto se iba profundizando y las manos de cada uno avanzaban más sobre el otro, los gimoteos cesaron, aunque las lágrimas continuaron cayendo por el borde de sus párpados cerrados.

Edward en verdad no sabía lo que hacía, y tenía la horrible sensación de estar haciendo algo injusto, de estar traicionando a alguien, de estar ofreciéndole a su hermano algo que no podían tener. Y aún así no quería detenerse, no quería porque finalmente sentía que Alphonse era completamente suyo, que nadie podía ya arrebatárselo, que nada podía ya separarlos. Sentía que eran uno solo, y como tal, también él lloró. Lloraron ambos durante mucho tiempo. Y cuando se les acabaron las lágrimas, cuando empezaron a arderles los labios, se separaron un poco. Alphonse lo miraba como si esperara su veredicto, como si todavía no hubiera comprendido que, hubiera hecho lo que hubiera hecho, Edward ya lo había perdonado.

Te amo, Al. No me importa qué demonios hiciste mientras no estuve. Yo sé que me amas también. Y eso es suficiente.

Le corrió los cabellos que le caían en la cara, observándolo. Cayó en la cuenta de que se había recostado encima de él y de que estaban en una posición muy incómoda.

Debo de ser muy pesado, lo siento mucho. Murmuró, con una sonrisa avergonzada, levantándose.

Alphonse lo sostuvo de un brazo, con lo que quedó a medio camino. No terminaba de entender lo que había ocurrido, pero al fin se había sentido mucho más cerca de su hermano de lo que se habría considerado capaz, quizás mucho más cerca incluso de lo que se creía merecedor, y tuvo la urgencia de aferrarse a esa realidad que era la única que no dolía.

No te vuelvas a separar de mí. Dijo.

Edward, con esa mano que Alphonse retenía, le despeinó el flequillo con cariño, en un gesto que, a pesar de todo, no dejaba de ser fraternal.

No podría hacer eso. Respondió, y terminó de ponerse de pie.

De espaldas a su hermano, con la sensación de cosquilleo todavía en su boca, se sacó la musculosa. Tomó otra prenda idéntica pero un poco más grande, e iba a ponérsela cuando algo lo detuvo. Alphonse también se había levantado y lo había abrazado por la cintura. La tela de su ropa rozaba sus hombros, que, al igual que todo su cuerpo, ardían como si volara en fiebre. Veía las manos en su vientre. Sentía su respiración en el cuello.

Niisan...

A Edward se le heló la sangre. El cerebro le estallaba y quiso huir, huir de todo lo que había hecho y de todo lo que era, quiso huir del pasado y del abominable fantasma que allí aguardaba. Se volteó con brusquedad, empujando al muchacho lejos de él, y lentamente fue agachándose, hasta que quedó sentado contra el ropero, con la vista fija, abrazándose las piernas.

Lo-- lo siento. Murmuró Alphonse, sin comprender. ¿Hice algo malo¿Estás bien?

Edward negó con la cabeza, todavía incapaz de pronunciar ningún sonido. Se vistió con suavidad, en el suelo, sin cambiar su expresión en blanco. Le temblaban las manos. Se levantó.

Voy al cementerio. Tengo ganas de hablar con mamá. Dijo, y se retiró de la habitación antes que su hermano pudiera ofrecerse a acompañarlo.


Próximo Capítulo: …cuando los secretos sólo son confesables a los muertos…


Más de mis Notas: Yo pienso que la adoración que Alphonse le tiene a Edward supera la de éste y que por lo tanto nunca dejaría de buscarlo. Pero pienso eso del viejo Alphonse, del Alphonse que vivió esos seis años terribles y regados de pecados compartidos. El nuevo Alphonse es demasiado puro y está rodeado de personas que le instan a detener la búsqueda a cada segundo. Por eso supuse que sería algo lógico… En fin, sentí que necesitaba explayarme más en eso. Como probablemente se habrán dado cuenta, lo que me había salido en el capítulo seis sin querer fue la escena del beso… yo esperaba que hubiera más discusiones antes de llegar a esto, pero ahora que lo arreglé un poco la verdad me gusta mucho como quedó. Espero que piensen lo mismo.


Respuestas a los Reviews:

Daniela Lynx: No te enfades con Winry, ella también tiene sus razones, como todos. En cuanto a Al… Es como dijo Edo, se dejó llevar¿Qué más podía hacer? En algún momento se describirá mejor esa escena, así que se explicarán muchas cosas. Y no está en Pinako el poder de cambiar las cosas… ella sólo observa. Los autores originales maltratan tanto a Edo que a los fans se nos hace imposible romper con la tradición XD Es un personaje demasiado angsty como para ser feliz. Aunque uno nunca sabe cómo terminará este fic… Y sobre el yaoi, ok, tendré en cuenta las dos cosas: que debo hacerlo sí o sí, pero que será cuando yo quiera! Nos leemos!

Nyu Hikari: Es verdad que una buena historia no puede ser toda feliz… mi particular punto de vista disfruta casi únicamente de las cosas tristes, pero ojalá no todos estén tan traumados como yo. Sí, decididamente meteré a Heiderich en el medio, uno porque cada vez que encuentro una imagen suya me deshago en babas (XD!) y dos porque en el capítulo anterior, aunque probablemente nadie lo haya notado, ya dejé el rastro de su aparición en la memoria de Edo…y no puedo dejar de cumplir con los detalles. Sobre los doujinshis, yo puedo pasarte algunos si querés… Podemos encontrarnos en el msn o algo. Pero están en inglés o sin traducir, eso sí. Si sos como Ed y yo soy como Al, supongo que tendremos que llevarnos bien! Wee! Espero que te haya ido bien en los exámenes.

Kayter: Sabés que me encanta recibir tus reviews pero no era como para que me lo mandaras cuatro veces O.O jaja… bueno, sí, Edo tiene que aprender a pensar en los demás, en la serie de vez en cuando también se le escapan algunas cosas… al respecto de su piernita, como habrás visto hoy, el problema no es su pierna... sino algo mucho más profundo, que prometo que entenderás a medida que avance la historia.

Winly: Pues me alegro que te gustara n.n. Sí, el detalle de Al y los nombres de su hijo también me gusta mucho… lo que pasa es que en realidad no está teniendo en cuenta los nombres de los padres de Winly, porque vive en un ambiente donde todos están acostumbrados a darle prioridad a su tragedia por sobre la de los demás… algo así. Pobre Winly… ya dará sus razones para hacer lo que hizo, no te enfades con ella.

Psycho-chii: Este capi fue un poquito más largo n.n…

Creo que eso fue todo por esta vez… saludos, gente, sean felices y no se olviden de que los malentendidos son la fuente número uno de los problemas de la humanidad… por eso, para que no haya lugar para las malinterpretaciones, ESCRIBÁNME REVIEWS! Y CUANTO MÁS LARGOS, MEJOR XD!

Besos…

Lila Negra

Sábado, 11 de Junio de 2005