¡Hola! Sí sé que me demoré, pero no sabía como unir todas las ideas
Disfruten :)
Una rara y peligrosa batalla
Rin abrió los ojos desmesuradamente. Estaba informada por Fuhisho y por el mismo Sesshomaru de la forma en que los enemigos se presentarían. Pero era muy pronto.
Sin perder tiempo, arreó a los niños rápidamente hacia el palacio, justo a tiempo que Sesshomaru llegaba raudamente a su encuentro:
Rin, llegó la hora- dijo levemente sobresaltado
Lo sé, primero llevaré a los niños- respondió la joven, acercando a los niños protectoramente a ella- luego vendré a pelear
Sesshomaru se llenó de orgullo al ver la valiente mirada de ella: la había criado bien.
Llévalos ahora al salón que acordamos, ahí estará Jaken con las mujeres de la servidumbre. Rápido
Rin asintió y corrió rodeando a los niños con los brazos.
El Lord salió al jardín del sureste, que era donde se había sentido más fuerte el terremoto. Se disponía a elevarse para ver el daño, cuando Fuhisho apareció.
El comandante venía de hablar con los exploradores, y su cara no reflejaba la serenidad y burla que siempre tenía. Sus ojos grises se veían empañadas por una genuina preocupación.
He hablado con los exploradores que acaban de llegar y…
Tembló nuevamente. El ataque era inminente
… y resulta que lo que sospechamos es el ejército enemigo se acerca rápidamente. Estarán acá a más tardar una hora.
El taiyoukai no dijo nada, pero su rostro reflejó cierta preocupación, mas que sólo el más observador pudiera haber notado. Era demasiado pronto. Fuera lo que fuera, no le gustaba tener 'invitados no deseados' en su humilde morada. Y a juzgar por el comportamiento de su asesor/amigo/consejero/lo que fuera, el ataque que enfrentarían no era un 'fuese lo que fuese' simplemente.
La tierra hizo sentir su ira nuevamente, y una parte del castillo se vio levemente dañada.
"Me pregunto si Rin estará bien", pensó el protector de ésta, "Sabe defenderse dignamente, pero con tantos cachorros es más difícil"
Mientras, la joven en cuestión llegaba al amplio salón que serviría como refugio a los niños, Jaken y mujeres del servicio. Entró rápidamente; las sacudidas eran cada vez más potentes, y su lugar era al lado de su Señor, para luchar por el palacio, las tierras… y sus vidas.
Divisó a Keiko:
¡Mi niña! Qué alegría que estás a salvo- exclamó preocupada la colorida youkai
Kei, yo sé que tú eres capaz de pelear perfectamente, pero necesito que cuides de los niños. No sé si Jaken pueda controlar todo por sí solo.- respondió Rin, quién entornó los ojos con una ligera risa al ver la cara de protesta que ponía el aludido. Luego volvió a la seriedad que la circunstancia requería- Kei, te los encargo con mi vida. Debo irme.
Mientras corría hacia el exterior, Rin aprovechó de amarrarse su ébano cabello y confirmar que su espada se encontraba en su cintura. Estaba algo nerviosa, ya que ésta sería la primera batalla realmente peligrosa en la que participaría. Pero a la ves estaba ansiosa ¡ya quería ver el fruto de sus arduos entrenamientos! Y no dejaría que cualquier enemigo, fuera éste youkai, hanyou, humano, dios, etc., la asustara.
Cunado salió, se dirigió al patio del cual habían provenido los temblores: el suroeste. Al pasar por su querido jardín norte, alcanzó a ver de pasada su amada laguna con los bellos nenúfares. Ojalá pudiera verlos de nuevo.
InuYasha y los demás se encontraron con Sesshomaru. No podían ver nada, ya que el Sol se estaba poniendo. El Lord estaba preocupado por la demora de Rin.
De pronto sintió algo extraño
Sesshomaru, se… -alcanzó a decir Fuhisho
Se acerca una presencia extraña, ya lo sé
En ese instante, todos pusieron una mano sobre sus armas, instintivamente, preaparados para atacar.
A lo lejos se distinguieron dos figuras. Uno tenía aspecto imponente, y marchaba con aire marcial y decidido. Tenía cabellos morados y sus rojas irises despedían odio. El otro aparentaba la misma seguridad, pero en sus naranjas orbes se notaban la indecisión. Se pararon en una loma cerca del castillo.
Los arqueros y soldados apostados en las paredes sur y este hicieron amago de atacar, pero el Lord estiró graciosamente una mano para que se detuvieran
Antes de que te mate, ¿quién eres y por qué atacas?
Já, la pregunta. Mi nombre es Jakemaru, y este de acá es Nokhu, mi general- dijo con una provocadora sonrisa, mientras apuntaba a su acompañante, que aparentaba decisión pero constantemente acomodaba su rubio cabello que llevaba amarrado, gesto que lo delataba.
Fuhisho abrió los grises ojos enormemente
¿Jakemaru has dicho? ¿El hijo de Kumniho? No, no puede ser…- dijo como para sí
El mismo. Sesshomaru, me preguntaste para qué vine a pelear. Bueno, quiero destruir cada atisbo de este castillo, representante de la tiranía de los inu youkais. Pero más que nada, quiero que ustedes dos- apuntó a InuYasha y a Sesshomaru- perezcan, de la misma forma que mi padre lo hizo. Afortunadamente, ese tirano de InuTaisho murió.- dijo felizmente, mientras Sesshomaru contraía levemente las facciones en enojo- Cómo me habría gustado matarlo con mis propias mano… pero bueno, no todo se puede en esta vida. Me conformaré con matarlos a ustedes dos
InuYasha, esa voz era del que atacó la aldea…-le dijo Kagome suavemente, con algo de temor
Já, ¿tú piensas matarnos? ¿tú y cuántos más?- se mofó él
¡Silencio hanyou! Tú serás el más fácil de matar- espetó enojado Jakemaru, ante lo cual InuYasha estuvo a punto de atacar- pero dejaré Nokhu se encargue de ti por mientras… yo tengo otros asuntos pendientes- dijo mientras veía maléficamente a Sesshomaru.
¿Tanto te sobreestimas que crees que puedes matarme tú sólo?- preguntó fríamente el aludido
Su amigo de cabellos negros intervino
Ten cuidado… ojalá no haya heredado los poderes de su padre
Fuhisho, ¿qué tanto pueden hacernos dos hombres?- alegó altaneramente el joven con orejas de perro
Su amigo tiene mucha razón- gritó el enemigo- afortunadamente heredé el poder de mi padre. Él tenía la habilidad de controlar la tierra. Lo hacía bastante bien, hasta que ese InuTaisho lo mató.- Fuhisho iba a responder pero calló. Eso explicaba los terremotos.- y ahora la venganza será mía- estiró los brazos y la tierra bajo sus pies se empezó a levantar y a ser lanzada hacía los protectores del palacio.
¿Crees que con eso podrás derrotarme?- exclamaron los dos hermanos al unísono, uno calmado y el otro irritado
Oh no, pero esto quizás ayude- levanto los brazos a la altura de su morada cabellera y pronunció unas extrañas palabras, acto seguido, montones de tierra se levantaron y moldearon hasta emular la forma humana- ¡A ellos!
Acto seguido, los soldados emprendieron su carrera hasta donde se encontraban InuYasha y Sesshomaru. Pese a que los arqueros y soldados lograban derribar algunos, eran tantos que no era suficiente.
Eso explica que el ejército desapareciera y apareciera- razonó Fuhisho
Los primeros humanos de tierra empezaron a llegar hacia ellos, por lo cual la verdadera pelea comenzó.
Todos hacían lo suyo para destruir a la mayor cantidad posible: Sesshomaru usaba su látigo venenoso, Kagome unas cuantas flechas, Rin su espada, InuYasha su Tessaiga, Fuhisho pateaba al igual que Miroku, quien ocasionalmente usaba su bastón, y Sango usaba su Hirakotzu.
Vamos a estar así por horas, esto es sólo una distracción- exclamó exasperado InuYasha
Yo me encargo- exclamó Miroku, que acto seguido uso el agujero negro de su manos derecha. Al matar a Naraku lamentablemente no habían podido eliminar del todo la maldición, pero estaba controlada, por lo cual la amenaza de una posible succión había quedado en el olvido
Jakemaru se enojó. No había contado con ese 'pequeño detalle'.
- ¡Demonios! Bueno… lamentablemente para ustedes, no soy tan débil y tengo otro as bajo la manga- dijo luego de que la totalidad de los soldados desapareció.
Chasqueó los dedos mientras pronunciaba otro conjuro. Inmediatamente las sombras que se proyectaban bajo cada uno de los presentes, se levantaron y empezaron a atacarlos.
Já, al ser sus sombras, poseen sus mismo poderes- exclamó el malo, confiado de sí mismo
Era cierto. El ejército de sombras poseía las mismas habilidades que sus dueños. Ni el mismo Sesshomaru hacía gran avance atacando a la suya, ya que ésta respondía con el mismo ataque. Esto se estaba volviendo molesto. Además empezaban a haber las primeras bajas en la defensa.
Al igual que su hermano, InuYasha hacía lo posible para detener a su par sombrío. Iba a desenvainar su Tessaiga cuando Kagome exclamó, mientras peleaba.
¡No! InuYasha, si la usas, él también la usará, y volará el castillo
Hm- se limitó a responder molesto.
Todo el grupo se veía limitado en sus ataques, ya que si usaban cualquiera de sus armas, las sombras también las usarían.
Miroku intentó absorberlos con su agujero negro, al igual que como lo había hecho con los soldados de tierra, pero al estirar su mano derecha, las sombras volvieron a su estado original.
¿Qué significa esto? No creo que hayan vuelto a ser simples sombras…
Así es, monje. Mis soldados pueden replegarse, aparecer o desaparecer cuando les plazca o se vean en peligro.- gritó el Jakemaru.
El aludido solo pudo contraer las facciones coléricamente, ¿Cómo iban a salir de esa?
A Sango se le iluminó la cara. Ya tenía la solución.
- Miroku, lánzame tu bastón.
- ¿Qué? ¿Pero entonces con que me voy a defender? ¿Qué tienes planeado?
- Puedes defenderte con las manos, no exageres- cuando tuvo el báculo en su mano, sacó una concha de mar, que en su interior tenía un extraño ungüento.- Necesito que intentes absorberlos nuevamente. Ya verás- dijo con una sonrisa triunfal
Miroku abrió los ojos con asombro al captar el plan de su amada. Qué inteligente era. Acto seguido repitió el proceso de usar su hoyo negro, a lo cual las sombras se replegaron. En ese instante Sango aprovechó de clavar su bastón, el cual estaba impregnado en la punta con el ungüento.
Todos, que habían dejado de pelear para observar la ejecución de la misteriosa idea, aguardaron. Fuhisho entendió.
Qué lista es Usted-dijo con sorpresa
Soy una exterminadora, alguna idea se me tenía que ocurrir- respondió esta, mientras seguía presionando el dorado metal contra el suelo
Las sombras se extinguieron.
El youkai de morado pelo no sabía que eso pasaría. Se le estaban acabando los trucos
-¿¡Qué diablos hiciste humana?- le espetó iracundo. Luego, se volteó para discutir el siguiente movimiento con Nokhu.
Sesshomaru aprovechó esto y levantó la Tokijin para atacar.
-Ni lo pienses, maldito. Si lo haces, tu ataque se verá reflejado hacia el castillo. Mientras tenga activado mi campo de energía, no podrán tocarme ni un pelo
InuYasha frunció el ceño involuntariamente. No podría usar la Tessaiga enrojecida ya que antes de romper la barrera, el ataque se vería reflejado. Le recordaba a Kanna y su espejo; no había nada que hacer. Demonios.
Veo que usaste veneno- dijo fríamente el Lord
Qué bien Sango, ya me estaba cansando de pelear contra algo que copiaba mis mismos movimientos- exclamó aliviada Rin
Justo lo que hiciste con Kageromaru y Juromaru- sonrió Kagome
Gracias- balbuceó, mientras Miroku la rodeaba orgullosamente con un brazo- pero me temo de que no es el final.
Rin aprovechó la pausa para buscar con la mirada a Hakamaru. Pero con tanto caos no lo hallaba en ninguna parte.
"Ojalá esté bien", pensó preocupada "Es fuerte, pero este es un ataque que nadie esperaba"
En ese momento la tierra se sacudió fuertemente.
Tods voltearon a ver al enemigo, el cual tenía nuevamente las manos extendidas y balbuceaba otro hechizo, mientras un enorme guerrero de tierra se formaba, el que, aunque podía moverse libremente, tenía los pies arraigados en la tierra. Miroku no lo podría absorber.
Veamos cómo les va con mi amigo
El guerrero partió atacando la fortaleza del sur y tomó con su manotas a un youkai de cabeza marrón, que hacía desesperados esfuerzos por liberarse.
A Rin el corazón se le paró
Había capturado a Hakamaru.
Sin pensarlo dos veces y sin dejar que los gritos de sus amigos la pararan, corrió hacia el gigante y lo atacó, el cual en la sorpresa dejó caer al ahora inconsciente soldado. Rin fue rápidamente al verlo, y su ira creció más aún al ver que al que quería tenía una profunda herida en el brazo.
Rin… - murmuró éste, en un momento de lucidez
No hables, vendré por ti luego de que me encargue de él- dijo suavemente mientras apuntaba desdeñosamente al atacante. Luego Hakamaru perdió la consciencia nuevamente
La joven volvió a atacar, blandiendo su Rakyutsa hábilmente, lanzando cada ataque bien pensado, al mismo tiempo que daba grandes saltos (los cuales dominaba gracias a la 'pequeña' introducción a las artes marciales que había aprendido) para poder alcanzar las partes vitales de su atacado, el cual lamentablemente no mostraba ninguna herida.
Con toda la concentración y el enojo que sentía, no se había dado cuenta de que InuYasha y los demás habían dejado de intentar atacar el pedazo humanoide de tierra, para observarla.
Tampoco sintió el par de dorados ojos que estudiaban minuciosamente sus movimientos.
Sesshomaru, por más que quería, no podía dejar de ver cómo estaba peleando su otrora pequeña. La rabia que afloraba de su ser se transformaba en gracia y maestría, y la hacían lucir elegante. Le gustaba la forma en que luchaba: energética, decidida, con fiereza, mas elegante y diestra. Involuntariamente frunció el ceño al darse cuenta de la situación. Estaba orgulloso… sólo eso ¿verdad?
Fuhisho se limitó a sonreír de forma cómplice.
Sorpresivamente, el gigante, que estaba bastante molesto tratando de espantar a Rin como a una mosca (pero le era difícil debido a la torpeza que derivaba de su enorme tamaño), la atrapó entre sus manos. El taiyoukai temió por un momento, pero contuvo sus ganas de ir a ayudarla. Estiró un brazo para impedir que InuYasha y los demás la ayudaran, los que lo miraron con ojos llenos de confusión. Pero él confiaba, sabía que ella podría con ese monstruo.
Y así fue.
Usó algo del poder espiritual que pudo lograr con poco segundos de concentración, pero fueron suficientes para repeler medianamente la mano que la atrapaba. Cayó graciosamente al piso, interponiéndose entre su querido que yacía aún inconsciente, y su atacante.
-Miroku, necesito que uses tu agujero negro a la cuenta de 3- le gritó decididamente. Acto seguido intercambió una mirada con su Señor, que sólo ellos dos comprendieron qué significaba y qué tenían que hacer.
Esta era su oportunidad de derrotar a Jakemary y su soldado.
-3…2…¡1!- exclamaba Rin mientras se deslizaba por el suelo bajo los pies del gigante, y cortaba las raíces que lo unían a la tierra.
Cuando estuvo a un rango aceptable, el monje estiró su brazo derecho mientras succionaba al pedazo de tierra para siempre.
Segundos después, el Lord aprovechó la sorpresa e indignación que el enemigo sentía al ver perdido su último esfuerzo, y lo atacó con su espada. Al estar él tan ensimismado en la pérdida de su preciosa creación, no alcanzó a poner su barrera youkai a tiempo, y recibió la mayoría del impacto que el arma había lanzado.
Acto seguido desapareció, junto con Kunho.
Todos suspiraron de alivio. Incluso Sesshomaru. La batalla había sido distinta a lo que esperaban, e incluso más peligrosa. El enemigo tenía poderes de los cuales no habían pensado a la hora de crear la defensa. Por lo cual había bajas.
Mientras estos eran atendidos y llevados al interior del palacio, el grupo y Sesshomary se reunió en torno a Rin, a quien sólo le preocupaba que Hakamaru estuviera bien. Lo tuvo entre sus brazos hasta que una youkai se lo llevó en una improvisada camilla, mientras aseguraba que estaría bien. Ahí fue cuando la joven se relajó.
Rin, peleaste muy bien- comentaron Kagome y Sango
Aprendiste muy bien a luchar desde la última vez que te vimos, niña- le dijo InuYasha. Aunque ya no fuera una niña, le gustaba que la llamara así. Y él nunca dejaría de hacerlo, además.
Qué bien te enseñé ¿no?- se vanaglorió Fuhisho, quien le había enseñado las artes marciales y algo de lucha con espada cuando era menor. Rin giro los ojos y rió.
Luego se volteó a ver a Sesshomaru, quien no decía nada, pero en sus dorados ojos pudo leer algo un orgullo enorme. Al parecer lo había hecho muy bien.
Inmediatamente sintió un dolor punzante en su hombro, y vio sangre. Lo último que vio fue el suelo precipitándose.
Sesshomaru la alcanzó antes de que cayera, y examinó su herida. No era profunda, pero sangraba mucho.
Creo que un par de plantas que hay por el sector eso sanará rápidamente.- dijo Kagome- la puedo traer, si así quieres.
Ya lo sé- respondió indiferentemente Sesshomaru, que no quitaba la vista de la herida, y el olor a sangre humana lo mareaba un poco. – Hay un poco por el sector Oeste
Mientras Kagome y los demás, que decidieron acompañarla, se marchaban, Sesshomaru le daba instrucciones a su amigo
Fuhisho, revisen el sector de la batalla y el lugar en donde Jakemaru estaba.
¿Se puede saber por qué?- se escuchó una voz femenina.
Rin había despertado y sonreía vagamente. Su protector no mostró ningún cambio en su rostro, pero su amigo sabía que estaba en el fondo aliviado,
No necesito explicarme, contigo ni con nadie
Bueno… los dejo solos, proseguiré con el encargo- se fue disimuladamente.
Sesshomaru enarcó una ceja. Algo le pasaba a su consejero, lo estaba viendo raro desde hace algunos momentos.
La humana se incorporó como pudo, pero no podía caminar dos pasos sin tambalear, por lo cual él fue a sostenerla.
Estoy bien, enserio.- respondió divertidamente ante la mirada que su Lord le daba, aunque intentaba no dejar ver el ligero dolor que su herida le infringía.
Así entraron al castillo.
Rin pensaba que todo había terminado
El taiyoukai se preguntaba si sólo era el comienzo.
Espero que les haya gustado... El otro capítulo es más corto así que no me debería demorar tanto. Dejen su REVIEWS, REVIEWS y más REVIEWS
celeste: así parece...
